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Los Verdes

11 février 2008 1 11 /02 /février /2008 18:14

      “Carbón limpio” parece una evidente contradicción en términos. “Captura y Secuestro de CO2” suena a una siniestra operación mafiosa. “Almacenar a la contaminación” sugiere (y es!) un enorme vertedero donde se acumulan los gases sucios. Es parte de un gran ejercicio político-científico en marcha financiado con dinero público para salvar los muebles a las grandes plantas térmicas que queman carbón y lavar la imagen maltrecha a uno de los principales culpables del cambio climático. Dicen algunos tecno-optimistas, que suelen estar a sueldo de las empresas de los combustibles fósiles, que por fin han encontrado la poción mágica para la eterna juventud del modelo vigente de grandes centrales térmicas de carbón. Lo que está en juego es la continuidad, sea como sea, de la producción de energía muy centralizada y socialmente concentrada en pocas manos.

    El Gobierno Español ha anunciado diez lugares para el almacenamiento subterráneo de CO2 procedente de centrales térmicas con una subvención de 70 millones de euros y ha decidido dedicar 100 millones de euros más para impulsar iniciativas experimentales de atrapar los malos humos de las térmicas. Con estas inversiones a costa del contribuyente se podrá mantener con actividad a las cuencas mineras y seguir quemando carbón a toda pastilla sin remordimientos ambientalistas. Se consigue el mejor de los mundos posibles: primero ensuciamos, después limpiamos y todos contentos. Si es tan buena idea uno se pregunta porque no se financia con los beneficios históricos del carbón y petróleo, o de capital privado de riesgo.

      Como habrá sospechado el lector la operación de blanquear el carbón no está ni mucho menos clara. La tecnología de captura y almacenamiento de CO2 sigue siendo una promesa y no una realidad factible. Según los cálculos más optimistas (Organización Internacional de la Energía) no puede ser viable hasta después del 2020 o incluso el 2030. Hoy en día no es comercialmente viable en ningún lugar del mundo y incluso siguen habiendo dudas científicas sobre su grado de eficacia en reducir la emisiones entre el 10 y el 40%. El proceso de separar y capturar el CO2 de las chimeneas no es un proceso fácil, ni barato, ni energéticamente neutro. Se exige el consumo de aún más cantidad de energía sucia para separar y comprimir los gases contaminantes y después transportarlo a su destinos subterráneos. También hay una creciente inquietud sobre el relleno del subsuelo con gases contaminantes, cuando cabe la posibilidad de fugas, especialmente en terrenos inestables.

        Dicho lo anterior, debo declarar que no estoy en contra de investigar esta tecnología, siempre y cuando se haga de forma comedida y con precaución, sin perjudicar a los recursos dedicados a las energías renovables y la eficiencia energética que deben tener la prioridad al recibir dinero público. En ciertas partes del mundo, como en China, se seguirá quemando, por desgracia, cantidades ingentes del carbón, unas posibles medidas de mitigación podrían ser de utilidad. Al mismo tiempo insisto en que “más vale prevenir” que seguir con el chip puesto de soluciones “al final de la tubería”.

        No nos cansaremos en decir que no existen unas panaceas técnicas para luchar contra el cambio climático. Solo unos cambios profundos en como vivimos, producimos y consumimos pueden dar la vuelta a este mal civilizatorio. En contraste el optimismo entorno a la tecnología de “captura de CO2” alimenta creencias fatales para el futuro del planeta. Por un lado refuerza la idea de que hay una fácil reversibilidad de los desastres que creamos, es decir que podemos devolver el genio a la botella una vez que haya salido y por otro lado se empeña en prolongar la terrible agonía de la era del carbón y quita fuerzas a la incipiente y prometedora revolución solar.

