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Los Verdes

5 septembre 2017 2 05 /09 /septembre /2017 13:24

Árboles de redención

05.09.2017 | 04:15
 

Hasta hace poco, el Parque Central sólo era un asunto de técnicos, algunos muy sabios y capaces de elaborar una alternativa de conjunto al PAI del Parque Central que fue aprobado en el 2003. Fue esa época, que parece el siglo pasado, en la que andábamos ebrios de ladrillo y plusvalía (ninguna droga de dos componentes causó más estragos) lo que hace que contenga tantas alucinaciones como veinte pelis de Simbad el Marino y más pretensiones que el ajuar de una folclórica. Ahora hablan del Parque Central en los periódicos y en las asociaciones de vecinos y la pregunta no es por qué ahora, sino por qué no antes. Pues porque con el Cabanyal, el Botànic y todo eso, andábamos sobrados de tareas, no se puede salvar todo, Gotham es mucho Gotham.

Lo que sí ha ocurrido es que el detonante de la resistencia, aún sorda como la marea viva, ha sido un puñado de plátanos de la calle Bailén destinados en los planes al sacrificio prematuro. Nadie debería cortar un árbol más viejo que él mismo. Este principio no viene en ningún libro, consulten a su conciencia. La redención o a liberación se produjeron en/bajo un árbol y desde entonces, todas las religiones, incluido el ateísmo militante, están sedientas de su lado chamánico, animista: no casualmente el ecologismo político empezó en Alemania que es donde luteranismo y demás familia llegaron más lejos en los signos abstractos y descarnados.

Así pues, lean a Vicente Torres, Fernando Gaja, Joan Olmos y demás expertos y sabrán que se pueden hacer otras cosas más baratas y racionales y menos molestas, que es un vicio muy feo compararse con nadie (te volverás vanidoso o amargo) y que si el alcalde Joan Ribó está atado por compromisos anteriores firmados por la manirrota difunta Rita Barberá, cuya capacidad para los regalos principescos era conocida hasta en los foros judiciales, si le pasa eso, que lo destape, lo cuente y empiece a negociar. Lo hizo Manuela Carmena, la alcaldesa de Madrid, donde, por cierto, la estación de Chamartín no está en el centro. ¿Con cuantos árboles nos conformaríamos? Con todos los que quepan.

 
 
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4 septembre 2017 1 04 /09 /septembre /2017 05:45
El Parc Central és nostre i el volem verd

Publicado en El Levante el 04/09/17 http://suscriptor.levante-emv.com/valencia/2017/09/04/parc-central-nostre-i-volem/1611255.htm

El Parc Central és nostre i el volem verd

 

Aunque el Plan General de Ordenación Urbana de Valencia de 1988 prevé la conversión de los suelos ferroviarios de l'Estació del Nord en espacio verde, el Parc Central, el actual Gobierno Municipal quiere dilapidar la mayoría de este valioso suelo público mediante un gran pelotazo urbanístico. De las 64 hectáreas liberadas de los terrenos de la RENFE sólo 23 serán parque. Se quiere convertir gran parte de este patrimonio común en parcelas edificables vendidas a empresas inmobiliarias, holdings e inversores financieros extranjeros, buscadores de suculentos beneficios mediante la especulación y reventa en escalada de precios tan propia de una economía casino.

El rimbombante nombre de «Parc Central» es sólo el buque insignia electoralista con el que los gobernantes valencianos quieren disimular la ignominiosa operación privatizadora y especulativa que hay detrás. El parque proyectado sólo será un raquítico jardín rodeado de calles con tráfico, grandes bloques de viviendas, comercios, hoteles y altos rascacielos. Esta perniciosa operación de enajenación del suelo público en favor de intereses privados de lucro ha contado con el consenso de todos los partidos políticos municipales y autonómicos. Las autoridades valencianas quieren llenar con cemento, asfalto y ladrillo más del doble del suelo destinado a jardín, árboles y tierra respirable, y aún será mucho mayor la densidad y volumen construido en altura. Las pérdidas ciudadanas de esta vieja y peligrosa distopía urbanizadora serían inmensas e incalculables.

De espaldas a la ciudadanía

Este crecimiento neoliberal y desarrollista de espaldas al debate social y la ciudadanía valenciana hipoteca gravemente el futuro de la ciudad. Quieren levantar un barrio elitista con 4.000 viviendas de lujo en el suelo público más valioso del centro político, comercial, financiero, histórico y monumental de la ciudad. En la primera fase 1A del PAI se amputarían 135.000 m²; de suelo público y se arrancarían los árboles centenarios de la calle Bailén, en vez de proteger y catalogar esta herencia viviente, y en las fases 1B y 2 se edificarían 353.958 m² y 139.883 m² respectivamente.

Ni la ciudad ni su ciudadanía necesitan esta pérdida colectiva para la monstruosidad de levantar miles de viviendas y cuatro rascacielos de más de 25 alturas en el mismo corazón de la ciudad. València sólo cuenta con 5,64 m² de superficie verde por habitante, una de las tasas más bajas de las grandes ciudades españolas. No cumple con las recomendaciones de la OMS (10-15 m²). Esta violencia urbanizadora, en una ciudad con grandes déficits en bienes ambientales y equipamientos en los barrios y con decenas de miles de viviendas vacías, hoy sería impensable en ciudades europeas de renombre.

El suelo público del Parc Central constituye una reserva estratégica de bien común, tan valioso y necesario como escaso y amenazado. El actual proyecto de Parc Central constituye una opaca contrareforma autoritaria, neodesarrollista y clasista de saqueo del menguante espacio colectivo y común de la ciudad. Poco parecen haber cambiado los partidos gobernantes después de la reciente crisis socioeconómica que nos trajo la burbuja inmobiliaria, el monocultivo del ladrillo, así como tantos casos de corrupción.


El «túnel pasante» contra el Parc Central verd


El proyecto de Parc Central incluye la construcción de nuevas infraestructuras ferroviarias: una nueva estación de AVE y un largo túnel subterráneo de 9 kilómetros atravesando Valencia por las Grandes Vías para los trenes de cercanías, el AVE y los trenes de largo recorrido de pasajeros y mercancías. Los disparatados costes de este faraónico «túnel pasante», previsto para dentro de diez años o más, si es que alguna vez se hace, tienen la función de ser el anzuelo y la excusa para consumar con éxito el pelotazo inmobiliario en las primeras fases de actuación y hacer imposible que el Parque Central pueda ser un gran pulmón verde. Detrás de las promesas electoralistas del alcalde, Joan Ribó, de plantar miles de árboles y arbustos se esconde esta operación especulativa de recortes que la jerga política justifica como medio de afrontar los costes astronómicos del túnel aunque este «aprovechamiento urbanístico» tan sólo pagaría el 13% de las obras. El megalómano túnel entra en conflicto frontal contra el mismo Parc Central, exige su sacrificio como gran parque verde.

Pero muchos técnicos cualificados ven innecesario este gigantesco túnel. Consideran mucho más sensato y eficaz crear una estación intermodal en superficie para el AVE y los trenes de largo recorrido en la Fonteta de Sant Lluís. Esta opción mucho más barata haría innecesaria la operación especuladora sobre el suelo público y aumentaría el espacio verde disponible cercano a la Estació del Nord y a la actual Estación Joaquín Sorolla. La utilización y mejora del trazado y vías ya existentes, como las del túnel de Serrería, y la construcción de una conexión subterránea de los viales de cercanías con la Estación del Norte, facilitaría los trayectos locales evitando los impactos destructivos de un nuevo trazado ferroviario sobre las tierras de huerta protegida. También se reducirían los riesgos para las fincas existentes causados por la gran envergadura del movimiento de tierras en el subsuelo.

