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Los Verdes

22 décembre 2008 1 22 /12 /décembre /2008 20:48

     

   Algo muy poco frecuente en los juzgados españoles ha ocurrido. Un juez ha aceptado la solicitud de una suspensión cautelar en contra de una expropiación de unos terrenos en el entorno de los restos arqueológico de la familia Marichalar donde el Ayuntamiento de Soria quiere construir una gran urbanización. El juez ha considerado que ha habido una indefensión en el proceso de expropiación y que el "interés público" y la "urgencia" de la expropiación no están demostrados. En el mes de febrero la petición sobre Numancia se considerará en el Parlamento Europeo con la presencia de expertos, historiadores y la familia Marichalar.   Tenemos algunos indicios de que la nueva "defensa numantina"  del patrimonio cultural y natural frente al ladrillo corra mejor suerte que la histórica derrota frente a los romanos hace dos mil años.

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19 décembre 2008 5 19 /12 /décembre /2008 10:53
Después de pasar una jornada en Marbella el viernes pasado no salgo mi asombro de como ha podido durar tantos años el salvaje oeste de la Costa del Sol en medio de una impunidad en todas las instituciones. Es difícil ser muy optimista sobre tendencias nobles humanos al aprender del casi consenso ciudadano a favor de régimen del "dictaladrillo". Incluso hoy, años después de la muerte física de Jesús Gil se constata de que no funciona bien el estado de derecho en Marbella. y de que la clase política no se despega fácilmente de las pautas gilistas. Un nuevo Plan General apoyado por el PP busca legalizar a más de 18 mil viviendas ilegales en forma de una "amnisita" encubierta para burlarse de docenas de sentencias judiciales que piden justicia y reparación después del colosal saqueo del patrimonio público y del Medio Ambiente.

Estamos hablando de edificios ilegales construidos en medio de jardines públicos, en el suelo de una oficina de correos, en una playa encima del mar, en los barrancos inundables, en los patios de los colegios... Tampoco se quiere esclarecer el blanqueo de capitales ha sido masivo como ha sido la entrada de dinero procedente de la droga, el tráfico de armas y la prostitución. Una "normalización" de todas las viviendas ilegales significaría una presión fuerte sobre los jueces que quieren que se cumplan unas sentencias judiciales que piden que haya una compensación justa por la pérdida de los valores públicos y naturales que son de todos. Se propone unas ridículas permutas y multas que llegan ni al 10% de valor de los bienes robados de la ciudadanía. Centenares de vecinos valientes de Marbella y una abogada excepcional, la ex-diputada andaluza Inmaculada Galvez, luchan en la calle y en los tribunales a favor de la justicia.

De mi parte, presentaré una serie de preguntas parlamentarias europeas sobre la vulneración de la Directiva Habitat, de Evaluación Ambiental, de la Directiva Marco del Agua y de la Directiva de Contratación Pública. Tanta destrucción ecológica, corrupción rampante y falta de transparencia no puede quedar impune.
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17 décembre 2008 3 17 /12 /décembre /2008 14:51

      

   El Paquete clima/energía que hemos votado hoy en el Parlamento Europeo establece la política climática de la Unión Europea hasta el 2020 y marca la pauta  europea ante las negociaciones de un acuerdo mundial de la ONU en Copenhagen el año que viene para sustituir el Tratado de Kioto. Contiene cinco Directivas: Emisiones de coches, Captura de Carbón, Comercio de Emisiones, Esfuerzos para reducir emisiones y Energías Renovables. 


En una decisión poco democrática de la mesa del Parlamento no se permitió la votación de ninguna de las enmiendas y tuvimos que limitarnos a votar si o no.
Voy por partes para resumir el sentido del voto verde y algunos motivos (unas explicaciones detalladas están disponibles más abajo):

 

Energías Renovables: Hemos votado SI.  Es una directiva bastante positiva. Sienta las bases para la gran revolución de la energía verde: Establece objetivos vinculantes para los países en renovables. Un mínimo de 20% de la energía debe ser renovable y 35% de la electricidad y posiblemente a 50% entre el 2025 y 2030. Se aumentarán las inversiones en renovables por parte del Banco Europeo de Inversiones, se obliga a cada país presentar un plan de fomento y  se da prioridad al enganche de las renovables a la red.  Por el lado negativo se mantiene el objetivo de 10% de la energía de transporte de los "agrocombustibles" con algunas rebajas (coches eléctricos pueden sustituir) y algunas condiciones.