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22 janvier 2008 2 22 /01 /janvier /2008 08:50

 

 

 

 

     Más de 200 personas asistieron el viernes pasado en Madrid a la primera jornada de Bioconstrucción organizazda por la Oficina Verde Europea, la revista Ecohabitar y la Asociación Española de Bioconstrucción.   La mayoría de los asistentes procedían de los sectores de la construcción, arquitectura, las energías renovables  y los materiales ecológicos de todos los puntos del estado.  Tanta era la demanda de asistencia que se tenía que habilitar una sala adjunta para seguir el debate en una gran pantalla.   Las presentaciones de los seis ponentes bioconstructores, tres españoles y tres alemanes, fueron seguidas con gran interés por todos y antes de mediodía hubo una sesión para preguntas del público. Cada participante recibía una carpeta con explicaciones claves de la arquitectura ecológica y un CD con los documentos principales más relevantes.  Además, fueron repartidas para cada asistente  una bolsa con un delicioso almuerzo ecológico.

      En el contexto de la crisis del cambio climático estamos obligados de cambiar nuestro modelo de construir edificios ya que éstos consumen más del 40% de nuestra energía. La bioconstrucción y los diseños ecológicos pueden reducir radicalmente nuestro despilfarro y aligerar nuestro peso sobre el planeta. 

     La primera intervención fue a cargo del uno de los maestros mundiales de la utilización del barro y tierra en la construcción,  Gerrnot Minke.   Su explicación de la enorme utilidad ecológica y social de un recurso natural abundante que nos rodea fue especialmente fascinante y seguramente ha dejado una huella en los participantes.  Repasó muchos ejemplos de edificios de tierra nuevos y antiguos por todo el mundo. Benito Sánchez, un arquitecto sevillano curtido en  muchas obras ecológicas,  explicó la importancia del diseño bioclimático que debe estar en la cabeza de cada proyectista, más allá de materiales y artilugios como las placas solares.   Petra  Jebens, una arquitecta alemana afincada en Aragón presentaba muchos hermosos ejemplos existentes de obras bioconstruidas en España. Especialmente interesante fue la explicación de su proyecto en obras de un centro de investigación de la Universidad de Zaragoza que no tendrá aire acondicionado mecánico, será integralmente construido con biomateriales,  producirá su propia energía y gestionará su propia agua, entre otros avances.  Jordi Badía, un eco-arquitecto catalán,  se concentraba en el cambio del contexto urbanístico y social necesario para que la revolución ecológica entre en cada poro de la sociedad.

Axel Singhofen,  experto europeo en tóxicos de los verdes europeos,   nos alertaba de los múltiples peligros tóxicos que entrañan muchos materiales de construcción y otros elementos domésticos.   Ismael Caballero, un conocido ingeniero ecológico, presidía un interesante debate sobre las medidas políticas y normativas necesarias para fomentar la bioconstrucción, con algunos puntos especialmente estimulantes sobre una descentralización de la gestión del agua, los residuos y la energía.

       En las conclusiones se acordó mandar a todos los participantes el borrador de un manifiesto a favor de la Bioconstrucción, para sugerencias y una campaña de presión, y para continuar ampliando la red de personas comprometidas con la apasionante iniciativa de construir casas con vida. 

 

 

 

 

 

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15 janvier 2008 2 15 /01 /janvier /2008 17:20

 

Después de una votación hoy en el Parlamento Europeo sobre el Informe no vinculante de Chatzimakakis "Cars 21" que intenta debilitar las reglas para coches más limpios,  por medio de una flexibilización de los objetivos en emisiones que tienen que cumplir los fabricantes, he hecho estas declaraciones a un medio de prensa.

