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Los Verdes

24 mai 2011 2 24 /05 /mai /2011 22:16

 

Una primera lectura de las elecciones 

desde la perspectiva verde (I)

 

La gran victoria del Partido Popular presagia unos tiempos aún más duros para avanzar en políticas ecologistas mínimamente coherentes y efectivas. La crisis económica y la gestión de la misma ha pasado enorme factura electoral al PSOE, que desde el Gobierno se ha limitado a seguir disciplinadamente las tradicionales recetas de austeridad económica conservadora marcadas por la actual mayoría política de la Unión Europea y el gran empresariado.  Para muchos ciudadanos el PP representa una alternancia en la búsqueda de más garantías para el tan anhelado crecimiento y creación de empleo, sea como sea. Se ha cerrado un ciclo del PSOE y se ha iniciado uno nuevo del PP.

 

Es una lástima que el proyecto EQUO no estuviera todavía preparado para lanzarse en estas elecciones municipales, ya que el contexto político ha sido especialmente propicio para un buen resultado para una nueva fuerza política verde y social. IU, listas verdes, UDP y una serie de fuerzas independientes recogieron parte del descontento social y el voto crítico que podría pertenecer en un futuro a EQUO. Ahora hay que prepararse rápidamente para las elecciones generales, especialmente ante una posible convocatoria anticipada en el otoño. 

 

planeta-avestruz.jpg

 

Apuntes sobre los mejores resultados verdes 

en las elecciones municipales y autonómicas fuera de Cataluña.

(Se trata de un primer análisis muy descriptivo que no pretende ser exhaustivo)

 

Comunidad Valenciana

 

1.La alianza entre partidos políticos llamada "Compromís", contra el pronóstico de los sondeos electorales ha obtenido siete diputados en las cortes valencianas, un importante éxito electoral. 

 

La Coalición "Compromís" está formada por los siguientes partidos: el Bloc Nacionalista Valencià (el BLOC es la fuerza mayoritaria de la coalición), Iniciativa del País Valencià (cuya diputada autonómica Mónica Oltra, que forma parte del Consejo Asesor de EQUO) y el partido Els Verds-Esquerra Ecologista. 

 

Cuatro diputados del BLOC han obtenido escaños. "Iniciativa del PV" ha conseguido dos escaños de los siete con las diputadas: Monica Oltra y Mireia Mollà. Además, cabe destacar que por primera vez, la candidatura municipal de la coalición Compromís, en la ciudad de Valencia ha conseguido tres concejales. Entre ellos, el cabeza de lista ha sido Joan Ribó, un líder histórico de Izquierda Unida en el País Valenciano (EUPV) y ex-diputado durante varias legislaturas por EUPV. Y el séptimo diputado autonómico lo aporta el partido Els Verds - Esquerra Ecologista: Juan Ponce. 

 

La líder y diputada autonómica de Iniciativa de PV que se define como "ecosocialista" ha sido Mónica Oltra, ella ha ejercido como el principal látigo parlamentario del PP y de Francisco Camps ante los casos de corrupción en el PP valenciano durante la pasada legislatura de cuatro años. 

 

Pero la inmensa mayoría de los 350 concejales conseguidos por la coalición "Compromís" en estas elecciones municipales en realidad son miembros del partido mayoritario de la coalición Compromís, es decir, del Bloc Nacionalista, un partido nacionalista que continúa así con una larga historia política y una fuerte vertebración municipal con numerosos concejales repartidos por todo el territorio valenciano. Este socio mayoritario de la coalición Compromís se presenta a las elecciones europeas coaligado con Convergencia i Unió de Catalunya, cuyo eurodiputado está adscrito al grupo liberal de ALDE en el Parlamento Europeo.  

 

Además del contexto favorable que ha propiciado el intenso desgaste electoral del Gobierno del PSOE y de la activa labor parlamentaria de denuncia contra el PP practicada durante la pasada legislatura, una de las claves principales del éxito electoral de la coalición "Compromís" que ha superado sobradamente el techo electoral del 5%, ha sido su diversidad y amplitud ideológica como coalición de partidos, producto de una alianza entre nacionalistas moderados de centro-izquierda con gran implantación territorial y concejales fuera de las capitales de provincia (BLOC), y "Iniciativa PV", partido de reciente formación a partir de unos cuadros políticos escindidos hace 3 años de IU (Esquerra Unida del País Valencià) que representan una izquierda nacíonalista renovada que se inspira en Inciativa-Verdes de Catalunya (IC-Verds). 

 

2. Éxito electoral de los Partidos Verdes que han concurrido en solitario en algunas poblaciones de la provincia de Alicante.

 

A.  En ciudades como Villena (población de 40.ooo habitantes) una candidatura verde en solitario ha concurrido bajo el nombre: Los Verdes de Europa.

 

Después de 20 años de presencia política en el Consistorio municipal, han subido de 2 a 5 concejales y podrán alcanzar la alcaldía y formar gobierno en Villena mediante una coalición con el PSOE y independientes. Juantxo Uralde de Equo hizo campaña en Villena. En Villena ha arrasado esta candidatura verde en solitario, ha sido capaz de atraer el apoyo de muchos nuevos votantes de muy diverso signo ideológico, de izquierdas y derechas.

 

Se trata de uno de los municipios con más votos recibidos a una lista verde. El trabajo político verde en Villena se caracteriza desde hace décadas por haber desarrollado una intensa, larga y constante presencia verde con propuestas realistas y con claros posicionamientos en torno a las problemáticas locales y a los debates sociales abiertos sobre las opciones y alternativas en juego. Esta lista verde, pionera en la historia política verde en el territorio español, que ahora ha concurrido en solitario a las elecciones municipales, ha obtenido los mejores resultados electorales de su historia política.    

 

B. En Altea, Alicante (con 22.ooo habitantes) la autodenominada  "candidatura ecologista independiente" de CIPAL (Ciudadanos Independientes por Altea) liderada por Carolina Punset ha subido de 1 a 3 concejales  y tiene opciones de condicionar el futuro gobierno municipal.  


Se ha dado también una circunstancia destacable: que CIPAL se ha enfrentado y ha competido electoralmente en el municipio de Altea contra la candidatura municipal de "Compromís" que fue presentada durante la campaña electoral por una de las diputadas de Iniciativa del País Valencià: Mireia Mollà. 

