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Los Verdes

28 avril 2009 2 28 /04 /avril /2009 18:06
Los Verdes ante "la Unidad", las coaliciones y la política real

 


"La Unidad de Los Verdes" como victoria pírrica

 

La gran confusión de los votantes ante muchas siglas y papeletas verdes diferentes ha sido un constante durante las últimas dos décadas. Ha sido un factor en la no consolidación de Los Verdes.  El reino de taífas y la fragmentación  de los verdes obedecían tanto a la proliferación de partidos fantasmas como a distintas escisiones provocadas por el rechazo a  distintas coaliciones electorales (con IU o el PSOE), por el "entrismo" de grupos ajenos a los verdes o simplemente por depuraciones estalinistas dentro de los distintos partidos verdes. Juegan un papel especialmente negativo los partidos fantasmas que son unas pocas personas que tienen en su poder una legalidad y siglas verdes, sin organización ni acción o incidencia política y social de ningún tipo, y que cuando llega cada proceso electoral confeccionan listas y se autoproclaman así valedoras del partido verde auténtico e imprescindibles para establecer condiciones de cualquier potencial proceso de alianza o unificación entre las diferentes siglas y legalidades que bajo el paraguas verde están reconocidas como partidos en España.

 

Sin embargo, achacar la debilidad de los verdes en España principalmente a la falta de unidad  es buscar una explicación muy simplista. Es evidente que hay confusión cuando hay más de una lista verde pero si se invierte un gran esfuerzo en conseguir la presentación de una única lista verde por encima de otros objetivos es posible que se pierda de vista lo más importante: influir en la toma de decisiones políticas mediante la llegada a la sociedad con un mensaje convincente sobre la utilidad de votar a una opción verde. Pasar meses y años añorando "la unidad" con reuniones fraternales y escritos internos sin crear una corriente opinión en la sociedad, ni organización ni influencia, sirve de bien poco. Es posible que hay que mirar más a la sociedad y a personas nuevas que mantener un debate endogámico.

 

Orientar los objetivos a "la unidad" de unas siglas  cuyas único valor es que llevan el nombre "verde" puede ser perder el tiempo. Incluso al ver el nombre verde tan vampirizado y fagocitado quizás sería mejor lanzar una nueva marca para el movimiento verde.

 

Al margen del posible cambio de nombre solo falta que haya la mínima voluntad de unas docenas de personas serias  para fundar en España el referente de Partido Verde Europeo. Si no se ha hecho hasta ahora será por falta de masa crítica y de voluntad.

 

A pesar de todo la unidad es un valor importante que tiene que forjarse en la acción y las decisiones políticas: en la presentación a las elecciones europeas, en posiciones políticas comunes y decisiones sobre la estructura de la organización.


 

 

Coaliciones verdes a la carta

 

Durante la segunda mitad de los 90 y hasta el 2004 los distintos partidos verdes alcanzaron una serie de cargos de responsabilidad institucional y de gobierno gracias a distintos tipos de acuerdos pre-electorales y gracias al trabajo constante, diferenciado y visible de los distintos partidos verdes del Estado, en particular en Andalucía, Baleares, País Valenciano y Cataluña.

 

Hubo coaliciones a la carta, desde apuestas estratégicas, en algunos casos muy serias con IU o IC (que después solía quedarse con el nombre de "Los Verdes" para siempre) hasta "unidades temporales de empresas" como con el Bloc Nacionalista Valencià o el  PSM pasando por acuerdos de "pensión alimenticia" que solo posibilitaban a  algún asesor o cargo verde no-electo. Distintos acuerdos con IU en distintas épocas y con el PSOE en el 2004 permitía a Los Verdes ostentar cargos electos en parlamentos autonómicos, en Las Cortes, en el Parlamento Europeo y hasta poder participar en la gestión de gobiernos autonómicos. 

 

Las distintas coaliciones permitía influir en innovadoras legislaciones y regulaciones de las crisis socio-ecológicas y de tener una proyección política bastante visible. Los Verdes pasaron de ser meramente testimoniales a ser actores políticos dentro de algunos debates. Sin embargo, las coaliciones fomentaban una confusión de identidad entre la opinión pública (sobre todo con IU) y en general no ayudaban en la consolidación de organizaciones verdes a pesar de contar con más recursos de todo tipo.

 

En contraste, con listas verdes en solitario a nivel municipal en el 2003 se llegó a desarrollar una campaña municipal  importante y visible en centenares de ciudades y pueblos, entorno de la campaña de Mendiluce en Madrid.  A pesar de una proyección pública sin precedentes que dio a conocer a candidaturas verdes a millones de españoles por la primera vez, los resultados electorales fueron modestísimos en votos y apenas  permitían consolidar a unas pocas organizaciones verdes locales. Por el lado positivo eran estas campañas municipales que creaba el capital político verde para el pacto con el PSOE para las estatales y europeas en el 2004.

 

 En el 2007 también hubo unas docenas de buenas campañas verdes en municipios pequeños y medianos que dibujan un mapa de actividad verde real y muy modesta en la geografía española.  Lo que parece que ya ha pasado a la historia ha sido la posibilidad de ganar muchos votos solo con las siglas verdes y el girasol y sin un trabajo previo y una organización vertebrada. Pero tampoco garantiza un resultado electoral digno haber trabajado durante años en un municipio o territorio.

