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Los Verdes

19 février 2007 1 19 /02 /février /2007 12:35

12 argumentos antinucleares

 

La energía nuclear

 

¡Tan peligrosa y equivocada como siempre!

 

1.       El siglo XXI será el de la energía inteligente, renovable y limpia! La energía nuclear es muy peligrosa e insegura. Los riesgos y accidentes que comporta son catastróficos. Sus efectos contaminantes y destructores de toda vida humana y terrestre se prolongan en el tiempo casi ilimitadamente.  Las instalaciones y los materiales atómicos pueden usarse para la producción de armas de destrucción masiva, y pueden ser un objetivo de la acción terrorista. La energía nuclear es enormemente cara, además de ser muy ineficiente para frenar el cambio climático. La energía atómica está anticuada y en declive, y socialmente es rechazada por la ciudadanía europea. A pesar de que la industria nuclear no ha resuelto los graves problemas sociales y ecológicos que acompañan a la energía atómica, el grupo de presión internacional de la energía nuclear está pasando a la ofensiva en defensa del "resurgimiento nuclear". Pero, ¿Son seguras las instalaciones?. ¿Acaso resulta imposible que ocurran más accidentes como el de Chernóbil?. ¿Están almacenados con garantías suficientes de seguridad los residuos nucleares para los próximos milenios?. ¿Se incorporan en su precio los costes reales, humanos y naturales que comporta? ¿Puede evitarse la falta de control y el mercado ilegal del material nuclear?. ¿Puede ser la energía nuclear una respuesta al cambio climático?. ¿Desea la gente la energía atómica?

 

 

2.     La contaminación radioactiva está en todo su ciclo de producción: de la mina a los residuos. El llamado «ciclo cerrado» del combustible nuclear es un mito. El sistema nuclear funciona más bien como una espiral que difunde grandes cantidades de residuos contaminantes en cada etapa. Desde la extracción de uranio en la mina, que ya supone cientos de millones de toneladas de residuos en el mundo, hasta la separación del plutonio, el denominado «reprocesamiento». Las dos únicas centrales de plutonio de gran escala en el mundo (Sellafield del Reino Unido y La Hague de Francia) evacuan enormes cantidades de radioactividad y aportan más del 80 % de la dosis colectiva que reciben los europeos. No hay solución para un almacenamiento mínimamente seguro de residuos que son altamente radioactivos durante miles de años.

 

 

3.     Tan peligrosa como siempre y para siempre. Las instalaciones y la tecnología nuclear son muy inseguras y peligrosas. Docenas de accidentes que han ocurrido en varios países desde el desastre de Chernóbil de 1986 han estado muy cerca de convertirse en grandes catástrofes. Entre ellos los siguientes: 1993 Rusia; 1995 Japón; 1998 Francia; 1999 Japón; 2002, EEUU; 2003 Hungría; 2005 Reino Unido.

 

 

4.     Veinte años después: los daños humanos y naturales de la tragedia de Chernóbil . Las dramáticas consecuencias de la explosión del reactor nº 4 de la central atómica de Chernóbil continúan. No se conocerán nunca en toda su dimensión los inmensos daños sufridos por las personas y la naturaleza. La Comisión Europea afirma que las restricciones impuestas a algunos alimentos  contaminados procedentes de algunos Estados miembros se deberán seguir manteniendo a lo largo de muchos años.

 

 

5.     Dos gemelos siameses: el reactor atómico y las armas de destrucción masiva. La pretendida separación de los usos civil y militar de la energía atómica es un mito, ya que los conocimientos y tecnología exigida por la energía nuclear pueden utilizarse tanto para producir electricidad como para hacer artefactos explosivos. Varios países han desarrollado programas de bombas de destrucción apoyados en tecnología facilitada por otros países bajo la retórica de los “fines civiles». El Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP) ha ayudado en la práctica a impulsar la proliferación nuclear ya que garantiza «el derecho inalienable de las partes firmantes a desarrollar las investigaciones, la producción y la utilización de la energía nuclear con fines pacíficos, y sin discriminación». El TNP se ha convertido así en un «tratado de proliferación nuclear". El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) actúa como promotor de la tecnología nuclear ya que mientras no halle pruebas de actividades relacionadas con armas ajenas al tratado, todos los miembros del TNP, también Irán, tienen derecho a acceder a la tecnología nuclear, incluidos el enriquecimiento de uranio y la separación de plutonio.

