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Los Verdes

30 octobre 2015 5 30 /10 /octobre /2015 10:08
El Consell debe actuar por la justicia climática


¿Reducirá sustancialmente el nuevo Gobierno valenciano las emisiones contaminantes de CO2 a lo largo de su mandato?

 

¿Bajará significativamente el número de desplazamientos en coche particular con motor diesel y gasolina?

 

¿Disminuirá notablemente la dependencia valenciana de los combustibles fósiles?

 

¿Moderará globalmente el consumo valenciano del agua escasa y declinante?¿Aumentará la participación de las energías renovables en el mix energético valenciano?

 

La catástrofe climática es el contexto estructural ineludible para las políticas valencianas económicas, urbanísticas, agrícolas, industriales, energéticas, científicas y de transporte. La justicia climática es una prioridad política que ha de ponerse en el centro de la política valenciana. La Generalitat tiene competencias para luchar contra el cambio climático, pero a puertas de la cumbre mundial de París sobre el cambio climático (COP21) no hay noticias sobre la responsabilidad climática del Consell. Resulta preocupante que no tenga objetivos concretos y objetivables mediante indicadores para esta legislatura. Querer reducir y encerrar las posibles actuaciones climáticas en la Consellería de Agricultura y Medio Ambiente de turno es humor negro y una receta segura para empeorar.

 

La justicia climática exige decisiones valientes que pueden implicar conflictos. Actuar por el clima no es políticamente gratis porque exige trastocar el libre mercado y el productivismo enraizado social y culturalmente. Limitarse a actuar solo en algún sector mediante el simple cumplimiento de mínimos, como son los laxos plazos legales europeos, será ineficaz y paralizante.

 

Ante la urgencia y magnitud del desafío climático ya no vale la política economicista obsesionada con el crecimiento a cualquier coste con unos ligeros retoques verdes. No hay tiempo para disimular con declaraciones de principios generales y buenos propósitos la falta de acciones políticas concretas. Tampoco puede dejarse en manos del lento cambio cultural de las buenas prácticas, ni en las agendas 21 de la concienciación ambiental, ni en los estudios técnicos para el diagnóstico de los impactos.

 

La Comunitat Valenciana por ejemplo, ha sido especialmente irresponsable y despreocupada por aumentar sus emisiones de CO2 en un 68 % entre 1990 y 2010. A pesar de la crisis económica, no han bajado las emisiones contaminantes valencianas, sobre todo a causa de la gran dependencia de los combustibles fósiles en los sectores del transporte y la energía, además de las débiles políticas de eficiencia y de la ausencia de una fiscalidad ecológica eficaz. La estructura de la economía valenciana es especialmente voraz en su destrucción ambiental y climática.


La política agraria ha de adaptarse a las mutaciones climáticas. El modelo agrícola químico-intensivo degrada la fertilidad de suelos y aguas, contamina y sobreconsume agua y derivados del petróleo en todo su ciclo. El Consell debe establecer objetivos ambiciosos de reducción del uso del agua, de fitosanitarios y fertilizantes peligrosos, con metas concretas para frenar la erosión de tierras fértiles y un marco regulatorio para el aumento sustancial de la producción y consumo de productos ecológicos. Urge el fin de la urbanización de las tierras fértiles de las huertas agrícolas, un recurso esencial para la seguridad alimentaria ante las incertidumbres y daños que se avecinan.

 

Han de frenarse los grandes centros comerciales periféricos y otras grandes infraestructuras que fomentan el urbanismo disperso, la explosión del uso del coche y las emisiones contaminantes a la atmósfera. Son especialmente irracionales las luchas por los trasvases de agua entre las distintas cuencas fluviales, como entre el Tajo y el Segura: solo cronifican el deterioro ambiental y la escasez haciendo más costosa la obligada transición agrícola valenciana adaptada a la capacidad hídrica de cada cuenca hidrográfica.

 

El gobierno autonómico ha de tener un plan de lucha contra el cambio climático ambicioso, cuantificable y verificable, con compromisos transversales y vinculantes en las políticas sectoriales, en las leyes e inversiones de la Generalitat en esta legislatura. Debe adoptar nuevos objetivos de reducción de emisiones de CO2 en las áreas de competencia autonómica muy por encima del insignificante compromiso del 10 % para el 2013-2020 del anterior Consell del PP.

 

DAVID HAMMERSTEIN

david@davidhammerstein.org

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1 février 2015 7 01 /02 /février /2015 09:32

cambio-clima-pinguinos.jpg 

 

Durante varias décadas la comunidad científica ha venido presentando muchas evidencias empíricas alarmantes sobre realidad del cambio climático que tenemos sobre nuestras cabezas. Son numerosas las señales del imparable avance de los impactos ecológicos y humanos que conlleva la desestabilización climática, que está fundamentalmente causada por nuestras tecnologías más idolatradas: las basadas en la extracción de los combustibles fósiles del carbono enterrados en el subsuelo para dispersarlo por la atmósfera.

 

Aunque este modelo energético del desarrollo y la modernización tiene los días contados por encontrarse en fase de translimitación y rebasamiento de los límites biofísicos que imponen los procesos biogenerativos de los sistemas vivos del planeta, paradójicamente ha sido muy tímida y totalmente insuficiente la reacción de las instituciones políticas ante la contaminación y el deterioro acelerado de la biosfera, que es el soporte necesario para la supervivencia de las sociedades humanas. Este institucionalizado negacionismo suicida del dilema en el que se encuentran atrapadas las sociedades humanas tiene una repercusión especial sobre los sentimientos de los científicos que llevan años aportando informaciones y datos fundados sobre la muerte anunciada de una parte crucial del planeta vivo del cual dependemos y al que pertenecemos.

