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BÚSqueda

Los Verdes

7 mars 2009 6 07 /03 /mars /2009 13:05


 EXTRAÑOS EN BUSCA DE LA UNIDAD DE UNA ISLA


    Del miércoles al viernes de esta semana he participado en una delegación parlamentaria singular: "El grupo de alto nivel para relaciones con el norte de Chipre", con el objetivo de tomar un pulso a las negociaciones en curso entre la República de Chipre (de cultura griega y ortodoxos) y la no-reconocida República Turca del norte de Chipre.

Hemos hablado con todos los máximos actores en las conversaciones y negociación de los dos lados, además con los mediadores de la ONU, con la ONGs, y con los embajadores europeos. Mi conclusión no es nada optimista en lo referido a la posibilidad de poder llegar a un acuerdo este año debido a las enormes dificultades culturales, geopolíticas y históricas que hay en juego, y también por la falta de presión europea a favor de compromisos por las dos partes.  Las conversaciones no van bien, y sin un fuerte empuje de afuera, es posible que se pierda para siempre la posibilidad de un Chipre unido que fuera capaz de dar un paso en la superación de las heridas del pasado, y que pudiera dar un ejemplo muy necesitado de sensatez política a pocos kilómetros del Oriente Próximo.  


Los grandes escollos de las negociaciones son:


       La propiedad: Los grecochipriotas exigen que los ex propietarios de terrenos, casas, o edificios, tengan el derecho prioritario a la restitución de las posesiones que perdieron en la guerra de 1974 y que actualmente están en manos de colonos y turcochipriotas (que también perdieron sus casas en el sur). En cambio los turcochipriotas solo conceden alguna forma de compensación económica por la pérdida de propiedades, pero no quieren considerar la devolución de las propiedades apropiadas en el norte. 


      El futuro gobierno: Mientras los grecochipriotas quieren un estado federal con una ejecutiva fuerte, los turcochipriotas quieren una forma de arreglo confederal en el cual apenas haya competencias por encima de la autonomia de cada comunidad.  Tienen mucho miedo de quedar a expensas de la mayoría griega. En suma quieren abrir las fronteras y entrar en la Unión Europea como parte de un Chipre unificado "light" que solo se pudiera preocupar de problemas como la gripe aviar, el tráfico aéreo y el reparto de los fondos europeos.


   Distancia y desconexión sociocultural: también hay problemas de fondo de índole sociocultural. Desde el 1974 los habitantes del norte y del sur se han convertido en extraños.


     Extraños sin una lengua común: Los dos líderes chipriotas Chistofias y Talat negocian el futuro de la isla en inglés. Después de 35 años de separación, la gran mayoría de los habitantes del norte ya no saben griego y los del sur nunca han sabido expresarse en la lengua de la minoría turca. La comunicación de las ONGs conjuntas, los campamentos por la paz, y los demás contactos personales suelen hacerse en inglés. Sin saber la lengua del otro es muy difícil entrar en la psicología profunda y el compromiso conjunto que no excluya al otro vecino para crear una identidad común, y esta lejanía linguística aumenta más la desconfianza y el encierro particular. 


    Extraños en su propio ghetto: Los turcochipriotas originarios de la isla constituyen unos ochenta mil, mientras que los colonos turcos, sobretodo de la pobre región de Anatolia, son más de 150 mil.  Los colonos tienen un nivel cultural y un nivel de vida más bajo, y son mucho más tradicionales en sus costumbres que los turcochipriotas, lo que crea tensiones y desconfianza mutua. La nueva demografía del norte aleja aún más la posibilidad de una futura integración social y crea unas grandes trabas a las negociaciones. ¿Quien es chipriota? ¿Tienen que irse los colonos? o ¿cuantos pueden quedarse dentro del marco de un acuerdo político entre las dos partes?


    Extraños en Europa: El norte vive bastante aislado del mundo, y en cambio, el sur está totalmente integrado en las rutas de la globalización económica y turística. El más de un millón de prósperos habitantes grecochipriotas de la Republica de Chipre viajan a menudo a Europa, reciben a millones de turistas al año, y tienen un nivel de vida tan alto como España. En contraste, el norte apenas recibe turistas, no tiene vuelos de los países europeos, vive en el ostracismo diplomático más absoluto, y no puede tener un comercio directo con ningún país europeo por presión de Grecia y Chipre. El sur disfruta de todas ventajas del mercado europeo mientras el norte vive en la dependencia de Turquía para casi todo. 
 

          ¿Puede la Unión Europea
permitir en su suelo ocupaciones militares,
ciudades divididas y una limpieza étnica?  
 


No solo lo permite sino que dejó entrar a la Unión Europea a la República de Chipre sin haber asegurado antes la reunificación de la isla como una condición previa para la adhesión.  Actualmente la Unión Europea, con una de la partes del conflicto integrada como estado europeo miembro, ha perdido la necesaria palanca política para forzar un acuerdo ya que los grecochipriotas se sientan muy cómodamente abrigados por la UE. 