 

Además, la exitosa lista de CIPAL también ha tenido que competir con una lista verde presentada a última hora por Los Verdes Ecopacifistas y Els Verds del PV, unos partidos verdes "fantasmas"  puesto que no tienen presencia ni trabajo político real en Altea. 

 

Aún a pesar de todas estas adversidades, la meritoria candidatura de Carolina Punset (que también participa activamente en el proyecto de EQUO) ha ampliado sus apoyos sociales a una candidatura que refleja una amplia alianza de ecologistas, residentes extranjeros y ciudadanos resistentes contra la "fiebre de la expansión urbanística" que ha sido impulsada desde el Ayuntamiento mediante el consenso del cemento practicado por el resto de fuerzas políticas de Altea (PP, PSOE y BLOC). Juantxo Uralde de EQUO también fue a apoyar la candidatura de CIPAL durante la campaña electoral. 

 

Durante parte de la pasada legislatura Carolina Punset asumió la concejalía de agricultura y cultura, desde la que ha impregnado un sello verde al impulsar novedosos proyectos socioambientales, como son la implantación de huertos urbanos de producción ecológica y los mercados locales; la declaración contra los pesticidas y transgénicos. 

 

C. Otra candidatura municipal exitosa y cercana de Equo: Gent de Parcent. 


Su historia emerge de una lucha ciudadana contra el proyecto de expansión y especulación urbanística que se convirtió en partido político levantando una candidatura que ganó en las anteriores elecciones municipales y formó un gobierno municipal que frenó el gran proyecto urbanizador en Parcent. En estas recientes elecciones ha ampliado sus poyos electorales y creará de nuevo el gobierno municipal de Parcent después de una emblemática campaña en contra de la especulación urbanística. 

 

D. En Torrevieja y Orihuela.


También el el Sur de Alicante Los Verdes mantuvieron sus 3 concejales en Orihuela y podrían formar parte del Gobierno municipal. En Torrevieja también se mantienen los dos concejales verdes. También se ha mantenido un concejal verde en la población valenciana de Silla. 

 

Resultados favorables en el resto del territorio estatal:

 

1. Éxito electoral en Huelva: La Mesa de la Ría de Huelva.   

Se trata de la única candidatura ecologista que en solitario ha conseguido un concejal en una capital de provincia en España ha sido La Mesa de la Ría de Huelva. Este partido de reciente creación ha nacido de una larga, emblematica y exitosa lucha ciudadana contra la contaminación química generada por el polo químico-industrial y las balsas de los vertidos contaminantes de los fosfoyesos. Esta nueva fuerza política nace contra de la masiva producción de contaminación atmosférica, fluvial y terrestre generada por la industria química asentada en los alrededores de la ciudad de Huelva, con balsas de residuos del altísimo riego y daño ambiental que se han ido acumulando durante 40 años junto a la ría de Huelva. 

 

Con una campaña imaginativa y un presupuesto muy reducido este animoso grupo de jóvenes y curtidos profesionales ha levantado una candidatura ecologista encabezada por Jose Pablo Vazquez, ex-decano del Colegio de Arquitectos de Huelva, y se ha enfrentado al "consenso químico del desarrollo" impulsado por el resto de fuerzas políticas (PP, PSOE, IU), sindicales (CCOO y UGT) y empresariales. 

 

Como anécdota funesta y destacable, cabe mencionar que además, la candidatura de la Mesa de la Ría de Huelav ha tenido que competir electoralmente contra una "lista municipal fantasma" levantada por Los Verdes de Andalucía para impedir que la candidatura de ecología ciudadana de la Mesa de la Ría alcanzara el objetivo de superar el 5% del los votos emitidos. 

 

2. La candidatura ciudadana de Torrelodones también cercana al proyecto de Equo.

 

3. Los verdes: Ecolo-Verdes de Laciana han mantenido su concejal Manolo Barrero en Villablino, León.

En unas condiciones extremas de acoso, amenazas y violencia contra los verdes de Villablino por parte del poderoso bloque "pro-minería-subvenciones al carbón”, la candidatura de Ecolo-Verdes ha mantenido su concejal.   

 

4. Los Verdes-Ecolo de Puerto Real, Cadiz han conseguido subir de 1 a 2 concejales después de una labor de oposición importante en el aquel consistorio gaditano. 

 

5. Amalia Bosch también ha sido elegida concejala para un tercer mandato en la ciudad de Santa Brigida, Gran Canaria después de participar en el gobierno municipal durante los últimos 4 años. 

 

6. Iñigo de Berdeak en Mutriku también ha mantenido su concejalía a pesar de la gran subida de Bildu. 

 

7. ECOLO Cordoba ha tenido un resultado digno de casi 3% ya que faltaba más tiempo de rodaje y más recursos a pesar de una campaña imaginativa y muy participativa.  

 

8. Otras campañas "verdes en solitario" sin superar la umbral del 5% pero con resultados electorales muy dignos (entre las 3 y 4%) han sido las de  Huesca, Valdemoro, Las Palmas de Gran Canaria, Mazarrón, Molina de Segura, entre otras localidades. 

 

 verde.jpg

 

POSDATA:

 

Algunas reflexiones sobre la "contabilidad verde"

de los resultados electorales.

 

1. El diferente valor de las candidaturas verdes o ecologistas.  

 

Las fuerzas políticas se construyen pisando territorio concreto, sobre todo en los municipios, con organización, constancia, campañas, visibilidad propia y votos ganados. No vale el sumar simplemente y a la vez mezclar candidaturas bien diferentes. No son iguales para la deseable construcción de EQUO los resultados municipales conseguidos en coaliciones con otras fuerzas políticas o en coaliciones de coaliciones. Los cargos públicos obtenidos con candidaturas de coaliciones, aunque tienen un valor político destacable no pueden sustituir la ardua tarea de enraizar y dar continuidad a un proyecto y una acción política verde diaria sobre las problemáticas locales. El mejor y arduo camino para asentar grupos verdes y crecer en distinción, credibilidad, apoyos y votos es el emprendido desde abajo. Por ejemplo, el conseguir sacar un concejal ecologista en una capital de provincia dependiendo en gran parte de los socios y votos nacionalistas de coalición no es lo mismo ni es equiparable a sacar un concejalía por la primera vez con una distintiva sigla verde o ecologista en solitario. Este último camino tiene más valor político para un proyecto de vertebración del espacio verde.