 

Un conmovedor reportaje recoge los testimonios de científicos y científicas que se encuentran ante un proceso de doloroso duelo ante la pérdida y muerte de los ecosistemas. Puede verse en: http://www.truth-out.org/news/item/28702-mourning-our-planet-climate-scientists-share-their-grieving-process.

En estos numerosos testimonios de los científicos del clima, documentan cinco etapas de duelo de los científicos en la experiencia de sus investigaciones climáticas sobre la inexorable muerte de los ecosistemas: la negación, el enfado, la negociación, la depresión y la aceptación.

 

Entre otras muchas cartas que expresan los penosos sentimientos ante la adicta sordera civilizatoria, una científica climática australiana especialista en acontecimientos climáticos extremos, Sarah Perkins, expresa así sus emociones sobre la negación:

Durante mucho tiempo he estado terriblemente preocupada. Ojalá que no tuviera que admitirlo pero todo lo que he temido está ocurriendo. Antes pensaba que era paranoica pero resulta ser verdad. Ella (La Tierra) se nos va poco a poco, mostrando señales de una enfermedad aguda durante mucho tiempo pero nadie ha hecho nada para remediarla. He documentado su comportamiento cada vez más errática. Algunos comportamientos que antes eran muy raros ahora suceden con frecuencia con más furia aún. He intentado explicar estos cambios una y otra vez pero nadie me ha hecho caso.

 

Es como si todo el mundo haya estado ignorándome completamente y no estoy segura porque. ¿Es mas fácil pretender que no existe la enfermedad, esperando que desaparezca? ¿O es como nunca han tenido que vivir sin ella, la misma idea de su muerte es imposible? Quizás no pueden ver el daño que han hecho a ella. Que todos le hemos hecho.

 

Para mi es una lógica falsa. ¿Como puedes ignorar la enfermedad grave de alguien con quien estas íntimamente conectada y dependiente?. ¿Como puedes dejar que tu avaricia y egoísmo te dominen y dejar de cuidar y proteger a quien lo necesita más?. ¿Como es posible que no sentimos una obligación abrumadora de responsabilidad y cuidado cuando nuestros seres más queridos están tan desesperadamente enfermos?. ¿Como eres capaz de borrar todo esto de tu mente?. Es algo que nunca comprenderé. Quizás soy una extraña, una anomalía de la raza humana, una a quien le preocupa bastante, que tiene compasión, que quiere ayudar en su recuperación.

 

De hecho podemos tratar de recuperarla. Si trabajamos juntos podemos curar esta terrible enfermedad y recuperarla de la explotación que le hemos infringido. Pero debemos actuar de prisa y debemos actuar juntos. El tiempo se acaba y tenemos que actuar ya.

 

En cambio, el Profesor Corety Bradshaw, experto en escenarios ecológicos, manifiesta su enfado de esta manera:

Mi principal emoción es de ira, no alimentada por la ignorancia sino por la avaricia y la especulación a expensas de las futuras generaciones. No hablo desde una vaga conexión existencial con el futuro de la raza humana. Hablo como un padre de una niña de siete años que ama a los animales y la naturaleza en general. En mi trabajo como biólogo todos los días veo evidencias irrefutables de que cambio climático causado por la acción humana acabará siendo uno de los motores principales de la actual extinción masiva de la Era del Antropoceno.

 

Dejando a lado la indiferencia de la opinión pública y la miopía individual, estoy furioso que políticos como Abbot (primer ministro australiano) y sus secuaces anti-ambientalistas están robando el futuro de mi hija y en encima se ríen de ello mientras se enriquecen con el oro figurativo de la industria de los combustibles fósiles. Da igual que sea debida a la estupidez, a la avaricia o a la deshonestidad deliberada, el resultado es lo mismo- la destrucción del sistema de soporte ecológico que nos mantiene vivos y prósperos. El cambio climático, la rapidez de que estamos desordenando el clima junto a una salud planetaria ya muy comprometida crea una situación muy grave.

 

Mi frustración con estos cabrones avariciosos y mentirosos es muy personal. El caos climático causado por la acción humana no es una creencia. Es uno de los fenómenos más estudiados de la Tierra. Hasta un deficiente mental lo puede entender. Como cualquier padre si alguien amenaza a mi familia yo reacciono con enfado y venganza. Esta ira es la expresión de mi amor hacia mi hija y la tristeza que me siento en mi corazón por como otros están tratando su futuro.

 

Atienda mis palabras, plutócratas, negacionistas, mercenarios de los combustibles fósiles y charlatanes de la ciencia: llegará el día que las billones de personas que han sufrido las consecuencias de vuestra estupidez y avaricia irán a por vosotros. Yo estaré allí también.