"El poderoso lobby del coche podía haber ganado una batalla más en contra del clima entre los eurodiputados pero la guerra sigue entre los fabricantes anclados en el pasado y los que defendemos el sentido común con la tecnología disponible en la mano. Es lamentable que una mayoría del Parlamento Europeo haya decidido ignorar esta realidad y que haya votado a favor de unas rebajas inaceptables que quitan la presión sobre industria para comprometerese con un transporte mucho más limpio. Es absurdo permitir más emisiones en coches más pesados (cuando debemos reducir el peso de los coches para que consumen menos) o calcular la reducción de emisiones de factores exteriores al motor.  Los fabricantes europeos de coches no han hecho sus deberes en los últimos años y lo pagarán caro con una pérdida de competitividad ante la competencia. Según estudios independientes los coches ya podrían ser de 25 a 40% más eficienes sin grandes revoluciones técnicas. Simplemente nadie ha querido forzar la maquina de unos fabricantes que anteponen unos gustos de consumo que ellos mismos crean con su masiva publicidad por delante de la salud y el medio ambiente. Con más votaciones como esta la Unión Europea pronto dejará de ser líder en la lucha contra el cambio climático."

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7 janvier 2008 1 07 /01 /janvier /2008 17:16

 

 

 

 

 

 

         El sector de la construcción y la vivienda constituyen el origen más de 40% de las emisiones de CO2.   Hay un amplio margen  de entre el 30% y 50%  para recortar el consumo energético en este sector si modificamos profundamente a todo el ciclo de vida de la construcción,  desde la extracción de los materiales hasta la generación de residuos y escombros pasando por la climatización, con el objetivo de reducir radicalmente la huella de nuestros edificios sobre el planeta. Aquí hago algunas  propuestas políticas iniciales al respeto.

  La reutilización de escombros y materiales de construcción significa menos energía y menos vertederos.  Nos urge aumentar las tasas para el vertido de inertes a los vertederos. Otros países europeos  reutilizan entre 10 y 20 veces más materiales de construcción que España.  También debemos obligar la presencia de una maquina trituradora de materiales en cada obra de envergadura para la reutilización de residuos en obras nuevas o rehabilitaciones. Es posible alcanzar más del 25% en el reciclado de materiales de construcción y escombros en 5 años mediante el aumento progresivo de las tasas de vertidos de materiales inertes, y así ahorrar grandes cantidades de energía.  Asimismo, hace falta legislar la necesidad de una auditoria y separación de materiales en toda obra para evitar la mezcla de tóxicos en los escombros inertes y fomentar la reutilización de materiales.

 

 

Límites para despilfarro energético domestico. Para el sector de la construcción son urgentes unas estrictas normas de consumo energético (50kwh./m2 máximo) antes del 2012, y aplicables en todos los edificios públicos y de nueva construcción para fomentar la eficiencia y el ahorro. Estas normas deben ser moduladas según el número de moradores de la vivienda y las rentas de la misma.

 

 

 

 Descentralización energética: Cada proyecto o plan parcial de construcción de más de 200 viviendas o oficinas debe contar con un plan de producción energética mediante la cogeneración, la energía fotovoltaica o la producción geotermal para producir al menos el 50% de la energía eléctrica consumida en las viviendas. El decreto de fomento de renovables debe ser modificado para dar más preferencia a la integración arquitectónica de la energía solar y la autosuficiencia de edificios para evitar la situación actual que da una  gran preferencia para los huertos solares.

 

 

 

Hay que eliminar las numerosas exenciones a la aplicación del ya en si tímido Código Técnico de la Edificación que afecta a municipios pequeños, a nucleos históricos y a cualquier edificio colocado fuera del código por la opinión del arquitecto facultativo. Se debe modificar el Código para fortalecer su aplicación efectiva en casi todos los edificios.

 

 

 

     Auditorias energéticas. Hay que legislar a favor de auditorias energéticas en los materiales de construcción con medidas fiscales de fomento para los biomateriales de baja energía acumulada. También necesitamos auditorías obligatorias y públicas sobre emisiones de CO2 en todos los edificios nuevos, centro comerciales, y sobre cada nueva urbanización. Las auditorias energéticas obligatorias en los materiales de construcción deben ser complementadas por la instauración de medidas fiscales de fomento para los biomateriales de baja energía acumulada. Debe existir un libro oficial estatal de buenas prácticas constructivas que incluye listas de materiales de bioconstrucción. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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15 décembre 2007 6 15 /12 /décembre /2007 15:23

El débil y ambiguo compromiso alcanzado entre Europa y Estados Unidos sobre el cambio climático es un ejercicio inútil para maquillar la cobardía de los primeros y la insensibilidad por el futuro de planeta de los segundos. 

