El presidente de la Comisión Europea, ya está pactado y tiene nombre antes de celebrarse las elecciones del 7 de junio. Votes a quien votes ganará el
mismo: el conservador Durao Barroso.
Socialistas y Populares ya han anunciado que apoyan la misma persona para el puesto más poderoso de la administración europea. Zapatero y Rajoy respaldan el
mismo candidato conservador para la presidencia de la Comisión Europea, es decir, la rama ejecutiva de la Unión Europea.
Cualquier voto al PP o el PSOE servirá para la ratificación en el Parlamento Europeo de una Comisión Europea encabezada por
Barroso. Después de la nefasta gestión de Barroso ante la crisis económica, la ecológica y la institucional, es incomprensible que
se quiera premiarle con una continuidad de cinco años más de mandato, quizás por ser tan débil ante las presiones de los grandes estados y de los lobbies industriales. Como constata hoy en
El País Vidal-Folch: "Prefieren reelegir en conclave íntimo al hábil, maleable José Manuel Durao Barroso. Aunque sea a costa de minar el interés y la participación electoral.
"
Los grandes partidos PP y PSOE no quieren que se decida el futuro de la política europea en elecciones paneuropeas. Se oponen a que haya una auténtica elección en las elecciones europeas con una clara percepción social sobre los cabezas de lista comunes por cada
familia política en todos países de la UE que serían los candidatos para presidir la Comisión Europea. Se trata de un potente consenso a favor de que no haya una verdadera capacidad
ciudadana de decidir directamente sobre la nueva ejecutiva europea y en detrimento del actual y creciente dominio intergubernmental de la Unión Europea. Es decir, no quieren unas elecciones democráticas y un poder popular por encima de las poltronas y el club de los estados nacionales,
algo que podría dar mucha más credibilidad y fuerza política al Parlamento Europeo. Los grandes partidos que votan a menudo al
unísono en el Parlamento Europeo no quieren visualizar ni dramatizar una hipotética política Europea unitaria y común por encima de los habituales y oscuros trapicheos entre los líderes de
los estados europeos.
En estas elecciones europeas tampoco tienen los votantes una alternativa real entre "la izquierda" y "la derecha" para dirigir el Parlamento
Europeo. Los socialistas y los populares ya han pactado que votarán a favor del mismo candidato para ser Presidente del Parlamento Europeo.
Se ha acordado de antemano la presidencia de la Eurocámara: dos años y medio para cada formación política europea. Tanto los eurodiputados del PP como los del PSOE votarán a favor de representante de Berlusconi Mauro o a favor del conservador polaco
Buzek para el importante cargo de Presidente del Parlamento Europeo. Para la segunda parte de la
legislatura recibirá los votos de los dos grandes partidos el socialista alemán Schultz.
¡Este es el tipo de democracia europea que quieren el PSOE y el PP.
Antes de votar ya han repartido el pastel del poder!