No queremos volver a las políticas del pelotazo inmobiliario. Exigimos la paralización inmediata de la subasta de terrenos públicos y la modificación de los PAIs para un Parc Central verde, más democrático, justo y acorde con los intereses del bien común. Un gran parque a la altura de las necesidades colectivas de equidad, salud ambiental y transporte de la ciudad y su zona metropolitana. Queremos conectar los barrios del sur de la ciudad con arbolado y vías verdes, no con calles repletas de vehículos, ruidos y humos tóxicos.

No hay excusas si existen alternativas técnicas mejores, compatibles con el «Corredor Mediterráneo» y con el AVE hacia Barcelona. El alcalde Ribó y el gobierno municipal han de ponerse del lado de las necesidades y aspiraciones de la ciudadanía valenciana protegiendo el suelo público y haciendo del Parc Central un gran pulmón verde para el encuentro, la diversidad social, el tejido comunitario, el bienestar colectivo, la salud ambiental y la conexión con la naturaleza.

Cuando las luchas vecinales de los setenta palpitaban reclamando la protección del Saler y el cauce del Túria como gran zona verde frente a la amenaza de una autopista que conectara con Madrid, el cuerpo político de la época tuvo la sabiduría, la generosidad y la fuerza de hacer naufragar esta pesadilla desarrollista. Ahora también esperamos que los legisladores valencianos rectifiquen y estén a la misma altura de miras para salvar el Parc Central del hormigón y el despilfarro innecesario.

Hoy, cuatro décadas más tarde, seguimos defendiendo el bien común: «El Parc Central és nostre i el volem verd!».

 

Mónica Ibañez

monapika3@gmail.com

Mara Cabrejas

mara.cabrejas@uv.es

 

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18 juillet 2017 2 18 /07 /juillet /2017 12:45

Publicado en el diario Levante el 18 de julio, 2017 http://www.levante-emv.com/opinion/2017/07/18/malos-humos-alcalde-joan-ribo/1594545.html

 

Si la moralidad pública se puede medir por la distancia entre lo que se dice y lo que se hace el Alcalde de Valencia saca una nota muy baja.

Ha sentado muy mal al Sr. Alcalde el artículo publicado el 30-6-2017 en este diario: "El negacionismo climático de la clase política y el caso valenciano". El mayor mandatario de la ciudad de Valencia parece no aguantar algunas evidencias como son la ausencia de políticas climáticas dignas de tal nombre por parte del gobierno valenciano considerado “progresista” y de “izquierdas”. El mismo Joan Ribó ha respondido directamente al correo particular del coautor de dicho artículo con calificaciones despreciativas contra mi persona como coautora del mismo. Su reacción intolerante de "matar al mensajero" de las malas noticias pasa de los hechos y contenidos al ataque personal, algo que resulta escasamente honorable para un alto cargo institucional como es el de Alcalde de Valencia y es señal de gran debilidad política.

 

 

Pues bien, yo soy “la xica esta" que según escribe Joan Ribó "podria definir com una ‘enfant terrible’, amb més vocació de definir les coses filosòficament per damunt de qualsevol anàlisi i voluntat de canviar de veritat les coses". Este malestar del Sr. Alcalde ante las críticas de unos ciudadanos de a pie viene a decirnos que los contenidos del artículo aciertan de pleno y destapan verdades sobre la desidia política valenciana ante la catástrofe colectiva del cambio climático. Estas autoridades "del cambio" se colocan en la misma orilla que la derecha más cavernícola a pesar de las crecientes señales de la tragedia climática empujada por la locomotora del crecimiento de la economía crematística y la energía fósil. Al igual que la derecha Joan Ribó sólo ve “catastrofismo” donde hay defensa firme de bajar rápidamente la emisiones tóxicas a la atmósfera, algo contrario a lo que ocurre en la ciudad de Valencia, donde las políticas globales de tráfico y de grandes infraestructuras, el turismo de masas, la agricultura químico-intensiva con agrotóxicos, la espiral inflacionaria de residuos, la falta de producción de energías renovables, etc, etc, no solo imposibilitan la bajada de las emisiones contaminantes sino que los dineros ciudadanos revierten perversamente en políticas que incrementan las enfermedades ecológicas que padecemos.

 

Las pinceladas ambientales sectoriales, erráticas y marginales y los gestos discursivos no hacen las políticas climáticas. No son ni globales ni transversales ni reales. Seguimos sin indicadores y sin datos ambientales públicos, concretos y globales sobre las emisiones contaminantes de muchas actividades de competencia autonómica y municipal, como son la energía, el tráfico, la sanidad, la enseñanza, la vivienda, el urbanismo, la agricultura, los residuos … Brillan por su ausencia los objetivos concretos, ambiciosos, temporales, cuantitativos y evaluables de reducción de las emisiones contaminantes en la ciudad de Valencia y durante esta legislatura, que es el periodo de responsabilidad institucional y política. Cuando las prioridades prácticas locales y autonómicas siguen puestas en el crecimiento y el negocio de todo tipo de actores económicos particulares, al margen de los daños socioecológicos y climáticos de tales actividades, caen en saco roto las declaraciones grandilocuentes de apoyo a los distintos acuerdos europeos y de la ONU para la reducción de emisiones de CO2.

 

El Alcalde Ribó entiende su defensa de las políticas del "bien común" como lo hace el neoliberalismo: lo resultante de la simple agregación de los desiguales actores económicos del mercado movidos por los intereses particulares cortoplacistas del beneficio monetario. Esta ausencia de intervención política reguladora, que en realidad nada tiene que ver con el interés general, cede el poder a la competitividad económica y la "autoregulación" del mercado camuflada con pequeños y anecdóticos "ajustes" sociales y con los falsos lenguajes de la "gobernanza", la "concienciación", "la educación ambiental" o la "participación" ciudadana. Estas políticas neoliberales dinamitan activamente la salud ambiental de la ciudad y los bienes comunes climáticos y también hipotecan gravemente el futuro próximo y las oportunidades para los cambios necesarios y urgentes.

 

El Alcalde Ribó afirma estar contra el calentamiento climático aunque oculta los datos globales de emisiones de CO2 y otros gases contaminantes por sectores y actividades. Dice querer “reverdecer la ciudad” pero Valencia sigue sin una normativa de permeabilidad del suelo y crecen las islas de calor por falta de respiración y asfixie de los suelos. Dice querer salvar El Cabanyal pero se deshace de la vivienda pública y fomenta la rehabilitación mediante la especulación urbana y el turismo con capitales extranjeros que favorecen la gentrificación, escupen a los vecinos de rentas bajas, desmembran el tejido y la vivacidad de barrio y lo convierten en parque temático adaptado al monocultivo turístico. Defiende la universidad pública de calidad aunque está dispuesto a privatizar el uso de un gran solar municipal bajo la excusa de no perder el régimen de propiedad pública de dicho suelo, quiere cederlo nada menos que 75 años a una universidad norteamericana privada y elitista llamada Universidad Europea, que cotiza en bolsa y es campeona en mediocridad académica y en denuncias estudiantiles.

