Bienvenidos al blog personal de

David Hammerstein

 

 

 


Jeudi 31 juillet 2014 4 31 /07 /Juil /2014 19:17

La cura de la hepatitis C

sigue secuestrada mientras millones de enfermos esperan

 

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Este artículo de David Hammerstein (@DaHammerstein), del Diálogo Transatlántico de Consumidores, es una contestación al anuncio de compra de medicamentos contra la Hepatitis C realizado recientemente por el Gobierno español. En una publicación anterior (http://www.davidhammerstein.com/article-la-cura-de-hepatitis-c-victima-de-los-medicamentos-patentados-124163889.html) Hammerstein hace una reflexión general sobre el efecto de las patentes en los tratamientos contra la  enfermedad. Esta entrada se publica conjuntamente con el blogHealth is Global de @ISGlobalorg.
Existen curas eficaces y relativamente sencillas para los millones de personas afectadas por la hepatitis C. Pero no será mediante el medicamento Simeprevir, tal y como daba a entender el diario El País hace unos días (http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/07/25/actualidad/1406290145_298360.html ), cuando el Gobierno español anunció la compra de este fármaco para su sistema de salud pública. Al contrario, lo que está pidiendo a gritos la sociedad civil española y mundial es un precio asequible y justo para un tratamiento universal, algo bien alejado de la desorbitada cifra de 25.000 euros por tratamiento que está dispuesto pagar el Gobierno. A este precio, tratar a solo un tercio de los afectados españoles por la hepatitis C costaría a los contribuyentes más de 7.500 millones de euros para tratar a solo un tercio de los afectados españoles por la hepatitis C.
Por si fuera poco, Simeprevir -el fármaco producido por el laboratorio Jannsen para el tratamiento de la hepatitis C- tiene desventajas significativas frente a otro fármaco llamado Sofosbuvir.
Simeprevir cubre a una población de enfermos más limitada y supone para el paciente graves efectos secundarios, derivados del uso de otro fármaco necesario para el tratamiento. A diferencia de Sofosbuvir, Simeprevir debe ser tomado diariamente como parte de una triple terapia que incluye la ribavirina y un inyectable interferón pegilado que tiene importantes efectos secundarios, lo que excluye del tratamiento a un gran grupo de pacientes, como aquellos que también sufren el HIV/SIDA. Es también importante tener en cuenta que este medicamento que comprará el Gobierno español no sirve para personas que no tengan unos genotipos determinados. Sofosbuvir es eficaz para más genotipos y, al no exigir el interferón complementario, permitiría tratar a muchos enfermos que actualmente no son elegibles. Según algunos investigadores, uno de los tratamientos más eficaces contra la hepatitis C sería combinar Simeprevir con Sofosbuvir, algo imposible ahora dado el alto precio de estos productos patentados (http://www.ctaf.org/sites/default/files/u119/CTAF_Hep_C_Apr14_final.pdf).
El reciente anuncio de la compra del medicamento Simeprevir por el Gobierno, cuyas aplicaciones son más limitadas que las del fármaco Sofosbuvir, actúa como cortina de humo que desvía la atención de la manifiesta debilidad del Gobierno Español y de las instituciones europeas e internacionales ante los desorbitados precios impuestos por la empresa farmacéutica que tiene la patente sobre el medicamento. 
Para el acceso a un remedio certero de una enfermedad que afecta a más de 150 millones de personas en el mundo y causante de un millón de muertes cada año, los altos muros levantados con unas patentes para hinchar los precios constituyen un terrible secuestro de una medicina que cura y salva vidas. La noticia publicada en El País daba la falsa impresión de que el problema de la curación de la hepatitis C está "en vías de solución" mediante la compra del Simeprevir. Por desgracia, con este costoso medicamento estamos muy lejos de un acceso universal al mejor tratamiento disponible. Es inaceptable que por culpa de un perverso modelo de patentes farmacéuticas privadas y monopolísticas haya que pagar 1.000 veces más de lo que realmente cuesta la producción de las pastillas. Se trata de un precio arbitrario, abusivo e inmoral que no guarda relación alguna con el coste real de las inversiones realizadas en su proceso de investigación y producción.
Existe un clamor mundial en favor de la bajada del escandaloso precio del Sofosbuvir patentado por la farmacéutica Giliad (55.000 euros por un tratamiento de tres meses). La cura de la hepatitis C mediante este fármaco tiene claras ventajas frente a todas las alternativas disponibles. Lamentablemente, docenas de millones de afectados en el mundo (y centenares de miles de pacientes españoles) siguen esperando este tratamiento eficaz de la enfermedad, al que no acceden debido al altísimo precio de dicho fármaco. A pesar de su precio disparatado y excluyente, las ventas de Sofosbuvir a los pacientes más pudientes ya han reportado para la farmacéutica Giliad unos beneficios de casi 3.000 millones de euros en los últimos tres meses. Según un estudio de la Universidad de Liverpool (http://www.infohep.org/Hepatitis-C-treatment-costs-could-fall-to-200-per-treatment-course-for-much-of-the-world-after-2025/page/2701845/)el coste de producción de cada pastilla es de unos pocos céntimos, aunque Giliad vende cada unidad a 600 euros. Incluso cobrando un euro por pastilla (100 euros por tratamiento) en una versión genérica, el medicamento dejaría un beneficio sustancial para la empresa. Si no cambiamos radicalmente el actual modelo de innovación biomédica -dominado por la mal llamada "propiedad intelectual"- no veremos una versión genérica de este producto hasta el año 2025 o 2030.
La pasividad del Gobierno en un asunto que afecta las necesidades colectivas en materia de salud resulta escandalosa. Si la Unión Europea ha establecido normas de transparencia y unos estrictos precios máximos en asuntos como las llamadas entre países por internet (el roaming telefónico), con más razón ¿no deberían tener los medicamentos esenciales un tratamiento similar mediante un control público de precios y transparencia?.
No resulta sensato ni decente que el "precio justo" de un medicamento que puede salvar muchas vidas sea el resultado de una simple negociación mercantil entre un gobierno como el español y una empresa farmacéutica. O que sea el fruto de una imposición comercial por parte de una compañía que tiene el privilegio del monopolio sobre el medicamento mediante una patente. Es inaceptable que el interés común de acceso universal al medicamento se arrodille ante el suculento negocio privado de una empresa farmacéutica. Ni los 55.000 euros ni los 25.000 euros para cada tratamiento son justos ni razonables para un sistema de salud pública que aspira a ofrecer una atención adecuada a todos y cada uno de los afectados por la enfermedad. La única respuesta política aceptable es asegurar que tanto los precios como el conjunto del proceso de innovación médica se adecúen a las exigencias universalistas del derecho a las prestaciones sanitarias, una condición que ha de ser establecida por las instituciones públicas y no por un vaivén de actores y beneficios económicos en el mercado. 

En definitiva, la única respuesta política aceptable no ha de estar solo en conseguir ciertas rebajas sobre el precio establecido por las farmacéuticas, sino que ha de regular y controlar los precios con el fin de ofrecer garantías para el acceso universal al medicamento por parte de las personas enfermas. Los precios y todo el proceso de innovación médica han de adecuarse a las exigencias universalistas del derecho a las prestaciones sanitarias, una condición que ha de ser establecida por las instituciones públicas y no simplemente por el vaivén de actores y beneficios económicos en el mercado. La premisa fundamental de que la salud es un bien común a proteger exige el cuestionamiento efectivo del monopolio establecido mediante una patente sobre un compuesto molecular que podría beneficiar a millones de personas que padecen la enfermedad de la hepatitis C.


DAVID  HAMMERSTEIN
 
Diálogo Transatlántico de Consumidores
VER "Hepatitis C: ganan las patentes, pierden los pacientes" en : http://blogs.elpais.com/3500-millones/2014/07/hepatitisc-ganan-las-patentes-pierden-los-pacientes.html 

Mercredi 16 juillet 2014 3 16 /07 /Juil /2014 11:49

 

El Gobierno debe primar el derecho a la salud

ante los monopolios farmacéuticos y los precios desorbitados

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Una pastilla de Sofosbuvir contra la hepatitis C cuesta en producir 2.5 euros pero se vende por 650 euros. 

Un tratamiento de 3 meses cuesta 55.000 euros.

Existen 800 mil españoles infectados.

Los desorbitados precios marcados para muchos medicamentos se deben a que están sometidos al régimen de patentes privadas, como ocurre con el tratamiento farmacológico contra la Hepatitis C tratada con el fármaco Sofosbuvir. Las patentes sobre un producto, lo son durante un determinado periodo de tiempo (de 15 a 20 años) y otorgan el privilegio a los dueños de la patente de un régimen de exclusividad en el mercado y una amplia libertad de precios, supuestamente para incentivar la “innovación”. Los altos precios no guardan relación alguna con el dinero invertido en su investigación y desarrollo, ni mucho menos con sus marginales costes de producción. Los precios de un medicamento patentado se establecen arbitrariamente al vaivén del mercado y las ambiciones puestas en el gran negocio perseguido por las grandes empresas farmacéuticas.


Entre 130 y 150 millones en el mundo personas están afectadas por esta situación. El 99% de esta población (incluida la española) queda sin acceso al tratamiento, así que resulta muy chocante que no haya una respuesta fulminante por parte de las instituciones políticas responsables de proteger la salud pública frente a la posición abusiva de una empresa estadounidense que tiene el monopolio de la producción de un medicamento exitoso contra la hepatitis C

 

Resulta muy curioso que en España, en medio de grandes recortes en la sanidad pública, no haya una respuesta inmediata por parte de las autoridades políticas para proteger el sistema de salud pública frente al monopolio abusivo de una empresa estadounidense. Ni siquiera se intenta apoyar una alternativa mediante una versión genérica y barata del medicamento, ni se buscan las vías de oposición jurídica a la patente sobre el medicamento contra la hepatitis C dado que tiene importantes lagunas legales. Tampoco se apuesta por la estrategia de unirse a otros países europeos para hacer una compra pública coaligada que resulte ventajosa para conseguir precios más bajos del medicamento. A pesar de ser la salud un bien común básico y universal que debería estar protegido, resulta que la fijación de los precios de un medicamento que salva vidas, como es el caso del Sofosbuvir contra la hepatitis C, responde simplemente a la oportunidad de negocio y a la finalidad de obtener grandes y rápidos beneficios económicos para empresas particulares.

