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David Hammerstein

 

 

 


Mercredi 21 janvier 2015 3 21 /01 /Jan /2015 14:18

 

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PETICIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO "POR UN PLAN EUROPEO A FAVOR DE LA ERRADICACIÓN DE LA HEPATITIS C EN LA UNIÓN EUROPEA"

 

 

Mario Cortes Morales, ciudadano español con carnet de identidad xxxxx

en calidad de portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hepatitis C, con correo presidentesanbartolome@yahoo.es, quisiera presentar esta Petición ante el Parlamento Europeo con el título "Plan Europeo contra la Hepatitis C y a favor de la erradicación de la Hepatitis C en la Unión Europea"

 

Teniendo en cuenta la declaración 87/2006 presentada por los diputados Jolanta Dičkutė, John Bowis, Stephen Hughes, Frédérique Ries, Thomas Ulmer sobre la hepatitis C ha recogido la firma de la mayoría de los diputados que integran el Parlamento Europeo y ha sido publicado en los Textos Aprobados de la sesión del 29.03.2007,

 

Considerando que según estimaciones hay más de nueve millones de ciudadanos europeos y otros residentes afectados por la hepatitis C en la Unión Europea y que cada año hay miles de muertos por esta enfermedad,

 

Considerando que existen unos nuevos fármacos aprobados por la Agencia Europea de Medicamentos con altos niveles de eficacia y seguridad para curar la hepatitis C,

 

Tomando nota de los muy altos precios de los nuevos medicamentos que restringen drásticamente el acceso a los tratamientos a una pequeña minoría de los ciudadanos afectados y que suponen una una carga económica insostenible para la mayoría de los sistemas de sanidad pública de los países de la Unión Europea,

 

Teniendo en cuenta que la Unión Europea no tiene competencias directas ni sobre la financiación de la sanidad pública ni la fijación de precios de los fármacos pero si coordina unos sistema voluntario de estados miembros de precios de referencia de los medicamentos y la existencia de otras políticas comunitarias que afectan los precios de los fármacos de la Hepatitis C,

 

Teniendo en cuenta que la Unión Europea tiene competencias sobre la propiedad intelectual, el comercio internacional, la investigación y innovación científicas, la deuda pública de los estados miembros, la aprobación de nuevos medicamentos, el mercado interno, la transparencia y las normas competencia comercial, entre otras normas que sí afectan el acceso a los medicamentos contra la hepatitis C,

 

Y considerando que el acceso a la salud y la defensa de la vida son dos derechos fundamentales asumidos por la Unión Europea,

 

Pide la redacción de un Plan Europeo en contra de la Hepatitis C que incluya la coordinación por parte de la Comisión Europea de políticas de compras coaligadas (joint procurement) de fármacos contra la Hepatitis C entre diversos Estados Miembros.

 

Pide a la Comisión Europea, al Consejo y al Parlamento Europeo propuestas políticas concretas y cambios en la legislación comunitaria de la propiedad intelectual con el objetivo de favorecer la rápida entrada en el mercado europeo, mediante producción propia o importaciones, de versiones genéricas de precios asequibles de terapias innovadoras eficaces y seguras contra Hepatitís C que permiten dar los mejores tratamientos disponibles para todos afectados por la Hepatitis C en la UE.

 

Pide la creación de un fondo de emergencia de la UE de rescate sanitario para los afectados por la Hepatitis C en los estados miembros de la UE afectados por las medidas de austeridad del gasto público propiciadas por la Unión Europea, y pide a la Comisión Europea llevar a cabo una evaluación de impacto sobre la salud de los recortes sanitarios con especial hincapié en evaluar la capacidad de adquisiciones estatales de los medicamentos nuevos contra la Hepatitis C.

 

Pide a la Comisión Europea un Plan para el estudio y recogida de datos de salud pública sobre la prevalecía de la enfermedad en la UE.

 

Pide la adopción de normas de la UE para la transparencia pública de los precios de las compras públicas de medicamentos.

 

Pide a la Comisión Europea que abra una investigación sobre la posible vulneración de las normas de la UE de competencia y de contratación pública por los altos precios de los nuevos medicamentos contra la Hepatitis C.

 

Pide a la Comisión Europea la financiación de estudios econométricos y de escenarios futuros sobre la viabilidad económica y sanitaria de la erradicación de la enfermedad de Hepatitis C en la Unión Europea,

 

Pide a la Comisión Europea la adopción de unas normas de "buenas prácticas" de los estados miembros y de la comunidad sanitaria europea para la curación y erradicación de la Hepatitis C,

 

Pide a la Comisión Europea y al Consejo de la Unión Europea que adopten una serie de medidas de investigación, financiación y recomendaciones que ayuden a garantizar un diagnóstico temprano de la enfermedad de la Hepatitis C.

 

Pide que el programa Horizonte 2020 incluya un premio incentivo a la innovación para producir un medicamento de dosis único contra la Hepatitis C, que pudiera salir al mercado europeo como un genérico a un precio asequible para la mayoría de los pacientes europeos bajo una licencia socialmente responsable de propiedad intelectual. Pide que todos los estudios financiados por el programa Horizonte 2020 relacionados con la Hepatitis C sean regidos por las normas vigentes del programa piloto de datos abiertos "open data" .

 

Bruselas, 21 de enero de 2015


Mercredi 14 janvier 2015 3 14 /01 /Jan /2015 10:30

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In one of the the largest public health marches in Europe in decades thousands of hepatitis C patients and citizens marched through the streets of Madrid last Saturday to demand “treatments for all”. http://www.cuartopoder.es/invitados/2015/01/10/en-directo-marcha-moncloa-en-apoyo-de-los-afectados-por-la-hepatitis-c/4171 The protest was organized byLa Plataforma de Afectados por la Hepatitis C (PLAFH) * and was supported by dozens of NGOs, trade-unions and by opposition political parties from the center and the left. Throughout the demonstration civil society and political representatives expressed harsh criticism of both the Spanish Government and the pharmaceutical industry. The cut-backs in the Government´s public health spending and the abusive prices of the industry were the main targets of the crowd´s chanting.

 

In Spain there are an estimated 700 thousand people infected by Hepatitis C while around one-third of them have been diagnosed. Approximately 50 thousand patients are in the advanced stages of the illness. Many of these patients cannot be safely treated with existing treatments due to complications and/or their genotype.

 

Sovaldi, the first of a new generation of more effective and safer Hepatitis C drugs was approved for purchase by the Spanish Government last summer with the promise of very high rates of curation, lower secondary effects and easier dosification. In most cases Sovaldi needs to be combined with at least one other medication. The Spanish authorities decided to earmark 125 million euros for the purchase of Sovaldi at a price of 25 thousand euros per three month treatment. This would mean the treatment of only approximately five thousand patients in 2015. Health authorities issued a very restrictive clinical protocol for rationing Sovaldi prescriptions only to patients in the most critical condition.

 

Patient associations rejected the official recommendations as unfair while Spanish hepatologists and other doctors around Spain labelled the rationing criteria as “unprofessional and anti-scientific”. http://www.diariomedico.com/2014/12/19/area-profesional/sanidad/hepatologos-critican-duramente-ministerio-hepatitis-c A week before Christmas Day dozens of Hepatitis C patients started a 24 hour sit-in at on the Madrid´s largest hospitals that has continued to date. The patients´ hospital protest and the whole support movement has attracted daily media coverage including top TV coverage over the past month.

