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Los Verdes

4 décembre 2013 3 04 /12 /décembre /2013 21:27

 

 

La ciudad sustentable


Una Ciudad Justa es la que la justicia, el alimento, la vivienda, la educación, la salud y la esperanza estén distribuidas de manera justa.


Una Ciudad Bella, en la que el arte, la arquitectura y el paisaje prendan la imaginación y el espíritu.


Una Ciudad Creativa, en la que el pensamiento libre y la experimentación movilizan el potencial de sus recursos humanos al completo y permitan la respuesta rápida a los cambios.


Una Ciudad Ecológica, que minimice su impacto ecológico, en la que el paisaje y la forma construida estén en equilibrio, y en la que los edificios y las infraestructuras sean seguras y eficientes en el uso de recursos.


Una Ciudad de Fácil contacto y Movilidad, en la que se intercambie la información, tanto cara a cara como electrónicamente.


Una Ciudad Compacta y Policéntrica, que proteja el campo, para la que lo primordial sean les comunidades y su integración dentro de barrios y que maximice la proximidad.


Una Ciudad Diversa, en la que una amplia gama de actividades se solapan, crean animación, inspiración y fomentan una intensa vida pública.

 

H. Girardet 

 

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La ciudad como organismo vivo

De los flujos lineales a los ciclos circulares


La metáfora orgánica refleja mejor que la metáfora maquinística las condiciones reales de nuestra experiencia urbana. Los procesos y causalidades que concibe son holísticos y contextuales al reconocer la conectividad insalvable entre lo social y lo natural. La percepción organicista de la ciudad vincula el conjunto con las partes, el consumo de recursos con las excreciones y residuos, lo común con lo singular y propio, la estabilidad y continuidad con la contingencia y novedad, la salud con el peligro y la enfermedad, el conocimiento y la planificación con la incertidumbre y la ignorancia, lo visible y trascendente con lo inmanente y oculto.


Bajo la metáfora orgánica la materia no se concibe como inerte y libremente manipulable, sino complejamente organizada y con capacidades intrínsecas de sensibilidad e intelección. El mundo físico es visto como fundante y primordial a la vez que dotado de capacidades vivificadoras y creadoras. Desde estas concepciones los sistemas urbanos de vida pueden entenderse como organismos que para su continuidad dependen de la reproducción biológica, y se auto-organizan mediante procesos metabólicos complejos no reducibles a la simplificación ni a la parcelación mecánica y funcional. Bajo el modelo y la idea de organismo podemos identificar las dimensiones estructurales más explotativas de la ciudad moderna concebida estrechamente como una máquina o artefacto mecánico abierto a cualquier intención y libertad inventiva y manipuladora por parte de los humanos.


Una diferencia central entre los sistemas naturales y nuestras actuales megalópolis tecnológicas e industriales, es que estas dependen en gran medida de crecientes abastecimientos externos basados en numerosos flujos de recursos de todo tipo, un intenso tráfico de productos que atraviesan el sistema urbano y se destinan a sus poblaciones. Dada la gigantesca escala de la urbanización y sus tendencias colonizadoras y fagocitarias, desde una óptica organicista y verde las ciudades habrían de modelarse imitando la sabiduría y el funcionamiento de los sistemas naturales, como pueden ser los bosques, para mantener así una cierta estabilidad y viabilidad a largo término. 


La relación de las ciudades con la naturaleza puede comprenderse como una relación metabólica, siguiendo la analogía entre los asentamientos humanos y los organismos. Al igual que cualquier otro ser vivo, las comunidades urbanas sólo pueden subsistir y evolucionar en el tiempo si consiguen obtener suficiente energía y materiales útiles de su entorno o medio natural, y si además encuentran sumideros para re-absorber y eliminar con cierto éxito los residuos que producen. Al igual que les pasa a los organismos vivos, a medida que aumenten sus ordenes de organización y complejidad, los requerimientos materiales y energéticos del sistema urbano también aumentan. Hoy esta espiral creciente de demandas tiene rasgos autolesivos y cancerígenos.


El metabolismo de las ciudades comporta muchas entradas de recursos y servicios naturales a través del combustible, el oxigeno, el agua, los alimentos, la madera, los productos manufacturados, los minerales, etc. Estos materiales nos ofrecen muchos bienes y servicios vitales, y son procesados para reproducir y ampliar la población, los artefactos y el medio construido. Pero a la vez generan muchos tipos de residuos que se dispersan y acumulan colapsando las funciones digestivas de los ecosistemas (dióxido de carbono y otros gases dañinos, aguas fecales e industriales, basuras sólidas y detritos industriales, etc…).

Una de las características de les ciudades modernas es su insensata hipertrofia. Se muestra en el hecho de que sus metabolismos tienden a ser cada vez más grandes, más lineales y más omniabarcantes. Es decir, implican más y más presión y destrucción del territorio biofísico cercano y lejano. Irresponsablemente consumen más recursos naturales al tiempo que los residuos generados no se aprovechan y reutilizan de nuevo, violando con ello las pautas circulares propias de los ciclos de materiales presentes en la biosfera y en la vida en general.


Contrariamente, los ecosistemas vivos tienen un metabolismo circular y cíclico, lo que significa que cualquier emisión generada por un organismo se convierte en alimento y en un nuevo recurso que renueva y sostiene la continuidad reproductiva de todo el entorno viviente del que forma parte. Toda la red de la vida se mantiene así unida en un una delicada cadena de relaciones de cooperación y de beneficio mutuo mediante el constante flujo de nutrientes que pasa de un organismo a otro. Todo y todos se aprovechan creativamente. 


Pero el metabolismo de nuestras modernas ciudades es lineal e ilimitado. Se consumen, lesionan o agotan los recursos sin percibir ni tener en cuenta las afecciones que se generan en su origen y en su destino, ya que los residuos y las emisiones llevan consigo una enorme cantidad de productos y procesos biocidas que no pueden ser digeridos y eliminados por los ecosistemas.


En la gestión urbana de las ciudades en expansión ilimitada, los residuos y los recursos apenas se consideran conectados y en interdependencia holística. Les ciudades importan alimentos y productos que se consumen y se eliminan en forma de aguas residualesy basuras que van a parar a los ríos, al litoral, a las aguas subterráneas, a los ecosistemas y tierra de nadie. Es decir, las materias primas que vienen de la naturaleza y se combinan y procesan para a producir los productos de consumo, finalmente acaban degradadas y sin utilidad en forma de basuras dañinas que no pueden ser reabsorbidas por el mundo natural. Lo más habitual, es que los residuos acaben en algún vertedero que irradia por doquier lesiones socioambientales de todo tipo, y en el que los materiales orgánicos se mezclan indiscriminadamente con los metales, los plásticos, el vidrio y muchos residuos tóxicos. Este modelo lineal de consumo, de producción y de eliminación urbana socava la viabilidad ecológica general de nuestras ciudades porque tiende a romper los ciclos regenerativos y circulares de la naturaleza.


Mejorar el metabolismo urbano y reducir su huella ecológica obligará a cerrar los ciclos y los flujos. Los productos de desecho deberían de reconvertirse en nuevas materias primas valiosas para entrar en el sistema productivo mediante el reciclado cotidiano de materiales, como pueden ser el papel, los metales, el vidrio, el plástico. También será necesaria la conversión de la materia orgánica y de las aguas residuales en un compost que retorne los nutrientes de las plantas a las tierras de cultivo, y que a su vez alimentan las ciudades y a sus poblaciones humanas.


Por tanto, la gestión municipal y en coordinación con otras instituciones deberá hacer el tratamiento de los residuos urbanos dirigiéndose a las causas que los generan, a los procesos productivos y a los malos hábitos del sobre-consumo urbanita. Uno de los objetivos de la sustentabilidad general y de la ecología urbana en particular es evitar el bloqueo de la función asimiladora y de reabsorción que de formanatural está vitalmente presente en los ecosistemas. Es decir, que la cantidad, la cualidad y el ritmo de emisión y vertidos no lleguen a superar o colapsar la capacidad de los ecosistemas para absorberlos y metabolizarlos.

El mantenimiento de un máximo nivel de regeneración y de asimilación de los ecosistemas, es una buena guía para la transición hacia la sustentabilidad urbana. Ello exigirá un cambio radical de nuestras concepciones sobre los detritos urbanos, considerándolos como materias primas valiosas y no como a desechos inservibles.


Las ciudades de la actual era industrial y del petróleo generan una enorme y creciente huella ambiental que excede en mucho a su visibilidad directa, y a superficie de gestión y de administración. Sobrepasan los límites de su entorno inmediato mediante la obtención de recursos de lugares cada vez más alejados, hasta consumir y hacerse bulímicamente dependientes de los bienes y servicios naturales del conjunto del planeta.


La viabilidad o la sustentabilidad de nuestras ciudades podrá aumentarse si sus metabolismos se hacen circulares y si su huella ecológica destructiva se reduce. Por eso, es necesario y urgente que la cantidad de los recursos naturales consumidos se reduzca, y que nuestras necesidades y estilos de vida sean menos despilfarradores, más eficientes, y más circulares.


De la voracidad y desconexión ambiental

a la ecología urbana


Hoy día, nuestras alegres e irresponsables formas de vida urbana se acompañan con dormitivas y anacrónicas ideas sobre la naturaleza y la buena vida. Las representaciones sociales dominantes del mundo vivo pocas veces se ligan con nuestras realidades y experiencias cotidianas más inmediatas y palpables.

La urdimbre de vida que sustenta y convive con las sociedades humanas continúa siendo percibida socialmente como algo ajeno y alejado que no nos compromete directamente, aunque al mismo tiempo se reconozca su singularidad y valor. Desde estas mentalidades tan artificializadoras y trivializadoras como las nuestras, la naturaleza y sus 

frágiles procesos de interdependencia presentes hasta en nuestros propios cuerpos, se suelen invisibilizar, devaluar o reducir a lugares acotados, exteriores y desvinculados de las dinámicas e identidades sociales individuales y colectivas.

Nuestro estilo urbano de convivir, tiende a construir una extraña percepción sobre la naturaleza. Se concibe como algo exterior e independiente, o como rígidamente acotada y ajena. Pero paradójicamente también es vista como algo de gran de valor y estima. Este artificial extrañamiento para con la naturaleza se acompaña a la vez de cierto aprecio social.

Nuestras percepciones ambientales se apoyan en un doble nudo paradójico de devaluación y dignificación que está presente en las representaciones mayoritarias sobre un área rural, un bosque, una zona húmeda, un río singular o un parque natural.

Esta autocomplaciente desconexión con el mundo natural, desarrolla motivaciones y rutinas prácticas que realimentan el inmenso muro cultural y ideológico que separa y niega las relaciones y el constante diálogo entre nuestras actividades y los procesos naturales en nuestra experiencia cotidiana. Somos sordos habitantes de una misma casa compartida con innumerables criaturas y ecosistemas. Convivimos en la trama de la vida cómo urbanitas enraizados en una inmensidad de vida que palpita, aunque no se nos muestre fácilmente ni tengamos conciencia clara de ello.

Nuestra cultura y sentido común práctico tiende a invisibilizar las cualidades y necesidades de los sistemas naturales implicados en cualquier acción humana o en cualquier proyecto de desarrollo. Estas cegueras productivistas en sus versiones más neo-desarrollistas obvian que nuestras actividades urbano-industriales actúan como potentes agujeros negros destructores de todo tipo de recursos naturales valiosos que se consumen en el contexto de un planeta físicamente frágil y limitado. El gigantismo devorador de nuestras formas de vida urbana, aunque no tenga claros parámetros de contabilidad pública o institucional, está hoy en el origen de la mayoría de los problemas globales de supervivencia ecológica.

Las opiniones ambientales mayoritarias que declaran estar a favor del cuidado y de la protección ambiental tienen la peculiaridad de que participan de esta escisión fundamental, y esto señala un rasgo característico de las subjetividades modernas. Por un lado, valoran abstractamente la conservación de la riqueza natural y son capaces de concretar sus preferencias de cuidado ambiental sobre algún espacio natural cercano y reconocido por su flora, fauna o paisaje. Pero por otro lado, estas sensibilidades no acaban de concretarse en cambios prácticos y compromisos cotidianos. Desde este doble y auto-contradictorio sistema de valoración y normas: ambientalismo para los discursos y productivismo para las prácticas, las actitudes sociales mayoritarias acaban ignorando prácticamente o aceptando cómo víctimas pasivas las lesiones y peligros ambientales más destructivos.

Es decir, la gente desea la preservación general de un medio ambiente vivo y saludable, en algún lugar, de alguna forma abstracta e ideal como aspiración, pero no son tan firmes como para iniciar cambios y compromiso prácticos coherentes, individuales o colectivos. La conciencia ambiental mayoritaria está atrapada en este dilema que acaba siendo resuelto a favor de un productivismo práctico. Dada la imposibilidad de cumplir a la vez un doble mandato cultural y normativo con carácter antagónico e incompatible en el terreno práctico (conservar y consumir a la vez), como salida de esta paradoja optan por la inercia productivista y por la inhibición ambiental práctica.

Parece que las múltiples ofertas del mercado intercultural moderno y el fuerte apego a las necesidades del libre sobre-consumo refuerzan la construcción de subjetividades y de actitudes desconectadas del mundo vivo en nuestras experiencias cotidianas. Algo así como el querer defender a los animales y a las plantas junto a un entorno humano más íntegro, sano y conservado, pero a la vez sin querer moderar o renunciar al gran banquete diario de nuestras ricas ciudades del norte. Contrariamente, unas prácticas ambientalmente orientadas habrían de obligarnos a nuevos compromisos y eliminaciones de rutinas prácticas ecológicamente insensatas e inadaptadas.

Por tanto, la pasividad y la ambivalencia ecológica es la actitud social mayoritaria como salida dada a este dilema por parte de la sobre-consumidora ciudadanía rica mundial. Significará en lo práctico una opción biofísicamente autolesiva. Es decir, una insensatez pragmática que se guía principalmente por parámetros y motivaciones instrumentales y consumistas sobre el propio comportamiento, y sobre el bienestar, la mejora social y el futuro. 

 

¿Cómo podremos salir de este atolladero?...

La nueva política urbana

Supervivencia, suficiencia, equidad, diversidad, democracia

Seguramente, cualquier planteamiento futuro de cambio que busque compatibilizar la justicia y la sustentabilidad, tendrá que descansar sobre una nueva cultura y política verde de suficiencia que comporte una nueva actitud guía a favor de la convivencia con la vida.

Una cultura y moral práctica de preservación y cuidado de la Tierra tendrá que adoptar nuevos criterios de protección y respeto hacia los límites regenerativos y hacia la conectividad y el apoyo mutuo de los ecosistemas naturales. Una cultura ecológica basada en los principios de supervivencia, suficiencia, equidad, diversidad y cooperación, se enfrenta a la delirante desconexión que se da entre nuestra gran fiesta devoradora urbana y las mutaciones socio-ecológicas que hoy envenenan el aire, los suelos y los recursos vitales de la Tierra. Hoy la experiencia humana en el mundo abarca nuevos campos de peligros e incertidumbres fabricadas y desconocidos que amenazan la vida y bienestar de las gentes cercanas y lejanas.

En el origen de gran parte de los problemas ambientales que sufrimos está precisamente el voraz modelo de urbanismo, producción, consumo y excreción de nuestras ciudades, y sus tendencias de expansión y colonización ilimitadas. Sin embargo, la dominante y estrecha visión de la rentabilidad económica a corto plazo que habita bajo los motivos principales de todo tipo de proyectos de desarrollo, casi siempre arrincona estas cuestiones centrales que una verdadera opción por la habitabilidad urbana habría de tener en cuenta. La omnipresente obsesión por el crecimiento y la competitividad económica eclipsa constantemente el debate en torno a los fines, las consecuencias y peligros sociales y ambientales que acompañan a los proyectos de desarrollo urbano.

La mayoría de los municipios del territorio español han comenzado a desarrollar algo que podríamos llamar un ambientalismo desarrollista, aunque carecen de una estrategia global de carácter socioambiental que

pueda afrontar con mínimo realismo la insostenibilidad crónica de nuestros pueblos y ciudades.

Ponen en práctica tímidas políticas ambientales que se caracterizan por ser testimoniales, sectoriales, desconexas y cosméticas, aunque puedan servir de retóricas legitimadoras ante la opinión pública y los votantes. Sobre todo, este embrionario ambientalismo público dista mucho de poder responder a las necesidades de las crisis ecológicas locales y globales que padecemos. Actualmente, las concejalías de medio ambiente no suelen ser ni las áreas más determinantes ni las mejores dotadas. Si alguna vez llegan a realizarse actuaciones de más peso ambiental, suelen ceñirse a problemáticas muy sectoriales, aisladas y contradictorias con el resto de la gestión pública.

Muchas de las adhesiones a la Carta de las Ciudades y Pueblos europeos a favor de la sostenibilidad se acompañan de una total falta de voluntad política por parte de los gobiernos municipales en redactar y poner en marcha las Agendas 21 locales. La experiencia de implantación de las Agendas 21 muestra, que aunque a veces se hayan constituido interesantes foros de concienciación y participación ciudadana, en lo principal, no han servido para reorientar o redirigir significativamente las tendencias destructivas globales y locales. Los consejos locales de medio ambiente carecen de las competencias y los medios de intervención en el territorio si se comparan con los recursos que tienen otras áreas, como pueden ser las comisiones de urbanismo que en lo real son las que diseñan la expansión urbanizadora indiscriminada. La planificación urbanística municipal marca actuaciones y políticas que suelen ser ignorantes y hostiles hacia los problemas socioambientales. Los discursos públicos de políticos y técnicos, y las políticas económicas o urbanísticas de nuestras ciudades, continúan obviando las agresiones a la sustentabilidad urbana local y sus contribuciones a las mutaciones ecológicas de carácter gaiano.

Urge ampliar estas estrechas políticas ambientales para transversalizar y problematizar ecológicamente las decisiones municipales de todo tipo bajo las exigencias de la condición ambiental y de la integración de los indicadores económicos, sociales y ambientales. En lo macro y en lo micro, en lo social, en lo cultural y en lo económico, han de hacerse presentes las exigencias ambientales de salud y habitabilidad. Como por ejemplo podría ser la apertura de un Centro comercial; el trazado de una calle; las normas de construcción y diseño urbano; el mobiliario, el 

diseño arquitectónico y la intendencia del consumo ordinario de todo tipo de centros e instituciones; la toxicidad y tipo de materiales utilizados en la construcción, el mantenimiento y el uso de edificios públicos; el tipo de alimentación que se suministra a instituciones como pueden ser los colegios y centros sanitarios; la urbanización y ajardinado de espacio público ciudadano; la densificación motorizada del transporte y la movilidad; la ordenación del tráfico y los aparcamientos; el comercio local y los mercados municipales; la política fiscal, etc.

A diferencia de otros países europeos en donde actores colectivos, la ciudadanía afectada o los partidos verdes más fuertes han ido colocando la sostenibilidad urbana en el corazón de los debates públicos, el escenario de la política municipal de nuestros pueblos y ciudades ha carecido en general de sujetos colectivos fuertes y visibles capaces de situar la centralidad de la ecología urbana entre las opciones posibles y deseables.

Lamentablemente, el actual sectorialismo ambiental está muy lejos de convertirse en un proyecto posible de sustentabilidad. Es decir, estamos aún lejos de la necesaria transición hacia la modernidad ecológica mediante nuevas guías políticas verdes capaces de enmarcarar y de condicionar al resto de prioridades, y al conjunto de la actuación municipal.

Aquello que se entiende como el medio ambiente sigue siendo percibido de manera muy superficial y trivializada. Es decir, se suele añadir como un simple tema más o como un problemas a añadir a una larga lista de actuaciones sectoriales que se adicionan y suman al tiempo, pero de forma apilada y sin coherencia intersectorial entre cada una de las políticas y áreas de intervención. Esta concepción de medio ambiente sectorial carece de posibilidades de alterar o cuestionar significativamente las prioridades del resto de políticas, que son definidas exclusivamente bajo parámetros alejados de los datos o indicadores de salud ambiental.

Desde nuestra sensibilidad y opción a verde a favor de la vida apostamos por una vida ciudadana en paz con el planeta. Por ello, las propuestas de la sustentabilidad urbana y global tienen que ganar terreno y salir del gueto en el que han sido secuestradas. Han de colocarse al centro del debate social y político. Las principales 

preocupaciones ecológicas tendrían que ampliarse y resituarse para impulsar cambios en nuestro entorno más inmediato y en nuestros hábitos más cotidianos. Fijémonos en la vivienda, la calle, el barrio, la comida de cada día, el mercado y el comercio cercano, los parques y huertos interiores, la agricultura periurbana, o los núcleos históricos engullidos. Fijémonos en nuestros movimientos y actividades de cada día. La ecología actúa en la cotidianidad y conecta nuestros espíritus, mentes y cuerpos.

De la “limpieza final de tubería” y la eficiencia

a la suficiencia

La mayoría de las políticas urbanas que acaban definiendo y destruyendo irreparablemente las condiciones biofísicas del territorio aplican un sectorialismo ambiental que global y funcionalmente tiene consecuencias muy limitadas e insuficientes. Se limitan a combatir la contaminación destructiva sin acabar nunca con ella mediante un tipo de estrategias de “final de la tubería ”.

Este modelo parcelador y reduccionista afronta las consecuencias de la suciedad y destrucción originadas por las sociedades industriales, tan sólo mediante un poco de limpieza al final de los procesos de producción y consumo. No cuestiona los procesos, la escala ni las causas. No las ralentiza, disminuye o frena, debido a que no interviene en los orígenes y procesos globales que retroalimentan la degradación ambiental. Por tanto, apenas pueden incidir en la escala ni en la aceleración de la destrucción de los sistemas naturales con sus pérdidas cualitativas y cuantitativas de diversidad biológica y de servicios ambientales imprescindibles.

Con el paso del tiempo las limitaciones de éstas políticas se han hecho más que evidentes, ya que se muestran económicamente muy costosas y cada vez más ineficaces ante la creciente multitud de destrucciones y riesgos que se acumulan y amplían. Peor aún, ayudan a alimentar la ilusión del tecno-optimismo en la percepción y actitudes sociales mayoritarias: todo está bajo control y podemos seguir seguros con nuestra alegre vida de despreocupación y despilfarro.

Si realmente se optara por avanzar hacia la habitabilidad urbana sería preciso volver la atención desde el fin al comienzo, desde los vertidos y 

residuos a los procesos y los ciclos transformativos de la economía, la extracción, la producción, la distribución, la venta y el consumo. Tendríamos que enfocar nuestra mirada a las toneladas de energía, materiales y mundo vivo que continuamente se lesionan o se degradan a consecuencia de nuestro consumo y forma urbana de vida, y que además comportan huellas destructivas en otros lugares alejados. Hay que recordar que la mayoría de los problemas ambientales derivan de la mega-escala y del volumen total y creciente de recursos naturales consumidos. Lo que viene a ser una gigantesca máquina trituradora de cualidades y funciones vivas diversificadas que se debilitan, reducen o pierden a mucha velocidad en ciudades tan voraces como las nuestras.

Es decir, el ineficaz ambientalismo final de tubería se apoya en la ideología de la eficiencia tecnológica como panacea para dar soluciones y obtener credibilidad social. Según estas ideologías del optimismo tecnológico, todos los problemas se pueden resolver con el aumento de la mejora técnica o con la sustitución de los recursos ambientales por artefactos sustitutivos. Pero desgraciadamente, la mayoría de la mejora ambiental o del ahorro local de recursos naturales producido por éste modelo insuficiente de eco-eficiencia se elimina con creces debido al paralelo aumento global del consumo de los bienes biofísicos.

Hoy día, la posible viabilidad de las políticas ambientales ha de tener en cuenta las dimensiones y procesos implicados en el espacio y el tiempo singulares, sometidos a la aceleración y el gigantismo. De poco nos serviría hacer un coche más limpio, si el volumen total de motorización y los gases tóxicos de combustión se disparan. Estaría muy bien el instalar techos solares, pero si la demanda energética sigue creciendo tan rápidamente como ahora, poco o nada avanzamos frente al cambio climático. Eficiencia, sí. Pero, suficiencia, también.