 

Centenares de miles de afectados españoles merecen el mejor tratamiento posible contra la hepatitis C. Sin embargo, la sanidad pública española ya ha dicho que no compraría el medicamento a este precio o que reduciría mucho su compra y limitaría el número de enfermos que podrían recibir su tratamiento. Es verdad que pagar 55 mil euros para un tratamiento de 3 meses podría romper la caja común de los presupuestos para la salud pública española, pero esta opción responde a que no se cuestiona el monopolio de una patente que posee la empresa farmacéutica estadounidense Giliad, que puede poner los desorbitados precios que quiera del medicamento. Pero un gobierno que se precie como defensor del los bienes colectivos fundamentales y el interés común no está obligado a aceptar tales abusos ni ha de convertirse en rehén de los intereses económicos y los suculentos beneficios de empresas particulares.

 

Si el Gobierno Español realmente apostara por defender la salud pública tiene distintas armas para hacerlo, la mayoría son complementarias. En su poder tiene algunos mecanismos para debilitar la posición dominante de la empresa farmacéutica y bajar significativamente el precio del fármaco para hacerlo barato y abundante. Algunas de estas estrategias posibles y necesarias son:


1. Una licencia obligatoria. Cualquier gobierno podría iniciar los trámites para la emisión de una licencia obligatoria que le permite fabricar Sofosbuvir como un producto genérico, tal y como establece el Acuerdo de Doha de Salud Pública de la Organización Mundial de Comercio (OMC) ante casos de necesidad de salud pública. Así podría limitar los derechos de propiedad intelectual en caso de necesidad de salud pública. Mediante estas flexibilidades y excepciones existentes en el derecho internacional el Gobierno Español podría promover la producción de Sofosbuvir por una empresa de productos genéricos a un precio mucho menor, o podría importarlo de otro país en una versión genérica. Concretamente, en el artículo 31 del acuerdo de TRIPS de la OMC se afirma que cualquier país puede emitir licencia obligatorias para “permitir la producción de un producto patentado por otros o utilizar el proceso patentado sin el consentimiento del titular de la patente".

 

2. Oponerse a la patente. Se puede desafiar judicialmente la legalidad de la patente sobre Sofosbuvir, tal y como está haciendo el Gobierno de India, que intenta mostrar la carencia de un verdadero paso innovador que pueda justificar la patente ya que la misma molécula fue patentada previamente como un medicamento contra el cáncer.

 

3. Formar un bloque con otros países europeos para hacer unas compras públicas coaligadas. Se trata de unirse para hacer unas compras conjuntas con otros estados europeos con la finalidad de mejorar la capacidad de negociación y obtener precios significativamente más bajos por el medicamento. Pero está ocurriendo lo contrario, incluso el posible establecimiento de un precio europeo máximo para Sofosbuvir, algo que ha propuesto del Gobierno Francés, ha sido rechazado por la Comisión Europea y por el mismo Gobierno Español. Se trata de una muestra más de la extrema pasividad y servidumbre del Gobierno Español ante los intereses de negocio de las farmacéuticas.

 

4. Negociar conjuntamente con otros países la compra (buy-out) del medicamento o pagar la cesión de la patente a un fabricante de medicamentos genéricos. De esta manera podría fabricar y vender el fármaco com genérico a precios socialmente asequibles. Por ejemplo, Egipto ha llegado a un acuerdo para importar de India el medicamento Sofosbuvir como genérico, a un precio 100 veces menor que el precio exigido por empresa farmacéutica Giliad en Europa.

 

5. Desligar (de-link) la innovación biomédica de la producción y márketing de los productos. Existe un amplio movimiento social y científico en favor de nuevos modelos de innovación guiados por las necesidades sanitarias reales, en lugar de por las meras demandas de beneficios particulares en el mercado. Se trata de incentivar con fondos públicos la investigación médica más urgente sobre enfermedades como la hepatitis C, el cáncer o el HIV/SIDA, con un control público sobre la propiedad intelectual. Esto permitiría la producción de medicamentos genéricos asequibles de acceso universal.

Los enfermos de hepatitis C no solo son víctimas de una enfermedad, también lo son de las patentes y monopolios sobre los medicamentos. Pero existen remedios para ello.

 

DAVID  HAMMERSTEIN

 

Diálogo Transatlántico de Consumidores

 

 

 

 


Lundi 9 juin 2014 1 09 /06 /Juin /2014 23:09

Sra. Belén Crespo Sánchez-Eznarriaga
Directora
Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios
c/Campezo, 1 Edificio 8
28022 Madrid


Madrid, 9 de junio de 2014


Estimada Señora Crespo:


En los últimos meses hemos asistido a importantes avances en relación con la mejora de la transparencia de los resultados de los ensayos clínicos gracias a los esfuerzos políticos y ciudadanos por garantizar la seguridad de los pacientes europeos. La aprobación por amplia mayoría, el pasado dos de abril, del proyecto de ley que regulará la investigación clínica con medicamentos y que establece la obligación de publicar en una base de datos pública los resultados de todos los ensayos clínicos realizados en la UE es buena muestra de ello.

Paralelamente, la Agencia Europea del Medicamento, tras comprometerse con este mismo proceso, abrió un periodo de consultas con las partes interesadas en relación con los mecanismos y formatos que posibilitaran el acceso a los datos de los ensayos clínicos que figuran en manos de la EMA.

Estas iniciativas cuentan con una intensa oposición de las empresas farmacéuticas que aluden su derecho al secreto comercial para limitar la obligación de autoridades y profesionales de garantizar la efectividad y seguridad de los medicamentos. 

La semana pasada el British Medical Journal hacía pública la existencia de documentos internos de la EMA en la que se proponen procedimientos de acceso a los datos sumamente restrictivos (como la visión  en pantalla y la imposibilidad de “descargar, guardar, editar, fotografiar, imprimir, distribuir o transferir la información”) y que, en opinión de investigadores independientes, como Tom Jefferson, responsable de la primera revisión sistemática Cochrane




que contó con el acceso a todos los datos de los ensayos clínicos imposibilita absolutamente el trabajo.

La defensora del pueblo europea, Emily O´Reilly también ha mostrado su preocupación por la restricción significativa que supondrá para el acceso si esta reforma consigue ser finalmente aceptada

El próximo 12 de junio se reúne la Junta Directiva de la EMA, de la que forma parte. Esta carta pretende trasladarle desde el Grupo de Trabajo sobre Salud, Medicamentos e Innovación (GTSMI)* nuestra preocupación por la marcha del proceso y animarle a que activamente pueda reforzar con su posicionamiento el compromiso que con la seguridad de los pacientes siempre ha tenido la organización que representa 


Atentamente,

El Grupo de Trabajo sobre Salud, Medicamentos e Innovación (GTSMI).


*El Grupo de Trabajo sobre Salud, Medicamentos e Innovación (GTSMI) está formado por la Confederación Española de Consumidores y Usuarios, Farmacéuticos sin Fronteras, Médicos del Mundo, No Gracias, Salud por Derecho, Trans-Atlantic Consumer Dialogue y los expertos a título individual David del Campo, Joan Rovira, Xavier Seuba y Judit Rius.







Para correspondencia:
Fundación Salud por Derecho
c/Albasanz 49-51, 3ºA
28037 Madrid
 Ensayos clínicos: reglas más claras y mayor protección para los pacientes Accesible en  HYPERLINK "http://www.europarl.europa.eu/news/es/news-room/content/20140331IPR41186/html/Ensayos-cl%C3%ADnicos-reglas-m%C3%A1s-claras-y-mayor-protecci%C3%B3n-para-los-pacientes" http://www.europarl.europa.eu/news/es/news-room/content/20140331IPR41186/html/Ensayos-cl%C3%ADnicos-reglas-m%C3%A1s-claras-y-mayor-protecci%C3%B3n-para-los-pacientes (consultado el día 6 de junio de 2014)
 Eichler H-G, Abadie E, Breckenridge A, Leufkens H, Rasi G (2012) Open Clinical Trial Data for All? A View from Regulators. PLoS Med 9(4): e1001202. doi:10.1371/journal.pmed.1001202
 European drug agency backtracks on plan to give researchers access to clinical trial reports BMJ 2014;348:g3432

 Jefferson T ,Jones M ,Doshi P ,Spencer EA ,Onakpoya I ,Heneghan CJ. Oseltamivir for influenza in adults and children: systematic review of clinical study reports and summary of regulatory comments. BMJ 2014;348:g2545



Mardi 27 mai 2014 2 27 /05 /Mai /2014 20:59


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Ha sido grande el esfuerzo desplegado por los militantes de EQUO y su candidato Florent Marcellesi durante esta pasada campaña electoral. Este voluntarismo imaginativo seguramente ha contribuido decisivamente en la elección final de un eurodiputado para la coalición Primavera Europea. En cumplimiento de lo pactado por dicha coalición, el segundo candidato de la lista conjunta y representante de EQUO: Florent Marcellesi, podrá entrar en el Parlamento Europeo en la segunda parte de la legislatura, en el 2016 o 2017.