A veces es mejor ningún acuerdo para clarificar las posiciones y hubiera sido mejor no firmar un documento que no establece unos objetivos claros y vinculantes para la reducción de las emisiones de CO2 a partir del 2013. La Unión Europea debe ejercer su liderazgo ambiental claro para que la responsabilidad del posible fracaso futuro de las negociaciones descanse sobre los países más irresponsables dirigidos por EE.UU. El pacto de “bajo mínimos” de Bali intenta disfrazar el fracaso y minimizar la culpa estadounidense de unos pobres resultados. Por el lado positivo, se ha comprometido facilitar la transferencia de tecnología verde a los países del Sur y una fórmula para compensar a los países tropicales por la conservación de los grandes bosques tropicales. Se dice en cierta prensa que Bali ha sido un éxito porque ha conseguido incluir a EE.UU. dentro de un escrito de principios. Ahora empiezan las negociaciones de verdad en las cuales el mundo tendrá que trazar la hoja de ruta climática para después del 2013. El tiempo se acaba para prevenir una mayor catástrofe y gran parte de los estados siguen anclados en la negación de emprender los profundos cambios que necesitamos.

David Hammerstein, eurodiputado de Los Verdes

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13 décembre 2007 4 13 /12 /décembre /2007 19:28

En la cumbre sobe el clima de Bali se habla de justicia ambiental pero apenas se avanza un ápice hacia unos acuerdos. Los países del Sur, incluido China y la India, afirman con razón que el Norte industrializado es el principal responsable histórico del cambio climático y son los ricos quienes deben cargarse con los compromisos vinculantes de reducción de los gases. Sin embargo, donde crecen más rápidamente las emisiones contaminantes es en países como la India, Brasil o la China, que pronto se convertirá en el primer contaminante del mundo por delante del los Estados Unidos. Países como la China también afirman que sus emisiones deben ser compartidas con los consumidores europeos y americanos ya que una parte importante de su producción contaminante se dedica a la fabricación de productos que luego compramos masivamente. Según esta lógica hay una responsabilidad actual e histórica de los estados pero también del consumidor individual que fomenta las formas de producción más dañinas con sus compras de objetos importados supuestamente baratos. ¿Cómo salir de este atolladero? La solución, según muchos analistas y gran parte de la Unión Europea, es establecer un objetivo de emisiones per cápita mundial a 20-30 años de ahora. Este nuevo objetivo se añadiría a una renovación de las obligaciones de reducción de emisiones, que comenzaron con Kioto, de por lo menos 20% en el año 2020 para los países ricos, lo que Estados Unidos rechaza de plano. Este doble acuerdo significaría orientar los países hacía una convergencia de emisiones de cada habitante de la Tierra en aras de un reparto justo de las cargas de luchar contra el cambio climático. Desde la perspectiva verde, en cambio, los países del Sur deberían aplicar el modelo del "salto de la rana". Es decir, que su modelo de desarrollo no tiene porque seguir las pautas históricas sucias de Europa y Estados Unidos. Pueden saltar por encima de las terribles etapas destructoras de la revolución industrial, como la vemos hoy en China, y entrar directamente en la era solar, la ecología industrial y un consumo compatible con el planeta. Para que esto ocurra los países más pobres necesitan acceso a tecnología limpia avanzada sin las pesadas cargas económicas de la propiedad intelectual de estos inventos patentados. Es imprescindible fomentar una rápida y ágil transferencia del conocimiento ambiental y de tecnología de bajas emisiones hacía los países del Sur. Sin embargo, se repite un debate similar al debate sobe el software libre que exige un flujo cooperativo de información. Unas pocas empresas controlan gran parte de los inventos "verdes" en el mercado y no quieren compartirlos mientras el planeta necesita urgentemente estas medicinas innovadoras para curarse. Algo parecido pasa con los medicamentos caros patentados contra el SIDA que los países pobres intentan suplir con medicamentos genéricos. Una de las soluciones climáticas para los países del Sur es crear una tecnología verde genérica libre de patentes procedente de la investigación con fondos públicos en los países del norte. Necesitamos unos medicamentos genéricos para la Tierra.