La ecología no es una simple cuestión de ajuste técnico ni de limpieza higienista o jardinería de retoques, para que todo siga igual o peor globalmente. Es más bien una apuesta profunda y urgente de cambios locales y globales en todos los campos sociales.

De la ciudad global

a los derechos a la salud planetaria 

El modelo de ciudad global se apoya en su expansión inacabable e ilimitada territorialmente, con pautas de sobre-consumo fagocitario de recursos foráneos de todo tipo. La ciudad global funciona también como una potente y petrificada ideología a favor de las demandas de la globalización y desregulación económica. Este modelo de ciudad aumenta dramáticamente las presiones y la explotación sobre cada rincón físico y social del mundo.

La cada vez más pesada “huella ecológica” de nuestras ciudades constituye un yugo asfixiante sobre el capital natural del planeta y sobre las oportunidades humanas de futuro. Las inmensas demandas y sobre-consumo de recursos por parte de nuestras formas urbanas de vida provocan huellas sobre-explotadoras cada vez más profundas y anchas, ecológicas y sociales, cercanas y lejanas.

Uno de sus resultados históricos del sobre-consumo y estilos de vida urbana es la liquidación masiva de las sociedades agrarias tradicionales y su sustitución por megalópolis insaciables, y en constante crecimiento en muchos lugares del mundo. Parece que se cumple una regla de juego endemoniada: cuanto más parisitarias sean las ciudades, más estresadas y deterioradas estarán las zonas rurales y ecosistemas que se ocupan de satisfacer las necesidades primarias y la imprescindible regeneración de la vida urbana. Las modernas formas urbanas de ocupar y construir sobre el territorio están destripando montañas, secando ríos y esquilmando la biodiversidad a una escala y velocidad sin precedentes históricos.

Cada vez más se muestra como evidente la imposibilidad física de repetir con éxito la experiencia urbana del Norte a escala mundial. El actual modelo de ciudad actúa como un cáncer devorador al estar basado en el sobre-consumo y en la creciente separación y alargamiento de distancias entre los diferentes usos y actividades. Sus formas de intercambio dan prioridad a los ciclos abiertos y despilfarradores de materiales y energía en sus relaciones con los recursos y ecosistemas, y de los que extraen constantemente bienes y servicios que consumen. De seguir obviando las constricciones físicas infranqueables, el colapso de seguro estará garantizado en una Tierra limitada y frágil.

Una ciudad sólo puede ser llamada sustentable, democrática y justa, cuando las premisas en que se basa su comportamiento pueden ser 

copiadas y servir para la vida y continuidad de todas las ciudades del mundo. En cambio, el inmenso e inacabable consumo lineal de energía y recursos junto a la inflación de detritos producidos por parte de las ciudades de Norte, no se puede extender a todas las ciudades del mundo. Porque simplemente no hay recursos naturales suficientes para poder abastecer este desigual y lujoso despilfarro.

Hoy la defensa de derechos universales básicos ha de ser compatibilizada con los nuevos derechos a favor de la salud conjunta de nuestros cuerpos y el cuerpo del planeta, cuestionando con ello algunos de los supuestos centrales de la modernidad ilustrada e industrial. El mantenimiento de modelos urbanos de consumo ilimitado en el Norte imposibilita cualquier apuesta viable por la supervivencia y la igualdad de derechos universales de ciudadanía para el presente y para las futuras generaciones.

Esto debería sugerir que cualquier defensa de la supervivencia colectiva y de la justicia social y ambiental a escala planetaria, implicaría una seria transición hacia la moderación y la equidad.

En otras palabras: la actual globalización económica no es sólo criticable por ser injusta y desigual, sino que también es criticable porque es sencillamente imposible llevarla a término. Aunque hubiera un reparto social más equitativo de los frutos económicos que promete, igualmente nos llevaría a la humanidad hacia un callejón sin salida por su propio carácter radicalmente descontrolado, gigantesco y devorador del mundo físico planetario.

De la resistencia global a la localización

La inestabilidad y desigualdad generadas por la actual globalización económica ha parido a miles de resistentes ruidosos que insisten y repiten una y otra vez: “Otro mundo es posible”. No sólo es posible sino que ya se está haciendo.

Miles comunidades y grupos por todo el mundo están descubriendo alternativas propias para la revitalizar las economías locales que proporcionan más igualdad, más cohesión social, más democracia y más protección ambiental, algo que no pueden ofrecernos el reino de las multinacionales. Este enraizamiento en la proximidad de los flujos de 

dinero y los recursos para el tejido social y económico local, favorece el apego y enriquecimiento de los intercambios humanos adaptados a las necesidades propias, y al cuidado local de personas y naturaleza.

La localización significa cuestionar la hiper-competitividad y la lucha de todos contra todos. Supone optar contra la lógica del “mendigo tu vecino” y pasar a la lógica de “mejora tu vecino”, de forma tal que de preferencia a lo local y que a la vez fortalezca a las pequeñas empresas, la vida comunitaria, la naturaleza y las personas. Esta forma de indigenismo enraizado potencia las ideas del comercio justo y sustentable para promocionar una economía que integre los objetivos sociales y ambientales. Se trata de dar prioridad a la producción y venta local, fomentando su variedad y su diversificación. Favorece la creación de una nueva estima con lo propio y el lugar por parte de unos consumidores responsables que valoran la proximidad, la calidad ambiental, la diversidad y protección cultural como factores claves en sus decisiones de compra y estilos de vida.

De la aceleración a la parsimonia

Hoy las ciudades son templos de adoración de la velocidad. Una de las máximas incuestionables por parte de las políticas municipales es creer que es siempre deseable el incremento de la velocidad en cualquier forma de intercambio mediante el crecimiento imparable de las distancias y del espacio entre usos y actividades. Numerosas experiencias cotidianas son reguladas por ritmos urbanos que nos imponen una velocidad y rapidez extraña a nuestras necesidades básicas.

La tiranía de un único tiempo mecánico y productivo y de sus normas sociales de consumo atraviesa numerosas experiencias cotidianas, que van desde la autovía al fast food. La cultura consumista del usar y tirar acorta y acelera tiempo de vida de los objetos y nuestra relación anodina con ellos. Pero esta concepción uniformadora y homogénea del tiempo en la ciudad es realmente un abuso de poder al ser ciega e intolerante con los tiempos y ritmos pausados de nuestras experiencias y nuestros cuerpos. El imperialismo de los tiempos acelerados no se corresponde con los tiempos y ritmos plurales de la materia y la vida. El dominio de las prisas y de la rapidez ha reducido nuestras posibilidades de tener una conexión y comprensión visual, temporal, sensitiva, 

reflexiva y afectiva con los lugares y valores urbanos.

Así, es hoy difícil adquirir la experiencia y el aprendizaje parsimonioso que dan sentido e identidad a los espacios comunitarios e históricos de la ciudad. Con distancias más largas y velocidades más altas, prácticamente todo (la arquitectura, los edificios, los árboles, las plazas, las calles, la agricultura periurbana, los objetos de consumo) tiende a trivializarse y a padecer la desconexión natural y la insignificancia social. Todo el medio urbano parece estar llamado a convertirse en un no lugar y en un lugar de paso, efímero y mudo en sus posibilidades sociales de reconocimiento, estima y diversidad creativa.

Las zonas históricas y rurales de la ciudad que se mueven con otros significados y con pasos más lentos, son las que sin apenas capacidad de resistencia acaban siendo marginadas y deterioradas. La aceleración y las largas distancias fomentan un universo de insignificancia social lleno de extraños y de miedo. En cambio, la proximidad corporal y sensorial ayudan en la construcción del sentido y las subjetividades conectadas y responsables con la propia ciudad.

La parsimonia de los ritmos lentos y las distancias cortas reivindica otro modelo de ciudad. La velocidad más pausada, las distancias más reducidas, la alta conectividad, eliminan las crueldades y las insignificancias que caracterizan la vida cotidiana de muchas personas y colectivos.

Enraizar las relaciones sociales cotidianas en los ritmos propios del lugar, del barrio y el medio ambiente urbano local y cercano, nos puede ayudar a orientarnos. Algunos grupos sociales como pueden ser l@s niñ@s, los mayores, muchas mujeres con trabajo centrado en la vida doméstica reclaman e inventan otros tiempos más lentos acordes con la pacificación urbana, lo que conllevaría menos destrucción de la habitabilidad ambiental, menos peligros, más sociabilidad y enriquecimiento cultural, y un mayor bienestar y disfrute de la vida.

La necesidad de respeto y de tolerancia ecológica nos exige pasar del fast food al slow food como forma alternativa de vida ciudadana que incorpora otra valoración de los diversos tiempos de nuestra experiencia. 

De los “no-lugares”

a la ciudad sentida y con sentido

Muchas ciudades se han lanzado a la competitividad y a la construcción inacabable de más y más “no-lugares” homogenizados y carentes del sentido para la apropiación identitaria de los urbanitas. Son ideados como emblemas de modernidad que convierten en arcaicos y desechables los lugares históricos, renegando de sus hábitos culturales y de su propia historia retratada en las piedras y trazados de la ciudad antigua. En el monocultivo uniformado de los espacios comerciales, residenciales o de ocio, difícilmente se puede crear identidades singulares y convivencia ciudadana cuando sobre todo se ofrecen experiencias de soledad y similitud anodina. Parece que desde la mentalidad de políticos y técnicos se proyecta la ciudad como si fuera una variación más de las terminales de los aeropuertos, de las estaciones de trenes o de los parques temáticos.

Las políticas del neo-desarrollismo urbanizador impulsan el edificio Prima-dona alimentando una continuada sustitución y eliminación de los lugares urbanos significativos y multi-funcionales que fomentan una variedad de usos sociales interconectados y de relaciones sinfónicas capaces de establecer continuidad e identidad en lo diverso: conectando las dos orillas incomunicadas de lo social y lo natural.

Hoy, este estilo monumental y heroico en sus dimensiones físicas y simbólicas constituye un lujo despótico propio de faraones. Carece de posibilidades para hacer puentes y reconocimiento entre las identidades sociales y el medio físico-natural. Actúan como pozos negros y heridas incisivas en la ciudad con muchas variedades en sus formas urbanas, que demandan todo tipo de recursos públicos. Este urbanismo de desprecio basado en la cirugía del edificio singular es incapaz de facilitar cosmovisiones de arraigo y aprecio con el conjunto de la ciudad. Su fuerza simbólica está en la desconexión y pérdida de contacto con la urdimbre material y social de la ciudad, y con las posibilidades creativas de bienestar que nos ofrece la vida urbana.

Las relaciones urbanas de encuentro, reconocimiento y memoria son sepultadas bajo la voracidad de los grandes espacios monofuncionales y de los bloques asépticos y monocromáticos. Hoy, por muchas ciudades grandes emergen idénticos engendros arquitectónicos de carácter 

autoritario que obvian y maltratan sus contextos sociales y naturales. El gigantismo de los centros comerciales acampa por las afueras urbanas expandiendo desiertos de aparcamientos y de densa movilidad motorizada. Es la repetición monocorde de los mismos carteles luminosos de las tiendas de franquicias, de las oficinas que escupen a sus usuarios intermitentemente a horas fijas y los dirigen a las idénticas carreteras, túneles y autopistas urbanas que empobrecen imperativamente nuestra experiencia y vida cotidiana.

La preservación del patrimonio urbano cultural y natural, la mezcla de actividades variadas y la delicada mejora, paso a paso, del tejido ambiental urbanístico existente (donde la gran mayoría de los edificios deberían ser dignos miembros del coro en lugar de tener un único protagonista o edificio de autor) son algunos requisitos para la cohesión social y la sustentabilidad. Los valores y servicios ambientales suelen ser perceptibles social y culturalmente cuando son contextualizados y localizados en un marco de relaciones con sentido y utilidad para sus habitantes. Las políticas a favor de la vida y la ciudadanía evitan los sobre-consumos destructivos y socialmente estratificadores, y van en detrimento de lo pesado, lo compartimentado y lo homogéneo como normas de diseño y ordenación urbana. Significará huir de los confinamientos de todo tipo construidos a base de cemento, asfalto y largas distancias. El urbanismo ha de rechazar el totalitarismo de lo económico. No sólo ha de ser funcional y contemplativo, también ha de posibilitar la expansión de las posibilidades de bienestar, memoria y religación social.

Los políticos y planificadores urbanos habrían de comprender que junto al diseño y la ordenación urbana se traman posibilidades socializadoras y de reapropiación subjetiva por parte de las personas y grupos. El suelo de una ciudad no es un papel en blanco donde se trazan unas líneas formales y espacios inertes, sino que en ella pervive una trama vital ciudadana que respira y es el hogar de múltiples culturas humanas complejas y sensibles.

De la invisibilidad de los procesos vivos

al paisaje urbano complejo

Los problemas ecológicos suelen ser invisibles al ojo del urbanita. Cuando las patologías de salud ecológica suben a la superficie después de estar un tiempo inmanentes e incubadas, a menudo se llega tarde. Ante la amplitud e irreversibilidad de los daños resulta imposible hacerles frente de forma eficaz. Las ciudades con más “éxito” e incluso, las más “limpias y aseadas” pueden serlo sólo en apariencia, porque ocultan sus patios traseros. Externalizan sus indecentes residuos destructivos que vierten sobre Otros. Los pequeños pueblos, el mundo rural, otros países y ecosistemas próximos y lejanos son las víctimas de las políticas urbanas dominantes. Como consecuencia los peligros ecológicos siguen creciendo y acechando aunque no se vean, ni se huelan, ni se sientan inmediatamente.

En una vida urbana frenética orientada a aumentar las distancias se acaban invisibilizando los flujos y conectividades propias y singulares de los metabolismos vitales que nos unen al resto del mundo material. Se esconden los pausados ciclos de la naturaleza y su regeneración cíclica. ¿A donde va el agua y la basura ¿ ¿De donde provienes los vegetales y alimentos? ¿Qué hay debajo de la calle y del asfalto? ¿Qué efectos tienen los humos de los coches y sus miles de elementos químicos tóxicos?

Lo que no se ve directamente puede que sí exista. Esta máxima implica una sencilla sabiduría ambiental. Quizás necesitemos crear unas historias sociales y culturales para poder marcar con señales y ritos inteligibles el paso vivo del mundo biofísico que comparte nuestra casa urbana. Puede que tengamos que indagar y aprender relacionarnos con la huella vital invisible que palpita y se adhiere a nuestros intercambios cotidianos, a las mercancías y a nuestras compras, a los deshechos y al paisaje urbano, a las huertas y campos de las afueras urbanas, a los acuíferos que corren bajo nuestros pies, al aire que respiramos.

Necesitamos nuevas políticas culturales a favor de conexión ambiental y la sustentabilidad para dar forma y nombres con los que representar inteligible y plásticamente el continente de flujos naturales y de servicios valiosos que nos ofrecen.

Del monocultivo

a la multiculturalidad ecológica

Cómo podrían ser las ciudades sustentables? … 

Quizás podríamos pensar en una ciudad que aceptara la reducción de uso de recursos naturales como el marco de toda acción, motivación y sentido.

¿Pero como se puede concretar esta propuesta? ¿Porqué van a querer las personas y grupos limitarse en su alegre fiesta devoradora de suelo, agua y otros recursos ambientales valiosos y escasos?

¿Cómo se puede crear una nueva cultura ciudadana basada en la eficiencia, la moderación y la suficiencia ecológicas?

Hay una multitud de respuestas posibles para crear culturas urbanas sostenibles en sociedades complejas y multi-estructuradas. En nuestras ciudades, al igual que ocurre en la condición humana y natural, la diversidad y la singularidad son una fuente de abundancia y de riqueza constituyente e inevitable. No existe un punto único con capacidad totalizadora para la observación y la acción desde el cual se pudiera ver o determinar a toda la sociedad en su conjunto. No hay ni es democráticamente deseable un único centro de control institucional desde donde se pueda programar e intensificar los cambios profundos que necesitamos.

La política verde carecerá de eficacia y de aceptación social si no conlleva un proyecto cultural de sentido alternativo que favorezca una diversidad de estrategias y la construcción de nuevas subjetividades de religación con nuestras posibilidades y nuestro lugar en la naturaleza y en el cosmos.

Las verdaderas transformaciones sociales son moleculares y suceden diversamente cuando muchas personas establecen distintas prioridades en sus relaciones y en los campos sociales grandes y pequeños en los que actúan, estableciendo así nuevas rutinas y pautas de acción a pesar de los conflictos y contratiempos que surjan.

El multiculturalismo sostenible de nuestras ciudades aunque embrionario, es emergente y proteico. Puede tomar auténtico cuerpo con la potenciación social e institucional de iniciativas variadas a favor de nuevas éticas y estéticas de suficiencia ecológica que desarrollen formas de cuidado y estima alternativas y antagónicas al monocultivo cultural del la ideología maquinística. Estas nuevas energías sociales ya están presentes como semillas vivificadoras en muchas y diversas 

iniciativas individuales y colectivas que como luciérnagas nos pueden iluminar el camino.

De las limitaciones ecológicas

a las oportunidades de buena vida

Reconocemos que la tarea de soñar un estado de cuidado y renovación material óptimo es difícil y nos enfrenta a la no erradicable incertidumbre y complejidad de cualquier ideal político, urbanístico o tecnológico. Pero, la agenda verde y sus ideas pueden tener éxito y reconocimiento social aunque apuesten por la suficiencia y la moderación de la voracidad faústica de nuestras ciudades.

Las metas de la sustentabilidad asumen un saber más genuino sobre el mundo real y sobre nuestros campos sociales de experiencia. Sus ideas verdes son opuestas a la trivialidad y falsedad de los imperativos economicistas y de las nociones al uso de expertos y tecnócratas. Constituyen un saber más profundo y genuino sobre lo real, al tiempo que conforman nuevos campos culturales y se sentido que alumbran y comprenden mejor nuestra condición y experiencias. El pensamiento ecológico nos ayuda en la deliberación sobre el mejor camino y sobre las verdades útiles, pero sin olvidar nuestra inevitable participación en un orden cósmico y natural.

La ecología tiene la capacidad de revelación de nuestro lugar en el cosmos al recordar que la materia viva tiene un lugar central en nuestras formas de vida, y no es reducible a un mero recurso o producto a manipular o convertir en artefactos y objetos. No hay autonomía ni desconexión posible de las máquinas y objetos de consumo que fabricamos, por lo que nuestra responsabilidad y moral práctica habrá de tener en cuenta este gran continente vivo y negado, junto a las metáforas y discursos productivistas que lo impulsan. El fascinante modelo mecanicista de acción y ordenación de nuestras vidas y ciudades constituye una potente ideología que se autopropulsa, aunque carece de posibilidades da manifestar los rasgos centrales de nuestra condición humana en el mundo. Su poder de manipulación y engaño es tan grande como su poder de negación y obstrucción de posibilidades creativas y de otras formas de vida ciudadana. 22

Las aparentes limitaciones de la condición ambiental y la precaución que ha de incorporar toda política sustentable, son en realidad nuevas oportunidades para crear una mejor y sana vida. Es posible apostar por una ética ecológica junto a una estética a favor del placer y disfrute de la vida. Una estética que incorpore una manera nueva de organizar nuestras experiencias con el mundo construido de la ciudad alejándonos de las formas heroicas y guerreras. Una vida urbana realizada desde valores a favor de la vida y la búsqueda del bienestar, y basada en la convivencia y religación con el mundo sensible y con las necesidades de conexión emocional que habitan en nuestros cuerpos y en el cuerpo de la ciudad.

Los valores y prácticas ambientales pueden responder a valores sociales atractivos y buscados, como son los identificados con la salud y el disfrute, el placer, y la mejora social individual y colectiva. Buena vida y vida buena pueden ir juntas. La buena comida, la calle pacificada y sugerente, la conversación, el paseo, y el encuentro inesperado pueden guiarnos en esta búsqueda cotidiana. Los mercados pueden ofrecer una comida más variada, fresca y local, que además de ser más nutritiva y sana para los consumidores también es más justa con los productores. Unas calles más lentas, cómodas, seguras y sociables son más apreciadas por los urbanitas. Unos entornos urbanos esmeradamente cuidados y respetados en su singularidad y en sus valores rurales y ambientales pueden enganchar mejor con nuestras necesidades vitales..

Es posible hacer florecer una vida urbana vibrante y más enriquecida. Pero las cifras y las estadísticas sólo hasta cierto punto pueden ayudar al cambio. Los números no mueven corazones. No es muy probable que unos objetivos fundamentados exclusivamente en la reducción del consumo de recursos levanten mucho entusiasmo entre la gente. ¿Qué tipo de placer puede derivarse de los números y las estadísticas?

Numerosos aspectos sorprendentes de la naturaleza están en constante comunicación y diálogo con nuestras vidas, y no se dejan atrapar en cifras ni en datos objetivos. Son los sonidos, los colores, los olores, los sabores, los deseos se quedan fuera de los números y de los fríos datos producidos por los técnicos y economistas del maldesarrollo.

Además, sólo cuando las mutaciones ecológicas se comprenden como un proceso histórico y cultural que tiene que ver con nuestros deseos y necesidades más intimas, se puede comenzar a encontrar salidas para 23

nuestras sociedades ahogadas en la crisis del sobre-consumo. Así, mediante el instrumento cultural podemos convertir las metas cuantitativas de la sustentabilidad en objetivos cualitativos deseables y buscados por la mayoría de las personas.

Porqué sólo un movimiento social con alma y enraizado en cada lugar significativo incitará las mutaciones urbanas necesarias y urgentes. Hay que inventar nuevos cursos de acción verde y de cambio cultural en todos los sectores de la vida política, ciudadana, académica y económica. Es preciso comenzar a hablar de una nueva ética urbana pero también acompañada de una nueva estética del disfrute y la buena vida que pueda convivir con la suficiencia, precaución, responsabilidad, justicia, la protección y el cuidado.

También una estética a favor de la calidad local es necesariamente parte del desarrollo rural y urbano hacia la sustentabilidad. Nuevas experiencias basadas en una economía y bienestar verde, y enraizadas en el lugar, pueden apostar por la durabilidad regenerativa de objetos y territorios. Significaría optar por la preservación y el cuidado de ecosistemas y de variedades vegetales y animales locales, de los productos naturales y de las actividades artesanales, de una nueva economía y desarrollo local ajustado y respetuoso con la exigencia ambiental. Es posible avanzar hacia nuevas economías sociales y naturales basadas en la recuperación y la renovación mediante actividades culturales creativas que operen bajo los criterios prácticos verdes de reutilización y reparación.


Las personas se mueven por razones, pero también por gusto y goce. La sustentabilidad urbana debe motivar la mente y favorecer la autoreflexividad, pero también debe favorecer el flujo de nuestros sentidos y sensibilidad. Seguramente, con buenas dosis de imaginación podemos convertir la necesidad en valores apreciados, y convertir los limites en múltiples puertas a la buena vida común.


Una nueva urbanidad ecológica para nuestros pueblos y ciudades ha de cuestionar algunas de las premisas básicas de nuestro modelo urbano basado en la voracidad y la desconexión con el mundo natural y con el planeta interior que palpita en nuestras urbes. Es decir, algo que es tan compulsivamente seductor como insostenible. Esta necesaria ecología urbana nos sugiere las muchas posibilidades prácticas que darían un 

viraje profundo a nuestras culturas ciudadanas en la dirección de un futuro más vivo, verde y solidario.

 

David Hammerstein

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2 décembre 2013 1 02 /12 /décembre /2013 20:10

 

Jornadas: “Los conflictos de interés en la salud”

Pontevedra, 22 y 23 de noviembre 2013

 

LOS BIENES COMUNES EN LA INNOVACIÓN BIOMÉDICA Y LA CREACIÓN DE BIENES PÚBLICOS DEL CONOCIMIENTO

 

David Hammerstein,

Diálogo Transatlántico de Consumidores

 

medicina investigar

 

 

¿Donde está el bien común en el conflicto de intereses?