 

clima-negacionismo-lideres.jpg

 

La práctica de científicos que comparten sus sentimientos contradice la cultura científica heredada y basada como está en los relatos heroicos y tecno-optimistas de la propia ciencia. Esta exitosa mitología idealizadora de la ciencia defiende la existencia de un inmaculado y exclusivo interés por el conocimiento, de una supuesta objetividad anclada en la neutralidad de la herramienta formal del método científico. Se concibe que las prácticas científicas, sus presupuestos de partida y las teorías y verdades producidas refieren exclusivamente a valores cognitivos racionales y desencarnados de otros tipos de valores, como son los sociales, los ecológicos, los morales y los emocionales.

 

El que los científicos se resistan a la anestesia emocional y moral al hablarnos de sus sentimientos ante el temible caos climático provocado por la acción humana y sus tecnologías faústicas, choca también con los valores y prioridades de nuestras sociedades modernas obsesionadas como están por la riqueza material, el crecimiento de la escala física de la economía y el consumismo.

 

Las élites económicas y políticas rechazan sistemáticamente la idea de que las personas pudieran expresar los sentimientos provocados por ser testigos impotentes de la destrucción masiva de la vida y los metabolismos del planeta. Para poder continuar tirando carbón al tren descarrilado del desarrollo los poderes económicos y los gobiernos no pueden permitir la visibilidad de la angustia profunda y el sentimiento de compasión que sienten millones de personas ante la acelerada muerte de la naturaleza y de sus criaturas ni ante el inevitable robo de oportunidades de vida, bienestar y futuro.

 

 

MARA CABREJAS y DAVID  HAMMERSTEIN 

 



 

 

 

 

 

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22 octobre 2014 3 22 /10 /octobre /2014 17:21

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En la Cumbre Mundial de la Salud celebrada en Berlín esta semana docenas de cámaras de televisión y hordas de periodistas se agolpaban en la gran sala del Ministerio de Exteriores de Alemania durante la sesión informativa sobre la lucha contra el virus del Ébola. A pesar de existir brotes del virus en África desde 1968, los primeros casos que afectan a europeos y estadounidenses han atraído la atención obsesiva de la prensa y por añadidura de la opinión pública. Las declaraciones más claras eran las del portavoz de Medicos Sin Fronteras que expresaba su gran frustración con la débil respuesta de los países del Norte ante la situación sanitaria que se vive sobre el terreno en África occidental, que no solo necesita una respuesta puntual de emergencia sino la ayuda constante para la construcción de unas infraestructuras estables a favor de una cobertura sanitaria universal.

 

Al acabar la sesión sobre Ébola empezaba la primera de una série de sesiones sobre la temática de esta Cumbre Mundial de la Salud: el Cambio Climático y la salud. Pero lo sorprendente que ocurrió después fue que la gran sala repleta de periodistas y asistentes de repente quedó casi vacía. La prensa mundial se esfumaba por completo como por arte de magia, como si allí mismo hubiera entrado el propio virus del Ébola.  

 

Como resultado del consenso existente entre centenares de científicos sobre la grave situación de emergencia que plantea la desestabilización climática para el conjunto de la humanidad, uno de los expertos mundiales más reconocidos sobre el impacto climático en la salud pública global del Panel Intergobermental del Cambio Climático de la Universidad de Heidelberg, comenzó a desgranar un escenario muy sombrío y pesimista a causa de las realidades aterradoras que se proyectan sobre el futuro próximo de la humanidad y el planeta. Fue tajante al explicar los estrechos límites de adaptablidad que tienen las sociedades humanas ante las mutaciones radicales que se avecinan y los impactos negativos y sin control que están en curso.

 

Se estima que a partir del año 2030 (dentro de solo 16 años) la temperatura media del planeta ya habrá aumentado en 1,6 grados. La gran extensión de ciertas enfermedades tropicales, el aumento de las infecciones provocadas por la escasez creciente y la mala calidad el agua, las fuertes oleadas de calor y otros eventos climáticos extremos impondrán importantes pérdidas y restricciones al acceso a recursos básicos, como son el agua potable, las tierras fértiles, las actividades agrícolas y la vida cotidiana en general. Incluso insistía en la dramática reducción de capacidad de carga del planeta para la habitablidad humana en grandes extensiones geográficas debido al impacto de las sequías, la deforestación, la erosión y, en general, a un clima demasiado hostil para el sustento de sociedades humanas estables y el florecimiento de la biodiversidad. Afirmaba también que había un alto grado de predictabilidad en los pronósiticos porque son procesos bastante claros que se corroboran con datos científicos y que ya están en imparable marcha. Las predicciones más alejadas en el tiempo que afectarán a la salud humana a partir del 2060, cuando se espera un aumento de más de 4 grados, tienen elementos inimaginables más propios de una temible visión apocalíptica.

 

Al concluir su presentación, un elemento más deprimente aún que se añadía a la catastrófica radiografía general sobre el mundo que se avecina fue expresado por el científico: su poca fe en una eventual reacción responsable, rápida y a la altura de la circunstancias y necesidades por parte de los mandatarios políticos estatales e internacionales y las "élites fosilísticas". Contrariamente, consideró que el escenario político más probable es el del “business as usual”, con las mismas pautas débiles y totalmente insuficientes, como por ejemplo reflejan las engañosas y superficiales medidas energéticas tomadas hasta ahora.

 

Esta mañana, en los telediarios de noticias se anunciaba que una gran empresa farmacéutica sacará a principios del año un tratamiento eficaz para el virus del Ébola. No se anuncia ningún tratamiento para la terrible fiebre climática que padecemos en nuestra única, frágil y común casa planetaria.