 

2. Los resultados electorales alrededor del 1% o 2% no suelen ser significativos


Crecer en 4 años del 1% al 1,5% no es para estar demasiado satisfechos ni para contabilizar éxitos electorales. La prioridad política es llegar a tener el suficientes apoyo social para poder llegar a las instituciones públicas de gobierno, que tienen cierto poder y toman decisiones que nos afectan colectivamente. Obtener concejales y diputados verdes ayuda a empujar la urgente transición verde al postdesarrollo. Por tanto, se trata de sacar concejales, o por lo menos llegar muy cerca de sacarlos para consolidar y dar constancia y fuerza a nuevo trabajo político y a futuras confrontaciones electorales. Los "medio concejales" no existen para las instituciones ni son percibidos socialmente. Sobre los "aumentos" marginales del voto verde debemos practicar la honestidad y no autoengañarnos con falsos optimismos y autocomplacencias que solo son productos de simples juegos contables .  

 

3.  Se han de contabilizar como concejales o diputados verdes a los que se identifican como tales, sin largas explicaciones o incomodidades. 


Si una persona no se autodeclara nítidamente como "verde", difícilmente podemos hacerlo nosotros y sumarla aritméticamente a la contabilidad verde. Por ejemplo, es de lamentar el que por primera vez en 15 años en las Islas Baleares no haya ningún diputad@ que proceda de Els Verds. La diputada elegida fue hasta hace 6 meses diputada y consejera de asuntos sociales de Izquierda Unida y ella no sé si se autodenomina "verde". 

 

4. El haber sacado concejales verdes en poblaciones más grandes tiene mas valor que en pueblos pequeños. 

 

Detrás de cada concejal o concejala verde hay muchos más votantes y por tanto mucho más enraizamiento y apoyo social recibido. 

 

5. Si realmente queremos hinchar artificialmente el "voto verde": contemos los concejales de IU-Los Verdes. 

 

Mejor olvidar esta posible mala salida contable. No queremos contribuir al irrealismo y la confusión social.

 


 

 

DAVID HAMMERSTEIN

Valencia, 23 de mayo del 2011

 

 


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16 mai 2011 1 16 /05 /mai /2011 23:18

David Hammerstein: “La Mesa de la Ría ha contaminado a las demás fuerzas políticas”

 

 

El ex europalamentario David Hammerstein, que en la actualidad trabaja en Bruselas ante las instituciones europeas para el Diálogo Transatlántico de Consumidores, que representa a docenas de asociaciones cívicas y de consumidores, en problemáticas muy diversas ligadas al control y acceso al conocimiento, ha participado este lunes junto a José Pablo Vázquez, en candidato de la Mesa de la Ría, en una rueda de prensa David Hammerstein quiso venir a Huelva y estar presente en esta rueda de prensa para dar su apoyo a la candidatura de la Mesa de la Ría al Ayuntamiento de Huelva, y a José Pablo Vázquez en especial, del que dijo que sería un lujo que estuviese en el consistorio.

 

El ex parlamentario europeo indicó que  “llevamos años diciendo que el futuro de Huelva es un futuro sin los fosfoyesos, sin el Polo Químico, y este futuro post-Polo Químico, quien lo ha mirado de frente en esta ciudad, que puede ser la persona más cualificada para llevarlo a cabo, es José Pablo Vázquez”.

 

Además, ha indicado como ahora el resto de fuerzas políticas “ahora dan otro discurso, y estoy asombrado al abrir la prensa en Huelva que todos son conversos, todos son nuevos cristianos, todos son más ecologistas que Greenpeace, pero son las mismas personas a quienes yo vi en Bruselas, ante el Parlamento Europeo, vendiendo los fosfoyesos, diciendo que no eran peligrosos, defendiendo la continuación de una industria química inviable. ¡Vaya cambio más repentino han tenido estas personas!”

 

“Me parece muy bien que las ideas de la Mesa de la Ría hayan contaminado a las demás fuerzas políticas, pero me quedo con la duda siguiente: ¿Tienen bastante credibilidad , legitimidad y solvencia las mismas personas que han puesto barreras y que han retrasado la decisiones necesarias, que han ignorado este el futuro, las mismas personas que han gestionado la catástrofe, son las personas que van a genstionar este futuro post-Polo Químico y post-Fosfoyesos? Yo creo que no”, concluyó.

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14 octobre 2010 4 14 /10 /octobre /2010 11:10

 El documental en TV Cuatro "Futuro negro como el carbón", el periodismo superficial y mi pequeño papel

http://www.cuatro.com/rec/reportajes/segunda-temporada/futuro-negro-como-el-carbon/

 

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Estimado Jon Sistiaga, Director del Programa REC - reporteros Cuatro:

 Estoy muy decepcionado y arrepentido de haber colaborado con el programa que hace un reportaje tan superficial y carente de todo rigor sobre el problema tratado, que lo enmarca y enmascara bajo una oleada panfletaria que solo representa al empleo de mineros y las arengas de los sindicatos y empresarios mineros aliados, que solo buscan mantener y reflotar indefinidamente una economía no rentable. No se aporta información ni análisis sobre el conflicto fundamental existente entre la extracción minera de carbón subvencionada faraónicamente con dinero público y sus indeseables consecuencias de destrucción y contaminación de la salud climática y de los bienes y ecosistemas ambientales que son colectivos y necesarios.

 Es un periodismo demasiado folklórico y rosa, centrado únicamente en unos mineros que son presentados como como superhéroes y grandes víctimas, repitiendo con ello los tópicos cansinos y haciendo de altavoz de los sindicatos y la patronal hasta hacerlos creíbles, cuando en realidad representan al sector económico más contaminante, paradógicamente más mimado por las políticas proteccionistas del gobierno y más corrupto de todo el estado.  

Desaparece la otra cara social, ambiental, política, ecologista, energética, empresarial, europea y de derechos colectivos al bienestar preservando la salud amiental y ciudadama. Los otros actores e intereses en juego dentro del conflicto del carbón en España son eliminados en el reportaje por arte de magia, como si no hubieran decenas de denuncias y sentencias judiciales por los destrozos ambientales de la minería en zonas de legalidad de máxima protección ambiental europea. No muestran las imágenes lunares espeluznantes de lo que son montañas protegidas por las directivas ambientales europeas y de reconocimiento internacional por su alto valor ambiental. Este patrimonio colectivo y europeo es rápidamente amputado con la dinamita y la maquinaria pesada de gigantes excavadoras y de hileras de camiones a causa de la minería de los cielos abiertos, la más subvencionada con las ayudas, muy intendiva en maquinaria pero minúscula en el empleo que genera, osea, el gran negocio para el mayor empresario minero Victorino Alonso) Tampoco se muestra el impactante paisaje de las falsas restauraciones de montaña en las que de manera irreversible ya no puede crecer ni la la hierba. No toda la minería son las galerías interiores donde se acumula el empleo minero pero no el gran negocio para las empresas mineras que sale de las minas a cielo abierto.En esto quedan convertidos lo que antes eran hábitats frondosos llenos de biodiversidad y en los que sobreviven los últimos santuarios del oso pardo y el urogallo en León y Villablino.