Nadie duda que el contexto de estas elecciones ha sido especialmente favorable para las pequeñas formaciones políticas críticas con el bipartidismo. De hecho, los dos grandes partidos han tenido un bajón histórico al ganar entre los dos menos de la mitad de los votos emitidos. Podemos, IU, UPD, Ciudadanos, han tenido un gran resultado electoral con unas cifras espectaculares en votos y diputados. Otras opciones como el partido animalista de PACMA, también han aumentado muy significativamente los votos recibidos al pasar de unos 100.000 en las generales del 2011 a 175.000 ahora, y el Partido X con casi 100.000 votos, también ha tenido unos resultado muy dignos.

 

Tampoco conviene ignorar que si se hubiera dado una coalición de EQUO con PACMA, con el Partido X o con Podemos, partidos con cercanía y afinidad programática e ideológica, EQUO podía haber obtenido un mayor éxito electoral y político. Y además, esta posibilidad naufragada habría obtenido la ventaja añadida de acabar con el “regalo envenenado” de ir de la mano de sus actuales aliados nacionalistas y padecer con ello un gran coste político que hipoteca la implantación y el mismo futuro de EQUO.


Los resultados de las elecciones europeas llevarán al Parlamento Europeo al cabeza de lista Jordi Sebastià, un militante del Bloc Nacionalista Valencià, el partido mayoritario y líder de la coalición Primavera Europea a la que pertenece EQUO. La plataforma electoral nacionalista valenciana de Sebastià consiguió unos 135.000 votos en suelo valenciano (casi el 8% del voto) mientras que EQUO sumó una cantidad similar de votos en el resto de los dos tercios del estado donde hacía campaña electoral como EQUO-Primavera ocultando la identidad nacionalista de sus aliados. El resto de los casi 30.000 votos obtenidos por la coalición fueron cosechados sobre todo en Aragón y en Baleares. En total, casi 300.000 votos, es decir el 1,9%, muy ligeramente por encima del umbral necesario para ganar representación europarlamentaria.


En la región de Madrid EQUO consiguió el 1,5% en estas elecciones europeas, aproximadamente unos 42.000 votos. Es decir, un tercio menos de los votos conseguidos por EQUO en las pasadas elecciones generales del 2011 (65.000 votos, el 1,9%). Las razones de esta pérdida significativa de apoyo electoral deberían hacer reflexionar y llamar la atención de EQUO de cara a la estrategia electoral a seguir ante las próximas elecciones.


¿Pero como se puede explicar esta significativa bajada de respaldo electoral cuando las otras opciones electorales "cercanas" no han disminuido sino que contrariamente han aumentado el apoyo recibido?. Mientras que en el País Vasco y en Navarra EQUO ha recibido alrededor del 1,5% del voto, en la gran mayoría de las provincias donde se ha presentado como EQUO-Primavera los resultados conseguidos están alrededor del 1%. Un análisis frío de esta bajada de cifras señala claramente que estos resultados colocan a EQUO en una condición electoral histórica muy similar a la que obtuvieron las opciones verdes en el pasado.


Estos resultados obtenidos por EQUO no auguran buenas perspectivas de cara al futuro ni de cara a las elecciones locales del año que viene, que son fundamentales para la consolidación de este nuevo partido de corte ecologista. Se puede decir que en apoyo electoral y ciudadano no hay un antes y un después referido a la historia de décadas de existencia de partidos verdes en España. Hoy vuelven a aparecer los mismos viejos fantasmas que reproducen las mismas cifras electorales del pasado. Pero ahora de la mano de la alianza con los nacionalistas, y con la singular diferencia de que el nuevo partido verde llamado EQUO, finalmente ha conseguido ser miembro de pleno derecho del Partido Verde Europeo y por ello goza de un capital político añadido en respaldo político, más recursos y un equipo de liberados profesionalizados a tiempo completo.

 

También es importante destacar otro elemento del actual contexto favorable: por primera vez y gracias al imperativo de la recogida de miles firmas como avales exigidos por la nueva ley electoral, no ha existido la competencia electoral de otros partidos con nombre y siglas verdes "fantasmas". Los que históricamente han fragmentado y dispersado el voto verde en una variedad de siglas y listas electorales haciéndolo fracasar. Es la trituración del espacio verde que tanto daño electoral ha hecho a Los Verdes en el pasado empujándolos a la invisibilidad y marginalidad social y electoral.


Para EQUO, la victoria de conseguir que el cabeza de lista de la coalición Jordi Sebastià sea eurodiputado es agridulce. Compartir la legislatura europea con el eurodiputado nacionalista tiene unos costes políticos muy considerables. Tal y como repiten a menudo los propios nacionalistas valencianos: “han completado el ciclo”. Están muy contentos de haber puesto por primera vez una “pica en Flandes” en el Parlamento de Bruselas, lo que hace posible que ya tengan representación en todas las instituciones políticas. Como ha declarado el recién estrenado eurodiputado nacionalista Sebastià durante la fiesta de celebración post-electoral: “por la primera vez el pueblo valenciano tendrá una voz en Bruselas”. Para su partido, el Bloc Nacionalista Valencià, el haber podido sacar un eurodiputado con apenas la mitad de los votos necesarios para conseguirlo, simplemente ha sido una ganga política que dará más peso y fuerza a Compromís de cara a las próximas elecciones autonómicas del año próximo. Aunque paradójicamente este gran regalo de EQUO a los nacionalistas del BLOC no dará el mismo fruto ni aportará la misma ayuda a EQUO, sino todo lo contrario.

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La confusión social y electoral está servida

 

El pacto faústico de EQUO es evidente: a cambio de la alianza fundacional con Compromís, y también con ICV (el otro adversario político miembro reconocido del Partido Verde Europeo), ha comprometido gravemente su propia construcción como fuerza política autónoma, con identidad nítida, propia y única para todo el territorio español.


En primer lugar, ha significado aceptar la amputación y la invisibilidad política de EQUO en 1/3 del suelo español, en Aragón, Catalunya, Valencia y Baleares. EQUO ha renunciado a constituir EQUO como partido y organización en dichas zonas para con ello no interferir ni dañar a los partidos nacionalistas aliados en sus propios territorios autonómicos. Pero una consecuencia indeseable de ello es que EQUO desaparece en dichos territorios al tiempo que otorga “de facto” la representación “verde” a otras fuerzas políticas, bien alejadas y a menudo ideológicamente antagónicas con la ecología política. Queda así abonado el terreno para la creciente confusión, la incoherencia, la falta de reconocimiento ciudadano, la frustración y deslealtad electoral.


El no presentarse con las siglas y candidaturas propias, ni con la misma imagen y el mismo nombre unificado en todo el suelo estatal, sitúa a EQUO en una crónica debilidad electoral que lo lleva a no poder superar los muros de la marginalidad electoral e institucional. Estos son los daños colaterales del “pacto endemoniado” con partidos nacionalistas, que hacen imposible el avance y la emergencia de la nueva fuerza política verde que representa EQUO. Carecer de una marca única predominante y conocida por el electorado en todo el conjunto territorial ha hecho mucho daño a EQUO, pero no al Compromís valenciano ni al CHA aragonés, que tienen unas imágenes corporativas ya consolidadas y reconocibles socialmente y electoralmente en sus propios territorios. Otros partidos, como sonPodemos, C´s, UPD, IU, tienen nombres y logos unitarios que no se suplantan ni se ocultan, lo que facilita enormemente la comunicación con la ciudadanía y evitan la confusión sobre quien es quien.


En segundo lugar, los votantes potenciales de EQUO tienen sensibilidad ambiental y son en su gran mayoría no-nacionalistas o incluso anti-nacionalistas, puesto que dan primacía a los valores universalistas defensores de los ecosistemas y la vida planetaria a la que pertenecemos, es decir, valores bien contrarios a los particularistas. La alianza con fuerzas políticas nacionalistas como son el BLOC y CHA, genera incomprensión o rechazo en muchos simpatizantes y votantes potenciales que se alejan entonces de EQUO. Ciertamente, algunas de las posiciones ideológicas y programáticas mantenidas por estos partidos nacionalistas no son compatibles con la más básica y mínima agenda verde. Además, el intento de esconder la identidad de los aliados nacionalistas genera un rebote de desafección añadida en los potenciales votantes de EQUO. En suelo electoral valenciano también Compromís ha tratado de esconder y borrar la imagen de EQUO durante la campaña electoral, lo que crea sumadas incoherencias en los mensajes políticos y alimenta la incomprensión y el desapego hacia EQUO. En estas condiciones y ante la percepción política general del resto del estado, se hace incomprensible y artificioso tratar determinados territorios, como el País Valenciano, Aragón, Baleares y Catalunya, como si fueran entidades separadas y ajenas a EQUO.


El tercer lugar, se ha creado un gran reino de confusión y perplejidad sobre cómo poder votar verde en España. El Partido Verde Europeo y su cabeza Ska Keller recomendaron una imposible opción salomónica: votar en verde es votar a uno de los dos partidos miembros del Partido Verde Europeo en España: EQUO y Iniciativa per Catalunya-Verds. Pero lo extraño y llamativo de esto es que concurren electoralmente por separado y son adversarios. Es decir, para aumentar el atolladero, se suma un problema añadido: estas dos opciones recomendadas por los verdes europeos compiten entre sí por toda España en unas elecciones donde solo hay una única circunscripción estatal. La mayoría de las referencias en prensa a la portavoz Ska Keller del Partido Verde Europeo eran para dar apoyo a ICV, que ha sabido rentabilizar mejor que EQUO el apoyo electoral del Partido Verde Europeo aunque buscaba los votos para la lista de la coalición de IU, adversaria y competidora de la colación EQUO-Primavera. Esta paradójica recomendación de votar a dos partidos diferentes pero confrontados electoralmente ha aclarado bien poco y no ha resuelto el dilema. Ha dejado la pelota caliente de la confusión sin resolver a ojos del potencial votante verde.