 

At first the patient platform only criticized the Government for the cut-backs and demanded to increase drug purchases of Sovaldi up to 800 million euros. But soon the public debate and patient demands started to include the abusive prices of a pharmaceutical model based on patent monopolies. Due to widespread traditional and digital media coverage, the rage of Spanish public opinion ignited when it learned that the cost of producing Sovaldi was only around 100 euros and that Gilead was making fabulous profits thanks not to their own research but to a speculative buy-out of the patent. Citizens groups such as Salud por Derecho, No Gracias and the TransAtlantic Consumer Dialogue, among others, have helped stimulate this public discussion on the high price of many drugs, the IPR system and the possible solutions. http://blogs.elpais.com/3500-millones/2014/07/los-enfermos-de-hepatitis-estan-por-encima-de-las-patentes.html

 

A few weeks ago the spokeperson of the Hepatitis C patients platform, Mario Cortés, started to also criticize the pharmaceutical company Gilead and to demand a compulsory license as permitted by the WTO´s Doha Agreement to produce Sovaldi as a generic. http://es.euronews.com/teletipos/2867244-los-enfermos-piden-800-millones-al-gobierno-para-tratar-la-hepatitis-c/ He also began to include in his high-profile public statements the high cost of many cancer drug and other treatments that are being rationed in Spain. The centrist party Unión Progreso y Democracia was the first political group to suggest the use of the flexibilities in international law to produce a generic version of Sovaldi. A week ago the new rising star in the Spanish political scene, Podemos, demanded that the Government “expropriate” the patent and produce an affordable treatment. The left party Izquierda Unida even demanded in the Spanish Parliament an official challenge to the patent monopoly over Gilead through the issuing of a compulsory license. The Socialist Party has not questioned the patent but, instead has requested 200 million euros more in the budget. The opposition parties also contrast the billions in public money spent on bailing out Spanish Banks with the inability of the State providing the best treatment for the ill. Hepatitis treatment has become a hot political issue in Spain today.

 

The Government has named a Commission of national and international experts to write a strategic plan to combat Hepatitis C. It is headed by a long-time advisor of the pharmaceutical industry who has already advanced that patients with the “early stages of fibrosis” would not be eligible for treatment with the new drugs and “would have to wait”.

 

A few months ago the European Parliament plenary session debated the issue of the high price of life-saving medicines, specially Hepatitis C ( http://tacd-ip.org/archives/1211 ). In response to written questions the European Commission has insisted that medicine prices are a national competence as well as the decision on emission of compulsory licenses to bring out a generic product in case of a public health need. . The Commission added that it would have to review the health justification of reverting to a compulsory license to produce a Generic. While EU member states are party to the Doha Declaration on public health flexibilities of intellectual property rights which allow compulsory licensing, they are forbidden from importing generic versions from outside the EU of drugs that are under patent in the EU. A French initiative to drive down prices by means of joint public procurement of many EU States has not prospered due to the lack of price transparency and weak political will. At the same time a European plan for differentiated pricing (tiered pricing) among EU states is being supported by the pharmaceutical industry and some patient groups (In fact, prices already differ between EU countries). In general, the European Commission is not showing leadership on this issue and it has continued to be a steadfast defender of rigid EU IPR rules on pharmaceuticals both within EU legislation and in trade negotiations underway, such as those for the transAtlantic TTIP agreement with the US.

 

In Spain, the fight for affordable treatment of Hepatitis C will probably become a campaign issue in the regional and national elections that will take place in May and November, respectively.

 

An expensive, market-oriented pharmaceutical model that has clearly failed to provide access to life-saving medicines for the majority of the population of the Global South is now also not working for millions of European citizens. One might say that “the chickens have come home to roost” as we are now facing the dire consequences of our very own flawed model of biomedical innovation and marketing.

 

 

 

 

* PLAFH is a platform of the following organizations:  Federación Nacional ALCER (Federación Nacional de Asociaciones para la Lucha Contra las Enfermedades del Riñón), Confederación Española de Asociaciones de Familiares de Personas con Alzheimer y otras Demencias (CEAFA), Esclerosis Múltiple España (EME), Liga Reumatológica Española (LIRE), Federación Española de Cáncer de Mama (FECMA), Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER), Federación Española de Parkinson (FEP), Federación Española de Asociaciones de Anticoagulados (FEASAN), Confederación de Asociaciones enfermos de Crohn y colitis ulcerosa de España (ACCU), Federación Española de Fibrosis Quística (FEFQ), Federación Nacional de Asociaciones de Prematuros (FNAP), Federación Española de Enfermedades Neuromusculares (Federación ASEM), CONARTRITIS (Coordinadora Nacional de Artritis), Federación Española deTrasplantados de Corazón (FETCO), Asociación de Ayuda Afasia Fundación Hipercolesterolemia Familiar AECOS (Asociación Española contra la Osteoporosis), FNETH (Federación Nacional de Enfermos y Trasplantados Hepáticos), y Asociación Española de la Enfermedad de Beçhed, Asociación Española de Pacientes con Cefalea.


Mercredi 31 décembre 2014 3 31 /12 /Déc /2014 10:45
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Solo habrá “tratamientos para todos” los centenares de miles de enfermos en España de la hepatitis C cuando se produzca una versión genérica de los medicamentos más eficaces, como es el fármaco Sovaldi. Que no se olvide que esto ya ha ocurrido antes, y por tanto es posible, viable y necesario hacerlo de nuevo. Ocurrió cuando docenas de millones de vidas se salvaron cuando la penicilina, la vacuna contra el polio o los tratamientos contra el SIDA, fueron producidas y vendidas como medicamentos genéricos, es decir, libres de patentes y por ello socialmente asequibles al obviar la protección monopolística orquestada por la grandes empresas farmacéuticas mediante las patentes sobre los medicamentos. 

Aunque sería posible que el Gobierno Español dedicara más recursos que los 100 millones actuales para la compra del tratamiento al desorbitado y arbitrario precio actual, también es cierto que esta medida sería muy torpe e insuficiente por no cubrir las necesidades de la población de enfermos de la Hepatitis C. Significa no aportar soluciones reales al elevadísimo coste económico del medicamento eficaz. De hecho, la vecina Francia está gastando más de 800 millones de euros en compras del mencionado fármaco a pesar de existir bastantes menos afectados franceses de hepatitis C que en España. Pero incluso este desembolso público más generoso tan solo cubriría el tratamiento de menos de 10% de los diagnosticados en España. 

Así de claro, solo unos medicamentos genéricos pueden alcanzar a todas las personas enfermas y pueden hacer realizable el derecho universal al acceso a los mismos al rebajar el precio del fármaco a una pequeña fracción del actual.

 

Pero resulta muy sorprendente que el actual debate mayoritario recogido en la prensa se oriente hacia la miope opción de solo tratar a los 30 mil pacientes más graves. Esta política ineficaz e injusta del Gobierno español de solo dar el medicamento ante los casos más críticos, margina y elimina de dicho tratamiento precisamente a los más de 700.000 infectados, los que curiosamente sí pueden ser totalmente curados de la hepatitis C sin necesidad de convertirse en “enfermos crónicos”. Gran parte del problema es que en el actual contexto de crisis y recortes económicos el Estado y la ciudadanía contribuyente está pagando el lujazo despilfarrador de más de 25 mil euros para cada tratamiento de tres meses, y la causa de ello es el inmovilismo político de no querer desafiar legalmente la sacrosanta propiedad intelectual de los monopolios farmacéuticos. El Gobierno español tampoco participa en iniciativas europeas para forzar una sustancial rebaja de los abusivos precios del medicamento Sovaldi contra la Hepatitis C, como tampoco está en contra de los altos precios de fármacos vitales para los tratamientos del cáncer o el SIDA. Las prioridades del Gobierno español siempre anteponen el gran negocio de las patentes que injustamente encarecen los fármacos y los hacen inaccesibles para muchos de los pacientes. ¡Los beneficios privados de unas empresas extranjeras contra el bien público de la sanidad y su acceso socialmente equitativo y universal!.