 

¿De qué confrontación de intereses hablamos? Existen muchos posibles tipos de intereses y de actores sociales en juego, al igual que pueden ser muy variados los bienes comunes que pueden estar en confrontación. Se puede decir que estar a favor del bien común es optar por bienes y servicios de gran valor por lo que han de tener un carácter extensivo y universalista. Los intereses que persiguen el bien común no pueden identificarse con la simple defensa de estrechos intereses particularistas como pueden ser los comerciales y el negocio lucrativo.


No todos lo intereses humanos pueden considerarse como equivalentes o iguales, tal y como los concibe la óptica relativista y postmoderna, dado que pueden satisfacer necesidades y tener consecuencias de muchos tipos y bien diferenciadas, y a menudo antagónicas, en la realidad del mundo social y físico que inevitablemente habitamos. Tampoco todo los intereses y valores en juego son simplemente sumativos o complementarios, a menudo el juego relacional entre ellos es de suma cero, es decir, en su concreción en el mundo de los hechos y la experiencia no todos ganan sino que si se favorecen unos al tiempo se dañan o destruyen otros. Por tanto, toda acción y toma de decisiones ante la realidad de los hechos y los problemas ha de partir de una jerarquización de los valores e intereses plurales en discusión. Una ordenación de valores y prioridades ha se servir para orientar e identificar aquellos que son más fundamentales y prioritarios diferenciándolos de los que son secundarios y particulares.


La defensa habitual de un principio cultural fuertemente relativista, como el implicado en la afirmación: “todo depende desde donde se mire”, elimina de tajo toda posibilidad de establecer y demarcar lo que es “el interés común” y lo que son los “bienes comunes”, malogrando con ello la función de convertirlos en principios de orientación y decisión. Los criterios para delimitar y construir los hechos que se incluyen en la categoría de bienes comunes han de atender al pluriverso de realidades que existen en relaciones de mutua interdependencia y que satisfacen necesidades fundamentales de nuestra existencia ecosistémica, biofísica, social, cultural, individual y política. Por tanto, de todo ello se hace prioritaria la visión compleja e integradora frente a los falsos atajos separadores, como pueden ser el reduccionismo naturalizador o el reduccionismo sobre-socializador. La salud y el disfrute de una vida larga y sana para el conjunto de seres humanos en un planeta frágil y limitado en recursos físicos han de ser consideradas parte de los bienes comunes. Pero también son bienes comunes las condiciones de los hábitats medioambientales y sociales que condicionan y hacen realizables las metas de salud: el clima, la biodiversidad, los ecosistemas, el agua potable, el aire limpio, los alimentos sin tóxicos, las libertades fundamentales o la igualdad entre los hombres y las mujeres, entre culturas étnicas y sociedades, entre otros.

 

Resumen:No basta una pluralidad de voces en el debate sobre la sanidad pública. No es suficiente el conseguir la deseada ausencia de un papel dominante de los intereses comerciales farmacéuticos ni la necesaria reducción radical de la corrupción ilegal o ilícita. También se hace prioritario aclarar qué propuestas sanitarias concretas favorecen los intereses del bien común frente a otras opciones particularistas, reduccionistas y sectorialistas que no lo hacen.


 

La visibilización de las condiciones y procesos de producción de los bienes del conocimiento

 

Por desgracia las condiciones y procesos concretos implicados en la construcción de los bienes culturales de conocimiento médico suelen estar socialmente y políticamente invisibilizados. Aunque el campo de la salud es especialmente intensivo en conocimiento especializado apenas es objeto de análisis público y politización. Esto ocurre hasta en los mismos ámbitos instituciones que realizan las funciones específicas de producción de bienes de conocimiento, como son el sistema de enseñanza, las universidades, o como pueden ser las iniciativas en favor de cambios y mejoras en el sistema sanitario que emergen desde diversos campos científicos, profesionales y académicos. La falta de trasparencia empeora mucho la ausencia de debate político-social.


La adopción de una percepción sistémica omniabarcadora y homogeneizante en el análisis, también corre el peligro de deformante. Tiende a ocultar los procesos y las condiciones concretas del trabajo de producción de conocimiento al tiempo que destaca solamente sus productos finales y sus consecuencias en el orden macro-sistémico. A menudo este enfoque se convierte en un obstáculo para identificar los problemas y los medios adecuados para construir alternativas y cambios estratégicos en la dirección buscada. Este tipo de reduccionismo epistémico tiene múltiples expresiones bajo formas de creencias e ideologías. No hay grandes diferencias significativas entre la izquierda y la derecha política cuando se trata de olvidar la existencia de muchas mediaciones y micro-procesos existentes que se complementan y suman sinérgicamente hasta generar las barbaries sistémicas que se imponen y denuncian. A veces las críticas sistémicas macro-estructurales caen en el vacío retórico porque obvian las múltiples decisiones y opciones en juego que se acumulan en los procesos de generación y gestión del conocimiento. Además, las visiones muy macro-estructurales en el análisis y las propuestas de acción pueden limitar las alianzas y la acción unitaria de un movimiento plural en favor de un nuevo modelo de salud movido por las necesidades sanitarias.


En consecuencia, para poder avanzar en la consecución de las deseables metas sistémicas en favor de una sanidad pública de calidad tendrán que identificarse, revisarse y corregirse muchos de los procesos fundamentales que constituyen el actual andamiaje de la institución sanitaria, como pueden ser entre otros:

- La ausencia de exigencias de transparencia pública, tanto en la investigación científica como en la gestión sanitaria y farmacéutica).

- La falta de creación de bienes públicos de conocimiento médico, los generados a partir de la inversión pública hecha en todas las fases de producción.

- La injusta y dañina gestión de la llamada “propiedad intelectual” en el campo de la salud, que afecta tanto a las patentes sobre las sustancias y aparatos tecnológicos, como al copyright sobre los textos y los datos.

- La irracionalidad en el uso de tratamientos médicos y la falta de consideración compleja de los factores ambientales. Estos necesariamente interfieren y condicionan las metas y tratamientos sanitarios, la salud no solo comienza con los alimentos sino con las condiciones y habitats naturales de vida.

 

Estos diversos ámbitos relacionales, como son los académicos, científicos y la atención médica, implican a un complejo mundo de actores sociales, normas prácticas, leyes, economía, organización, inercias, creencias y valores. Retroalimentan el contenido y la forma del quehacer cotidiano en el que se asienta y reproduce el orden instituido en su escala macro y micro, y establecen finalmente las condiciones y procesos reales de salud y la sanidad.

 

Resumen:Más allá de las críticas macro-estructurales que inciden en la necesidad de grandes cambios institucionales, urgen unos cambios en el terreno regulativo, normativo y cultural que incidan en los procesos concretos de generación del conocimiento sanitario y primen la transparencia, el acceso equitativo, el avance de la innovación socialmente útil.

 

A favor de una escasez justa y sana

 

Aspiramos un mantenimiento y extensión del la protección sanitaria universal. Al mismo tiempo debemos de estar conscientes de que vivimos en un mundo finito y escaso en recursos, restrictivo y agotable, tanto en lo referente a la realidad biofísica y ecosistémica como a la económico- social e institucional. Por tanto, debemos tratar de impulsar iniciativas dentro de limitantes condiciones de partida y de llegada. En definitiva, la idea de austeridad no ha se ser percibida como un mal indeseable; dependerá en todo caso de como se conciba y aplique en la práctica. Es posible una austeridad justa y sana.

 

Pero muy al contrario, las ideologías dominantes tanto en la derecha política como en la izquierda, y sus creencias socialmente muy difundidas y cristalizadas, pregonan como valores intrínsecos: el crecimiento inacabable y el productivismo. Es decir, el consenso sobre la abundancia ilimitada de recursos se establece como la panacea para todos los problemas y males, incluido los de nuestro sistema sanitario. Así, a menudo se da una tendencia a reducir las problemáticas sanitarias a un simple reparto más equitativo de una creciente tarta económica y sus recursos. Desde estas percepciones se ignora que la receta de la creciente tarta a repartir está mal concebida desde el inicio: tiene una levadura venenosa y el horno puede estar escupiendo humos tóxicos. Luego se hace imposible hacer crecer la tarta y preservar su calidad a la vez.

 

La apuesta por una “sostenibilidad” económica sanitaria que se base en un crecimiento económico ilimitado como medio para su financiación se acompaña inevitablemente de múltiples destrucciones y daños ecológico-sociales. La prioridad del crecimiento económico “como sea” está atrapada en un dilema imposible de resolver: dañar la misma salud que se busca proteger.

 

En el contexto de recursos limitados se hace prioritario el reparto equitativo de las prestaciones y de las cargas del sistema de salud. Como suele ocurrir en todas las cosas, el diablo de la igualdad está en los detalles.

 

Resumen:Tenemos que construir propuestas y estrategias sensatas compatibles con la preservación de otros bienes comunes escasos como son los ecosistémicos y los recursos económicos públicos. Sí, es posible y deseable una gestión sanitaria de la escasez justa, equitativa y “próspera”.

 

 

 

Las creencias populares en favor de la gran industria farmaceútica

 

Las grandes farmacéuticas desarrollan potentes explicaciones al servicio de sus intereses de lucro, las difunden ampliamente en la sociedad y su retórica está especialmente presente en la clase política y académica. Aquí se presentan algunas perlas representativas:

- “Hace falta obtener muchos beneficios económicos de la venta de los fármacos para después invertir e incentivar la investigación y la innovación en nuevos y eficaces medicamentos”. (Aunque lo cierto es que las empresas farmaceúticas derivan gran parte de sus gananacias hacia el marketing, las visitas e incentivos a los profesionales médicos y la publicidad).

- “Gracias a las empresas farmaceúticas tenemos tratamientos eficaces contra muchas enfermedades importantes y vivimos cada vez más años con más calidad de vida”. (Aunque la mayoría de la investigación sobre las enfermedades principales se hace con fondos públicos).

- “Los organismos reguladores certifican la seguridad de los medicamentos”. (Aunque en realidad carecen de la independencia necesaria al estar infiltrados y presionados por los intereses de la industria. Son habituales las “puertas giratorias”, mediante las cuales los ex-funcionarios y altos cargos políticos pasan a trabajar para las farmacéuticas, y vice-versa).

- “Si hay demasiado control legal y burocracia se evita que salgan antes las nuevas terapias médicas al mercado”. (Al contrario, la gran mayoría de los nuevos medicamentos aprobados carecen de valor terapéutico añadido debido a la ausencia de ensayos y comprobaciones independientes fiables previas, y por ello no suelen aportar más seguridad y eficacia que los medicamentos ya existentes).

- “Siempre existe algún remedio médico para la gran mayoría de los males físicos, mentales y sociales de las sociedades”. “One pill for every ill”, es decir, que exista una pastilla para cada mal, lo que no es cierto. Las empresas farmaceúticas, especialmente en el campo psiquiátrico, primero inventan y catalogan las enfermedades y sus síntomas, y después proponen los fármacos para el tratamiento y el negocio.).

- “A más patentes, más innovación”. (Aunque lo cierto es que gran parte de las patentes existen para bloquear la innovación de otros competidores mediante “patent thickets” o “arbustos de patentes”, o para chantajear económicamente a otros inventores mediante los “patent trolls”).

- “Si se compartieran los resultados científicos se eliminaría el incentivo para la investigación médica”. (Pero ocurre al revés: la falta de transparencia frena el avance de la investigación y la ciencia, y al tiempo se despilfarra dinero público y se pone en peligro la salud de millones de personas que no conocen ni los efectos secundarios ni la eficacia real de los productos farmaceúticos).

-“La medicina individualizada es el futuro”. (Se trata de una promesa científica tecno-optimista destilada de un incierto determinismo genético, que es exagerada por la industria farmaceútica en su intento de abrir nuevos mercados muy lucrativos especialmente dirigidos a las personas económicamente más pudientes).

 

Resumen:Para construir alternativas a la gran industria farmaceútica en el terreno de la innovación biomédica, resulta necesario responder a contracorriente a muchos de los mitos “populares” difundidos y concebidos como si fueran verdades incuestionables. La resistencia y la lucha cultural con alternativas prácticas y discursivas se hace necesaria.

 

 

 

 

Caminos posibles para la transición hacia las políticas

de innovación biomédica en favor del bien común.

 

  •  

    La Desagregación o des-asociación (“de-linkage”)

 

El actual modelo de innovación biomédica es caro, ineficaz y opaco por ser controlado por unos monopolios económicos. La gran mayoría de la población mundial no puede pagar el precio de los medicamentos que sí son eficaces, mientras que la gran mayoría de los nuevos medicamentos “innovadores” producidos para el mundo rico en realidad carecen de beneficios terapéuticos en comparación con los ya existentes. Es resultado de todo un ciclo de producción de los nuevos medicamentos que suele ser controlado en su conjunto por unas grandes empresas farmaceúticas: desde la investigación hasta la fabricación y el marketing comercial pasando por los ensayos clínicos y la superación de las barreras regulatorias instituidas.

 

Se hace necesario exigir la desagregación y el fin del monopolio de las industrias farmacéuticas, entre otros motivos razones, por las mismas razones que hacen que las leyes europeas intenten romper los monopolios que ocupan posiciones dominantes en diversos sectores de actividad económica, como por ejemplo son el energético y el de telecomunicaciones. Se trata de abrir la competencia y evitar una posición de privilegio por las farmaceúticas sobre todo el ciclo de producción y venta. En el caso de las empresas farmacéuticas, el alto coste de los medicamentos se suele atribuir por parte de estas empresas al enorme coste económico invertido en la investigación. Gracias a las patentes, una vez en el mercado las empresas farmaceúticas gozan de un monopolio sobre la comercialización de los medicamentos de 12 a 20 años, con ello se bloquea la posibilidad de un mercado abierto a la competencia general con productos genéricos económicamente asequibles y útiles para la salud.

 

Desligar el coste de la investigación del precio final de los productos médicos en el mercado tiene muchas ventajas para la acceso, la transparencia, la eficacia y la seguridad de los productos médicos. Separando en partes la investigación del ciclo de producción y liberando una parte importante de la investigación de los encierros de patentes y de las normas de confidencialidad comercial permitiría abrir la posibilidad de una innovación mucho más eficaz y rápida al abrir la posibilidad de compartir masivamente ideas, datos, ensayos y resultados científicos. En suma, no hay excusas para no socializar el conocimiento biomédico y sacarlo del oscurantismo actual. La desagregación evitaría también que las dañinas posiciones dominantes en el mercado distorsionaran los precios últimos y dificultaran el acceso a medicamentos eficaces y asequibles por parte de gran parte de la población mundial.

 

El acceso abierto

 

Existe un fuerte movimiento académico y político-social contra la privatización y el lucro sobre el conocimiento, que propone y legisla en favor del acceso abierto y gratuito a los artículos científicos que son producto de la investigación financiada con dinero público. A partir del 2014 el acceso abierto se constituirá en política obligatoria para los proyectos investigadores financiados con fondos europeos. El alto precio de las revistas médicas especializadas y de los artículos protegidos por “muros de pago” son unas altas barreras de privatización del conocimiento que impiden la necesaria diseminación global de fundamentales conocimientos sobre la salud.

 

Las licencias socialmente responsables o licencias equitativas

 

Con el objetivo de favorecer el beneficio social de la investigación médica financiada total o parcialmente con fondos públicos, se estipulan condiciones que obligan a unas licencias de propiedad intelectual no-exclusivas, abiertas o “socialmente sensibles” en relación a los precios de los productos médicos desarrollados. Se trata de tomar en cuenta la inversión y los derechos de la ciudadanía para que no tenga que pagar dos, tres o cuatro veces por el mismo producto sanitario que contiene bienes de conocimiento producidos con financiación pública.

 

La investigación de “código abierto” (open source)

 

Se trata de proyectos de amplia colaboración en los cuales se comparten todos los datos y resultados de investigación científica con unas reglas muy abiertas y flexibles de propiedad intelectual para crear bienes públicos de conocimiento. Hoy son instrumentos especialmente útiles para la investigación de muchas enfermedades “olvidadas” del Sur u otras de creciente incidencia, como es la resistencia a los antibióticos, que no interesan a las empresas farmacéuticas por no ser bastante lucrativas. En el futuro, el código abierto debe convertirse en la norma generalizada para el avance de la ciencia y la defensa del bien común de la salud pública.

 

Los premios a la innovación

 

Los premios a la innovación pueden ser incentivos para inducir la investigación I + D en nuevos medicamentos que demanda la sociedad en lugar de solo seguir las oportunidades puntuales del mercado como tal y como marca los industria farmaceútica. Con los premios las instituciones públicas premian económicamente los desarrollos biomédicos más prometedores antes de realizar las últimas fases de ensayos clínicos y a cambio de los derechos de propiedad intelectual. En caso de éxito del medicamento, esto permitiría sacar unos productos realmente innovadores como genéricos asequibles desde el primer día. Además de ser muy útil para la enfermedades tropicales, podría significar un ahorro de miles de millones de euros para los sistemas de sanidad pública si se tratara de un nuevo fármaco anti-tumoral, un anti-retroviral o un nuevo tratamiento eficaz para el diabetes o el hepatitis.

 

También pueden funcionar los premios para incentivar hitos parciales en la investigación biomédica y para poder superar cuellos de botella en el quehacer científico. El sistema de premios puede representar los inicios de un nuevo modelo de negocio que cree importantes bienes públicos rompiendo los monopolios basados en la privatización del conocimiento mediante patentes.

 

Las Cestas de Patentes de Medicamentos (Patent Pools)

 

La cesta de patentes de medicamentos (Medicines Patent Pool) está apoyada por UNITAID, busca simplificar y mejorar la negociación de licencias voluntarias y no-exclusivas con el objetivo de acelerar el acceso a medicamentos genéricos asequibles para los países del Sur y sus sociedades empobrecidas. Mediante la cesta de patentes de medicamentos se bajan significativamente los precios de medicamentos patentados mediante la cesión condicionada de los derechos de propiedad intelectual para grupos de países en el Sur, especialmente los países más pobres. Este sistema debe extenderse cada vez a más países.

 

 

 

La transparencia de los datos y resultados de los ensayos clínicos

 

Es imprescindible conseguir el acceso público a todos los datos, protocolos y resultados fiables de los ensayos clínicos sobre los seres humanos y de los ensayos pre-clínicos sobre animales no humanos. Actualmente la gran mayoría de esta información producida está en situación de secretismo y no está disponible para el conocimiento de médicos y pacientes. No responde a las mínimas exigencias éticas el esconder esta información producida en el proceso investigador de las miradas científicas independientes si realmente se apuesta por conocer la eficacia y seguridad de los medicamentos. Además, es muy importante disponer de los datos completos de los ensayos fracasados o abandonados para prevenir el daño a pacientes, para evitar la repetición de lineas investigadoras equivocadas y malgastar fondos. La salud es un bien común básico que no puede admitir las actuales políticas basadas en la “confidencialidad comercial” de la innovacion biomédica, que en realidad alientan el fraude, la manipulación científica, el marketing engañoso y el despilfarro.

 

 

 

 

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13 novembre 2013 3 13 /11 /novembre /2013 09:26

Cultura e internet pájaro pared

      Rarely has an official "participatory" initiative been such a waste of time, money and futile debates.  Today the European Commission under the leadership of Internal Market Commissioner  Michel Barnier will conclude the year-long Licences for Europe stakeholders  process on the future of copyright in the European Union. This exercise consisted of four working groups on user-generated content, cross border portability, cultural heritage and text and data mining. In the end the conclusions presented by Barnier only reflect the rigid, wish lists of the publishing industry

      Instead of facing the challenges of much needed copyright reform and flexibility, the Licences for Europe stakeholders process has been clamorous failure. The European Commission´s main objective was to avoid the tough legislative alternatives concerning the future of copyright in the European Union. Pushed off the agenda of Licences for Europe were the crucial questions of how to favor innovation, wide access to science, culture dissemination and the efficient use of public funds. 
 
  As the name denotes  the European Commission designed this year-long process with a narrow, pre-ordained scope to be about "more licences" not about copyright reform promoted through exceptions and limitations.  The official framework of  L4E excluded any serious consideration of the necessary legal reforms needed to inject a degree of social and economic rationality and flexibility into the present copyright laws. Far from an open-ended inclusive exercise, Licences for Europe has been exclusively oriented toward self-satisfying publisher-approved proposals of "best practices", "self-regulation" and "streamlining" within the present copyright regime.  The hidden agenda of Licences for Europe is that  legal changes are not needed because a series of "memorandums of understanding" among stakeholders will suffice.

  Given the rigid scope imposed by the European Commission it should not come as any surprise that many important stakeholders decided to abandon or reject the process. During the process Licences for Europe was abandoned or deeply criticized by the  practical totality of organizations representing librarians, research librarians, consumer organizations, digital rights associations, scientific research centers and a number of innovative business initiatives. Here are a just a few of many examples that explain the disappointment in the process by civil society: http://www.edri.org/edrigram/number11.13/edri-letter-licences-for-europe and http://www.ubiquitypress.com/files/licence4europe/Letter_of_withdrawal_L4E_TDM_May_24.pdf and http://www.clarin.eu/node/3826

  This has been a major missed opportunity to bring EU copyright laws closer to the social reality of the digital age.  The European Commission keeps burying its head in the sand.

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27 octobre 2013 7 27 /10 /octobre /2013 14:39

Patentes, Mala Farma y monopolios 

 

Bad Pharma

 

 

 

El presente modelo de innovación biomédica se encuentra en crisis y se cuestiona cada vez más su viabilidad económica, científica y social. Actualmente, la investigación, desarrollo y producción de nuevos medicamentos  no suele estar dirigida por las necesidades generales de salud pública sino por las demandas del mercado y el beneficio económico de las grandes empresas que comercializan los medicamentos. Este modelo de investigación médica está fracasando en la mayoría de las frentes puesto que es muy caro, ineficiente y opaco. Tampoco está suministrando muchos de los tratamientos médicos útiles que hoy exigen nuestra sociedades, tanto en el Norte como el Sur. No está creando unos nuevos fármacos eficaces y económicamente asequibles para gran parte de la población europea y mundial. Por el contrario, cada año se sacan al mercado muchas nuevas medicinas que no añaden mejora alguna sobre las ya existentes (algunas incluso son más peligrosas) ya que la gran mayoría simplemente son repeticiones y copias virtuales de los fármacos ya existentes pero con la diferencia de que son mucho más caras. . Gran parte de estos nuevos productos no se venden por su eficacia sino por unan enormes campañas de marketing.

 

El actual modelo de innovación farmacéutica se basa en la creación de monopolios mediante el uso de patentes privadas. Según una vieja cantinela que se suele repetir hasta la saciedad por parte de las grandes empresas farmcéuticas, este modelo de investigación médica-farmacéutica les permite la recuperación de los costes económicos invertidos en la investigación y el desarrollo de los nuevos medicamentos gracias a  unos altos precios que les protege de las empresas de la competencia. La triste realidad es que en muchos casos, los altos precios de medicamentos patentados están al servicio de la financiación un gran entramado de marketing y lobbying comercial, y esto que supone muchísimo más gasto económico que el empleado en el mismo proceso de investigación científica. Al mismo tiempo, numerosas investigaciones recientes han documentado con datos empíricos la creciente ineficacia científica y los escasos resultados  terapéuticos de un modelo de innovación que está dominado por los intereses económicos de unas pocas grandes empresas, y que además orienta toda su investigación hacía unas pocas enfermedades que les resultan muy lucrativas. Como afirma la revista médica francesa Prescrire “en un sistema de innovación en bancarrota, la agitación comercial de las firmas crece”.

