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Los Verdes

4 juillet 2009 6 04 /07 /juillet /2009 12:47

 

POSDATA: NO ME VOY A NINGUNA PARTE Y SIGO EN LA BRECHA 


      
 

  A mii despedida como europarlamentario le sigue mi renacimiento como ecolgista.  Mi blog sigue funcionando, y mi web también, y mantengo el diálogo y todas las líneas abiertas con los contactos y correos que me llegan. ¡Que no haya malentendidos!. No, no voy a decepcionar a mis amigos y amigas. Tampoco voy a dar una gran alegría a mis enemigos. El final de mi mandato como eurodiputado no significa en absoluto el abandono de mi actividad y activismo en defensa de principios y objetivos verdes. Continuaré apoyando a las plataformas sociales en pie de guerra contra los proyectos destructivos de maldesarrollo, tramitando en las instituciones europeas preguntas y quejas, analizando el quehacer europeo y mundial, y haciendo redes con actores sociales colectivos ante el Parlamento Europeo y ante otras instituciones. Por tanto, esto no es una despedida como ecologista, sino que solo es un "hasta luego" como eurodiputado. Se trata de un final y también de un nuevo comienzo de actividad desde otros lugares y papeles. Las hibridaciones verdes pueden tener muchas caras, y ahora estoy en proceso de mutación para poder adaptarme a un nuevo contexto. 

 

Sigo creyendo que es posible y viable una opción nueva verde en España, y al margen de las viejas formaciones de izquierda o nacionalistas que suelen coincidir en el productivismo que esquilma nuestra casa planetaria. Por supuesto, estaré al servicio y prestaré mi ayuda a cualquier "big bang" verde serio e integrador que pudiera resurgir. Pero hay que tener cuidado con el peligro de reducir la necesaria y urgente integración y renovación del espacio verde en España con las ofertas de retiros espirituales para hablar en abstracto del programa y la ideología verde, y nunca de la acción política concreta a tomar. 


En el terreno de la llamada unidad y renovación verde puede aparecer por ahí mucha charlatanería malintencionada y con indecente agenda oculta. Porque en política funciona una ley newtoniana irrebatible: las buenas ideas a favor de la unidad pero sin piernas, no sirven. No andan ni llevan a ninguna parte, y solo nos hacen perder un tiempo precioso, y además refuerzan la crónica parálisis política y el inmovilismo que hoy atrapa al espacio verde. 


Los falsos "renacimientos desde las cenizas y desde las ideas", pero con escaso capital humano y sin estrategia concreta de actuacción, y basados en ingenuas "tabulas rasas desde cero", solo pueden significar un humo retórico que se niega a separar el polvo de la paja. Nada puede construirse así de forma creíble, con solo las ideas y los principios verdes, ya que en política además han de acompañarse de personas y de organización con legalidad, con capacidad y credibilidad pública, lo que obliga a rentabilizar y aprovechar al máximo los pocos recursos construidos a lo largo de nuestra historia verde. El capital político del que se parte es central para cualquier organización, y también en política ocurre esto, y la simple idea de arrasar con todo lo antiguo es simplemente peligrosa, irrealista, o infantil, cuando lo cierto es que no somos masa ni ejército.


También sería inútil volver a la supuesta unidad de una flora y fauna de siglas verdes y legalidades, con un reino de taifas ya ensayado en el actual modelo organizativo de la confederal de Los Verdes, y donde cada parte ejerce al máximo sus particulares poderes de veto y de demanda al conjunto, y bajo la amenaza de irse, y llevarse bajo el brazo la propia legalidad verde con la que se incrementa más el fraccionamiento electoral, y con ello la confusión ciudadana. Este camino sería como volver a coger un viejo tren que no tiene estación de llegada y que históricamente ya se ha cogido y malogrado. Esta tentación de vuelta regresiva hacia atrás crearía más problemas que ventajas para avanzar pasos en la consolidación del espacio verde en España, y la repetida unidad sería solo un simple esperpento retórico para encubrir el inmovilismo actual.


  Claro que hay que trabajar con buen rollo y sumando con tranquilidad, pero sin una ingenuidad fácilmente manipulable (Take it easy, but take it). Donde yo de seguro que no estaré, es con grupos o personas que no tengan claro lo que es el espacio verde ni tengan el interés de crear un fuerte actor político, propio y diferenciado de fuerzas anacrónicas que poco tienen que ver con el proyecto verde europeo. 

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30 juin 2009 2 30 /06 /juin /2009 17:22
       

      
He sido un eurodiputado singular y molesto por muchas razones. Nunca un eurodiputado español se ha comprometido tan activamente desde el trabajo parlamentario con numerosas causas y luchas ciudadanas, ni ha contrariado tanto las inercias y los hábitos políticos del resto de los europarlamentarios españoles. También me he mantenido muy alejado de "ping-pong" de la habitual retórica política practicada entre los políticos del PP y el PSOE.
 
En la historia política del Parlamento Europeo, nunca un eurodiputado español ha dado una prioridad sin hipotecas a las exigencias de la crisis ecológica y a la protección de la biodiversidad, y por encima de cualquier otro tipo de intereses, bien sean los de partido, bien sean los del sacrosanto "interés económico", o cualquier otro tipo de intereses ligados al gobierno del propio estado y al país de pertenencia.  
 
He representado y me he hecho portavoz en el Parlamento Europeo de centenares de peticiones de la ciudadanía europea ante los incumplimientos legislativos de muchos proyectos de maldesarrollo: urbanizaciones, puertos, carreteras, minas, fábricas humeantes. Desde este papel de aguafiestas del neodesarrollismo desbocado, he puesto toda la carne en el asador para cortar y reducir la llegada de fondos europeos para proyectos socioambientalmente nocivos, y me he personado con denuncias "políticamente incorrectas" en procesos judiciales penales que continúan abiertos. Por la amplia geografía española he asistido y dado todo mi apoyo a incontables asambleas populares en centenares de municipios. 