 

 

El Alcalde Ribó dice defender la huerta agrícola periurbana pero traiciona su compromiso electoral de recuperar la huerta de La Punta para cederla a la expansión portuaria de la ZAL y convertirla en suelo muerto para contenedores, macro-conciertos y macro-botellones. Dice proteger los barrios históricos pero promociona la turistrificación sin regulación legal, los no lugares, la atomización y anonimato de los lazos sociales y se niega aplicar una ecotasa turística que revirtiera en amortiguar los altos impactos medioambientales del turismo de masas en residuos, agua y energía. Dice estar por la peatonalización y limitar la penetración de vehículos privados al centro de la ciudad pero apuesta por gestionar y sacar beneficios monetarios de aparcamientos subterráneos como el de la Plaza de Brujas al lado del Mercado Central o el de la Plaza de la Reina, que actuarán como fuertes imanes atractores del tráfico hacia el mismo corazón monumental e histórico de la capital. Dice apoyar las energías renovables pero no se ve por ninguna parte el aumento de la energía solar, térmica o fotovoltaica, ni la ecoeficiencia ni la reducción sustancial del consumo total de todo tipo de energías. Dice defender el aire limpio pero se niega adoptar normativas regulatorias eficaces para reducir el tráfico de vehículos privados como respuesta a la grave contaminación atmosférica de distintos entornos urbanos de centros  de enseñanza valencianos, en los que como media se llegan a superar cuatro veces los límites máximos de peligrosidad y riesgo establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Dice mejorar la calidad del aire de la ciudad mediante un anillo ciclista y algunas calles peatonalizadas en el centro pero no baja el volumen total de coches con sucios motores de combustión. Anuncia falsamente en grandes paneles publicitarios costeados por el Ayuntamiento que con el carril bici hay menos contaminación pero se niega a instaurar una ecotasa por congestión y toxicidad para reducir el volumen total de tráfico rodado, sanear la respiración de la ciudad y financiar la mejora del transporte público.

 

 

El Alcalde Ribó dice cuidar los espacios verdes y jardines pero en vez de crear biotopos silvestres de refugio para especies autóctonas de fauna y flora como se está haciendo en muchas ciudades europeas, en Valencia avanzan los espacios "verdes" muertos, artificiales y plastificados, como son los campos deportivos en el cauce del Turia con un uso social privatizado y excluyente. También crece la toxicidad de los espacios verdes causada por los tratamientos rutinarios e indiscriminados con plaguicidas y herbicidas que practican las empresas subcontratadas de jardinería y mantenimiento, que son biocidas para la salud humana y la de nuestros parientes no humanos multidiversos, como son los productos comerciales con el venenoso glifosato. Dice apostar por la Agroecología pero ¿qué parte de esta palabra no entiende cuando la aplica engañosamente como nuevo mantra para promocionar la producción agrícola convencional químico-intensiva y los circuitos de energía y materiales muy largos y abiertos de los tratamientos agrotóxicos con "fitosanitarios"?. Es nula la ejemplaridad ecológica, pública e institucional, en los servicios de alimentos en comedores, cafeterías, bares y máquinas expendedoras de las instituciones de todo tipo, en las escuelas y centros sanitarios, brilla por su ausencia en las compras públicas y en las condiciones de las subcontratas a empresas privadas. Dice defender la producción local de los productos ecológicos de la huerta metropolitana pero no existen objetivos municipales concretos, temporales y medibles de aumento de la producción y el consumo interno de productos ecológicos ni prohibe los tratamientos agrotóxicos en la huerta del término municipal de la ciudad.

 

El Sr. Alcalde apuesta por el Parque Central pero lo condiciona a que sea un engendro incatalogable: un "no parque" que incluye calles y rascacielos para mil viviendas de lujo fruto de la venta, especulación y privatización del suelo público para obtener rápidas plusvalías monetarias. Una nueva extinción urbana anunciada es la de la arboleda centenaria de la calle Bailén, que además de ser memoria histórica viviente sigue donando valiosos servicios de frescura, protección y paisaje. Dice proteger los espacios naturales pero rehabilita el paseo marítimo de una urbanización costera ilegal CASBAH. Dice proteger la Albufera y el Saler pero desde sus competencias municipales no ha hecho nada para pacificar y reducir significativamente el tráfico infranqueable de la carretera CV-500 que disecciona el parque natural. ¿Cuantos años más quiere retrasar una normativa municipal para la separación en origen de las basuras domésticas?. Dice estar contra la tauromaquia y el maltrato animal pero permite este dantesco negocio económico poniendo por delante de los Derechos Animales los derechos individuales liberales de participación en los sangrientos espectáculos públicos de matadores que practican el "arte" cruel de la tortura y muerte de toros. Tampoco impide estas embrutecidas celebraciones festivas de sufrimiento animal en el término municipal de la ciudad ni usa su peso político en la Diputación Provincial de Valencia para evitar que se sigan financiando con dinero público estas inmorales actividades, cuando ocurre que una amplísima y creciente mayoría social de todo tipo y condición rechaza la horrenda "fiesta nacional". Prohibir los toros embolados en algunas pedanías no evita las corridas de toros en la feria de julio, ni las escuelas taurinas, ni la ignominia de los premios taurinos y certámenes que año tras año son promocionados activamente por cargos públicos e instituciones valencianas como la Diputación Provincial de Valencia.

 

Unas políticas municipales “verdes” y contra el cambio climático son algo más que las imágenes de marketing electoral de Joan Ribó en bicicleta. La ciudad de Valencia y la salud ciudadana merecen algo mejor que los malos humos del Alcalde y sus políticas.

 

Mara Cabrejas

Profesora de Sociología de la Universitat de València

 

 

 

 

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2 juillet 2017 7 02 /07 /juillet /2017 19:21


 

A pesar de lo irracional y nefasto del abandono de Trump del Acuerdo de Paris sobre el Clima lo cierto es que ha caído como maná del cielo para la mayoría de los líderes políticos europeos y para el deprimido proyecto europeo. Ha permitido sacar pecho a nuestros portavoces institucionales de todo tipo y color haciendo proclamas en "defensa" del clima. La irresponsable espantada de Trump del Acuerdo de Paris ha dado pie a una reacción con una curiosa escenografía de políticos y empresarios que enarbola "los valores europeos", también se han sumado actores sociales tan variopintos y distanciados como son las empresas campeonas en emisiones contaminantes y las organizaciones no gubernamentales ecologistas y defensoras de los derechos ambientales. Lo llamativo del discurso de este renovado brote de orgullo europeo es que se haga en nombre de un problema ecológico que afecta a la atmósfera planetaria, algo que alude a nuestra identidad común primordial, tan fundamental como despreciada: nuestra condición común de terrícolas radicalmente dependientes de los ecosistemas y el estado de salud de la Tierra.

 

Otro cantar es la irresponsabilidad generalizada, tanto de EE.UU, y de la UE, de no embarcarse en una lucha climática ambiciosa y eficaz a la altura de las enormes exigencias del problema civilizatorio a que nos enfrentamos. En ambos lados del atlántico las prioridades económicas del crecimiento y del extractivismo globalizado siguen vetando los profundos cambios estructurales necesarios para tomar en serio el cambio climático.