¿Y el futuro de la salud ciudadana y la salud del planeta además de estos daños a los ecosistemas locales? ¿Donde están las opiniones de científicos, economistas, ecologistas, partidos y concejales verdes que luchan desde hace años contra el carbón y las minas de cielo abierto en el valle de laciana y en Villablino? ¿Donde están los informes oficiales de las instituciones europeas y donde está el sector pujante de las energías renovables que ha perdido mucho más empleo (70.000) que los millares de empleos residuales que quedan en la minería del carbón? No se explica nada el porqué la UE, la OCDE, la CNE y la CNC, todas estas instituciones se enfrentan a las demandas del empleo minero y las subvenciones masivas a los empresarios y piden acabar por ley con las subvenciones al carbón. Tristemente en este lamentable reportaje se muestra solo un panfleto de los intereses particulares de unos miles de afectados por desempleo como si estuvieramos en la sucia industrialización del siglo XIX a favor de invertir más dinero público en época de crisis en el contaminante y anacrónico pozo sin fondo del carbón!.

 Gran parte del programa es una romantización simplista y lacrimógena de una realidad socialmente marginal, pero ambientalmente clave y central para la humanidad y cada pais por sus efectos dañinos multiplicados (con emisiones de CO2 masivas, lluvia ácida, destrucción masiva de bosques protegidos por las minas ilegales a cielo abiertos - 30% del carbón, contaminación de ríos y aquíferos...). De hecho ni se menciona el cambio climático y el atentado en contra de las leyes europeas de protección de la naturaleza Natura 2000 (con las 9 minas de Laciana ante el Tribunal de Justicia Europeo sin ninguna imagen de la destrucción en el reportaje!   Entrevistando a los afectados de un sector en declive de unos 6 mil mineros durante la mayoría del reportaje con música, huelgas de hambre y marchas no permite explicar ni objetivar nada de lo anunciado en el título del reportaje, más bien ayuda a confundir.  

El protagonismo de los personajes convertidos en héroes mineros que se repite una y otra vez con falsedades bien conocidas y documentadas: que solo se elige entre el carbón nacional o el de fuera (cuando el consumo general del carbón en España en global ha bajado mucho por la subida de las energias más limpias),  ... que necesitamos el carbón para la autonomia energética cuando la eólica muy española produjo 10 veces más electricidad que el carbón esta primavera pasada y cuando hay capacidad de sobreproducción de electricidad, ... que el que haya 75 mil personas que han perdido el trabajo en el sector de las renovables en los últimos, no merece reportaje alguno, y ahí también hay precarios y parados que podrían convertirse en héroes y protagonistas, al igual que el sector pujante de energías y actividades empresariales limpias. Claro, también si se hablara en un reportaje con el sector del zapato, textil o cemento, por decir algunos golpeados también en el empleo, se podría conseguir el mismo resultado unilateral y efectista de quejas y heroico empleo amenazado.  Se afirma una y otra vez que no hay alternativas, contribuyendo con ello a perpetuar el falso mito del carbón como única fuente de bienestar y futuro en la zona, a pesar de los inmensos daños colaterales, colectivos, sociales y ambientales en juego.

  No se contrastan opiniones sobre el terreno con imparcialidad ni con análisis serio sobre las opciones y actores portavoces de conflicto e intereses en juego, solo se deja hablar una y otra vez a los afectados y amenazados en sus interes particulares de nóminas y empleo, no se muestran los intereses de los otros afectados. Solo se entrevistan a los concejales a favor del carbón y no se entrevista ni siquiera al singular y emblemático concejal verde de Villablino ni al grupo ecologista local: Filón Verde. No se menciona la continuada violencia y amenazas ejercidas y denunciadas en contra de los verdes y los ecologistas locales por "por piquetes mineros orquestados" (hasta se han declarado en contra de TVE - Escarabajo Verde por los reportajes emitidos sobre el conflicto).  Además, como anécdota, mientras la imagen de los mineros (o liberados sindicales o prejubilados) sale con todo el cariño, mi imagen particular sale torcida, oscura y casi grotesca, desmereciendo con ello también mi mensaje y discurso claramente anti-carbón y pro-ecología y salud.

  Lamento mucho haber servido solo para aportar tan ineficazmente unos breves contrapuntos prácticamente incomprensibles dentro de toda una sinfonía discursiva que solo se hace altavoz de los cortos e indecentes intereses de la minaría del carbón en España.

 

 Quisiera pedir un nuevo reportaje más crítico y equilibrado sobre la minería de carbón en España.

 



  Un saludo,  David Hammerstein

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13 octobre 2010 3 13 /10 /octobre /2010 20:59

Una lectura ambiental de los Presupuestos 2011

            JUAN LÓPEZ DE URALDE  13/10/2010

 oso-polar-solitario.jpg

En los últimos meses se han sucedido diversas convocatorias electorales que han tenido un nexo común: el progresivo avance de opciones políticas que tienen el ecologismo como eje fundamental de su acción. El caso más reciente, y sonado ha sido el espectacular avance de la brasileña Marina Silva quien, a la cabeza del Partido Verde, ha rozado el 20% de los votos. Gracias a ello puede convertirse en árbitro del futuro de aquel país. El resultado de Marina Silva en un país clave en el tablero global acaba con el falso mito de que las políticas ecológicas son solo un lujo para los países ricos, poniendo de manifiesto que el sentido de identificación con ideas que buscan la sostenibilidad ecológica está cada vez más extendido por todo el globo.

 

El Ministerio de Agricultura solo dedicará el 2,3% de su presupuesto al cambio climático.

Pasados unos meses desde el fracaso de la Cumbre de Copenhague, parece que el mundo empieza a sacudirse la capa de tristeza y escepticismo que trajo el pobre resultado de aquella reunión sobre cambio climático. Y lo está haciendo de una forma inesperada, pero significativa: apoyando con el voto el avance de propuestas ecologistas. De hecho, ahora los problemas ambientales estarán en el centro del debate en la segunda vuelta electoral de Brasil, ya que ambos candidatos tratarán de arrastrar a su terreno los 20 millones de votos verdes.