Una cosa es utilizar un conflicto ambiental circunscrito a la lucha ideológica y al desgaste del adversario, y usar así el argumento ambiental de forma instrumental, como una simple herramienta para otros fines ajenos y no declarados, y como un arma arrojadiza para dañar y debilitar al adversario en la contienda, y otra cosa muy distinta, es el luchar quijotescamente con todos los recursos institucionales en mi mano, para poder llevar hasta sus últimas consecuencias la defensa del derecho comunitario y el cumplimiento estricto de la legislación ambiental europea.

Para muchos de mis colegas españoles en el Parlamento Europeo, es un principio incuestionable el que desde Bruselas siempre se ha de sacar tajada financiera para España, y para ello hacen imperativa la defensa férrea de los intereses económicos de las grandes empresas españolas, y así también buscan la obtención de unos pocos beneficios políticos en la contienda y el desgaste contra los partidos adversarios. De hecho, en realidad entienden la política europea como una simple lucha para la obtención comparativamente ventajosa de los recursos europeos en juego. Europa es así considerada como una fuente de recursos supeditada a los intereses del estado nacional, y el trabajo de los europolíticos se hace bajo la prioridad de favorecer como sea el desarrollo y el crecimiento económico de las empresas afincadas en el suelo patrio.
 
A pesar de la inflamada retórica europeista utilizada por los presidentes de gobierno y los líderes políticos, este consenso práctico, de tinte economicista, desarrollista, y propio de un anacrónico nacionalismo estatal, hoy corroe y obstaculiza gravemente el avance integrador y la fuerza de las instituciones europeas. La inmensa mayoría de europarlamentari@s cierran filas como soldados serviles ante las prioridades particulares del propio estado, y en una perversa dinámica de efectos en cadena se convierten así en simples lectores de discursos preparados y acartonados, y en orquestados brazos de madera ante cada votación parlamentaria.
 
La defensa de las posiciones europeístas y el cumplimiento de la ley comunitaria por encima de los particulares intereses puramente nacionales, ha sido la excepción en la eurocámara, y no la regla. Mi permanente ruptura con este consenso que reduce la Unión Europea a una simple competencia entre un selecto club de estados, me ha colocado a menudo en un lugar muy incómodo y de rechazo, lleno de piedras y contratiempos políticos.

Ha sido insólito el hecho de que un eurodiputado español dedicara tiempo a problemas tan alejados de las mentalidades y prioridades políticas al uso, como son la defensa del bienestar animal en un país donde la fiesta taurina es emblema nacional, y para unos eurodiputados que ven en la crueldad y la muerte ritualizada de un grandioso animal sintiente un simple espectáculo popular y festivo, y además, buscan el apoyo y la comprensión europea bajo el ignominioso argumento de que la fiesta taurina debe protegerse y subvencionarse por ser tan solo una alta y singular expresión de la cultura del propio país.
 
Con la defensa sin fisuras de la libertad digital me he rodeado de muchas incomprensiones y tensiones políticas, y he tenido que enfrentarme a los muchos  acólitos de Microsoft y de la Sociedad General de Autores de España (SGAE) para hacer defensa de los intereses de los consumidores en un país como España, donde el cuasi-monopolio de Telefónica es considerado por los europolíticos españoles con orgullo: la empresa ejemplar y "campeona nacional".

La defensa de una ciencia crítica y encarnada en objetivos sociales y ambientales, también ha sido otra anomalía política que he llevado adelante en el terreno de las políticas europeas de inversiones científicas, donde bajo el amparo de la ideología cientifista de neutralidad metodológica, nadie entra a mirar lo que ocurre, para que fines, y a donde van a parar realmente los fondos económicos destinados a laboratorios y universidades.
 
Ha resultado muy incómodo el posicionarse en contra de una política agraria productivista empeñada en la producción de más y más kilos, con más y más subvenciones públicas, y con más y más peligrosos herbicidas, pesticidas y plaguicidas de origen industrial, además, viniendo yo como vengo, de un país donde existe un fuerte consenso a favor de los subsidios agrarios europeos a la producción químico-intensiva mediante el actual sistema de Política Agraria Europea (PAC).
 
También he molestado por posicionarme en contra de la sobre-explotación pesquera que perjudica la seguridad y suficiencia alimentaria de las sociedades del Sur, y al tiempo arruina los ecosistemas marinos. Entre casi todos los eurodiputados españoles, tampoco es habitual el adoptar posiciones de oposición contra las subvenciones a las cosechas de tabaco, o el votar en contra de los acuerdos pesqueros con Marruecos o Madagascar.
 
Tampoco ha sido nada fácil la defensa de la reducción de las horas y condiciones de transporte de los animales de crianza industrial intensiva, y dirigidos al consumo humano de carne, en medio de mentalidades antropocéntricas con radical desconexión del resto de seres vivos. Nada sencillo ha sido el estar en contra de la investigación y promoción de la producción atómica de fusión y de fisión, y en medio del actual renacimiento pronuclear, cuyos intereses se apoyan en los falaces argumentos de favorecer la lucha contra el cambio climático. 

Desde la defensa de opciones éticas de carácter universalista, el intento de llevar esta coherencia a la defensa política de los derechos humanos, tampoco ha sido un camino de rosas, como tampoco lo ha sido el apostar por las energías renovables en el mundo árabe, o el protestar por la violación de los derechos humanos en China durante las pasadas olimpiadas. Asistir en directo y denunciar los bombardeos israelís sobre Gaza, puede resultar ser tan arriesgado como el caminar por los campos de minas en el Líbano, ...


   Finalmente, he sido un diputado solitario, ya que apenas he tenido el respaldo de un partido y de una organización real, más allá del nominalismo de las siglas y el logo. Sin apenas estructura organizativa ni capital humano, y con una escasa o nula racionalidad política y estratégica, Los Verdes en España son un terreno abonado para las patologías que amenazan a cualquier vida asociativa organizada: la fragmentación, el sectarismo, el estalinismo, el cainismo. Tristemente, estas son características que hoy describen el embrionario y multifraccionado espacio político verde en España.

  Al mismo tiempo he apoyado con todas mis fuerzas a docenas de magníficos grupos locales de Los Verdes, tanto en campañas electorales como en  conferencias y luchas de todo tipo.  El trabajar con ellos en positivo sí que merecía la pena.  