 

Con muy poco voto verde las leyes electorales hacen muy difícil o imposible entrar en solitario en los grandes ayuntamientos y menos en los parlamentos. A la mayoría de los votantes verdes les cansa tirar su voto durante años a listas que saben que no van a superar la criba del 5%.  Además sin caras de líderes visibles y conocidas (no al personalismo?!?) ni un programa claramente diferenciado es muy difícil atraer a un electorado educado. Al haber perdido gran parte del atractivo de "voto de protesta" el voto verde residual en España está por debajo del 1% y en campañas autonómicas, estatales o europeas difícilmente supera el testimonialismo.

 

La triste realidad es que en las recientes campañas autonómicas gallegas y vascas (o en las últimas generales) se ha visto como hay muy poca diferencia entre el voto popular conseguido por un partido verde que solo aparece pocos meses antes de las elecciones y el porcentaje ganado por un partido verde, como Berdeak, que ha llevado a cabo un trabajo público digno durante unos años.

 

La opción de la Izquierda Verde

 

 En las elecciones europeas del 1999 Los Verdes apostaron por una coalición con ICV, Cha y otros grupos, cosechando un resultado que rozaba el éxito ha faltar muy pocos votos para conseguir un eurodiputado.  Esta coalición convertida en La Federación Los Verdes - Izquierda Verde funcionó a nivel estatal hasta las elecciones municipales de 2003 después de las cuales fue abandonada por ICV que volvió a su alianza tradicional con IU y  Los Verdes-Izquierda Verde dejó de existir. Esta experiencia dio más consistencia política y relación institucional a Los Verdes pero también creó bastante confusión ideológica y organizativa.


La Pregunta del millón  

Es evidente que España necesita un partido fuerte para enfrentarse a los enormes retos socio-ecológicos que se nos vienen encima. Lo que también está claro es que las fórmulas de militancia verde española del pasado no funcionan.  Nos urge la creación de un grupo expedicionario de "sherpas", sin hipotecas y con tiempo,  que guian una difícil y seguramente larga travesía del desierto hacia una organización política verde convincente en nuestra sociedad. Quien está dispuesto/a a asumir el desafío?
 

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25 avril 2009 6 25 /04 /avril /2009 14:47

 

       ¿Quien hace cumplir las leyes europeas?

 

 

    Los estados miembros hacen caso omiso de muchas de las leyes europeas, sobretodo las ambientales.  Ayer el Parlamento Europeo aprobó el informe Frassoni sobre la Aplicación del Derecho Comunitario.  El informe aprobado contiene una dura crítica a la Comisión Europea por abdicarse de su responsabilidad de velar por el cumplimiento de la legislación europea. Según el informe las directivas de la UE se quedan en papel mojado si no se trasladan correctamente a las leyes nacionales y si no se toman en serio por parte de sus autoridades locales y regionales. 

      

    En el debate en el pleno esta mañana los eurodiputados hemos denunciado que la Comisión Europea que tiene el papel de "garante del Tratado" se muestra cada vez menos incisiva y cada vez más apática en su labor de exigir el cumplimiento de la ley. Las decisiones sobre la aplicación o no del derecho suelen ser de índole político y  que la Comisión Europea está perdiendo su autonomía frente a una presión política asfixiante en contra de molestar a los estados miembros con procedimientos de infracción por la vulneración del derecho comunitario.

  

  El último invento de la Comisión Europea para marear el perdiz ante miles de denuncias ciudadanas, sobre todo ambientales, ha sido devolver la investigación del caso al propio estado miembro presuntamente culpable de la infracción!    Este nuevo proceso inútil prolonga aún más los tortuosos procesos administrativos y crea aún más frustración entre una ciudadanía que suele ver en el Derecho Comunitario el último recurso para recuperar sus derechos o para defender el medio ambiente. 


     Sin un respeto por la ley la Unión Europea quedará debilitada y desprestigiada.  El proyecto europeo representa un conjunto de valores y principios que se plasman en leyes. Si se aplican parcial o selectivamente, la UE perderá credibilidad. 

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22 avril 2009 3 22 /04 /avril /2009 15:53




Hoy hemos aprobado en el Parlamento Europeo una ley que baja sustancialmente el precio de mandar un sms entre países de la Unión Europea. Después del 1 de julio el precio máximo de mandar un sms roaming será de 11 céntimos. Actualmente suele costar más de 50 céntimos en muchas operadoras. Además reduce el coste de mandar datos y de dejar mensajes de voz. Es un éxito para los consumidores europeos. 
 

(Aquí está mi intervención de un minuto en e Pleno del PE)
  

Cuando el mercado no funciona para establecer precios justos la Unión Europea debe intervenir.  Hemos vuelto a romper un tabú. El mercado libre no es sagrado y menos aún en tiempos de crisis cuando el bolsillo del consumidor europeo sufre más que nunca.  Con este acuerdo de establecer unos límites a los abusivos precios de llamadas y sms roaming (entre países) gana el consumidor, gana la comunicación entre los países europeos y gana la Europa útil y positiva.
 
El recibo de teléfono de millones de europeos podría bajar o, al contrario, al solo costar 11 cm el sms podemos estar tecleando sms durante gran parte del día!
 