 

Emisiones de coches: Hemos votado NO.  Es una vergüenza de propuesta: no propone una bajada significativa de las emisiones de los coches. Con un sinfín de excepciones y trampas estadísticas se marca un camino que nada tiene que ver con el objetivo declarado de 130 gramos/KM para el año 2015 ni mucho menos con el objetivo orientativo de 95 gramos/KM para el 2020.  Según las exigencias de la Directiva aprobada en el 2015 tendremos unos coches solo un poco más limpios y eficientes que los actuales cuando la tecnología disponible podría conseguir unos coches el doble de eficientes y limpios que los de ahora. Simplemente a los fabricantes no les da la gana y los gobiernos de la UE no quieren obligarles.

 

Comercio de Emisiones: Hemos votado SI.  Obliga por la primera vez la subasta de todas las emisiones contaminantes del sector eléctrico de la Europa de los 15 y su progresiva incorporación a resto de países. Por el lado negativo excluye gran  parte de la industria manufacturera y crea excepciones para las empresas que puedes sufrir deslocalización o "fuga de CO2".  En cambio, estas exenciones que debilitan la propuesta podrían eliminarse si hay un acuerdo internacional en la Cumbre de la ONU sobre cambio climático el año que viene en Copenhagen.

 

Captura y Secuestro de CO2: Hemos votado NO.  Se apuesta a favor de esta tecnología todavía poco madura a nivel ambiental y económico que se está utilizando como excusa para construir más térmicas de carbón, mantener la explotaciones mineras y esquivar la obligación de optar por las renovables.  No se establece claras normas ambientales de protección del agua y del suelo. No se concreta el nivel inacceptable de fugas de seucestro de CO2 de los almacenes subterraneos. Se regala 500 millones de créditos de emisión por adelantado para el secuestro de carbón y incluso no excluye que se utilice el CO2 capturado para la extracción del petróleo bajo el mar. Todo una aventura legislativa para regalar dinero público a Shell y Total.

   

Esfuerzos para reducir emisiones: Hemos votado NO.  Tiene el mérito de exigir una reducción obligatoria en las emisiones de cada país del sector de transporte y otros sectores industriales no cubiertos por el comercio de emisiones. La gran debilidad y escándalo de esta propuesta es que permite que más de 80% del esfuerzo se haga fuera de la Unión Europea mediante programas de ayuda  para el desarrollo del Sur como el mecanismo de desarrollo limpio del Tratado de Kioto. Así el esfuerzo propio se abarata mientras el esfuerzo para reducir emisiones en el Sur es prácticamente imposible de controlar y fácilmente puede ser gastado en otros fines. Sin embargo, un acuerdo internacional el año que viene podría cambiar o mejorar las condiciones de esta propuesta de la Unión Europea.


 

David Hammerstein, eurodiputado de Los Verdes

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14 décembre 2008 7 14 /12 /décembre /2008 12:37

      

    Hoy en España, en toda Europa y en Estados Unidos, ante la crisis económica hay voces que exigen un plan público de salvación para los fabricantes de automóviles. Una inaudita orquestación entre empresarios, sindicatos, y gobiernos centrales y de comunidades autónomas, demanda una infusión de miles de millones de euros de la ciudadanía contribuyente para subvencionar las bajadas de ventas de la grandes empresas fabricadoras de vehículos como son la Renault, la Ford, la Opel y otras marcas de coches que ya han restringido radicalmente la producción ante la rápida caída de las ventas de coches a efecto de la crisis económica. Están en juego muchos puestos de trabajo en grandes fábricas que han constituido los motores de las economías de ciudades como Valencia, Zaragoza y Valladolid.

    Pero quizás, para intentar ayudar a estas empresas con dinero público habría que responder previamente a algunas preguntas: ¿Realmente es de interés público el que los gobiernos socialicen las pérdidas automovilísticas? ¿Cuales son los objetivos sociales, económicos y ambientales que justifican tal "interés público"?  

   Hace unos 25 años se llevó a cabo en España una necesaria reconversión industrial de la siderurgia y de otros sectores productivos por considerarlos ineficientes y anacrónicos. Hoy día, ante el deterioro acelerado de la vida planetaria y los daños al clima estamos en una situación aún más urgente con la industria de fabricación de coches. Esta actividad terriblemente contaminante y destructora de la vida exige una reconversión industrial. Hoy resulta inadecuada, anacrónica y peligrosa el tipo de tecnología y el capital fijo invertidos para la fabricación de las grandes marcas de coches con motores de combustión de gasolina. Esta vieja tecnología ya no sirve para los retos energéticos y climáticos a que nos enfrentamos. No podemos seguir durante más tiempo el actual modelo dominante de un coche pesado con un alto consumo de gasolina y con grandes emisiones contaminantes a la atmósfera. El empeño en continuar ciegamente por el mismo camino energético y tecnológico del petróleo, además de aumentar nuestra dependencia energética exterior y poner en peligro nuestra salud y la del planeta, carece de una mínima racionalidad económica ante la subida del precio del petróleo cada vez más escaso y ante la creciente demanda social de coches más eficientes y menos contaminantes, 