Pero el que haya trabajado a tumba abierta, sin distinciones de sectores, colores, organizaciones, o personas, también ha sido uno de mis principales activos políticos, lo que a su vez ha hecho posible mi acercamiento y apoyo a las numerosas resistencias y luchas ciudadanas en defensa del mundo viviente al que pertenecemos.

David Hammerstein
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29 juin 2009 1 29 /06 /juin /2009 10:03

 



La demagogia y el populismo xenófobo abundan en el debate europeo sobre la inmigración. Lo que escasea es una discusión rigurosa sobre las causas y soluciones prácticas del movimiento de millones de personas de paises del Sur hacia Europa.
 
En tiempos de boom económico impulsado por el cemento, la construcción, y el turismo, los desplazados inmigrantes son bienvenidos en su faceta de mano de obra barata, y las leyes de frontera hacen manga ancha. Otro cantar muy distinto sería el reconocer en las personas inmigrantes unos derechos de ciudadanía que les capacitara como actores políticos y culturales, o como una vecindad que ha de recibir un similar trato en derechos que la ciudadanía del propio territorio.

Pero en el actual contexto de la crisis económica, la inmigración parece implicar demasiados inconvenientes y gastos sociales para los países de acogida. Se olvida demasiado rápidamente la base social y económica de "la prosperidad propia" que descansa sobre una emigración económica y ambiental, sobre una mano de obra domesticada y pobremente remunerada.
 

Con la crisis económica, ha llegado la hora de las rebajas. La invitación a hacer las maletas con toda la familia, a aceptar unos raquíticos finiquitos por el tiempo de trabajo realizado y después de años de cotizaciones para las arcas públicas del estado. Con este imperativo de desarraigo, han de abandonar de repente los colegios, las amistades y empresas, todo al son del  bajón de la economía especulativa. Ahora son personas sobrantes, y se convierten en residuos de usar y tirar para las sociedades de acogida. 
 

En todo el proceso de la inmigración nuestra responsabilidad y nuestro injusto trato con las sociedades del Sur se suele encubrir y callar de mil maneras. Se esconden las injustas políticas comerciales y el proteccionismo económico practicado hacia los propios productos y mercados, que arruina las economías locales más allá de nuestras fronteras. También se oculta nuestro saqueo ecológico en nombre de la extracción de materias primas que exigen nuestros estilos suntuosos de vida y consumo. Se realizan acuerdos pesqueros que roban y acaban con las proteínas y el alimento a otras sociedades mediante la sobre-explotación de los ecosistemas marinos. Es gigantesca nuestra responsabilidad con millones de refugiados ambientales y sociales, que están obligados a desplazarse ante las dramáticas alteraciones ecológicas producidas por las emisiones industriales de CO2 y los gases invernadero de la minoritaria población del autoproclamado primer mundo. Hay toda una diplomacia europea que calla y respalda las dictaduras corruptas. Abundan unas políticas de cooperación que a menudo se orientan a favorecer un neocolonialismo económico liderado por los intereses de unas pocas grandes empresas del Norte, o que dependen de unos designios y estrategias geopolíticas, que no tienen en cuenta las necesidades de subsistencia y de bienestar de unas poblaciones jovenes del Sur, que sobreviven entre grandes esperanzas y enormes frustraciones.  
 

Parece una obviedad el hecho de que no puede haber "papeles para todos" ya que sería imposible una avalancha de millones de persona en búsqueda de condiciones de vida digna. Pero en cambio, si puede haber reconocimiento y protección, papeles y derechos, para las personas que ya llevan tiempo viviendo y trabajando aquí. En definitiva, es posible y es urgente una nueva política que opte por afrontar la inmigración ya desde los países de origen, con inversiones sociales, formativas, y culturales.  La forma de parar el terrible comercio con seres humanos es abrir las puertas de la Unión Europea de forma legal y con una mayor justicia. La inmigración ilegal es el resultado de una política solo basada en la represión.

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22 juin 2009 1 22 /06 /juin /2009 06:37

 

  

       El proyecto de una Europa unida es aún una idea utópica. Como muestra, una pequeña apreciación: hoy resulta bastante atrevida la democrática idea de que la mayoría de la ciudadanía europea se pudiera identificar con unas instituciones y con un espacio políitco europeo al mismo nivel que su conexión con sus patrias nacionales. El sentimiento ciudadano de pertenencia a Europa es muy débil, y no solo por unos obvios motivos históricos, culturales o lingúísticos.  
    
 
    Los gobiernos de los estados miembros de la Unión Europea se resisten a soltar los amarres y la capacidad de gobernabilidad en favor de nuevas instituciones supranacionales, y con ello permitir los inicios de un marco político realmente europeo. Realmente no quieren que haya elecciones europeas transnacionales en las cuales se eligiera, por encima de los debates y candidaturas nacionales, al Presidente de la Comisión Europea y a un buen porcentaje de eurodiputad@s. Los gobiernos se aferran así al sistema actual "inter-gubernamental" de toma de decisiones en la UE, que prima a un Consejo de Ministros donde la transparencia de las decisiones importantes brilla por su ausencia. La armonización de los mercados culturales y ecconómicos dista mucho de ser una realidad, y también la  armonización social sigue siendo un sueño del futuro.  

Por ejemplo, los estados miembros de la UE se resisten cada vez más a que haya un mercado europeo de telecomunicaciones y audiovisual sin trabas, y que pudiera favorecer la creación de una opinión pública europea y una cultura ciudadana más integrada.  Son muy potentes las inercias que entienden la UE como un simple espacio de negociación y acuerdo entre los gobiernos de los estados miembros, que a puerta cerrada hacen la defensas numantinas de sus prioridades e intereses particulares.