 

 

6.      Unos regalos-bomba espléndidos para los terroristas. Las instalaciones nucleares, el transporte de plutonio y de residuos radioactivos constituyen blancos de primer orden para la acción terrorista. El secuestro de cantidades considerables de plutonio y de uranio enriquecido sirven para la fabricación de artefactos explosivos de carácter atómico. Un ataque de grandes proporciones a un gran almacén de combustible usado o de plutonio superaría con creces el accidente de Chernóbil en lo referente a muertes a corto y largo plazo, y en relación a la contaminación letal que se difundiría en los ecosistemas terrestres.

 

 

7.      Beneficios privatizados, costes y peligros atómicos socializados. Resulta imposible conocer el coste real de un Kw/hora de origen atómico. Los costes astronómicos de la gestión de residuos nucleares, del desmantelamiento de las centrales y de la descontaminación aumentan constantemente y por lo general deben ser sufragados por la ciudadanía, al tiempo que en muchos países la generación rentable de electricidad se ha privatizado. La energía de origen nuclear es, con creces, la más cara de todas las que se generan para el consumo. Para que pudiera ser económicamente competitiva, necesitaría subsidios públicos sustanciales, sobre todo para cubrir las garantías contra los grandes riesgos financieros y económicos.

 

 

8.      La energía nuclear debilita la lucha contra el cambio climático. Cada euro que se invierte en energía nuclear obstaculiza la lucha contra el cambio climático global y constituye una gran despilfarro, ya que si se invirtiera en programas alternativos de conservación de energía y de eficiencia energética se podría conseguir una mayor reducción de los gases de efecto invernadero. Las centrales eléctricas de gran escala favorecen los excesos de capacidad y por tanto, incentivan la espiral del sobreconsumo y el derroche de electricidad, además de favorecer grandes pérdidas en las redes de distribución. La energía nuclear tampoco puede ayudar a reducir nuestra insana dependencia del petróleo que sirve como fuente carburante del transporte motorizado. Existe una relación escasa o nula entre los usos del petróleo (como en el transporte) y de la energía nuclear. La energía atómica, además de elevar nuestra dependencia con respecto a las importaciones de recursos y con respecto a una energía muy contaminante e insostenible, no sustituye a los combustibles fósiles. La Francia nuclear sigue siendo igual de dependiente del petróleo. La gestión de la demanda basada en la eficiencia y el ahorro, la diversificación y la descentralización de los suministros de energía son las salidas necesarias.

 

 

9.      La descentralización y la alta tecnología en energías renovables aventajan a la tecnología nuclear. Casi todas las centrales en funcionamiento fueron proyectadas entre las décadas de 1950 y 1970. Hoy en día, las centrales de cogeneración y las instalaciones de energías renovables de alta tecnología y descentralizadas, aventajan ya a la energía nuclear: sobrepasaron la capacidad total instalada de energía nuclear en 2002 y su producción anual en 2005. En 2004 se multiplicaba por seis la capacidad neta.

 

 

10.     Las nucleares no garantizan la seguridad ni el suministro de energía. La energía nuclear no hace que la Unión Europea sea más autónoma de fuentes de energía importadas, ya que todo el uranio destinado a la fabricación del combustible nuclear debe ser importado. La energía nuclear representa sólo un pequeño porcentaje de los servicios de energía en el mundo: el 6 % de la energía final de uso comercial en la UE y aproximadamente el 2 % a escala mundial. Incluso en Francia, el país más nuclearizado del mundo, la energía nuclear proporciona tan sólo el 7,5 % de la energía final de uso comercial, mientras que más del 70 % del consumo se satisface con energía obtenida de combustibles fósiles. La energía nuclear sólo representa entre el 1 % y el 2 % del mercado mundial de la capacidad de generación de electricidad. En total, hay 26 reactores nucleares «en construcción» según el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), pero nueve de ellos son los mismos que figuran en la lista desde hace entre 18 y 30 años. Sólo hay un reactor en construcción en la UE (Olkiluoto-3, en Finlandia). La energía nuclear es anacrónica y está en continuo y lento declive. En marzo de 2006, hay 148 reactores funcionando en la UE25, es decir, 24 reactores menos que en el máximo histórico de 1989. Aunque, por primera vez en 15 años, en 2005 se inició una construcción (Finlandia), el mismo año se cerraron dos reactores (Alemania, Suecia). El declive continúa.

