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Los Verdes

16 décembre 2025 2 16 /12 /décembre /2025 21:43
Las políticas climáticas del carbono contra la biodiversidad

 

La visión de la lucha climática reducida al CO2, a menudo con trampas contables y comerciales, al servicio de los intereses industriales choca frontalmente con las necesidades urgentes y complejas de los sistemas vivos y los servicios ecosistémicos vitales que proveen.

 

La reciente Cumbre Climática de Brasil del 2025 no aceptó las conclusiones de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) respecto a las medidas urgentes a tomar ante el acelerado declive de la biodiversidad y la necesidad de estrategias interseccionales complementarias entre el clima, la biodiversidad, el agua y los derechos humanos. Tampoco fueron asumidas las propuestas de cambios estructurales sociales y económicos para conservar la biodiversidad hechas por el Órgano Subsidiario de Asesoramiento Científico, Técnico y Tecnológico (SBSTTA) en su informe “Nexus”. Dicho informe científico Nexus confirma el diagnóstico sobre las crisis interconectadas que requieren acciones coordinadas intersectoriales: pérdida de biodiversidad, el sobrecalentamiento climático, la escasez de agua, la inseguridad alimentaria y las afecciones para la salud.

 

La Cumbre climática de Brasil ha supuesto una oportunidad histórica desaprovechada para que las Partes de la CDB (Convención de Diversidad Biológica firmada por 190 países) a la hora de abordar y desarrollar realmente un conjunto de actuaciones para abordar las causas subyacentes de la acelerada destrucción de la biodiversidad: el extraccionismo desbocado, los cambios de uso del suelo, la deforestación para la agroindustria de piensos para el ganado y la madera, el empleo de agrotóxicos en las prácticas agrícolas, la degradación y contaminación de los ecosistemas fluviales mediante presas y sobreexplotación, la urbanización, la minería, etc.

 

Muchos países del Norte global, en cambio, han apostado por una estrategia enfocada en algunas funciones específicas que reducen los ecosistemas a sumideros de CO2 en lugar de proteger los ecosistemas con alta integridad ecológica y múltiples servicios ambientales para personas, plantas, animales y metabolismos biogenerativos.  

 

Asimismo, puesto que de partida no se opta por la reducción sustancial de emisiones propias  de gases efecto invernadero se han expresado las profundas confrontaciones existentes entre actividades económicas estructurales y la biodiversidad entre los distintos países y la sociedad civil  en la CDB: entre la reducción de la contabilidad de las llamadas emisiones climáticas “netas” y la protección de la biodiversidad; entre las apelaciones a principios y medidas voluntarias y las exigencias de compromisos vinculantes y efectivos para la protección de la biodiversidad; entre los sumideros naturales de carbono y la integridad de los ecosistemas; entre la geoingeniería en la atmósfera y la conservación y restauración de la biodiversidad; entre la soberanía nacional de cada país y las agendas de armonización legislativa global; entre el Principio de Precaución y "la innovación" con una total libertad tecnológica.

 

Ante los peligros de consolidarse una visión reduccionista centrada en cómputos y mercados ficticios de emisiones de carbono que desprecian la conservación de la biodiversidad y los ecosistemas, en la próxima Cumbre climática del 2026 la imperiosa defensa de la biodiversidad ha de tener el protagonismo político. La conservación de la biodiversidad debe marcar los debates pendientes sobre las normas vinculantes para la protección efectiva de los ecosistemas dentro de las políticas de mitigación y adaptación al cambio climático. 

 

Sin que se alcancen medidas sólidas y vinculantes para la integridad de los ecosistemas y para los derechos humanos de las comunidades indígenas, así como una postura firme que priorice la biodiversidad dentro de la las políticas climáticas, la Convención sobre Diversidad Biológica corre el riesgo de pervertirse en reglas de gobernanza comercial y extractivista centradas en fantasiosas contabilidades de carbono que, en última instancia, estarán condenadas al fracaso tanto para el clima como para la biodiversidad. Además, existe un debate científico sobre las funciones reales de los ecosistemas como sumideros de CO2 aunque los países industrializados más responsables del sobrecalentamiento global prefieren “compensar”  sus emisiones fósiles mediante contabilidades engañosas en vez de reducir sustancialmente sus propias emisiones contaminantes.

 

La perspectiva que reduce la agenda climática a los mercados y contabilidades de carbono y desprecia la diversidad biológica concuerda con los intereses energéticos de grandes empresas multinacionales. En el mismo sentido, la industria forestal utiliza unos cálculos adulterados para justificar una gestión basada en la sobreexplotación y las talas de bosques maduros que ignora muchas de sus funciones como hábitats de biodiversidad, como parte de los ciclos del agua y otras regulaciones climáticas. También las explotaciones ganaderas de la llamada "ganadería extensiva" y la “ganadería regenerativa” se justifican mediante explicaciones de absorción de CO2 que suelen mutilar la complejidad ecológica y las vitales funciones de la biodiversidad.  

 

En la Cumbre Climática de Brasil el tejido cívico organizado y algunos países del Sur Global han exigido sin éxito información sobre los impactos y la eficacia de las compensaciones de emisiones de CO2 mediante los llamados créditos de biodiversidad. No obstante, los países industrializados, como la Unión Europea, han impuesto el aplazamiento de este debate a pesar de la proliferación de evidencias que cuestionan los sistemas de compensación de emisiones o “el comercio de CO2” a nivel mundial. Asimismo, han sido rechazadas las propuestas de la sociedad civil para reforzar un enfoque de cautela y freno ante los muchos peligros de la geoingeniería climática y la manipulación genética de árboles.

 

Los repetidos intentos de insertar relatos y conceptos centrados en la mitigación de gases del efecto invernadero mediante ecosistemas/sumideros supuestamente ricos en carbono, los mecanismos movidos por los intereses económicos comerciales y la adopción de medidas y cómputos “indirectos” sobre el carbono para la reducción de las emisiones fósiles a la atmósfera, incrementan las amenazas al mandato la Convención de Diversidad Biológica centrado en la conservación de la misma biodiversidad. 

 

En definitiva, la trágica sepultura de la defensa de la biodiversidad en la próxima Cumbre climática del 2026 puede ser el fruto envenenado de las actuales prioridades reducidas a cómputos de carbono y de unas medidas internacionales vigentes, voluntarias, erráticas, tímidas, ineficaces y profundamente cuestionadas por las comunidades científicas.

 

 

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