 

Un ejemplo de este entuerto es el hecho de que en suelo valenciano no había ninguna papeleta de EQUO ni de ICV, los dos partidos miembros recomendados por el Partido Verde Europeo, ya que solo habían papeletas de la candidatura de la coalición nacionalista Compromís y de la coalición de Izquierda Unida en la que participaba ICV. Aunque ciertamente estas dos coaliciones políticas electoralmente adversarias incluían por separado a los dos partidos recomendados por el Partido Verde Europeo: ICV y EQUO.


Pero además, el reino de la confusión no acaba aquí, ya que en muchas partes del estado Izquierda Unida presentó su candidatura con una papeleta que decía IU-Los Verdes. Y para añadir más embrollo, va y resulta que estos verdes aliados de IU no son ni de los verdes europeos, ni los de EQUO, ni los de ICV. Son otros sueltos y minúsculos de los que apenas se sabe.


En cuarto lugar, las condiciones pactadas entre EQUO y Compromís para la ocupación del escaño europeo durante los primeros años favorecen significativamente a Compromís, a pesar de que cada fuerza política ha aportado más o menos la misma cantidad de votos a la coalición. Dado que la implantación de una fuerza política nueva depende mucho de las elecciones locales, autonómicas y generales, de abajo hacia arriba, los recursos políticos del eurodiputado nacionalista Sebastiá pueden ser importantes para elegir concejales y diputados autonómicos y estatales de Compromís. En resumen, Compromís controlará el escaño europeo y la mayoría de los recursos del eurodiputado por lo menos en los próximos dos años, coincidiendo con las elecciones locales, autonómicas y generales, y EQUO solo ocuparía el escaño cuando haya terminado el próximo ciclo electoral.


En conclusión, desde sus inicios EQUO se ha autoexcluido de actuar políticamente en un tercio del territorio estatal, lo que supone un handicap político sustancial de cara al futuro electoral y a su implantación como partido verde. Con el pacto fundacional con los nacionalistas, EQUO se encuentra prisionero y con el “alma vendida al diablo” desde el inicio de su andadura. Su semilla no podrá brotar por estar bloqueada su propia implantación y despegue en la mayoría de territorios cedidos a sus aliados nacionalistas. A esto se añaden las nuevas ataduras que comporta la reciente conquista del escaño europeo, ya que EQUO, como miembro de coalición se verá empujado a cumplir con su parte pactada y a no cuestionar los acuerdos asumidos con los partidos nacionalistas. Son los acuerdos que a su vez y paradójicamente son parte y causa central de su propia ruina política. También son los acuerdos que permiten provisionalmente el ansiado relevo del eurodiputado nacionalista Sebastià por el verde Florent Marcellesi. Se trata de una pequeña ganancia provisional y momentánea a costa de inmolarse como una bola de nieve en el infierno político. Y para colmo de la irracional confusión social y electoral en la que está atrapado EQUO, además, también mantiene acuerdos y hace actos públicos “de hermandad” con el otro partido también miembro del Partido Verde Europeo pero electoralmente adversario y en pacto cuasi eterno con IU: Iniciativa per Catalunya-Verds (ICV).


La gravedad y aceleración de las crisis socio-ecológicas reclama con urgencia la consolidación de una opción política nítidamente verde en el conjunto del territorio español. Pero con estas hipotecas arrastradas por EQUO en favor de otros partidos, difícilmente podrá ser percibido como un proyecto estatal autónomo, distintivo y creíble, siguiendo la trayectoria de otros tantos partidos verdes europeos. Sobre la mesa sigue estando el cruce entre caminos bien dispares a seguir por parte de EQUO: continuar primando la “estrategia alimenticia” y con ello la pérdida de su alma y el naufragio conjunto para mantenerse como simple complemento y satélite útil de otros partidos de tinte nacionalista, o bien actuar definitivamente como sujeto político autónomo.


MARA  CABREJAS

  

 

 

 


Jeudi 22 mai 2014 4 22 /05 /Mai /2014 09:58

 

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Dos momentos estelares recientes que han tenido un “carácter europeo” ante la opinión pública europea han sido las dos “Eurovisión”. Uno a partir de la celebración del festival Eurovisión de la canción, en media Europa se comentaba masivamente la transgresora imagen de la ganadora del festival: Conchita Wurtz. Días después se produjo otro momento europeista: el vibrante debate político en el hemiciclo de Bruselas entre los cinco principales candidatos a la presidencia de la Comisión Europea. Esta clara y ágil confrontación entre posiciones, junto a la participación del público, ha interesado a millones de europeos en 28 países distintos (lástima que la TVE lo marginara en el Canal 24 horas de una muy  reducida audiencia del 1%). En este caso, debatir públicamente sobre problemáticas candentes europeas, como son la austeridad, el clima, el papel de la religión o la crisis de Ucrania sí parece haber interesado a la ciudadanía europea.

 

Por desgracia, y en gran contraste con este debate en Bruselas, los dos partidos mayoritarios en suelo español han nacionalizado la campaña electoral europea con unos monólogos cansinos y retóricos encerrados en las controversias exclusivamente nacionales, bien ajenas al específico ámbito supraestatal y a las competencias adquiridas y capacidades de acción política de la UE. Así, las grandes fuerzas políticas han desaprovechado una vez más la oportunidad para implicar y motivar al electorado  en torno a verdaderos debates sobre el futuro común de Europa. El PP y el PSOE a pesar de autoproclamarse “europeístas”, lo cierto es que escasamente predican con el ejemplo.

 

Hay que decirlo claro: simplemente no quieren que la ciudadanía abra las puertas de Europa a un debate transparente e incluyente sobre los grandes retos europeos como son futuro comercial que queremos con EE.UU.,  el modelo energético necesario frente a la crisis climática, la política de innovación científica que falta para la salud y el medio ambiente, la política alimentaria más segura y sana, la política exterior europea más justa, la política de cooperación con el Sur más activa, los planes efectivos para acabar con los paraísos fiscales y crear una fiscalidad propia europea, o cómo aumentar el ridículo presupuesto europeo de menos del 1% del PIB para financiar la “Europa social” sobre que tanto hablan.  


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¿Porque tienen tanto miedo de hablar sobre Europa?

 

Para las élites de Bruselas, que incluyen a los partidos mayoritarios españoles, es mejor reservar el espacio europeo para la negociación opaca entre estados y para intentar sacar beneficio en el reparto de los recursos comunitarios (a menudo bajo la primacía de los intereses económicos de empresas “campeonas nacionales”). Algo bien opuesto es considerar la Unión Europea como un foro político unitario de decisión y derecho, orientado a la construcción de políticas en favor del bien común europeo y abierto a la participación ciudadana. Pero muchos gobiernos ven el fortalecimiento de la incipiente ciudadanía europea como una interferencia que estorba el “normal funcionamiento” de los intercambios entre los “intereses nacionales” de los Estados. Este es el techo de la cultura política que hoy domina el Consejo de Ministros Europeo. El Consejo actúa como un fuerte contra-poder poco transparente frente a al Parlamento Europeo constituido como ágora de decisión mediante los votos de la ciudadanía europea. Además, el creciente poder “de facto” de algunos grandes estados europeos nos coloca en la disyuntiva de elegir entre el retroceso intergubernamental y el avance hacia una Europa más política y ciudadana.

 

“Tú elegirás quien gobernará Europa” afirma la publicidad institucional en los autobuses de Bruselas mostrando las caras de ciudadanos europeos. Pero lo cierto es que, más allá del día de las votaciones europeas que se hacen cada cinco años, la gente de la calle carece de conocimiento actualizado y  de influencia destacable sobre las direcciones de la gobernanza de Europea. Se naturaliza y se esencializa la idea de Europa como si fuera un ser ya acabado: “Europa hace esto”, “Bruselas dice”, pero sin establecer distinción del color político de la fuerza política que “gobierna Europa”.  Esto hace posible que frente a la crisis económica muchas voces no echen la culpa ni a la izquierda ni a la derecha, ni a ningún mayoría política en particular, sino que como chivo expiatorio endosan la responsabilidad a un  alejado ente “en Bruselas”, de difícil comprensión y sin caras ni nombres reconocibles.

 

Para salir de este atolladero mucha ciudadanía de a pie demanda primacía de los poderes democráticos del Parlamento Europeo, más transparencia en la toma de decisiones y más participación mediante diversidad de fórmulas: peticiones, iniciativas ciudadanas, escrutinio público de todos los procesos europeos de toma de decisión, incluyendo la caverna del Consejo de los Estados Miembros que actúa sobre las leyes europeas como un Senado de patricios fuera de la vista de la ciudadanía.

Otro gran reto es el de reforzar la Europa ciudadana frente al poder asfixiante de los lobbies de las grandes empresas e instituciones financieras. Son urgentes las medidas eficaces para frenar este incalculable y opaco poder feroz de los más de 4000 lobbies privados existentes en Bruselas que secuestran muchas de las políticas orientadas al bien común.

 

A falta de más transparencia y más poder ciudadano, muchas de las leyes comunitarias se cuecen  mucho más en los bares ante unas cervezas o en los grandes bloques de oficinas que rodean a las instituciones europeas que dentro del propio Parlamento Europeo. Por desgracia muchos eurodiputad@s se limitan al “copiar y pegar”  las enmiendas de ley precocinadas por el lobby industrial de turno.

 

Pero a pesar del “lobby feroz”, de las trabas políticas, la opacidad y las dificultades linguísticas y burocráticas, la ciudadanía europea activa y organizada puede ganar importantes batallas europeas. Un gran ejemplo de ello ha sido la derrota de ACTA (Acuerdo comercial  anti-falsificación) a pesar del fuerte consenso político favorable entre los Estados europeos. Millones de europeas y europeos por todo el continente se movilizaron en defensa de derechos digitales fundamentales para forzar el rechazo final del Parlamento Europeo a ACTA. Asimismo, por encima de las fronteras nacionales, docenas de miles europeos presionan diariamente ante las instituciones comunitarias en favor del clima y las energías renovables; por unas exigentes normas de salud pública; por unas comunicaciones por internet neutrales, privadas y asequibles; en favor de la transparencia en la innovación médica; en contra del maltrato animal; en favor de la seguridad alimentaria; en defensa de los derechos de las minorías étnicas, l@s LGBT y los inmigrantes.