 

 

11.     La energía atómica tiene un rápido envejecimiento y está en declive. Las centrales nucleares del mundo envejecen muy rápidamente e inevitablemente cada vez habrán menos.  Alrededor del principio del 2007 se han clausurado 7 centrales europeas mientras en esta fecha solo hay una planta europea en construcción. De aquí a 2015 unos 80 reactores cumplirán 40 años; en 2025, otros 200 reactores habrán cumplido cuatro decenios. Aunque se prolongara por dos la actual vida útil (unos 22 años) de todos los reactores, su sustitución a los 40 años implicaría conectar a la red un reactor cada mes y medio hasta 2015 y uno cada 18 días entre 2015 y 2025. Teniendo en cuenta el plazo mínimo de diez años necesario para la explotación comercial de las centrales nucleares, el citado plan es impracticable. Incluso si se construyeran en 2025 otros 20 reactores  en China y otros países, el número de centrales nucleares en funcionamiento se reduciría considerablemente.

 

 

12.     La gran oposición ciudadana a la energía nuclear. Según todos los sondeos la ciudadanía europea se opone a la energía nuclear, pero los líderes y partidos políticos no tienen en cuenta a la opinión pública de sus países. Las personas aspiran a un bienestar y un futuro con energía no dañina, y si pudieran elegir apostarían por el ahorro de la energía, la eficiencia energética y las fuentes de energía renovables.

 

 

 

 David Hammerstein

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12 février 2007 1 12 /02 /février /2007 15:35

 Pensamiento fósil  

 “Es inevitable que la demanda siga  creciendo; solo podemos suavizar un poco  la subida del consumo eléctrico.”  

  Nueva cultura solar

  “Es imprescindible y posible estabilizar primero, y después reducir la demanda energética por imperiosas razones ambientales y económicas.”

 

 

 

 

      Fósil

  “Nuestro crecimiento económico y nuestro bienestar depende de un aumento de nuestro consumo energético. La demanda crecerá pase lo que pase.”

  Solar

  “Mientras otros países europeos ha conseguido desligar su crecimiento de más consumo de energía y emisiones, España sigue aumentando tanto su consumo y contaminación muy por encima del crecimiento de su PIB.  Esta dependencia económica es muy peligrosa. Es posible hacer más con menos.”

 Fósil

 “La responsabilidad de reducir el consumo es principalmente de los individuos, los usuarios y consumidores. Si la gente quiere consumir más, habrá más demanda.”

  Solar

  “Las instituciones no pueden escurrir el bulto. Las políticas y la gestión pública tienen la responsabilidad de  incentivar y desincentivar para crear el marco posible para un consumo individual informado y orientado al ahorro y eficiencia energéticos. Actualmente este marco no existe.”        

 Fósil  

 “Hay que dejar que el mercado marque los precios.”

 Solar

  “Hay que tomar medidas fiscales  y políticas desde los gobiernos para acercar los precios de los combustibles contaminantes a sus costes reales. Actualmente los precios favorecen a las fuentes sucias por no reflejar su impacto sobre el medio ambiente y la salud.”      

 Fósil

  “Hay que seguir subvencionando masivamente al Carbón, a las nucleares  y a las grandes infraestructuras térmicas, como en la actualidad, muy por encima de las ayudas a las renovables, para defender los puestos de trabajo...”

  Solar

  “Hay que cortar todas las subvenciones estatales y europeas a las energías sucias para racionalizar su consumo y evitar la competencia desleal con la emergencia de las renovables.”

 Fósil

  “En España no podemos cumplir los compromisos de Kyoto porque supone un gran coste para la economía.”

 Solar

  “El coste de no cumplir Kyoto será mucho más alto. El precio del permiso de emisión de CO2 establecido por la UE ha aumentado un 25% y ha llegado a 15 euros por tonelada de CO2. Además, al no adaptarse a Kyoto la falta de eficiencia energética pasara una fuerte factura la economía española.”