Ahora, en cambio, el complicado conflicto chipriota se utiliza como una arma arojadiza en contra de Turquía que difícilmente puede avanzar hacía la entrada en la UE sin la retirada de sus 23 mil tropas de la isla, sin la apertura de sus puertos a los barcos chipriotas y sin un acuerdo para una forma de unidad entre el norte y el sur.  


       El cuarto de millón de turcochipriotas y turcos a secas (más de 150 mil colonos) del norte viven aislados sin comunicación aéreo ni comercio directo excepto con Turquía.  Viven como si estuvieran en una provincia de Turquía fuertemente custodiados y condicionados por miles de tropas turcas. Es importante tener en cuenta que el ejercito turco actúa como garante del estado laico, es muy nacionalista, y a menudo mantiene posiciones divergentes con el gobierno islámico moderado de Ankara. Es probable que el ejercito tome posiciones más beligerante hacía concesiones en la cuestión chipriota que el propio gobierno turco y los mismos turcochipriotas. 


      Está en juego mucho. La UE tiene que mostrar que puede ser decisiva en resolver el conflicto de forma no cruenta (por ahora) en la isla y sin contaminar sus relaciones con Turquía, y ni mucho menos con Grecia. Si se fracasa en el intento negociador se habrán agriado una parte importante de las posibilidades de una alianza estratégica y política con Turquía a favor de la paz y la estabilidad en el Oriente Próximo. En gran medida, el debate sobre Chipre es un debate sobre lo que deben ser las fronteras exteriores de Europa con el mundo islámico.  

      







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2 mars 2009 1 02 /03 /mars /2009 16:28
Un análisis de residuos llevado a cabo en toda Europa
revela una tendencia biocida preocupante

Cada vez son más los productos alimenticios contaminados con diferentes residuos de plaguicidas utilizados en la producción agrícola intensiva. Los datos señalan una clara tendencia hacia la presencia de distintos tipos de residuos especialmente en frutas y verduras. A pesar de que los científicos siguen discrepando sobre los riesgos asociados a dichos cócteles, cada vez hay más señales que indican la existencia de efectos acumulativos y sinérgicos entre los residuos de plaguicidas.
 

Los expertos en toxicología están acostumbrados a examinar los efectos de cada sustancia por separado y a evaluar su seguridad en un entorno aislado. No obstante, resulta obvio que aquellas sustancias cuyos efectos deseados sobre los campos son similares, también pueden tener un efecto tóxico acumulado en nuestros platos. Sin embargo, ni la ciencia ni la legislación destinada a proteger a los consumidores tienen suficientemente en cuenta dicho efecto combinado.
 

Según señalan algunas ONG, como Greenpeace, los residuos detectados en los análisis periódicos, a pesar de ser elevados, sólo muestran la punta del iceberg: más de la mitad de los plaguicidas que se utilizan en la actualidad no pueden detectarse con los métodos de análisis que se utilizan habitualmente. Además, las pruebas de los laboratorios apenas detectan la mitad de las substancias dañinas en los alimentos. De los 1 350 plaguicidas que se utilizan en todo el mundo, sólo cerca de 500 se conocen suficientemente bien y pueden detectarse con los métodos de análisis químicos.
 

La utilización de dichos residuos no es inevitable: en la agricultura ecológica no se utilizan plaguicidas químicos en absoluto. Asimismo, muchos agricultores convencionales suscritos a programas de reducción del uso de plaguicidas han demostrado que estos productos sólo se utilizan como último recurso en una serie de medidas destinadas a proteger cuidadosamente la cosecha. El uso de plaguicidas puede reducirse sustancialmente e incluso evitarse siempre que se elijan especies adaptadas al terreno, se mantenga la tierra fértil mediante la rotación sostenible de cultivos y se aprovechen los beneficios que aportan las especies depredadoras.
 

·        La aplicación de criterios rigurosos para la autorización de plaguicidas: las sustancias tóxicas, mutagénicas y cancerígenas deben ser retiradas del mercado, así como las sustancias cuyos efectos neurotóxicos e inmunotóxicos han sido demostrados, o las sustancias que actúen como disruptores endocrinos. Lo anterior también se aplicará a las sustancias que resulten tóxicas para las abejas o que se encuentren en la lista de sustancias peligrosas prioritarias para el agua.
 

·      La autorización de los plaguicidas debe darse únicamente cuando se disponga de un método viable que permita su detección en los alimentos y el medio ambiente.
 

·      La puesta en marcha programas obligatorios en todos los Estados miembros para reducir el uso de plaguicidas.
 

    La evaluación toxicológica debe estar orientada a los grupos más vulnerables: los niños y los fetos son los que mayor riesgo corren durante el desarrollo de sus sistemas nervioso e inmunológico.

 

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24 février 2009 2 24 /02 /février /2009 12:08


Europa y el mundo están en el  trance de atravesar una triple crisis, y desde la que solo es posible vislumbrar un escenario futuro de catástrofe si las cosas siguen por el rumbo que actualmente van: la crisis económica, la crisis ecológica, y la crisis de la desigualdad crónica en el reparto de recursos y oportunidades. 