De alguna manera, la incapacidad de los líderes mundiales para dar la respuesta adecuada y necesaria a problemas globales tan acuciantes como el cambio climático o el hambre y la pobreza, está generando corrientes de opinión que empiezan a aflorar a través de propuestas políticas que, como la brasileña, irrumpen de manera novedosa en el panorama. Y es que parece que la impotencia puede transformarse en acción positiva, si ese descontento se encauza hacia nuevas propuestas y nuevas formas de organización. Ello es lo que pretendemos también con Equo.

Esta nueva marea verde se produce mientras en España nos encontramos inmersos en el debate presupuestario. Unos Presupuestos, los de 2011, de marcado carácter restrictivo del gasto público. El giro antisocial del Gobierno de Zapatero ha sido respondido nada menos que con una huelga general, cuyas demandas, de momento, no parece escuchar el presidente del Gobierno. Desde mi punto de vista, este giro del Gobierno socialista comienza a percibirse cuando en el comienzo de la segunda legislatura, Zapatero fusiona los Ministerios de Medio Ambiente y Agricultura, y entrega su gestión a una persona, Elena Espinosa, totalmente alejada de cualquier planteamiento mínimamente cercano a posiciones ecologistas.

Desde entonces las cuestiones ambientales no han tenido un peso relevante en la acción del Gobierno de Zapatero. Por más que en 2008 anunciase que el cambio climático sería uno de los tres ejes de su actuación, lo cierto es que el proceso de abandono de lo ambiental ha sido evidente. La razón detrás de ese abandono no es otra que la aceptación de las presiones que se ejercieron desde distintos sectores económicos contra las políticas ambientales que pretendían lograr medidas tan poco revolucionarias como el control del urbanismo en la costa, la protección de los espacios naturales valiosos, el cumplimiento del Protocolo de Kioto, la defensa de los recursos marinos o el cierre progresivo de las centrales nucleares.

Los Presupuestos Generales presentados por el Gobierno para 2011 profundizan en este abandono. Ciertamente, el recorte presupuestario ha afectado a todos los Ministerios. Pero, después de Fomento, es Agricultura -que actualmente incluye Medio Ambiente- el segundo departamento que ha sufrido un mayor recorte. Pero todavía es más alarmante conocer que apenas el 5% del total presupuestario de este Ministerio se dedica a políticas de protección ambiental. Por ejemplo, para el cambio climático, el Ministerio dedicará en 2011 exactamente el 2,3% de su presupuesto. Con estos datos en la mano es muy difícil que temas que ocupan los primeros puestos entre las preocupaciones globales dejen de ser marginales en nuestro país.

Dedicando presupuestos tan exiguos es imposible alcanzar los ambiciosos objetivos de reducción de las emisiones contaminantes establecidas como necesarias por el IPCC.

No existe justificación alguna para explicar esta marginación a la que el Gobierno ha llevado al medio ambiente. España, por su situación y sus condiciones geoclimáticas, está tan necesitada, o más, que el resto de Europa de políticas activas que tengan en consideración la necesidad de restablecer el equilibrio entre el entorno y la actividad humana.

En esta desidia, que se plasma en acuerdos que jamás llegan a cumplirse y que se convierten en meras declaraciones de intenciones; esta falta de un compromiso serio por nuestro planeta y por el presente y futuro de todos sus habitantes, está provocando una nueva corriente mundial que mira a la Tierra no solo como el proveedor de los recursos que necesitamos para subsistir, sino como el marco en el que vivimos y que es necesario preservar. España no debe seguir ajena a esta corriente, porque necesita, como ningún otro país, un giro ambiental.

 

Juan López de Uralde

De la Fundación Equo.

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27 août 2010 5 27 /08 /août /2010 15:32

Condiciones y peligros para la emergencia política del proyecto verde

El renacimiento de un proyecto político nítidamente verde en suelo español solo será posible si no se encierra en la repetición de un modelo de alianza electoral ya ensayado en el pasado: una simple suma de partidos y organizaciones territoriales ya consolidadas como de izquierdas y nacionalistas. Desde este modelo se desaprovecharía la actual oportunidad histórica de crear de una nueva formación política verde, ya que estaría condenada al rotundo fracaso al competir por los votos dentro del minúsculo espacio político de partidos nacionalistas y de Izquierda Unida. También se malograrían los esfuerzos y las valiosas adhesiones de personas individuales muy conocidas por su compromiso ambiental, y que están dado públicamente su apoyo a esta apuesta por la creación de un nuevo partido verde en el conjunto del territorio español.


Este nuevo proyecto político solo podrá emerger como nueva y distintiva fuerza política verde si apuesta claramente por acuñar una única identidad pública y común, con mensajes y propuestas coherentes con un programa nítidamente verde homologado con el resto de partidos verdes europeos. Solo podrá tener éxito si sus líderes políticos son capaces de poner la óptica verde en el centro de todo problema y de toda acción política. Solo podrá consolidarse si sabe aprovechar a su favor la condición de transversalidad social, cultural e ideológica que singularmente caracteriza a las múltiples sensibilidades y preocupaciones ambientales, para así poder nutrirse de nuev@s militantes ilusionados y atraer votantes de todos los lados, no solo del reducido contenedor de la izquierda radical y nacionalista.

 

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A pesar de las grandes restricciones que pone el sistema político-electoral para dar entrada a nuevos actores políticos, hoy siguen existiendo oportunidades para la emergencia y consolidación de un espacio verde en España. Dada la urgente necesidad de dejar definitivamente atrás la pasada historia de debilidad y testimonialismo político de Los Verdes en escenario electoral español, es claro que pueden crearse condiciones esperanzadoras para una regeneración política del espacio verde.

 

Es posible y deseable la constitución de una nueva formación política que siga los pasos de otros procesos más amplios ya presentes en la sociedad, como son la creciente presencia de opiniones y actitudes a favor de dar prioridad a la protección de los bienes naturales y por encima de los objetivos del desarrollo y el crecimiento económico; la gran credibilidad y la continuada puesta en escena pública de las denuncias del movimiento ecologista; y la mayor centralidad y visibilidad de las políticas ambientales.