Especialmente positivas son las medidas de transparencia que consigue unos cobros por segundo a partir de los treinta segundos.  Los precios máximos para sms y para datos podían haber sido  más bajos y justos pero en aras de un acuerdo hemos llegado a este compromiso. Gracias Comisaria Redding y gracias a los colegas de todos los grupos por poder dar un ejemplo feliz de la acción de la Unión Europea  durante estos tiempos de crisis

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22 avril 2009 3 22 /04 /avril /2009 14:13





Los Verdes hemos celebrado del Día de la Tierra 2009 ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo en un acto con perros recuperados de España después de ser maltratados. La mayoría de ellos son galgos. Han participado en el acto distintas organizaciones animalistas que están apoyando la solicitud escrita de eurodiputados a favor de un marco legal europeo en contra del abandono y maltrato de animales domésticos.


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21 avril 2009 2 21 /04 /avril /2009 13:04

A FAVOR DE UN INTERNET ABIERTO Y LIBRE

 

Hoy probablemente se aprobará el "Paquete Telecom" en la Comisión de Industria del Parlamento Europeo y se votará en el pleno a principios de mayo.  El compromiso alcanzado entre el Parlamento y el Consejo de Ministros deja mucho por desear.

 

Estamos luchando a favor de una clara defensa de los derechos fundamentales en Internet y rechazamos "las rebajas" ambiguas que ahora proponen los grupos mayoritarios y los gobiernos grandes en el Consejo que buscan no crear trabas a la propuesta "guillotina" de Sarkozy de cortar el servicio de Internet por las bravas a cualquier usuario que baja "contenido ilícito" de la web.

 

Es un escándalo que en contra de la opinión de 88% de Parlamento Europeo, que votó hace unos meses a favor de los derechos fundamentales del los usuarios de la red, ahora  quieren incluir solo una diluida defensa de los derechos de los internautas  como una "declaración" pero no como un "artículo de ley" , a la vez que intentan eliminar del Paquete Telecom lo más importante: que solo una decisión judicial previa puede justificar la vulneración de la privacidad y el derecho a la información en la red.

 

Si no se garantizan unos derechos básicos para un Internet abierto Los Verdes votaremos en contra de toda la propuesta legislativa.

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21 avril 2009 2 21 /04 /avril /2009 12:54

 

 

La Ministra de Cultura Gónzalez-Sinde apoya la extensión del Copyright a 95 años


 

LA EXTENSIÓN CASTIGA A LOS CONSUMIDORES, ENCARECE LA CULTURA Y SOLO APREMIA A CUATRO GRANDES EMPRESAS

 

 

Este viernes el Parlamento Europeo vota el informe Crowley para las extensión de los derechos de autor sobre el audio, es decir  canciones, doblajes y otros sonidos grabados. Se quiere extender el derecho de autor, reducir el dominio público de la cultura y encarecer el acceso al patrimonio musical y audiovisual. Estamos ante un ataque sin precedentes en contra de igualdad social y a favor del monopolio de unas pocas empresas discográficas. A pesar de apoyo entusiasta de España en el Consejo hay una fuerte oposición de numerosos países (Suecia, Bélgica, Holanda, Austria, Rumania, Finlandia, Portugal y Eslovenia) que hasta ahora bloquean su aprobación. Para presionar al Consejo los partidarios de la extensión buscan un voto de gran mayoría del Parlamento Europeo.

     Centenares de organizaciones de consumidores, bibliotecas y de ciudadanos por todo el mundo han condenado la propuesta de extender de 50 a 95 años los derechos de autor. Con la excusa de supuestamente ayudar al bienestar de los músicos los fuertes lobbies industriales han empujado esta propuesta que se enfrenta a la opinión de la gran mayoría los expertos y académicos en propiedad intelectual.
 

     El verdadero objetivo de la extensión de los derechos de autor, que será votada esta semana es de quitar centenares de millones de euros de los bolsillos de los consumidores europeos, de las pequeñas y medianas empresas que viven de la cultura y de las instituciones públicas y entregar estas grandes sumas  a las 4 discográficas más grandes del mundo. Más de 80% del dinero generado por el aumento de derechos pagados irá a parar a la gran industria y casi todo el resto irá a los músicos más famosos. La inmensa mayoría de artistas musicales apenas recibirán nada.

    La mala situación de los músicos es debida a que son sujetos a unos contratos leoninos que dan todas la ventajas a las discográficas. Nada cambiará para ellos cuando se extiende el término de los derechos de autor.

 

 

   Motivos para rechazar la extensión del copyright:

 

     1. Aumenta el coste monetarios de la música y del audio en general. Las canciones que llevamos 50 años escuchando están a punto de convertirse en dominio público para que cualquier profesor, documentalista, disc jockey o aficionado puede utilizarlas libremente

    2.     Una propuesta antisocial e anti-ilustrada. La extensión del copyright es un atentado contra el acceso social a la cultura porque colocaría  gran parte del patrimonio cultural europeo (canciones, películas, material audio) en un vacío comercial, aumentando la brecha cultural entre ricos y pobres, entre zonas urbanas y rurales, entre el Norte y el Sur.  