Hasta ahora distintos gobiernos europeos y el estadounidense han presentado unas masivas medidas financieras orientadas sobretodo a sostener tanto las industrias existentes (como por ejemplo la automovilística) y el gasto público (especialmente para grandes obras públicas y para los bancos), pero sin introducir realmente unos cambios significativos en la economía. Estas medidas ensayadas por la clase política entrañan algunos peligros evidentes como es la irresponsable perpetuación de modelos de producción destructivos y obsoletos, y la continuación de consumo desbocados de bienes materiales, y estos dos factores juntos paradójicamente aumentan la doble crisis ecológica y económica que se busca atajar y en la que nos encontramos plenamente sumergidos.  Y además, con estos paquetes de medidas anti-crisis se ignora el inmenso continente de la pobreza y la miseria generada en el Sur.


Pero si optamos por ver la crisis como oportunidad para hacer mejor las cosas, podríamos tener la posibilidad de girar las actuales políticas anti-crisis hacia una profunda transformación de la enferma economía europea, fomentando unas nuevas pautas en la producción y el consumo para intentar hacerlos compatibles con las necesidades del planeta viviente, nuestra única casa común. A su vez también son necesarias unas reformas profundas de nuestros marcos educativos, de enseñanza, y científicos, con el fin de favorecer la innovación tecnológica necesaria para afrontar una auténtica reconversión industrial con finalidades ecológicas y sociales. 

 

Las respuestas verdes a la crisis pueden crear mucho más empleo que muchas de las medidas anunciadas por los gobiernos, las cuales contribuyen a seguir tirando millones de euros para defender unas estructuras industriales anacrónicas y sucias. Un plan de reactivación verde de la economía exige una regulación fuerte de los bancos y de los mercados financieros para ajustarlos a una escala de la economía real y al dinero realmente disponible. También hay que atajar la especulación financiera y su alma gemelo el sobreconsumo irracional que ha provocado un saqueo del medio ambiente sin precedentes hisóricos.  El sector financiero y los mercados tienen que ceñirse mucho más a la economía real y hacer las paces con la economía natural de la Tierra. Los "prestamos basura" y los "bancos tóxicos"  no son solo metáforas financieras, sino que han propulsado unos impactos ecológicos y climáticos bien palpables y temibles.


Hoy hace falta una mayor facilidad de crédito por parte de las instituciones públicas para financiar e impulsar una nueva economía con proyectos "verdes", animada por las autoridades locales y por las pequeñas y medianas empresas. Además de otras entidades bancarias públicas, el Banco Europeo de Inversiones podría multiplicar las modestas medidas de reactivación económica propuestas por la Comisión Europea mediante docenas de miles de millones de euros en créditos muy ventajosos para la creación de empleo en los campos de eficiencia energética de los edificios, de las redes eléctricas inteligentes, de las fuentes renovables, del transporte público y de la restauración de los ecosistemas hídricos y boscosos, entre otras actividades.



Para crear recursos financieros hace falta ensayar también con nuevas formas de financiación mediante una fiscalidad que grave y penalice económicamente el consumo de los recursos ambientales escasos, las emisiones contaminantes al medio natural, y las transacciones especulativas en lugar de favorecer el empleo. La misma Unión Europea necesita encontrar unas fuentes propias de ingresos para financiar la necesaria recuperación económica y ecológica mediante una fiscalidad propia, o un IVA específico.



No existen recetas ni soluciones mágicas para dar la vuelta a la triple crisis económica, ecológica y social que padecemos, porque ésta tiene unas fuertes causas macro-estructurales que no se solucionan con simples retoques sectoriales y locales. Al mismo tiempo tampoco valen las respuestas temerosas y de medias tintas, porque las únicas puertas de salida viables y con alguna posibilidad de éxito deberán ser muy audaces y responsables a la vez.   El  reto civilizatorio actual está en si seremos realmente suficientemente sabios para evitar el colapso económico con medidas que se enfrentan a la vez a las injusticias sociales y la creciente destrucción de los bienes y servicios básicos de la naturaleza. 


Como la actual triple crisis también constituye una crisis de realidad y de comprensión de nuestras condiciones de existencia sociales y ambientales, probablemente las cosas ya nunca podrán a volver como antaño a la ceguera del optimismo del  crecimiento económico sin límites.



ALGUNAS MEDIDAS CONCRETAS A LA CRISIS:



1.  Las medidas anti-crisis comienzan en la propia casa. Un gran plan para la rehabilitación energética de centenares de viviendas.  Miles y miles de obreros de la construcción, fontaneros, electricistas y otros profesionales que han quedado sin empleo por el reventón del boom inmobiliario podrían trabajar en las obras necesarias para la eficiencia energética, la restauración física, la instalación de energías renovables.  Paris y otras ciudades ya han presentado algunos planes ambiciosos para la renovación verde de decenas de miles de viviendas con la inversión de miles de millones de uros.