    Amarrados a unas estructuras tecnológicas de producción desfasadas y dañinas, los fabricantes europeos de coches y sus poderosos lobbies de presión política han luchado con éxito durante los últimos meses en contra de la adopción de unas normas estrictas de la Unión Europea que obligaran a las industrias a una producción unos coches mucho más limpios. Estos empresarios irresponsables y de cortas miras han logrado que la limpieza de los coches europeos solo mejore a paso de caracol.  Tiene tintes dantescos este doble juego que practican: por un lado se muestran insensibles a las demandas sociales de coches más eficientes y ecológicos, y por otro lado ahora piden y lloriquean ante los gobiernos a favor de inversiones carísimas del erario público para mantener su anticuada producción de vehículos. Los rígidos y equivocados equipos de producción de nuestras grandes marcas llevan décadas ignorando los necesarios y muy viables cambios en el diseño, en el tipo de motores y en el consumo energético. 

  Por desgracia, la clase política ha seguido al pie de la letra esta rígida miopía tecnológica y económica de los fabricantes que solo parece obedecer a los beneficios a corto plazo. . La falta de reflejos sociales y ambientales de empresarios junto a la carencia de visión de las autoridades públicas son dos de los factores que están detrás de la grave crisis actual de un sector empeñado en no cambiar sus pautas tecnológicas.

     Para poder afrontar con mínimo éxito la actual crisis económica y social sería mejor dedicar los escasos recursos públicos disponibles a una reconversión ecológica del sector del transporte privado. ¿Porqué echar miles de millones de euros a un pozo sin fondo de unas empresas que se muestran inviables, mal gestionas y sin futuro?. ¿Porqué el gobierno no condiciona las ayudas públicas a unos nuevos modelos productivos que den prioridad a los coches eléctricos, a los coches híbridos y a una nueva red energética inteligente para la recarga de pilas de coches que utilizan fuentes renovables de energía ? ¿Porque no se afronta una reconversión del sector hacía una menor dependencia en el petróleo, y a favor de unas emisiones de contaminantes radicalmente más bajas? 

     Es posible buscar unas salidas dignas con ayudas públicas para garantizar el empleo de los trabajadores del sector automovilístico mediante nuevas iniciativas de reconversión en tecnología limpia, y también es posible regular legalmente las horas y el reparto del trabajo existente para intentar absorber parte de la fuerza de trabajo excedentaria. Resulta un lujo dejarnos llevar por la defensa numantina de unas maquinas humeantes que dependen de una técnica que desprecia los conocimientos y la sabiduría tecnológica alcanzados en el siglo XXI. Como ha dicho recientemente el periodista estadounidense Thomas Friedman: "Si desaprovechamos de la oportunidad de ganar la carrera del Coche 2.0 porque seguimos empeñándonos en salvar el Coche 1.0, no se podrá culpar a nadie más que los nuevos accionistas: nosotros, los contribuyentes."   

 

 

 

 

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13 décembre 2008 6 13 /12 /décembre /2008 13:25
 Los gobiernos europeos utilizan cínicamente la crisis económica como excusa para destrozar la más coherente legislación climática propuesta por el Parlamento Europeo hasta ahora. En lugar de representar los intereses generales de toda la humanidad y de la población europea a favor de la habitabilidad y el clima terrestre, contrariamente cada gobierno defiende los intereses de sus particulares industrias caseras, incluidas las más contaminantes y destructivas de la salud planetaria. Tristemente, los gobiernos europeos no han hablado en nombre del sentir mayoritario de la ciudadanía europea sino en representación de los lobbies y actividades económicas más sucias del continente. El descafeinado acuerdo de mínimos alcanzado además manda un mensaje poco convincente al resto de países del Sur y a los Estados Unidos que deberían incorporarse con fuerza y ambición a la lucha contra la destrucción del clima en la próxima cumbre de la ONU que se celebrará en Copenhagen el año que viene. 


En realidad constituye un enorme escándalo moral y político el hecho de que se hayan creado generosas exenciones en la obligada compra del derecho a contaminar por parte de grandes sectores de la industria sucia y de parte de las eléctricas. Con la aceptación de la asignación gratuita de créditos o bonos de emisión a las industrias contaminadoras gran parte del mercado de comercio de emisiones significará un enorme engaño si a su vez estos créditos que han recibido gratuitamente de los gobiernos se venden para poder contaminar más. En definitiva, se trata de un regalo de miles de millones a las industrias contaminantes a cargo de los consumidores.