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30 juin 2017 5 30 /06 /juin /2017 20:43
El negacionismo climático de la clase política y el caso valenciano

Las crisis medioambientales aumentan por todos los lados y generan daños devastadores en los sistemas naturales con consecuencias recursivas que pueden ser terribles. Nuestro drama común como terrícolas radicalmente dependientes de los ecosistemas y la salud de la Tierra es que pueden perderse la mayoría de los refugios ambientales para grupos de especies, con o sin humanos, sin que puedan reconstituirse después de sufrir eventos ecológicos extremos. El temible cambio climático en curso refiere a una realidad socio-natural, ni social por separado ni natural por separado. Sus dimensiones físicas y biológicas de escala planetaria son complejas, están fuera del control humano y están intensamente mediadas en sus causas y consecuencias por nuestras actividades e inter-acciones físicas. El cambio climático no responde sólo a alteraciones en el clima y la atmósfera por tratarse también de la enorme carga de productos químico-tóxicos hijos de los laboratorios y la industria, de la minería, del agotamiento y simplificación de ecosistemas por debajo y por encima de los suelos, de grandes genocidios de humanos y otros seres etc., etc. El drama climático también nos enseña que las aspiraciones humanas de libertad y soberanía solo son posibles bajo las restrictivas exigencias del respeto a los ciclos bioproductivos de nuestro hogar terrestre, finito y maltrecho. Nunca, ni los antiguos ni los modernos, hemos dejado de depender de los limitados y frágiles recursos producidos por los sistemas naturales para nuestra existencia y condiciones de vida.

 

La naturaleza barata y abundante ha llegado a su fin a causa de la escala expansiva de la extracción de bienes materiales y naturales de todo tipo. Las reservas de la Tierra han sido drenadas, quemadas, agotadas, envenenadas, exterminadas, y de diversas formas extenuadas. El calentamiento climático nos avisa de que solo hay un horizonte posible: la crónica escasez de recursos ambientales básicos puesto que hemos rebasado numerosos límites naturales. En consecuencia nos esperan discontinuidades abruptas, tan inciertas como peligrosas: lo que viene después no será ya nunca como lo de antes. La deseable opción por la supervivencia, el disfrute de la vida y la ecojusticia para nosotros y nuestros muchos parientes terráqueos, presentes y futuros, es hacer que el caos climático sea lo más leve posible. Nuestro reto para ello es conservar y reconstituir los refugios para los humanos y los grupos de especies, animales y plantas. El reconocido biólogo E.O. Wilson en su último libro "Half-earth" nos recuerda que un primer frente de lucha contra el cambio climático es conservar y ampliar significativamente los espacios naturales protegidos.


 

Según las mejores informaciones científicas la concentración global de CO2 y de otros gases contaminantes vertidos a la atmósfera crece día tras día alcanzándose niveles no vistos en centenares de miles de años. Tendremos que preguntarnos si se están haciendo los cambios necesarios ante el reto de mitigar y adaptarnos con relativa flexibilidad a la elevación de temperaturas y a las pérdidas e incertidumbres que se abren para la humanidad con un clima inestable en un planeta cada vez más sobrepoblado y esquilmado. Son muchas las voces científicas que afirman que las tímidas políticas climáticas puestas en marcha hasta ahora están muy lejos de poder mitigar las consecuencias más catastróficas en las próximas décadas, aunque estos anuncios del desastre climático no alteran el alegre baile de declaraciones retóricas en defensa del medio ambiente ni el consenso productivista del crecimiento económico.

 

No existen diferencias destacables entre las políticas de los líderes "negacionistas" y las de los "creyentes" del cambio climático. La adhesión formal al tan "alabado" Acuerdo de Paris solo ha significado para los países firmantes unos modestos y voluntarios compromisos de reducción de CO2 al tiempo que paradójicamente sigue aumentando la escala global de las emisiones contaminantes. No es sorprendente que un acuerdo internacional tan descafeinado haya aglutinado a la casi totalidad de países y empresas dado que sus metas de reducción de emisiones no son vinculantes y no existen sanciones ante el incumplimiento de los compromisos. Aunque es muy mala noticia para nuestro hogar terrestre y nuestros parientes multidiversos la salida de Trump del Acuerdo de París, también lo es la falta de realismo y responsabilidad de nuestros gobernantes, de cualquier tinte político, para desengancharnos voluntariamente y con rapidez de la quema de los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas natural) y para salir del peligroso consenso del crecimiento económico y de la escala física de la economía.

 

El caso el Gobierno de la Generalitat Valenciana es un ejemplo de los nuevos gobernantes "del cambio" cuyas políticas reales se colocan del lado de los negacionistas climáticos a pesar de que alardean de sus compromisos climáticos, lo hacen hasta en actos públicos auspiciados por la publicidad "verde" de una de las empresas constructoras más contaminantes, como es la del proyecto Castor. En el caso valenciano se da un múltiple fracaso climático: la carencia de objetivos ambiciosos y concretos de reducción de emisiones, la inexistencia de indicadores sociales, físicos y biológicos, para la medición y evaluación de las actuaciones, la ausencia de transparencia e información abierta a la ciudadanía a pesar de tener competencias políticas en la gestión del transporte, la agricultura, los residuos, la vivienda, el comercio, la producción,... Las políticas climáticas valencianas no rebajan con fuerza las emisiones contaminantes a la atmósfera, no cumplen ni con los aguados compromisos del Acuerdo de Paris y no llegan ni de cerca a los compromisos de reducción de emisiones moralmente exigibles a un país europeo con un alto nivel de rentas y consumo de recursos ambientales de todo tipo y lugar. Es manifiesta la insolidaridad con nuestra común casa terrestre y con los pueblos del Sur que ya sufren directamente las peores consecuencias climáticas.

 

La Generalitat Valenciana ignora la urgente llamada de diciembre del 2015 en París para una acción ambiciosa y concertada antes del 2020 y sigue con el cosmético plan climático 2013-2020 heredado del PP. Para esta clase política gobernante el cambio climático se ha convertido en motivo para charlas y concienciación, en tema para emprender más estudios en una inacabable tarea de definir la problemática, como si fueran una ONG o un cuerpo académico-investigador. Todo parece valerles menos el ejercicio de los poderes reguladores de la ley por encima del mercado para forzar los cambios necesarios y urgentes. Desplazan así las actuaciones a un futuro siempre alejado, incierto e indeterminado desentendiéndose del presente y para ello usan lenguajes encubridores como el de la "transición" a otro modelo productivo o energético. Al tiempo, los posibles planes y programas concretos se sacan de la actual legislatura para décadas por delante, el 2030 o el 2050. Las políticas climáticas en el presente se reducen a un minimalismo errático, sectorial y marginal si se las compara con las prioridades puestas en el crecimiento económico de cualquier actividad y se endosan a alguna consejería o concejalía sin peso político, sin visibilidad pública ni financiación suficiente.


 

Nuestra penosa situación histórica de translimitación nos anuncia que ya hace mucho que hemos rebasado el tiempo de las medidas flojas y lo que podía haber sido una lenta transición ecológica mediante reajustes parciales (como son los propuestos por la receta ideológica del "desarrollo sostenible", algo tan optimista como contradictorio e imposible de realizarse). El colapso climático obliga a salir de las declaraciones de intenciones y la palabrería mediante leyes y regulación, con prioridades, financiación, fiscalidad y con datos e indicadores físicos, biológicos y sociales en la mano. Los cambios y las políticas han de ser transversales, locales y globales, buscando reducir y frenar los vertidos a la atmósfera de múltiples actividades que afectan a la producción, el comercio, el transporte, la vivienda y el consumo, ...