2. El nuevo trato con el Sur a favor del clima y contra la pobreza: Con la aplicación del Tratado de Kioto y sus mecanismos de desarrollo limpio basado en el actual comercio de emisiones contaminantes y, sobre todo, con el previsible nuevo acuerdo climático de Copenhagen a finales de este año 2009, podría darse el trasvase más grande de la historia de recursos financieros y tecnológicos del Norte hacia Sur. Si estos recursos se canalizan justamente y al margen de muchos gobiernos autoritarios,  se podrían potenciar una multitud de pequeños y grandes proyectos en la agricultura tradicional, en la reforestación y el mantenimiento de la biodiversidad, en la defensa de los recursos hídricos y de los ríos, en la transferencia tecnológica de las energías renovables para la electrificación rural, en plantas termosolares para la creación de redes limpias de energía para la desalación y el saneamiento. En suma, se podría iniciar el camino de comenzar a alcanzar algunos de los Objetivos del Milenio en la lucha contra la pobreza de una gran parte de la humanidad.



También, otros campos de la "reactivación verde" de la economía contra la crisis que se han de desarrollar próximamente, y que comentaré próximamente,  han de afectar a la energía, a la investigación científica, al flujo de información y a la propiedad intelectual, al transporte público, y a la problemática respuesta del proteccionismo y la "relocalización" de la economía.



 

       

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23 février 2009 1 23 /02 /février /2009 17:29

 

Los zoológicos valencianos siguen sin cumplir con las exigencias legales marcadas por la legislación de la Unión Europea, y que entraron en vigor en el año 2003. Se han dado algunas mejoras con el cierre de algunos parques zoológicos, como el llamativo y cruel ejemplo del zoo de los Viveros de Valencia, pero la mayoría de los zoos valencianos siguen teniendo graves deficiencias ante la tolerancia y la pasividad inspectora de la Generalitat en los aspectos relacionado con las condiciones de seguridad, calidad ambiental, conservación y educación.  

 

   
 

El quitar la libertad a un animal y el recluirlo de por vida en un zoológico ha de convertirse en el último recurso para cuando se den las circunstancias extremas en las que el animal no pueda sobrevivir en su propio hábitat natural. Pero el encierro de cualquier ser vivo con capacidad de sentir dolor, bienestar o privación de cualquier tipo, debe respetar y satisfacer al menos sus básicas necesidades naturales e instintivas, las determinadas por las características de la especie a la que pertenecen. El entorno artificial creado por los zoos ha de estar adecuado y específicamente adaptado para la vida y el bienestar de los animales que allí están, porque con ello se hace posible la experiencia de la salud física, emocional, motora, y mental de cada animal individual. Tampoco se pueden ignorar las necesidades relacionales de muchos animales, ya que una gran mayoría de ellos son seres sociales y gregarios que en su medio natural viven sus vidas relacionados con un grupo más amplio y con el resto de individuos de la misma especie.  





 

Los zoológicos nunca deberían convertirse en las crueles "casas de fieras", o en objetos de consumo y atracción para parques temáticos, donde los animales protoganizan espectáculos antinaturales y estresantes ante el regocijo y la diversión de un público humano que parece incapaz de comprender o empatizar emocionalmente con su bienestar. El contacto excesivo con el público visitante también puede dar mucha angustia a los animales, y por ello debe evitarse.  Además, la inadecuada protección y separación de los animales en los diversos zoológicos valencianos crea peligros de daño físico para los propios visitantes humanos, y a veces permite que animales de especies ajenas al parque entren en las instalaciones. 

 

Dada la actual masiva extinción de especies que sufre la maravillosa biodiversidad de nuestro planeta a consecuencia de actividades humanas, los zoos realmente no constituyen una alternativa posible que pueda frenar esta acelerada pérdida y muerte de seres vivos. Los zoos tienen que desempeñar, sobretodo, un claro papel a favor del cambio radical en nuestra conciencia y autopercepción humana, en las creencias y valores dominantes que orientan nuestras vidas cotidianas, demasiado reduccionistas y antropocéntricos al considerar a los animales como simples "seres secundarios" o casi-objetos, cuya existencia solo tiene valor si es al servicio de fines o intereses exclusivamente humanos. Esta ceguera cultural propia de occidente, excluye de nuestra consideración reflexiva y de nuestros preceptos morales centrales nuestro trato con el mundo animal, y con ello se eliminan de un golpe los valores humanos de responsabilidad, cuidado, protección y dignidad propia aplicados a cada individuo animal. 

 




Los zoos constituyen un importante y privilegiado recurso educativo y de socialización ciudadana a favor de los valores de la vida, salud y bienestar animal. Contribuyen al reconocimiento y la conservación de la multidiversidad del mundo viviente amenazado o en vías de desaparición irreversible, y mediante sus tareas de guarda y de cuidado de los animales que allí están se enfrentan a las tendencias biocidas impulsadas por la expansión de la actual civilización industrial y de su modelo de desarrollo, producción, y consumo ilimitados. Solo cuando un zoológico es la única salida posible para la continuidad genética de una especie se debe proceder a la cría de animales en cautividad.  Además, esta actividad de crianza debe orientarse hacia las especies autóctonas valencianas, con el objetivo de reintroducir cuando sea posible, a los animales en sus ecosistemas y nichos naturales.