 

La ciudadanía europea va por delante, anuncia paso a paso la nueva Europa y fuerza la apertura de unas puertas institucionales pesadas y atascadas.


Jeudi 15 mai 2014 4 15 /05 /Mai /2014 16:02



¿Qué nos jugamos exactamente en las elecciones europeas de mayo?

Nos jugamos poder dar la vuelta al grave retroceso intergubernamental y paralización institucional que sufre la Unión Europea que la debilita para enfrentarse a las crisis sociales y ecológicas desde una perspectiva del bien común. O impulsamos las iniciativas europeas ciudadanas hacia una mayor responsabilidad compartida de la justicia social y la defensa ambiental   o la Union Europea continuará perdiendo credibilidad entre la ciudadanía. Aún peor: seguirá sirviendo como el chivo expiatorio de todos los males en los estados nacionales. También empeora el descrédito popular de la UE el creciente dominio del sistema opaco en la toma de decisiones de los estados en el Consejo que devalúa la democracia, desprecia el Parlamento Europeo elegido y refuerza una percepción ciudadana de una Europa movida por intereses nacionales y particularistas. Además, los electores deben exigir medidas claras para frenar el incalculable poder feroz de los lobbies industriales en Bruselas que intentan secuestrar muchas de las políticas importantes orientadas hacia el bien común.

El avance de la ultraderecha en Europa parece ser incuestionable. Se caracterizan además por ser euroescépticos, es decir, por poner en cuestión todo lo conseguido por la Unión Europea. Pero ciertos movimientos sociales de izquierdas, como el 15M en España, también dudaron en ocasiones de la UE (pidieron la salida de España del euro, por ejemplo). ¿Qué ocurre para que dos ideologías tan diferentes converjan en ese NO a Europa?

Sectores importantes de tanto la izquierda como la derecha están influídos por sentimientos nacionalistas en defensa de la "soberanía nacional" pero las explicaciones son distintas. Mientras una parte de la izquierda, armada con más ideología que con propuestas con viabilidad política,  defiende la supuesta  "soberanía nacional frente a los mercados"  ante el giro neo-liberal de la mayoría política europea, una cierta derecha anti-europea recupera los rancios discursos xenófobos y aislacionistas  para sabotear cualquier medida a favor de la solidaridad europea.

¿Cuáles son los riesgos de decirle NO a Europa? ¿Qué perdería España en concreto?


Fuera del Reino Unido la salida de la UE no está planteada seriamente en ningún país. Sin embargo, el NO a Europa "genérico"  de derechas o de izquierdas está siendo aprovechado por algunos mandatarios europeos conservadores  para alejar una Europa política y solidaria y para impulsar un modelo  de la UE como un mercado libre glorificado con cada vez menos capacidad financiera para la acción social y cada vez menos ambición política  a favor de la cohesión, la igualdad y la defensa ecológica.  De esta manera, tendremos una Europea cada vez más modesta, opaca, intergubernamental y comercial.


Josep Ramoneda decía que el el Estado de Bienestar será a escala europea o no será ('La Europa de las culturas', ciclo “Miradas a Europa”, Deusto). ¿Cierto? ¿Por qué?

Es cierto. Como estamos viendo, sin dedicar más recursos comunes para cerrar las enormes diferencias sociales entre y dentro de los estados miembros de la UE, no pararán de crecer los movimientos nacíonalistas y xenófobos, especialmente entre los países "contribuyentes netos" al presupuesto europeo. Es urgente que la Unión Europea tenga una base financiera propia importante basada en una fiscalidad común (o de los países que la aceptan) para promover políticas sociales y ambientales a favor del empleo y la igualdad. Sin un presupuesto propio bastante mayor y más competencias  "el modelo social europeo" proclamado por la UE se convertirá en pura demagogia. En cambio, la realidad penosa actual es una Unión Europea que impone políticas extremas de ajustes financieros, como en Grecia,  que excluye a franjas importantes de la población de la protección sanitaria y social sin proveer las contrapartidas suficientes para conservar el más mínimo "estado de bienestar". Así el proyecto federalista europeo pierde credibilidad a raudales.

Husserl: “El mayor peligro para Europa es el cansancio”. La curiosidad alerta, la perplejidad es conocimiento. El cansancio inmoviliza. Europa está cansada, angustiada, inmovilizada. ¿Qué deben hacer al respecto los movimientos pro-europeos?

Ojalá existiera una poción mágica para animar a los movimientos europeístas federalistas! Al mismo tiempo es natural que haya cansancio entre un movimiento utópico y muy minoritario como el europeísmo social.  Pero la realidad política y cultural de Europa es muy tozuda y diversa.   Nos duele ver que mientras los retos sociales y ecológicos globales son existenciales, la relación actual de poderes políticos no deja una UE a la altura de la circunstancias. No soy nada optimista.


Elias Canetti: “La humanidad solo está indefensa allí donde carece de experiencia y de memoria”. ¿Nos falta memoria?

Claro que nos falta memoria pero la memoria no se una hilera de ladrillos que dejamos detrás de nosotros; es algo que moldeamos según las realidades y conflictos actuales.  Nos falta memoria situada en la responsabilidad común del planeta y sus gentes. Nos sobra memoria al servicio de particularísimos étnicos, economicismos estrechos y el darwinismo social.


Tras la fragmentación de los partidos comunistas, la socialdemocracia se ha configurado como la única fuerza organizada de la izquierda (Jorge Semprún). Alguna vez he leído que fueron las políticas socialdemócratas las que pusieron en marcha el Estado de Bienestar europeo. Este escepticismo a Europa ¿está ligado a la crisis de la socialdemocracia (al hecho de que ni España ni Europa tengan un partido socialista fuerte)?

Con la globalización y la explosión de los mercados mundiales se ha roto definitivamente los distintos pactos sociales nacionales "fordistas" que posibilitaron los distintos grados del llamado "Estado de Bienestar Europeo" basado en un reparto estable de "los beneficios del crecimiento".  Los imperativos de la crisis ecológica y el contexto de la economía globalizada han superado a los estados nacionales europeos de la socialdemocracia y ahora demandan unas políticas europeas de proyección global que son a la vez socialmente justas y ecológicamente austeras.

¿Cuál debe ser la prioridad de la Unión Europea ahora mismo?

Impulsar las reformas democráticas y institucionales necesarias a favor de una Europea federal con objetivos sociales y ambientales ambiciosos.


¿Son posibles a medio plazo unos estados unidos de Europa?

No soy muy optimista pero la pedagogía de la catástrofe, real o inminente,  puede obrar milagros.


¿Qué se puede hacer para que la sociedad se vea mejor y más representada en Europa? (Tenemos la sensación de que todas las decisiones se toman en Bruselas)

Exigir más simplicidad democrática, más transparencia en la toma de decisiones (sobre todo por parte de los estados que tiran la piedra contra la UE y esconden la mano) y mucho más participación ciudadana mediante las peticiones, las iniciativas ciudadanas y la apertura de los partidos políticos y sus representantes.

Predicción personal para las próximas elecciones europeas de mayo.

Los dos grandes grupos, socialistas y populares, quedarán con unos 200 escaños cada uno. Subirá tanto la izquierda radical como la derecha anti-europea. Los liberales quedarán con unos 70 escaños. Muchos pequeños partidos centristas  conseguirán representación por la primera vez con la creación de algún nuevo grupo político.   La fragmentación puede forzar un pacto de "concentración" de los dos grandes formaciones para elegir los principales cargos de la Comisión y el Parlamento.


Mardi 13 mai 2014 2 13 /05 /Mai /2014 17:43
EU Shines Light on Shadowy World of Clinical Drug Trial Data

May 12, 2014   by David Hammerstein     

The drug Tamiflu recently made headlines when independent researchers revealed it wasn’t effective at actually fighting the flu. Roche, Tamiflu’s maker, had known this but withheld clinical data saying so. While this was unwelcome news for flu sufferers, the resulting scandal demonstrated just how little we actually know about the medicines we take.

Now, rays of sunlight are finally shining into the dark corners of pharmaceutical testing.

 

In April the European Parliament voted for the new Clinical Trials Regulation, which significantly increases the amount of data that pharmaceutical companies must release about drug effectiveness. And it has changed the E.U. legal framework so that—for the first time—companies cannot use “commercial confidentiality” as a blanket excuse to withhold their data.

Thanks to a coalition of advocates—including civil society organizations like Trans Atlantic Consumer Dialogue and Health Action international, socially committed medical professionals, and the independent scientific community—the new EU regulation requires that:


  • all drug trials in Europe are registered and publicly accessible;
  • the European Medicines Agency set up and run a new, public clinical trials register;
  • a summary of the clinical trial results that is “understandable to a lay person” is published on the register within a year; and that
  • comprehensive, detailed, and structured documents on trial results, called Clinical Study Reports, are be made publicly available.

This new EU transparency policy goes well beyond the U.S. Food and Drug Administration's, which only requires a summary of the trial to be publicly available. The new EU policy requires that drug data “should not be considered commercially confidential once a marketing authorisation has been granted, the decision making process on the application for a marketing authorisation has been completed, or an application for marketing authorisation has been withdrawn.”

But this victory for transparency is only partial.

 

It only applies to new drug authorizations starting in 2016. There is also no obligation to publish all individual patient trial data.  And it has much lower reporting requirements for trials undertaken on drugs that have already been approved for the market. These post-approval trials are intended to demonstrate real-world efficacy, but often just provide marketing collateral for drug companies. The policy also fails to mandate that companies compare the new medicine against the existing “gold standard” treatment, as opposed to the common practice of comparison with a placebo. This helps determine whether a new drug actually has a therapeutic advantage over existing treatments.