También, es muy preocupante que la Unión Europea haya aceptado el hecho de que hasta un tercio del esfuerzo de reducción de emisiones puede realizarse fuera del territorio europeo mediante la fórmula de comprar los derechos de contaminación atmosférica de los países del Sur. Estas nuevas medidas carecen de cualquier defensa moral y científica además de tener una dudosa e ineficaz aplicación. Resulta imposible saber si así se van a poder reducir las emisiones contaminantes o si es simplemente una forma barata de esquivar lo que es en realidad una prioritaria asignatura pendiente y una responsabilidad de primer orden: la reconversión de los modelos industriales contaminantes e insostenibles de cada país.

Contrariamente, el acuerdo de la UE sobre la promoción de las energías renovables puede ser valorado en general como un avance positivo ya que abre la posibilidad al fomento de unas inversiones masivas en las tecnologías limpias y la creación de hasta dos millones de nuevos empleos.

En todo caso, no parece que esté todo perdido en la lucha contra la destrucción del clima. En el contexto del futuro acuerdo internacional del año próximo, es previsible que la UE tenga que aumentar sus objetivos de reducción de emisiones y con ello verse obligada a fortalecer su sistema de comercio de emisiones contaminantes junto al reparto de los compromisos. Con los mecanismos adoptados esta semana la Unión Europea no podrá cumplir con el compromiso actual de reducción de un 20% de sus emisiones de CO2 para el año 2020, y mucho menos podrá cumplir con el 30%  al que probablemente obligará la firma de un nuevo acuerdo pos-Kioto de la ONU el año próximo. 

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11 décembre 2008 4 11 /12 /décembre /2008 14:37

Como quedarán los Agrocombustibles en la Directiva Europea sobre energías renovables


1. Se mantiene el objetivo de 10%  para el 2020 de "energía renovable para transporte".



2. Habrá una revisión de los objetivos y de los impactos ambientales y sociales en el año 2014 pero sin cuestionar el objetivo vinculante de 10%.



3. Se reduce la demanda por agrocombustibles porque para alcanzar el objetivo del 10% se puede sustituir a los agrocombustibles por coches eléctricos o trenes que funcionan con energía renovable. Los coches eléctricos tendrán "doble crédito" para cumplir con el objetivo.



4. Habrán incentivos para premiar los agrocombustibles de "segunda generación" como  de celulosa y residuos de distintos tipos.



5. No habrá objetivos intermedios ni cambio en el objetivo del 10% para el 2020.



6. Los agrocombustibles deben mostrar un ahorro de CO2 de por lo menos 35% ahora y el 60% en el 2017 para plantas nuevas y 50% para los existentes. Se revisarán los objetivos en el 2014.



7. Antes del 2012 el PE y la CE establecerán las normas sobre "el uso indirecto de suelos agrícolas" (indirect land use change). Es importante para ver el impacto real sobre cambio climático y el medio ambiente.



8. Se permite la utilización de turberas y zonas húmedas (y su desecación) para el cultivo de cosechas como el aceite de palma, lo que provoca grandes emisiones de CO2. Sin embargo, tendrá que entrar el los cálculos de emisiones de CO2.



9. Se cuenta en la contabilidad de CO2 los cambios en bosques o sábana por la plantación de agrocombustibles. 



10.  Se prohíbe la plantación en bosques primarios.



11. No habrán criterios sociales en los criterios de sostenibilidad. Los productores no tendrán que dar información alguna sobre sus estándares sociales de producción.





 

 

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11 décembre 2008 4 11 /12 /décembre /2008 14:29
(Texto escrito para una publicación británica sobre el clima y la crisis)
 

To deal successfully with climate change and with the energy crunch at the same time we need some challenging economic, regulatory and fiscal changes.

 

Without overcoming the present all encompassing superficial "green" thinking it will be impossible. First of all, we must insist that there is no pure technological fix. There is no magic wand nor one invention that will help us confront the twin headed energy-climate monster.   Confronting serious social conflict and political controversy will be unavoidable in order to proceed. Business as usual with just a few technical adjustments, some eco-marketing and an occasional solar panel are useless and only divert us from the real debate.

 

We need a complex system of government policies, regulations, research funding and tax incentives, creating a system for innovating, generating, and deploying clean energy, efficiency, and productivity. As well, we desperately need an ethic of conservation and a new culture of sufficiency that often questions many basic premises of our societies. We must learn that conservation is not necessarily the opposite of consumption. In order to consume more we must conserve more.