El viejo mundo nacional que muere no deja emerger al nuevo mundo supranacional de la Unión Europea, que se resiste a nacer. Al colocar los metas europeas tan altas en los discursos y en las huecas retóricas a las que nos tienen acostumbrados los líderes políticos, la realidad en cambio aparece muy distante e insuficiente comparada con las ambiciosas proclamas de integración europea de bastantes portavoces políticos. Por el contrario, las posturas eurocríticas y nacionalistas de muchos de los líderes de Europa oriental debilitan gravemente todo el proyecto. En este purgatorio real, y tan alejado de la Europa política declarada, crece la frustración euroescéptica y aumentan los reflejos nacionalistas y xenófobos, para ellos Europa se convierte es un perfecto chivo expiatorio causante de todos los males. 

Pero a pesar de ser muy críticos con muchos de los derroteros de esta Europa insuficiente y embrionaria, no pueden despreciarse los logros actuales de la Unión Europea en el terreno de la democracia, la paz y solidaridad, la legislación compartida, y el diálogo permanente. La necesidad de una Europa unida, social y ecológica, puede parecer una utopía aún lejana, pero la misma persecución de este sueño ya ha dado unos frutos muy importantes que tendremos que defender con todas nuestras fuerzas.  

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20 juin 2009 6 20 /06 /juin /2009 21:28

 

 
La equidistancia verde entre la izquierda comunista y la socialdemócrata
 
  

Phillipe Lamberts, miembro de la dirección del Partido Verde Europeo, ha manifestado recientemente que es equivocada la estrategia de alianzas con la extrema izquierda practicada por Los Verdes en España y en Italia. También José Maria Mendiluce, cuando se presentó como cabeza de lista de Los Verdes a la alcaldía de Madrid, fue también muy crítico con la política de alianzas con partidos como Izquierda Unida, y contrariamente, apostaba por Los Verdes con una clara y netamente diferenciada identidad propia. Su idea de crear una "tercera izquierda" tal y como titulaba un pequeño libro escrito con Daniel Cohn-Bendit, apuesta por una tercera vía que marque equidistancia con la izquierda tradicional de tinte comunista (estatalista, economicista y productivista) y la izquierda socialdemocrata (economicista y productivista). 
 

La singularidad antiproductivista

Conviene recordar que el espacio verde, desde su emergencia histórica, no obedece a los parámetros tradicionales de la izquierda. Su identidad política es nueva y singular, y no puede ser entendida exclusivamente bajo las ideas que separan y caracterizan a la izquierda y la derecha. Izquierdas y derechas, con actores y políticas reales e históricas, ambas parten de un mismo y común consenso productivista a favor del crecimiento ilimitado de la economía, de la producción, y del consumo, y basado en la creciente extracción y destrucción de los recursos biofísicos, y el desprecio hacia los ecosistemas, la biodiversidad, las especies, y los animales no humanos.

Es decir, la filosofía política común de la izquierda y la derecha defiende una peligrosa y anticientífica idea sobre el bienestar y sobre la riqueza y la mejora humana, ya que parte de la desconexión y el dominio humano sobre el conjunto de los sistemas vivos y la biosfera terrestre. No protegen con políticas prácticas los valiosos bienes y servicios ambientales, ni reconocen la condición de escasez y fragilidad de la naturaleza, ni las necesidades absolutas para su salud, regeneración y continuidad. Pero sin embargo, la preservación de la integridad de los bienes y servicios ambientales es esencial para la salud y la supervivencia de la humanidad, y también es condición previa para cualquier forma de reparto y justicia social. Contrariamente, el espacio verde y su agenda de cambio parte de un radical cuestionamiento de este insensato consenso productivista practicado al unísono por la izquierda y la derecha, que niega el valor central e inevitable de los sistemas vivientes del planeta.
 



La identidad verde: ecología y equidad van juntas

Los partidos verdes son la única fuerza política realmente novedosa que ha emergido desde hace décadas al cuestionar la viabilidad de actual modelo de producción y consumo. Este nuevo espacio político tiene un carácter propio y singular, y no puede ser encajonado bajo las anquilosadas ideas de la izquierda. La política verde conecta a la vez la protección de la naturaleza con las exigencias de justicia y de derechos humanos y sociales. La novedad y singularidad histórica del programa verde a favor de la vida y la equidad, conjuga algunos de los valores tradicionales de la izquierda, como son los de la justicia social mediante la distribución igualiaria de los recursos, con las necesidades de protección y cuidado del mundo viviente al que pertenecemos. Esta inevitable interdependencia entre lo ecológico y lo social, marca y convierte en singular y diferente al espacio verde, y por ello, supera enormemente el tradicional y anacrónico eje productivista que atraviesa por igual a las izquierdas y a las derechas.

Esta singular identidad socioambiental del espacio verde explica el hecho de que puede atraer transversalmente a votantes muy variados, y que pueden venir desde lugares bien distintos a los del viejo contenedor de la izquierda comunista. El comentario de Lamberts en contra de las alianzas con la extrema izquierda en España no es una crítica al contenido ideológico o programático de los partidos verdes. No se trata de saber si los partidos verdes son más o menos izquierdas, ya que sencillamente estas no son las señas de identidad que centralmente definen y diferencian al espacio verde y a los partidos verdes. Lo nuevo y lo diferenciador está en que el programa y la política verde cuestiona a la vez las injusticias sociales y la necedad de los fundamentos productivistas propios de la izquierda y la derecha. 



El espacio verde no está encerrado en la botella de la izquierda 

La tentación de usar un lenguaje y unas viejas consignas mimetizadas e importadas de la izquierda, además de añadir leña a la confusión social, acaba eliminando la singularidad, la diferencia, y la identidad propia del espacio verde, es decir, su mejor capital político y electoral, y con ello se acaba invisibilizándolo y homologándolo falsamente con otras fuerzas políticas de la izquierda. 
 


Una consecuencia colateral no buscada de una autodefinición homologada con la izquierda, es que paradójicamente funciona como una llamada a no dar la confianza ni el voto a los partidos verdes. Es decir, si ante la percepción social y ciudadana los discursos verdes se empeñan en encajonarse públicamente en la identidad de izquierdas, con ello no ponen por delante aquello que realmente son, aquello que les singulariza y diferencia netamente del resto de partidos de izquierdas, y con ello, lo que realmente acaban comunicando es que no añaden nada nuevo, ni singular, ni diferente.