 

Los parques zoológicos valencianos hoy tienen la obligación legal de subsanar cuanto antes sus deficiencias bajo la dirección e inspección de la Generalitat.  Resulta inmoral el hecho de permitir el maltrato de hermanos animales tan cercanos y parecidos a nosotros, capaces de sentir dolor físico y padecimiento psicológico como nosotros. Ya ha llegado la hora de revisar críticamente nuestros idealismos culturales construidos en torno a una supuesta identidad humana falsamente percibida como superior y desconectada del mundo viviente al que esencialmente pertenecemos. Nuestra existencia humana es fundamentalmente animal, terrestre, y solar, y por ello compartimos vitalmente nuestra casa terrestre con el resto de animales. La comprensión profunda de esta compleja y amplia convivencia con la hermandad viviente de nuestro planeta herido, nos ha de obligar a extender con urgencia nuestra responsabilidad ética hacia el conjunto de seres vivos sensibles. 

 

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22 février 2009 7 22 /02 /février /2009 16:44

A veces he coincidido en los aviones con algunos árbitros del fútbol profesional.  Suelen portarse con gran discreción y reserva cuando les he preguntado por las jugadas polémicas o por cualquier aspecto concreto de su quehacer en el campo. Para conservar su imparcialidad tanto los árbitros como los jueces de linea me explican que en las horas y días previos, y después de los partidos, tienen totalmente prohibido el tener algún contacto con directivos de clubs, jugadores, o aficionados.  De seguro que sería un gran escándalo en el mundo deportivo del Madrid si por ejemplo, en las vísperas de un derbi Real Madrid-Barça el árbitro titular del partido se fuera de copas con el presidente del Barça Joan Laporta. 

Este esfuerzo a favor de la imparcialidad y la evitación del contacto directo puede pensarse también aplicándolo al sistema judicial. Es una forma de sensatez mínima que debería ser una rutina profesional y una exigencia estricta en un estado moderno, con instituciones democráticas que separen claramente los poderes ejecutivos de los judiciales, y con jueces en condiciones de máxima autonomía y distancia de los poderes políticos del momento. Aunque sabemos que las cúpulas de la justicia en este país, quizás como en en casi todos, están demasiado mediatizadas por los poderes políticos y económicos, la amigable cacería del Juez Garzón con el Ministro de Justicia ha ultrapasado una linea roja. 
 

Este espectáculo mediático sobre la cacería del ministro y del juez destapa algo más profundo e hiriente que daña inefablemente la credibilidad y confianza pública sobre los jueces y los políticos. No es solo una cuestión de "amistades peligrosas" entre altos portavoces de los poderes del estado, ya que hay algo más inquietante y abyecto en el hobby de caza practicado por los amigos Garzón y Bermejo. Tengo grandes dudas sobre el sentido de la justicia que pueden tener unas personas que eligen como pasatiempo el matar cruelmente a animales indefensos en su medio natural.  Resulta incomprensible que un Ilustre Juez y todo un Ministro de Justicia prediquen públicamente con este ejemplo de comportamiento tan indigno con los seres vivos sintientes. Esta anquilosada y masculina insensibilidad hacia el sufrimiento animal innecesario, hoy parece que se ha convertido en elemento de status social y de afición de tiempo libre para muchos "progres" también encantados y dispuestos a disfrutar con los espectáculos taurinos.

La tarea de los jueces también ha de ser una enérgica persecución legal de todo caso de corrupción, y muy en particular con los escandalosos casos relacionados con la especulación urbanística y la destrucción ambiental, y que hoy padecemos por toda la geografía española. Pero los procedimientos y las formas de control y persecución legal tienen que ser muy claros y escrupulosos en el desarrollo de los valores de ecuanimidad e imparcialidad, si no se quiere convertir el arbitraje judicial en "tongo".
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11 février 2009 3 11 /02 /février /2009 18:33

 

                                                   
     

PP Y el PSOE: "No es una cuestión de competencias europeas"

  Las opiniones del informe Auken se basan en la vulneración de distintas directivas de UE: Contratación Pública (ante el Tribunal Europeo), Agua (con un expediente abierto por la Comisión Europea por urbanizaciones sin agua), evaluación ambiental (distintos casos abiertos) y  el blanqueo de capitales (procedimiento de infracción abierto), entre otras directivas de la UE.



PP Y PSOE: "No hay vulneración del derecho a la propiedad". 