 

 

 To start with it would seem that the economic crisis has come to our rescue by sinking oil prices and reducing CO2 emissions. In 2008 world CO2 emissions will retreat around 3%. Indeed, the economic depression of the 30´s made emissions go down 35%.  Our present recession has indeed made energy demand sink and with it many countries might even have an easier time in meeting their Kyoto targets. But of course this ignores much of the South (and part of the North) that suffers energy poverty and totally overlooks the need for structural changes in our way of producing and consuming energy for us to be prepared for the next economic upswing. What the crisis does tell us is that our climate crisis is intimately entwined with our insatiable consumption patterns, the very force that until now has been the cornerstone of economic growth. We urgently need a way out of this destructive logic and into a "sustainable physical de-growth" that is compatible with a vibrant economy.

 

According to some voices the fight against climate change should be set aside until our economy improves. This is totally mistaken and counterproductive. On the contrary, at the centre of our very response to the economic crisis should be a "green new deal" that regulates and channels public and private funding into clean development and industrial reconversion. Millions of new jobs can come from the green restoration of homes, from the building of public transport, from the massive extension of intelligent electricity grids and the retroffiting of dirty and inefficient industrial base.

 

Tackling our energy-climate crisis is also about tuning  our economy into real innovation, goods and services. This is because the financial speculation behind our current crisis had over-heated the economy while over-heating the climate.  Junk loans created loads of literal junk by fueling spending beyond real means.  Toxic banks emitted toxic gases by promoting risky overconsumption that was not backed up by any reality. Orienting our economy to be carbon-conscious implies financial regulation that restricts irresponsible spending and fiscal policies that internalise hidden environmental costs.

 

Many have been overjoyed over the last few months as the price of oil has plummeted due to dwindling demand. Nevertheless, for renewable sources and energy efficiency measures to really take off by attracting massive investment we need a price floor on oil to guarantee a degree of stability for investments in alternatives. We cannot allow the price context for renewable energy to be constantly fluctuating on the unstable market price of oil.   When oil goes under  100 o 80 dollars a special floating climate tax on an EU level should be considered that prevents the price of oil from falling further and that provides badly needed public revenue for supporting economic recuperation for a post-carbon society across Europe. This could also be a way of solving the EU´s lack of no strings attached revenue and liberating itself from a constant renegotiation of financial perspectives with member states. The proposal for a universal carbon tax has been supported by many of the worlds leading economists and the United Nations. It would be a way of helping the South make to jump to clean technologies and, as well, could provide financing for Millineum goals.

 

We should also be cautious with some possible false and bothersome "friends" of the climate-energy fix. Nuclear, agrofuels and carbon capture are three of them.

 

Nuclear: A massive switch to nuclear power would take all our investment power and innovation power to build hundreds of new nuclear plants which would lead us to economic ruin and would perpetuate a highly centralised and dangerous source of energy that simply has too many problems and risks to be given much attention. The nuclear option is even less viable in the context on our economic recession due to their cost and their capital intensive-labour poor nature when compared with other sources of energy.

 

Agrofuels for transport: This is the last resort to save the conventional internal combustion engine on the part of car manufacturers in deep trouble. Hybrid and electric cars are much more promising in reducing C02 along with tax measures against high carbon cars and strong promotion of public transport.  According to most studies many agrofuels make little or no dent in reducing climate change gases but, at the same time, can have very negative impacts on forests, farmlands and foodprices.  

 

 Carbon capture and storage: Our present coal power plants must be much cleaner than at present but the promise of the still immature technology of CCS is being used as a catch-all marketing spin to fool people into more and more coal power plants and irrational mining operations.  Serious risks and technical problems remain and CCS might work environmentally and financially but we will not know for at least ten years.

 

One of our biggest challenges is distributing our electricity in an efficient and intelligent manner. Most of our present regulators and power utility operators follow a perverse and inefficient system. In our present system the more energy they sell the better.  The more power lines and power plants built mean more energy and more clients. More investment is the result of greater consumption and there is little incentive for energy conservation. The more over- supply of energy the more money they make. For example, Spain produces around triple the amount of average energy consumed each year.  They produce to serve peak demand of consumers instead of orienting demand to the times of when more production. It is generally a lineal, one way process on the grid. There is practically no feed back: very little energy contribution from consumers and practically no information is flowing on the energy consumption patterns of the consumer toward the regulators.  

 

Practically no useful economic dialogue exists between users and providers on the advantages of saving, efficiency and renewable production.    We desperately need a "decoupling" of consumption and the profits of energy suppliers. Energy auditors under a EU or national guidance could establish compensations for achieving efficiency and savings for consumers. They should subsidize change in appliances, climatisers and light fixtures.  It should be noted that the cost of generating each new kilowatt of electricity is more than five times that of saving one.   Especially important is the great void that exists in the integration of information technology and our daily energy system. An IT and electricity convergence could reduce energy consumption radically in the building sector that represents 40% of our electricity consumed. IT could match electricity needs with the time when the energy is available. Why can´t a washing machine or other appliances work when the electricity is available? Why can´t we make flexible an important part of energy supply and demand through IT and a modulated pricing system?  This would save a great deal of CO2 and eliminate the need for hundreds of new power stations.