 

No podemos fiarnos de la repetida cantinela del Gobierno y de las empresas farmaceúticas que usan la misma justificación retórica para los desorbitados precios del fármaco en nombre de una supuesta gran inversión económica en la investigación y “la innovación” cuando los gastos en la misma suelen representar tan solo menos del 5% de los beneficios y son superados por creces por los gastos de marketing en la promoción. El caso particular de la Hepatitis C y el medicamento de Sovaldi es paradigmático dado que la empresa Gilead no ha inventado nada. El origen real de este medicamento sometido al monopolio de la patente no es un proyecto de inversión y experimentación biomédica emprendido por dicha empresa Gilead sino que es simplemente el resultado de una operación especulativa de compra del portafolio de patentes de un pequeño laboratorio californiano. Contrariamente, el verdadero origen del avance científico básico tiene su fuente en una investigación británica con fondos públicos.

 

Tampoco conviene olvidar que el derecho internacional permite a cualquier gobierno nacional emitir una licencia obligatoria para fabricar un medicamento como genérico cuando existe una gran necesidad de salud pública. El caso de la Hepatitis C encuadra perfectamente en este supuesto.
DAVID HAMMERSTEIN

Jeudi 18 décembre 2014 4 18 /12 /Déc /2014 17:55

 hapatitis farmafia

Barcelona, 18 de diciembre

 

Hoy docenas de conocidos activistas internacionales realizaron una protesta lúdica delante del Hospital del Mar de Barcelona para criticar los altos precios del tratamiento contra la hepatitis C, Sovaldi. El precio del medicamento es de más de 40.000 euros en España y de más de 84.000 dólares en los Estados Unidos, lo que significa la exclusión de la gran mayoría de los pacientes.

 

Disfrazados como ejecutivos de la farmacéutica Gilead, médicos y payasos, los activistas abordaron a pacientes, profesionales de la sanidad y al público en general para invitarles a participar en “La Ruleta de la Vida”. Con juegos de feria, globos, música y canciones los participantes aprendieron sobre lo absurdo y lo macabro de los precios abusivos y arbitrarios de la industria farmacéutica.

 

El acceso a la salud es un derecho fundamental y los medicamentos que salvan vidas deben ser bienes públicos,” afirmó David Hammerstein, uno de los promotores de la protesta y un portavoz del Diálogo Transatlántico de Consumidores. “Gilead gana miles de millones cada mes a costa de la exclusón de 95% de los enfermos globales de hepatitis que no pueden pagar los altos precios”.

El público expresó un gran apoyo y una buena comprensión del problema de los altos precios planteado por la protesta. Escribieron docenas de reclamaciones dirigidas a Gilead y al Gobierno Español. Estas quejas serán enviadas a la empresa, al Gobierno y serán publicadas para mostrar el impacto real sobre la vida de las personas.

Es injusto que las empresas farmacéuticas juegan con las vidas de la gente” dijo Antonio Ruiz, quien se unió espontáneamente a la acción.

Esta protesta en Barcelona se llevó a cabo simultáneamente con un encierro indefinido de pacientes de Hepatitis C que empezó hoy en el Hospital 12 de Octubre en Madrid. En España, más de medio millón de personas están contagiadas y los altos precios del medicamento significa que solo el 1% podrán tener acceso a Sovaldi.

Los activistas internacionales englobados en el colectivo “Your money or your life” #yourmoneyoryourlife han exigido la urgente producción genérica de Sovaldi para permitir el acceso universal de los millones de pacientes en todo el mundo.

Para más información:

David Hammerstein 600 266 743


Dimanche 7 décembre 2014 7 07 /12 /Déc /2014 19:57

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Las posiciones y discursos de la izquierda española, incluyendo en ella gran parte de sus tonalidades y pluralidad, incluso en las nuevas fuerzas políticas como Podemos que recientemente han irrumpido en estas pasadas elecciones europeas, están dominadas por las prioridades economicistas, que a su vez tienden a favorecer la creciente destrucción de la naturaleza. Sus prioridades de desarrollo y crecimiento están generalmente definidas por unos parámetros macroeconómicos que suelen basarse en la continuación del sobre-consumo de un mundo biofísico limitado y esquilmado. Los escasos recursos retóricos a la “sostenibilidad” y el “equilibrio ambiental” no llegan a ocupar el centro de su quehacer político.

 

La ausencia de una fuerza política verde española fuerte sin complejos de inferioridad ni hipotecas fundacionales frente a la Izquierda real empeora las posibilidades de modificar las actuales prioridades economicistas y productivistas que lastran la oposición al PP. Además, existe la carencia de un liderazgo verde lúcido con capacidad comunicativa sobre el valor añadido distintivo de una fuerza política verde frente a la mayoría productivista de la izquierda. Por desgracia, lejos de ocupar el centro del debate político con propuestas socioecológicas transversales, las fuerzas ecologistas a menudo se convierten en un “complemento” marginal y estético para la Izquierda y, en general, solo consiguen teñir “las fuerzas progresistas” de un verde muy pálido. La realidad es una “ecología política” española que continua siendo fagocitada por partidos izquierdistas y nacionalistas.

 

Las metas dominantes de la izquierda en su pluralidad interna se orientan prioritariamente a la desigualdad social estatal y por mejoras en los procedimientos democráticos, los asuntos que se vinculan a debates sobre la forma de estado, la corrupción o la posible independencia nacional de algunas regiones. Ocurre que la mayoría de las cuestiones sociales y económicas que dominan el escenario político, y a pesar de ser intrínsecamente ecológicas, se obvian o se disfrazan sistemáticamente mediante el uso de un lenguaje exclusivamente social o economicista. Este es un característico rasgo negacionista de las prácticas políticas de la izquierda en relación a los imperativos de la sostenibilidad ecológica y social, lo que implica una peligrosa miopía en torno a los daños y peligros desencadenados por las actuales dinámicas globalizadas del crecimiento y el desarrollo. Pero ocurre que lejos de ser el medio ambiente un lujo en tiempos de crisis económica, ocurre más bien lo contrario: es imposible enfrentarse con mínimas posibilidades de éxito a las desigualdades e injusticias sociales sin abordar con igual atención y fuerza las múltiples crisis socioecológicas. Cuando se tienen en cuenta las variables ambientales del acceso a los recursos naturales y la distribución de daños y amenazas, nuevas y diferenciadas formas de estructuración y desigualdad social aparecen además de las desigualdades de clase y rentas económicas.

 

Resulta alarmante que las crisis ecológicas, que son siempre socio-ecológicas aunque no se reconozcan como tales, que hoy crecen sin control y tienen múltiples expresiones globales y locales, sean solo consideradas un asunto muy marginal o inexistente en el debate y las prioridades políticas de los partidos del cualquier orientación ideológica. Con la actual fase globalizada de la economía se empeoran aún más las cosas. Ante esta gran tragedia colectiva y común, el único futuro posible es el del freno, consciente y planificado o de colapso catastrófico de la civilización industrial, un futuro enraizado en el presente que en parte es inimaginable e indeterminable con exactitud dada la complejidad autoorganizativa de los sistemas vivientes, capaces de innovar sin seguir simples patrones lineales ni previsibles de comportamiento. Lo tristemente cierto es que crece el descuento y la reducción de oportunidades de disfrute de la vida y bienestar para el presente y futuro, para los seres humanos y para el resto de seres vivos y ecosistemas, y a menudo de forma irreversible. No es una visión catastrofista sino una visión realista con un gran respaldo empírico y científico.