 

Una fuente importante de la ineficacia del actual modelo de investigación biomédica dominada por las patentes y la confidencialidad comercial es el oscurantismo que rodea a todo el proceso biomédico, en especial a los ensayos clínicos. Resulta chocante que médicos y pacientes nunca llegan a conocer ni obtener informaciones completas fiables sobre los efectos reales que comportan muchos de los medicamentos. En España el sistema de salud pública ni siquiera dispone de un sistema de infomación científica independiente y ajeno a los intereses de de las grandes farmacéuticas, algo que resultaría ser vital y necesario para adoptar criterios rigurosos en la compra de productos farmacéuticos para hospitales y ambulatorios.

 

Además, el conocimiento biomédico generado a partir de las inversiones con dinero público español y europeo acaba siendo apropiado por actores e intereses mercantiles privados mediante los derechos de propiedad intelectual. Es decir, las inversiones públicas en investigación de medicamentos no revierten como saber público. La investigación biomédica pública acaba privatizándose en las manos particulares de las grandes empresas farmacéuticas y no revierte en la creación de bienes y servicios públicos al servicio del conjunto de la sociedad. El contribuyente suele pagar triplemente los medicamentos: primero fianacia la mayoría de la investigación útil(que és pública), después paga con sus impuestos las compras públicas de los caros medicamentos patentados y, finalmente, debe costear el “co-pago” en la compra final de un fármaco.

 

En medio de una grave crisis económica y de una financiación pública farmacéutica insuficiente, crecen las llamadas en favor de un nuevo modelo de innovación biomédica capaz de crear unos productos biomédicos más asequibles, más útiles y más transparentes. A escala global, el Grupo experto consultivo sobre la coordinación y la financición de la investigación y desarrollo biomedicos, presentó sus recomendaciones en mayo del 2012 en la Organización Mundial de Salud (OMS) siguiendo el objetivo de conseguir una Convención o un Tratado global de regulación. Estas recomendaciones solicitaban “desligar” (de-link) el coste económico de los productos biomédicos del gasto en investigación I y D.  En Mayo del 2013 la OMS decidió el estudio de programas pilotos, ensayos de los nuevos modelos de innovación y la creación de un observatorio sobre el problema.

El 1 de enero de 2014 La Unión Europea lanzará su programa marco de investigación e innovación, Horizonte 2020 que incluye unas nuevas iniciativas para una ciencia más abierta y más socialmente responsible con una repercusión clara sobre el campo de la salud.

Con este documento preparado (véase link abajo) por Acción por la Salud Internacional (HAI) y el Diálogo Transatlántico de Consumidores pretende abrir un amplio debate democrático sobre las distintas alternativas al actual modelo dominante de innovación biomédica:


http://saludporderecho.org/wp-content/uploads/2013/10/Documento-HAI-FINAL.pdf

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24 octobre 2013 4 24 /10 /octobre /2013 08:57

Los estados miembros de la Unión Europea están negociando su posición ante el nuevo reglamento europeo de ensayos clínicos. Actualmente se oculta la gran mayoria de la información sobre la eficacia y la seguridad de los medicamentos. La industria farmaceutica sigue presionando para mantener esta situación de oscurantismo y manipulación de los resultados científicos. En los próximos días el Consejo establecerá su posición común sobre la transparencia en el nuevo reglamento. Ahora es urgente pedir a España que defienda la transparencia.

 

Gracias.

 

 

A la atención de la Excma. Sra. Ana  Mato Avendre, Ministra de Sanidad Servicios Sociales e Igualdad

sede@msssi.es
Paseo del Prado, 18-20, planta baja, esquina con Lope de Vega. 28014 Madrid.

Tema: Propuesta de Reglamento de la UE sobre los ensayos clínicos de medicamentos de uso humano 2012/0192(COD)

Estimada Ministra:

Escribo esta misiva para apremiarle a usted y a su Gobierno a apoyar las enmiendas a la regulación europea sobre ensayos clínicos que podrían suponer que la mayoría de los resultados de ensayos clínicos realizados en Europa estarían disponibles para investigadores y médicos. En la actualidad, alrededor del 50% de los ensayos clínicos no se publican, lo que significa que los médicos e investigadores no pueden tener acceso a ellos, lo que provoca errores en la elección del tratamiento más adecuado, oportunidades perdidas para una buena práctica de la medicina y la repetición innecesaria de dichos ensayos. Todos los ensayos clínicos debieran estar registrados  y sus resultados deberán ser accesibles.

Las enmiendas específicas que le estoy pidiendo que apoye son:

Enmienda 191 que aseguraría que los ensayos clínicos son registrados antes de comenzar.
Enmiendas 30 y 250 que dicen que los datos de los informes de ensayos clínicos no deberían considerarse confidenciales por motivos comerciales. Estas enmiendas asegurarían que las consideraciones comerciales no se ponen por encima del interés público de defendar la salud de la ciudadanía.
Enmiendas 193 y 253 que asegurarían que si se realiza un informe clínico detallado de cada  ensayo clínico que debería estar públicamente disponible.
Sin más, reciba un cordial saludo

[NOMBRE]

[DIRECCION]

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3 octobre 2013 4 03 /10 /octobre /2013 09:50

 

 

INNOVACIÓN Y ACCESO A MEDICAMENTOS

 

Documento de Políticas Abril 2012

 

 medicamentos.jpg

Traducción de la versión española

 Septiembre 2013

 

La política europea de innovación biomédica

y la promoción de bienes públicos de conocimiento

Sophie Bloemen1 y David Hammerstein2

1 Health Action International (HAI) Europe

2 Trans Atlantic Consumer Dialogue

Correos Electrónicos: sophie@haieurope.org & David.Hammerstein@tacd.org

 

Publicada por:

Health Action International (HAI) Europe

Overtoom 60 II, 1054 HK Amsterdam. Netherlands. Tel: +31 20 683 3684 Fax: +31 20 685 5002.

Health Action International (HAI) es una red global e independiente que trabaja para facilitar el acceso las medicinas y promoviendo el uso racional. En base a este principio, HAI se centra en fomentar una investigación comprometida y eficaz, así como en realizar incidencia política en base a la evidencia científica. www.haieurope.org

 

Trans Atlantic Consumer Dialogue (TACD)

 

TACD Secretariat, 24 Highbury Crescent, London N5 1RX, United Kingdom

El Trans Atlantic Consumer Dialogue (TACD) es un foro de organizaciones de consumidores de los EEUU y la UE que desarrolla y realiza recomendaciones políticas a los consumidores y gobiernos de éstas dos entidades. TACD se orienta en promover políticas que se desarrollen en interés del consumidor de estos dos grandes centros de consumo que son los EE.UU. y la UE.. www.tacd.org

Agradecimientos: Teresa Alves (Prescrire),ThiruBalasubramaniam (Knowledge Ecology

International), Cora Van den Bossche (HAI Europe), Bryan Collinsworth (UAEM),Christopher Knauth

(EC- DEVCO), James Love (Knowledge Ecology International), Joel Lexchin (University of Toronto),

Tessel Mellema (HAI Europe), Kirsten Myhr (RELIS Oslo University Hospital), Katrina Perehudoff (HAI

Europe), Judit Rius Sanjuan (MSF North America), Tim Reed (HAI Global), Xavier Seuba (Pompeu

Fabra University) and Christian Wagner (BUKO Pharma-Kampagne).

 

© Health Action International Europe y Trans Atlantic Consumer Dialogue Abril 2012

Este texto puede ser utilizado de forma gratuita en acciones de incidencia política, educativa e investigación, siempre que el documento sea reconocido en su totalidad. Se debe informar al titular del los derechos de todo uso para desarrollar un registro y evaluación del impacto. En el resto de los casos, tanto en reutilización por parte de otras publicaciones como traducciones y adaptación, se debe obtener el explicito permiso de HAI Europe (info@haieurope.org).La información vertida en este documento es veraz a la fecha de su publicación.

 

Financiado [en parte] por una subvención del Open Society Foundation

 

Traducido al español por:

Fundación Salud por Derecho www.saludporderecho.org

Salud por Derecho es una organización dedicada a defender globalmente el derecho a la salud desde el diálogo político y la movilización de la sociedad. Plaza de la Marina Española, 11 bajo B. 28013 Madrid, España.

 

Índice

- Acrónimos / Abreviaturas 3

- Resumen Ejecutivo 4

- Introducción 8

- La problemática actual del sistema de innovación biomédica 10

- Los debates internacionales sobre innovación médica

y los compromisos de la UE 12

- Propuestas que promueven un acceso a medicamentos asequible

y una innovación orientada a necesidades 17

- ¿Cómo puede la UE ser un líder en nuevos modelos de

de innovación? 23

- Recomendaciones 24

- ANEXO de propuestas específicas en materia de innovación

biomédica y oportunidades para las políticas de la UE 26

 

Acrónimos/Abreviaturas

ACTA Anti-Counterfeiting Trade Agreement [Acuerdo Comercial Anti-Falsificación (ACAF)]

ARV Antirretrovirales

CEWG Consultative Expert Group on Research and Development Coordination and

Financing [Grupo Consultativo de Trabajo de Expertos en I+D: Coordinación y Financiación] 

DG Directorat-General

EFPIA European Federation of Pharmaceutical Industries and Associations [Federación Europea de Industrias Asociaciones Farmacéuticas]

 

EMA European Medicines Agency [Agencia Europea de Medicinas]

EPARs European Public Assessment Reports

HAI Health Action International

GDP Gross domestic product

GSPoA WHO Global Strategy and Plan of Action (GSPoA) on Public Health [Estrategía Global y el Plan de Acción (EGPdA)

 

IMI Innovative Medicines Initiative [Iniciativa de Medicinas Innovdoras]

INN International Non-proprietary Name

IP Intellectual property [Propriedad Intelectual]

LDC Least developing countries [Países menos desarrollados (PMD)]

NIH National Institutes of Health [Institutos Nacionales de Salud]

OSDD Open Source Drug Discovery Initiative

PDP Product Development Partnership [Partenariados de Desarrollo de Productos]

PEPFAR United States President's Emergency Plan for AIDS Relief

R&D Research and Development [Investigación y Desarrollo (I+D)]

TACD Trans Atlantic Consumer Dialogue

TB Tuberculosis

TRIPS Trade-Related Aspects of Intellectual Property Rights [Acuerdo de los aspectos relacionados con los intercambios de los Derechos de Propiedad Intelectual]

USTR Office of the United States Trade Representative [Oficina del Representatnte de EEUU]

WHA World Health Assembly [Asamblea Mundial de Salud (AMS)]

WHO World Health Organization [Organización Mundial de la Salud (OMS)]

WIPO World Intellectual Property Office [Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI)]

 WTO World Trade Organization [Organización Mundial del Comercio (OMC)]

 

Prefacio

Existen sólidas evidencias de que la investigación, el desarrollo y la producción de nuevos medicamentos  no suelen estar orientados por las exigencias de salud pública, sino por las demandas del mercado y el beneficio económico de las empresas que desarrollan y comercializan los medicamentos. Muchas voces cualificadas apuntan al fracaso de la innovación médica en la mayoría de sus objetivos puesto que es muy cara, ineficiente y opaca.

 En el 2012 escribimos este  documento para recoger y explicar algunas de las iniciativas más importantes que sobre la innovación biomédica y la gestión abierta del conocimiento científico, estaban siendo propuestas desde diferentes ámbitos. Ahora consideramos importante presentar en castellano este breve repaso de tan prometedoras propuestas que buscan promover la ciencia abierta, y la investigación orientada por el bien común y la creación de bienes públicos. La intención del presente documento es  contribuir a los debates que en este sentido se están llevando a cabo en la Unión Europea, sobre todo en el contexto de la puesta en marcha del programa de investigación Horizonte 2020, y en la Organización Mundial de Salud.

La comunidad científica debe tener la oportunidad de hacer una reflexión crítica sobre los procesos y los fines sociales de su labor investigadora. La aportación de los profesionales sanitarios es importante en el debate sobre qué innovación médica es necesaria y para detectar los problemas de acceso.  Al decidir las inversiones públicas y los marcos legales, los responsables políticos han de  ser creativos para  plantear las distintas alternativas a favor del bien común. La ciudadanía en general tiene el derecho de  participar en un amplio debate democrático sobre todas las claves que afectan a nuestra salud.
 

Septiembre 2013

 

Resumen Ejecutivo

La creación de conocimiento que lleva hacia la innovación siempre ha sido crucial para el desarrollo social, político y económico, y en ningún sitio es más evidente que en el descubrimiento, desarrollo y producción de medicamentos. Sin embargo, el actual modelo de investigación biomédica tiende a acorralar el conocimiento a través de Derechos de Propiedad Intelectual (DPI), concedidos a cambio de los resultados de investigación y desarrollo. Este modelo ha logrado incentivar numerosos medicamentos clave para distintas áreas de enfermedades, pero en muchas otras áreas ha fallado, siendo cada día más evidente que el modelo actual de incentivos a la innovación no es compatible con ninguna visión de sostenibilidad económica en el cuidado de la salud global. Este modelo descuida, lamentablemente, las necesidades de salud de las personas más pobres del mundo, que disfrutan de un acceso muy limitado a medicamentos esenciales.

Una de las limitaciones más críticas al modelo de innovación basado en monopolios de patentes es la dependencia de los altos precios de las tecnologías resultantes. Básicamente, se permite al innovador que recupere los costes de la I+D a través de precios altos y de una protección frente a otros competidores. Adicionalmente, la escasez de innovación de las empresas farmacéuticas ha resultado en que cada vez sean menos los medicamentos nuevos con un verdadero valor terapéutico que llegan al mercado. Las empresas productoras han ido cambiando gradualmente su enfoque desde uno basado en las necesidades hacia uno basado en estrategias de marketing, ampliación de patentes y litigios contra la competencia. Al mismo tiempo, el modelo actual de innovación encubre los resultados de los ensayos clínicos y mantiene otros datos de salud ocultos, llevando a una situación de potencial falta de ética en la que los pacientes a veces están siendo expuestos a dañinos efectos secundarios de medicamentos que, aún siendo en varias ocasiones conocidos, no son revelados debido a la confidencialidad comercial.

La globalización de estándares rigurosos de Propiedad Intelectual (PI) y los altos precios que lo acompañan han contribuido a un limitado acceso a medicamentos esenciales en los países menos desarrollados. De forma crucial, este documento también aborda cómo la innovación en salud conducida por los intereses del mercado, el alto espectro de patentes existentes y los altos precios de los medicamentos, añaden un lastre financiero a los sistemas públicos de salud, ya de por si sobrecargados a causa de la crisis económica global y por la deuda pública.

Es precisamente en base a todos los motivos mencionados anteriormente por lo que en el seno de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se está llevando a cabo un debate sobre aproximaciones alternativas y complementarias en la innovación de productos para la salud. La Unión Europea, siguiendo sus objetivos en políticas de desarrollo y salud, también se ha comprometido a explorar modelos alternativos dentro de este ámbito.

La Estrategia Global y Plan de Acción en Salud Pública, Innovación y Propiedad Intelectual de la OMS (EGPdA) de mayo del 2008, así como y las Conclusiones de Salud Global del Consejo de la UE de mayo del 2010, hicieron un llamamiento sobre la necesidad de una innovación guiada en base a las necesidades de salud y a que se explorasen modelos de innovación que desligaran el coste de la I+D de los precios de los medicamentos. Esta vía busca promover tanto que la investigación esté guiada en base a las necesidades como que los medicamentos y las tecnologías médicas resultantes sean asequibles. La desvinculación de los costes de la I+D del precio de los fármacos deja en evidencia tres debilidades del actual modelo de innovación médica: falta de asequibilidad, falta de disponibilidad y falta de adaptación. Muchas de las nuevas propuestas en este documento han sido recientemente recomendadas por el Grupo Consultivo de Expertos sobre Coordinación y Financiación de I+D (CEWG por sus siglas en inglés) de la OMS, que presentó sus recomendaciones a la Asamblea de Salud Mundial en mayo de 2012 (WHO, 2012).

En relación a la I+D médica financiada públicamente, una de las preguntas clave es si el conocimiento generado gracias a la financiación de la UE, (es decir financiado con los impuestos de los ciudadanos europeos), debería continuar estando predominantemente influenciado por un modelo de grandes actores privados, o si la política de investigación en salud de la UE debería tener unos claros condicionantes sociales. Dicho de otra forma: ¿deben los miles de millones de Euros de financiación de la UE continuar siendo concedidos sin ningún tipo de condicionantes como son los compromisos de responsabilidad social y/o apertura? ¿Debería la innovación dirigida por los intereses del mercado ser promovida por la UE en detrimento de un mayor acceso a un tratamiento de salud efectivo y asequible?

El Programa Marco de Investigación e Innovación de la UE, Horizonte 2020, proporciona a la UE una oportunidad para tomar una decisión socialmente responsable que lleve a un nuevo modelo de sostenibilidad que contribuya al bien público. La UE tiene que ser un inversor que asegure que los ciudadanos de la UE cosechan los beneficios de sus inversiones a través de la mejora de la salud pública. Es el momento para que la UE asuma el liderazgo en explorar nuevas estrategias en la innovación biomédica que promuevan tanto el acceso asequible a los resultados de la I+D, como la creación de conocimiento como bienes públicos.

Varias propuestas y proyectos han sido desarrollados por gobiernos, sociedad civil, académicos e industria con el objetivo de intentar promover tanto el acceso a los medicamentos como la propia innovación. Algunos son relevantes para los pacientes dentro de la UE mientras que otros se enfocan por completo a países en desarrollo y/o enfermedades que afectan mayoritariamente a países en desarrollo. Se está fomentando así un nuevo paradigma de la innovación en tecnologías médicas basado en compartir el conocimiento y los datos en lugar de limitarlos con Derechos de Propiedad Intelectual. Sin embargo, mientras un importante número de estas iniciativas ya han sido implementadas, otras continúan siendo propuestas. Algunas de ellas son las siguientes:

Licencias socialmente responsables (LSR) o Licencias Equitativas- Las LSR promueven las licencias no exclusivas o condicionales de tecnologías patentadas. La base lógica es la de generar el mayor beneficio social posible de la investigación públicamente financiada. Las LSR podrían ser el modelo estándar para la investigación biomédica financiada públicamente.

Investigación de Fuentes Abiertas – El mecanismo de fuentes abiertas permite a los investigadores colaborar y compartir conocimiento con un acercamiento abierto de los derechos de Propiedad Intelectual. Un número de iniciativas de fuentes abiertas han sido ya lanzadas en el ámbito médico en las últimas décadas. La investigación de fuente abierta puede ser especialmente útil en la investigación relacionada con enfermedades olvidadas, antibióticos y para otras condiciones que no han sido debidamente investigadas en porque el sistema actual está guiado por los intereses del mercado.

Acceso Libre – Se refiere a la provisión de acceso abierto a la investigación publicada. El alto coste de revistas médicas y los precios para lograr el acceso a datos evitan compartir conocimiento e información crucial en el ámbito de la salud.

Cestas de Patentes – Las Cestas de Patentes de Medicamentos (CPM) apoyadas por UNITAID están enfocadas a simplificar y mejorar la negociación de licencias voluntarias con el objetivo de acelerar la competencia con genéricos. Se busca así bajar los precios de los medicamentos patentados y estimular el desarrollo de dosis fijas y medicamentos pediátricos para el VIH/Sida. Para que esto funcione las empresas necesitan ceder sus licencias a los CPM.

Partenariados de Desarrollo de Productos (PDPs)– Enfocados hacia el desarrollo de medicamentos,

vacunas y diagnósticos a través de la combinación de recursos del sector público, filantrópico y farmacéutico. Los PDPs generalmente incentivan la investigación y el desarrollo de productos enfocados hacia enfermedades que afectan de manera desproporcionada a países en desarrollo.

 

Premios a la Innovación – Los premios pueden ser un incentivo para inducir la I+D en nuevos medicamentos esenciales y puede ser implementado de tal manera que la competencia, la asequibilidad y el amplio acceso estén asegurados. Los premios a la innovación también pueden funcionar para incentivar partes del proceso de innovación y para premiar los resultados de la investigación que no termine en productos comercialmente viables. Una versión ambiciosa de premios a la innovación incluiría licencias libres del producto final.

 

Tratado o Convención de I+D Biomédica – Esta propuesta podría asegurar mecanismos sostenibles de financiación para la I+D y fomentar el desarrollo y la accesibilidad de productos y dispositivos médicos destinados a tratar las necesidades médicas de los países en desarrollo. El concepto de una convención en I+D se basa en los principios de desvinculación del precio de un producto y sus costes de I+D; innovación de conocimiento libre; competencia entre los proveedores; acceso y transferencia de tecnología hacia países en desarrollo. El CEWG de la OMS recomienda que las negociaciones formales entre los gobiernos sobre una Convención vinculante en I+D sean iniciadas. (OMS, 2012).

 

Recomendaciones

La UE podría generar una gran diferencia si apoyase el llamamiento global de crear un mejor sistema de innovación biomédica. La UE tiene como objetivo ser el líder en innovación tecnológica. Sin embargo, la UE podría y debería ser tanto un líder en innovación como en acceso. Para que la UE pueda triunfar necesita mirar positivamente a las nuevas concepciones sobre la innovación y hacia el desarrollo tan prometedor que se está produciendo en el área de incentivos y de financiación para la I+D. La UE debería considerar propuestas innovadoras, especialmente aquellas destinadas a desligar los costes del I+D del precio del producto final, y convertirse así en un actor clave en el desarrollo de nuevos modelos de innovación biomédica sostenibles y que fomentan el conocimiento como bien público. La necesidad de un nuevo enfoque sobre la innovación es aún más urgente cuando la I+D es subsidiada a través de fondos públicos; por ello las políticas de la UE deberían estar guiadas por la noción de que los bienes públicos, desarrollados gracias a fondos públicos tienen que ser asequibles y accesibles para todos. El Programa Marco de Investigación Horizonte 2020 es una oportunidad ideal para que la UE se haga con el liderazgo en algunos de los asuntos descritos anteriormente.

 

Llamamiento de HAI Europe y TACD a la UE:

Respecto a los programas de investigación y la política interna de la UE, hay que:

  • Incorporar principios socialmente responsables como condición para recibir subvenciones a la investigación biomédica, especialmente en las subvenciones de Horizonte 2020.

  • Establecer reglas claras en Horizonte 2020 en relación al libre acceso a los resultados de investigaciones de salud financiados por la UE.

  • Promover transferencia de tecnología significativa; Horizon2020 debe aumentar el nivel de incentivos y apoyos a los investigadores de los países en desarrollo respecto a los incluidos en FP7.

  • Llevar a cabo estudios de viabilidad y programas piloto para varios premios a la innovación, en particular aquellos relacionados con el VIH/SIDA, la investigación del cáncer, enfermedades olvidadas y antibióticos.

  • Asegurar el acceso a los datos de los ensayos clínicos de medicinas registrados en Agencia Europea del Medicamento o en las autoridades nacionales.

Respecto a la política internacional, hay que:

• Iniciar constructivamente las negociaciones sobre una Convención de I+D Biomédica tal y como fue recomendado por el CEWG de la OMS en la 65 Asamblea Mundial de la Salud de mayo de 2012.

• Animar a las empresas a unirse a la Cestas de Patentes de Medicamentos otorgando licencias voluntarias de sus tecnologías patentadas para favorecer el acceso en todos los países en desarrollo.

• Más que extender la exclusividad de mercado mediante la protección de la Propiedad Intelectual en los Acuerdos de Libre Comercio, tiene que centrarse en estimular una innovación valiosa terapéuticamente y asequible.


Introducción

Actualmente, más de dos mil millones de personas en el mundo aún carecen de acceso a medicamentos esenciales, siendo el alto coste de los mismos uno de los factores más importantes que contribuyen a esta falta de acceso. Al mismo tiempo, la de cantera de productos de las compañías farmacéuticas se está agotando y muy pocos medicamentos verdaderamente innovadores y que añadan algún valor terapéutico real están llegando al mercado. Los costes financieros y de oportunidad que se derivan del modelo actual de innovación no afectan únicamente a los países en desarrollo, también a gobiernos y pacientes de la Unión Europea (UE). El creciente gasto farmacéutico es una de las principales razones por las que algunos Estados Miembros de la UE están experimentando un incremento en sus presupuestos de sanidad pública. La insostenibilidad de esta situación y en mitad de una crisis económica global está llevando a algunos gobiernos a tomar decisiones en detrimento de los pacientes y los consumidores, limitando su acceso a tecnologías que salvan vidas.