 

 

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12 décembre 2007 3 12 /12 /décembre /2007 19:33

      Hace 24 horas cundía el optimismo. Había un borrador sobre la mesa con un cierto consenso. Ahora en cambio, la entrada de lleno de los Estados Unidos en las negociaciones ha significado un jarrón de agua fría. Los estadounidenses se oponen a cualquier referencia a objetivos cuantificables de reducción de emisiones contaminantes al estilo del Tratado de Kioto.   Ni siquiera aceptan una mención de una reducción de emisiones de 20%-30% antes de 2020. 

  Esta dura posición estadounidense ha arrastrado a China y a los demás países del Sur que ahora se enrocan en posiciones en contra de cualquier compromiso vinculante con el clima. Lo que queda por ver es si los EE.UU. están dispuestos a cargar con la culpa del fracaso de la cumbre. Por otra parte, la Unión Europea ha perdido prestigio entre los países más pobres por su negación de fomentar la transferencia de tecnología limpia a los países del Sur mediante la supresión de patentes y otras reglas de propiedad intelectual que evita el acceso a las formas de producción menos contaminantes. Visto el nivel de irresponsabilidad de muchos estados y ante su falta de urgencia, es aterrador pensar que se acaba el tiempo para frenar la subida rápida de las temperaturas por encima de los 2C°.

David Hammerstein, eurodiputado de Los Verdes

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12 novembre 2007 1 12 /11 /novembre /2007 15:29

El debate político español sobre la destrucción del clima es superficial y cosmético. Apenas toca la superficie de las urgentes medidas que necesitamos. Es falso que con unos cuantos retoques todo pueda seguir igual en la economía y en la sociedad. Si realmente queremos reducir nuestra dependencia del petróleo es imprescindible tomar algunas nuevas y atrevidas medidas para ecologizar la economía, nuestro marco fiscal y nuestros estilos de vida y de consumo. Aquí van algunas pocas de las propuestas incómodas. Algunas de estas han sido apoyadas en principio hasta por el mismo gobierno francés.   

 

Por un consumo responsable que no exporte contaminación. Se debe crear a escala europea una tasa económica contra el dumping ambiental de todo tipo de productos de países que no alcancen las normas ambientales de la UE. Se deben favorecer los productos más sostenibles mediante la aplicación de un IVA reducido, y con ello aliviar la presión destructiva contra el clima. Se podrían evitar, por ejemplo, la avalancha de productos chinos intensivamente contaminantes. Esta protección y arancel europeo a favor de la calidad ambiental del planeta podría revertir a proyectos de ecodesarrollo y de producción limpia en los países del Sur. Además,  España debe apoyar desde la UE la instauración de una tasa de CO2 sobre el comercio mundial para comenzar a domesticar la globalización. 

(Foto: Parlamento Europeo)

 

Dejemos de subvencionar la destrucción del planeta. Urge el dejar de dar subvenciones públicas a la extracción de carbón y otros minerales contaminantes. Es necesario suprimir todas las ayudas estatales directas e indirectas a las actividades intensivas en energías sucias y contaminantes, como son la agricultura química, la aviación comercial, o la industria petroquímica. El estado no debe sufragar coste alguno para mantener el empleo en actividades especialmente contaminantes. En caso de crisis laboral se debe fomentar la reconversión limpia de la actividad económica que también demanda empleo.  