 

   3.       Solo beneficia a los más ricos y poderosos.  Todos los estudios solventes de Propiedad Intelectual en Europa ha demostrado que la propuesta no ayuda a los intérpretes musicales más pobres. En cambio demuestran que los dueños de catálogos antiguos ganarán millones.

     

    4.  En contra de los consumidores y las bibliotecas públicas.  Se oponen a la propuesta las 42 organizaciones más grandes de consumidores de Europa y más de 650 mil bibliotecarios europeos.               

        

Ayúdanos a defender la cultura pública frente a este intento de privatización y apropiación abusiva de la música y sonidos que dan sentido a nuestras vidas.

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21 avril 2009 2 21 /04 /avril /2009 12:46

              

UNA ENMIENDA AL REGLAMENTO DEL PE BUSCA DEBILITAR A LA COMISIÓN DE PETICIONES CIUDADANAS

 


 

             Una enmienda al Informe Corbett de la Comisión de Asuntos Constitucionales que se votará esta semana en Estrasburgo busca acallar y debilitar a la Comisión de Peticiones mediante un cambio del reglamento de funcionamiento de Parlamento Europeo.   Propone obligar solo a la Comisión de Peticiones a tener que presentar sus informes conjuntamente y bajo la supervisión con otra Comisión del Parlamento con la automática aplicación de la regla de "cooperación reforzada" y que Peticiones no pudiera rechazar a ninguna de las propuestas de la otra comisión, que irían directamente al pleno. Así estaría en una camisa de fuerza política para poder presentar informes como el Informe Auken que responden a miles de peticiones ciudadanas.

Además, la enmienda propone que los informes de la Comisión de Peticiones no podrían gozar de un debate en el pleno del Parlamento Europeo! Así se cerraría la puerta al debate de los asuntos de iniciativa ciudadana y quitaría la razón de ser de los mismos informes de la Comisión de Peticiones que no son legislativos sino por naturaleza de opinión.

 

   

  Las peticiones ciudadanas molestan y mucho a los estados y a los poderes establecidos. Por esta razón los grandes partidos intentan cambiar las reglas de la Comisión de Peticiones para cerrar la puerta de las instituciones europeas con un doble condado a prueba de molestos conflictos ciudadanos.

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15 avril 2009 3 15 /04 /avril /2009 08:54

 


    Sobre la esperanza utópica de una Europa política fuerte y unida: de la ilusión y la necesidad a la regresión nacionalista y al "club de estados" bajo el denominador común más bajo.

 

 A pesar de todas las contradicciones y retrocesos en el tortuoso camino de la construcción de la Europa política, yo me sigo considerando un europeísta convencido contra viento y marea. Creo que los graves problemas mundiales que atravesamos obligan con urgencia a superar la estrechez y los límites de gobernabilidad política de los estados-nación y de los acuerdos bilaterales o multilaterales entre estados.  El mundo actual necesita un fuerte liderazgo europeo frente a la enorme crisis socio-ecológica que nos amenaza.  Pero sin embargo,  durante los últimos años tengo que admitir que personalmente he recibido un fuerte correctivo y un baño de realidad que me ha hecho modificar en mucho mis posiciones idealistas sobre Europa. 
             
Cuando entré como eurodiputado en el 2004, se puede decir que el "sueño europeo" aún tenía algo en ebullición.  Era todavía posible, o al menos, entonces yo lo creía así, apostar con ilusión por la utopía de una Europa unida política y democrática que fuera capaz de hablar con una sola voz en el mundo a favor de la paz y los derechos humanos, y que actuara dentro del viejo continente dando el protagonismo que merecen a unos principios y valores sociales y ecológicos.  Se pensaba que con la simple extensión de las fronteras de Europea hacía el este se podría extender también las bases democráticas y los derechos más avanzados, además de repetir algo parecido al "milagro socioeconómico español" en países como Polonia y Rumania. Con la ampliación europea a los países de este, yo pensaba que se conseguiría sellar la paz, o al menos eliminar la tensión en los Balcanes, o en países como Chipre. Turquía dentro la Unión Europea también podría jugar un papel decisivo a favor de la paz en el Oriente Próximo. Todo ello afianzado además, con la esperada aceptación popular de una Europa institucional y legislativa con mayores competencias de regulación, y en medio un progresivo debilitamiento del nacionalismo de los estados. Con la integración europea se podía vislumbrar una armonización creciente de todas la políticas y de la economía, y al tiempo se construía paulatinamente una nueva ciudadanía supra-estatal capaz de asumir una identidad política cosmopolita y transeuropea.
          
Pero a día de hoy, en la primavera del 2009 tengo que admitir que aquella edulcorada aspiración europea está más lejos que nunca de cumplirse.  Hoy, cinco años después de entrar en el Parlamento Europeo, tenemos delante nosotros una realidad de la UE con 27 estados, pero que es bien distinta de lo que se pregonaba. Los 12 nuevos países miembros han resultado ser "la ampliación de las rebajas", puesto que han significado un fuerte retroceso en los objetivos de integración europea a cambio de alcanzar la nada desdeñable meta de estabilidad y paz.    