 

A pesar de que las realidades socioecológicas continúan siendo ignoradas por parte del “encierro en lo social” de las políticas reales de la izquierda política y ciudadana, lo cierto es que las crisis ecológicas son también plenamente sociales. Nunca hemos vivido fuera del mundo natural, tal y como han ideado fantásticamente los modernos. Nunca hemos sido superiores por tener la capacidad de la razón, ni hemos tenido un origen diferente, divino o racional, al de nuestro humilde parentesco evolutivo con el resto de animales no humanos, no somos los dueños de la vida natural a la que pertenecemos, la que es parte y contexto de toda acción humana. Lo que olvida la izquierda española es que el entronar los abstractos y desencarnados ideales modernos de libertad, razón, inteligencia y tecnología humanas bajo el impulso del crecimiento económico y de la producción material, la competitividad y el desarrollo, nunca nos ha librado de nuestra condición y continuidad con el resto de animales y de nuestra inevitable dependencia del entorno natural y sus complejos procesos generativos.

 

 

A pesar de enfrentarnos a una situación ambiental de gravísima a escala planetaria y a nivel de la península ibérica, paradójicamente los problemas ecológicos y socioecológicos siguen siendo tratados políticamente como simples “temas sectoriales” o “fenómenos secundarios” que no cuestionan ni alteran significativamente las dinámicas y parámetros de las prioridades del peligroso desarrollo productivista. Para las grandes decisiones económicas que se toman por parte de las élites gobernantes, en todo caso son muy secundarios a las prioridades puestas en el crecimiento de la producción y el consumo, los derechos sociales, la corrupción y los procedimientos democráticos. En consecuencia, las principales problemáticas de habitabilidad, salud y supervivencia ecológicas globales y locales sufren una sonora y triste orfandad política: la izquierda sufre afonía cuando balbucea sobre el medio ambiente “sectorialmente” o en algunos excepcionales casos de “afectados” territoriales de proyectos de prospecciones, transvases, .. Las grandes cuestiones ecológicas como son el cambio climático, la energía, el agua o la contaminación química, no suelen merecer ni una sola palabra en las famosas tertulias políticas televisivas ni en los grandes mítines de las principales líderes de IU, Podemos, PSOE y distintos partidos nacionalistas de izquierdas.

 

A nivel programático la izquierda responde bastante más a las retos ambientales que la derecha pero la experiencia práctica política nos muestra que un posible cambio en la gobernanza hacia la izquierda no significa necesariamente un giro significativo a la altura de las transversales y prioritarias demandas de las múltiples crisis ecológicas, energéticas, climáticas, alimentarias, químicas.....

 

Examinemos algunos de los muchos relatos cargados de mitos y clichés propios la percepción política de la izquierda española de la crisis ecológica:

 

 

  1. 1.La lucha anti-capitalista no es necesariamente una lucha ecologista

Tanto el capitalismo como el llamado socialismo (desde la social-democracia hasta el comunismo), en sus distintas tonalidades y realidades históricas, han sido (y son) tremendamente destructivos con el entorno natural, el clima y la biodiversidad. Obviamente, la vigente globalización dominada por grandes empresas multinacionales empeora la escala de la destrucción ambiental pero muchas de las fuerzas izquierdistas anti-capitalistas comparten con el capitalismo neoliberal los objetivos del productivismo, “el progreso” y la consideración de la naturaleza como meros recursos, materias primas y fuentes de riqueza. No cuestionan que crezca la tarta biofísica (ni como se cocina); solo el reparto de la misma. Mientras unos centran el crecimiento en sus beneficios privados y la competitividad los otros ven el crecimiento como una oportunidad para financiar los servicios públicos y aumentar el reparto social del crecimiento de la tarta económica mediante los impuestos. Las consecuencias indeseadas “colaterales” sobre la viabilidad misma de los ecosistemas suelen ser consideradas meras “externalidades”que pueden exigir más o menos atención de reparación “al final de la tubería”. Al enfocar su atención a las grandes cuestiones económicas macro-estructurales de crecimiento, acumulación de capital y el reparto tanto la Derecha como la Izquierda suelen obviar los complejos procesos retro-alimentados de producción con impactos ambientales, las relaciones socioecológicas injustas y una ética ecológica global de los límites.

 

2. La superpoblación es un problema grave. Al dar absoluta prioridad a los medios de producción y a la división de clases la izquierda suele considerar que el crecimiento demográfico de “las clases populares” o de los pueblos del Sur no es preocupante frente a los problemas principales como como el consumo y control sobre el capital de los más ricos. Los hechos desmientan este punto de vista ideológico.

3. Lo público no es siempre más sostenible que lo privado.Ser una propiedad del Estado es un régimen legal de propiedad que no asegura en absoluto una práctica de gestión colectiva responsable de bienes comunes, como el agua, el suelo, la biodiversidad, el mar o el aire. La izquierda siempre insiste en el supuesto de que lo “Público” garantiza la sostenibilidad, cuando los hechos y experiencias históricas no suelen respaldar esta afirmación. Por desgracia, ser público o estatal, ni ser privado, no significa automáticamente una práctica de gestión ambientalmente sostenible. Muchas de las actividades más dañinas y peligrosas para el planeta como es la energía nuclear, los macro-embalses, las macro-infraestructuras, la agricultura intensiva o la extracción y quema del carbón, solo permanecen por ser operaciones públicas o apuntaladas masivamente con dinero público sin la cual no tendría viabilidad económica. La gestión pública real e histórica del suelo, del agua y de la energía muestra que no ha ofrecido en absoluto garantías de sostenibilidad ambiental. Esto no quiere decir, ni mucho menos, que lo privado es mejor para el futuro ecológico sino que el factor de la propiedad no es siempre tan determinante como afirma la izquierda en sus alegatos en defensa de lo público. Además, el “acceso” a los bienes comunes naturales exigido por parte de la Izquierda no quiere decir necesariamente su adecuada conservación.

 

4.“Más honestidad y menos corrupción significa menos destrucción ambiental”. Esta es una verdad a medias que parte de la izquierda impulsa en sus discursos a favor de una “regeneración democrática” después de los múltiples casos de corrupción en España. Pero conviene saber que muchos de los “maldesarrollos” de los últimos años han estado empujados por políticos honestos y legales, por ser coherentes con su creencias en favor del crecimiento a toda costa como camino de bienestar conjunto. Esta es la cultura política hegemónica que domina el modelo económico y laboral dominante en la izquierda, muy similar a los principios y valores del crecimiento y desarrollo de la derecha. La izquierda es parte del consenso productivista fundado en la creciente devastación del mundo viviente al que también pertenecen las sociedades humanas. Los hechos históricos son demoledores: los grandes planes urbanísticos, turísticos y de infraestructuras de los años del boom fueron apoyados por los políticos, honestos o no, de todos los partidos principales. Achacar la destrucción ambiental a la corrupción puede servir de coartada para no enfrentarnos a los radicales cambios culturales, sociales y económicos que reclaman las crisis ecológicas. Al enfocar toda la atención sobre la corrupción se obvia la adicción económica, cultural y social a la expansión sin límites que atraviesa el quehacer político mayoritario y sus discursos sobre el empleo y el bienestar que suelen obviar la base ecológica que da soporte a la sociedad.