And other threats to clinical trial transparency loom.

 

For one, Big Pharma has announced that they will try to limit the new pro-transparency rules. Secondly, in the coming months, the European Parliament will consider directing member states to reinforce commercial confidentiality as a legal imperative. Finally, EU and U.S. negotiations around Transatlantic Trade and Investment Partnership could roll back these transparency gains in the name of free trade.

 

The clinical trials regulation has been an important step forward—and light has begun shining on the shadowy world of drug data. But the movement for transparency must remain organized and vigilant if we are to advance an evidence-based public health agenda—one that doesn’t respond to the needs of flu sufferers based on little more than Roche’s say-so.


Jeudi 8 mai 2014 4 08 /05 /Mai /2014 18:52

 

Jornada de doctorandos europeos de INGENIO. 

7 de abril, 2014

Universidad Polítécnica de València. 


La creación de bienes públicos de conocimiento
10 premisas para conectar la innovación y la sociedad.



"Los estudios de Ciencia, Tecnología y Sociedad no tratan simplemente acerca de los contextos sociales y los intereses humanos o acerca de los poderes relacionados con las prácticas científicas, también trata de las comunidades, de las asociaciones entre los seres humanos, los seres no-humanos y las cosas, la sociedad humana es sólo una parte de la comunidad de redes y relaciones tejidas como una telaraña por medio del lenguaje, el discurso y la representación. Ni las cosas solas, ni los seres humanos en sí mismos pueden concebirse por separado y de forma aislada, este es un peligroso mito moderno que mina la función referencial externa del lenguaje y el conocimiento (sobre la naturaleza de las cosas y sobre la naturaleza de la sociedad ) " .

Bruno Latour : "Nunca hemos sido modernos" .                                        http://es.scribd.com/doc/38504479/Bruno-Latour-We-Have-Never-Been-Modern

 


1. La inevitable premisa de la complejidad de la realidad 

Los hechos de la realidad constituyen un sistema complejo autoorganizador que incluye elementos muy dispares con relaciones de estrecha interdependencia y reciprocidad mutua entre ellos. Las entrelazadas dimensiones fundamentales de nuestra existencia en el mundo son muy heterogéneas: cósmicas, geológicas, biológicas, psicológicas, sociales y culturales. Las relaciones entre el sistema social humano y el sistema natural son las de dos sistemas abiertos en un contexto evolutivo y dentro de un sistema cerrado en materiales con estrictos límites físicos: la Tierra, lo que se expresa en escasez y restricciones medioambientales a la cantidad de población, las actuaciones y estilos de vida de las sociedades humanas. El ajuste del mundo social y cultural al mundo natural limitado y con capacidades biogenerativas no está en modo alguno garantizado al depender de la historia, la cultura y el aprendizaje social. La insostenibilidad ecológica de las sociedades humanas son una expresión de ello. Hoy día la mala convivencia entre las sociedades humanas y la biosfera que  amenaza a la supervivencia civilizatoria, tiene su principal causa en la creciente destrucción de bienes y servicios medioambientales y en el rebasamiento de los límites naturales por parte del desarrollo y la modernización.


2. La innovación: ¿es separación o es conexión?

 Las sociedades modernizadas a menudo se olvidan de la obvia conexión existente entre tres comunidades: objetos, humanos y naturaleza. Estas comunidades tan diversas suelen separarse radicalmente dotando a cada una con diferentes tipos de valor por parte de la cultura y el conocimiento humano. Se han creado artificiales contenedores, desconectados e impermeables, que tabican el conocimiento en parcelas que a la vez reducen y simplifican la compleja realidad interconectada del mundo. La ciencia ha creado zonas separadas purificadas entre el ser humano y los seres no humanos, con discursos y valores que son diferentes para cada compartimiento, estableciendo un patrón fuertemente antropocéntrico que arbitrariamente adjudica a los humanos un supuesto lugar superior y de dominio frente al resto de mundo de la naturaleza y las cosas considerado inferior y subyugado. Los estudios de innovación y la ciencia deben ser capaces de conectar y abrirse a las relaciones y a la comunicación entre las tres comunidades de realidad y de conocimiento que han sido erróneamente separadas y jerarquizadas por los modernos: las cosas, los seres humanos y la naturaleza.

3. La ciencia encerrada en la caverna del "método científico" ignora su condición social 

Muchos de los proyectos de innovación y ciencia parecen tener lugar en "fortalezas inmaculadas" que son ajenas a la luz social, al debate público, la reflexión y las decisiones. Hoy día muchas de las cuestiones relativas a la ciencia y la innovación suelen partir de la falsa ilusión purificadora de creer que solo son un asunto que han de responder los expertos y técnicos. Se parte de la errónea creencia de que la ciencia se realiza "desde ningún lugar" y por ello es ajena y neutral ante las realidades que pertenecen a la sociedad: los intereses, las racionalidades, las necesidades, los valores en conflicto o en cooperación, la apertura al debate plural, las libertades democráticas, las exigencias éticas... La realidad social es vista como completamente separada de la ciencia y el conocimiento científico al afirmar falsamente que la ciencia solo se relaciona con el reino de los " hechos objetivos " y no con el reino de la libertad, las creencias, la subjetividad y la moralidad humanas. A menudo los asuntos científicos se tratan como si fueran una roca dura de hechos objetivos incuestionables que estuvieran fuera de la sociedad y no como lo que fundamentalmente son: construcción de lenguajes, teorías y explicaciones humanas sobre la complejidad del mundo del afuera que es translinguístico y trans-humano. Desde un imposible "ninguna parte" se idealiza la ciencia como si no fuera una creación humana y como si las verdades y paradigmas científicos construidos por las comunidades científicas no fueran parciales, provisionales, metafóricos, como si no pertenecieran a los fenómenos sociales históricos y los contextos sociales, económicos y culturales concretos y particulares.

Pero contrariamente, las ciencias son un fenómeno social y no se reducen a la simple aplicación del "método científico", por ello incorporan los elementos propios de los fenómenos sociales, como pueden ser el conflicto, la lucha, la contradicción, el interés, el poder, la ideología ... El mundo y su conocimiento no puede reducirse únicamente a la observación y la medición cuantitativa que segmenta y aisla los datos, tal y como pretenden los enfoques positivistas de la ciencia. Mucha parte de la realidad no es transparente y no se deja someter a simples escalas y unidades métricas matematizables para su registro y comparación, y por ello se necesitan nociones dialécticas y cualitativas para su estudio y conocimiento. Más allá del enfoque positivista y el paradigma mecanicista y newtoniano que reduce sus explicaciones a la causación lineal a la hora de afrontar la complejidad generativa de las relaciones socioambientales, las ciencias complejas están mejor equipadas para conocer y dar respuestas atinadas a muchos de los problemas y retos fundamentales a los que nos enfrentamos, asumiendo los valores políticos y éticos de la responsabilidad y el interés colectivo.


4. La ilusión de la política y la sociedad en manos de la ciencia y la innovación: conocer y dominar el mundo biofísico.

Muy al contrario de la representación idealizada de la ciencia, en la esfera política y social tan sólo se habla de los intereses y asuntos humanos: del Estado, el gobierno representativo, los sistemas de valores , la igualdad, los derechos ..., y todo ello, hoy día está casi totalmente dominado por las peligrosas estrecheces del economicismo y el fetichismo nada realista del crecimiento económico ilimitado en el mundo finito y escaso de nuestro planeta, nuestro único, común y frágil hogar colectivo. En este mundo sociopolítico prácticamente no hay espacio para la representación del mundo biofísico, el mundo natural solo aparece como pseudo-fantasma a pesar de ser éste la fuente primera y el requisito previo para toda actividad humana, economía y supervivencia individual y colectiva. 

¿Cómo podemos salir del atolladero al que nos conduce la contradicción entre una esfera política que ignora al mundo biofísico de la naturaleza, y la esfera encerrada y asediada del mundo de la ciencia de los “hechos físicos”que se autoproclama neutral y separada de las cuestiones y problemas sociales, éticos y políticos?. Un gran error de fondo que cometemos es el pensar que la realidad social solo se hace y se dirige por la gente y para la gente, y no por todas las fuerzas exteriores que a menudo se imponen como constricción y límites irrevocables para toda decisión y acción. Aunque la realidad social es trascendente por cuanto que el Estado, las leyes y los ciudadanía tienen una realidad sui generis propia y distintiva por encima de los individuos, lo cierto y real es que en la práctica la realidad social también se compone de muy variopintos actores, relativamente autónomos en sus dinámicas y necesidades, y con relaciones mutuas entre ellos: las personas, las cosas y la naturaleza,


 

5. En la tarea de la innovación solo existen híbridos que conectan y mezclan los ámbitos sociales y ambientales ilusoriamente separados.


Siempre hemos sido híbridos mezclados con los objetos y la naturaleza. Es un mito peligroso la perniciosa idea moderna del humano encerrado en sí mismo, capacitado por la razón, la voluntad libre y la inventiva, y solo vinculado con los demás humanos, el grupo y la sociedad. Tenemos por delante la tarea de representar y delimitar más adecuadamente nuestras identidades híbridas al servicio de una innovación con utilidad social y ecológica. Nunca hemos dejado de ser híbridos sociales y naturales. Habitamos a la vez el mundo social de los humanos, el mundo natural de los ecosistemas, las especies y la biodiversidad y el mundo de las cosas y las tecnologías. El cambio climático ¿es natural o es social?. Los alimentos manipulados genéticamente ¿son sociales o son naturales?. ¿Es social o es natural la investigación y la producción de  un  medicamento?. El proyecto investigador de la fusión nuclear ¿es natural o es social?.  