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9 octobre 2014 4 09 /10 /octobre /2014 12:53

"Luchamos contra el Apartheid.

Ahora nuestro enemigo global es el Cambio Climático".

"Necesitamos un boicot para salvar el planeta"

  http://grupoperucop20.org.pe/index.php?option=com_k2&view=item&id=28:desmond-tutu-necesitamos-un-boicot-para-salvar-el-planeta&Itemid=227

 

Desmond Tutu, Premio Nobel de la Paz

 

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Desde el punto de vista de las mínimas exigencias de salud democrática y ética no resulta aceptable el que finalmente haya sido ratificado Arias Cañete como nuevo Comisario europeo de Energía y Clima gracias al pacto de la casta fósil entre socialistas y populares europeos. Es bien sabida la evidente falta de idoneidad e independencia de Cañete para un cargo que ha de exigir poner frenos de emergencia a la combustión de las energías fósiles por ser una primera causa en la contaminación y caos climático. Cañete tiene intereses económicos directos en empresas dedicadas a la extracción de petróleo, pero a pesar del palpable conflicto de intereses y las incompatibilidades políticas derivadas del mismo, tristemente ha sido ratificado como comisario por el Parlamento Europeo. 


Pero contrariamente, a los responsables políticos de la gobernanza institucional europea se les debería exigir el cumplimiento estricto de protocolos de "buenas prácticas" y ejemplaridad. Al igual que conviene no olvidar que la responsabilidad ética ante la extrema nocividad de los negocios del petróleo, gas y carbon, no solo empieza y acaba en los ministerios de los gobiernos nacionales ni en la Comisión Europea que decide las prioridades políticas de la UE y compromete a los estados miembros. No es evidente la respuesta a la pregunta sobre quienes son los responsables y sobre quienes son los que han de impulsar estos cambios necesarios.

 

¿Quienes han de actuar ante el temible cambio climático?. ¿Han de ser las políticas de gobierno y la legislación, o han de ser las empresas de producción?. ¿Ha de ser la ciudadanía consumidora que también es ahorradora e inversora?. No hay un único actor responsable sino que son muchos los que pueden empujar para salir cuanto antes de la era fósilística que amenaza la vida humana y los sistemas vivientes de la biosfera en su conjunto.


Ocurre también que muchas de las iniciativas colectivas e individuales del variado tejido social y económico incurren diariamente en dramáticos conflictos de interés. En la era del cambio climático en la que estamos atrapados resultan anacrónicas y peligrosas la metas cortoplacistas puestas en la simple obtención de ganancias mercantíles extraídas de producción y el consumo fósil, vengan de los individuos, de los colectivos y organizaciones ciudadanas o de las instituciones públicas. Las prioridades economicistas puestas en el crecimiento económico, y tan propias de la época que vivimos, ya no pueden ser bandera del bienestar ni de la justicia por haberse convertido en la enfermedad que agranda los problemas más graves que padecemos, como son las amenazas a la supervivencia y la habitabilidad del planeta a causa de la desestabilización climática causada por el industrialismo fósil.

 

Para todas las personas que afirmamos estar preocupadas por las crecientes emisiones tóxicas a la atmósfera y el cambio climático, resulta difícil huir del dilema moral y político que se expresa bajo la forma del conflicto de intereses incompatibles. Nos conviene no olvidar que las carteras de inversiones de nuestras Cajas de Ahorro, los Planes de Pensiones de trabajadores, funcionarios, universidades, sindicatos y otros colectivos y organizaciones ciudadanas, a menudo incluyen la inversión del ahorro en la compra de acciones en las empresas que más están acelerando la desestabilización del clima y la destrucción de la biodiversidad de la Tierra.

 

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En respuesta a esta irresponsabilidad colectiva que pone más gasolina a la mecha climática, en Estados Unidos, Gran Bretaña, Suecia y en muchos otros paises del mundo, ya existe un fuerte movimiento que tiene actores muy diversos, como son las universidades, los sindicatos, las iglesias y los ciudadanos individuales, con acciones estratégicas en favor de quitar las inversiones, ahorros o acciones, directos o indirectos, en todas las empresas relacionadas con los combustibles fósiles (fosselfuelfree.org). Las petrolíferas, la industria de gas y la empresas mineras del carbón son los principales blancos de la campañas de “divestment” (“desinversión”). Estas alianzas contra el cambio climático ya han conseguido la retirada de más de 50 mil millones de dólares de inversiones en los negocios que más dañan las dinámicas climáticas, y en el proceso se ha ampliado la conciencia y el debate social sobre nuestra responsabilidad individual y colectiva ante el infierno climático que se nos avecina. Somos víctimas pero también somos responsables, colectiva e individualmente. Este nuevo movimiento social emergente está ensayando imaginativas formas prácticas de resistencia y oposición social, participativas, concretas y eficaces, que buscan debilitar los oligopolios energéticos más destructivos para forzar el giro hacia otras fuentes renovables y sostenibles de energía.


Muchos municipios, el último ha sido Oxford en el Reino Unido, instituciones académicas de reconocido prestigio como es la Universidad de Harvard, iglesias como es la Iglesia de Suecia o el Consejo Mundial de Iglesias, diversos sindicatos estadounidenses, ya han decidido o están en el proceso de hacerlo, la retirada de sus dineros de entidades financieras que directa o indirectamente contribuyen a la crisis climática común mediante las inversiones en las fuentes energéticas más contaminantes de la atmósfera terrestre.