El hecho de que un pequeño propietario se ve obligado a participar en un proyecto de urbanización o pagar unas tasas muy abusivas bajo un supuesto "interés público", que no se justifica, limita radicalmente el derecho a la propiedad que solo debe ser limitado por objetivos sociales de primer orden y nunca para campos de golf y urbanizaciones masivas.
Como indica en el Profesor de la Universidad Miguel Hernández José AntonioTardio Pato en su libro - La gestión urbanística en el Derecho de la Unión Europea,  " en relación con la garantía del derecho a la propiedad, creemos haber justificado argumentalmente que el sistema de agente urbanizador de la legislación valenciana, que sustituye forzosamente al propietario por el agente urbanizador en la gestión urbanística, lesiona del derecho fundamental de propiedad."



PP Y PSOE: "La justicia española basta para resolver los problemas."

  La justicia española, que está al borde del colapso, se ha mostrado incapaz de tratar con eficacia y premura la inmensa mayoría de los casos de abusos urbanísticos. Los trámites son lentísimos, carísimos, tortuosos y no suelen llegar a entrar en el contenido de las demandas. Casi nunca se actúa con medidas cautelares para evitar la destrucción y las sentencias, si llegan,  casi siempre llegan cuando el mal está hecho.


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10 février 2009 2 10 /02 /février /2009 11:46

  

 

    El sábado pasado visité una planta solar de alta temperatura en Sanlucar el Mayor, Sevilla.  En medio de una hermosa finca por donde ambulan cerdos ibéricos por montes de encinas, se vislumbra una torre de más de 100 metros en medio de la más grande planta de energía solar térmica funcionando en Europa que en breve crecerá con más modulos hasta poder suministrar casi toda la electricidad que necesita la ciudad de Sevilla. No se trata de un huerto de paneles solares foltovoltaícos sino de un bosque de espejos que orientan los reflejos de la radiación hacia un punto en lo alto de la torre donde el intenso calor resultante convierte agua en vapor y mueve una gran turbina. Existe otro modelo de térmosolar, también en Sanlucar, sin la torre que en cambio capta el calor solar mediante un liquido en el mismo espejo cilíndrico o parabólico. En suma, las plantas termosolares tienen muchos elementos en común con una térmica convencional salvo que en lugar de carbón o gas funciona con la luz del sol y, lo más importante: no produce emisiones ni partículas contaminantes.  Actualmente, se está experimentando con la utilización de sal para almacenar el calor durante 8-10 días para que las plantas pudieran funcionar 24 horas al días y sin necesidad de parar las turbinas los días nublados o lluviosos.

    Una planta termosolar, que hoy cuesta en construir el doble que el precio de una térmica contaminante, necesita una radiación solar muy fuerte y solo es viable en el sur de España y en lugares muy cálidos como el Norte de África o el Oriente Próximo. En el Parlamento Europeo y en el Plan Solar Euromed se estudia la idea de construir grandes plantas termosolares en el Sáhara como parte de unas "super red eléctirica límpia" (Clean Super Grid) que conectara a las dos riberas del mediterráneo y que fomentara la electrificación de zonas pobres y la transferencia de tecnología verde al Sur. 

      Dos empresas españolas, Abengoa y Acciona ya están construyendo grandes plantas termosolares en Marruecos, Argelia, Abu Dhabi y en Estados Unidos.

            Es verdad que Los Verdes preferimos la energía descentalizada y comunitaria pero al mismo tiempo estas plantas muestran que las renovables pueden ser la alternativa ya en una economía de escala para llegar a ser dentro de unos años muy competitivas en el mercado con las fuentes sucias.     

 

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8 février 2009 7 08 /02 /février /2009 12:47


   


  He estado con la valiente asociación Mesa de la Ría de Huelva este fin de semana. Es un movimiento de personas sacrificadas, creativas y persistentes que aman a su ciudad y su entorno natural. Luchan desde hace años contra la muerte y la enfermedad, contra el viento y la marea de intereses inconfesables, complicidades indecentes e instituciones compinchadas.

           Pero parece no pasar nada. La justicia no funciona. Los políticos al mando mandan a callar a la policía y a los jueces. Los plazos se dilatan hasta la infinidad. Se ignoran los órdenes judiciales, se disfraza la realidad de salud púbica y se intenta echar arena por encima de informes científicos escandalosos de peligros radiactivos y biocidas.  

       Sin embargo, a pesar de un festival de cínico y temerario abandono del interés público a favor unos beneficios privados a corto plazo, cada vez se ven más desesperados los defensores de los mortíferos Fosfoyesos. Mientras siguen acumulándose los tóxicos junto a la ciudad de Huelva, se acumula la faena para las instituciones públicas, sindicatos y empresas que defienden la continuación del vertedero tóxico más grande y biocida de España. 

        Existen sentencias judiciales firmes para el cierre de los vertidos de la empresa Fertiberia, el vertedero carece de un permiso de Costas para ocupar los terrenos de la marisma donde se encuentra,  hay unas medidas cautelares dictadas respaldadas por el Tribunal Supremo, se ha emitido una declaración del Defensor del Pueblo Andaluz que critica la concesión irregular y defectuosa de una autorización de vertido por parte de la Junta de Andalcia y sigue el procedimiento de infracción contra España por parte de la Comisión Europea por vulnerar el derecho comunitario.