 

Our homes can be the centre of our fight against climate change. The production of cement in the world produces around as much CO2 as all the passenger calls in the world. The standards for building homes (materials, energy efficiency, life-cycle analysis) should be as important as the CO2 emissions of cars. Many of our buildings can be net energy producers as opposed to great consumers as at present. This demands a clear tax structure to promote new bioclimatic designs, a new materials economy low in carbon, an intelligent and informed exchange of electricity between homes and the grid.

 

Laws and regulations are primordial.  For example, each Californian produces half the emissions as his or her fellow American.  This is not due to personal choice but to policies on CO2 emissions of cars, efficiency norms on appliances, machines...  This means billions in savings and has had a positive effect on the economy.

 

 

Closer to home the difficulties of pushing a rational climate policy is becoming evident. The tremendous campaign against stricter car emission standards in the EU on the part of some member states and car manufacturers has been successful in markedly weakening the future EU Directive. It is just the reflection of the lack of political will on the part European politician to take the energy-climate crisis seriously. As I write these lines the EU council is backtracking and watering-down key elements of the whole EU climate-energy package that should guide us toward the 2020 objective of 20 to 30% CO2 reductions.

 

We must break the strong myth in Europe and the world that the right to pollute is the right to progress. At the same time we should strengthen our ties with the South, especially the Mediterranean region, with clean energy integration and technology transfer projects that create common purpose and economic viability. It is possible to save the economy and the planet at the same time if we have the courgage to propose a reorientation of our economy toward crucial environmental and social objectivees.

 


 

 

 

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3 décembre 2008 3 03 /12 /décembre /2008 18:24

A las tres y media de esta tarde, a iniciativa del grupo de Los Verdes y el grupo de izquierda unitaria el Parlamento Europeo ha votado 194 -172 a favor de aplazar la votación sobre el Informe De Kaiser sobre la "Participación de Israel en Programas Comunitarios". Esto ha sido una victoria clara para las personas que creemos que la Unión Europea debe desempeñar un papel más activo a favor de la paz en el Oriente Próximo y para mejorar la situación desesperada del pueblo palestino.  El sentido de los oradores a favor del aplazamiento era que solo se puede profundizar las relaciones con Israel en el contexto de un progreso claro hacia la paz y un cambio positivo sobre el terreno para la población palestina en cuanto de movimiendo de personas y bienes, el comercio y la situación humanitaria en Gaza. En suma, en el interés del bienestar de  tanto israelies como palestinos la UE debe condicionar la progresiva integración en programas europeos a la firma de un acuerdo de paz entre los dos pueblos y la creación de un estado palestino viable al lado de Israel. Una mayoría del Parlamento Europeo se ha expresado en este sentido esta tarde.
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22 novembre 2008 6 22 /11 /novembre /2008 18:05

Jornadas de Bioconstrucción celebradas en Graus el 15 y 16 de noviembre de 2008.
Esta valiosa iniciativa ya en su tercera edición reivindica las casas vivas junto a un mundo natural y rural vivo. 
    
1. De la construcción destructiva a la bioconstrucción conectada con la naturaleza
Las formas y técnicas constructivas convencionales ignoran los graves impactos que generan sobre nuestra salud, sobre el mundo vivo, y sobre nuestro bienestar psicológico y social. La bioconstrucción es una respuesta responsable con las necesidades de un planeta en grave peligro y, a la vez, es un intento de crear un entorno humano propicio para una vida feliz, larga y sana con un sentido de conexión con la naturaleza. Queremos casas que respiren y que se relacionen con respeto con su entorno natural.

2. Del hormigón armado a los materiales sencillos y hermosos que nos rodean
Los materiales de bioconstrucción como son el barro, la cal, la madera, el corcho, el cañamo y la paja, entre otros, suelen proceder de la producción local y del territorio cercano, y son de sencilla tecnología o poco transformados. Estos biomateriales, al contrario de los materiales convencionales usados en la construcción, no implican la utilización de sustancias químicas peligrosas, ni la extracción de recursos naturales escasos. No producen emisiones o vertidos tóxicos que dañan el medio ambiente, ni exigen un transporte de larga distancia desde el lugar de producción. Todo el ciclo de vida de cada material empleado en la bioconstrucción causa muchos menos trastornos a los ecosistemas que sustentan nuestras sociedades. Además, la producción de estos biomateriales puede suponer una interesante rentabilidad para las débiles economías rurales, y frente a  la importación de productos ecológicos, sus costes económicos y ecológicos podrían ser mucho más bajos y competitivos si se potenciara su producción local.