Identidad distintiva y verde

El nacimiento histórico de los partidos verdes en Europa, con sus propuestas singulares y no dogmáticas, constituye una nueva búsqueda de eficaces respuestas políticas al conjunto de problemas que atraviesan hoy día nuestras sociedades, y de tal manera que las haga compatibles con la preservación del mundo viviente al que pertenecemos. Al tiempo que busca poner freno a las crecientes destrucciones y peligros socioambientales esparcidos por el éxito de la modernización y el desarrollo tecno-industrial, la agenda política verde se aplica a todos los terrenos de la acción política, y no se circunscribe a las "políticas ambientales", como pueden ser la economía, la producción, el empleo, el consumo, el urbanismo, las infraestructuras, el modelo energético, la fiscalidad, los gastos públicos, los derechos sociales, el transporte, la alimentación, la sanidad o la enseñanza. Este novedoso radicalismo prágmático del espacio político verde ejercita así un importante y distintivo cambio de mentalidad al no separar las necesidades de las sociedades humanas de las necesidades ambientales.

En el pasado y aún hoy día, los partidos mayoritarios de izquierdas, derechas y nacionalistas, no han considerado los crecientes daños socioecológicos, o solo lo han hecho de forma marginal y sectorial, mediante las embrionarias políticas ambientales. Pero estas políticas hoy son muy insuficientes e ineficaces, ya que afrontan las destrucciones ecológicas que nos afectan cada vez más de forma radicalmente desconectada del resto de prioridades de la acción política e institucional. Buscando conseguir renovadas dosis de legitimación para seguir manteniendo las políticas ambientalmente destructivas del desarrollo, las fuerzas politicas tradicionales emplean ahora la engañosa retórica del "desarrollo sostenible", que se ha puesto tan de moda y se ha convertido en la palabra mágica usada por toda política y partido que se precie, y al margen de todo color ideológico. Todos los partidos políticos entronan al unísono este nuevo canto de sirenas con barniz ambiental, aunque en realidad, con ello solo hacen defensa de la falsa y peligrosa creencia sobre una supuesta "compatibilidad" entre la protección ambiental y el alargamiento de los anacrónicos proyectos productivistas del actual modelo de producción y consumo.

En medio de este férreo consenso político a favor del "desarrollo y el crecimiento sostenible", la posible apuesta por una nueva iniciativa política que realmente quiera dar nueva forma y estabilidad al espacio verde en suelo español, deberá andar un camino con numerosas señales de peligro y con algunas direcciones prohibidas. Sin claros mensajes verdes y sin líderes políticos capaces de poner la óptica verde en el centro de todo problema, debate y gestión, se esté en gobierno o se esté en oposición, no será creible ni viable un este nuevo proyecto político. Una nueva formación política verde con mínimas posibilidades de éxito electoral y político, solo podrá tenerlo si adopta y sabe aprovechar a su favor la condición de "transversalidad" sociocultural que caracteriza a las sensibilidades ambientales, y que ha de orientar su estrategia, sus prioridades y su visibilidad mediática. Desde esta necesaria transversalidad, sus propuestas y mensajes podrían conectar y llegar a amplios y muy diversos sectores sociales. Además de una identidad distintiva y nítidamente verde, la opción por levantar el espacio verde también deberá acompañarse de una agenda y un programa coherente y homologado con los partidos verdes europeos.

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No solo de izquierdas, el espacio verde es más amplio y variado


También hay importantes razones culturales, sociológicas y electorales para que el nuevo proyecto verde huya de ceñirse a unas estrechas definiciones ideológicas circunscritas a las tradicionales divisiones entre izquierdas y derechas, algo que haría perder una de las principales ventajas que de partida tendría: la transversalidad social de los valores ambientales. Contrariamente, este nuevo proyecto político tendrá que establecer claras distancias en relación a otros partidos de izquierdas, y deberá estar abierto a las muy variadas sensibilidades verdes: eco-libertarios, verdes profundos, verdes radicales, verdes ambientalistas, verdes pragmáticos, eco-liberales, animalistas, verdes espiritualistas, eco-socialistas, ecofeministas, bioregionalistas, afectados ambientales ... 

Dado que una parte importante del potencial votante verde no está nada motivado por las clásicas posiciones y confrontaciones propias de estas ideologías políticas situadas en la escala izquierda-derecha, si los líderes y portavoces de esta nueva iniciativa política se definen públicamente como de izquierdas y nacionalistas, será entonces muy dificil obtener el éxito buscado al encerrarse así en una menguada disputa electoral por un espacio social y por unos votos tan reducidos. Se trata de tener en cuenta algo fundamental, que los potenciales votantes verdes no se autoperciben con estos clásicos parámetros políticos, ya que responden a unas escalas de valores y a unas orientaciones en parte muy diferentes y plurales, y en las que los valores ecológicos ocupan un lugar central. Por tanto, este potencial electorado con sensibilidad verde no puede encajonarse en un único compartimento, como es el marcado por la izquierda o el ecosocialismo.

 

Desde el punto de vista de las percepciones sociales con interés ambiental y los potenciales votantes verdes, se convierte en prioritario el adoptar una identidad pública verde, común y única, que se acuñe con el programa, los candidatos, los discursos y el nombre designado para esta nueva formación política, y en nada será conveniente marcar y acotar públicamente el proyecto diluyéndola y reduciéndola dentro de las opciones de izquierdas. Esto constituiría una gran miopía política, ya que contrariamente, conviene adoptar una identidad en la que los valores sociales que conducen a la preocupación ambiental puedan caber cómodamente, y sin estar encorsetados en un único y reducido armario que al mismo tiempo excluye a un amplio abanico de sensibilidades ambientales que vienen de lugares sociales múltiples y muy diversos.

 

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Los caminos sociales y culturales de llegada a los planteamientos verdes son plurales y muy variopintos, socialmente son muy transversales al no concentrarse en ningún grupo o sector específico. Son interclasistas e inter-ideológicos, y a menudo se generan por razones identitarias y particularistas, como pueden ser las que se dan cuando se perciben los daños y las amenazas a bienes propios ligados a la salud, el habitat urbano y rural,  los ecosistemas y el paisaje. La mayoría de las luchas socioambientales en España se constituyen como movimientos sociales de este tipo. Pero también se puede llegar a las posiciones verdes por razones universalistas, como las desarrolladas en torno a la defensa de los derechos y bienes comunes amenazados.