Con el objetivo de mejorar el acceso a medicamentos y mejorar el sistema de innovación, distintas estrategias deberían ser exploradas. Una línea de acción dentro del sistema actual es asegurar el acceso y mejorar los resultados de la innovación. Otra línea debería centrarse en investigar y emplear un modelo de innovación biomédica alternativo al actual. Esta estrategia a más largo plazo es el acercamiento que exploramos en este documento.

Durante más de dos décadas, la comunidad internacional ha estado haciendo un llamamiento a nuevos modelos en I+D alentados por las necesidades de salud en lugar de una innovación conducida desde los mercados. El problema de falta de innovación por parte de la industria farmacéutica transnacional (Big Pharma) también ha sido ampliamente reconocido por la industria en sí misma. Se pueden encontrar ideas importantes al respecto y que sientan las bases del debate en las conclusiones del Informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) realizado por la Comisión sobre el Derecho a la Propiedad Intelectual, Innovación y Salud Pública (OMS, 2006, p.10). Una conclusión es que en ausencia de un mercado que genere ganancias, como es el caso de muchos países en desarrollo, la protección de los derechos de Propiedad Intelectual para estimular la innovación se vuelve irrelevante.

Recientemente, la Estrategia Global y el Plan de Acción (EGPdA) de la OMS en Salud Pública, Innovación y Propiedad Intelectual de mayo 2008 (OMS, 2008) y las Conclusiones sobre Salud Global del Consejo de la UE de mayo del 2010 (Consejo de la Unión Europea, 2010) también han hecho un llamamiento sobre la urgencia de fomentar una innovación promovida desde las necesidades de salud, así como de explorar más profundamente modelos de innovación biomédica que desvinculen el coste de la investigación y desarrollo (I+D) del precio de las medicinas con el objetivo de asegurar tanto la innovación como el acceso a las tecnologías médicas esenciales. Es en base a estos principios han surgido en todo mundo iniciativas de investigación exitosas, que basadas en una mayor apertura y colaboración, están indicando que hay un nuevo camino a seguir.

Sin embargo la UE , en vez de jugar un rol proactivo en el debate sobre nuevos modelos que promuevan la innovación y el acceso a productos médicos esenciales, hasta el momento ha contribuido al fomento de la protección estricta de la Propiedad Intelectual (PI) y a su aplicación en todo el mundo, lo que en último término limita el acceso a los medicamentos. No obstante, el Programa Marco de Investigación Horizonte 2020 ofrece a la UE una oportunidad única para tomar decisiones socialmente responsables que conduzcan a implementar nuevos modelos innovación más sostenible y que contribuyan al bien público1.

A la luz de Horizonte 2020 y la Agenda Conjunta de Innovación2, este documento sobre políticas ofrece una mirada sobre las discusiones actuales, iniciativas y diferentes propuestas sobre cómo conducir la innovación biomédica. Asimismo, ofrece recomendaciones a instituciones europeas sobre cómo convertirse en líderes en la exploración de modelos nuevos y complementarios que promuevan la innovación. Propone el establecimiento de una agenda de investigación verdaderamente innovadora, al mismo tiempo que se implementan los compromisos establecido en relación a la Equidad de Salud dentro de la UE y la Salud Global (Consejo de la Unión Europea, 2010). No sólo hay claros motivos morales para que los responsables en la toma de decisiones exploren las propuestas que se están aportando, también económicos. Estas propuestas no sólo buscan asegurar un acceso más amplio a las tecnologías médicas, también aseguran la sostenibilidad del sistema de salud europeo, ya que racionalizan la inversión pública y mejoran la innovación a través de una mejor gestión del conocimiento. Un enfoque “business as usual” ya no es una opción.

A pesar de que una innovación biomédica realmente dirigida por las necesidades de salud de las personas es un elemento crucial para garantizar el acceso a los medicamentos, es importante tener en cuenta que éste es sólo uno de los factores. Nunca habrá una “pastilla para cada enfermedad” y además los medicamentos por sí solos raramente pueden hacer una contribución a la salud de las personas si elementos cruciales para el sistema de salud y los determinantes sociales de la salud no son tenidos en consideración.

 

La problemática actual del sistema de innovación biomédica

La innovación puede ser una fuerza que lleve a mejorar el bienestar público. En ningún otro sitio es más evidente que en la creación de medicamentos para tratar enfermedades mortales. Si tienes la medicación vives; sin ella mueres. Tener o no tener el medicamento depende de dos cosas: si ha sido desarrollado, y si es así, si tienes acceso a él. El conflicto entre estos asuntos gira en torno a cómo estimular la innovación y cómo pagarla. Los medicamentos son baratos de manufacturar, pero caros de desarrollar. Mucha de la investigación subyacente viene de instituciones académicas financiadas por subvenciones gubernamentales. Mucho del trabajo de desarrollo se hace desde las empresas farmacéuticas, que no invertirán en investigación y desarrollo sin incentivos: esta es la situación del sistema de patentes, que premia a la empresa que desarrollan un medicamento exitoso con un monopolio de mercado de 20 años. Permitir monopolios lleva a efectos negativos y el caso de los medicamentos no es una excepción.”

Tim Hubbard y James Love, The Guardian, 4 febrero 2004

 

¿Cómo funciona?

El modelo actual de innovación farmacéutica está basado en patentes y otras formas de protección de la Propiedad Intelectual para empresas innovadoras. Sin embargo, el sistema de patentes no siempre ha dominado el modelo de I+D de los medicamentos. Muchos países europeos que construyeron sus industrias sin protección de patentes comenzaron a otorgar patentes farmacéuticas durante el siglo XX. Hasta muy recientemente, la mayor parte de la Europa continental suministraba patentes únicamente a la produccióndel medicamento, no al productocomo es práctica habitual en la actualidad. Esto conlleva que una vez que el medicamento era descubierto, otro fabricante podía producirlo utilizando otro proceso de fabricación (Boldrin y Levine, 2008).

 

El modelo actual ha creado muchos medicamentos que son clave para distintas enfermedades (Munos 2009). Sin embargo, este modelo también tiene limitaciones fundamentales. El estancamiento de los flujos de desarrollo de las compañías farmacéuticas ha resultado en que sean menos los medicamentos innovadores que añadan valor terapéutico que llegan al mercado. Lógicamente existen excepciones notables, pero éstas son únicamente un pequeño porcentaje de todos los nuevos productos (La Revue Prescrire, 2001). Las empresas han ido gradualmente cambiando su modelo de negocio, desde un enfoque basado en la innovación terapéutica, hacia uno fundamentado en el marketing, patentando de manera amplia, litigando contra competidores y desarrollando medicamentos “me too”3con pocas ventajas terapéuticas (Boldrin y Levine 2008). Efectivamente, y tal como se ha analizado en la revista Prescrire, de los 97 medicamentos nuevos o nuevas indicaciones de medicamentos ya conocidos en el año 2010 únicamente cuatro de ellos proporcionaban ventajas terapéuticas (La Revue Prescrire 2011).

 

Esto ha originado que las empresas farmacéuticas en la UE gasten el 23% de su facturación en marketing y únicamente un 17% esté destinada a I+D (Comisión Europea, 2009). El Informe del Director General de la Competencia sobre la encuesta del Sector Farmacéutico del año 2009 concluía que el enfoque excesivo en litigios está minando la competencia de los genéricos y debilitaba la innovación (Comisión Europea, 2009). Esta situación sugiere que la actual estructura de incentivos es problemática.

 

Este modelo de conocimiento restringido y secreto es particularmente dañino en el ámbito de la investigación médica, donde el encubrimiento de I+D de datos médicos esenciales se traducen en retrasos adicionales, cuellos de botella y la repetición infructuosa en el desarrollo de medicamentos que salvan vidas. El secretismo se extiende hasta los datos resultantes de ensayos clínicos, que no son descritos en su totalidad. Además, esta dinámica establece una situación nada ética, en la cual los riesgos son conocidos pero no revelados debido a la confidencialidad comercial, y donde los pacientes son expuestos a efectos secundarios dañinos. Esta situación descrita es exacerbada por el hecho que la Agencia de Medicamentos Europea (AME) en sus Informes Europeos de Asesoramiento Público (IEAPs) únicamente resume los datos y las bases para conceder autorizaciones para que los medicamentos lleguen al mercado. Por tanto, esto permite sólo un acceso público limitado a los datos presentados por las empresas durante el proceso4. Se necesita avanzar hacia una mayor apertura en este ámbito.

 

La promesa de que el sistema actual de patentes y la concesión de monopolios promovería una inversión masiva en I+D en salud ha fallado, no se ha materializado. Los medicamentos y otras tecnologías médicas son costosos y el sistema de Propiedad Intelectual frecuentemente es mal utilizado. Además, el hecho de que los niveles de innovación efectiva están decayendo y que la caducidad de muchas patentes muy lucrativas expiran en Europa, está llevando a que en la actualidad las empresas busquen un mayor nivel de ingresos en los países en desarrollo y en mercados emergentes a través de la implementación de estándares más altos de protección de la Propiedad Intelectual alrededor de mundo.

 

Globalizando la Protección de la Propiedad Intelectual

En el año 1994, la OMS estableció los estándares de la Propiedad Intelectual a través del Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC por sus siglas en español y TRIPs por sus siglas en inglés) (WTO, 1994). Este acuerdo globalizó de una manera muy efectiva los estándares de Propiedad Intelectual de la UE y de EEUU y redujo la posibilidad de que países de renta media y baja pudiesen producir e importar medicamentos genéricos de, por ejemplo, la India, que posee la industria más grande de genéricos y que no ofrecía patentes sobre productos. La India ha estado actuando como la “farmacia del mundo en desarrollo” suministrando medicamentos “low cost” a los países pobres. Reconociendo la necesidad de controles y balances en un sistema que probablemente impactaría negativamente en los países en desarrollo, el acuerdo de los ADPIC sí provee flexibilidadesy salvaguardas para la salud pública (Correa, 2000). Por ejemplo, bajo las flexibilidades de los ADPIC los países pueden sobreponerse de manera legal a las barreras de las patentes por motivos de salud pública para producir su propia versión genérica de medicamentos patentados o importarlos. Sin embargo, estas flexibilidades han demostrado ser muy difíciles de implementar, pues al intentar ser utilizadas por algunos países en desarrollo, han sido frecuentemente expuestos a fuertes presiones políticas por parte de empresas y gobiernos extranjeros para que abandonasen esta vía. En la Declaración de Doha sobre el Acuerdo de ADPIC y Salud Pública (OMS, 2001), los miembros de la OMS reafirmaron que los ADPIC pueden y deberían ser interpretados e implementados de una manera en que se apoye el derecho de los miembros de la OMS a la salud pública y, particularmente, a promover el acceso de todos a los medicamentos” (OMS, 2001). Cuando son utilizadas, las flexibilidades de los ADPIC tienen una contribución significativa para incrementar el acceso a medicamentos en países de renta media y baja.5

 

Sin embargo, la protección de la Propiedad Intelectual y la agenda de la UE y de los EEUU están socavando y deteriorando las flexibilidades de los ADPIC, creando barreras adicionales a la competencia de genéricos. Los elementos más importantes de esta agenda incluyen acuerdos bilaterales y regionales de libre comercio que contienen potentes capítulos de Propiedad Intelectual incluyendo provisiones sobre los ADPIC; condiciones de adhesión a la OMS; el Acuerdo Comercial Anti-Falsificación (ACTA, en sus siglas en inglés); el Informe Especial unilateral 301 de la Oficina del Representante de Comercio de EEUU (USTR); el listado de vigilancia de la UE; así como las legislaciones nacionales y regulaciones (por ejemplo legislaciones de lucha contra la piratería) (HAI Europe, Oxfam, 2009). En su conjunto, estas políticas restringen el limitado espacio disponible para que los países en desarrollo prioricen la salud pública por encima de la protección a los derechos de la Propiedad Intelectual.6Este espacio será restringido aún más cuando el período de transición para la implementación de los ADPIC acabe. Para el año 2016 se espera que todos los países, incluyendo los países menos desarrollados hayan implementado completamente el acuerdo de los ADPIC (a no ser que haya más extensiones en el período de transición proporcionada). En el año 2005 India completó la implementación de los ADPIC, dificultando el desarrollo de versiones genéricas de nuevos medicamentos, a no ser que se aplique algunas de las flexibilidades de los ADPIC que raramente son utilizadas. Una vez que los países menos desarrollados cumplan con los ADPIC también se enfrentarán a barreras de Propiedad Intelectual a la hora de importar versiones de medicamentos genéricos asequibles más novedosos.

 

El presupuesto de salud en Europa y la desigualdad en salud

En Europa Occidental la mayor parte de los sistemas de salud proveen acceso universal a medicamentos esenciales. Sin embargo, los altos precios de los medicamentos representan un enorme coste para los presupuestos de sanidad y empresas de seguros, que están siendo sometiendo a una creciente presión. A la luz de la crisis financiera global, una envejecida población en Europa y el coste del tratamiento de enfermedades crónicas como el cáncer o la diabetes, los gobiernos ya no poseen recursos económicos suficientes para financiar completamente los sistemas de salud, especialmente si algunas de las nuevas tecnologías proporcionan pocos beneficios terapéuticos adicionales. En Europa Central y del Este, donde los presupuestos para la salud son aún más limitados, no se proporciona acceso a todos los medicamentos esenciales, obligándose a un mayor número de pacientes a co-pagar sus medicamentos. Por ejemplo, en el año 2005 en Bulgaria, el porcentaje de “bienes médicos dispensados a pacientes” pagados de su bolsillo fue del 79%. Correspondientemente, en Chipre fue del 81%, en Francia del 16% y en los Países Bajos del 26% (Van Mosseveld, Kawiorska and De Norre, 2008). El efecto pues que tiene el alto precio de los fármacos sobre el acceso a los medicamentos en países de la UE es más que patente.

Estos problemas se agravan por el hecho de que los estados miembros del este y del centro de Europa que se unieron a la UE en el año 2004 fueron obligados a adherirse a las mismas regulaciones de Propiedad Intelectual que los Estados Miembros de Europa Occidental, a pesar de las significativas diferencias relativas que hay en términos de Producto Interno Bruto (PIB) per cápita. Hay que añadir que en marzo del 2004, antes de su adhesión, el régimen de la UE sobre la exclusividad de datos7también cambió, proporcionando un mercado exclusivo adicional a empresas farmacéuticas innovadoras en estos mercados emergentes. Los ministerios de salud de estos países de nueva incorporación compartieron su preocupación sobre el aumento de los precios debido a la adhesión, pero finalmente primaron los intereses comerciales con un efecto negativo sobre los precios de los medicamentos y los presupuestos de salud pública.

Recientemente varios países de la UE han incluido limitaciones a precios sobre medicamentos originales (o de marca). En España se implementó una ley en la que los médicos únicamente pueden recetar principios activos, refiriéndose solamente a la Denominación Común Internacional en vez de a marcas comerciales. Este efectivo mecanismo para bajar los precios ya ha sido implementado por otros países de la UE. Varias reformas que promuevan el mayor uso de medicamentos genéricos así como negociaciones más duras sobre el precio de fármacos patentados son lógicamente necesarias y beneficiosas, pero no atajan el problema de las fallas estructurales del sistema actual. Estas brechas incluyen la falta de incentivos eficientes a la inversión en I+D, el excesivo secretismo y el compartir poco conocimiento, datos, materiales y tecnología, así como la racionalización y desigualdad de acceso a medicamentos nuevos patentados.

Dentro del actual contexto de la UE, sumida en una crisis de deuda pública, muchos hospitales públicos del Sur de Europa están incapacitados para hacer frente a sus gastos farmacéuticos (Ornelas, 2012). Esta situación incluso ha llevado a algunas empresas farmacéuticas, como Roche, a dejar de suministrar varios medicamentos contra el cáncer a Grecia (Daley, 2011). Otros Estados Miembros del Sur y Este de la UE podrían enfrentarse a esta situación pronto y estar obligados a retirar un número de medicamentos de sus listados de tratamientos cubiertos por el Estado. Mientras los gobiernos de Europa ya están afrontando dificultades para incrementar sus presupuestos en salud a fin de acomodarse a estos crecientes gastos farmacéuticos, el problema seguirá aumentando con el envejecimiento de sus poblaciones. El acceso de los pacientes a los medicamentos varía mucho dentro de Europa y, teniendo en cuenta el desarrollo de la actual situación política y económica, las disparidades dentro y entre los estados probablemente se agudizará.

Por tanto, la pregunta sobre si el sistema actual de I+D es sostenible, e incluso si es deseable tiene que ser abordada. Si la respuesta es no, ¿qué modelos alternativos de innovación médica pueden ser considerados?

Con el fin de poder convertir sus políticas en acción y demostrar su compromiso con la “Equidad y Salud en todas las Políticas”, la UE debe reformar su mercado interior y sus políticas de investigación e innovación para incrementar la coherencia con sus objetivos. Y un camino que aún no ha sido explorado es el de la promoción de incentivos alternativos a la innovación.


Los debates internacionales sobre innovación médica

y los compromisos de la UE

 

El llamamiento global de la OMS para un nuevo modelo de innovación

La política europea de investigación e innovación aún no refleja el reconocimiento de la comunidad internacional sobre la necesidad de nuevos modelos de innovación médica, tal y como se resaltó en mayo del 2008 durante la Asamblea Mundial de Salud (WHA). En esta reunión, todos los países, incluyendo los Estados Miembros de la UE, acordaron tener una Estrategia Global y un Plan de Acción (GSPoA) comprehensivo en Salud Pública, Innovación y Propiedad Intelectual. La GSPoA hace un llamamiento a los responsables de la toma de decisiones para “explorar y promover una serie de mecanismos de incentivos en I+D, incluyendo el de desvincular los costes de la I+D de los precios de los productos en salud” (OMS, 2008). Específicamente, la sección 2.3c del GSPoA llama a “promover más discusiones exploratorias sobre la utilidad de posibles instrumentos o mecanismos para la I+D biomédica, incluyendo entre otros un Tratado de I+D biomédica y en salud”. (WHO, 2008, p.11).

 

Se creó un Grupo Consultivo de Trabajo sobre la Coordinación y la Financiación de la I+D (CEWG) para analizar varias propuestas de mecanismos innovadores. El Grupo de Trabajo de la OMS ha recibido varias propuestas a través de consultas públicas de Estados Miembros, sociedad civil, académicos, industria y otros actores clave. Entre las propuestas que han sido consideradas se incluyen: premios a la innovación (tanto para productos finales como para avances e hitos); modelos de fuente abierta en I+D; Priority Review Vouchers (Bonos de Revisión Prioritaria); nuevos impuestos indirectos; cestas de patentes de medicamentos, licencias equitativas y humanitarias; un Tratado sobre la I+D biomédica; propuestas relacionadas con fondos de financiación común; compromisos de compra avanzada; Fondo de Impacto en Salud y Propiedad Intelectual Verde.

 

Después de sus tres reuniones de abril, julio y noviembre del año 2011 y de consultas regionales, el CEWG presentó sus recomendaciones considerando las propuestas que mejor cumplieran con ciertos criterios8en abril del año 2012. El CEWG considera que las propuestas más prometedoras son aquellas de “innovación de conocimiento abierto”, definida como la investigación y la innovación que genera conocimiento de uso gratuito y sin restricciones legales o contractuales. Las propuestas recomendadas son: el Marco Global sobre Investigación y Desarrollo; diferentes aproximaciones de I+D e innovación abierta9; fondos de financiación compartida; subvenciones directas a empresas; premios y cestas de patentes.

 

Cabe resaltar que el informe señala que “ha llegado el momento de que los Estados Miembros de la OMS comiencen a trabajar en un proceso que lleve hacia la negociación de un acuerdo vinculante sobre la I+D relacionada con las necesidades en salud de los países en vías de desarrollo, lo cual podría estar ubicado bajo el artículo 19 de la Constitución de la OMS” (WHO, 2011, Ch.6).

A pesar de que muchas de estas propuestas se consideraron inicialmente teniendo en cuenta las necesidades del mundo en desarrollo, actualmente estas iniciativas han comenzado a tener especial relevancia también para países desarrollados como los miembros de la UE. Esto será discutido con más detenimiento en el siguiente capítulo y en el anexo.

 

El principio de la desvinculación:

separar los costes de la I+D de los precios de los productos médicos

 

Según este principio los modelos de innovación deberían tener como objetivo asegurar un acceso amplio y asequible a productos médicos, evitando los monopolios establecidos por un tiempo determinado, lo cual tiene un claro efecto en el incremento de precios. Implementado de manera correcta, la desvinculación de los costes del I+D del precio de los medicamentos puede mejorar muchas de las debilidades del actual modelo de innovación médica como son la no asequibilidad, la falta de disponibilidad y la falta de idoneidad.

 

La desvinculación puede utilizarse como una herramienta para promover la financiación de una I+D responsable socialmente, guiada por las necesidades de salud y que genere productos médicos asequibles. En principio, ya no haría falta depender de la expectativa de precios altos y monopolios para incentivar la innovación. Y elegir cuáles son los problemas en salud que deben ser abordados en la investigación no debería ser una cuestión para los mercados, sino concerniente a las necesidades sociales. La desvinculación es un factor clave para aquellas políticas que persigan una competencia de genéricos más amplia en medicamentos esenciales y para salvaguardar la frágil sostenibilidad de los sistemas de salud. La forma en que el principio de desvinculación podría aplicarse se encuentra en la sección de Propuestas de este documento.

 

Inasequible: medicamentos, vacunas y diagnósticos ya existentes son frecuentemente demasiado caros para ser asumidos por los individuos y para asegurar una cobertura pública amplia, incluso en muchos Estados Miembros de la UE.

 

No disponible: para algunas enfermedades o bien no existen o bien hay pocos medicamentos/diagnósticos que se estén desarrollando porque no hay un mercado potencial suficientemente lucrativo. Muy poca investigación se está destinando a la creación de nuevos antibióticos y poca atención se está dando a la llamadas “enfermedades olvidadas”10, que afectan a los países del Sur.

 

La baja productividaddel actual paradigma de la I+D no se limita únicamente a las enfermedades olvidadas y a los antibióticos, aunque estos sean los campos más evidentes. Las reformas basadas en el principio de desvinculación también podrían ser utilizadas para acelerar el desarrollo de nuevos tratamientos para enfermedades como el cáncer o el Alzheimer.

 

Inadecuados: el desarrollo de nuevos medicamentos está normalmente guiado por las necesidades que observamos en hospitales con muchos recursos en países desarrollados, mientras que las condiciones sociales, de infraestructuras, epidemiológicas, climáticas y demográficas del resto de la población mundial no son tenidas en consideración.

 

Los compromisos de la UE en Salud Global

y nuevos modelos de innovación

 

La UE tiene una clara visión en favor del acceso universal a la salud y a productos médicos esenciales, como se resalta en las Conclusiones del Consejo sobre Salud Global y a través de su consenso interno cuando se adoptó el GSPOA sobre Propiedad Intelectual en Salud Pública, Innovación y Propiedad Intelectual de la OMS. Desafortunadamente, hasta la fecha, estos compromisos establecidos no han materializado ni en apoyo político ni financiero para políticas concretas dentro del ámbito de innovación médica de la UE.