 

Peajes urbanos contra el uso del coche en las ciudades. Hay que instaurar peajes urbanos para poder acceder en coche convencional particular a los centros de las ciudades. Las recaudaciones económicas han de revertir en la mejora del transporte público.   

 

Moratoria en la construcción de nuevas autovías y peaje para todos. Debe darse una absoluta prioridad a la ampliación de la financiación pública del tren y otros transportes públicos por encima de inversiones públicas en más autovías. Todas las autovías existentes deben ser de peaje para favorecer el transporte público, salvo los bypass de las ciudades y núcleos urbanos.  El transporte de mercancías por carretera debe ser gravado para estimular una transición hacía el ferrocarril.   

 

La construcción a favor del clima. Para el sector de la construcción son urgentes unas estrictas normas de consumo energético (50kwh/m2) antes del 2012, y aplicables en todos los edificios públicos y de nueva construcción. Hay que eliminar las numerosas exenciones a la aplicación del ya tímido código técnico de la edificación, y hay que legislar a favor de auditorias energéticas en los materiales de construcción con medidas fiscales de fomento para los biomateriales de baja energía acumulada. También necesitamos auditorías obligatorias y públicas sobre emisiones de CO2 en todos los edificios nuevos, centro comerciales, y sobre cada nueva urbanización. Es posible alcanzar el 25% en el reciclado de materiales de construcción y escombros en 5 años mediante el aumento progresivo de las tasas de vertidos de materiales inertes, y así ahorrar grandes cantidades de energía.  

 

Gastar más en investigación I+D sobre energías renovables y eficiencia energética. Es urgente dar la vuelta a las actuales prioridades inversoras que favorecen la investigación en energía atómica y en combustibles fósiles. Es necesario aumentar la investigación y transferencia tecnológica sobre la eficiencia energética y sobre la producción limpia.   

 

La energía solar empieza por el tejado. Es necesaria una fuerte modulación de las ayudas públicas a favor de la colocación de la energía solar térmica y fotovoltaica en edificios, naves y polígonos industriales, para superar la actual situación que prima la instalación en el suelo.  Han de darse ayudas especiales y con trámites simplificados a las comunidades de propietarios que decidan instalar energía solar en sus fincas. Con un gran plan de reconversión y descentralización energética se podría conseguir la instalación de placas solares en 2 millones de edificios durante los próximos 8 años.   

 

Que pague más quien más energía consume. Hacen falta nuevas tarifas eléctricas moduladas en precios para favorecer el ahorro energético y disuadir el sobre-consumo y el despilfarro.  Hay que eliminar de una vez el actual déficit tarifario (precios artificiales debajo del coste de la energía)  y el privilegio de dar tarifas más bajas al consumo energético de las industrias. Las bombillas incandescentes y otras tecnologías caducas de gran despilfarro energético deben ser prohibidas. 

 Dejemos de comer petróleo.  En cuatro años podríamos duplicar la superficie dedicada a la agricultura ecológica que consume la mitad de energía y triplicar el consumo de sus sanos productos, lo que supondría un ahorro ingente de los combustibles fósiles incorporados en los fertilizantes y pesticidas fabricados con derivados del petróleo. Si alcanzáramos más del 5% de consumo de alimentos ecológicos, bajaría los precios de estos y además se ahorraría mucho petróleo. Podríamos comenzar con conseguir una comida ecológica  a la semana en colegios públicos, hospitales y otras instituciones públicas. Además, todos los alimentos locales y regionales deben gozar de una a discriminación positiva mediante compras públicas, para reducir así los crecientes kilómetros alimentarios. Debemos adoptar  exigentes planes para la reducción progresiva de pesticidas y fertilizantes derivados del petróleo, en todo el sector agrícola.    