Pase lo que pase con la revisión de la Europa trazada por el Tratado de Lisboa, la triste  realidad es que tenemos una Europa mucho menos ambiciosa y mucho menos unida que aquello que nos ilusionaba hace unos años: el soñado "contrapoder frente a EE.UU".  En cambio, el dominio de los estados miembros es más fuerte que nunca frente a los poderes europeos institucionalizados como son la Comisión Europea y el Parlamento Europeo. También la desilusión y escepticismo de la mayoría de la población europea aumenta diariamente, y tampoco hay nuevos avances palpables hacía la "Europa social y ecológica" más allá de las huecas proclamas retóricas y sin respaldo financiero ni prioridades política reales.
         
Además, con el fracaso en el apoyo ciudadano al Tratado Constitucional, y con la gran incógnita actual sobre el Tratado de Lisboa, no se han puesto en práctica las mínimas reformas institucionales y democráticas necesarias para desatascar la toma de decisiones y la gestión diaria de la Unión Europea.
          
Hablaré más claramente. Tenemos una Europa más intergubernamental que nunca. Quien realmente corta el bacalao en casi todas las decisiones políticas es el Consejo de Ministros de los estados miembros, que a puerta cerrada suele defender con muy poca transparencia los estrechos intereses nacionales de cada estado y de sus grandes empresas "campeonas" frente a toda propuesta de una mayor regulación europea, y frente a las necesidades de una mayor un defensa europea de los consumidores y del planeta viviente tan amenazado. Esta situación de una Europa frágil y rehén de los estrechos intereses de los estados miembros, se ha visto muy claramente en las recientes decisiones adoptadas: el "Paquete Energético" y el "Paquete de Telecomunicaciones". Ya casi nadie defiende los intereses generales y conjuntos de la ciudadanía europea, y cada vez son menos los que apuestan por más competencias y control por parte de Bruselas. La dirección del viento ha cambiado hacía el nacionalismo de los estados.
       
La ampliación de la Unión Europea de 15 a 27 países ha desbaratado para muchos años la necesaria construcción de una  "Europa política" por encima de la simple coordinación inter-estatal que sigue dando el peso y el protagonismo a los intereses particulares de los estados. Hoy tenemos más de media docena de nuevos miembros de la UE, pero que no creen en absoluto en la construcción de una "Europa política" fuerte e integrada. Como mucho, estos países quizás pueden hacer hueco a la idea de un "mercado común glorificado", pero que dejando intactas casi todas las competencias de los estados actuales solo quieren cooperar en favor de un mercado libre interno y protegido. Aún más significativo es el cambio de actitud que ha tenido Alemania, que ha pasado de ser el motor de una Europa integrada a oponerse a cualquier propuesta de mayores competencias y regulación para la UE en campos como son los económicos y energéticos. Hoy, Alemania parece estar dispuesta a empujar el retroceso de una importante legislación y política ambiental conseguida (Directivas sobre el Hábitat, las emisiones de coches, contaminantes químicos REACH...).  Francia también ha pasado a ser un país encerrado en sí mismo, y con muy pocas ópticas europeas es proclive al regreso del viejo modelo de federalismo entre los estados europeos.

     

Otra gran desilusión es la de "la Europa social". Apenas existe ni voluntad política, ni leyes comunes, ni medios económicos para construir un marco europeo con unas normas sociales mínimas y comunes, exigentes y vinculantes. Mientras que sí se ha avanzado en la circulación de productos y servicios en el mercado europeo, no hay indicio alguno de que se darán progresos sustanciales en la armonización de los servicios públicos, en las normativas laborales, en la asistencia sanitaria, o en la creación de empleo. Incluso si hubiera una hipotética voluntad política a favor de iniciativas sociales, hoy por hoy, a nivel europeo no existe ninguna vía de financiación para ello. Las respuestas a la actual crisis económica son un claro botón de muestra de esta situación. Las cantidades económicas son ridículas y nadie propone seriamente una fiscalidad europea, bonos, o ecotasas, para poder generar unos recursos propios europeos dirigidos a exigentes políticas sociales o ecológicas.  El actual sistema basado en la negociación de las aportaciones económicas de los estados miembros a las arcas de la Unión Europea está más que caduco, y los países más ricos como es Alemania, ya no están dispuestos a tirar del carro después de décadas de ser el motor económico del reparto y la solidaridad europea hacia el resto de países miembros.

  

A pesar de este pesimista panorama europeo, conviene no olvidar que aunque insuficientes, son sustanciales los logros conseguidos hasta ahora por la Unión Europea, y no deben ser despreciados ni eliminados. De seguir los tiempos como van, seguramente tendremos que defenderlos con todas nuestras fuerzas ante la presión de los miopes intereses económicos de los estados y ante la ceguera particularista de sus forofos nacionalistas.

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14 avril 2009 2 14 /04 /avril /2009 13:01

 

 

¿Por qué no hay un partido verde fuerte en España como hay en algunos países del centro y norte de Europa?

 

 

Esta es una de las preguntas más frecuentes que me he encontrado durante mi trabajo político como europarlamentario verde. La repuesta no es fácil ni simple porque las causas de la inexistencia de un partido fuerte y claramente reconocible en España responden a una compleja interacción de factores que se retroalimentan conjuntamente, y con la triste consecuencia histórica de la débil presencia y la escasa visibilidad del espacio político verde en las percepciones sociales mayoritarias, y en las orientaciones de valor que orientan el voto ciudadano. También hay responsabilidades organizativas y de liderazgo.