¿Que razones encontrarán entonces los ciudadanos electores para decidir dar su apoyo a los partidos verdes si estos se definen así mismos de izquierdas al igual que lo hacen las izquierdas productivistas? Esta dinámica es perversa y contraproducente para la emergencia de las fuerzas políticas verdes, y además se refuerza y empeora con las premeditadas tácticas de confusión social y electoral empleadas por parte de algunos partidos la izquierda, empeñados como están en vampirizar las siglas y el logotipo verde a cualquier precio. Resulta muy ostentoso y fraudulento el caso paradigmático de Izquierda Unida, que desde hace años viene añadiendo sistemáticamente la palabra y el logo verde a su nombre y siglas, para así poder confundir y atraer al votante verde.


El abuso de autodefiniciones de izquierda

En definitiva, no tiene demasiada sensatez el abuso de las autodefiniciones "de izquierdas" si a la vez no se marcan claramente las enormes diferencias que nos distancian "en verde" del resto de las izquierdas. Lo cierto y real, hoy día y en términos históricos, es que las políticas y programas de la izquierda parten de los supuestos desarrollistas que aceleradamente esquilman el mundo viviente por cada rincón del planeta. Y por tanto, el definirse centralmente como de izquierdas no debería constituirse en el parametro central que de identidad al espacio verde, ya que además de desanimar al votante verde, no aclara en nada la orientación que ha de tomar la política y la agenda verde en lo concreto. 

 

 

El declararse de izquierdas, aunque sí puede ser la ideologia y la marca de identidad central de nuestros coyunturales aliados electorales, en cambio no ha de ser la bandera pública central de los partidos verdes. La idea es sencilla: los partidos verdes no deberían encerrarse en las categorías tradicionales y a menudo muy zombis de la izquierda productivista realmente existente, ya que esto va contra la propia realidad y acción estratégica de la política verde. Y también resulta contraproducente por la confusión social y los errores de análisis que se crean, al hacer pensar que el espacio verde es solo un subconjunto de la izquierda, y que en consecuencia, sus mensajes solo se han de dirigir a movilizar a los votantes de izquierdas.

Los variopintos votantes verdes

Además, en términos de racionalidad estratégica y electoral, conviene no encasillarse en una parte del espectro ideológico de la izquierda. Para poder despegar y crecer social y electoralmente no tiene sentido copiar los discursos dirigidos a los votantes "de izquierdas", ya que esto significa no reconocer que la dimensión transversal e interclasista de las opiniones a favor de medioambiente tiene la potencialidad de atraer votantes de un amplio abánico ideológico. Es decir, mucho mejor es llamarse verde "a secas", sin más adjetivos que encojan el potencial de apoyos que pueden recibir las propuestas verdes. Para defender como verdes los derechos humanos, la justicia distributiva y la justicia de reconocimiento cultural, no es necesario llamarse de izquierdas, y con ello pedir a la vez e implícitamente el voto a otras fuerzas políticas también percibidas como de izquierdas. 

 

 

Distinción y visibilidad 

Esto no quiere decir que las coaliciones con otras fuerzas políticas llamadas de izquierdas carezcan de sentido, claro que lo tienen, sobre todo si el mercado de los potenciales aliados electorales es escaso, y "las habas" de posibilidades de llegar a acuerdos están muy contadas. Lo que resulta políticamente insensato es hacer alianzas sin diferenciación del resto de los aliados de izquierdas, o repitir los lemas y los tics tradicionales de la izquierda (o de los nacionalistas), puesto que el coste político es la invisibilidad y la pérdida de las señas de identidad propia como verdes. Es verdad que las posibilidades de elegir aliados son a menudo muy limitadas en España, y que para poder influir en la política real, el ir en solitario a las elecciones puede garantizar la marginalidad o la total exclusión política. Nuestra fundamental identidad verde no ha de excluir un pragmatismo táctico abierto a plurales alianzas  electorales.

¿Es Izquierda Unida un partido de "extrema izquierda"? 

Volviendo al comentario hecho por Phillipe Lamberts. Las alianzas con la "extrema izquierda" a las que hace referencia responde al peligro de la confusión e indistinción electoral a ojos de la ciudadanía y la percepción social mayoritaria. Lamberts, con este comentario no está definiendo de forma analítica y descriptiva a partidos como Izquierda Unida ni a los comunistas italianos, ya que está claro que sus programas no son propios de una izquierda radical, sino que son socialdemócratas, y escasamente revolucionarios.

Entre el electorado español, IU suele ser percibida como el partido parlamentario que está más a la izquierda.  El PSOE es socialmente percibido como de "izquierdas" moderada, y a su izquierda está IU, que socialmente es vista como "izquierda" radical.  Pero la percepción social, a menudo poco o nada tiene que ver con las posiciones y actuaciones políticas reales.

Fuera del campo de as percepciones sociales, la verdad es que en todo caso, los verdaderos "radicales" somos los verdes, puesto que priorizamos el desafío al férreo consenso del productivismo y sus proyectos de desarrollo impulsados alegremente por la izquierda y la derecha, por actores públicos y privados. Es decir, el espacio verde no se circuscribe solo a los términos clásicos del eje Izquierda-Derecha ya que su singularidad está en la posición ambientalista que ocupa en el eje Productivismo-Supervivencia.

El doble eje: Izquierda-Derecha y Productivismo-Supervivencia

      El simple hecho de declararse de izquierdas (dentro del eje Izquierda-Derecha), es insuficiente puesto que no aclara en nada cual es la posición adoptada en el intercambio con los sistemas vivientes amenazados (dentro del eje Productivismo-Supervivencia). El lugar adoptado en las dos escalas de posicionamiento político: Izquierda-Derecha y Productivismo-Supervivencia, es necesario para delimitar la identidad política en la que se está. El que los partidos verdes se situen a "la izquierda", responde más bien a una realidad de hecho en su práctica política y programática, y creada por la misma acción política verde que incorpora la preocupación igualitaria y solidaria junto a su compromiso ambiental, y por ello no responde a una identidad esencial y totalizadora, ni a simples proclamas retóricas realizadas desde principios absolutos y aprioris esencialistas. La autodefinición de ser de izquierdas, tampoco debe circunscribirse a discusiones ideológicas puramente teóricas, tan queridas en países como Francia. 