 

5. La izquierda carece de políticas específicas para las mujeres de las crisis ecológicas.

No integra las políticas ecológicas en ámbitos sociales donde las mujeres son protagonistas y desempeñan un papel sociológicamente relevante y singular, como en la alimentación, ropa, transporte, energía, enseñanza, limpieza, servicios asistenciales,salud, publicidad, ciencia, … La Izquierda no cree ningún puente político o cultural específico de justicia ambiental entre las mujeres y la crisis ecológica al no integrar políticas ambientales para ampliar y enriquecer con un feminismo diferenciador positivo en sus programas específicos de “igualdad de género” y paridad. Otro ejemplo más de la falta de transversalidad ambiental de la Izquierda.

 

6. Una justicia social encerrada en las ideas de lo “nacional”, “estatal” o “del pueblo” margina las crisis ecológicas y las necesidades urgentes de su realidad planetaria y ecosistémica

Al orientar sus discursos casi exclusivamente al marco estatal o “nacional” de la gobernanza y la desigualdad social, la izquierda suele ignorar totalmente que la gran mayoría de los empresarios, autónomos, empleados, trabajadores y estudiantes en España, son parte de la “clase rica y sobre-consumidora” de recursos naturales escasos y limitados a nivel planetario. Bajo los deformantes parámetros de estados nacionales(o nacionalismos periféricos) se invisibilizan su condición fundamental: su pertenencia a la clase consumidora dominadora global sobre la mayoría de seres humanos y la naturaleza por su explotación desproporcionada individual y social de los castigados ecosistemas del la Tierra.

A pesar de las fuertes desigualdades y recortes sociales actuales en España , la gran mayoría de la población, desde la óptica ampliada del análisis ecológico también sigue ubicada entre los “explotadores” que producen los grandes daños planetarios, un hecho identitario nunca mencionado por la Izquierda. Como una de las principales prioridades políticas de la Izquierda es la defensa del “poder adquisitivo” en rentas económicas de la “mayoría social” española, se ignora la desigualdad planetaria Norte-Sur que se basa en el saqueo ecológico del planeta y sus ecosistemas que no es sólo producto de las actividades de unas empresas multinacionales sino se fundamenta también en las demandas sociales de bienes de consumo de todo tipo a bajo precio. Mientras una injusta “austeridad” española es con razón el centro de críticas de la Izquierda, precisamente son unas políticas de una austera “suficiencia” lo que hacen falta en sociedades “sobre-consumistas” del Norte como la española para poder atender las necesidades sociales y ecológicas de resto del planeta, muy especialmente el Sur más empobrecido.

 

7. La izquierda que solo suele exigir aumentar los impuestos directos sobre la renta y no aumentar la presión fiscal indirecta para des-incentivar el consumo de productos dañinos para el planeta y la salud.Son globalmente social y ecológicamente justos los impuestos sobre el consumo de energía contaminante, el tráfico rodado, las sustancias peligrosas, el tabaco, las actividades degradantes del suelo, .. Nuestra sociedad necesitan tanto los impuestos directos como los indirectos para incentivar las prácticas y los procesos ecológicos el planeta. Hay que superar la óptica meramente estatal o europea de la fiscalidad.

 

8. Cuando unos puestos de trabajo están en juego la Izquierda suele olvidar de los principios ecológicos. Carbón, Coca cola, industria química, ….. Cuando la Izquierda se pone su “traje social” ante el peligro de pérdida de empleo se obvia el impacto socioecológica y sanitario de la actividad productiva o extractiva implicada. Cualquier transición rápida a otro modelo laboral y productivo es postergada por la Izquierda al futuro lejano y sólo considerada si antes se haya creado trabajo estable alternativo (lo que solo exige para estos sectores industriales). La defensa fuerte de parte de la izquierda del empleo en la “economía negra”(y su apoyo de las subvenciones públicas) contrasta frontalmente con las abiertas críticas de la izquierda radical de la “mercantilización” de los sectores de “la economía verde”.

 

9. La Izquierda no integra transversalmente la sostenibilidad ecológica en las urgencias sociales de la crisis. Lejos de integrar las cuestiones ambientales que están íntimamente relacionadas con las causas y consecuencias de la crisis económica española, la Izquierda solo promociona respuestas “puramente sociales”(muchas veces con un impacto ecológico negativo) ante los recortes, las “austeridad” y otras medidas provocadas por la crisis. La vivienda, la salud, la alimentación, el transporte, la educación, el bienestar animal y la investigación científica son algunos de los sectores que permitirían una fuerte integración socioecológica ante la crisis económica y financiera. Tristemente, la transversalidad ambiental real y activa brilla por su ausencia en la izquierda española.

 

10. “El agravio comparativo” de la izquierda nacionalista en Catalunya, Euskadi, Galicia, Valencia y otras regiones choca de lleno con las necesidades biogenerativas y los equilibrios ecológicos.Los nacionalistas suelen pregonar continuamente el agravio comparativo con “Madrid” para justificar mayores inversiones públicas en grandes infraestructuras (puertos, aeropuertos, autovías..) que son ambientalmente muy destructivos y sobre-demensionados. Ignoran su posición global de sobre-consumidores y ricos del Norte. Los valores ecologistas son universalistas.

 

11. La Izquierda política ignora la ética ecologista en sus políticas de las entidades financieras y la banca.En muchos países las políticas de inversiones de las entidades financieras como de las cajas de ahorros (donde la Izquierda y los sindicatos suelen estar representadas) o los planes de pensiones están politizadas para criticar y pedir la supresión de las inversiones en los combustibles fósiles, la energía nuclear, la industria agro-química, la minería destructiva o las actividades destructivas en el Sur. No así en España donde la Izquierda no posee una clara política bancaria y financiera ambientalista y ética.

 

12. La Izquierda, salvo algunas honrosas excepciones, no da ejemplo de lo que predica en sus programas y discursos retóricos y abstractos sobre “el medio ambiente”. No “ecologiza” las compras y gastos públicos de instituciones públicas como escuelas, universidades, hospitales, ayuntamientos, ministerios, diputaciones, .... Allí donde la Izquierda tiene capacidad de ejercer una influencia importante mediante representantes de partidos, sindicatos y asociaciones, apenás existen iniciativas coherentes y continuadas de exigencias y públicas ecológicas en múltiples campos, como pueden ser los de la alimentación y caterings, los productos de limpieza, la construcción y edificaciones, las energías renovables, los ciclos cerrados de materiales y residuos,...

 


Jeudi 4 décembre 2014 4 04 /12 /Déc /2014 10:18

medicina investigar

10 ideas claves de la conferencia en el Parlamento Europeo del 12 de noviembre, 2014

http://tacd-ip.org/archives/1252 (resumen mucho más amplio en inglés)

 

¿Podemos pagar nuestros medicamentos? La crisis del acceso a los medicamentos en Europa”

 

  1. Transparencia: No existe transparencia sobre los precios los gobiernos europeos pagan para los medicamentos. Los contribuyentes no sabemos lo que pagan los servicios públicos de salud para cada medicamento. No hay acceso público ni transparencia de los ensayos clínicos que testan la seguridad y eficacia de los medicamentos que tomamos. No sabemos lo que se ha gastado en investigación ni la trazabilidad de los costes de producción. Los médicos no saben, los pacientes no saben y los políticos no saben. Es una situación de oscurantismo inaceptable.

  2. ¿Cuantas veces tenemos que pagar? “Ya he pagado para este medicamento!” Existe una masiva privatización de la inversión pública en la investigación médica. ¿Donde está el retorno público de la financiación estatal? ¿Porque no hay unas condicionantes sociales y económicas claras para nuestra inversión en la innovación médica cuando a veces tenemos que re-comprar a un precio astronómico los productos médicos generados con la investigación pública? Pagamos con los impuestos, con el co-pago, con la deducciones del sueldo de la seguridad social.... Somos accionistas de una empresa pública cuyos dividendos han sido privatizados.