 

 

El Contexto: La prioridad política y sociocultural del desarrollo

 

Perdura la hegemonía cultural desarrollista

 

El tener clara conciencia de nuestros males es el primer paso para poder buscar soluciones atinadas y curarlos. Pero para las cosmovisiones sociales mayoritarias y sus alegres recetas de más y más desarrollo, la barbarie de la destrucción ambiental se percibe desconectada, secundaria y marginal en relación a las prioridades y las temáticas centrales marcadas en el día a día del debate político en España. Cuando aparece el protagonismo de la problemática socioambiental en titulares de prensa o en la acción política y legal concreta, las respuestas al uso son las enlatadas ideologías y retóricas de tinte verde, que con un enfoque exclusivamente sectorial no integran las causas y las incertidumbres implicadas en los desastres ecológicos. La óptica intelectual o periodística ecológica prácticamente no existe en el debate diario de las grandes cuestiones del estado. Bajo el delirio colectivo de crecimiento como sea apenas puede aparecer una reflexión responsable sobre las causas que generan las masivas destrucciones ecológicas. No hay apenas secciones de medio ambiente permanentes en los principales diarios españoles y la afiliación a grupos ecologistas solo es un poco más de cien mil en toda España, muy por debajo del compromiso asociativo en otros países europeos.

 

Tampoco se pregunta en los sondeos de opinión pública por la prioridad ambiental en oposición a los axiomas centrales del desarrollo económico. Solo se suele percibir la radical contradicción entre los valores ambientales y las aspiraciones de riqueza material y bienestar prometidas por el desarrollo modernizador cuando un grupo local es afectado por un gran proyecto de desarrollo y hay una reacción "no en mi patio trasero".  Por ejemplo, la destrucción del urbanismo desbocado se suele achacar solo a la corrupción localizada y a la especulación y no a un modelo de crecimiento ilimitado.  Pero las luchas locales no superan el grado de resistencia de afectados para traducirse en una paradigma política.

 

 

Lo ambiental es marginal, focalizado y pasajero: asumido por todos y por nadie

 

Los políticos y gestores públicos no se preocupan por reconocer y sensibilizar públicamente sobre las profundas incompatibilidades entre la prioridad de la producción y el consumo mediante el crecimiento de la economía material, y la protección y reparación ecológica. Las políticas ambientales que se han instalado en ministerios y concejalías son raquíticas en presupuestos y están desconectadas del resto de prioridades políticas y económicas, tan solo adquieren cierto protagonismo y preocupación pública en momentos de excepcional coyuntura trágica: alrededor de fallos o de accidentes con contaminación y riesgos, o alrededor de los datos científicos aportados por informes de expertos sobre los daños ambientales generados y a menudo irreparables. Es decir, durante unos cortos periodos pasajeros en los medios de comunicación de masas, asoma la cabeza alguna catástrofe medioambiental no deseada en los asuntos políticos de actualidad, pero pronto se la borra del mapa mediático con una plumazo. Con suerte, pueden abrirse paso los discursos ambientales en boca de grupos ecologistas de denuncia, o por parte de alguna destacada opinión de científicos o de cualificados divulgadores conocedores del problema ecológico concreto que se trate, al modo de "Al Gore" en su campaña mundial de sensibilización para frenar el cambio climático. Hoy todo el mundo es un ecologista cosmético cuando toca.

 

La centralidad ecológica fuera del centro de debate político

 

 

Más allá de estas excepcionalidades y coyunturas, se mantiene un consenso férreo sobre el desarrollo y el actual modelo económico de producción y consumo. Esta inercia dominante se expresa en la prensa diaria y en los medios de comunicación españoles, que apenas dedican en sus reflexiones una minúscula fracción del espacio a las cuestiones "verdes" desde un mínimo realismo y responsabilidad. El debate ecológico está en un "gueto" sectorializado, en un contenedor aparte.  Las incompatibilidades entre la preservación ambiental y las prioridades economicistas de gobiernos y actores políticos y económicos de todo tipo y color no tienen presencia pública. No hay apenas sujetos y actores sociales que den prioridad, por encima de "lo social", el reconocimiento a la realidad biofísica amenazada que constituye a los seres humanos y sus sociedades, y que objetivamente actúa en cualquier acción y decisión política, cultural, social o institucional. Al contrario de muchos de nuestros homólogos europeos, la ecología está enormemente desaparecida y ausente en los debates públicos sobre la salud pública y calidad de vida en nuestros modos y estilos particulares de vivir. Cuando se da una preocupación ecológica extendida ligada a la coyuntura de las grandes amenazas ecológicas, o a los accidentes imprevistos que suceden, está enormemente alejada de las preocupaciones y prácticas públicas, culturales y políticas. Se percibe la política fuera de las condiciones particulares que afectan a nuestra vida cotidiana, como son la vivienda, los alimentos, la ciudad, el transporte, ..


"VERDE" NO ES LA PRIORIDAD A LA HORA DE VOTAR
 

Pocos votantes están dispuestos a priorizar electoralmente las respuestas atinadas a la crisis ecológica de supervivencia y defender con ello los valores de freno, autolimitación, respeto al mundo viviente, ahorro, reutilización, reciclado, y cuidado ambiental en general. Muy poca ciudadanía opta electoralmente por el compromiso ambiental por encima de otras preocupaciones sociales y económicas, y más allá del crecimiento económico a cualquier coste. Además, con las escasas posibilidades de conseguir representación con las leyes electorales actuales la inmensa mayoría de votantes simpatizantes de Los Verdes no quieren "tirar el voto" y optan por un "voto útil".