 Fósil

  “Las renovables producen una energía demasiada dispersa en el territorio.“

  Solar

  “Precisamente la descentralización de la producción de la energía solar y eólica permite una mayor eficiencia y una mayor democratización y autonomía individual en la producción.”  

 Fósil

  “Necesitamos a las nucleares para hacer frente al cambio climático y garantizar el suministro eléctrico. “

  Solar

 “La inversión en el ahorro y la eficiencia es 7 veces más eficaz para reducir las emisiones de CO2 que la inversión en nuevas nucleares. Las nucleares son una fuente carísima, muy peligrosa, por el peligro de accidentes, por la arriesgada  gestión eterna de sus residuos radioactivos, por el peligro de la proliferación de armas nucleares y por la posibilidad de atentados terroristas sobre centrales o con material radioactivo de las mismas. Además, depende de un suministro de uranio de incierta y insegura procedencia.”

 Fósil  

  “Ante el alto coste del petróleo  las nucleares son claves.”

  Solar

   “La energía nuclear no sustituye el consumo de petróleo y sus derivados ni puede evitar su contaminación y la producción de Co2. No mueve coches ni calienta casas. Sólo el 3% del consumo del petróleo es para producir electricidad, mientras la totalidad de la energía nuclear es para la producción de electricidad.”

 Fósil

  “La renovables no puede sustituir a las centrales térmicas o nucleares.”

  Solar

  “No es cierto.  Parques eólicos marinos y la implantación masiva de energía solar, fuentes de geotérmica, biomasa, biocombustible, entre otras medidas de ahorro y eficiencia,  pueden proveernos  toda la energía que necesitamos antes de 50 años.”

  Fósil

  “La fusión nuclear del programa ITER es una gran promesa energética.”

  Solar

 “Es un programa caro y peligroso que no producirá ni un KW de energía antes 40 años, o quizás nunca.  Es una gran equivocación y despilfarro que se lleva mucho más dinero para la investigación que las  fuentes renovables que ya están dando grandes resultados en la mejora de su rendimiento."

 David Hammerstein  

 

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28 janvier 2007 7 28 /01 /janvier /2007 15:48

                                              

Después del reciente apagón universal de luces como llamada de atención ciudadana y después de los malos augurios de los científicos climáticos de la ONU,  ahora  corresponde a la clase política responder al reto del cambio climático.  Pero vemos que los gobernantes han llegado fácilmente a la retórica ambiental  pero que todavía está lejos afrontar los hechos con acciones necesarias.  Los Verdes creemos que es imprescindible y posible reaccionar ante uno de los principales problemas a los que se enfrenta la humanidad. 

  

1. Ambición y Responsabilidad

  Queremos que Europa lidere la lucha contra el cambio climático pero últimamente no parece estar a la altura del desafío. La Comisión Europea quiere reducir las emisiones solo un 20% para el 2020, pero esto no sería suficiente. Con las débiles medidas europeas y españolas anunciadas ni siquiera llegaremos esta modesta reducción. En cambio, si queremos limitar el calentamiento global planetario a menos de dos grados durante este siglo para evitar una mayor catástrofe resulta imperativo alcanzar como mínimo el objetivo del  30% de reducción de contaminantes en los próximos 13 años. Tampoco se puede condicionar las metas climáticas europeas a la existencia de similares compromisos en otros países no europeos. Esto sería sencillamente irresponsable si se considera la enorme deuda ecológica histórica que hemos acumulado los europeos con el resto del planeta, y especialmente con el Sur. 

  2.  Hacer más con menos energía

 La forma más económica de proteger el clima es el ahorro energético. Sin reducir nuestro consumo en al menos un 20% antes del 2020, se harán inviables los objetivos de reducción de emisiones. Pero, sin embargo, no hay metas vinculantes de ahorro ni cuotas obligatorias para cada Estado en la propuesta de la UE ni en las propuestas del gobierno español, solo se pregona retórica y buenas intenciones. Es imprescindible y factible el mejorar nuestra eficiencia energética anualmente en un 3% y 4% y así podríamos hacer más con menos energía. Necesitamos medidas de etiquetado para los productos eficientes, una fiscalidad que anime el ahorro y castigue a las actividades más derrochadoras, y la modulación de las tarifas eléctricas para penalizar el sobreconsumo.