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30 janvier 2009 5 30 /01 /janvier /2009 07:42
(Published in a cross party pamphlet along with MEPs from other parties, to be presented on February 4th in Strasbourg)

 

 

 

Introduction

 

To deal successfully with climate change and with the energy crunch at the same time we need some challenging economic, regulatory and fiscal changes.  This, however, is the challenge of our times.

 

Without overcoming the present, all-encompassing and superficial "green" thinking meeting that challenge will be impossible. Business as usual with just a few technical adjustments, some eco-marketing and an occasional solar panel is merely a recipe for further trouble.  But we must be clear that there is no pure technological fix: there is no magic wand nor single invention that will help us confront the twin headed energy-climate monster.  

 

In order to make progress we need to be prepared for serious social conflict and political controversy.

 

We need a complex mix of government policies, regulations, research funding and tax incentives, creating a system for innovating, generating, and deploying clean energy, efficiency, and productivity. Further, we desperately need an ethic of conservation and a new culture of sufficiency that calls into question many of the basic premises of our contemporary societies. We must learn that conservation is not necessarily the opposite of consumption. In order to consume more, we must conserve more.

 

 

 

 

The Economic Downturn: Eco-friend or Eco-foe?

 

To start with it would seem that the economic crisis has come to our rescue by sinking oil prices and reducing CO2 emissions. In 2008 world CO2 emissions will retreat by around 3%: the economic depression of the 30´s made emissions go down 35%.  By cutting energy demand, the present recession may mean that many countries therefore have an easier time in meeting their Kyoto targets. But of course this ignores much of the South (and part of the North) that suffers energy poverty and totally overlooks the need for structural changes in our way of producing and consuming energy – and we need to address these things in order to be prepared for the next economic upswing. What the energy crunch does tell us is that our climate crisis is intimately entwined with our insatiable consumption patterns, the very force that until now has been the cornerstone of economic growth. We urgently need a way out of this destructive logic and into a "sustainable physical de-growth" that is compatible with a vibrant economy.

 

According to some voices the fight against climate change should be set aside until our economy improves. This is totally mistaken and utterly counterproductive. On the contrary, at the centre of our very response to the economic crisis should be a "green new deal" that regulates and channels public and private funding into clean development and industrial reconversion. Millions of new jobs can come from the green restoration of homes, from the building of public transport, from the massive extension of intelligent electricity grids and the retrofitting of our dirty and inefficient industrial base.

 

Tackling our energy-climate crisis is also about injecting our economy with real innovation, goods and services. By contrast, today’s economy has plunged into crisis thanks, in part, to financial speculation while simultaneously over-heating the climate.  Junk loans have created literal junk by fuelling spending beyond real means, and toxic banks have funded toxic gases by promoting risky over-consumption that was not backed up by real spending power. Reorienting our economy to become carbon-conscious implies financial regulation that restricts irresponsible spending and fiscal policies that internalise hidden environmental costs.

 

A Carbon Tax: Funding the Affordable Alternative

 

In recent months many have been overjoyed at the news of oil prices plummeting in face of dwindling demand. Nevertheless, for renewable sources and energy efficiency measures to attract massive investment and really take off, we need a price floor on oil that will guarantee a degree of stability for investments in the alternatives. We cannot allow the price context for renewable energy to be constantly fluctuating on the unstable market price of oil.   When oil goes under a certain price – say $100 a barrel - a special floating climate tax, on an EU level, should be levied.  This would prevent the price of oil from falling further and provide badly needed public revenue for supporting economic recuperation for a post-carbon, and post-recession society in Europe.

 

This could also be a way of solving the EU´s lack of financial autonomy, providing no-strings-attached revenue and liberating it from the constant renegotiation of financial perspectives with member states. The proposal for a universal carbon tax has been supported by many of the world’s leading economists and the United Nations. It would be a way of helping the South make the jump to clean technologies and, additionally, it could provide financing for reaching agreed Millennium goals.

 

Beware of False “Friends”

 

We should also be cautious towards some possible false and bothersome "friends" of the climate-energy fix. Nuclear, agrofuels and carbon capture are three of them.

 

Nuclear: A massive switch to nuclear power would take all our investment and innovation power to build hundreds of new nuclear plants which would lead us to economic ruin and perpetuate a highly-centralised and dangerous source of energy that has simply too many problems and risks attached to merit our real consideration. The nuclear option is even less viable in the context of the economic recession due to their upfront costs and their capital-intensive, labour-poor nature when compared with other sources of energy.

 

Agrofuels for transport: This is the last resort to save the conventional internal combustion engine on the part of car manufacturers that are in deep trouble. Hybrid and electric cars hold out much more promise for reducing C02 emissions, taken alongside tax measures levied on high-carbon cars and the strong promotion of public transport.  According to most studies many agrofuels make little or no dent in reducing climate change gases but, at the same time, can have very negative impacts on forests, farmlands and food prices. 

