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Los Verdes

26 juin 2006 1 26 /06 /juin /2006 17:48


 Yo, David Hammerstein, un híbrido en Bruselas

    No es nada corriente que haya habido un eurodiputado como yo, español pero nacido en la ciudad de Los Ángeles, California, y que tenga en unos orígenes familiares entroncados en la dura historia de una diáspora particular que comenzó con mis abuelos paternos de Polonia y mis abuelos maternos de Bielorusia. Aún menos corriente, es que sea un "político verde" que ha representado un país con apenas militancia política verde, sin apenas cargos públicos verdes, y sin ni siquiera un unificado y cohesionado partido verde de carácter estatal. La cosa se complica aún más si se tiene en cuenta que llevo un apellido nada castizo ni ibérico, como es el de Hammerstein, que da nombre e identidad pública a mi humilde persona, pero que ni es de cristiano viejo ni de cristiano nuevo en un país con fuerte cultura y tradición católica, y que además resulta ser el nombre de un errante judío no judío que se atreve a chapurrear en hebreo.

    Tengo cierta consciencia de que ante tanta "rareza" puedo acabar generando una indigestión y rechazo a efecto de los ritos y exorcismos propios de la tribu particular y la endogamia cultural, y la cosa se complica si a este variopinto cóctel se le añaden unos sustanciales ingredientes de identidad y de lengua valenciana, unas pizcas ideológicas y culturales de un padre sindicalista y comunista, una moralidad del abuelo rabino, una ansia de libertad de una madre escultora que leía a Simona de Beauvoir y cantaba canciones populares en yiddish, y una red familiar eliminada de golpe por los nazis en los campos de concentración de Polonia.  

    Desde una edad muy temprana he tenido inquietudes sociales y he estado muy politizado. Cuando aún era imberbe, durante años desarrollé una activa militancia trotskista al tiempo que comenzaba con un activismo ecologista como miembro de Club de la Sierra y de otros grupos, y participé en protestas estudiantiles contra la guerra de Vietnam y  el apartheid en SudAfrica. Desde que  llegué a España en 1978 durante un viaje turístico por Europa, y después de acabar los estudios universitarios de Sociología, he tenido una gran implicación en el movimiento ciudadano y vecinal de la ciudad de Valencia, con un especial compromiso en la defensa de un nuevo urbanismo y en la protección y rehabilitación del centro histórico de Valencia. Mi trabajo más directamente político empezaba a finales de los ochenta en Valencia, como vocal en una Junta de Distrito municipal, y en representación de Esquerra Unida del País Valencià. En el 1999 fui el primer candidato verde dentro de la coalición autonómica Bloc-Els Verds, que quedó a puertas de superar el 5% de los sufragios y entrar en el Parlamento valenciano. En el 2003 fui elegido por Els Verds como candidato verde a la Alcaldía de Valencia.  Desde el 1999 hasta el 2004 he trabajado para los partidos verdes españoles en diversos cargos locales, autonómicos, e internacionales. Ante las elecciones europeas del 2004 fue elegido por Los Verdes de la confederal estatal para estar en la candidatura europea en coalición con el PSOE, y resulté elegido como eurodiputado gracias a este pacto electoral entre Los Verdes y el PSOE.  

    He sido un atípico diputado europeo que he tenido un pie en la calle y el otro pie en el Parlamento Europeo. Aunque vengo de Valencia, he intentado cubrir con  “rutas verdes” todo el territorio del estado español. No suelen abundar los representantes políticos dispuestos a hacerse portavoces incómodos de luchas ciudadanas y vecinales con inquietud ambiental. Dada la enorme cantidad de demandas ciudadanas que he recibido como europarlamentario verde, no me ha resultado nada fácil el canalizarlas y hacerlas valer dentro del complejo orden burocrático, administrativo, y político de las instituciones europeas.  También he tenido la enorme satisfacción de conocer y trabajar con numerosas organizaciones y grupos que luchan con imaginación y corazón para conservar lo más valioso y singular de sus ciudades, pueblos, y comarcas, frente a un sinfín de proyectos de maldesarrollo, social y ecológicamente destructivos y sobredimensionados, desde autovías y super-puertos, hasta vertederos, minas a cielo abierto, centrales térmicas, y macrourbanizaciones. Recibí en el Parlamento Europeo a muchos grupos de toda la geografía española, que sabían que mi oficina en el Parlamento de Bruselas es también su casa. Me he recorrido muchos rincones del territorio español sin hacer caso del color y tinte de los gobernantes en cada zona, puesto que solo me he orientado por la fuerza y el atropello de cada injusticia socioambiental. Durante la pasada legislatura europea presenté muchas y variadas preguntas parlamentarias sobre los numerosos incumplimientos de la legislación europea en España y en algunos otros países europeos.

    En el Parlamento Europeo he sido miembro titular de la Comisión de Peticiones, que ha potenciado la participación directa de la ciudadanía europea ante la vulneración del derecho comunitario. También he sido miembro de la Comisión de Industria, Investigación y Energía, donde me he especializado en una serie de nuevas problemáticas, que van desde los derechos digitales,  Internet, las telecomunicaciones, la propiedad intelectual, la investigación científica, hasta las energías renovables y las sustancias tóxicas.

    También he sido suplente de la Comisión de Asuntos Exteriores, y en ella he enfocado mi trabajo hacia el conflicto del Oriente Próximo.  He intentado apoyar todas las iniciativas a favor de la paz en la región, y he participado en diversas delegaciones oficiales y no oficiales en Israel, Palestina, el Líbano, Siria, y Gaza. He colaborado con distintas ONGs pacifistas y ecologistas para fomentar lo que hasta hoy parece una paz imposible. Asimismo, participé en la Asamblea Euromediterránea y en las delegaciones oficiales para Israel y Palestina. Junto a otros europarlamentarios, entré camufladamente en la sitiada ciudad de Gaza durante la pasada invasión israelí, y allí lloré y sentí en directo la impotencia y la rabia ante el terror y el miedo sembrado por los tanques y los bombardeos. También y como anécdota pude reconocer la valía y el trabajo útil realizado por “el gran ejército de salvación” que representaban los burros en una ciudad destruida por las bombas, donde el transporte y la comunicación mediante vehículos se hacían imposibles. El bienestar animal también es también una prioridad de mi trabajo como eurodiputado. He sido el Vicepresidente del InterGrupo de Bienestar Animal del Parlamento Europeo, y mantengo una relación fluida y cooperativa con muchas organizaciones animalistas en España.  También tengo otras inquietudes que viabilizo en lo que puedo y cuando las circunstancias me lo permiten. Me interesan mucho las problemáticas ligadas al urbanismo y la construcción ecológica, al “slow food” y al desarrollo rural alternativo, y también todas las nuevas tecnologías que puedan estar al servicio de la gente y del mundo viviente. Soy un europeísta convencido y trabajo con pasión a favor de una Europa más unida, más federal, y más  democrática.

  Actualmente trabajo en Bruselas ante las instituciones europeas para el Diálogo Transatlántico de Consumidores,  que representa a docenas de asociaciones cívicas y de consumidores, en problemáticas muy diversas ligadas al control y acceso al conocimiento. Oriento mi labor hacia el acceso global a medicamentos, hacia el avance de un entorno digital abierto e interoperable, y en general hacia el respeto de los derechos fundamentales y la ampliación de las libertades sociales en las relaciones entre la propiedad intelectual y las sociedades. 

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Published by Europa en Verde
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