Necesitamos sistemas de conocimiento que reensamblen y reúnan a la vez el mundo biofísico y el mundo social, político, cultural y ciudadano, junto a sus instituciones, creencias y prácticas, ya que en la actualidad estas realidades  apenas tienen visibilidad o relevancia en las decisiones sobre las ciencias y la innovación. El reconocimiento de los híbridos es una necesidad ineludible para nuestras sociedades ante los retos de numerosos problemas. El conocimiento y los estudios de innovación pueden ayudar anta esta necesidad de reensamblaje y reconocimiento de los híbridos .


6. El dilema faústico de las ciencias y las tecnologías

Una de las principales características  inherentes a las ciencias y tecnologías modernas es su enorme poder de intervención en el mundo. Por primera vez en la historia, la especie humana se ha puesto en condiciones de poder destruirse así misma mediante ingenios de su propia invención. El éxito de las ciencias en su empeño de conocer e intervenir en la realidad ha amplificado enormemente tanto el riesgo como la incertidumbre, por ello, las ciencias y sus aplicaciones tecnológicas hoy despiertan una combinación ambivalente de esperanzas y temores ante los muchos daños y peligros que comportan. A medida que aumenta la incertidumbre y la intensidad de los posibles riesgos, los atributos tradicionalmente proclamados por la ciencia, como son su certeza y su neutralidad valorativa, resultan mucho más cuestionables. Se da una relación directa entre la calidad epistemológica y la profundidad y extensión de los eventuales errores, y en este sentido solo pueden generarse grandes y trágicos males con la buena ciencia. Gregory Bateson nos ha recordado que una civilización que crea que la naturaleza le pertenece para querer dominarla y que además dispone de tecnologías muy poderosas que aumentan exosomáticamente los poderes humanos hasta igualarse al poder de las fuerzas geológicas de la Tierra, tiene la misma probabilidad de sobrevivir que una bola de nieve en el infierno.

El creciente grado de complejidad, la impredicibilidad, el aumento de posibles impactos destructivos de las tecnologías, el amplio número de personas entrenadas en el manejo de la información mediante el sistema de enseñanza de masas, las exigencias democráticas de transparencia y participación, son factores que entre otros definen un nuevo contexto para las relaciones entre las ciencias y la sociedad humana. Las ciencias y los científicos han de salir de su encierro y han de presentarse ante un ágora con múltiples públicos, actores y plurales. Muchas de las consecuencias sociales y ambientales implicadas en las ciencias convierten en muy insuficientes los informes de expertos profesionales convertidos en antesala de las decisiones. Estas deben abrirse a la transparencia y a la participación de comunidades ampliadas, no limitadas a colegas especialistas ni a los expertos técnicos, en las que participen las personas y grupos afectados por los problemas relacionados con la desigual distribución de daños y peligros ambientales, los comités éticos, la ciudadanía interesada y preocupada. Un proceso de escrutinio ampliado, público y crítico ha de definir los procedimientos y las metas científicas.


7. Los lobbies industriales en Bruselas modelan la política científica europea.

 Unos 4.000 lobbies empresariales tratan de mover la agenda científica y la innovación de la UE en favor de exclusivos intereses de negocio y beneficio económico mientras que solo hay un puñado de personas para defender el interés público. Es evidente que la ciencia y la innovación responden a fenómenos sociales en sus condiciones de producción y en sus aplicaciones y consecuencias. Este reconocimiento de su encarnación social debe se una condición de partida y ha de ser parte del debate en la UE si se opta por la innovación socialmente útil y científicamente seria que necesitamos. Por desgracia, hay muy poco impacto de las propuestas académicas independientes sobre la política de investigación de la UE mientras que la gran industria es la que empuja eficazmente la gran mayoría de las propuestas de políticas concretas en el Parlamento Europeo y la Comisión Europea. La mayoría de las visitas de académicos en favor de la innovación que reciben las instituciones europeas de Bruselas se hacen persiguiendo financiaciones económicas y no persiguen influir en las políticas generales de la UE sobre la investigación científica y la innovación.

8. La ciudadanía paga, la ciudadanía tiene el derecho a saber.   

La ciencia compleja y la innovación democrática necesitan de la transparencia y la apertura al debate plural, tanto con expertos como con ciudadanos, afectados e interesados no expertos. Son urgentes las políticas en favor de compartir datos y conocimientos  que busquen el firme compromiso de favorecer un retorno público claro para las inversiones públicas que se realizan, estas constituyen la mayoría de la inversión en muchos proyectos de ciencía e innovación. De lo contrario, estamos ante una gran estafa a los contribuyentes, la ciudadanía y el interés público y colectivo.

9. Autismo y manipulación en las relaciones entre la innovación, las ciencias y la política. 

¿Cómo podemos llevar tanto la innovación como los estudios científicos al campo político-social si se parte de sus cavernas y desconexiones respectivas?. ¿Cómo podemos politizar y socializar el debate científico y la innovación, y como podemos traer el debate científico al ámbito político?. Hoy entre el mundo científico y el mundo socio-político hay una relación dominada por el autismo y la manipulación de intereses particulares.  La comunidad de la ciencia y la innovación debe participar en un debate amplio junto a la ciudadanía y las instituciones democráticas con unas alternativas comprensibles sobre las políticas de innovación. No podemos dejarlo en manos de los políticos.

10. Términos zombiesinnovación, excelencia, transferencia de tecnología .... 

Existe una abundancia de nociones zombies, deformantes e incapaces de aportar un mínimo realismo sobre las realidades y problemas, como son las que aluden a la penetración del gran mercado económico, el éxito comercial o la obtención de recursos monetarios de fuentes privadas o públicas. Se trata de lenguajes zombies que no tienen la prioridad los intereses colectivos y el bien común implicado en las necesidades de salud humana y ecológica. Son términos con función ideológica distorsionadora para preservar la actual estructura de poder implicada en la gobernanza del conocimiento. Las nociones zombis exclusivamente economicistas tienen muy poco que ver con datos y evidencias empíricas si se las saca fuera de sus propias categorías formales tomadas como axiomáticas, como son los márgenes bolsísticos, las tasas de beneficio, la publicación en revistas científicas de alta consideración, la citación por los homólogos y la promoción académica meritocrática. A menudo solo representan tautologías, como es la afirmación de que toda novedad, momentáneamente rentable o económicamente prometedora es considerada innovación.

 


Algunos ejemplos de aplicaciones prácticas :


A. El Bien Común (salud, protección del medio ambiente, la seguridad, la igualdad, el debate plural)

¿Es un bien común a preservar el proyecto de fusión nuclear con miles de millones de fondos públicos europeos?. ¿Dónde está el debate?. ¿Son los "medicamentos innovadores " realmente innovadores o son simplemente “nuevos” con muy escaso valor terapéutico (tal y como reflejan las investigaciónes independientes francesas y alemanas recientes)?. ¿Es acaso un proyecto “de excelencia” si su conocimiento básico, que ha sido generado básicamente con fondos públicos o protegidos por la regulación pública, se privatiza por los Derechos de Propiedad Intelectual y entonces sus eventuales productos se privatizan, encarecen y se hacen inasequibles para el 95 % de la población mundial ?

B. ¿Somos nosotros capitalistas de riesgo estúpidos? 

Cuando el Estado invierte en la innovación desempeña el papel de una especie de capitalista de riesgo . Sin embargo, si la innovación es un éxito comercial ¿cómo obteine el Estado, en representación el interés público, su "retorno" o “beneficio” a la sociedad?.  Si el Estado y la Unión Europea son los inversores más importantes en la innovación de utilidad social para el bien común, ¿es aceptable el negocio de su privatización y sin unas claras condiciones sobre el conocimiento generado con la vaga e indeterminada promesa de que en un futuroun  es esperable “goteo hacia abajo” que beneficiará la sociedad?.

C. El acceso abierto 

Si la mayoría de los artículos de investigación son el resultado de los proyectos financiados con fondos públicos, ¿por qué entonces la mayoría de los artículos publicados quedan encerrados bajo "altos muros de pago" bajo los términos de derechos de autor y de exclusividad de distribución firmados con los editores científicos?.¿Acaso es justo que las tres grandes editoriales científicas tengan un margen de beneficio del 38% si la mayoría de los artículos que publican son el resultado de la investigación financiada por el dinero ciudadano del Estado ?. Ahora el programa europeo Horizonte 2020 ha legislado que es obligatoria la política de publicar en “acceso abierto” gratuíto para todos los proyectos que reciben financiación económica de la UE .

D. Datos abiertos

El programa Horizonte de la UE 2020 también ha ordenado la promoción progresiva de una política de datos abiertos que se convertirá en la norma para el año 2020. Esto significa que los datos generados con fondos públicos no pueden estar encerrados por los monopolios exclusivos del derecho de autor, las patentes y el secreto comercial . Las bases de datos que respaldan artículos de revistas también  deben ser accesibles.

E. La minería de textos y datos  

El derecho a la lectura debe ser el mismo que el derecho a explorar con el software en la investigación científica, sea de datos o de artículos. Es necesario que haya una excepción obligatoria al derecho de autor en la UE para permitir la fácil utilización de artículos de investigación y bases de datos para las iniciativas académicas y científicas.

F. Derechos de Propiedad Intelectual  

¿Cuáles son los incentivos para la innovación socialmente útil?. El actual modelo de monopolios de propiedad intelectual a menudo no sirve al interés público. El cómputo del número de patentes no es siempre el mejor indicador de la innovación. De esta menera, el sistema de derechos de propiedad intelectual puede llegar a ser principalmente una operación de hacer dinero, es decir, un fin en sí mismo, en lugar de un incentivo para la innovación. A menudo unas fuertes normas de defensa de derechos de propiedad intelectual y las sanciones persecutorias que comportan suelen inhibir la innovación de mayor utilidad más que promoverla.