 

Carbon capture and storage: Our present coal power plants must be modified to become much cleaner than they are at present.  However, the promise of the still immature CCS technology is being used as a catch-all marketing spin to fool people into more and more coal power plants and irrational mining operations.  Serious risks and technical problems remain.  CCS might work - both environmentally and financially - but it will be ten years at least before we know for sure.

 

Demand and Supply: a Smart and Efficient Grid, Smart and Efficient Homes

 

One of our biggest challenges is distributing our electricity in an efficient and intelligent manner. Most of our present regulators and power utility operators follow a perverse and inefficient system. Currently, the more energy they sell the better.  More power lines and power plants built means more clients signed up and more energy consumed. More investment is the result of greater consumption and there is little incentive for energy conservation. As the over-supply of energy mounts, so too do the profits.

 

For example, Spain produces around triple the amount of average energy consumed each year.  They produce to serve peak demand of consumers instead of orienting demand to the times of peak production. It is generally a lineal, one way process on the grid. There is practically no feed back: there is very little energy contribution from consumers and practically no information on the energy consumption patterns of the consumer flowing back to the regulators.  There are real advantages to saving, efficiency and renewable energy production, but maximising these is impossible when almost no economic dialogue exists between consumers and providers.   

 

We desperately need a "decoupling" of consumption from the profits of energy suppliers. Energy auditors under EU or national guidance could establish compensation funds for achieving efficiency and savings for consumers. They should subsidise change in appliances, climatisers and light fixtures.  It should be noted that the cost of generating each new kilowatt of electricity is more than five times that of saving one.  

 

Especially important is the great void that exists in the integration of information technology and our daily energy system. Information technology and electricity convergence could reduce energy consumption radically in the building sector, which represents 40% of our current electricity consumption. IT could match electricity needs with the time when the energy is available. Why shouldn’t a washing machine or other appliances be programmed to work at off-peak hours when there is surplus production and supply of electricity? And why can’t we make alter the supply and demand pattern of electricity by using IT to create a modulated pricing system?  Wouldn’t these ideas greatly reduce CO2 emissions and eliminate the need for hundreds of new power stations at a stroke?

 

Our homes can be the centre of our fight against climate change. The global production of cement produces around as much CO2 as all the passenger cars in the world. The standards for building homes (materials, energy efficiency, life-cycle analysis) should be as important as the CO2 emissions of cars. Too many of our buildings are enormous energy consumers when they could be net energy producers. This demands a clear tax structure to promote new bioclimatic designs, a new materials economy low in carbon, and an intelligent and informed exchange of electricity between homes and the grid.

 

The Firm Hand of the Law

 

Laws and regulations are primordial.  For example, each Californian produces half the emissions as his or her fellow American, but this is not due to the triumph of personal choices.  It is down to policies on CO2 emissions from cars, efficiency norms on appliances, and similar restrictions on machines.   This has meant billions in savings and has had a positive effect on the economy.

 

 

Closer to home the difficulties of pushing a rational climate policy is becoming evident. The tremendous campaign against stricter car emission standards in the EU – waged by car manufacturers and some member states - has been successful in markedly weakening the EU Directive. This sad development is simply a reflection of the lack of political will on the part European politicians to take the energy-climate crisis seriously. At the time of writing the EU Council has just backtracked and watered-down key elements of the whole EU climate-energy package that must guide us toward the 2020 objective of a 20-30% reduction in CO2 emissions.

 

Conclusion: Looking Inward and Outward

 

Both within Europe and outside it, there exists a myth that the path to progress requires the right to pollute: we need to end that idea and create a sustainable future. That means action in our own backyard, but coupled with strengthened ties to the South of us, especially within the Mediterranean region, and embarking on clean energy integration and technology transfer projects that create common purpose and economic viability. It is possible to save the economy and the planet at the same time if we have the courage to propose a reorientation of our economy towards crucial environmental and social objectives.  Determination, innovation, and legislation: we will need them all to make the progress that must be achieved.

 

David Hammerstein

Diputado Europeo

www.davidhammerstein.org

www.davidhammerstein.com  

 

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27 janvier 2009 2 27 /01 /janvier /2009 10:01

La nueva economía debe aplicar el principio de responsabilidad tanto en la política y las leyes como en la producción y el consumo. Debe frenar y reducir la destrucción y las contaminaciones generadas en las personas, los ecosistemas, las especies y animales no humanos, y las generaciones futuras.


Necesitamos una economía de mercado regulada con exigentes normas sociales y ecológicas, y con capacidad de evitar la gran concentración empresarial y favorecer la diversificación y su enraizamiento local y bioregional.


Contrariamente al crecimiento ilimitado de la economía material que destruye los sistemas vivientes, la apuesta por el decrecimiento sostenible conlleva el aumento de la economía inmaterial, es decir, de los flujos de innovación y de intercambio de la cultura y la información de todo tipo.


La nueva economía verde y social exigirá profundos cambios fiscales y legislativos para hacer las paces con el planeta y las personas
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