3. De los obstáculos oficiales a las casas sanas al fomento de la bioconstrucción
Lejos de impulsar la arquitectura ecológica las administraciones públicas suelen poner numerosas trabas a su desarrollo. Las normativas municipales, autonómicas o estatales están hechas para los materiales y los edificios funcionales y convencionales, y con ello se obstaculiza la construcción de edificios ecológicos al no tener en cuenta las singularidades y la identidad propia de los materiales y diseños ecológicos. Hace falta introducir en las leyes unas normas específicas para los edificios bioconstruidos y sus materiales. Por parte de la administración pública se podría comenzar con una ambiciosa tarea de sensibilización y difusión sobre las buenas prácticas de la bioconstrucción, y con el compromiso de construir una parte importante de los edificios públicos con los criterios bioconstructivos. La contratación publica para obras de nueva planta y para la rehabilitación de edificios debería reservar un alto porcentaje de sus licitaciones para casas bioconstruidas. La reforma de las actuales normas técnicas de edificación y de eficiencia energética tienen que incorporar las normas de materiales y diseños de la bioconstrucción.

4. De la ignorancia a la formación profesional en la bioconstrucción.
Una de las grandes barreras a superar en relación a los modos de trabajar con materiales y diseños ecológicos es la actual ignorancia y falta de experiencia de los albañiles y de otros profesionales de la construcción. Es necesaria una cualificación profesional especíalizada mediante la puesta en marcha de escuelas talleres en obras públicas y mediante la realización de cursos formativos sobre todo el ciclo constructivo: desde las fuentes de energía, agua y materiales naturales, al proveedor de los productos, los obreros, los deliniantes y l@s arquitect@s, los residuos y huellas ecológicas generadas.  Un especial énfasis debe ser puesto en recuperar los saberes tradicionales perdidos mediante la implicación de personas mayores, estudios etnográficos, y la antropología de la arquitectura popular. 

5. El cambio climático empieza en casa.  
Aunque estamos acostumbrados a oír las optimistas panaceas tecnológicas aplicadas al grave problema de destrucción del clima terrestre planetario, lo cierto es que sabemos que los diseños de sencilla y apropiada tecnología pueden se mucho más eficaces en ahorro, eficiencia y salud en sus intercambios con el sol, el viento, el suelo y la vegetación. Cuando hablamos de energía hay que considerar todo el ciclo de vida de los materiales de construcción y la acumulación de energía en cada elemento constructivo empleado. La energía solar debe ser una fuente calorífica central de los edificios, y ha de empezar por los tejados mediante una sabia integración arquitectónica. El diseño y la forma de construir pueden evitar una parte importante del consumo en calefacción y en aire acondicionado mecánico. Los techos con vegetales y una plantación correcta de vegetación y árboles, también favorecen el ahorro energético.

6. Pasar de la queja a la acción.
Existe la necesidad urgente de politizar y organizar luchas sociales a favor de unas casas vivas y en paz con el planeta. Es posible una fuerte alianza entre arquitectos, empresas y ciudadanía para poner la bioconstrucción en el centro de los debates. La tarea de hacer un mundo mejor que comienza por nuestras propias casas. 

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12 novembre 2008 3 12 /11 /novembre /2008 09:06

"Salvemos los bancos. El planeta puede esperar."

La crisis económica del sobreconsumo y la misteriosa desaparición del cambio climático

         

El mundo al revés: Todos contra la crisis y todos contra el planeta. 

Cuando la economía española va bien, la vida de los ecosistemas pierde. Cuando, como ahora, el crecimiento del cemento y humo se frena, lo que beneficia generalmente al planeta, nos ponemos histéricos. Cuando el planeta se ahoga, la economía va bien. Pero si todos y todas somos parte de la suerte de la salud del planeta, ¿cómo podemos salir de este endiablado atolladero de autodestrucción y esquizofrenia?

Seguramente sería más sensato aprovechar y mantener el contexto de decrecimiento actual del consumo y adaptar las necesidades sociales y la economía a los límites finitos de unos sistemas naturales gravemente amenazados.
 
 

¿Por qué ya no habla casi nadie del cambio climático? ¿Por qué ya no posan los líderes mundiales con Al Gore y anuncian sus planes ecológicos? ¿Ha dejado de ser "el más importante desafío a que se enfrenta la humanidad"? ¿Cuando se consideran medidas billionarias contra la crisis financiera, por qué se olvidan totalmente de la crisis de supervivencia del planeta? Es evidente que cuando la economía entra por la puerta, el medio ambiente sale por la ventana.