En cambio en nuestro país la casi totalidad de la clase política de cualquier tinte ideológico, de derechas y de izquierdas, universitaria, sindical y religiosa, pertenece a la casta fosilísta que empuja el descarrilamiento colectivo. Ciertamente se oyen algunas voces críticas que malhablan de las empresas eléctricas por sus prácticas monopolísticas y por los precios que imponen socialmente injustos y abusivos para el ciudadano de a pie, pero estas críticas sociales no suelen acompañarse de propuestas alternativas realizables y eficaces. Las prácticas de resistencia a las grandes empresas de la mortal economía fósil brillan por su ausencia a pesar de la oportunidad que tenemos de retirar nuestras inversiones directas o indirectas en empresas como Repsol, Endesa y Iberdrola, entre otras empresas fósiles multinacionales. Pero ni los líderes políticos ni el tejido ciudadano combatiente de la izquierda nos animan a ello.


Pero conviene que salgamos cuanto antes de esta anestesia colectiva dado que inevitablemente son muy "democráticas" las infames consecuencias de la economía fósil, que por todos los lados disemina peligros y dantescos daños al los tramas ecológicas que son fuente de la vida en el planeta.


Las Cajas de Ahorro y las tarjetas de crédito de la casta fósil de partidos y sindicatos


El actual escándalo de las tarjetas de crédito de Caja Madrid/Bankia ha sacado a la luz las corruptelas de los regalos y los ostentosos gastos personalizados de las políticas de la Cajas de Ahorro españolas. Especialmente sangrante ha sido y es la gestión escasamente moral de unas Cajas de Ahorros, aunque sus fines fundacionales afirmen tener una vocación social y a pesar de que han sido gobernadas con una significativa participación de representantes de partidos y sindicatos (PSOE, IU, CCOO y UGT) en los consejos de dirección.


La atención mediática se orienta sobre todo hacia los cómputos del dinero gastados por cada consejero con la tarjeta de la entidad bancaria, pero en cambio no se presta atención alguna al análisis del impacto ambiental de la gestión financiera de las Cajas de Ahorro. Si rascamos un poco la superficie de las políticas financieras y de inversiones de las Cajas de Ahorro, encontramos importantes inversiones dinerarias en las fuentes energéticas más contaminantes y peligrosas para el planeta. Resulta inquietante que ninguna de estas decisiones haya sido objeto de  debate público, y más vergonzante resulta el que no emerja crítica alguna por parte de los consejeros de los partidos de la izquierda y los sindicatos. Por desgracia, este silencio cómplice no afecta solamente a la posible corrupción de determinadas personas sino a una escandalosa política de inversiones que hace copartícipes a todos los actores implicados. Este particular "negacionismo ambiental" carece de compromisos con los dramas ecológicos que globalmente nos acechan por nuestro persistente maltrato hacia los ecosistemas vivos que languidecen y desaparecen aceleradamente ante nuestros pies.

No se puede echar toda la culpa a los Cañetes de turno, ni a las multinacionales que dominan los flujos mundiales de la economía, ni a las políticas neoliberales que colonizan las prioridades políticas. No hay ya demasiado tiempo por delante para despertar de las ensoñaciones dormitivas puestas en la economías de los sucios combustibles fósiles, incapacitadas como están para hacer realidad el bienestar colectivo que tanto prometen.


La práctica responsable de ser más consecuentes contra el cambio climático, personal y colectivamente, puede comenzar con poner nuestro dinero al servicio de nuestra única y común casa planetaria diciendo NO a la casta fósil.

 

¡Ni con nuestros votos, ni en nuestro nombre ni con nuestros euros!.

 



DAVID HAMMERSTEIN

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21 juin 2012 4 21 /06 /juin /2012 09:54

 

Porqué las subvenciones al carbón no son de interés colectivo y porque las movilizaciones para mantenerlas son reaccionarias

 

carbón Villablino

Ayudas por doquier. Son muchos los tipos de subvenciones públicas estatales que desde hace décadas viene recibiendo el sector industrial de la minería del carbón. Se trata de ayudas a la extracción o producción, del Plan Miner con inversiones sociales para el desarrollo local y la reconversión del sector, y el "decreto" de ayuda a la quema del “carbón autóctono” en las centrales térmicas. Los principales beneficiarios de las subvenciones son los empresarios mineros. El empresario minero privado más beneficiado es Victorino Alonso. Cada minero en activo (unos 5 mil) cuesta más de 100 mil euros al año al erario público español.

 

2. No nos hace falta el carbón. El contexto energético español es de un gran exceso de capacidad de generación. Hay un gran superávit de potencia eléctrica lo que convierte al carbón en innecesario y sobrante. El sistema eléctrico español podría prescindir del carbón, tanto el autócnono como el importado. Existe una sobrecapacidad de generación eléctrica en relación a los picos máximos del consumo de más del 30%. Además, España exporta mucho más electricidad que importa. También las continuadas subvenciones al carbón aumentan el déficit tarifario que el sector empresarial de la electricidad arrastra (venta de la energía por debajo de su coste económico a lo largo de todo el ciclo de producción) lo que contradice las leyes europeas.