Los partidos verdes pueden obtener unos mejores resultados electorales si no se encasillan en un estrecho campo ideológico de ideas y principios platónicos esencialistas. El gran apoyo obtenido en las recientes elecciones europeas por la candidatura verde en Francia, se ha dado a pesar y gracias a que el cabeza de lista: Daniel Cohn-Bendit, es considerado por muchos como un libertario-liberal con ideas muy contrapuestas a las de la izquierda radical autodenominada "anticapitalista", y además es también visto como un europeísta que busca formar mayorías a favor de una europa federal. Cohn-Bendit, con una candidatura bastante diversa y variopinta ha podido atraer votos de muy diferentes sectores sociales, desde ambientalistas, altermundialistas, ciudadanos contra la corrupción, y hasta de viejos rockeros de clase media. 
 

El declararse ser muy de izquierdas (o ser de derechas), hoy apenas aclara nada sobre el terreno y los problemas concretos a los que nos enfrentamos, y tampoco da pistas sobre cuales han de ser las  soluciones que se necesitan y por las que optan. Por ejemplo, el afirmar que se es muy de izquierdas, no quiere decir que se esté en contra de la minería extractiva de carbón a cielo abierto que destroza montañas y biodiversidad; tampoco aclara nada sobre que hacer con una peligrosa y contaminante fábrica química, o con una planta térmica. Ser de izquierdas, tampoco quiere decir que se defiendan unas medidas fiscales que penalicen y desanimen la producción sucia y contaminante; y tampoco significa que se esté a favor de unas ecotasas aplicadas al consumo individual destructor del planeta, y puesto en práctica por los estilos de vida de la gran mayoría de la población de nuestros países "ricos y desarrollados".  
 

 

En definitiva, el viejo debate izquierda-derecha confunde socialmente y aclara muy poco sobre el que hacer en el terreno práctico. Interesa cada vez menos a nuestro electorado potencial, y dice poco o nada sobre el central conflicto entre productivismo y sostenibilidad, entre el desarrollo y la supervivencia, es decir, sobre las opciones y retos fundamentales que hoy atraviesan a las sociedades del Norte y del Sur, y que cuestionan radicalmente a toda la civilización industrial y tecnológica. Por tanto, lo que interesa y urge es aclarar quien es quien, pero no sobre nominalismos retóricos y lenguajes identitarios zombis, anticuados, y ciegos con el presente, sino sobre opciones y propuestas concretas de acción política (sobre la creación del empleo, sobre la renovación económica,  sobre el modelo de agricultura y urbanismo, sobre la defensa de un tejido social cohesionado a partir de necesidades y derechos básicos, sobre la lucha contra el poder de los lobbies industrilales y los monopolios...). Lo que ya no interesa son las grandes proclamas contra el capitalismo, o a favor de la lucha de clases, o las nacionalizaciones estatales.


Pragmatismo situado y práctico

Contrariamente, los partidos verdes tenemos un discurso y una agenda de trabajo situada y encarnada en la acción concreta y práctica, y desde la óptica biofísica y energética. Ante el gigantismo creciente de los daños y amenazas, los cambios son más urgentes que nunca, y no podemos desaprovechar las oportunidades que se presentan, aunque los avances a conseguir sean muy parciales e insuficientes, y a menudo en medio de contratiempos y muchas dificultades. Cuando muchos de los daños socioambientale son irreversibles e irreparables, y cuando lo que está en juego son los primordiales valores de vida, locales y globales, humanos y de la biosfera, se trata por tanto de los valores prioritarios, fundantes, y condición del resto de valores emancipatorios. Entonces, el tiempo adquiere un carácter político nuevo, y por ello ya no podemos esperar a la llegada de una visionaria y utópica situación ideal, romantizada y revolucionaria, para comenzar a incidir sobre las realidades concretas en las que estamos inmersos.

Como verdes, nuestro pragmatismo radical se funda en la urgencia de cambios en todos los órdenes sociales, y por tanto ya no tiene sentido la pregunta de que es lo primero a cambiar, si las instituciones o la vida personal. También carece de sentido el pensar que hay una primera y principal contradicción: la existente entre el trabajo y el capital. Ante la urgencia de la transición hacia formas ecológicas de vida, nuestra responsabilidad con la acción práctica es prioritaria, y esto no encaja con los estructurales y abstractos marcos ideológicos de una izquierda radical que reclama como prioridad y condición primera un cambio global en las relaciones sociales en torno al trabajo y la economía. Estas posiciones, como son la defensa numantina del estatalismo o el economicismo muy propio de la izquierda, están ancladas en un programa de máximos y en unas políticas del no a todo, que desprecian con ello las propuestas que buscan cualquier pequeño avance concreto o parcial, por ser consideradas reformistas y continuistas al servicio del poder y del sitema. Ante su falta de realismo y su inconsistente teoría de cambio social y de acción histórica, arrastran una crónica carencia de estrategias prácticas y de imaginación que pudiera impulsar cambios y avances tangibles en el presente. Socialmente, cada vez interesan menos por su incapacidad de dar respuesta a los problemas socioambientales concretos y palpables que nos accechan por todos los lados. 

David Hammerstein 
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17 juin 2009 3 17 /06 /juin /2009 19:43

 

  
 

Sobre el encubrimiento y la justificación de la contaminación química ya hay una gran tradición española. A esta labor deshonesta se prestan un ejercito de técnicos, científicos y políticos de todos los colores y rangos.  Porque una auténtica "prueba del algodón" en la defensa del medio ambiente y de la salud se da cuando una actividad industrial importante se enfrenta con una enorme catástrofe ecológica generada por la propia actividad. El polo químico de Huelva, y en concreto las operaciones de la empresa de fertilizantes Fértiberia, han gozado durante muchos años de impunidad gracias a un consenso político, sindical y empresarial que ha podido esquivar la ley y el sentido común para seguir vertiendo toneladas y toneladas de veneno sobre el entorno de Huelva. El agua, suelo y aire de Huelva han quedado muy maltrechos.