 

Aún así, la UE admite que son necesarios grandes cambios. En el año 2010 el Consejo de la UE aprobó las Conclusiones sobre Salud Global “para promover una financiación adecuada y efectiva que traiga beneficios para todos. Trabajando en este sentido la UE asegurará que la innovación y las intervenciones produzcan productos y servicios que sean accesibles y asequibles” (European Council, 2010, Art.18). Estas Dichas Conclusiones también reconocen que un mecanismo viable podría ser el de “explorar modelos que desasocien los costes de la I+D de los precios de los medicamentos, en consonancia con la GSPOA sobre Salud Pública, Innovación y Propiedad Intelectual de la OMS (European Council, 2010, Art.18c). Por primera vez la UE expone en voz alta su apoyo al principio de la desvinculación. La Estrategia Global de la OMS ha establecido un camino claro sobre cómo cambiar el modelo de I+D médica hacia uno que favorezca el acceso global a las tecnologías de salud y que a la vez alivie la carga del gasto farmacéutico que tienen los sistemas de salud pública de los Estados Miembros de la UE. Además, la propuesta estandarte de la UE, Unión por la Innovación 2020, habla de introducir una “aproximación más abierta sobre la innovación”, “incrementar el acceso abierto a los resultados de investigación financiada por la UE” y la promoción de “cestas de patentes e innovation broketing”. También puntualiza que los premios a la innovación son una manera de seguir avanzando (Comisión Europea 2010).

 

El conocimiento generado por la investigación financiada por la UE, (en otras palabras apoyada gracias a los impuestos de los ciudadanos europeos), no debería buscar predominantemente la generación de cuantiosos retornos económicos a actores privados, sino que debería maximizar el bien de interés público, tal como se ha señalado en recientes declaraciones políticas de la UE11. Hoy lo que está en cuestión para el Parlamento Europeo, la Comisión Europea, los Estado Miembro de la UE y otros decisores de políticas públicas es si la UE va a explorar seriamente estas nuevas propuestas, o si hará del “business as usual” con sólo algunas pequeñas excepciones el único camino a seguir. Lo fundamental para cumplir con estos compromisos es el diseño de incentivos, regulaciones y mecanismos de financiación. Y los principios de apertura, compartir conocimiento y desvincular o disociar los costes de I+D de los precios de los productos deben ser los fundamentos sobre los que se asienten. Los programas de investigación e innovación de la UE, como Horizonte 2020, deberían reflejar estos importantes factores para así asegurar la sostenibilidad del modelo de innovación médica.

 

El riesgo público

debe tener un claro retorno para el bien común o bien público

 

La economista Mariana Mazzucato (2011, p.109) explica cómo la generación de conocimiento es socializada, cuyos costes son asumidos públicamente, mientras la comercialización de ese conocimiento público es privatizado: “en finanzas es comúnmente aceptado que hay una relación entre riesgo y retorno. Pero, en el juego de la innovación este no ha sido el caso. El riesgo ha sido un camino colectivo, mientras que el retorno ha sido distribuido de manera menos colectiva. A menudo, el único retorno que recibe el Estado por hacer inversiones arriesgadas es el beneficio indirecto de las los impuestos recaudados gracias al crecimiento generado por esas inversiones. ¿Es eso suficiente?”

 

En el modelo de riesgos públicos, el beneficio privado ha sido aceptado como medida necesaria para motivar la innovación y apoyar a la industria (europea). Sin embargo, la evidencia nos lleva a preguntarnos sobre la viabilidad y la eficacia de las políticas en las que se incrementa la explotación comercial en exclusiva de aquellas investigaciones financiadas públicamente en Europa (Tinnemann, Özbay, Saint and Willich, 2010). Un creciente número de voces, tanto en el mundo académico como científico, están convencidas de que las invenciones procedentes de la investigación públicamente financiada deberían ser públicamente accesibles. Los Estados Unidos ya han tomado la iniciativa en este asunto, obligando a la publicación abierta de los resultados de la I+D realizada por los Institutos Nacionales de Salud. Esta no es la situación actual del conocimiento obtenido mediante la investigación financiada por la UE. Cada día más universidades de Estados Unidos promueven licencias equitativas o socialmente responsables para sus patentes, asegurando así el mayor beneficio posible de la explotación y el desarrollo de productos resultantes de la innovación biomédica financiada públicamente. En la UE, no se puede seguir concediendo financiación de miles de millones de Euros sin que se incluyan condiciones y sin considerar la creación de “bienes públicos”12que beneficien la salud global.

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Propuestas que promueven un acceso asequible a los medicamentos

y una innovación orientada por las necesidades de salud

Paralelamente a la discusión política intergubernamental y a los debates internacionales, varias propuestas y proyectos que promueven la innovación y el acceso asequible han sido desarrolladas por gobiernos, sociedad civil, académicos e industria. Algunas de estas propuestas son relevantes para los pacientes de la UE, mientras que otras se enfocan enteramente en los países en desarrollo y/o a las enfermedades olvidadas y son relevantes para las políticas y compromisos de la UE en materia de Desarrollo y Salud Global. Esta sección describe brevemente algunos de los mecanismos propuestos que son pertinentes para la política de la UE, algunos de los cuales están ya siendo implementados en la actualidad14. Para una descripción y análisis más detallados de estos mecanismos, véase el anexo de este documento en el que se ofrece una visión global del tema.

Innovación abierta en investigación en salud

La investigación de Fuente Abierta (Open Source), la ciencia abierta y la medicina abierta son todas ellas variaciones de un paradigma alternativo de innovación en tecnologías médicas que está ganando terreno. Está basado en compartir conocimiento en lugar de enclaustrarlo por medios como la Propiedad Intelectual u otros mecanismos. La investigación de “ciencia abierta” o “fuente abierta” permite a los científicos el compartir problemas e intereses gratuitamente, sin considerar organizaciones, disciplinas o fronteras. Esta nueva cultura de la innovación se basa en la exitosa experiencia del software abierto. La investigación colaborativa y las redes pueden ser más eficientes y con un menor coste para la innovación. La industria farmacéutica también ha recurrido a métodos de innovación abierta. Hay iniciativas de ciencia abierta y acceso abierto que están teniendo lugar alrededor del mundo, sirva como ejemplo la innovación en el entorno del

área de la Bahía de California – Silicon Valley – donde se encuentra una parte importante de la industria biotecnológica15.

Un producto de “fuente abierta” es aquel en el que el diseño está libremente disponible para que cualquier persona pueda usarlo, modificarlo y distribuirlo, y es creado a través de la colaboración entre investigadores y con una concepción abierta de la Propiedad Intelectual. Cuando las necesidades de salud son grandes pero los recursos escasos, la investigación biomédica de “fuente abierta” puede ayudar a reunir recursos para crear modelos de negocio de bajo coste, especialmente donde la financiación pública esté implicada. La Medicina de Fuente Abierta puede ser una herramienta especialmente útil para enfermedades olvidadas, investigación en antibióticos o para ciertas condiciones de salud que no son adecuadamente abordadas en un modelo puramente de mercado. Un buen número de iniciativas de fuente abierta se han lanzado en el campo de la medicina en la última década. Un ejemplo importante es la “Open Source Drug Discovery” (OSDD) para la tuberculosis (TB) que ha tenido resultados impresionantes en el desarrollo de nuevos compuestos16.

El Acceso Abierto es la práctica de proveer acceso no restringido mediante la revisión “de pares” en las revistas académicas. La publicación de Acceso abierto ha visto un rápido crecimiento los últimos años, y estudios publicados en 2010 mostraban que aproximadamente un 20 % del resultado total de los artículos académicos publicados en 2008 eran de Acceso Abierto. Las caras revistas académicas y el alto precio de las cuotas de acceso a la información evitan el oportuno y amplio uso de información crucial relacionada con la salud. Como declara la revista “Open Medicine”, “el acceso abierto a datos de investigación, y su amplio uso, mejorará la productividad y la calidad de los sistemas científicos en todo el mundo”.

Licencias socialmente responsables

Un abordaje importante es el de dar licencias socialmente responsables en la I+D y las innovaciones generadas con fondos públicos. La razón de esta forma de licencia es generar el mayor beneficio social posible en la investigación financiada con financiación pública. El concepto de licencia “socialmente responsable” es especialmente apropiado en caso de las instituciones públicas (de investigación), cuyas licencias financiadas con fondos públicos terminan en manos de empresas privadas. Asimismo, algunos principios de licencia públicamente responsable podrían aplicarse igualmente al uso de resultados de investigación de compañías privadas recibiendo financiación pública para su I+D.

Las condiciones de licencia socialmente responsable tienen como objetivo asegurar (a) la accesibilidad y asequibilidad de los productos biomédicos – especialmente para los países de medios y bajos ingresos y (b) asegurar que la investigación financiada públicamente se mantiene libre para el uso futuro de la investigación (clínica), la educación y formación profesional, la validación de resultados de pruebas, etc. Bajo este concepto de licencia social, existe una propuesta específica que ha sido más desarrollada: “ licencia de acceso equitativo”, también referida como “licencia de uso humanitario”. Esto se refiere a todo tipo de cláusulas contractuales y formas de licencia que aseguran la posibilidad de que los inventores y proveedores de tecnología compartan su Propiedad Intelectual para beneficio de las personas necesitadas, especialmente en países de medios y bajos ingresos. Por ejemplo, perfilando aplicaciones específicas de una patente o en determinados territorios y permitiendo el uso no-exclusivo o royalties más bajos para estas regiones /aplicaciones. El objetivo es asegurar que el conocimiento y la tecnología estén disponibles para uso humanitario, mientras que al mismo tiempo se permite la posibilidad de la explotación comercial de los resultados de la investigación en países de ingresos altos.

La licencia socialmente responsable es promovida en los EEUU por los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) y por varias oficinas de transferencia de tecnología de universidades líder estadounidenses, incluyendo UC Berkeley, que ha implementado el “Programa de Gestión de Propiedad Intelectual Socialmente Responsable”. Mediante este programa, UC Berkeley ha colaborado con varias empresas en acuerdos de licencia para asegurar precios asequibles en países de bajos ingresos en productos surgidos de la investigación de la universidad. Los proyectos con acuerdos bajo este programa incluyen, entre otros, la investigación de la vacuna de la tuberculosis, las terapias combinadas de artemisina para la malaria y la investigación de un posible tratamiento contra el SIDA (IPIRA).

Recientemente, algunas universidades europeas también se han sumado a nuevos programas de licencias socialmente responsables. En 2011, la universidad de Dundee se adhirió al proyecto “Re:Search” que es una base de datos de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual para impulsar la I+D en enfermedades olvidadas. La Universidad de Dundee permitió ofrecer su Propiedad Intelectual, que ahora puede ser usada sin royalties para todos los licenciatarios que deseen desarrollar productos para enfermedades olvidadas.

La licencia socialmente responsable también puede ser un camino efectivo para conseguir transferencia de tecnología en salud. En este caso, transferencia de tecnología se refiere a los medios y maneras mediante los cuales las empresas y organizaciones adquieren tecnología de fuentes extranjeras. La producción local de productos farmacéuticos, vacunas y diagnósticos podría contribuir a disponer de soluciones sostenibles y a largo plazo para los desafíos de la innovación y el acceso en los países en desarrollo. La UE se ha comprometido a promover la transferencia de tecnología en los acuerdos del ADPIC y en compromisos hechos en el marco de la OMS como en el GSPoA en Salud Pública, Innovación y Propiedad Intelectual. Teniendo en cuenta los decepcionantes resultados en transferencia de tecnología hasta ahora, Horizonte 2020 debe incluir incentivos para las empresas y centros de investigación, así como apoyo a los investigadores de los países en desarrollo, que sean más fuertes, más dirigidos y más efectivos que aquellos presentes en el Séptimo Programa Marco (FP7, siglas en inglés).

Premios que induzcan a la innovación

Un fondo para un premio médico no sería la panacea, pero sería un paso en la buena dirección, redirigiendo nuestros escasos recursos para investigación hacia usos más eficientes y asegurando que los beneficios de esa investigación llegan a toda la gente a la que actualmente le son negados”.

Joseph Stiglitz, 2007, Project Syndicate

Los premios son un sistema de incentivos para inducir la I+D en nuevas medicinas esenciales y pueden ser implementados de una manera que aseguren la competencia, la asequibilidad y una amplio acceso. Los premios a la innovación son menos controvertidos cuando son propuestos como sistemas para incentivar parte del proceso de innovación, premiar resultados de investigación que no van a generar productos comercialmente viables, o para replicar los pagos que hace la industria farmacéutica cuando se consiguen logros en un gran programa de innovación. Una versión más ambiciosa de los premios a la innovación incluiría licencias abiertas de los productos finales. En el enfoque de licencia abierta, los premios en metálico serían un sustituto de los derechos de exclusividad para vender los productos y de los precios de monopolio. En algunas propuestas, los que innovan serían premiados con grandes premios monetarios basados en parte o en su totalidad en las mejoras sobre los resultados de salud que podrían alcanzarse en comparación con los productos existentes. Esto reduciría sustancialmente los incentivos para la promoción y marketing de aquellas medicinas que son usadas de forma irracional, o que no son mejores que otras ya existentes. Otras propuestas vincularían el premio no a productos específicos, si no a criterios tales como la precisión y el coste “en el punto de atención” de una prueba de diagnóstico.

Ya existe una variedad de propuestas de premios para recompensar la innovación en nuevos medicamentos, vacunas o dispositivos de diagnóstico (Love y Hubbard, 2007). Los enfoques más ambiciosos sobre premios a la innovación combinan diferentes mecanismos. Estos incluyen (1) premios que son otorgados a los desarrolladores de productos finales que estén registrados para su venta y uso por pacientes, (2) premios de dividendos de fuente abierta, que premien el compartir conocimiento, datos, materiales y tecnologías abiertas, y (3) premios para desarrollos provisionales o tempranos, tales como conseguir referencias para el desarrollo de producto específicos o identificar biomarcadores.

Para seguir avanzando en la discusión de modelos basados en premios se deben llevar a cabo una investigación respaldada por donantes y gobiernos sobre los costes, beneficios y viabilidad de los diversos esquemas de implementación. Ésta podría enfocarse en varias de las propuestas específicas que se han presentado ya para afrontar necesidades muy específicas de I+D y acceso. La UE podría jugar un rol importante y de liderazgo en esta exploración. La DG de Investigación y Desarrollo planea lanzar un premio para vacunas estables con calor en abril de 2012. Este es un paso en la buena dirección, pero por desgracia no parece que se hayan puesto condiciones para la accesibilidad y la asequibilidad, ni tampoco para la no-exclusividad en la licencia.

Para propuestas específicas de premios ver anexo.

Otros mecanismos de incentivos alternativos

El Fondo de Impacto en Salud, los Bonos de Revisión Prioritaria (Priority Reveiw Vouchers) y los Compromisos Avanzados de Compra (Advaced Market Commitment) son también esquemas que emplean mecanismos alternativos para promover la innovación o llevar productos al mercado. Estas propuestas, aunque permiten el acceso abierto una vez el producto está disponible, no necesariamente animan a compartir conocimiento, promueven la transparencia, ni incentivan la inversión pública sostenible o la competición de genéricos. Las propuestas están descritas en el anexo.

Partenariados de Desarrollo de Producto

La pasada década vio el lanzamiento de numerosos Partenariados de Desarrollo de Producto (PDPs) con el objetivo de desarrollar nuevos medicamentos, vacunas y diagnósticos a través de la combinación de recursos del sector público, la filantropía y la industria farmacéutica. Los PDPs investigan, desarrollan y apoyan la accesibilidad de nuevas tecnologías de salud para enfermedades que afectan desproporcionadamente a países en desarrollo17. Afortunadamente, la cantera en I+D para enfermedades olvidadas está mostrando mayores signos de vida ahora que los PDPs están gestionando casi 150 proyectos en fase de desarrollo pre-clínico y clínico.

Cestas de Patentes de Medicamentos (política internacional)

La iniciativa de Cesta de Patentes Médicas se centra en el VIH/SIDA y fue creada para incrementar el acceso a medicinas de calidad, seguras, eficaces, apropiadas y asequibles. Aquí, los propietarios de patentes comparten su Propiedad Intelectual con la Cesta, la cual que ofrece la licencia de esas patentes a otros productores para facilitar la producción de medicinas genéricas asequibles para su uso en entornos de pocos recursos. Además de reducir los precios de las medicinas, la Cesta de Patentes Médicas trata de facilitar el desarrollo de medicamentos para el VIH que estén mejor adaptadas para entornos de recursos limitados: entre los ejemplos se incluyen fármacos que no requieren refrigeración, formulaciones especiales para niños y “combinaciones de dosis-fija” que combinan múltiples medicamentos en una sola pastilla y facilitan el tratamiento a pacientes y profesionales por igual (Medicines Patent Pool, 2011). Los productores pagarían los royalties a los dueños de las patentes para poder fabricar esos medicamentos patentados y venderlos en los países mucho antes de la expiración de la patente.

Recientemente, la Cesta de Patentes obtuvo un acuerdo de licencia con Gilead así como acuerdos de sublicencia con productores de genéricos para tratamientos de antirretrovirales (ARV) de segunda línea18. Los medicamentos cubiertos son 3 de los 19 priorizados como especialmente críticos para la salud pública por el Departamento de VIH/SIDA de la OMS. Este hecho está presentando un gran paso adelante en el desarrollo de una Cesta efectiva, ya que estas licencias tendrán un impacto tangible en las vidas de muchos pacientes. No obstante, la licencia entre la Cesta de Patentes Médicas y Gilead ha sido recientemente objeto de críticas en lo que se refiere a su alcance, ya que los términos de la licencia no son tan inclusivos con muchos hubieran esperado, aunque en comparación a otras licencias voluntarias se aprecia una mejora importante. Es fundamental que más compañías farmacéuticas licencien sus patentes a la Cesta permitiendo así un mayor alcance tanto para la producción como para la importación.

Convención o Tratado de I+D (política internacional)

En mayo de 2012, durante la 65 Asamblea Mundial de la Salud, el grupo de expertos CEWG de la OMS recomendó el inicio de las negociaciones formales intergubernamentales sobre una Convención vinculante en I+D, las cuales tendrían lugar bajo el auspicio de la OMS. Es importante que la UE tome un papel proactivo en el desarrollo de dicho instrumento.

La Convención de I+D tal y como propone el CEWG tendría un impacto significativo en la salud pública ya que crearía un nuevo marco global para apoyar una I+D médica prioritaria, basada en la distribución equitativa de los costes de I+D y que incentive la inversión en una I+D orientada por las necesidades de salud. El concepto de la Convención de I+D se basa en los principios de desvinculación de los precios del producto del coste de I+D, la innovación de conocimiento abierto, la competitividad entre los proveedores de productos, el acceso y la transferencia de tecnología a los países en desarrollo. Esto comportaría normas y obligaciones tanto para gobiernos nacionales como en instituciones internacionales. Ver anexo de los detalles de la Convención o Tratado de I+D.

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¿Cómo puede la UE ser un líder en nuevos modelo de innovación?

La forma en la que la innovación se premia actualmente pone la sostenibilidad económica de los presupuestos de salud y la propia financiación de la investigación de la UE en peligro. Además, está minando el acceso a medicamentos accesibles y asequibles por todo el mundo. Hay una necesidad clara de apoyar y explorar modelos alternativos y complementarios de innovación que produzcan conocimiento y bienes públicos. La UE no se puede limitar a “plantar las semillas” de la innovación e inocentemente esperar el crecimiento, la reinversión privada en proyectos socialmente relevantes y el florecimiento de la innovación. No se puede esperar que los Estados Miembro de la UE, que están bajo mucha presión por la disminución de los recursos públicos, contribuyan generosamente a programas de innovación que, en algunos casos, convierten al estado en inversor de capital riesgo con poca o ninguna posibilidad de recuperar las arriesgadas inversiones. Las siguientes cuestiones permanecen sin respuesta y deberían ser abordadas por la Comisión Europea, el Parlamento Europeo y los Estados miembro:

  • ¿Qué nuevos instrumentos serán creados para que la política en innovación de la UE sea coherente con el objetivo de asegurar una innovación relevante, asequible y accesible?

  • ¿Reflejarán las normas y regulaciones que gestionan la Propiedad Intelectual en los programas de investigación de la UE el enfoque de “innovación abierta, la innovation brokering y las cestas de patentes” que se recoge en la Unión por la Innovación?

  • En medio de una crisis financiera que afecta a muchos sistemas públicos de salud y el estancamiento general del progreso de investigación médica, ¿continuarán los contribuyentes europeos entregando miles de millones de euros a grandes intereses comerciales con muy poca competencia y escasos condicionantes sociales?

  • ¿Apoyará la UE la exploración de iniciativas que están siendo discutidas en la OMS y otros foros internacionales que tienen como objetivo reorientar estructuralmente la I+D biomédica hacia un enfoque guiado por las necesidades de salud, permitiendo a las personas de todo el mundo el acceso a los medicamentos que necesitan?

El programa Horizonte 2020 y la financiación pública para el bien público

El Programa Marco Horizonte 2020 es una oportunidad ideal para que la UE tome el liderazgo en algunos de los temas descritos anteriormente. El programa de Investigación Horizonte 2020 tiene un presupuesto de 80.000 millones de euros, cantidad muy superior a la mayoría de presupuestos públicos de investigación. La Estrategia Europa 2020 ha reconocido desafíos cruciales: bajo crecimiento, innovación insuficiente y un conjunto diverso de desafíos medioambientales y sociales. La UE trata de abordar los desafíos de la sociedad y promover una innovación inclusiva e inteligente que lleve a beneficios equitativos. La noción de innovación sostenible y eficiente y que responde a necesidades de salud puede ser enteramente coherente con los objetivos europeos de promover un mercado vibrante y competitivo para productos médicos, a la vez que se defienden la salud pública y la protección del empleo en el sector de la salud. La flexibilidad y apertura que estratégicamente ha guiado a los sectores tecnológicos más dinámicos de nuestra economía, como el software, las telecomunicaciones o las tecnologías de la información, también podrían ser aplicadas al campo de la innovación médica. Por tanto, en un tiempo en que los fondos son escasos y la propia UE se encuentra en crisis, los negocios innovadores y competitivos deben ser estimulados, a la vez que el dinero público aportado por los contribuyentes debe ser invertido más sabiamente, promoviendo los retornos social y económico en beneficio del interés público.

Desarrollos internacionales y la posición e influencia de la UE

La política europea de I+D no trata sólo de invertir en un proyecto de investigación determinado. La UE es también un jugador muy influyente en la escena mundial, donde múltiples desarrollos en torno a las políticas de innovación biomédica tienen lugar. Por una parte, la UE podría marcar una verdadera diferencia apoyando llamamientos globales para mejorar el sistema de innovación biomédica. Una vez las recomendaciones finales del CEWG de la OMS son entregadas en Mayo de 2012, es el momento para que la comunidad internacional las impulse e implemente. Las negociaciones sobre un instrumento vinculante global para la coordinación y la financiación de la I+D será clave. Esperamos que la UE se implique constructivamente en estas negociaciones y acepte los amplios desafíos a los que se enfrenta la salud global. Por otra parte, la política de Propiedad Intelectual de la UE, tanto en su propio mercado como en terceros, todavía se centra en lograr incrementar los periodos de exclusividad de mercado de los medicamentos. La UE debe seriamente volver a evaluar cómo todas estas acciones están contribuyendo a la innovación.

 

Recomendaciones:

La UE aspira a ser unos de los líderes en innovación tecnológica. Para que la UE tenga éxito, es necesario mirar con buenos ojos a los nuevos modelos de la innovación y a los prometedores avances que se están dando en el campo de los incentivos y la financiación de la I + D. La UE debería considerar propuestas innovadoras, especialmente las que sean capaces de desvincular los costes de I + D del precio de los productos finales, y convertirse en un actor clave en el desarrollo de modelos sostenibles de innovación biomédica y de creación de conocimiento como bienes públicos. La necesidad de un nuevo enfoque sobre la innovación es aún más urgente cuando la I + D se subvenciona con fondos públicos. Las políticas de la UE deben estar guiadas con la premisa de que el conocimiento desarrollado gracias a estos fondos tiene que ser asequibles y accesibles para todos.

Innovación Abierta

Los programas de investigación de la UE deben promover activamente una nueva ecología científica en el que a un sector vibrante de innovación abierta se le permita competir y cooperar junto a las grandes farmacéuticas y la industria biotecnológica más tradicionales. Los programas de investigación en salud de la UE deberían apoyar más fuertemente la transparencia e intercambio de conocimientos, lo cual promoverá la integridad académica, reducirá la posibilidad de fraude científico o repetición inútil de la investigación y, en general, fomentará una mayor confianza del público en la ciencia.