 

No existe una  solución mágica ni una panacea técnica para luchar contra el cambio climático. Solo unos cambios profundos en todas las facetas de la vida pueden frenar la rápida pérdida de la habitabilidad del planeta. 

David Hammerstein, eurodiputado de Los Verdes

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24 octobre 2007 3 24 /10 /octobre /2007 13:58
Resumen del voto en el Parlamento Europeo sobre "Estrategia comunitaria para reducir emisiones de CO2 de coches"
 
 Ha sido una votación muy decepcionante. Una alianza de liberales con los populares ha aplazado el objetivo vinculante de reducción de emisiones del 2012 hasta el 2015 y ha subido el objetivo de 120g.CO2 de emisiones por kilómetro a 125g.CO2/km.  Muy negativa también ha sido la exención aprobada para los fabricantes que copan menos del 1% del mercado con sus productos.
 
Por el lado positivo se aprobó el objetivo de 95g.CO2/km para el año 2020 y fue derrotado el intento de cambiar el parámetro de evaluación de las emisiones de "huella" al peso del vehículo, lo que hubiera permitido mayores emisiones a los coches más pesados. Además, se ha mantenido los vehículos comerciales ligeros dentro la legislación y se mantiene la publicidad obligatoria de las emisiones de CO2 en la promoción de la venta de los coches.
 
David Hammerstein, eurodiputado de Los Verdes

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20 octobre 2007 6 20 /10 /octobre /2007 10:21

                Si no hay coches mucho más limpios es porque los fabricantes se niegan a utilizar la tecnología fácilmente disponible sin cambios radicales en la forma de construir los coches. Dentro de unos días votaremos en Estrasburgo la estrategia comunitaria para reducir las emisiones de CO2 de los coches.  Ya en el año 95 se estableció el objetivo de limitar las emisiones máximas de los coches a 120g. Co2 por Kilómetro antes del 2005 y después fue postergado hasta el 2010.  En 1998 la industria de coches se comprometió voluntariamente, para evitar unas medidas obligatorias,  a reducir las emisiones medias de los coches nuevos a un máximo de 140g co2/km antes del 2008.  Lejos de cumplir con sus promesas de reducción, los coches nuevos tienen unas emisiones medias alrededor de 162 gramos de Co2 por cada kilómetro recorrido.  Sin embargo, muchos expertos (ponemos el ejemplo de un informe oficial británico) afirman que los fabricantes al negarse a utilizar la mejor tecnología disponible, desperdician la ocasión de reducir las emisiones al menos un 25%. Si se fomentaran coches más ligeros o coches híbridos, la reducción podría ser aún mucho más cuantiosa.

 (Foto: Artofthestate)

 

           La Comisión Europea ha hecho una propuesta trampa para alcanzar las emisiones 120 gramos para el año 2012.  Solo obliga a alcanzar el límite de 130 gramos y el resto de la reducción dependería de factores complementarios ajenos a los fabricantes como los biocombustibles, mejores hábitos de conducción y nuevos asfaltos y neumáticos. Hasta ahora el Parlamento ha rechazado esta propuesta por resultar imposible de aplicar e insiste en que la reducción sea en la tecnología de motor.

 

 

            Bajo la influencia de la industria algunos han propuesto que haya un tope flotante de emisiones según el peso del coche, lo que significaría que cuanto más pesado fuera un coche más permiso tendría para contaminar.  Esta propuesta desbarataría toda la estrategia de reducir la emisiones ya que en el mercado actual  se venden coches nuevos cada vez más pesados y grandes (en España el peso medio del coche nuevo vendido en el 2006 aumentó en 17 kilos).

 

 

          Los Verdes, en cambio, presentaremos unas enmiendas para establecer el objetivo de 80g./km  para el 2020 lo que es necesario si queremos alcanzar una reducción global de emisiones de C02 de 30% y así comenzar a tomar el cambio climático en serio.

David Hammerstein, eurodiputado de Los Verdes

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