 3. Las energías renovables han de salir del gueto y el elitismo.

Las renovables ya están haciendo una contribución creciente a nuestra seguridad climática y de suministro energético, pero aún no es suficiente. Ahora es el momento de sacar a las renovables un su reducido mercado “nicho” o “gueto” mediante un fuerte empujón político para convertirlas en un sector económico innovador y clave en la producción de la electricidad. Es especialmente importante extender el crecimiento de las energías renovables hacia nuevos sectores como son la calefacción, el aire acondicionado y el transporte. Hay que desarrollar las Directivas Europeas de electricidad renovable, aprobar la prometida Directiva sobre la calefacción y el aire acondicionado con renovables. Al menos un 25% de la electricidad, calefacción y combustible pueden proceder de fuentes renovables en el 2020 si queremos afrontar el futuro energético menos amenazador. Sin embargo, los gobiernos, como el español, junto con los monopolios eléctricos colocan trabas ante las renovables y se resisten a eliminar los privilegios y subsidios a las energías contaminantes.

 4. Rompamos con los monopolios para frenar el cambio energético

Se habla mucho de liberalizar al mercado energético pero la realidad es muy contraria ya que tenemos un sector energético que controla en todo un paquete las tres etapas del proceso de producción: la  generación,  las redes de distribución y las ventas. El sector energético está enormemente centralizado, es opaco y es monopolizado por unas pocas empresas. Esta concentrada estructura industrial es incompatible con la descentralización energética que se necesita para la eficiencia, y además bloquea  la posibilidad de una competitividad económica más reequilibrada y justa para las renovables al evitar que los precios de la energía reflejen los costes reales (en España se vende energía por debajo el precio del coste). Es urgente, y muy particularmente en España, la  partición de la propiedad o “Property Unbundling”, para conseguir que el control sobre la producción de energía, su distribución y su comercialización no este en las manos de los mismos propietarios y empresas. Debemos romper el control asfixiante y centralizado sobre todo ciclo de energía para dar acceso al mercado a las nuevas y pequeñas empresas, que suelen representar la energía segura, limpia y cercana.

 5.      No a la política del avestruz nuclear

Otra estrategia con falsas soluciones  es el intento de rehabilitar la energía nuclear. A pesar de que las nucleares ni mueven coches ni suelen calentar las casas, los neo-nucleares presentan una versión totalmente distorsionada de la energía nuclear que se encuentra en un declive irreversible. Obvian los enormes peligros de su proliferación y el terrorismo, y realizan unas estimaciones nada realistas sobre los costes de esta fuente energética tan cara. Ignoran la gran dependencia exterior del uranio, y olvidan los enormes subsidios públicos que para ser rentable necesita la producción atómica dentro del tratado EURATOM.

 6. El carbón sigue siendo sucio y del pasado.

Seguir dependiendo de los combustibles fósiles y de la energía nuclear haría peligrar la seguridad del suministro energético en Europa y aumentaría su dependencia de algunas regiones más inestables y alejadas del planeta. La propuesta de construir nuevas plantas térmicas de carbón contradice los objetivos declarados contra el cambio climático. No se debería permitir que funcionara ninguna planta térmica sin la  avanzada tecnología de secuestro de carbón (libre de CO2), a pesar de que aún esta incipiente tecnología es percibida como demasiado incierta para cualquier inversión a corto o medio plazo en la construcción de centrales térmicas de carbón.