 

La transparencia informativa brilla por su ausencia para una ciudadanía valenciana rehén de la ignorancia ambiental organizada por los gestores públicos. No se puede saber si el CO2 emitido por los coches sube o baja globalmente en la ciudad de Valencia, un pequeño "anillo ciclista" no puede sustituir las mediciones globales ni los indicadores físicos de salud ambiental en la capital o en la Comunitat Valenciana. Los datos que nos avisan de que las emisiones totales a la atmósfera siguen subiendo se ocultan e ignoran premeditadamente. La ciudadanía no puede conocer las emisiones de cada sector económico, si el sector agroalimentario sube o baja sus emisiones, si las viviendas consumen más o menos energía contaminante en todo sus procesos, si hay más o menos suelo urbano permeable o bajo un palmo de asfalto. Por muy publicitadas que sean las medidas puntuales y anecdóticas son globalmente ineficaces. No se puede culpar de la falta de actuación política a los deficits de financiación autonómica por parte del gobierno central ni a unas legalidades estatales inadecuadas. No hay excusas para la ausencia de políticas climáticas ambiciosas dentro de las competencias autonómicas valencianas fiscales, urbanísticas, agrícolas, de contratación pública, de vivienda, de residuos, de energía y de transporte. Bajo las prioridades económicas del crecimiento y la competitividad desde la Generalitat se vetan las posibles iniciativas reguladoras que puedan perjudicar o frenar actividades económicas privadas generadoras de capital o "empleo". Tampoco sirve la coartada de buscar justificaciones interesadas en expertos e informes técnicos maquillados y mutilados para avalar cualquier política que se precie.


 

Han pasado ya dos años de legislatura para este nuevo gobierno autonómico "progresista" y nuestros mandatarios siguen durmiendo la siesta al borde del abismo. El bien común climático sigue abandonado a su mala suerte, sin leyes ni políticas concretas. Siguiendo la estela del Acuerdo de Paris el gobierno valenciano refuerza la falsa y reconfortante creencia de que son suficientes unos simples y paulatinos ajustes tecnológicos "verdes" que no alteren las prioridades de la expansiva maquinaria extractivista del crecimiento guiado por el afán de lucro. Pero esta gran ilusión de un "win-win" entre crecimiento económico y ecología solo puede abrirse paso en el reino de la ciencia-ficción. No hay posible matrimonio feliz entre la expansión económica y la ecología climática mediante algunos retoques parciales, como son las recetas de la innovación tecnológica en ecoeficiencia, las raquíticas políticas ambientales o la "economía verde". Tampoco es medicina salvadora la educación y la lenta e indeterminable concienciación ambiental, voluntarista e individualizante. Algunas de las preguntas climáticas a nuestros mandatarios autonómicos y municipales que no han obtenido respuesta para esta legislatura pueden ser estas: ¿Se protege y aumenta significativamente el suelo valenciano ambientalmente protegido sabiendo que necesitamos conservar la mitad del planeta, tal y como nos recuerda Edward O.Wilson? ¿Se aumentan radicalmente las fuentes renovables de materiales y energía para el uso residencial? ¿Se reduce globalmente el consumo de electricidad? ¿Se aumenta marcadamente la agricultura regenerativa del suelo y se reduce globalmente la agricultura intensiva con agrotóxicos químicos que degrada los ecosistemas y la salud? ¿Se reduce sustancialmente la generación de residuos de alta entropía de todo tipo? Resulta esperpéntico el proyecto "estrella" de los gestores ambientales valencianos, todo un modelo de actuación "final de tubería" que no afecta a la espiral de la producción de basuras, tan sólo al 1-2% de los residuos generados. ¿Se aumenta sustancialmente la reutilización de los desechos?.

 

Este silencio administrativo valenciano es más lamentable si cabe en manos de una clase política que se autodenomina progresista y de izquierdas al tiempo que fomenta la indefensión ciudadana ante el reto más importante que afronta la humanidad. La "solución" de la educación ambiental o de la concienciación en boca de los gestores públicos, no solo significa trasladar el problema y la responsabilidad sobre los hombros individuales de la gente carente de poder y medios, significa poner por delante de la tragedia climática el muy lento e incierto cambio mental y cultural, como si acaso tuviéramos todo el tiempo del mundo para actuar. La defensa en abstracto de los valores ambientales de nuestros gobernantes es toda una cortina de humo para disimular la renuncia a hacer regulaciones legales estrictas, a las concreciones prácticas, a los datos, a los compromisos con objetivos medíbles y evaluables. Esta desidia política ante el desastre climático nos lleva a un universo esquizoide de post-verdad, en él los cantos de sirena de los máximos líderes autonómicos manifiestan su preocupación climática a la vez que apuestan con fuerza por incrementar los daños climáticos bajo las prioridades economicistas y cortoplacistas del crecimiento: más turismo de masas (especialmente nocivo en emisiones, extracciones y residuos); más subvenciones públicas y éxito competitivo para "nuestras empresas" en el comercio globalizado; más infraestructuras logísticas locales para los mercados globales, como la ampliación de la Z.A.L. del Puerto de Valencia; más alas al urbanismo y el transporte motorizado basado en el dominio aplastante del vehículo privado, los ciclos abiertos y la larga distancia, donde la bicicleta y el transporte público siguen siendo anecdóticos; luz verde a los grandes centros comerciales, ... Todo parece valerles para atraer cualquier inversión dineraria, sea la que sea, climáticamente destructiva o no.

 

Contrariamente a estas políticas negacionistas, el objetivo central de reducir drásticamente las emisiones totales es bien opuesto a querer alargar indefinidamente nuestro modelo de vida extraterrestre, derrochador y desconectado de nuestro encarnamiento físico y biológico. Desacoplar algunos sectores de la economía del crecimiento de emisiones ambientalmente destructivas tampoco nos lleva a ninguna parte si a la vez siguen creciendo las emisiones totales, como ha ocurrido en España desde el 1990 ¡Alegrarse por el 50% de aumento del PIB y por "sólo" un aumento del 25% en las emisiones, carece de todo sentido en un contexto planetario y es suicida!. No podemos considerar "limpia" nuestra forma de vida sobredesarrollada si esta "limpieza climática" depende de una masiva "fuga de CO2" a la sombra y no contabilizada, como es la generada por la globalización de los mercados, la deslocalización de los procesos productivos y el desplazamiento de nuestras fábricas y extracciones más contaminantes a otros lugares alejados como son Asia, África y América Latina.

 

En suma, la acción política reguladora no se ha de centrar sólo en una pequeña parte de los contaminantes climáticos: los que proceden de la energía eléctrica que representa menos del 20% de la energía consumida. El cambio climático no puede combatirse sólo con unas placas solares (aunque tampoco se hace nada para fomentar su uso masivo). Resulta habitual encontrarnos con el engaño contable en las cifras: los cómputos de las emisiones de CO2 españolas sólo hacen referencia al 40% que provienen de algunos sectores industriales, como el energético, la industria pesada y la aviación, pero se dejan fuera de la contabilidad más del 60% de las emisiones derivadas de los "sectores difusos", como son el transporte, la vivienda, el urbanismo, los residuos y la agricultura. Esta mayoría de actividades con efectos contaminantes sobre la atmósfera son competencia directa de los gobiernos autonómicos.

 

La ecojusticia multiespecie y las exigencias de la sustentabilidad han de abordarse desde numerosas variables interdependientes para afrontar con relativa eficacia y márgenes de error los repetidos empobrecimientos, exterminios y extinciones actuales de la Tierra. Si optamos por cambios estructurales conscientes, voluntarios y relativamente suaves y benignos, ello exigirá un gran esfuerzo colectivo en medio de grandes tensiones y conflictos, pero también demandará esperanza y respuestas de todos los grupos y sectores de las sociedades humanas. Cada día que pasa la Tierra está más repleta de humanos y no humanos sin refugios. Tal vez mediante un intenso compromiso político, institucional y ciudadano, que incluya el luto por las pérdidas irreversibles, aunque habrá muchas más, podamos unir las fuerzas necesarias para reconstituir los refugios ecológicos y las condiciones ecosuficientes para el bienestar del conjunto de los seres humanos y el resto de la biodiversidad en una Tierra limitada y enferma.