 

Hay que concluir que hoy por hoy no existe una demanda social de un partido verde al estilo de los partidos verdes europeos.

 

Los Verdes como éticos "Pepito Grillos" en lugar de legisladores

 

La mayoría de la población reconoce el espacio político verde como pertenecientes a un espacio cívico de alta responsabilidad moral, pero fuera de las problemáticas y prioridades de la política, las leyes y las instituciones. No consideran las propuestas y la agenda de cambio verde como una opción realista y práctica que ha de tener prioridad en la acción práctica. La ciudadanía mayoritaria establece sus opciones políticas en torno a unos valores diferentes a los ecológicos, y percibe estos como deseables pero utópicos en el presente, ya que no pueden aplicarse al cuestionar las prioridades del crecimiento y el desarrollo. Bajo estas percepciones mayoritarias lo verde, más que una posible opción política para gestionar y gobernar desde las instituciones y la ley, se ubica en cambio como perteneciente a un campo de deseabilidad ética dentro de la multidiversidad cultural y de valores propia de la época y sociedad en la que vivimos. Las redefiniciones críticas y las soluciones que surgen desde los movimientos y luchas sociales ambientalistas no se consideran como una opción política realizable y una práctica para la inmediatez del presente. Quieren que existamos los ecologistas variopintos a modo de "pepito grillos" que reclaman y recuerdan cosas importantes que se olvidan, pero no para ocupar prioridades en el espacio político y la gobernabilidad colectiva.

 

Los ecologistas o los verdes solo adquirimos protagonismo como denunciantes críticos que recuerdamos los deberes superiores pero alejados de las prioridades políticas reales y concretas. Esta débil identidad ambiental es construida socialmente como denuncia de los excesos, pero no como legisladora del presente y el futuro. Estos sistemas de creencias y opiniones a favor del medio ambiente colocan automáticamente a los actores ecológicos fuera de la misma realidad política, institucional y electoral.

 



¿Pero porque no hay al menos un pequeño verde vertebrado y reconocible?

 

No ha habido suficiente masa crítica ni bastante liderazgo cualificado

 

En otros países, importantes y reconocidos líderes ecologistas y ambientalistas decidieron dedicarse a la construcción de partidos verdes mientras en España, lamentablemente esto nunca ha ocurrido. Muchas de las personas destacadas de los grandes grupos ecologistas ni siquiera han considerado la posible doble opción estratégica de "diversicar" la lucha verde entre el movimiento cívico por un lado y la implicación política e institucional, por otro lado. Una de las peores consecuencias de esto es que a los partidos verdes en España siempre han arrastrado un enorme déficit del capital humano mínimo y necesario para conformar una organización política estable, grande y fuerte, tanto en cuadros cualificados como en militantes de base. Han sido pocas las personas con alta formación en el conocimiento y las problemáticas socioambientales las que han elegido dedicar una gran parte de sus vidas a la construcción de un partido verde en España. La ardua travesía del desierto no recluta muchas tropas.

 

Confusión ideológica con Izquierda Unida

 

Otro de los principales motivos de la debilidad política del espacio verde en España ha sido la confusión social y electoral de la opción política verde con la identidad política de izquierda comunista y post-comunista.  Durante los últimos quince  años, en gran parte de la geografía española el nombre y identidad política de "Los Verdes" han estado muy ligados a Izquierda Unida y a sus sucursales autonómicas, bien porque se concurría electoralmente en coaliciones con partidos de la izquierda comunista, o bien porque esta se ha presentado ante los electores en sus campañas mediáticas y electorales bajo los logos y siglas verdes intentando captar así el voto y la sensibilidad verde, y con ello favoreciendo la confusión en el momento de votar. Ha sido muy difícil que creciera la "hierba verde" en España bajo las banderas comunistas, ajenas a las soluciones ecológicas en su inexorable proceso de declive en sus apoyos sociales, y con un programa y agenda política productivista yanacrónico. Además, esta confusión y falta de visibilidad propia y singular de los proyectos y partidos políticos verdes, y que opera desde hace décadas en la geografía política en España, no responde solo de percepción social mayoritaria y a la falta de escrúpulos de la izquierda comunista, dispuesta a usurpar la retórica de la sostenibilidad y las identidades consolidadas del espacio verde, sino que también se apoya en una falta de claridad ideológica y estratégica por parte de los mismos militantes verdes y sus organizaciones políticas. No han sabido distinguir y diferenciar claramente su propio proyecto verde de otros.