  3. Es un bien público, no una mercancía: La salud es un bien común y el conocimiento sobre la salud debe ser un bien público. ¿Es el acceso a los medicamentos principalmente una cuestión de negocios competitivos o un asunto de salud pública?

  4. El sistema farmacéutico actual es ineficiente: Los gastos de la farmacéuticas en promoción y marqueting son muchas veces más que la cantidad dedicada a la la investigación y desarrollo. La mayoría de los nuevos medicamentos carecen de ventajas terapéuticas claras sobre los existentes (me toos, evergreening). Al no compartir los datos de ensayos clínicos se duplican las investigaciones y se pierden billones, el tiempo y muchas vidas. Existe una masiva y peligrosa sobre-recetación y sobre-diagnóstico de medicamentos bajo la presión comercial.

  5. La corrupción y las prácticas poco éticas de las farmacéuticas son generalizadas: Las prácticas tipo sobornos de “pagar para aplazar” la entrada de productos genéricos en el mercado cuestan miles de millones para las arcas públicas. Existen masivos “incentivos” para influir a los médicos, la financiación de actividades pro-industria de grupos de “pacientes” y el pago de miles de lobbistas en Bruselas ante las instituciones europeas para colocar los beneficios farmacéuticos por delante de los intereses de la salud pública asequible.

  6. Monopolio y malicia: Los monopolios que permiten las patentes no suele incentivar la innovación sino muchas veces la obstaculizan: las marañas de patentes (patent thickets), el encierro del conocimiento, la manipulación del método científico y el miedo a compartir los datos, todo inhibe la innovación. No hay topes de precios para medicamentos como existen para otras actividades como las llamadas entre países europeos. No existen unas políticas antimonopolio de “des-agregación estructural” para eliminar las posiciones dominantes creadas por el control por pocas grandes empresas de todo el ciclo de producción de medicamentos y para favorecer a los consumidores como se ha intentado en el sector energético o en las telecomunicaciones.

  7. También es competencia europea: la sanidad y las compras farmacéuticas no son competencias europeas pero otras competencias de la UE sí tienen un gran impacto sobre el sector farmacéutico y la salud pública. La transparencia, las políticas de propiedad intelectual, la financiación de la UE de investigación e innovación, la políticas de competencia y los acuerdos de comercio internacional tienen una gran influencia sobre el acceso asequible a los medicamentos.

  8. La falta de una política europea basada en las evidencias: no se llevan a cabo estudios econométricos para calibrar la utilidad de distintos modelos de innovación biomédica ni se hacen estudios de impacto sobre la salud de las propuestas europeas de austeridad que obligan los recortes de los presupuestos sanitarios ni estudios sobre la viabilidad económica del incierto futuro de crecientes pagos farmacéuticos para una población europea con cada vez más ancianos y unos precios de medicamentos astronómicos. No existe ninguna propuesta europea para compartir entre los estados miembros la información que evalúa la eficacia y seguridad de los medicamentos.

  9. ¡Hay alternativas! El desligar (de-link) los costes de investigación y desarrollo a investigación de los precios finales de los medicamento mediante incentivos diferentes como los premios, inventivos públicos para la investigación médica de código abierto, las mancomunidades de patentes (patent pools), las licencias socialmente responsables, unas condiciones sociales sobre la explotación de la investigación pública, el acceso abierto a los resultados científicos financiados con dinero público y la formación de iniciativas científicas públicas-privadas con claras normas sobre los precios finales asequibles, la propiedad intelectual mancomunada y la transparencia sobre los resultados.

  10. Si no funciona para la mayoría, no funciona. El actual modelo de innovación para la producción de nuevos medicamentos ni responde a las necesidades de salud de la gran mayoría de los habitantes del mundo ni de la mayoría social de la Unión Europea. Es muy caro, ineficiente, opaco y, en suma, dominado totalmente por los intereses de un mercado orientado a una pequeña minoría rica de la población. En cambio, son muy bajos los costes marginales de producir unos medicamentos útiles para la salud de la mayoría. El acceso universal es posible; solo falta la voluntad política.


Mercredi 22 octobre 2014 3 22 /10 /Oct /2014 18:21

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En la Cumbre Mundial de la Salud celebrada en Berlín esta semana docenas de cámaras de televisión y hordas de periodistas se agolpaban en la gran sala del Ministerio de Exteriores de Alemania durante la sesión informativa sobre la lucha contra el virus del Ébola. A pesar de existir brotes del virus en África desde 1968, los primeros casos que afectan a europeos y estadounidenses han atraído la atención obsesiva de la prensa y por añadidura de la opinión pública. Las declaraciones más claras eran las del portavoz de Medicos Sin Fronteras que expresaba su gran frustración con la débil respuesta de los países del Norte ante la situación sanitaria que se vive sobre el terreno en África occidental, que no solo necesita una respuesta puntual de emergencia sino la ayuda constante para la construcción de unas infraestructuras estables a favor de una cobertura sanitaria universal.

 

Al acabar la sesión sobre Ébola empezaba la primera de una série de sesiones sobre la temática de esta Cumbre Mundial de la Salud: el Cambio Climático y la salud. Pero lo sorprendente que ocurrió después fue que la gran sala repleta de periodistas y asistentes de repente quedó casi vacía. La prensa mundial se esfumaba por completo como por arte de magia, como si allí mismo hubiera entrado el propio virus del Ébola.  

 

Como resultado del consenso existente entre centenares de científicos sobre la grave situación de emergencia que plantea la desestabilización climática para el conjunto de la humanidad, uno de los expertos mundiales más reconocidos sobre el impacto climático en la salud pública global del Panel Intergobermental del Cambio Climático de la Universidad de Heidelberg, comenzó a desgranar un escenario muy sombrío y pesimista a causa de las realidades aterradoras que se proyectan sobre el futuro próximo de la humanidad y el planeta. Fue tajante al explicar los estrechos límites de adaptablidad que tienen las sociedades humanas ante las mutaciones radicales que se avecinan y los impactos negativos y sin control que están en curso.

 

Se estima que a partir del año 2030 (dentro de solo 16 años) la temperatura media del planeta ya habrá aumentado en 1,6 grados. La gran extensión de ciertas enfermedades tropicales, el aumento de las infecciones provocadas por la escasez creciente y la mala calidad el agua, las fuertes oleadas de calor y otros eventos climáticos extremos impondrán importantes pérdidas y restricciones al acceso a recursos básicos, como son el agua potable, las tierras fértiles, las actividades agrícolas y la vida cotidiana en general. Incluso insistía en la dramática reducción de capacidad de carga del planeta para la habitablidad humana en grandes extensiones geográficas debido al impacto de las sequías, la deforestación, la erosión y, en general, a un clima demasiado hostil para el sustento de sociedades humanas estables y el florecimiento de la biodiversidad. Afirmaba también que había un alto grado de predictabilidad en los pronósiticos porque son procesos bastante claros que se corroboran con datos científicos y que ya están en imparable marcha. Las predicciones más alejadas en el tiempo que afectarán a la salud humana a partir del 2060, cuando se espera un aumento de más de 4 grados, tienen elementos inimaginables más propios de una temible visión apocalíptica.

 

Al concluir su presentación, un elemento más deprimente aún que se añadía a la catastrófica radiografía general sobre el mundo que se avecina fue expresado por el científico: su poca fe en una eventual reacción responsable, rápida y a la altura de la circunstancias y necesidades por parte de los mandatarios políticos estatales e internacionales y las "élites fosilísticas". Contrariamente, consideró que el escenario político más probable es el del “business as usual”, con las mismas pautas débiles y totalmente insuficientes, como por ejemplo reflejan las engañosas y superficiales medidas energéticas tomadas hasta ahora.