 

Los Fosfoyesos (subproducto de ácido fosfórico) es el nombre popular de uno de los vertederos tóxicos más grandes de Europa, que se encuentra  en las marismas de Mendaña, junto al río Odiel, y a unos 500 metros del mismo casco urbano de la ciudad de Huelva. Más de mil hectáreas de vertidos acumulados desde el 1968 contienen un terrible cóctel explosivo y mortífero de metales pesados y radioactividad. No es una casualidad el que Huelva tenga una de las tasas de cánceres más altas de España,  alrededor de 50% más que la media española para algunos tipos de esta enfermedad.

Sencillamente, no hay palabras ni tiene nombre lo que sucede en Huelva.  Sentencias judiciales sin ejecutar y crecientes enfermedades cancerígenas. Pero, no pasa nada.

Desde la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo, se ha abierto un procedimiento de infracción contra España por parte de la Comisión Europea que ha inspeccionado in situ la zona de Fosfoyesos.  Hemos tenido distintas sesiones en la Comisión de Peticiones con la presencia de los valientes líderes ciudadanos de la Mesa de la Ría y de Greenpeace. Hemos organizado una conferencia en Huelva con el título "Fosfoyesos: cómo limpiar el polo químico y no morir en el intento" . Y finalmente, parece que la combinada presión europea, judicial y cívica, está teniendo un éxito parcial aunque muy tarde. 

El Gobierno ha anunciado el fin de los vertidos antes del 2012 y la restauración de la zona. Sin embargo, los científicos encargados del plan de restauración por la Junta, curiosamente son precisamente los mismos que han trabajado a favor de la continuidad de esta industria sucia y que han negado la gravedad del problema socioecológico creado. La Junta de Andalucia se niega a la participación de técnicos de Greenpeace en el grupo de expertos.

 

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17 juin 2009 3 17 /06 /juin /2009 19:39

 

 

 

 

 The Bar-Illan speech: 
Obama, the EU and Netanyahu´s stationary bicycle

 

      Under the present situation the EU should maintain its de facto postponement of its upgrading of EU-Israel relations and should condition the future deepening of economic, commercial and scientific participation of Israel in EU programmes to a progressive compliance with EU policy aims concerning peace and human rights.  A change in Israeli policy toward the humanitarian blockade of Gaza and toward settlements in the West Bank could facilitate the desired upgrading process.

 

   U. S. President Obama has set out policy goals concerning the Palestinian-Israeli conflict to be solved by a viable two- state solution and has exerted a certain degree of pressure on Israel with regards to the expansion of settlements on occupied Palestinian land. A firmer commitment by the US toward Mid-East peace has sent signals that many years of a "blank cheque" policy toward Israel has ended. It is also possible that Obama´s first gestures of change in the US Mid-East policy might already be weakening the gospel and reducing the support of some of the region´s Islamic fundamentalists.

      

    Most importantly we should not be deceived by "word games" when the only reliable political statements in the Middle East are made by the reality on the ground.   One should realize that the Israeli Government and probably the majority of present Israeli public opinion believe that no peace deal with the Palestinians is possible, that it is too dangerous or that it is not even desirable.  Peace and normalization with the Arab world is yearned for in Israel by the present  Israeli administration abstractly but radically rejected in any concrete terms that would be remotely acceptable to any moderate Palestinian or Arab leadership.   Only US and EU political pressure can break this stalemate and prevent even more suffering on all sides.

 

 

      Prime Minister Netanyahu´s  response to Obama has been to make rhetorical overtures but no real political concessions.  On the contrary, he has conceded the theoretical acceptance of  "a Palestinian state", something Israeli governments have accepted for almost 20 years,   but he has framed this acceptance of the "two-states" within a series of uncompromising conditions that render any positive negotiations with the Palestinian Authority impossible. His semantic pedaling tries to give the impression he is moving in the right direction but his bicycle does not budge one inch from very hard-line conditions concerning the core issues of the conflict:

 

   Settlements:  Netanyahu refused to freeze the "natural growth" of settlements which has been the pretext of the massive expansion of thousands of homes over the last 15 years. He has not even committed himself to a serious policy concerning dozens of "illegal outposts" , a few of which are torn down only to be rebuilt a few days later.   No clear limits or borders are placed on the growth of the existing large settlement blocks such as Gush Etzion or Maale Adumim. This prejudges and cripples the outcome of any future negotiations leading to the establishment of even a mini Palestinian state. Netanyahu never even mentions what the present or future borders of Israel are or should be, while the whole Arab world is at least clear about demanding the pre-1967 borders.

 

  Jerusalem:    While Olmert  already started to talk about the division of Jerusalem and the acceptance of the "Clinton Parameters" (Arab neigbourhoods would be part of the Palestinian State and Jewish ones part of Israel), Netanyahu in his recent speech insists on Jerusalem as the "undivided and eternal capital of Israel".   Israeli policy of the annexation of East Jerusalem has provoked great criticism from both the EU and the US.   The Palestinian population of the city is increasingly being marginalised, surrounded by settlements and cut off from the West Bank.  It should be clear to all that Jerusalem is at the centre of the Arab-Israeli conflict and that no agreement is possible  without a division o sharing of the city.

 

 

 "Jewish State":   A relatively new condition raised by the Israeli side for the establishment of a Palestinian State is the recognition by the Palestinian not only of Israel (that was recognised by Fatah and the PA over 15 years ago) but of the "Jewish nature" of the State.   This new demand has a double intention. On one hand it aims at preventing any discussion even symbolic of the "right of return" to Israel (though the borders of Israel are never defined!) or compensation for Palestinians who lost their homes in 1948. On the other hand it could be used as a pretext for discrimination or  expulsion from Israel of Israel´s large Arab minority.  It should be noted that at this time the Knesset is considering a number of laws on "loyalty to the State" and that Foreign Minister Lieberman advocates racist measures toward Arab citizens and the transferring  of Arab-Israeli population and land to the Palestinian Authority. Much of the Israeli right considers the Arab minority a dangerous "fifth column" that threatens the nature and existence of the "Jewish State".