 

Los Verdes: Fragamentación organizativa, confusión legal y lucha sectaria

 

También es fundamental considerar la experiencia de los partidos verdes que han existido y el paso de políticos verdes por cargos electos y de gobierno. Nunca ha existido en España un partido verde de carácter federal y único, y con solo una legalidad. La organización más importante y miembro del Partido Verde Europeo ha sido "La Confederación de Los Verdes", en la que se aglutinan una serie de partidos verdes autonómicos con sus propias legalidades. Esta fórmula confederal en la organización ha debilitado aún más a los muy pequeños partidos verdes al propiciar un sinfín de escisiones y rupturas ante cualquier convocatoria electoral, tanto a nivel estatal como europea, haciendo imposible la unidad de acción.  Además, el fraccionamiento y la lucha sectaria entre grupúsculos y partidillos sin apenas estructuras de organización están favorecidos por la existencia de docenas de políticamente ficticias pero legales siglas verdes que pasan por "partidos verdes" que solo asoman la cabeza pública durante la contiendas electorales y añaden así su propia dosis a  la ceremonia de confusión.

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10 avril 2009 5 10 /04 /avril /2009 11:24


"... Pienso en la laboriosidad de las abejas que, con paciencia infinita y mediante el trabajo conjunto de toda la colonia, consiguen elaborar a partir del néctar de las flores, un producto que ni la más refinada industria humana ha logrado imitar.


Pienso en las flores, en sus atractivos perfumes, formas, colores y en su dulce néctar para seducir a las abejas. Me admiro de los millones de años de evolución conjunta para llegar a esto, a una adecuación tal entre flor e insecto, que de perfecta nos pasa casi desapercibida"...

Jaime Albert y Mónica Cruz

 
 

 

Entre los naranjos valencianos, esta primavera apenas se oyen ni se ven las abejas entre las perfumadas flores de azahar. En lugar de tener miel en los labios, la Generalitat valenciana escupe una fuerte pesticida biocida. 


La mortífera política valenciana contra las abejas permite la fumigación de los cítricos en plena floración con fuertes productos químicos fitosanitarios, y quiere eliminarlas de las plantaciones a golpe normativas públicas contra los apicultores. La Generalitat ha decretado que las colmenas no pueden colocarse a menos de dos kilómetros de los campos de naranjos. La razón fundamental de esta persecución institucional contra las abejas y los apicultores está en la guerra abierta contra "la pinyolà". La incansable laboriosidad de las abejas desconoce que desde hace unos años se están introduciendo por parte de este sector agrícola unas variedades híbridas de mandarinas sin semillas en los campos valencianos. Pero las abejas han seguido con sus comportamientos instintivos y naturales
 durante la polinización, lo que a su vez provoca la aparición de las indeseadas semillas en los frutos, lo que resta valor comercial a la fruta conseguida y lleva a la frustración a científicos agrónomos y a la propia administración pública que lidera estos programas. Por ello, hoy la Generalitat valenciana exige a los los apicultores que trasladen las colmenas fuera de los tradicionales emplazamientos de las zonas citrícolas.
 

Resulta inquietante el ver cómo el gobierno autonómico de la Generalitat financia y promociona con dinero público una nueva variedad de cítricos y unos nuevos gustos estandarizados del consumo alimenticio y la compra, pero sin tener en cuenta ni la existencia de las abejas ni de los apicultores.

¿En qué mundo imaginan que podemos vivir?  Seguramente en un mundo imposible: tan envenenado que no queda ni un insecto. ¿Qué tipo de ciencia miope puede partir del supuesto de eliminación de las abejas y de sus servicios ambientales básicos y gratuitos, al idear la producción agroindustrial de un nuevo cítrico híbrido? 
Con esta política agrícola de muerte a los insectos productores de bienes tan primarios como son la reproducción de plantas, se destruye además el sustento y la economía de los productores de miel, y se daña la importante labor reproductora de la biodiversidad de las abejas.

¡¡ Estamos ante una desastrosa y temible política agraria y ambiental!!.

Sin las abejas no habría ni frutas ni legumbres. Las pequeñas abejas constituyen un eslabón fundamental en la cadena de la vida, que quedaría rota sin ellas. Una de las funciones vitales de las abejas está en su participación activa en los procesos de regeneración del mundo vivo de las plantas. Sin embargo, este inmenso trabajo cíclico a favor de la biodiversidad vegetal está amenazado por políticas agrarias químico-intensivas que provocan la mortandad de millones de colmenas por todo el mundo. Y la Comunidad Valenciana no se queda atrás en este carrera destructiva. 
 

La Generalitat permite los tratamientos químicos con plaguicidas y herbicidas muy tóxicos sobre plantas durante los periodos de floración en los emplazamientos apícolas.  Se suelen utilizar productos fitosanitarios de la familia de los neonicotinoides (imidacloprid, fipronil, thiametoxan, entre otros), que tienen un impacto de gran mortalidad sobre las abejas y otros insectos polinizadores. De hecho, estos productos están explícitamente prohibidos en distintos países de la Unión Europea por su alta peligrosidad para la salud y el medio ambiente. Según muchas voces científicas, estos tratamientos mediante productos químicos biocidas producidos en laboratorios, contribuyen al "síndrome de despoblamiento apícola" que está diezmando a las colmenas por todo el mundo En muchos casos ha significado la mortandad de colmenas en un radio de más de 2 kilómetros del lugar del tratamiento químico dado a la explotación citrícola. 

 
Esta masiva destrucción y muerte de la actividad apícola y de las abejas vulnera las normas de la Unión Europea sobre la Protección de los Vegetales, por lo que desde el Parlamento Europeo he realizado una pregunta parlamentaria dirigida a la Comisión Europea.

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