 


 


 

MARA CABREJAS  y DAVID HAMMERSTEIN

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18 mai 2017 4 18 /05 /mai /2017 12:55
Bittersweet EU Marrakesh legislation: the struggle for access continues

Bittersweet EU Marrakesh legislation: the struggle for access continues

 

A personal comment

 

The very sweet part is that the EU will probably soon ratify the Marrakesh Treaty and cross-border exchange of accessible books will be legalized and facilitated both inside and outside the EU by means of a mandatory exception and limitation to copyright. The bitter part is that EU Marrakesh legislation has also includes the right of EU member states to impose a “tax on accessible books” or a “compensation right” despite the clear and nearly unanimous postion of the European Parliament and the European Commission against any kind of payment for the sharing and exchange of works accessible for millions of visually-impaired persons. (The final texts for the Directive and the Regulation can be seen below). Now the fight against this unfair but optional “tax on accessible books” must be taken to EU member states to prevent it from becoming part of national laws.

 

Throughout the last seven years of campaigning in the EU for a right-to-read binding Treaty we have learned that when we expressed our arguments within open, democratic and transparent processes as defenders of disability persons´rights we have almost always won. In contrast, when the discussions took place behind closed doors (like among EU member states in the Council or private conversations with publishers) without participatory debates nor the basic acountability of what positions were being taken by whom, we usually lost. In contrast, the generally open atmosphere and debates of the World Intellectual Property Organization have been important factors in enabling us to finally get a Treaty in Marrakesh in 2013.

 

Especially favourable for our right-to-read campaign has been the quite transparent and participatory processes of European Parliament. The European Parliament, especially its Petitions Committee and later the Legal Affairs Committee, have proven to be great allies over the years, first in successfully changing the initial EU position against a binding international treaty and then pushing for ratification and effective, rights-based EU legislation for its implementation. Sadly, just a few weeks of closed doors, opaque trialogue negotiations between the European Commission, the European Parliament and EU member states, degraded what could have been an optimum result for disability rights in the EU. Unfortunately, “smoke-filled rooms” packed with generally doctrinaire national copyright heads under the influence of publishers´ lobbies is not the best place to negotiate an agreement that should have been prodominantly based on international human rights law for persons with a disability instead of guided by paranoid, baseless and narrow stances on intellectual property rights.

 

How is it that the final agreement is not in accordance one of the key consensus elements approved by Europe´s democratic representatives and even proposed by the European Commission: the harmonised exclusion of economic compensation for sharing accessible works? The same political representatives of majority governing parties in EU member states supported this position strongly in the European Parliament but then quickly caved in to the pressure of publishers´ lobby in closed door negotiations. I must say that something is quite undemocratic about the final process for negotiating the texts of EU laws like these without sufficient accountability nor transparency. Moreover, what was the great hurry to reach an agreement if we have already waited years to get this far? Why didn´t the Commission or the Parliament persist and insist more on their democratically adopted postures by appealing to public opinion for a better agreement?

 

This said we must always recognise the great success of getting this far with even moderate success against great odds and powerful enemies. Although we had to drag  many along kicking and screaming, we have successfully forged consensus opinions, both internationally and in the EU. Now we have an international binding treaty, we have a mandatory, more or less harmonized, exception to copyright inside the EU and a legal mechanism for exchanging accessible books with the rest of the world. Even more importantly, we have consolidated a global network of disability activists, librarians, book providers, policy-makers and legal experts that will enthusiastically do the practical work inside and outside institutions to make Marrakesh Treaty objectives a reality on the ground.

 

It should be noted that ratification of the Treaty is a totally separate political process from the EU copyright legislation just agreed upon on the implementation of the Treaty´s content in EU member states. Over the past years our opponents in the EU Council such as Germany, Italy and the UK, have deceitfully and knowingly used false pretexts to block the ratification of the Marrakesh Treaty on the basis of a supposed lack of EU competence to ratify, an argument that was totally rejected by the European Court of Justice as well as by every institutional legal service that even considered this as a “non-issue”. Now that this “non-issue” has been clarified by theEU´s top court, we expect EU member states and the European Parliament to move swiftly toward EU ratification of the Treaty. There is no justification for further delays.

 

David Hammerstein

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16 février 2017 4 16 /02 /février /2017 07:58

 

 


Aparecido en Levante-EMV http://www.levante-emv.com/opinion/2017/02/16/cabanyal-universidad/1529496.html

 

Es escandaloso, incoherente y dañino para la ciudad que el Ayuntamiento de Valencia y la Generalitat premien con un apetecible y singular gran solar del Cabanyal a una gigante multinacional estadounidense de la enseñanza privada. Con la “operación Universidad Europea” disparan un tiro de gracia adicional a nuestra maltrecha universidad pública. Resulta incomprensible el apoyo de las fuerzas políticas “progresistas” y “nacionalistas” que recibe este nuevo ataque privatizador de saqueo de los bienes públicos y ciudadanos. La coartada de que sobre el papel se conservaría el régimen de propiedad pública sobre el suelo oculta la triste verdad de un uso y negocio privado y socialmente excluyente de dicho solar. En realidad se trata de una cesión privatizadora de unos terrenos de titularidad pública para fines lucrativos, socialmente elitistas y durante el escalofriante plazo de 75 años.


 

Lo cierto es que no hay necesidad de recurrir a este tipo de privatización de los menguantes bienes públicos cuando muchos pequeños y medianos inversores, más nobles y más enraizados, están dispuestos a apostar por el futuro del Cabanyal. Esta política neoliberal de ceder el suelo público del Cabanyal-Canyamelar para la instalación del campus de la llamada Universidad Europea tendría nefastas consecuencias educativas, urbanísticas, financieras y sociales. Este proyecto de extractivismo social y económico entregaría a precio de saldo un valioso capital público de suelo urbanizable a un conglomerado empresarial extranjero, cuyo compromiso principal es la generación de plusvalías para sus accionistas anónimos en la bolsa de Nueva York. Este proyecto amputador de los bienes comunes de la ciudad nada tiene que ver con las necesidades de regeneración vecinal, autóctona y propia de un barrio marítimo valenciano deteriorado y amenazado. Este innecesario y arriesgado “remedio-exprés” en manos de un gran capital foráneo choca con las posibilidades de una regeneración social y ambiental autocentrada y justa del Cabanyal.


 

La empresa que opera bajo el rimbombante nombre de “Universidad Europea” en realidad tiene poco de universidad y nada de europea. Es parte del conglomerado educativo privado más grande del mundo y también es uno de los más cuestionados: Laureate Education, cuya sede se encuentra en la muy europea ciudad de Baltimore, Maryland, USA. Este emporio empresarial es la institución de enseñanza privada más grande de Estados Unidos, aunque tiene el 90% de sus estudiantes fuera de ese país y el 85% en países que Laureate califica etnocéntricamente como "en vías de desarrollo". En cuanto a la calidad de la enseñanza y a su labor investigadora, la Universidad Europea está muy por debajo de la Universitat de València y de la Politécnica de Valencia según los rankings internacionales.


 

En su ceguera economicista, el consistorio valenciano parece querer reforzar una actividad lucrativa en su afán de fagocitar las universidades públicas. Este nuevo asalto sobre la Universidad pública sucede en el contexto de su progresivo desmantelamiento mediante su infra-financiación y su paulatina reconversión empresarial en “universidad-negocio”. La universidad pública también es golpeada desde dentro al poner por delante las metas productivistas de competitividad económica a toda costa. La reforma universitaria en curso (3+2) reducirá a tres los cuatro años de los actuales estudios de Grado y regalará un año más al gran negocio privado de los másters.