Un ejemplo de esto está en que los monopolios de patentes en la innovación médica no están ayudando a producir los medicamentos eficaces y seguros que nuestras sociedades necesitan. Los modelos de innovación abierta, la transparencia de los ensayos clínicos, los premios de estímulo, la puesta en común de patentes, las colaboraciones  público-privadas y la investigación colaboradora de código abierto son algunas de las alternativas que deben ser promovidas.D ebemos recordar que gran parte de la innovación en el campo informático ha tenido lugar principalmente dentro de unas reglas flexibles o débiles de propiedad intelectual, las que ha permitido un gran intercambio de conocimientos. En cambio muchas de nuestras leyes en la UE aún no reflejan la necesidad de un entorno flexible de derechos de propiedad intelectual para promover la innovación, la ciencia y el conocimiento.
http://haieurope.org/wp-content/uploads/2012/04/HAI-Europe_TACD-EU-Innovation-Paper.pdf


Vendredi 2 mai 2014 5 02 /05 /Mai /2014 10:25

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Parece que las elecciones europeas en puertas están sirviendo para sacar del baúl algunas esencias ideológicas más puras y apasionadas.  Los candidatos de los grandes partidos nos sirven platos llenos de inflación retórica que sirve para ocultar las opciones principales que hoy día se juegan en la política europea. Paradójicamente ocurre que la política europea  se saca fuera de la actual campaña electoral aprovechando de la lejanía y del desconocimiento de gran parte del electorado, .

 

Una buena muestra de ello son las posiciones que son adoptadas durante esta campaña electoral por la candidata del PSOE: Elena Valenciano. Ella repite y repite que votando al PSOE es posible “ganar a la derecha” y conseguir un “cambio progresista en el gobernanza de Europa girando hacia una Europa social”. Pero Elena Valenciano sabe muy bien que ambos objetivos están muy alejados de la cruda realidad política e institucional que hoy existe en Bruselas, y están bien lejos hasta de las prioridades políticas de los partidos socialistas europeos.
Habrá que recordarle a la cabeza de lista del PSOE que la práctica política más palpable de los socialistas europeos liderados por Martín Schultz, y de su propio partido PSOE, bien poco tiene que ver con su machacona letanía electoral de “ganar a la derecha”. Conviene no olvidar que el actual Presidente de la Comisión Europea, el conservador portugués Durao Barroso, fue elegido con la mayoría de los votos de los eurodiputados socialistas, y de la gran mayoría de los votos del PSOE. Y no responde solo a un hecho trivial o coyuntural el que el partido socialista de Martin Schultz gobierne en una gran coalición con la abanderada del llamado “austericidio”: la mismísima Angela Merkel. Conviene tomar buena nota sobre el partido socialista de Schultz, el SPD, que no comparte en su programa electoral ninguna de las propuestas concretas sobre la llamada “Europa social” ni sobre una deseable gobernanza “solidaria y federal” sobre el conjunto de la economía financiera europea. Algo similar ocurre con los socialistas gobernantes en Francia e Italia.
Cuando se mira por debajo de la "charlatanería populista" practicada desde la oposición al gobierno del PP por parte los candidatos socialistas, las propuestas en favor de la Europa social frente a la Europa de los mercados y las empresas transnacionales carecen de existencia real y se desvanecen en el plano de la política practicada por los socialistas europeos. Además, también es de sobra conocido que la mayoría de las decisiones de la UE se consensuan y se pactan entre los populares y los socialistas europeos, sea en el Consejo de Ministros de la UE o en el Parlamento Europeo.

 

El candidato de la lista del PP Arias Cañete ya ha ganado las elecciones europeas porque será un comisario del próximo gobierno europeo, sean cuales sean los resultados electorales. Antes del proceso electoral del próximo 25 de mayo, ya se ha decidido que Cañete será un ministro de la próxima Comisión Europea. Es decir, ya se ha pactado que Cañete pertenecerá al brazo ejecutivo o gobierno” de la Unión Europea. De hecho, típicamente ocurre que casi todos los comisarios o “ministros europeos” ya están decididos de antemano mediante los acuerdos a los que han llegado los respectivos gobiernos de los 28 estados miembros de la UE. Esta anomalía democrática es un fiel reflejo de la fuerza que tiene la deriva inter-gubernamental: el dominio de la “Europa de los Estados” frente al proyecto de la “Europa de la ciudadanía”. 

 

Antes de que se dé el proceso electoral europeo, los comisarios o ministros europeos que propondrán la letra de las leyes europeas durante los próximos cinco años, ya están designados por sus respectivos Gobiernos estatales, y es a sus partidos a quienes deben gratitud, obediencia y lealtad. Aunque ciertamente el Parlamento Europeo tiene la posibilidad de cuestionar a cada comisario europeo propuesto y está encargado de ratificar a todo el conjunto de comisarios, lo cierto es que en su historia, el Parlamento Europeo actúa de comparsa ratificando los nombramientos conjuntos previamente pactados y repartidos entre los partidos de la derecha y los socialistas europeos. Aunque el partido más votado propondrá quien será el presidente de la Comisión Europea, en general todo el pescado de cargos políticos institucionales ya está vendido y repartido de antemano entre los dos grandes partidos. El hecho de que el Parlamento Europeo tenga ciertas competencias no anula el gran protagonismo y el poder determinante del Consejo Europeo, que no olvidemos que solo responde a las instancias de inter-gobernabilidad al estar compuesto por los gobiernos de los Estados miembros. Luego la dirección política de la Europa actual no está en el Parlamento Europeo sino en manos del Consejo Europeo compuesto por los gobiernos de los estados miembros. El Consejo Europeo suele fagocitar, apaciguar o contrariar las decisiones del poder legislativo democrático tomadas por el Parlamento Europeo, a pesar de que el Parlamento Europeo es la cámara democrática cuyos miembros eurodiputad@s han salido de las votaciones electorales y las urnas. 

En suma, quien tiene a Europa bien agarrada por los cuernos es el Consejo Europeo, un organismo de dirección política que se constituye por los estados miembros, ahora liderados por una Alemania que traslada unas políticas neoliberales al conjunto de Europa sin responder a la prioridad del interés común por estar muy influidas por la agenda del beneficio económico creciente para las grandes empresas. En consecuencia, resulta escasamente realista y es poco probable que ocurra el proclamado "giro a la izquierda" que la euro-candidata del PSOE Elena Valenciano pregona en cada mitin. Difícilmente podemos esperar que las grandes lineas económicas, sociales y ambientales de la UE vayan a cambiar significativamente en el caso de que los resultados electorales en las próximas elecciones europeas favorecieran a las candidaturas del partido socialista.

 

En todo caso, no debemos despreciar que la Unión Europea tiene en su haber algunos logros valiosos y representa una embrionaria alternativa histórica supra-estatal frente al anacrónico y fraticida reino de divisiones competitivas entre los estados nacionales. La actual crisis de confianza ciudadana en las instituciones europeas exige salir del actual modelo europeo de "club de estados" para iniciar cambios de rumbo hacia una Europa más democrática, social y ecológica. La participación y el voto en las elecciones europeas sigue siendo importante para sacudir y cuestionar el sistema actual de pactos entre las élites políticas y élites económicas en Bruselas, y para propiciar una Europa más política, democrática y transparente.

 

Las candidatas y candidatos europeos en plena campaña electoral habrían de mostrar más honestidad y respeto hacia la ciudadanía y al electorado respecto a las condiciones y la realidad actual de las instituciones y políticas comunitarias. La demagogia narcotizante en boca de los candidatos escenifica una inexistente confrontación entre populares y socialistas en torno al proyecto europeo. Pero este supuesto cruce de sables entre los socialistas y los conservadores europeos elimina la posibilidad de un debate esclarecedor sobre propuestas y contrapropuestas concretas y factibles para las futuras legislaturas europeas.  

Por favor, ¡dejen ya de engañar y de jugar con la ciudadanía mediante la puesta en escena de ideologías caducas en antagonismo pero bien alejadas de su práctica política!.

Vendredi 25 avril 2014 5 25 /04 /Avr /2014 19:54

Mi respuesta a esta opinión de la Comisión Europea sobre el acuerdo de comercio UE-EE.UU.

 

http://elpais.com/elpais/2014/04/23/opinion/1398271213_011657.html

 

El sesgo y la opacidad de las negociaciones EU-EEUU


  El representante de la Comisión Europea Francisco Fonseca Morillo, en su carta al Director del 24 de abril defiende la absoluta transparencia democrática e imparcialidad de las negociaciones sobre la Asociación Transatlántica de Comercio y Inversión (ATCI) entre la Unión Europea y los Estados Unidos.

 
    La triste realidad es que existe una total transparencia solo para las grandes empresas multinacionales, más de 600, que sí tienen acceso a las propuestas y los textos negociados en tiempo real, cortesía del Gobierno de EEUU. En cambio, a la ciudadanía europea y sus representantes les está negado el acceso a dichos textos y por ello desconocen los detalles legales de la negociación en curso. Mientras la gran industria  expresa diariamente a la Comisión Europea sus opiniones concretas sobre la letra exacta de las negociaciones la sociedad civil europea solo puede opinar sobre las ideas generales de la negociación. http://corporateeurope.org/trade/2014/03/civil-society-call-full-transparency-eu-us-trade-negotiations.
 

    La Comisión Europea niega que el futuro pacto UE-EEUU pudiera suponer la bajada "de facto" de las normas europeas ambientales, sanitarias, alimentarias e industriales. Sin embargo,el mismo Sr. Fonseca lo confirma al proponer el eufemismo de "reconocimiento mutuo" para permitir el comercio de productos hechos con leyes distintas entre la UE y los EE.UU., en la mayoría de los casos para reconocer las reglamentaciones mucho más laxas  de los Estados Unidos. En otras palabras, un intento masivo de "blanqueo legislativo"de espaldas a los procesos democráticos normales.

 David Hammerstein, Foro Transatlántico de Consumidores

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