Si es un obstáculo para la emergencia de este nuevo proyecto verde la autodefinición de izquierdas y el abuso de los discursos tradicionales que identifican y dividen a izquierdas y derechas, aún son mucho mayores las piedras en el zapato que introduciría el uso del "ecosocialismo" como idea englobadora y común por parte de sus líderes visibles. Esta necesidad de no encerrarse en un único y reducido espacio social y electoral de la izquierda ecosocialista, no ha de significar el que no se tengan que adoptar como propias unas propuestas ambiciosas en relación a las políticas redistributivas y los derechos sociales de todo tipo. El éxito electoral de la experiencia de Iniciativa per Catalunya (IC) obedece a una historia y contexto sociopolítico muy concreto y específico, que en nada es trasladable al resto del territorio español, y que por ello no puede ni debería constituirse en el patrón y la talla única, si se tiene en cuenta que el mensaje de izquierdas-nacionalista carece de mínima viabilidad electoral para el resto de territorios al desanimar a los potenciales votantes verdes que vienen de muchos lados diferentes, y están muy alejados de estas particulares ideologías políticas. Lo cierto es que fuera de Cataluña, dificilmente podrá construirse una fuerza política a imagen y semejanza de la muy singular y valiosa experiencia política de IC, puesto que se dañarían los valores de la trasversalidad social necesarios para este renacimiento político. Aunque IC deba jugar un papel importante como parte impulsora del futuro renacimiento verde en España, sin embargo, más allá del suelo catalán, no ha de desempeñar un "papel excesivo" en las fórmulas que finalmente determinen los actores y organizaciones políticas que en cada territorio autonómico deberán "abrirse y fusionarse" para la conformación del proyecto estatal, algo que también está dentro de su propio interés político dentro y fuera de Cataluña.


Este nuevo proyecto verde también tendrá que evitar por todos los medios el dar pie a posibles identificaciones con otros partidos de izquierda radical, y aunque en parte comparta con ellos muchas críticas estructurales y la defensa de muchos derechos ciudadanos, lo cierto es que estos partidos tienen distancias insalvables en relación a las propuestas verdes, como pueden ser las relacionadas con el modelo de producción y empleo, las políticas de fiscalidad ambiental y ecotasas, las políticas de subvenciones públicas a la productividad y a las empresas, el urbanismo, el modelo de agricultura químico-intensiva, el transporte, el modelo energético, el consumo, o la construcción europea. Resulta demasiado habitual el comprobar que Izquierda Unida, a menudo solo añade retoques ambientales en sus teóricos programas electorales, que luego olvida en sus agendas prácticas y cotidianas, y que a menudo, se sitúa en el frente ambientalmente destructivo ante numerosos conflictos socioambientales concretos. A modo de ejemplo ilustrativo, una fuerza política como es IU, que al tiempo que se declara anticapitalista y en enemistad acérrima contra las barbaries del libre mercado, a la vez no tiene reparos en clamar por la continuidad de las masivas subvenciones públicas otorgadas año tras año a los empresarios mineros del carbón y en contra de los recortes anunciados recientemente por la Unión Europea, optando con ello por un modelo de producción eléctrica que intensifica la destrucción ambiental y la contaminación climática por CO2.

 

También conviene señalar que las experiencias de coaliciones electorales de los partidos verdes con Izquierda Unida, además de confundir al electorado por otorgar las señas de identidad verde a una formación política bien alejada de la responsabilidad ecológica, han anulando la distinción y visibilidad verde de la coalición, y en la práctica, a menudo no solo han servido para avalar todo tipo de políticas ambientalmente destructivas, sino que también han sido un radical freno a toda posibilidad de crear un espacio verde distinguible, autónomo y consolidado.

 


Un proyecto verde no nacionalista

Para la viabilidad y el éxito futuro de la estrategia de consolidar un espacio político verde, también se ha de adoptar una "posición moderada" en relación al modelo de estado, evitando el adoptar una identidad conjunta para el nuevo proyecto verde que contradictoriamente se autodefiniera ante la opinión pública como nacionalista. Por las razones de transversalidad del espacio verde antes comentadas, sería una hipoteca política y electoral difícil de superar la identificación con las posiciones nacionalistas, o con los clichés y estereotipos discursivos ligados a los nacionalismos periféricos o al españolismo centralista. Gran parte del potencial electorado verde, se siente ajeno al debate sobre el modelo de autogobierno y las propuestas nacionalistas. Si en el conjunto del territorio electoral se llegara a identificar socialmente el nuevo proyecto verde como proyecto o suma de partidos de tinte nacionalista, esto hipotecaría muy gravemente su mínima viabilidad y éxito político-electoral.

 

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No al simple modelo de suma de partidos y organizaciones ya consolidadas


La creación de una nueva entidad política, tal y como ha anunciado públicamente J. Uralde, el exdirector de Greenpeace, ha de poder ser realmente el nacimiento de un nuevo animal político, que sea capaz de ganar credibilidad social poniendo fin a la crónica esterilidad de los muchos y fraccionados partidos verdes en España. Habrá que apostar entonces por algo nuevo, más abierto e integrador, huyendo del peligro de convertir lo verde en una simple parte, o en un adorno para el enganche electoral. La regeneración de algo nuevo es más y distinto que la suma de partes. Es bien diferente a lo que podría ser una simple agregación de partidos ya existentes y consolidados en cada territorio autonómico, con sus organizaciones y líderes reconocidos, y con sus propias señas de identidad de izquierda y nacionalista socialmente acuñadas y alejadas de la centralidad verde.

 

Habrá de evitarse la posibilidad de que esta proclamada nueva formación política verde acabe convirtiéndose, una vez más, en un tipo de alianza de provisionales "compañeros de viaje", basada en una "simple suma" de partidos de izquierdas y nacionalistas, y poco más. Unidos coyunturalmente ante un ciclo de procesos electorales, pero con la prioridad puesta en mantener las propias organizaciones al añadir así algunos votos más a cada una de las formaciones políticas integrantes. Además, este desaconsejable escenario de coalición basado en la simple agragación de partidos, estaría sometido a unos frágiles acuerdos y a un delicado y competitivo equilibrio de fuerzas entre ellos, que se expresaría de manera constante a la hora de repartirse: la dirección política, los líderes públicos, el programa, la visibilidad mediática, los recursos, los candidatos electorales, los gastos, los cargos públicos... En nada sería esto algo que se pudiera asemejar al nacimiento de una nueva fuerza política verde, y muy difícilmente podría superar sin desintegrar su volátil unidad, algunos de los futuros retos electorales como son los de unas elecciones generales. 