 

Esta mañana, en los telediarios de noticias se anunciaba que una gran empresa farmacéutica sacará a principios del año un tratamiento eficaz para el virus del Ébola. No se anuncia ningún tratamiento para la terrible fiebre climática que padecemos en nuestra única, frágil y común casa planetaria.


Jeudi 9 octobre 2014 4 09 /10 /Oct /2014 13:53

"Luchamos contra el Apartheid.

Ahora nuestro enemigo global es el Cambio Climático".

"Necesitamos un boicot para salvar el planeta"

  http://grupoperucop20.org.pe/index.php?option=com_k2&view=item&id=28:desmond-tutu-necesitamos-un-boicot-para-salvar-el-planeta&Itemid=227

 

Desmond Tutu, Premio Nobel de la Paz

 

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Desde el punto de vista de las mínimas exigencias de salud democrática y ética no resulta aceptable el que finalmente haya sido ratificado Arias Cañete como nuevo Comisario europeo de Energía y Clima gracias al pacto de la casta fósil entre socialistas y populares europeos. Es bien sabida la evidente falta de idoneidad e independencia de Cañete para un cargo que ha de exigir poner frenos de emergencia a la combustión de las energías fósiles por ser una primera causa en la contaminación y caos climático. Cañete tiene intereses económicos directos en empresas dedicadas a la extracción de petróleo, pero a pesar del palpable conflicto de intereses y las incompatibilidades políticas derivadas del mismo, tristemente ha sido ratificado como comisario por el Parlamento Europeo. 


Pero contrariamente, a los responsables políticos de la gobernanza institucional europea se les debería exigir el cumplimiento estricto de protocolos de "buenas prácticas" y ejemplaridad. Al igual que conviene no olvidar que la responsabilidad ética ante la extrema nocividad de los negocios del petróleo, gas y carbon, no solo empieza y acaba en los ministerios de los gobiernos nacionales ni en la Comisión Europea que decide las prioridades políticas de la UE y compromete a los estados miembros. No es evidente la respuesta a la pregunta sobre quienes son los responsables y sobre quienes son los que han de impulsar estos cambios necesarios.

 

¿Quienes han de actuar ante el temible cambio climático?. ¿Han de ser las políticas de gobierno y la legislación, o han de ser las empresas de producción?. ¿Ha de ser la ciudadanía consumidora que también es ahorradora e inversora?. No hay un único actor responsable sino que son muchos los que pueden empujar para salir cuanto antes de la era fósilística que amenaza la vida humana y los sistemas vivientes de la biosfera en su conjunto.


Ocurre también que muchas de las iniciativas colectivas e individuales del variado tejido social y económico incurren diariamente en dramáticos conflictos de interés. En la era del cambio climático en la que estamos atrapados resultan anacrónicas y peligrosas la metas cortoplacistas puestas en la simple obtención de ganancias mercantíles extraídas de producción y el consumo fósil, vengan de los individuos, de los colectivos y organizaciones ciudadanas o de las instituciones públicas. Las prioridades economicistas puestas en el crecimiento económico, y tan propias de la época que vivimos, ya no pueden ser bandera del bienestar ni de la justicia por haberse convertido en la enfermedad que agranda los problemas más graves que padecemos, como son las amenazas a la supervivencia y la habitabilidad del planeta a causa de la desestabilización climática causada por el industrialismo fósil.

 

Para todas las personas que afirmamos estar preocupadas por las crecientes emisiones tóxicas a la atmósfera y el cambio climático, resulta difícil huir del dilema moral y político que se expresa bajo la forma del conflicto de intereses incompatibles. Nos conviene no olvidar que las carteras de inversiones de nuestras Cajas de Ahorro, los Planes de Pensiones de trabajadores, funcionarios, universidades, sindicatos y otros colectivos y organizaciones ciudadanas, a menudo incluyen la inversión del ahorro en la compra de acciones en las empresas que más están acelerando la desestabilización del clima y la destrucción de la biodiversidad de la Tierra.

 

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En respuesta a esta irresponsabilidad colectiva que pone más gasolina a la mecha climática, en Estados Unidos, Gran Bretaña, Suecia y en muchos otros paises del mundo, ya existe un fuerte movimiento que tiene actores muy diversos, como son las universidades, los sindicatos, las iglesias y los ciudadanos individuales, con acciones estratégicas en favor de quitar las inversiones, ahorros o acciones, directos o indirectos, en todas las empresas relacionadas con los combustibles fósiles (fosselfuelfree.org). Las petrolíferas, la industria de gas y la empresas mineras del carbón son los principales blancos de la campañas de “divestment” (“desinversión”). Estas alianzas contra el cambio climático ya han conseguido la retirada de más de 50 mil millones de dólares de inversiones en los negocios que más dañan las dinámicas climáticas, y en el proceso se ha ampliado la conciencia y el debate social sobre nuestra responsabilidad individual y colectiva ante el infierno climático que se nos avecina. Somos víctimas pero también somos responsables, colectiva e individualmente. Este nuevo movimiento social emergente está ensayando imaginativas formas prácticas de resistencia y oposición social, participativas, concretas y eficaces, que buscan debilitar los oligopolios energéticos más destructivos para forzar el giro hacia otras fuentes renovables y sostenibles de energía.


Muchos municipios, el último ha sido Oxford en el Reino Unido, instituciones académicas de reconocido prestigio como es la Universidad de Harvard, iglesias como es la Iglesia de Suecia o el Consejo Mundial de Iglesias, diversos sindicatos estadounidenses, ya han decidido o están en el proceso de hacerlo, la retirada de sus dineros de entidades financieras que directa o indirectamente contribuyen a la crisis climática común mediante las inversiones en las fuentes energéticas más contaminantes de la atmósfera terrestre.


En cambio en nuestro país la casi totalidad de la clase política de cualquier tinte ideológico, de derechas y de izquierdas, universitaria, sindical y religiosa, pertenece a la casta fosilísta que empuja el descarrilamiento colectivo. Ciertamente se oyen algunas voces críticas que malhablan de las empresas eléctricas por sus prácticas monopolísticas y por los precios que imponen socialmente injustos y abusivos para el ciudadano de a pie, pero estas críticas sociales no suelen acompañarse de propuestas alternativas realizables y eficaces. Las prácticas de resistencia a las grandes empresas de la mortal economía fósil brillan por su ausencia a pesar de la oportunidad que tenemos de retirar nuestras inversiones directas o indirectas en empresas como Repsol, Endesa y Iberdrola, entre otras empresas fósiles multinacionales. Pero ni los líderes políticos ni el tejido ciudadano combatiente de la izquierda nos animan a ello.


Pero conviene que salgamos cuanto antes de esta anestesia colectiva dado que inevitablemente son muy "democráticas" las infames consecuencias de la economía fósil, que por todos los lados disemina peligros y dantescos daños al los tramas ecológicas que son fuente de la vida en el planeta.


Las Cajas de Ahorro y las tarjetas de crédito de la casta fósil de partidos y sindicatos


El actual escándalo de las tarjetas de crédito de Caja Madrid/Bankia ha sacado a la luz las corruptelas de los regalos y los ostentosos gastos personalizados de las políticas de la Cajas de Ahorro españolas. Especialmente sangrante ha sido y es la gestión escasamente moral de unas Cajas de Ahorros, aunque sus fines fundacionales afirmen tener una vocación social y a pesar de que han sido gobernadas con una significativa participación de representantes de partidos y sindicatos (PSOE, IU, CCOO y UGT) en los consejos de dirección.