 

3. El grifo de ayudas se cierra por imperativo legal europeo. Las subvenciones estatales al carbón debían haberse acabado en toda la Unión Europea a finales del 2010, pero a fuerza de las presiones del sector industrial junto a las de algunos gobiernos como el de Alemania y España se consiguió un aplazamiento con claras condiciones y restriccions hasta el 2018. Son de tres tipos las exigencias europeas: la UE obliga al gobierno español a reducir progresivamente las ayudas hasta que acaben en el 2018; las ayudas públicas deben servir para el cierre ordenado de las explotaciones mineras no rentables en el actual contexto de liberalización del mercado energético; las empresas mineras están obligadas a devolver las ayudas estatales que reciben. A partir del 2018 solo podrán quedar en actividad las empresas mineras que sean económicamente rentables sin ayuda pública alguna. En el caso español, casi todo el sector de la minería del carbón es económicamente dependiente del Estado ya que solo puede ser rentable con inmensas y continuas inyecciones de dinero público.

 

4. El carbón vulnera la legalidad climática. Las ayudas públicas al carbón disparan las emisiones contaminantes a la atmósfera. La participación del carbón en el mix eléctrico español llegó a bajar por de bajo del 5% en 2008, lo que propició una bajada significativa de las emisiones de CO2 del sector industrial español. Sin embargo hubo una subida al 11% en el 2011 como consecuencia de las ayudas públicas dadas a las empresas extractivas y a las térmicas, sobretodo por el Decreto para la quema de "carbón nacional". Con la política estatal de subvenciones al contaminante carbón España incumpirá sus compromisos legales, europeos e internacionales, en la lucha colectiva contra el cambio climático. En consecuencia se crea una macabra espiral de sangria pública es consecuencia de las subvenciones al carbón si se tiene en cuenta que el Gobierno está obligado a gastar centenares de millones de dinero público comprando derechos de emisiones contaminantes extras. A partir del 2013 todas las empresas españolas tendrán que pagar sus propias emisiones de CO2.

 

5. Las renovables son las fuentes más “autóctonas”. España no necesita el carbón llamado “autóctono”, ni para reducir la dependencia energética ni para mantener su autonomía y seguridad energética. Hay abundantes fuentes de energías limpias que también son “autóctonas” y que ya superan con creces la capacidad de producción energética del carbón. Las renovables también crean muchos más puestos de trabajo.

 

6. Ni carbón ni nucleares. En el sistema eléctrico español las energías renovables tienen una capacidad de producción casi el doble que las nucleares. Además, sobra mucha capacidad de generación de electricidad. Es un falso debate el querer plantear la dicotomía entre el carbón y las nucleares debido a que España podría prescindir sin grandes sobresaltos de estas dos fuentes energéticas tan contaminantes y peligrosas.

 

7. El carbón destruye montañas llenas de vida. Las minas a cielo abierto destruyen aceleradamente la biodiversidad y los ecosistemas locales contaminando aguas, tierras, aire, especialmente en León. Los cielos abiertos no son marginales ni anecdóticos. Al ser intensivos en maquinaria y al tener poca mano de obra, de las subvenciones resultan grandes beneficios económicos, por lo que los empresarios mineros condicionan la permanencia de la minería de interior a las subvenciones y a los cielos abiertos. El mayor empresario minero del carbón, el leonés: Victorino Alonso, ejerce la presión neocaciquil y el chantaje del empleo amenazando con cerrar todas las minas, las de cielo abierto y las de interior. Muchas de las explotaciones a cielo abierto (como las nueve del Valle de Laciana en León), han sido declaradas ilegales por el Tribunal Europeo de Justicia en noviembre del 2011 a causa de la enorme destrucción ambiental de especies y montañas protegidas por las directivas ambientales europeas.

 

8. Las minas frenan las alternativas económicas. El monocultivo del carbón en las cuencas mineras constituye un gran despilfarro y su mantenimiento mediante subvenciones estatales sustrae recursos y posibles inversiones en otras actividades y economías alternativas compatibles con la protección ambiental. Tanto el impacto ambiental como la presión política del sector minero suponen grandes barreras a las iniciativas de creación de empleo alternativas.

 

9. ¿Cualquier puesto de trabajo ha de ser bienvenido? No hay que estar igualmente en contra de todos los recortes. Huelga decir que actualmente no sobra el dinero público y es deseable el que se tenga un especial cuidado en su inversión. PSOE y IU hacen una defensa numantina de las subvenciones al carbón en nombre de la prioridad de los puestos de trabajo de los mineros y por encima de cualquier otro interés y necesidad colectiva. Pero entonces ¿porqué mantener las subvenciones al carbón y en cambio recortar la ayudas a muchas otras actividades con mucho más beneficios sociales y ambiéntales? Las movilizaciones de mineros y la llamada "marcha negra" de mineros que apoyan las subvenciones al carbón no merece ser apoyado por el amplio movimiento en contra de los recortes sociales porque este apoyo sería fácilmente utilizado para desacreditar las justas críticas al PP. Hay que apoyar a los ex-mineros, no al carbón.

 

10. Intimidación y violencia no son compatibles con la democracia. El bloque político, sindical y empresarial defensor pro-carbón, defensor de la continuidad de las subvenciones al carbón perpetúa las políticas locales de clientelismo, manipula e impide el ejercicio de los derechos fundamentales de libertad de opinión en medio de un ambiente social de violencia y la persecución de ecologistas. En las regiones mineras no existe un contexto propicio para el libre debate sobre el futuro económico y social. Las voces políticas y cívicas discrepantes no pueden ejercer libremente sus derechos democráticos.