   

Estamos entrando en un periodo de decrecimiento económico caótico, y la política dominante está pidiendo a gritos volver al modelo de crecimiento "de siempre" como sea. No importa cómo. Lo prioritario es recuperar cuanto antes la demanda de todo: petróleo, coches, cemento, tóxicos y apartamentos en la costa. Se añoran los días de antaño con el carro de la compra lleno y las grúas brotando como setas.  Con los gritos de "más madera contra la crisis", no parece quedar ni un ápice de conciencia de los límites de la naturaleza ni de la catástrofe climática que se nos viene encima. ¡Vaya caso más grave de amnesia colectiva!

   

Con esta crisis económica hemos constatado como la tan pregonada lucha contra el cambio climático ha caído en el agujero negro del cinismo y la hipocresía de casi todos los líderes políticos mundiales.  La máxima prioridad es salvar a los bancos. El planeta puede esperar.  Lo que más preocupa es la bajada de ventas de coches, y no la bajada de los indicadores de los ecosistemas que dan soporte a la vida.  Hay que reforzar el sector de la construcción como sea y no poner trabas ambientales a los "ladrillazos" por doquier. Las cementeras, las térmicas y los azulejeros, entre otros sectores, no pueden soportar más presiones para frenar las emisiones contaminantes y hay que olvidarse meter en la legalidad a los atropellos como el enorme vertedero químico de Huelva o como las minas a cielo abierto de carbón en León. Olvidemos de ajustar el precio de la electricidad ni el agua a la realidad del coste y ¡Qué alegría de que se desploma el precio de la gasolina! Sobretodo ¡Mantengamos a los niños contentos, sea como sea!.

 

Lo cierto es que el mismo modelo de sobreconsumo especulativo que ha provocado esta crisis es el que ha causado en los últimos 25 años la pérdida más rápida de habitabilidad y biodiversidad en la historia de la humanidad. Los préstamos basura han generado toneladas de basura bien real. Los bancos tóxicos han escupido unos tóxicos mortíferos por todas partes.  La frenética globalización económica ha despreciado olímpicamente el valor real de la producción de la Tierra al crear un boom financiero en el cual el dinero nacía de si mismo y sin apenas relación con el mundo material. Asi, todos cambiaban de tele, coche y ropa continuamente, mientras la renovación de la Tierra era muchísima más lenta.

 

Si el futuro realmente les importara a nuestros líderes podrían plantear la crisis como una oportunidad para reorientar y redimensionar  la economía hacía lo más importante: la defensa de la vida en la Tierra.  Se ajustaría las finanzas a la economía real, que es nada menos que la capacidad de carga del mundo biofisico que nos rodea.  Significaría una seria relocalización de la producción a favor de los productos locales y regionales. Significaría medidas fiscales contra la especulación financiera mundial, y contra la explotación de recursos escasos y contaminantes (sobretodo cuando caen sus precios), que se utilizarían para atender a la vez las necesidades básicas de los pobres del Sur y para luchar contra las múltiples crisis de supervivencia del planeta.  Se invertiría masivamente en la rehabilitación ecológica de viviendas, en el transporte público, en las energías renovables descentralizadas, en la innovación tecnológica y la investigación con fines sociales y ambientales, en aumentar el flujo de información, la transferencia tecnológica y la cultura a través de redes abiertas.

 

Lo que nadie pone sobre la mesa son cambios estructurales en el mundo financiero para favorecer fines sociales y ecológicos en beneficio de la futura salud el planeta. Nadie plantea que esta crisis ha sido causada por lo mismo que destruye nuestros ecosistemas de soporte de la vida: el sobreconsumo.  En cambio, se presupone que basta con devolver un poco de "estabilidad y seguridad" a los movimientos de capitales para animar a la economía mundial hacía otro ciclo de feliz crecimiento.  Sobre lo social y ecológico, hay casi un consenso de que funcionará "el goteo hacia abajo" de la prosperidad para tratar a la pobreza y a la crisis ambiental. Es decir, primero crecemos y después repartimos y limpiamos.

 

Si uno escucha los lamentos sobre la crisis financiera de nuestros líderes de todos los colores es como si añoraran la maravillosa situación económica de hace unos pocos años en medio del boom urbanístico y especulativo. 

 

No señores. No volvamos a las andadas de una economía casino y destructiva.  En cambio, debemos considerar esta crisis como una oportunidad para sentar las bases para otra economía que respeta la fundación natural de nuestras sociedades. Solo se puede conseguir si aprovechamos el contexto de "decrecimiento" actual para convertirlo en un decrecimiento sostenible, es decir un modelo económico que reduzca el consumo de los bienes del planeta y a la vez apuesta por los  bienes inmateriales de la información, la cultura y la imaginación para asegurar una vida feliz y larga para la gran mayoría de la población mundial.

 

 

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