 

Las empresas universitarias del grupo Laureate actúan fuera del territorio USA en respuesta a las repetidas quejas judiciales y las denuncias ante los reguladores del fraude educativo de las universidades privadas estadounidenses. En respuesta Obama adoptó una legalidad mucho más restrictiva. La cadena informativa estadounidense CNBC decía en el 2016 de Laureate: “la empresa de educación privada busca blancos por todo el mundo. Con la reputación de las universidades privadas americanas por los suelos,una empresa ha encontrado la forma de esquivar las exigencias regulatorias de este país: operar principalmente en los mercados extranjeros”.http://www.cnbc.com/2015/12/15/a-controversial-education-model-us-is-exporting-to-the-world.htm


 

Las autoridades valencianas parecen obnubiladas por el síndrome de “Bienvenido Mr. Marshall” y no quieren enterarse de las críticas demoledoras de la calidad educativa y el modelo de negocio practicado por Laureate y sus engendros, como la Universidad Europea. En EE.UU, Brasil y Chile los campus de Laureate se han enfrentado a investigaciones gubernamentales, multas y procesos judiciales por fraude educativo. Numerosos ex-alumnos han denunciado la falsedad de su marketing publicitario y el hecho de que sus titulaciones carecen de valor credencialista para hacerse hueco en el mercado laboral. El aumento de las descalificaciones de sus universidades en EE.UU ha ido en paralelo a la sangría de matriculaciones. En el caso de Chile, a una de sus “universidades” se le ha retirado la acreditación. La ministra chilena socialista de Educación, Adriana Delpiano, ha apostado por destinar más fondos estatales a la educación superior sin que el dinero público acabe secuestrado por instituciones que no cumplen la ley o no den garantías de calidad educativa. http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-37158900


 

El negocio global de Laureate no es solvente: ingresó 4,3 mil millones de dólares en el 2016 pero tiene acumulada una deuda de 4,7 mil millones. En el 2015 sus pérdidas económicas eran más de 300 millones de dólares y hace unas semanas Laureate salió a bolsa con un “Initial Public Offering” de acciones lo que entraña bastantes riesgos. En suma, las condiciones del proyecto de la Universidad Europea en el Cabanyal son diabólicas: suelo público municipal a cambio de universidad-empresa socialmente excluyente y elitista, de dudosa calidad educativa y de alto riesgo financiero al vaivén de los mercados bursátiles, los tipos de cambio de moneda y las deudas astronómicas.


 

El modelo neo-liberal de negocios de Laureate sigue al pie de la letra “la Escuela de Chicago”. Se basa en una maquinaria agresiva de publicidad y marketing (con la contratación promocional de figuras como Bill Clinton a cambio de 16 millones de dólares), con cursos digitales y presenciales orientados estrechamente al empleo y con unas matrículas muy caras. La actividad de esta multinacional se orienta a la venta de servicios para sus universidades operando a través de personas jurídicas relacionadas. Una gran cantidad del dinero de estas contrataciones extractivas salen fuera del país donde opera.


 

¿Se opta por un barrio vivo y vibrante o solo se quiere estimular como sea la actividad económica a modo de parque temático hecho a la medida de visitantes ricos y no de su ciudadanía? ¿Quien puede desear una gran población flotante, un tejido económico de grandes empresas pero incapaz de favorecer una identidad comunitaria enraizada, que exprime y fagocita servicios públicos tan fundamentales como amenazados como es la enseñanza universitaria?.


 

Hasta ahora la recuperación del Cabanyal ha sido una de las historias más felices del “cambio valenciano”. Por favor, no lo estropeemos con “la operación Universidad Europea”.

DAVID HAMMERSTEIN

 

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11 janvier 2017 3 11 /01 /janvier /2017 22:35

Germany tries to cripple “right to read” EU Marrakesh Treaty legislation for visually-impaired persons with a “publishers compensation right”


The German Permanent Representation to the EU has proposed to MEPs and to the Council to include in the draft Directive for implementation of the Marrakesh Treaty an article that would grant economic compensation to secondary rightsholders such as publishers. This would greatly weaken the “right to read” objectives of Marrakesh Treaty as an exception to copyright for print-disabled persons. Germany proposes to integrate “article 12” of the European Commission´s new general copyright proposal draft that has not yet been considered by the European Parliament which says: “Member States may provide that where an author has transferred or licensed a right to a publisher, such a transfer or a licence constitutes a sufficient legal basis for the publisher to claim a share of the compensation for the uses of the work made under an exception or limitation to the transferred or licensed right.”

Germany has asked for a compensation right which does not exist in present EU law and which contradicts both the spirit of the Marrakesh Treaty and the letter of the European Commission proposed Directive and Regulation now being considered by the European Parliament (which harmonizes EU law without compensation nor remuneration clauses) . In most EU member states this compensation right does not apply when implementing an exception to copyright. In Germany article 45a of its copyright law does oblige blind organizations and libraries to pay (11.50 euros) for every printed book available for lending despite the fact that this law was opposed vigorously by German visually-impaired persons and librarians. Now Germany wants to cripple the cross-border lending of books inside and outside the EU with a double financial burden: blind persons organizations would have to pay both the high production costs of producing books in accessible formats and pay compensation to publishers. In most EU countries this would make the Marrakesh Treaty totally unworkable and make the sharing of books with poorer countries in Africa, Latin America and Asia almost impossible due to the added cost.

According to Wolfgang Angermann, President of the European Blind Union, Germany´s proposal violates international law because “no compensation can be justified, unless it is connected to the clearly stated profit of the respective entity because article 21 of the United Nations Convention on the Rights of Disabled Persons states that accessible information must be made available without additional cost.”.


We ask Germany and other EU member states, along with MEPs, to respect the spirit of the Marrakesh Treaty and the right to read of millions of visually-impaired persons by not supporting this “compensation right” or other forms of remuneration in the implementation of the Marrakesh Treaty into EU law.

World Blind Union

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22 décembre 2016 4 22 /12 /décembre /2016 09:16
¿Más tráfico contra el clima? No, gracias

 

Artículo aparecido en el diario Levante el 9 de noviember 2016: http://www.levante-emv.com/opinion/2016/11/09/trafico-clima-gracias/1489719.html

 

El cambio político tan esperado ha significado que felizmente se den algunas respuestas políticas concretas ante la “emergencia social” de deshaucios, precariedad, paro y recortes de prestaciones públicas. Pero no ha ocurrido lo mismo ante el estado de emergencia climática. En contraste, no hay nada parecido en resultados climáticos palpables en Valencia más allá de una retórica nebulosa salpicada por alguna actuación aislada carente de significación global.

 

Las proclamas políticas valencianas en favor de la lucha contra el cambio climático repiten a coro los cantos de sirenas que ilusoriamente externalizan las actuaciones concretas y evaluables a un futuro alejado e incierto fuera de la actual legislatura. Sin compromisos presupuestarios, sin foto de situación ni indicadores socioambientales, sin datos constrastables y evaluables, sin concreción temporal, sin áreas de competencia y responsabilidad institucional transversales. Como mucho, solo se aluden a actuaciones sectoriales casi anecdóticas. Pero si se optara realmente por despertar de la pesadilla del crecimiento por el crecimiento y se tomaran en serio las temibles amenazas del cambio climático, cuyas causas no solo están en el modelo de producción energética, son obligadas algunas preguntas incómodas. Por ejemplo, si nos centramos en una de las actividades con más emisiones contaminantes de carbono, como es el transporte, tendremos que plantearnos si al final de este ciclo político habremos reducido el volumen total del uso del coche y sus emisiones contaminantes en Valencia y la Comunidad Valenciana.