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Algunos datos significativos para tener en cuenta:

 

+Las emisiones de CO2 en España crecieron el 9.2% en el 2011 en el sector energético prinicipalmente a causa del “Decreto” para la quema del “carbón nacional”. A pesar de la crisis las emisiones generales de CO2 crecieron el %0.1 en el 2011.

 

+España incumple sus conpromisos legales con el Tratado de Kioto y con la UE. En comparación con el 1990 las emisiones de CO2 en España han aumentado el 22.8% cuando su objetivo legal para el final del 2012 es el 15%. Los contribuyentes tendrán que pagar las consecuencias de este incumplimiento.

 

+Los ciudadanos contribuyentes españoles tendrán que pagar entre 450 y 850 millones de euros para “compensar” este exceso de emisiones de CO2 en el 2011 mediante la compra de “derechos de emisión”. Una parte significativa de las emisiones viene de las térmicas de carbón subvencionadas. 

 

+Cada minero de carbón en activo supone un gasto público de más de 100 mil euros cada año en ayudas públicas directas e indirectas al sector.

 

+En noviembre de 2011 el Tribunal Europeo de Justicia declaró ilegales las minas de carbón a cielo abierto del Valle de Laciana, Léón.

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12 décembre 2011 1 12 /12 /décembre /2011 22:43

 

¿Subir la luz el 12% en enero o recortar las renovables o reducir los incentivos al carbón?

 

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El nuevo gobierno del PP debe decidir subir la luz hasta el 12% or recortar radicalmente distintas ayudas energéticas al gas, a las renovables y al carbón.

 

El déficit tarifario del sistema eléctrico español acumula una deuda de 20 mil millones de euros, 10 mil millones de los cuales es una deuda titulada que tiene que enfrentarse antes del 2013 a un mercado de deuda poco amistoso. El Gobierno del PSOE empeoró la deuda tarifaria al congelar la tarifa de la luz en el 2011. La legislación europea obliga a España una reducción rápida y sustancial de la deuda tarifaria.

 

Las opciones del nuevo gobierno a corto plazo son pocas. O sube la luz entre el 8% y el 12% o mete las tijeras a la cuantiosas primas o incentivos que recibe el carbón, el gas o las renovables. Las eléctricas y la prensa conservadora piden suprimir las ayudas a la energía solar y de reducir las primas a otras renovables. La izquierda (PSOE e IU) defienden con uñas y dientes las masivas ayudas a la quema del carbón.

 

Desde una perspectiva ecologista y de racionalidad económica el primer recorte energético debe empezar por el carbón. El carbón español subvencionado tiene un enorme impacto ambiental (cielos abiertos, emisiones CO2....) mientras que carece de la más mínima viabilidad económica.

 

¿Qué harías tú?

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29 septembre 2011 4 29 /09 /septembre /2011 13:00

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"La primera quema la grasa y te ahorra dinero, el segundo quema el dinero y te llena de grasa."

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18 juillet 2011 1 18 /07 /juillet /2011 18:45

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7 juillet 2011 4 07 /07 /juillet /2011 16:49

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  Valencia is different. Las obras que actualmente están en curso delante de Les Torres de Serrans significarán la inauguración del puente número 18 sobre el viejo cauce para el tráfico rodado.  Mientras todas las grandes ciudades europeas restringen el acceso del tráfico de vehículos a los centros urbanos, el Ayuntamiento de Valencia insiste en invertir mucho dinero público para hacer todo lo contrario. El nuevo Pont de Fusta será otro innecesario puente para saturar con más coches las riberas históricas del Río Turia.  Ahora la excusa utilizada es la de "liberar de tráfico al Puente de Serranos", pero paradójicamente, para ello se construye un nuevo puente con más carriles para coches que los quieren eliminarse en el existente.  Será otra vuelta de tuerca más para consolidar los marginales del cauce del Turía como autovias urbanas que acosan hostilmente el acceso al río facilitando la penetración del ruido y humo al centro urbano.

Son muy notorias y sonadas las promesas peatonales incumplidas por parte del Ayuntamiento de Valencia sobre el entorno histórico del Jardín del Turía.    Hace unos 20 años cuando se proyectó el Pont de les Arts, ya prometió la alcaldesa Rita Barberá que sus ocho carriles de tráfico añadidos servirían para poder liberar para el uso peatonal el histórico Pont de Sant Josep o el mismo Pont de Serrans. Entre tanta promesa incumplida para dar alternativas al tráfico rodado, también se quería ganar espacio ciudadano con el cierre de alguna calle lateral y con la construcción de un túnel para un paso de vehículos que permitiera el tranquilo disfrute y paseo en el entorno monumental de les Torres de Serrans. También quedaron en el cajón las propuestas barajadas para conectar peatonalmente Los Viveros o el Jardí Botanic con el Jardí del Turia,  Pero resulta obvio, que ni el bien colectivo ni la ciudadanía de a pie han sido nunca una prioridad frente a los endiosados vehículos motorizados. Para esta equivocada política municipal la creación de cualquier nueva isleta de paz  para los viandantes tiene que ser "compensada" con el doble de espacio para el cemento y los coches.

