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Los Verdes

27 août 2025 3 27 /08 /août /2025 21:06
SOBRE LA ECONOMÍA DEL FUEGO Y SUS ARTIMAÑAS OPORTUNISTAS

SOBRE LA ECONOMÍA DEL FUEGO Y SUS ARTIMAÑAS OPORTUNISTAS


 

¡Pero cuanta estratagema emplean como artillería los defensores oportunistas de los negocios del fuego que quieren arrasar los bosques !


La economía del fuego es el entramado de empresas, de subcontratas públicas para la extinción de los incendios, la  gestión, la restauración y la explotacion de los bosques, más todas las empresas y actividades extractivistas que se aprovechan de las inversiones y ayudas públicas después de la catástrofe del fuego. 


 Todo estos negocios tienen mucho que ganar con el fuego y poco o nada con la conservación y restauración de los ecosistemas y la biodiversidad de los bosques .


Muchos portavoces de economía del fuego que quiere aprovechar las quemas de los montes para ampliar el negocio, disimulan  sus intereses mediante citas teóricas que manipulan descaradamente las aportaciones de autores muy reconocidos. 


Estas tretas que buscan ganar credibilidad esconden lo que es una defensa oportunista del "aprovechamiento" de los sectores de la economía del fuego: agroganaderos, forestales, energéticos, mineros, urbanísticos, cinegéticos, que quieren sacar tajada de los incendios a costa de la sepultura de los bosques y su biodiversidad.


 

EL FALSO DEBATE SOBRE LA INEXISTENCIA DE BOSQUES "NATURALES" 


La derecha y la extrema derecha en alianza con los intereses económicos cortoplacistas de la economía del fuego, hacen valer un falso debate sobre la supuesta inexistencia de bosques "naturales", solo hay "masas forestales" artificiales producto de la intervención humana, dicen. A su vez, inventan un adversario ficticio puesto que nadie considera que la naturaleza sea prístina, ni que los bosques sean primigenios e inmaculados, sin huellas humanas.

 

 Nadie defiende unos bosques maduros en fase de climax, tan sólo los bosques que existen en los montes, en su singularidad y variedad .


Estos falsos debates difundidos por los lobbystas del negocio de la guerra contra los bosques, insisten en crear un opositor fantasma para abatir a los que defienden que en la prevención de los incendios ha de prevalecer la conservación y restauración del bien común dañado y amenazado: los bosques. 

 Los incendios son una tragedia sin paliativos para el conjunto de la sociedad puesto que dañan el interés común y general: los bosques y las especies silvestres. 

¿Qué bosques hay que conservar y restaurar ? Los que existen, en su variedad y diversidad, los que aguantan las crecientes lesiones y amenazas antrópicas pero siguen en pie y son refugio para muchas especies silvestres prodigiosas.

Claro y fuerte: dejad ya de inventar este falso debate para derribar la conservación y protección de los bosques. Abandonad la férrea alianza oportunista con la economía de la guerra contra la naturaleza y el resto de formas de vida.

Si Lyn Margulis viviera se escandalizaría de que se utilizara su nombre para incrementar la guerra contra la biodiversidad silvestre que habita en las redes simbióticas de materiales, plantas y animales que son los bosques.


También Elinor Ostrom se enojaría al ver como está siendo citada por los portavoces que quieren aumentar los negocios de la economía del fuego .


Por cierto, los estudios de Elinor Ostrom sobre la gestión comunitaria son muy parciales y sus conclusiones también, no pretendió formular "leyes universales".


Sus investigaciones son estudios de casos particulares. Sus conclusiones tan sólo remiten a los casos concretos de gobernanza comunitaria exitosa sobre algunos bienes comunes. No estudió los innumerables casos de saqueo y destrucción de los bienes comunes, que también se dan y son fruto de prosesos y decisiones comunitarias.

 

Elinor Ostrom no estudió los conflictos socioecológicos . Estas son las confrontaciones sociales en torno a bienes comunes ecológicos. En estos antagonismos ecológico-sociales los defensores de la prevención y conservación ecológica se enfrentan a las actividades que implican explotación excesiva, contaminación y destrucción de las fuentes naturales de energía, materiales, servicios y biodiversidad, que constituyen el sostén de la existencia y el bienestar humano y de los demás seres vivos.

 

Ostrom no percibió lo que les caracteriza y singulariza: que además de ser bienes finitos, frágiles y vitales, su uso y consumo, incluso bienintencionado y sometido a reglas y acuerdos comunitarios, puede conducir a la tragedia colectiva de su sobre-explotación y destrucción irreversible. 

 

La tragedia colectiva del agotamiento de bienes y servicios ecológicos vitales, que son la base de la economía y nuestra existencia, puede ser causada por el acceso libre, el privado, el público o el comunitario .

 

Los acuerdos y reglas comunitarias locales de los interesados o afectados no son ninguna panacea , también pueden dar lugar a la sobreexplotación y la aniquilación de tales bienes ecológicos.

 

Es decir, la gestión comunitaria local no es garantía alguna de la conservación y los cuidados sobre los ecosistemas, la biodiversidad y los servicios ecosistémicos .

Ningún régimen de propiedad (pública del Estado, privada-pública, privada, comunitaria) es medicina infalible contra la devastación ecológica , por la sencilla razón que todos pueden optar por explotar, contaminar y saquear los bienes y servicios ecológicos en juego por encima de sus capacidades biogenerativas de recuperación. La historia humana lo evidencia.

 

LA ABUNDANCIA-DESTRUCTIVA: EL PRODUCTIVISMO

Lo central de la maquinaria histórica de devastación ecológica está en el productivismo.


Las políticas públicas y las comunidades locales, no sólo la economía capitalista dirigida por el egoísmo y el afán de lucro, pueden fomentar masivamente el productivismo y su destrucción de la naturaleza.

 

El factor cultural de las cosmovisiones y mentalidades antropocéntricas se suma al enquistado y terrible productivismo, ambas variables ensambladas son las causantes últimas de muchos de nuestros males socioecológicos.

 

La inmemorial enfermedad del productivismo, que maximiza la explotación de las fuentes ecológicas de biodiversidad, energía y materiales, está muy dentro del modelo económico capitalista, pero puede anidar en cualquier tipo de economía, también en la gestión comunitaria de los bienes ecológicos y sus fuentes naturales.

 

Cualquier tipo de economía, pública, privada capitalista, mixta, local y comunitaria, puede resultar un horror ecológico.

 

El productivismo junto al humanocentrismo, son las fuentes últimas de los desastres ecológicos. El productivismo es el DNA de las actuales políticas públicas, tambien del socialismo de Estado en la historia reciente. Está muy arraigado en nuestra historia humana, no sólo en el capitalismo industrial fosilista de los últimos siglos.

 

Dicho de otra manera, los orígenes últimos de los dramas ecológicos de supervivencia y continuidad en el tiempo están en el empleo de la abundancia o superávits de energía y materiales, de recursos y dinero, para degradar y arrasar los ecosistemas y la biodiversidad. Esto es el productivismo.

 

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