 

Pero paradójicamente ocurre que para esta legislatura ni el Ayuntamiento de Valencia ni la Generalitat tienen objetivos concretos de reducción del uso global del coches y camiones contaminantes. Tampoco existen indicadores públicos y transparentes municipales o autonómicos al alcance de la ciudadania para poder conocer nuestro estado de situación, si avanzamos o no en la disminuición de las emisiones de CO2 del transporte motorizado (este representa aproximadamente el 24% de los contaminantes climáticos y consume el 23% de la energia). Sí sabemos que en el 2015, en pleno auge de declaraciones contra el cambio climático y del Acuerdo de Paris impulsado por la ONU, el consumo de productos petrolíferos aumentó en España un 2%, en gran parte para el transporte. Esta es una de las explicaciones (junto a la razón principal del aumento de la quema de carbón en las centrales térmicas) del porqué España y Valencia están a la cola de Europa en reducción de CO2. España aumentó las emisiones de CO2 en 4% en el 2015 mientras que la gran mayoría de paises europeos las redujeron.

 

Existe una falta de voluntad política por parte de las autoridades para asumir las competencias climáticas valencianas que atajen las llamadas “emisiones dispersas” (como son las del tráfico de vehículos) junto a las de otros sectores como son la agricultura, la vivienda, la educación, el consumo o la industria. Sabemos muchos detalles de las emisiones de CO2 del mix eléctrico del sistema energético bajo competencia estatal pero nos enteramos muy poco de las fluctuaciones del volumen total del transporte motrizado a base de gasolina y gasoil, si crecen o bajan las emisiones globales del tráfico valenciano. Mucho me temo que estas cifras, que fluctuan al vaivén del momento económico, no sean nada favorables al clima ni mucho menos a nuestra salud.

 

Poner coto a la espiral de males ambientales de la dictadura del coche poco tiene que ver con la mágica retórica de la “movilidad sostenible” que reduce esta a la bienvenida peatonalización de unas cuantas calles en el centro histórico de Valencia o a mejorar los carriles bici. Nada ayudará a la sostenibilidad ecológica si no se reduce al mismo tiempo el volumen total de penetración y de circulación de coches en el conjunto de la ciudad, en su centro y en las autovías metropolitanas. Además, la mejoría del medio ambiente urbano será imposible si continúan las ingentes inversiones de dinero púbico en grandes aparcamientos atractores del tráfico privado, como son los de la Plaza de Brujas (que desvía cuatro millones de euros que extrae de la rehabilitación del Cabanyal) y el de la Plaza de la Reina. Estas caras infraestructuras atrapan al Ayuntamiento en el círculo vicioso de buscar la rentabilidad económica de las mismas, lo que a su vez fomenta perversamente el tráfico privado que se ha de limitar globalmente bajo el imperativo climático.

 

Los buenos propósitos “sostenibles” llegan al delirio con el proyecto de ampliación de carriles de la V-30 que queriendo combatir los atascos de horas punta con más viales alimenta mñas atascos, el infarto circulatorio y las inacabables demandas del tráfico privado. También el “Acceso Norte” para acortar unos kilómetros la ruta de coches y camiones al Puerto de Valencia significará más sal en las heridas ambientales de los barrios maritimos y la ciudad. La sangría de este nuevo “by-pass” litoral destinado a satisfacer el apetito insaciable del “Puerto Autónomo” aumentará el tráfico de mercancias por carretera sustrayéndolo de las vías ferreas climáticamente más limpias.

 

Las nuevas autoridades valencianas “progresistas” continúan fieles al mito de las grandes infraestructuras viarias ignorando la ley de los vasos comunicantes: cuanto más espacio y facilidades tengan los vehículos humeantes, más tráfico habrá. Así, kilómetro a kilómetro, España ha llegado a ser el país con más asfalto de autovías de toda Europa y un patito feo de las emisiones climáticas europeas. Pero la coherencia y la responsabilidad son virtudes políticas de primer orden ante la emergencia del caos climático en curso, por ello los mismos motivos climáticos muy fundados del aumento de tráfico empleados por la Conselleria de Medi Ambient para rechazar el complejo comercial “Puerto de Mediterráneo” de Paterna, también deben servir contra los proyectos de ampliación del espacio para los vehículos con motores de combustión: “Acceso Norte al Puerto”, la V-30 y los nuevos aparcamientos en centros urbanos.

 

La crisis climática no permite la vuelta atrás y por ello exige giros políticos y económicos radicales y urgentes. En el transporte es obligada la prioridad en favor del transporte público, unas ambiciosas restricciones al úso del coche privado y a los aparcamientos rotatorios urbanos, prohibiciones a la circulación de vehículos diesel en zonas determinadas de las ciudades, una fuerte fiscalidad disuasoria de la penetración del coches en los centros urbanos, la potenciación del ferrocarril de cercanías y para mercancías y la clara prioridad espacial para peatones y ciclistas. El cambio climático ofrece una gran oportunidad para regenerar el tejido comunitario urbano y para moverse de forma mucho más sana, segura y justa.

 

David Hammerstein

davidhammerstein.com

commonsnetwork.eu

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7 octobre 2016 5 07 /10 /octobre /2016 10:10

(Oral statement given at World Intelectual Property Organization General assembly on behalf of World Blind Union)

It´s been a marvelous journey. Thank you WIPO for opening up your doors in an exceptional show of institutional transparency and public participation and we hope other large institutions follow your example.  Thank you to those countries that supported us from the beginning, but also thank you to other large countries and blocks of  countries  who expressed resistance but that learned to progress forward with flexibility and were able to change course when needed despite almost unbearable pressure from special interest lobbies. You have all set an example for citizen-based international negotiations. Even thank you for ordering pizzas at midnight during endless, tortuous debates.  

The Marrakesh Treaty has set a marvelous precedent in international law because it uniquely combines disability rights, development goals for access to culture in the Global South, access to knowledge in the digital sphere, copyright reform for users, recognition of the key intermediary role of librarians and the importance of civil society initiatives for international lawmaking.   

Today is also the day to express special gratitude to an exceptional group of three or four dozen key civil society campaigners around the world who have worked brilliantly and tirelessly for a number of years through a roller-coaster ride of torturous meetings, political betrayals and alliances, high hopes and bitter despairs, in order to make this Treaty possible.
 
The Marrakesh Treaty proves that positive change in favor of the common good can be made, even in complicated global institutions and against great odds. In today´s world this is not a small thing.

Thank you, you are the Salt of the Earth  and it has been a priviledge to work and fight with you and this treaty would not exist without you:   Jamie Love, Manon Rees, Dan Pescod, Marcos de Souza, Ragavender, Pablo Lecuona, the late Rahul Cherian, Chris Friend, Maryanne Diamond,  Scott Le Barre, Fred Schroder, Rodolfo Cattani, Thiru Thiru Balasubramaniam, Ruth Okediji,  Jim Fructerman, Barbara Martin, Francisco Martinez, Luis Villaroel,   Pranesh Prakesh, Nirmita Narasimhan, Teresa Hacket, Barbara Stratton and please forgive me for not mentioning so many others.

You have all made the “Marrakesh Express” something much more that an old Crosby, Stills,Nash and Young song.

 

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