Si bien es cierto que resulta un parcial avance el liberar el tráfico (y de una gasolinera!) en el Pont de Serrans, también es cierto que el abrupto corte del espacio peatonalizado al entrar en la nueva plaza que se proyecta frente a las Torres de Serranos en la antigua "luna de València", tendrá delante una dura y ruidosa pantalla de cuatro carriles de tráfico que perturbará y afeará el disfrute del monumento y su entorno. Puesto que las obras ya están en marcha, se debería exigir también un plan de pacificación del tráfico en la zona, la inmediata peatonalización del Pont de la Trinitat, y ya que por fin se quita la absurda gasolinera que preside un entorno histórico-monumental de tanto valor, también se debería quitar el engendro de la gasolinera incrustada en el Ficús de la Glorieta.

Pero el mismo Jardí del Turia también está sufriendo un deterioro físico directo. Si rescatamos de la memoria política el conjunto de obras que han afectado al Jardín del Turia, recordaríamos como el PP en su momento cuestionó la supuesta "dureza" del tramo del Jardí del Turia proyectado por el estudio Vetges Tu i Mediterranea. Todavía recuerdo las críticas del entonces PP en la oposición en los años ochenta, que cuestionaban la supuesta gran cantidad de cemento en algunos tramos del Jardín del Turía. Pero ahora, aparte de que quieren cubrir otro trozo más del Jardín del Turia con otra mole de cemento humeante, siguen con la política de artificializar y cimentar a los campos de fútbol públicos. Al gobierno municipal parece no importarle nada el que se cubran los campos de fútbol con hormigón y hierba artificial, eliminando con ello el suelo natural y la permeabilidad que tiene como parque público de hierba y tierra, y destruyendo su función de aliviar la insana isla de calor creada por el asfalto urbano mediante el filtrado natural de la lluvia hacia los acuíferos.  Además, con esta política del "plástico futbolero" se cierre a cal y canto el libre acceso público a los campos durante el 90% del tiempo de la semana privando a la ciudadanía de grandes espacios de esparcimiento y encuentro.

En definitiva, se trata de un episodio más de maltrato muncipal al paisaje histórico, de desprecio del medio ambiente urbano y de despilfarro de unos recursos públicos escasos.

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10 avril 2011 7 10 /04 /avril /2011 22:51

pinguinos clima
    
     ¡Enhorabuena al PP, PSOE e IU

por vuestra política contra el clima !

Con las subvenciones masivas a la minería del carbón

                    se multiplica por tres su cuota de presencia en el mix eléctrico español! 

Con vuestra anacrónica política pro-carbón nacional habeis conseguido que el dinero público de la ciudadanía se dirija a aumentar espectacularmente las emisiones de CO2 a la atmósfera. Los datos detallan los peores augurios ambientales: un aumento de la extracción y quema de carbón a consecuencia de las masivas subvenciones a esta contaminante fuente de energía. En este pasado mes de marzo del 2011 han aumentado las emisiones de CO2 en España un 82% con respecto al mismo mes de marzo del 2010 gracias a la entrada en vigor de Decreto de ayudas al carbón que subvenciona masivamente la quema del carbón español. Gracias a estos suculentos subsidios  a la compra y quema del carbón por parte de las centrales térmicas, el carbón ha pasado de representar solo el 3.8% del "mix eléctrico" hace un año al 12.8% actual.

Todo lo contrario de lo que habían prometido el Ministro Sebastián y los grandes defensores del carbón, como son los líderes de Izquierda Unida y los sindicatos. Las ayudas estatales al carbón ya están provocando un grave impacto ambiental y climático. La cifras desmienten tajantemente el argumento de que se trataba de simplemente de sustituir la quema del carbón importado por el carbon autóctono, tal y como insistían los empresarios mineros, y muestran que las ayudas al carbón multiplican enormemente el consumo global de la fuente más contaminante en el sistema eléctrico español.

Se da la paradoja de que precisamente cuando más crece la producción eléctrica de las fuentes renovables y limpias (la eólica ya supera a la nuclear) es cuando a la vez hay un fuerte contrapeso en dirección opuesta con el repunte de la contaminación atmosférica por culpa de las subvenciones públicas al carbón. De hecho, solo de febrero 2011 a marzo 2011 han aumentado las emisiones globales de CO2 en un 5.2%. Resulta muy contradictorio que suban las emisiones globales de CO2 mientras las emisiones por la quema de gas natural en la centrales de ciclo combinado han bajado del 21% al 16% en el último año y al mismo tiempo que todas las fuentes renovables juntas ya superan más de la mitad de la electricidad producida.

Es especialmente sangrante el que se haya dado una preferencia a la fuente energética más contaminante cuando lo cierto es que en lugar de escasez  lo que realmente existe es una sobrecapacidad en la producción eléctrica española, esta llega a triplicar la demanda y por ello permite la exportación neta de electricidad a otros países, como Marruecos, Portugal y Francia.

Este dañino aumento del uso del carbón es consecuencia directa de las inyecciones públicas a esta economía sin rentabilidad propia. Es un despilfarro totalmente innecesario que va contra el interés general y carece de la más mínima racionalidad económica y ambiental. En lugar de gastar el cada vez más restringido dinero público en crear nuevos yacimientos de empleo no contaminante en las cuencas mineras, se ha optado por reflotar y prolongar unos años más la agonía de una actividad caduca, peligrosa y sin futuro, que a la vez destruye las posibilidades de nuestro futuro común.

 

DAVID HAMMERSTEIN

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