Beneficios para la sociedad y el bien público

El proyecto Horizonte 2020 de la UE debería condicionar cualquier transferencia de propiedad del conocimiento a un plan que se ajuste a los objetivos éticos, sociales y ambientales en conformidad con el interés público. Esto implica establecer reglas de participación para los programas de investigación de la UE que incluyan posibles condiciones obligatorias de concesión de licencias que preserven el interés público.

Los nuevos mecanismos de incentivos

La UE debe apoyar mecanismos concretos de incentivos para promover la I + D basada en las necesidades de salud. El principio de desvincular el coste de I + D del precio de los productos debe guiar el diseño de nuevos mecanismos de incentivos.

HAI Europe y TACD hacen un llamamiento a la UE:

Con respecto a los programas de investigación y de política interna de la UE, a:

• Incorporar principios socialmente responsables como condición para sus becas de investigación biomédica, especialmente para las subvenciones del programa Horizonte 2020.

• Establecer reglas claras en Horizonte 2020 para asegurar el acceso abierto a los resultados de la investigación en salud financiados por la UE.

• Promover la transferencia de tecnología significativa; Horizonte 2020 debe aumentar el nivel de incentivos y el apoyo a investigadores de países en desarrollo, en comparación con el 7º Programa Marco.

• Llevar a cabo estudios de viabilidad y programas piloto para varios premios a la innovación, en particular para la investigación sobre el cáncer, el VIH / SIDA, las enfermedades desatendidas y los antibióticos.

• Garantizar el acceso a los datos de ensayos clínicos de medicamentos registrados ante las autoridades del mercado nacional o la Agencia Europea del Medicamento.

Con respecto a la política internacional, a:

• Participar constructivamente en las negociaciones para una Convención de I + D biomédica recomendadas por el Consultative Expert Working Group (CEWG) de la OMS en la 65 Asamblea Mundial de la Salud en mayo de 2012.

• Alentar a las empresas a unirse a la Cesta de Patentes de Medicamentos concediendo licencias voluntarias de sus tecnologías patentadas para lograr mejorar el acceso en todos los países en desarrollo.

• En lugar de extender la exclusividad de mercado a través de la protección de la Propiedad Intelectual en los Tratados de Libre Comercio de la UE, debe centrarse en estimular la innovación que aporte valor terapéutico y sea asequible.

 

ANEXO de propuestas específicas en materia de innovación biomédica y oportunidades para las políticas de la EU

Figura 1

Investigación básica

 

Descubrimiento del Producto

 

Desarrollo Clínico

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Beca para la investigación

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tecnología de código abierto

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Acceso abierto a los resultados de
investigación financiada públicamente

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Premios por Hito

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Patentes

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Becas para ensayos clínicos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Premios finales

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La interacción entre los incentivos propuestos para la I+D y el desarrollo de nuevos medicamentos para enfermedades olvidadas. (Basado en Årdal, C., Iversen, J.,H. And Myhr, K., 2011, p. 2017)

 

Mecanismos “Push & Pull”

La financiación de la investigación y el desarrollo (I + D) requiere de la colaboración de mecanismos "push" y "pull.” Los mecanismos "push" son aquellos instrumentos de financiación u otros incentivos proporcionados a los innovadores con el fin reducir los riesgos o los costes de la I + D. Los mecanismos “pull” son premios financieros u otros incentivos otorgados a los innovadores para hacer progresar la investigación, el desarrollo o para ampliar la producción, y los cuales permiten mejorar las oportunidades del mercado.

 

Figura 2

Mecanismos “Push”

Mecanismos “Pull”

Subvenciones a la I + D

Exclusividad de mercado ampliada (Extended Market Exclusivity)

Acceso abierto a la investigación financiada con fondos públicos

Adquisición futura garantizada por el Gobierno (Government-guaranteed future procurement)

Descubrimiento de fármacos con código abierto

Fondos de compra (Purchase Funds)

 

Reducción fiscal para la I + D

Patentes

 

Premios

 

Deducción de impuestos sobre los ingresos por ventas

 

Revisión regulatoria acelerada

Mecanismos de ¨push¨ y ¨pull¨ para estimular la investigación y el desarrollo (I&D) de nuevas medicinas. (Basado en Årdal, C., Iversen, J.,H. And Myhr, K., 2011, p. 2017)

 

Licencias Socialmente Responsables

Para que la investigación financiada con fondos públicos vuelva de nuevo al bien público es necesario un nuevo marco legal de la Unión Europea (UE) que asegurar que las licencias y la explotación de los resultados de investigación financiadas con fondos públicos cumplan con amplios objetivos sociales.

Proponemos que las licencias socialmente responsables sean incluidas en las normas de participación del Programa de la UE para la Investigación y la Innovación – Horizonte 2020, específicamente en las subvenciones que financian la investigación biomédica. Reconocemos que las condiciones específicas de concesión de licencias entre los institutos de investigación y los particulares deben determinarse caso por caso. Sin embargo, esto no impide a la Comisión Europea formular y aplicar directrices claras y, cuando proceda, normas obligatorias sobre el uso y las licencias de los resultados de investigación generados en el marco de una subvención de la UE. Recomendamos especialmente que haya condiciones que introduzcan licencias sociales y equitativas sobre todo en el campo de las enfermedades olvidadas y de los antibióticos.

Un paquete apropiado de condiciones socialmente responsables debería incluir por defecto licencias no-exclusivas. Éstas, en general, fomentarían un mayor acceso a las tecnologías y a los productos de salud, ya que permiten que más de una compañía explote la innovación, favoreciendo la competición de genéricos y como consecuencia se produciría un reducción de los precios de las tecnologías sanitarias. Si una licencia exclusiva se negocia, el propietario de un invento (instituto de investigación, etc.) o una autoridad de financiación puede retener el derecho a intervenir en caso de no cubrir las necesidades del mercado o de las necesidades de salud pública.

El licenciatario puede además estar obligado a utilizar diferentes herramientas para mejorar el acceso a los productos en los países de medios y bajos ingresos; es decir, condiciones para el uso humanitario de licencias. Por ejemplo, para las empresas que explotan comercialmente un producto derivado de la investigación financiada con fondos públicos, se podría introducir la obligación de implementar un esquema de fijación de precios diferenciales a fin de garantizar el acceso asequible a la tecnología médica en los países en desarrollo. Alternativamente, tales condiciones de concesión de licencias pueden dictar la obligación de permitir licencias abiertas no-exclusivas para facilitar la competitividad en países en desarrollo, lo cual reduciría el precio de los productos biomédicos. Otros elementos que se pueden incluir son la clara obligación de participar en la transferencia de tecnología significativa, incluyendo los programas de acceso y formación (Godt, 2011).

En resumen, las condiciones para la concesión de licencias en las subvenciones de la UE a la investigación biomédica bajo el marco de Horizonte 2020 podrían incluir los siguientes principios:

  1. Por defecto, no permitir la transferencia injustificada de la propiedad de los resultados de la investigación (derechos de Propiedad Intelectual protegidos) de los institutos de investigación a empresas privadas, y el uso no exclusivo de los resultados de la investigación financiada con fondos públicos.

 

  1. En caso de no exclusividad, se debe impedir a los concesionarios de la licencia el uso de reclamaciones adicionales sobre la Propiedad Intelectual de la invenciones y resultados de la investigación licenciadas para restringir o bloquear la explotación competitiva de los mismos.

 

  1. En el caso de la exclusividad, el derecho a utilizar los resultados de investigación y la práctica de las invenciones para la investigación y / o para fines educativos y pedagógicos deben conservarse.

 

  1. Entre las condiciones para las subvenciones de la UE, las licencias socialmente responsables también podrían establecer ciertas condiciones en relación a la asequibilidad y la accesibilidad de los productos elaborados con los resultados de investigaciones financiadas con fondos comunitarios. Por ejemplo, cuando una demanda social primordial existe, la Comisión Europea y los estados miembros de la UE deben conservar el derecho a explotar los resultados de la investigación sobre una base libre de derechos, o a permitir la explotación por parte de terceros con el fin de hacer frente a las necesidades insatisfechas del mercado, o a confrontar claros retos sociales, como la salud pública.

 

  1. Que la UE pueda establecer, cuando proceda, condiciones específicas para la fijación de precios, la libre competencia y la accesibilidad para la contratación pública de la explotación comercial de los resultados de investigación financiados por la UE con el fin de cumplir los objetivos de las políticas de la UE.

 

  1. Horizonte 2020, además, debe establecer claramente las condiciones para las licencias de uso humanitario con el fin de mejorar el acceso y la asequibilidad de los productos biomédicos en los países de medios y bajos ingresos. Por ejemplo, haciendo obligatorio las licencias no exclusivas para la explotación de los resultados de la investigación en la región, o en el caso de licencias exclusivas, exigiendo la aplicación de precios diferenciales significativos u otros esquemas de acceso que redunden en costes bajos o sin costes.

 

  1. Horizonte 2020 debe establecer las condiciones específicas para garantizar que la investigación financiada por la UE contribuye a la transferencia de tecnología de salud significativa a los países en desarrollo en el cumplimiento de los objetivos políticos de la UE con respecto a la salud global y el acceso a los medicamentos.

 

Premios de Estímulo de Innovación

El Fondo de Premios para el HIV/SIDA & Medicines Patent Pool

La propuesta de premios para el tratamiento del VIH/SIDA aborda el problema de los crecientes costes del tratamiento de VIH/SIDA y el gran número de personas que necesitan tratamiento. Mecanismos financieros y las iniciativas financiadas por donantes como el Fondo Mundial, UNITAID y PEPFAR dependen de la competitividad de genéricos para maximizar la compra de tratamientos baratos / asequibles. En la actualidad, más del 90% de los medicamentos contra el SIDA financiados por donantes son suministrados por los fabricantes de genéricos de la India (Waning, Diedrichsen y Moon, 2010). Sin embargo, con los costes de los tratamientos aumentando y los pacientes cambiando al tratamiento antirretroviral (ARV) de segunda y tercera línea, a la vez que la competencia de genéricos se está viendo restringida, el Fondo Mundial y otras instituciones podrían no ser capaces de mantener el tratamiento de 5,2 millones de personas, ni tampoco afrontar las necesidades de los restantes 9,7 millones de personas que aún esperan recibir el tratamiento.

La Propuesta de Premios de Donantes (Donor Prize Proposal) presenta una posible solución a este problema; pues ante la necesidad de que los donantes compren medicamentos genéricos a precios competitivos, se proporcionan premios a los innovadores. Esta propuesta pide a los donantes destinar una fracción de sus presupuestos para la compra de medicamentos a un fondo que se utilizaría para premiar a las empresas que licencien sus patentes a la Cesta de Patentes de Medicamentos. Cuando las patentes sean licenciadas para proveedores genéricos, los donantes podrían comprar los medicamentos a un coste marginal. Debido a que los beneficios del Fondo de Premio están vinculados a la concesión de licencias, las empresas tendrían fuertes incentivos económicos para otorgarlas y aceptar el alcance de la distribución que se requiera, incluidos los países de ingresos medios. Una propuesta sobre la fracción de los presupuestos será de un 10 por ciento de todas las compras de medicamentos.

Se puede encontrar más información sobre el Fondo de Premios para el VIH / SIDA en el siguiente enlace:

http://www.who.int/phi/Bangladesh_Barbados_Bolivia_Suriname_DonorPrize.pdf

Propuestas de Fondos de Premios para Antibióticos

La resistencia a los antibióticos es un grave problema de la salud pública. Los incentivos actuales para vender tantas unidades de antibióticos como sea posible y aumentar la cuota de mercado han llevado al desarrollo de resistencia a los antibióticos y han fallado en el reto de estimular la innovación. La comunidad de salud pública y líderes empresariales han identificado el ámbito de la innovación en antibióticos como uno en el que se requieren modelos alternativos que podrían, en último término, incluir la desvinculación de los precios de los costes de I+D del coste del producto. Para más información, por favor lea los siguientes artículos:

So, A.,D., et al., 2011. Towards new business models for R&D for novel antibiotics. Drug Resistance Updates, 14, pp. 88-94. Available at:

http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1368764611000161

Outterson K., Pogge T., Hollis A. (2011) Combating Antibiotic Resistance Through the Health Impact Fund. June 22. Boston Univ. School of Law, Law and Economics Research Paper No. 11-30. Available at: http://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=1866768

Fondo de Premio para la enfermedad de Chagas

La enfermedad de Chagas (Infección T. cruzi o Trypanosomiasis americana) es una enfermedad tropical parasitaria común de transmisión a animales y personas a través de insectos vectores que se localizan solamente en las Américas (sobre todo, en las zonas rurales de América Latina donde la pobreza es generalizada). La enfermedad también puede transmitirse a través de transfusiones de sangre y trasplante de órganos, la ingestión de alimentos contaminados con parásitos y de la madre al feto. Se estima que alrededor de 8 a 11 millones de personas en México, América Central y América del Sur tiene la enfermedad de Chagas, la mayoría de las cuales no saben que están infectadas. Si no se trata, esta enfermedad crónica es a menudo fatal. Según la OMS, se estima que la enfermedad de Chagas causa alrededor de 13.000 muertes. Actualmente no hay un tratamiento adecuado para la enfermedad de Chagas.

Para más información referente a la propuesta de Bangladesh, Barbados, Bolivia y Surinam: Fondo al Premio para la Enfermedad de Chagas para el desarrollo de nuevos tratamientos, diagnósticos y vacunas visite el siguiente enlace:

http://www.who.int/phi/Bangladesh_Barbados_Bolivia_Suriname_ChagasPrize.pdf

Un Premio al Hito

Un premio al hito en investigación permite recompensar a los desarrolladores por completar hitos específicos a lo largo del proceso de desarrollo de un producto para enfermedades olvidadas. La propuesta presentada por BIO Ventures for Global Health para la consideración de la OMS / CEWG respecto a un premio basado en hitos para estimular la I + D de un diagnóstico para la fiebre en “el punto de atención” está disponible en el siguiente enlace:

http://www.who.int/phi/news/phi_18_BVGH_CEWG_proposal_en.pdf

Fondo al Premio para el Diagnóstico de la Tuberculosis

Una brecha importante en el tratamiento de la tuberculosis (TB) es la falta de una prueba simple, eficaz y asequible para diagnosticar rápidamente y con precisión la tuberculosis y que pueda ser utilizada lo más cerca posible a la cama de un paciente o en el punto de asistencia. Hoy en día, la prueba más utilizada en los países en desarrollo, la microscopía de esputo (sputum smear microscopy- SSM), detecta menos de la mitad de todos los casos de tuberculosis y funciona peor en los niños y personas con el VIH. Estos colectivos tienen dificultades para producir esputo suficiente, o no tienen suficiente microbacteria en el esputo para ser detectada bajo el microscopio. Esta prueba también falla por completo en detectar la forma extrapulmonar de la TB. Uno de los principales obstáculos científicos para el desarrollo de una prueba de TB en el punto de atención reside en la identificación de un marcador biológico - algo que cuando se detecta muestra que una persona está infectada con TB.

En una presentación ante la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Grupo Consultivo de Trabajo de Expertos en I + D: Coordinación y Financiación (CEWG), Bangladesh, Barbados, Bolivia y Surinam propusieron un Fondo al Premio para el Diagnóstico de TB de por lo menos 100 millones de dólares para el desarrollo de una prueba de diagnóstico rápida y de bajo coste. La propuesta plantea la necesidad de una prueba de diagnóstico de TB en punto de atención que se pueda utilizar cuando los profesionales de la salud puedan no tener acceso a laboratorios para analizar el esputo. El Premio, administrado por la OMS, se otorgaría una vez que una petición cumpla con el criterio mínimo establecido por el Fondo.

La propuesta de Bangladesh, Barbados, Bolivia y Surinam para un Fondo de Premio para el desarrollo de una prueba de diagnóstico rápido y de bajo coste para la tuberculosis se encuentra disponible en el siguiente enlace:

http://www.who.int/phi/Bangladesh_Barbados_Bolivia_Suriname_TBPrize.pdf

La propuesta de Médicos Sin Fronteras presentado a la CEWG para un Fondo de Premio para el diagnostico de la TB se encuentra disponible en el siguiente enlace:

http://www.who.int/phi/MSF.pdf

El Dividendo de Apertura

Los premios pueden contener un Dividendo Apertura o de Fuente Abierta, para premiar a las partes que abiertamente compartan los conocimientos, materiales y tecnología que sean fundamentales para el éxito del desarrollo de los productos que califiquen para el premio. Por ejemplo, el Fondo Premio para determinados productos destinará hasta el 5% de sus pagos de fondos premiados a este fin.

Para poder optar al Dividendo de Fuente Abierta, los conocimientos, materiales y tecnología deben ser de fácil acceso y con carácter no remunerado. En la medida que existen los derechos de Propiedad Intelectual, los conocimientos, materiales y tecnología deben ser licenciados sin royalties para el mismo campo de uso y región geográfica cubierto por el Fondo de Premio en cuestión.

Variaciones sobre los Premio a la Innovación de Licencia Abierta

Aunque las propuestas siguientes permiten un amplio acceso una vez que el producto está disponible, no necesariamente fomentan el intercambio de conocimiento, la transparencia, la inversión pública sostenible o la competitividad de genéricos. Esto depende de cómo se aborden la gestión de la Propiedad Intelectual y los monopolios.

Fondo de Impacto en Salud - The Health Impact Fund (HIF)

La propuesta completa se encuentra disponible en el siguiente enlace: http://www.yale.edu/macmillan/igh/pilot.html

Bonos de Revisión Prioritaria - Priority Review Voucher (PRV)

Para obtener más información acerca de PRV visite el siguiente enlace: http://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMp0806684?ijkey=40867983409f7a8a73b1ba1e848fd14ef5ba8af6

Compromisos de Compra Avanzada - Advance Market Commitment (AMC)

Para obtener más información acerca de AMC visite el siguiente enlace: http://www.haiweb.org/31032009/27%20Mar%202009%20AMC%20Current%20Realities%20&%20Alternate%20Approaches%20FINAL.pdf

Convención de I + D o Tratado de I+D Biomédica y Salud Esencial

En una comunicación conjunta al CEWG de la OMS en junio de 2011, relativa a un posible Tratado de salud esencial en I + D biomédica, Health Action International (HAI) Global, la Iniciativa para la Salud y Equidad en la Sociedad, Knowledge Ecology International (KEI), MSF y la Red del Tercer Mundo (TWN) describen la justificación, los objetivos y los posibles elementos de dicho Tratado o Convenio.

La finalidad de la Convención de I + D sería la creación de un nuevo marco mundial para apoyar una I + D médica prioritaria basada en la distribución justa y equitativa de los costes y los beneficios de la I + D y que asegure el acceso. Esto incluiría las normas y obligaciones tanto de los gobiernos nacionales como de las instituciones internacionales.

Los Objetivos de tal Convención de I+D promueven un sistema sostenible de innovación médica que pueda:

1)garantizar fuentes de financiación adecuadas y previsibles para tratamientos médicos relevantes basados en las necesidades de salud de las personas, en particular, en las enfermedades y condiciones que afectan desproporcionadamente a los países en desarrollo; 2)asignar equitativamente los costes de apoyo para los tratamientos médicos necesarios y, en particular, aquellos que satisfagan las necesidades de salud de los países en desarrollo; 3)identificar las áreas prioritarias basadas en las necesidades de salud; 4)explorar y promover una serie de esquemas de incentivos para la investigación abordando la desvinculación de los costes y los precios de los productos sanitarios; 5)fomentar la amplia difusión de información y el intercambio de conocimientos y el acceso a inventos médicos útiles, incluyendo la facilidad de acceso a la investigación financiada con fondos públicos; 6)la promoción de los principios de transparencia y ética en los ensayos clínicos con seres humanos como un requisito de registro de los medicamentos y las tecnologías relacionadas con la salud; 7)permitir a los investigadores médicos el construir sobre el trabajo de otros; 8)apoyar la diversidad y la competición; 9)utilizar incentivos de coste / efectividad para invertir en proyectos de investigación prometedores y exitosos que aborden las necesidades de salud; 10)mejorar la transferencia y construcción de conocimientos tecnológicos y la capacidad de I + D para fomentar el bienestar social y económico y el desarrollo en los países en desarrollo; 11)promover el acceso equitativo a las nuevas tecnologías médicas, para que todas las personas participen de los beneficios del progreso científico.

 

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Geneva, WHO. Available at:

http://www.wto.org/english/thewto_e/minist_e/min01_e/mindecl_trips_e.htm.

1 Se refiere a Bien público como la noción ética colectiva de decisiones contribuyendo al bienestar social. La noción económica de “bienes públicos” como bienes no rivales y no exclusivos será empleada más tarde en este documento.

 

 

2La Unión por la Innovación, una iniciativa de las llamadas emblemáticas de la UE, ha recomendado la exploración e implementación de modelos innovadores y eficientes para la innovación.

 

3‘Me too’ se refiere a medicamentos que son similares o solo ligeramente mejores que una medicina existente y, con la ayuda de marketing adecuado, pueden hacerse con una fracción del mercado. Las medicinas ‘Me too’ presentan una forma de competencia en un Mercado no monopolístico ofreciendo por lo tanto a los pacientes una mayor variedad de elección y precios ligeramente más bajos. En ausencia de competitividad entre genéricos esto mejora por lo tanto el bienestar de alguna manera; sin embargo, a esto le acompaña el coste de oportunidad de fondos no invertidos en tecnologías médicas innovadoras con beneficios terapéuticos realmente sustanciales.

 

 

4 ¿Por qué es importante que los IEAPs estén completos y sean rigurosos y transparentes?

• Profesionales de la salud: para conocer la medida del efecto de medicinas nuevas licenciadas por razones de prescripción.

• Investigadores: usar datos en IEAPs para los metaanálisis y usar datos que podrían no ser jamás publicados en revistas especializadas

• Consumidores: para entender y monitorear el proceso de aprobación de una medicina

 

Para más información referente al tema ver:

http://www.ema.europa.eu/ema/index.jsp?curl=pages/medicines/landing/epar_search.jsp&murl=menus/medicin

es/medicines.jsp&mid=WC0b01ac058001d125

 

 

5 Las licencias obligatorias han sido aplicadas por Tailandia y Brasil para incrementar el acceso a antirretrovirales de segunda línea así como por otros países (‘t Hoen, 2008).

 

 

6 Ejemplos de provisiones del TRIPS que pueden minar la flexibilidad:

• Exclusividad de datos

• Imponer obligaciones según el tema que se trate o estándares para otorgar patentes

• Limitar los procesos de oposición de patentes

• Enlaces de registro de patentes

• Extensiones del término de las patentes

• Medidas de refuerzo como el refuerzo de fronteras, criminalización por infracciones, daños elevados, limitación a las excepciones, medidas de orden judicial.

 

 

7“La exclusividad de datos se refiere a una práctica en la cual, por un periodo de tiempo, las autoridades de regulación de los medicamentos no permiten los datos de registro de un originador para ser usados para registrar una versión genérica terapéuticamente equivalente de esa medicina”. (MSF (2004) technical brief ‘Data exclusivity in international trade agreements: What consequences for access to medicines?’)

 

 

8Esos criterios de la OMS son los siguientes:

• Impacto en Salud Pública

• Eficiencia / coste efectividad

• Viabilidad técnica

• Viabilidad financiera

• Temas de gestión de la Propiedad Intelectual

• Desvinculación costes I+D / precio

• Equidad / efecto distributivo, incluyendo accesibilidad y asequibilidad de los productos y el impacto en acceso y entrega

• Rendimiento de cuentas y gobernabilidad

• Impacto en la construcción de capacidades y la transferencia de tecnología a los países en desarrollo.

 

 

9Incluye, inter alía, investigación precompetitiva y plataformas de desarrollo, fuente abierta, acceso abierto y licencias equitativas.