 7. Otro transporte es posible o el fin del ¡Petróleo o Morir!

Es especialmente chocante que ni la Comisión Europea ni el Gobierno Español propongan alternativas a nuestra  creciente dependencia del petróleo. A pesar de nuestra grave adicción al petróleo, no se aborda en serio el sector del transporte que consume el 70% de las importaciones de crudo y produce más de un tercio de las emisiones contaminantes de CO2  de la atmósfera. Son urgentes unos objetivos vinculantes para los Estados porque los compromisos voluntarios de la industria de automóviles han fracasado estrepitosamente. Y es un error afirmar que los biocombustibles puede ser la principal vía de reducir nuestra dependencia con el petróleo debido a su impacto dañino sobre los precios de los alimentos y el medio ambiente. Las medidas que necesitamos son claras y concretas: tecnologías y motores más eficientes y limpios por ley, la internalización de los costes externos del transporte (con un impuesto sobre el combustible de los aviones), la expansión del sistema de peajes para camiones, la inclusión de aviación y el transporte de mercancías bajo los acuerdos del Protocolo de Kyoto y el Comercio de Emisiones. Si además damos prioridad al desarrollo masivo de redes de ferrocarriles de cercanías y largo recorrido en lugar de más autovías también se podrían ahorrar enormes cantidades de energía y emisiones, y con ello salud planetaria.

 8. Más independencia eléctrica con menos gas y menos nucleares

Hay grandes diferencias en el pronóstico sobre la dependencia del gas y de las nucleares, dos fuentes que se utilizan para producción eléctrica. Las proyecciones oficiales prevén el aumento del consumo de gas en un 32%, pero los estudios científicos independientes ven factible una reducción de su consumo en un 9%. El consumo nuclear se reduce en un 15% en el 2030 según los estudios institucionales mientras que la proyección realizada desde un compromiso verde reduce el consumo de energía atómica en más del 85%. Esto se conseguiría con ambiciosas políticas vinculantes de ahorro energético y no con las engañosas y cosméticas actuales, y que habrían de aplicarse a los sectores de la vivienda, la industria y el comercio junto con el aumento radical de la producción de las energías renovables.

 9. Una política climática empieza en la propia casa.

 La vivienda es otro sector clave para contribuir a la reducción de emisiones contaminantes. En el ciclo de materiales de construcción, en los diseños bioclimáticos, en el aislamiento y la iluminación, y en el fomento de hábitos sociales responsables en el uso de electrodomésticos más eficientes, existen grandes posibilidades de ahorro y eficiencia, lo que podría constituir hasta un 15.5% de las reducciones globales de contaminantes antes del 2020. Este cambio doméstico en nuestros hábitos cotidianos exige importantes medidas legislativas. 

 10. Podemos y debemos vivir de otra manera.

Para superar las amenazas y retos energéticos hay que cuestionar algunas de las premisas básicas de nuestro modelo de producción y consumo: la centralización de la producción, la concentración empresarial, el culto al crecimiento de la demanda y el consumo, y la perniciosa y fatalista idea de que de otra manera la gente no podría vivir bien y con calidad de vida.

 David Hammerstein

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28 janvier 2007 7 28 /01 /janvier /2007 15:41

            Sería un grave error centrar el debate energético de la UE en la cuestión nuclear. Una hipotética vuelta a la construcción de nuevas centrales nucleares sería una apuesta muy cara, peligrosa e inútil para reducir nuestra dependencia y luchar contra el cambio climático.

             A pesar de estar la energía nuclear en pleno declive en Europa (actualmente sólo se construye una central y están a punto de cerrarse muchas) y de aportar solamente el 5,5% de la energía final consumida en la UE (y sólo entre el 1% y 2% en el mundo) y sin haber resuelto los graves problemas de seguridad que acompañan a la energía atómica, el lobby nuclear está pasando a la ofensiva motivado sólo por estrechos intereses económicos. Se está obviando que las instalaciones y materiales atómicos pueden usarse para fabricar armas nucleares, como ahora en Corea o Irán, y pueden ser blancos terroristas muy apetecibles. Seguir por la senda nuclear, otorgando permisos a los amigos y prohibiciones a los enemigos, crearía unas tensiones internacionales de una envergadura impredecible.

             La energía nuclear es muy ineficiente frente al cambio climático y económicamente es enormemente cara y depende de masivas ayudas estatales. Para reducir las emisiones contaminantes es mucho mejor gastar este dinero en eficiencia, ahorro, renovables e investigación científica. Además, un giro nuclear no tendría impacto alguno sobre el disparado consumo y dependencia del petróleo, sobre todo en el sector del transporte. Y nadie considera la gran dependencia exterior del sector nuclear del uranio y de su escasez. Dejémonos de una vez este falso debate y asumamos la ardua tarea de ganar un futuro energético limpio y seguro.

            David Hammerstein

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