 

 
 

 

  Security:  Despite the fact that security and anti-terrorism measures taken by the PA police, with the support of US and the EU,  have been universally recognised, even by Israel, Netanyahu makes new and contradictory demands on the Palestinians. On one hand he demands as a pre-condition for a Palestinian state complete demilitarisation and on the other hand he requests that the PA "defeats" Hamas and "recovers"  Gaza (something Israel has not manage with all its military might). When Netanyahu demagogically implies that any future Palestinian State could become "Hamastan" with missiles falling on central Israel he ignores the fact that any peace agreement would include very strong International security guarantees (possibly by NATO). The present conflict with Gaza is also the result of a unilateral and non-negotiated withdrawal of Israel in 2005 without any political agreement with the PA nor security guarantees from the international community.     To state as is often done in Israel "we withdraw, they shoot missiles" is a gross simplicity and a misrepresentation.  What one cannot expect the Palestinians to accept  as a pre-condition for negotiations is their total security dependence on Israel. No independent state could accept this demand.

 

Hamas: As far as Hamas goes, it is clear to all that only important political concessions on the part of Israel with the PA and a great improvement of Palestinian daily life can strengthen the position of Palestinian moderates vis a vis Hamas.  The present  stalemate and the blockade of Gaza along with the lack of any form of  dialogue with Hamas only favours extremism and despair. Only the end of the siege and real hope for Gaza can erode popular support for Hamas.

 

  Iran, the nuclear threat and the "commonality of interest":  Netanyahu also speaks of a "commonality of interest" between Israel and the Arab world in order to face the "existential threat" of Iran´s nuclear programme that should place other issue on the back burner. Nevertheless, without clear progress on the Palestinian issue there will be little chance of forming a common front against Iran. Even strong U.S. support in confronting Iran is more difficult without   movement toward peace. The double-standard of Netanyahu´s argument on Iran is also often pointed out in the Arab world. It is common knowledge that Israel possesses a nuclear arsenal of its own.  Indeed, strong pressure on Iran will be needed, especially in the context of the present democratic resistance, but it will not be in line with Netanyahu´s simple dichotomy of "either we bomb them, or they will have the bomb".

 

 

David Hammerstein

 

 

 

       

 

 

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15 juin 2009 1 15 /06 /juin /2009 05:33

 

    La reciente decisión del Gobierno de aumentar la presión fiscal sobre la gasolina y el tabaco es doblemente acertada.  Por un lado genera recursos públicos para sufragar los gastos de la crisis económica, y con ello pagar el subsidio de desempleo, mientras que al mismo tiempo desanima el uso del coche y el hábito de fumar, es decir, dos actividades contaminantes de bienes comunes como son la atmósfera y el aire, y esenciales para nuestra salud y la del planeta . 

 

     Conviene recordar que desde hace un año ha caído el precio del petróleo casi el 50% y que la presión fiscal de España es de la más bajas de Europa. Ya era hora que se tomara una medida de este tipo, aunque resulte muy embrionaria e insuficiente. Es de pura lógica económica y ambiental. 
 

    Además, son unos impuestos justos a pesar de ser indirectos ya que todos y todas nos beneficiamos por la mejora de la salud ambiental y el fumar menos (como resultado de un precio mayor), y además, son las personas con menos ingresos económicos las que más van a beneficiarse de las políticas sociales que han de financiarse con los ingresos obtenidos por el aumento de los impuestos sobre la gasolina y el tabaco.

 
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12 juin 2009 5 12 /06 /juin /2009 17:35
Campaña de la Coordinadora Estatal Antinuclear (Adenex, Amigos de la Tierra, Ecologistas en 
Acción, Ekologistak Martxan, Greenpeace, Jóvenes Verdes, Coordinadora contra Garoña, 
Plataforma Cerrar Almaraz, Tanquem les Nuclears-100%Renovables)



Invitamos a la ciudadanía a participar en esta Ciberacción enviando al Presidente del Gobierno un correo electrónico con esta petición.
__________________________________________________________________________

Sr. Presidente del Gobierno: 

El mes de julio caduca el permiso de explotación de la vieja, deteriorada y por tanto peligrosa Central Nuclear de Garoña. Por ello y porque usted ha prometido un calendario de cierre de las nucleares, promesa que no ha cumplido, le insto a tomar las medidas que sean necesarias para no renovar dicho permiso y proceder al cierre definitivo de la instalación.  Con ello no sólo evitará asumir la responsabilidad de los accidentes que pudieran ocurrir en la central, sino que fortalecerá su credibilidad política.

Atentamente, ...

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10 juin 2009 3 10 /06 /juin /2009 17:37

Se trata de una victoria de la libertad y los derechos de ciudadanía en Internet. 

El Consejo Constitucional  francés no permite que el presidente Sarkozy pueda crear un tribunal extra-judicial que actúe como policía digital para cortar la conexión de Internet a los usuarios que bajen una canción o una película considerada "ilegal" , lo que en Francia se llama eufemísticamente "la respuesta graduada".  El Consejo Constitucional afirma que "Internet es un espacio santo de la libertad de expresión y del consumo." y que " en el derecho francés prima la presunción de la inocencia y que solo la Justicia debe pronunciar sobre una sanción si establece que se ha bajado algo ilegal en Internet.

      

Este pronunciamiento constituye una decisión en contra de los policías digitales de las empresas servidoras, y bloquea el intento de montar un "Guantánomo digital" fuera de cualquier garantía y protección judicial propia de un estado de derecho. Da la razón al Parlamento Europeo y a millones de internautas que defienden la neutralidad de la red y que están en contra de una vulneración de la privacidad y del libre flujo de información.

"J'exulte" s'est exclamé Patrick Bloche, député PS de Paris et fervent opposant au projet de loi, contacté par Le Monde.fr. "Cette décision correspond exactement à notre position qui est de dire qu'Internet est un droit fondamental". Le ministère de la culture doit tenir un point presse en fin d'après-midi.



Hadopi : le Conseil Constitutionnel censure la riposte graduée
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