La atención mediática se orienta sobre todo hacia los cómputos del dinero gastados por cada consejero con la tarjeta de la entidad bancaria, pero en cambio no se presta atención alguna al análisis del impacto ambiental de la gestión financiera de las Cajas de Ahorro. Si rascamos un poco la superficie de las políticas financieras y de inversiones de las Cajas de Ahorro, encontramos importantes inversiones dinerarias en las fuentes energéticas más contaminantes y peligrosas para el planeta. Resulta inquietante que ninguna de estas decisiones haya sido objeto de  debate público, y más vergonzante resulta el que no emerja crítica alguna por parte de los consejeros de los partidos de la izquierda y los sindicatos. Por desgracia, este silencio cómplice no afecta solamente a la posible corrupción de determinadas personas sino a una escandalosa política de inversiones que hace copartícipes a todos los actores implicados. Este particular "negacionismo ambiental" carece de compromisos con los dramas ecológicos que globalmente nos acechan por nuestro persistente maltrato hacia los ecosistemas vivos que languidecen y desaparecen aceleradamente ante nuestros pies.

No se puede echar toda la culpa a los Cañetes de turno, ni a las multinacionales que dominan los flujos mundiales de la economía, ni a las políticas neoliberales que colonizan las prioridades políticas. No hay ya demasiado tiempo por delante para despertar de las ensoñaciones dormitivas puestas en la economías de los sucios combustibles fósiles, incapacitadas como están para hacer realidad el bienestar colectivo que tanto prometen.


La práctica responsable de ser más consecuentes contra el cambio climático, personal y colectivamente, puede comenzar con poner nuestro dinero al servicio de nuestra única y común casa planetaria diciendo NO a la casta fósil.

 

¡Ni con nuestros votos, ni en nuestro nombre ni con nuestros euros!.

 



DAVID HAMMERSTEIN


Vendredi 3 octobre 2014 5 03 /10 /Oct /2014 10:35

 

La Ministra de Sanidad Ana Mato ha cerrado en falso la crisis por falta de acceso a uno de los medicamentos más eficaces para curar la hepatitis C. Seguirán sin ser tratados la gran mayoría de pacientes que requieren el medicamento Sofosbuvir. El Gobierno no ha tomado medida alguna para rechazar el secuestro monopolístico de unas farmacéuticas que utilizan las patentes para chantajear a centenares de miles de enfermos con unos precios astronómicos.

 

En primer lugar la falta de transparencia institucional es escandalosa. No sabemos el precio que se paga con el dinero público para cada tratamiento de tres meses a la empresa estadounidense Gilead. No hay ninguna proyección oficial sobre cuantos pacientes se podrán tratar ni cuales son los criterios clínicos para elegir los pacientes elegibles para el “racionamiento” del medicamentos. Tampoco sabemos el presupuesto que habrá para el servicio de salud de cada comunidad autónoma.

 

Con el presupuesto prometido de 125 millones el Estado solo cubrirá el tratamiento de una pequeña fracción de los pacientes que necesitan el Sofosbuvr. Un cálculo simple basado en el precio de 25 mil euros (el precio pagado para un medicamento más limitado, Semiprevir) resultaría en que menos de 5 mil pacientes podrán ser tratados, una pequeña fracción de los que parecen necesitar Sofosbuvir por su genotipo, su afectación de los efectos secundarios o por otras complicaciones de salud.

 

Para desviar la atención del problema el Gobierno ha arojado dudas sobre la eficacia del tratamiento y apunta que ciertos pacientes muy graves no responden bien al medicamento. Es sorprendente (y me alegro) que el Gobierno duda de la fiabilidad de los ensayos clínicos de un laboratorio privado y espera ver los resultados clínicos reales sobre el terreno. Por el contrario, para la gran mayoría de los productos médicos comprados por la Seguridad Social no existe una revisión independiente de la eficacia y la seguridad de los medicamentos. Ni siquiera suele haber acceso a los resultados clínicos completos para los investigadores independientes. Además, España no cuenta con un organismo científico estatal solvente e independiente de "evaluación de las tecnologías para la salud" como tiene otros países como Gran Bretaña o Alemania.

 

En ningún momento ha cuestionado el Gobierno una de las causas estructurales del problema de unos precios astronómicos: un modelo biomédico que se basa en la exclusividad que otorgan las patentes privadas. No plantea ninguna medida para modificar, flexibilizar o romper un sistema de monopolio opaco, caro, ineficaz y muy injusto. Es normal que las farmacéuticas intenten ganar el máximo de beneficios. Lo que no es nada normal es que dejamos que un bien común tan importante como la salud sea dominado por puros intereses particulares mercantiles y especulativos.

 

También sufrimos la consecuencias de un mercado farmacéutico estatal y europeo atomizado a merced de las maniobras divisorias de las farmacéuticas. Es chocante que el Gobierno no aclara su posición ante la propuesta francesa de una negociación conjunta de países de la UE con las farmacéuticas sobre medicamentos muy caros com Sofosbuvir ni apoya otras iniciativas europeas para flexibilizar las patentes y orientar el modelo europeo de I y D de medicamentos hacia las necesidades reales de salud.


Mercredi 17 septembre 2014 3 17 /09 /Sep /2014 10:18

Intervención de eurodiputada Beatriz Becerra en plenaria 16-9-2014

He escuchado con tanto interés como expectación la declaración de la Comisión sobre el acceso a medicamentos que salvan vidas.
Permítanme utilizar este espacio de debate y responsabilidad que es el Parlamento Europeo para traer a primer plano la prioridad irrenunciable de nuestro trabajo: servir al interés general.
¿Qué naturaleza epidémica ha de adquirir una patología para ser considerada "crisis de salud pública"? ¿Son suficientes los 130 millones de enfermos de hepatitis C en el mundo, 10 millones de afectados en la Unión Europea, casi un millón solo en España?
La hepatitis C es una enfermedad infecciosa que cuando se crónica se convierte en incapacitante y devastadora. Mortal en medio millón de casos cada año.
Pero ahora existe una cura. Y esa cura tiene un precio inasumible de más de 50. 000 euros por paciente y tratamiento, fijado por la compañía propietaria de la patente del Sofosbuvir ateniendo exclusivamente a criterios de mercado.
¿Vamos a resignarnos de nuevo a dar excusas que justifiquen la parálisis institucional europea? ¿Vamos a limitarnos a lamentar la fatalidad del lucro corporativo?
No señorías. Podemos actuar. Existen las herramientas.
Los Estados Miembros pueden aplicar el artículo 31 de la Declaración de Doha de 2001, promovida por la Organización Mundial del Comercio; pueden emitir una licencia obligatoria por "necesidad de salud pública y fabricar un genérico.
También pueden oponerse legalmente a la patente, como ya ha hecho India, ya que la molécula fue patentada previamente contra el cáncer. O negociar un pago conjunto de cesión de la patente. O, cómo no, optar por formar bloque y realizar compras públicas agregadas.
Egipto importa hoy el genérico indio del Sofosbuvir a un precio 100 veces menor. Otros 90 países en desarrollo se beneficiarán también de la decisión de India.
¿Puede comprometerse la Comisión y este plenario a promover una posición común para defender el interés general y el cumplimiento de los Tratados?
Si hemos sido capaces en Europa de imponer límites al roaming,  ¿no vamos a ser capaces de cambiar el modelo de fijación de precios de los medicamentos que salvan millones de vidas?

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