 

 

10 Las enfermedades olvidadas son enfermedades que afectan desproporcionadamente a las poblaciones de países en desarrollo y que no representan un mercado viable para las empresas farmacéuticas porque las poblaciones son en general demasiado pobres.

 

 

11Compromisos de la Unión por la Innovación y Horizonte 20202.

 

 

12La noción económica de bienes públicos significa aquí bienes no exclusivos y no rivales.

 

13 Leer:

 

Jack, A., 2011. ‘Prize’ system urged to boost antibiotics research. 7 July. Financial Times. Available at

http://www.ft.com/intl/cms/s/0/dcead16e-a7fa-11e0-afc2-00144feabdc0.html#axzz1oFxjWodp

 

The Economist, 2011. The spread of superbug. 31 March. The Economist. Available at:

http://www.economist.com/node/18483671

 

 

14 Mecanismos “push” y “pull”: La financiación de la I+D requiere ambos mecanismos. Los “push” generalmente se refieren a medidas de suministro que involucran a gobiernos y otros agentes financiadores o industria fomentando activamente ciertas direcciones de la I+D. Los mecanismos “pull“ se refieren a las dinámicas de la demanda del mercado o incentivos similares para la I+D en ciertas innovaciones relacionadas con la salud.

 

 

15 Durante la Cumbre anual “ Open Science & Open Medicine”, investigadores, industria y otros actores comparten sus experiencias y discuten el futuro de la ciencia colaborativa y la innovación. http://opensciencesummit.com/

 

16 “En septiembre de 2010, la OSDD identificó 18 objetivos, condujo 19 pantallas virtuales, y está actualmente optimizando dos nuevos componentes líder como potenciales medicinas contra la TB. Esta iniciativa, dirigida por el Consejo Indio de Investigación Científica e Industrial, recibe financiación pública dentro de una red de universidades, empresas, organizaciones de investigación de contratos, y voluntarios’’ (So, A.,D., et al., 2011, p.93)/ Open Source Drug Discovery Initiative web site. New Delhi, Council of Scientific and Industrial Research, 2011 (http://www.osdd.net/)

 

17 Ejemplos de PDPs en el campo de la salud incluyen: the TB Alliance, Aeras Global TB Vaccine Foundation, the Drugs for Neglected Diseases Initiative (DNDi), the Global Alliance for Vaccines Initiative (GAVI), the International

Partnership for Microbicides, Medicines for Malaria Venture (MMV), the International Aids Vaccines Initiative

(IAVI), the Institute For One World Health, the International Vaccines Initiative, PATH, Malaria Vaccine Initiative,

the Innovative Vector Control Consortium, entre otras.

 

18 Las licencias cubren: tenofovir (TDF), cobicistat (COBI), elvitegravir (EVG), y el Quad, una dosis fija combinada de TDF-COBI-EVG-emtricitabine.

También hay un pacto de no cumplir las patentes de emtricitabine (FTC) y la posibilidad de hacer otras combinaciones de dosis fijas con estos compuestos. Una desventaja importante de esta licencia es que India es el único país elegible para producir y que el ámbito de beneficiarios también excluye muchos países.

 

19 “Las grandes farmacéuticas también se beneficiarán, junto al resto de participantes, de los descubrimientos hechos en proyectos que son mucho más valiosos que la contribución individual de cada compañía. En algunos casos, esto ofrece tremendos ahorros de costes, replicando los proyectos del IMI que empresas individuales hubieran tenido que hacer de todos modos”.

Esta información estaba disponible el 28 de octubre de 2011 en el siguiente enlace pero fue retirada por la EFPIA:

http://www.efpia.org/Content/Default.asp…

 

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4 septembre 2013 3 04 /09 /septembre /2013 16:56

 

 

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UNA CONTRAREFORMA MUNDIAL: LA NUEVA GOBERNANZA DISEÑADA POR LAS MULTINACIONALES
 


 
 
El propuesto Acuerdo de Libre Comercio Unión Europea-Estados Unidos: ALCTA (Acuerdo de libre comercio transatlántico) o en inglés TTIP (Transatlantic trade and investment partnership - El Partneriado Transatlántico de Inversiones y Comercio)
 
 
Si te preocupan el “fracking”, el precio de los medicamentos, los transgénicos, la lucha contra el tabaco, las sustancias químicas, los derechos laborales, la seguridad alimentaria, el cambio climático o las transacciones especulativas, debes estar muy preocupado por ALCTA.

       Ya se está negociando un acuerdo EU-EE.UU que puede cambiar a peor gran parte de las reglas que gobiernan nuestras vidas, desde el mundo laboral hasta el medio ambiente y nuestra salud. Líderes políticos de ambos lados del atlántico proclaman que han encontrado la panacea a la crisis económica intentando buscar legitimidades creíbles para dicho acuerdo que quiere poner patas arriba derechos y protecciones ciuadadanas conquistadas y todo ello de espaldas de las vías democráticas de gobiernos y estados. Según sus optimistas proclamas la colosal alianza de las dos economías más grandes del mundo creará más empleos, más crecimiento y un mundo feliz. Pero la realidad y el detalle de la agenda negociadora EU-EE.UU. se asemeja mucho a una lista de boda de las más grandes empresas transatlánticas.

ALCTA no es el típico acuerdo que trata de eliminar aranceles proteccionistas para favorecer el libre comercio de productos. Su principal objetivo es de mayores dimensiones: el de armonizar leyes y regulaciones entre la UE y EE.UU. Se intenta fomentar el “libre comercio” por medio de la “des-regulación” de normas financieras, ambientales, sanitarias, agrícolas y seguridad alimentaria, entre otras, instituidas en países y estados por los gobiernos. Los negociadores consideran éstas regulaciones nacionales y europeas nacidas de gobiernos electoralmente elegidos por vía democrática constituyen unos molestos muros al negocio. Se trata de derrumbar las barreras costosos e “irritantes” o “barreras técnicas” como eufemísticamente dicen para empujar el libre comercio transatlántico. 


En una palabra: se trata de una carrera hacia abajo en la protección social, ambiental y sanitaria, donde los ciudadanos y ciudadanos solo tienen un papel que representar: el de peleles. Estas negociaciones están vistas como una tabla de salvación para ampliar mercados por parte de empresas que quieren esquivar como sea normas de producción y venta que buscan proteger al consumidor y a la ciudadanía en terrenos como son la salud, el medio ambiente y la transparencia a la hora de capacidad de escoger. Gran parte de las negociaciones serán dedicadas a fijar un “denominador común más bajo” después de comparar las normas estadounidenses y las europeas. 


Una nueva “justicia” para las multinacionales

Con ALCTA las multinacionales se elevarían su estatus por encima de los estados y gobiernos elegidos democráticamente mediante nuevas reglas propuestas para la resolución de disputas “inversores-estados” (state investor dispute mechanism). Las reglas “inversor-estado” permitirían la presentación de denuncias por parte de las multinacionales en contra de las leyes de los estados por  considerar que perjudiquen a sus beneficios económicos en arbitrajes comerciales privados, al margen de los sistemas judiciales existentes. Así las grandes empresas podrían desafiar extrajudicialmente cualquier ley que haga defensa de la salud, los derechos de los consumidores o la ecología. La capacidad de los estados de proteger los bienes comunes quedaría seriamente debilitada mientras que las grandes empresas podrían denunciar a los gobiernos democráticos por causarles directa o indirectamente algo que llaman un “lucro cesante”, es decir un daño potencial a sus beneficios, a sus datos comerciales, a la propiedad intelectual, a sus acciones o a cualquier otro valor económico percibido.
 
Incluso, una multinacional podría denunciar a un gobierno si las sentencias de sus tribunales le perjudican. Por ejemplo, en los acuerdos bilaterales comerciales existentes este mecanismo de sesgado “arbitraje” ya están siendo utilizados por las tabacaleras de USA para frenar medidas legales anti-tabaco adoptadas en Australia; otro caso es el una empresa petrolífera de USA que ha actuado en contra de Canadá por prohibir el “fracking” debajo de un río; o el caso de una farmacéutica en contra de Canadá por introducir un medicamento genérico; o el de una refinería estadounidense en contra de Perú por ser obligada por el Gobierno Peruano a limpiar y prevenir unos vertidos contaminantes.
 
“La carta a los Reyes Magos” de las multinacionales nos puede traer regalos muy venenosos
 
Unos pocos ejemplos de los posibles impactos des-reguladores de ALCTA podrían ser estos:
 
-Empeorar la seguridad alimentaria: Permitir la entrada masiva en la UE de carne criada con hormonas procedente de EE.UU, de carne de pollo blanqueada con cloro o de múltiples cosechas y semillas transgénicas.
 
-Aumentar el uso de sustancias químicas peligrosas al debilitar la aplicación del “ principio de precaución” que funda el reglamento europeo de control de sustancias tóxicas REACH.
 
-Debilitar los derechos laborales al permitir la entrada y el concurso en la UE de empresas de servicios estadounidenses con normas laborales poco exigentes en protección y derechos de los trabajadores.
 
-Aumentar el secretismo de la investigación médica de los ensayos clínicos al considerarlos “datos confidenciales comerciales” y con ello impedir un control independiente sobre la eficacia de los nuevos productos farmaceúticos al tiempo de que se fortalecen las medidas represivas de propiedad intelectual para dificultar la entrada en el mercado de medicamentos genéricos, más baratos e igual de eficaces.
 
-Evitar la aprobación de normas de protección de la intimidad y los datos personales y de otros derechos digitales en Internet para con ello garantizar el “flujo libre de datos”.

-Aceptar las importaciones masivas de gas procedente de la extracción del subsuelo mediante la peligrosa tecnología del  “fracking” en EE.UU, junto a la prohibición de poner trabas legales a la aplicación del mismo en territorio europeo.
 
 
Transparencia para la industria, secretismo para la ciudadanía
 
La primera ronda de negociaciones ya tuvo lugar en Washington el pasado mes de julio y la próxima ronda negociadora será a principios de octubre en Bruselas. Se espera llegar a un acuerdo sobre el texto de este gran pacto comercial antes del final del 2014. Mientras docenas de grandes empresas tienen un acceso total a los textos de los negociadores (a través del Gobierno de EE.UU.) en cambio se da un secretismo total para la ciudadanía y sus organizaciones que no pueden saber ni opinar sobre los puntos concretos que se están negociando. Durante todo el proceso se quiere que la participación ciudadana sea mínima y dispersa, en cambio las grandes multinacionales tendrán una información precisa y sus potentes lobbys podrán realizar un trabajo eficaz en el “tiempo real” de las negociaciones.
 
 
 
Solo una reacción ciudadana fuerte podrá cambiar el rumbo de este temible pacto UE-EE.UU que amenaza con secuestrar los mínimos derechos democráticos conquistados para ponerlos bajo los pies de los potentes intereses económicos de las grandes industrias.
 
David Hammerstein
 
Diálogo Transatlántico de Consumidorres

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5 juillet 2013 5 05 /07 /juillet /2013 09:51

Cultura e internet pájaro pared

 

La práctica del filantrocapitalismo en el caso de la Fundación Gates tiene un impacto muy contradictorio. Por un lado su ayuda salva muchas vidas humanas en algunos de los países más pobres del Sur, pero por otro lado también promueve los el suculento negocio de los monopolios de patentes en el campo farmaceutico y en la producción agrícola.

Hoy es imposible imaginar el intercambio y los derechos globales en sanidad y la producción agrícola sin unos nuevos modelos mucho más abiertos, accesibles y justos en el terreno de la innovación biomédica y alimentaria sin hablar del software de Microsoft. El filantrocapitalismo practicado por Bill Gates en acciones concretas sobre el terreno y mediante la presión política, actúa como una potente oposición a la reforma de un injusto y desigual sistema de privatización en el campo del conocimiento y la cultura, que se ha convertido en un "bunker" al servicio de la dominación social y ambiental. Es muy clara la relación existente entre los intereses de Bill Gates y los de las gigantescas empresas agroquímicas como es Monsanto, su alianza con distintas grandes empresas farmaceuticas y sus políticas en defensa de la privatización económica y los monopolios sobre conocimientos básicos que condicionan la salud y la alimentación.

 

Quizás haya que agradecer en parte el esfuerzo filantrópico de Gates a la hora de ayudar a empujar programas humanitarios que pueden favorecer a muchas personas pero también hay que destapar su lado más oscuro exigiendo que deje de condicionar las ayudas solidarias a un modelo injusto de propiedad intelectual y a la pérdida de la soberanía y diversidad alimentaria.

 

(Comentario sobre Blog en El País http://blogs.elpais.com/3500-millones/2013/07/filantrocapitalismo.html )

 

Referencias:

http://techrights.org/wp-content/uploads/2011/02/BG_Promueve_los_Monopolios_de_Patentes.pdf

http://newsjunkiepost.com/2013/06/07/bill-gates-big-pharma-bogus-philanthropy/

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24 juin 2013 1 24 /06 /juin /2013 17:11

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Sobre la encarnizada lucha de la industria cultural y las leyes del copyright contra el bien común y los derechos de acceso a los bienes culturales por parte de las personas ciegas.

 

Comentarios sobre la conferencia diplomática de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual sobre el acceso a la lectura de las personas con discapacidad visual celebrada en Marrakech y su finalidad de establecer un tratado global que regule la excepción a los derechos del copyright para las personas invidentes.

 

Curiosamente, la palabra “equilibrio” está siendo una de las más utilizadas en las actuales discusiones sobre un Tratado para las Personas con Discapacidad Visual a pesar de su inutilidad para describir y comprender los problemas de acceso a la lectura que padecen las personas con diversidad de grados de ceguera. Este eufemístico lenguaje del deseable "equilibrio" entre los derechos y los beneficios económicos particulares, en realidad busca fomentar la confusión al servicio del dominio del negocio económico frente a los derechos básicos de minorías discriminadas como son los ciegos. Muchos de los delegados participantes hablan retóricamente en favor de conseguir un “equilibrio” entre las necesidades de millones de personas ciegas existentes en el mundo y los derechos de los propietarios privados de copyright. Se trata de toda una interesada orquestación para evitar la consecución de un digno y avanzado Tratado para la regulación mundial de derechos de las personas invidentes.

 

Lo que realmente está en juego en Marrakech no es alcanzar este falso “equilibrio” sino el corregir la multiplicada e inmoral discriminación que padecen las personas ciegas, quienes además de sufrir unas graves limitaciones físicas por su escasa o nula capacidad visual, también son marginadas socialmente en el acceso a la cultura y a los productos de una industria editorial que ya goza de muchas leyes para proteger sus  particulares beneficios económicos. Un injusto y desigual trato es el que se da por un lado a las personas videntes que sí pueden acceder a la lectura de millones de libros y por otro lado el que se da a los invidentes, quienes han sido privados de muchas de las facilidades y oportunidades para el acceso a la cultura obtenidas mediante la revolución de las tecnologías de la información.

 

El tratado de regulación mundial que se negocia en Marrakech debe apostar por reparar esta gran injusticia, algo que es bien opuesto a la palabrería del "equilibrio", que resulta ser todo un parloteo para instaurar por la puerta trasera nuevas normas restrictivas en favor de la propiedad intelectual. Contrariamente, el fundamento principal de este nuevo tratado que se está negociando es el de eliminar unas condiciones de intensa discriminación y de violación de los derechos humanos de las personas con disfunciones visuales, algo bien opuesto al intento de imponer bajo los argumentos del "equilibrio" nuevas medidas represivas en favor de los derechos privados de propiedad intelectual sobre los países empobrecidos del Sur.

 

Es una triste verdad el comprobar que los lobbistas de Hollywood y de la industria editorial están buscando al unísono la perversión del tratado que está a punto de nacer al querer convertirlo en un simple vehículo para levantar nuevas y más altas barreras contra la reforma del sistema mundial del copyright. Estos sectores económicos quieren imponer en la nueva regulación del tratado unas medidas draconianas de protección técnica (de gestión de derechos digitales) y buscan eliminar cualquier referencia legal al posible “uso justo” de las obras culturales. También quieren quitar cualquier referencia al derecho a la traducción y buscan consagrar la obligación de anteponer siempre el interés y la racionalidad económica bajo el rutinario lenguaje de la “disponibilidad comercial”, y con ello oponerse a cualquier tipo de excepción al copyright, queriendo hasta prohibir el envío de libros a individuos particulares. Por ello, en Marrakech se han aliado los lobbistas de la industria audio-visual y los lobbistas de los propietarios de derechos de copyright con el fin de forzar el avance de la dominación neocolonial en materia cultural.

 

La creación de nueva regulación con nuevas normas globales sobre excepciones al copyright para personas ciegas, no es solo un intento de inyectar una dosis de mínimo sentido común sobre las exigencias de la justicia en el contexto de un carcomido sistema legal que está gravemente inadaptado a la era digital actual. También se podría entender este tratado que se está negociando como una forma de ayudar a elevar la legitimación y el apoyo social de un marco legal de copyright que tiene un nivel bajísimo de aceptación ciudadana.

 

A lo largo de los últimos meses hemos oído repetidamente la misma cantinela en boca de los representantes industriales: que si se permite un fácil acceso a las producciones culturales por parte de las personas ciegas se “debilitaría gravemente el derecho internacional de copyright”. Algunos de estos portavoces europeos y estadounidenses llegan al extremo de dejarse llevar por una aguda paranoia persecutoria sobre una hipotética piratería por parte de las personas invidentes, aunque en realidad estas suposiciones nunca han estado respaldadas por evidencia empírica alguna.

 

Es especialmente tenebrosa la doble vara de medir empleada por parte de los gobiernos de la UE y de EE.UU. Resulta que mientras que los EE.UU y los estados nacionales miembros de la UE tienen unas sencillas y eficaces excepciones nacionales al copyright para las personas con discapacidad visual, ahora, cuando se trata de un marco normativo y legislativo de escala mundial, va y resulta que la UE y los EE.UU se niegan tajantemente a extender al resto del mundo estas reglas legales que ya son aplicadas en las propias políticas nacionales. ¿Como es que si han funcionado razonablemente bien unas leyes con excepciones al copyright en EE.UU y Europa, en cambio no resultan válidas a escala global para el conjunto de países?. Además, la alianza EU-USA en Marrakech ahora busca añadir al nuevo tratado internacional múltiples capas que ponen más obstáculos y complicaciones en favor de nuevas restricciones al libre acceso a los bienes culturales y el conocimiento, intentando ir mucho más allá de las propias leyes domésticas de sus respectivos países. Ni los Estados Unidos ni la Unión Europea quieren la inclusión en el tratado de excepciones como las del “uso justo” (fair use) y las de los “tratos razonables”, puesto que ambos son términos legales flexibles que amplían y facilitan el acceso a bienes culturales sin ánimo de lucro y que predominan en el marco legislativo del copyright estadounidense. A pesar de que no hay clausulas de “disponibilidad comercial” ni en EE.UU ni en la gran mayoría de países de la UE, cuando se trata de un nuevo tratado como este destinado a la regulación mundial impulsan una vil doble moral: ambos quieren meter la normativa de la "disponibilidad comercial" en la letra del Tratado para las Personas con Discapacidad Visual.

 

A lo largo de años de debate y discusiones previas también se ha dado un clamoroso déficit democrático y una falta de transparencia por parte de la Unión Europea. Las duras posiciones negociadoras defendidas por los representantes de la UE, no solo están en contra de las posiciones adoptadas por la Unión Mundial de Ciegos, sino que contrastan radicalmente con las declaraciones votadas por los representantes democráticamente elegidos en el Parlamento Europeo, que han apoyado activamente la necesidad de un tratado eficaz, simple y orientado fundamentalmente a los fines de una justicia humanitaria compensadora. Pero por desgracia, el mandato negociador de la UE ha hecho caso omiso del sentir democrático de la ciudadanía europea y de sus representantes europarlamentari@s al haberse forjado en la opacidad, el secretismo y en los patios traseros del Consejo Europeo de los estados miembros. Los negociadores de la UE han priorizado los estrechos intereses del beneficio económico para algunos sectores de la industria cultural por encima del bien común que supone el acceso a los bienes culturales por parte de muchas personas marginadas doblemente por sus limitaciones físicas y por las múltiples discriminaciones sociales que se les añaden. 

 

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Finalmente, esta semana en Marrakech las delegaciones de la UE y de los EE.UU están siendo arrastradas contra su propia voluntad para ir cediendo poco a poco en sus posiciones iniciales a consecuencia del peso de las profundas razones éticas, sociales y económicas de los numerosos países empobrecidos y de las numerosas organizaciones ciudadanas que defienden el acceso a la cultura por parte de las personas invidentes. Es de esperar que se llegue a un acuerdo de mínimos que saque adelante un digno texto para el tratado, aunque se haga a regañadientes, pataleando y protestando por la “erosión del copyright”, y aunque no parta de una profunda convicción en favor de unas exigencias de justicia para las minorías con discapacidad visual discriminadas en el acceso al conocimiento y la cultura.

 

David Hammerstein

Diálogo Transatlántico de Consumidores

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20 juin 2013 4 20 /06 /juin /2013 11:46

      Opening intervention of TransAtlantic Consumer Dialogue at WIPO Diplomatic Conference for Visually Impaired Persons in Marrakesh 

blind girl

“Balance” is one of the words most commonly used during the discussions of a Treaty for the Visually Impaired. Many delegates at this diplomatic conference speak of achieving “balance” between the needs of millions of blind and other print disabled persons and the rights of copyright holders. But this Treaty is not about balance but instead about correcting the enormous, immoral and historic imbalance between blind persons who are deprived access to culture and education and a publishing industry that already has many laws that protect it, between most sighted persons who can access millions of books and the visually impaired who have been deprived of many of the benefits of the information technology revolution. 


This Treaty must be about repairing injustice instead of creating new restrictive global copyright enforcement laws through the backdoor, about eliminating blatant human rights discrimination instead of a biased imposition on the poor global South of technical protection measures, commercial availability clauses and anti-fair use “three step test” amendments. It is true: some entertainment industry lobbyists are trying to cynically use the visually impaired Treaty as a vehicle for building strong barriers against any future global copyright reform. If not, why are there so many movie industry and other audio-visual industry lobbyists present here today?.


To the contrary, establishing new global norms for copyright exceptions for the visually impaired is an attempt at injecting a doses of common sense into the copyright system, an old regime that is very ill-adapted to the digital age. It is a way of even helping to legitimize a system that has an increasingly low level of social acceptance.

 

Over the past few months we have heard from industry representatives that allowing blind persons to have easy access to reading material on a non-profit basis could “severely weaken international copyright law”. Even some EU and US representatives have been carried away by this neurotic paranoia of potential piracy that has never been substantiated by any empirical evidence.


The shameful double-standards of the EU and the US is specially stunning. While the US and most EU member states have clear, simple and easy to use national exceptions to copyright for the visually impaired, both the EU and the US refuse to accept the extension of these rules to the rest of the world. If a set of laws have worked fairly well in the US and European countries, why are they not valid globally? Instead, both the EU and the US want to add multiple layers of restrictive complications that go far beyoond their own laws into an international law for the visually impaired. The US doesn´t want to hear of “fair use” or “fair practices” in the Treaty while both terms are prevalent in the US legal copyright system. While there are no commercial availability clauses neither in the US nor in most of the EU, both want to enshrine this very complicated rule into the global Visually Impaired Treaty.


There has also been a clear democratic deficit and lack of transparency on the part of the EU in this discussion. The EU´s tough negotiating positions against many of the Word Blind Union´s proposals are in stark contrast to the positions and declarations of Europe´s democratic representatives in the European Parliament that have repeatedly supported a robust, uncomplicated and human rights oriented Treaty for the Visually Impaired. Unfortunately, until today the disgraceful and obstructive negotiating postures of the EU have been forged behind the closed doors of the EU Council where the narrow industrial interests of a few have taken priority over the common good of many.


This conference will only be successful if it is strongly supported and considered useful by its beneficiaries, millions of visually impaired represented by the World Blind Union. Any other result would be totally irrational. Failure is not an option.

 

David Hammerstein, TACD

 

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