 

Esta posibilidad significaría volver a transitar por los mismos caminos y errores ya cometidos, usando fórmulas de coaliciones electorales que invisibilizan y convierten a lo verde en una pequeña parte, en un simple convidado de piedra y en un malogrado rehén político. La historia nos puede dar buenas lecciones si recordamos que este modelo de coaliciones ha sido un fracaso político para la emergencia del proyecto verde en España. Conviene recordar la malograda coalición a las europeas de la llamada Europa de los Pueblos en 1999, y la posterior coalición de la Federación Izquierda Verde-Los Verdes ante las elecciones municipales del 2003, la que dió soporte a la novedosa candidatura J. M. Mendiluce al Ayuntamiento de Madrid. En este sentido, hoy resultan muy preocupantes algunas noticias que han ido apareciendo sobre una posible coalición entre partidos nacionalistas y de izquierdas (Chunta Aragonesista, Partido Andalucista, Iniciativa per Poble Valencià, Nueva Canaria, Iniciativa d´Esquerres), con organizaciones, militancia, líderes y señas de identidad bien cristalizadas en cada territorio autonómico, y bien alejadas de los planteamientos verdes.

 

También es clara la necesidad de una única identidad con un nuevo nombre propio, con una imagen distinguible y común que pueda ser fácilmente reconocida. Habrá que evitar por todos los medios una imagen de simple suma de nombres y siglas a modo de "sopa de letras", y también habrá que huir de imágenes y marcas ya acuñadas corporativamente en cada comunidad autónoma por unas formaciones políticas marcadamente nacionalistas y de izquierdas. Este modelo de "suma de partidos", además de estrechar enormemente el potencial apoyo social y la base electoral, crearía gran confusión y desánimo en el electorado potencial, que percibiría el escaso protagonismo de la parte ambiental dentro del conjunto, y con ello también se bloquearía la entrada de más activos políticos ilusionados con esta nueva formación política. Colocaría una vez más el elemento verde como superficial y secundario, como adjetivo y no como sustantivo, y así se repetiría el habitual uso de las tácticas de "tinte verde" empleadas por todos los partidos políticos.


Un nuevo movimiento político verde ha de poder nutrirse con personas procedentes de todos los ámbitos posibles, incluidos los de Izquierda Unida claro está, pero esto es algo muy diferente a la simple integración en este nuevo proyecto de unos partidos territoriales de izquierda radical y nacionalistas junto a sus propias estructuras organizativas y de dirección. Estos pequeños partidos territoriales que suelen proceder de divisiones y rupturas en IU, repiten su mismo perfil ideológico y disputan con ello sus votos y su limitado espacio electoral.

 

La ruta de "suma de partidos de izquierda-nacionalista", no tendrá ninguna posibilidad de éxito electoral ni puerto de llegada posible, ya que al cerrar de golpe las puertas a la transversalidad social, automáticamente comportaría la pérdida de los mejores elementos de novedad y frescura para un nuevo proyecto que se autoproclama como verde. También se trasladaría a la sociedad una imagen penosa por las distancias entre lo proclamado y el "más de lo mismo" de estos casamientos electorales de conveniencia, que no aportan realmente elementos de novedad, sino que solo son un coyuntural encuentro entre viejos y conocidos partidos  "necesitados" que buscan desesperadamente acercarse al 5% en los votos recibidos, y dentro del acotado espacio político de IU y del nacionalismo.

 

¡Todo un desánimo para la entrada en el proyecto de otras personas y grupos de muy diferentes y variadas procedencias, y toda una gran frustración para las urgentes necesidades socioambientales!.


MARA  CABREJAS

mara.cabrejas@uv.es

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2 août 2010 1 02 /08 /août /2010 21:34

 

 Estas son las proclamadas credenciales ecologistas de IU:

SÍ a las corridas de toros y SÍ al contaminante carbón.  

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A pesar de sus proclamas supuestamente "ecologistas", la política real de Izquierda Unida está a años luz de tener una mínima coherenca "verde". Frente a estas dos problemáticas tan significativas para el futuro de nuestras sociedades:  la política energética y el bienestar animal, Izquierda Unida lo tiene claro: se une al consenso "anti-verde" junto al PSOE y al PP.
     
   Los líderes de IU: Cayo Lara y Gaspar Llamazares, se han situado en la misma linea que el PP y el PSOE al rechazar la posibilidad de prohibición de las corridas en el resto de España. La única diferencia con el PP es que IU afirma "respetar" la histórica decisión adoptada por el Parlament de Catalunya.

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Gaspar LLamazares, el portavoz de IU en el Congreso de Diputados, ha declarado en la radio Onda Cero, que aunque no es partidario de las corridas de toros, tampoco llevaría a cabo "una decisión drástica en esta materia". Resulta curioso ver que considera "drástica" la abolición de la medieval práctica de dar cruel tortura y muerte pública a un noble animal acorralado y en nombre de la fiesta, la tradición y la cultura. Por cierto, una prohibiición apoyada por un tercio de los españoles según algunos sondeos, de entre más de 60% de la ciudadanía española que afirma que no le gustan los toros. Esto no es una novedad, LLamazares ya dijo a la opinión pública en el año 2006 que considerar cualquier medida legal contra las corridas de toros sería incorporar a la legislación "prejuicios anglosajones"

 

Todo el movimiento ecologista y verde español, y también el europeo, ha apoyado con entusiasmo la extensión a todo el Estado Español de la prohibición catalana. IU, en cambio, prefiere mantenerse  junto al PP y al PSOE dentro del "nacional consenso taurino". ¿En donde se encuentra IU ante el creciente debate social sobre la necesidad de ampliar los derechos animales si ni siquiera puede posicionarse en contra de las ignominiosas corridas de toros?
 

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Pero donde IU está realmente puesta en pie de guerra es en la defensa de la contaminante minería del carbón en España. Esta economía que solo puede mantenerse si es reflotada año tras año con gigantescas subvenciones a los empresarios mineros, se encuentra en vías de extinción. Si sigue creciendo la producción eléctrica de fuentes renovables, y si se empieza secar definitivamente el caudaloso río de dineros públicos que recibe (más de 85 mil euros por cada minero), los días del sucio carbón están contados. El mismo Cayo Lara se reunió ayer con el Ministro de Industria para exigir la aprobación de nuevas ayudas masivas para la extracción y quema del carbón en las centrales térmicas, debido a que actualmente estas subvenciones se encuentran paralizadas en Bruselas por motivos ambientales y de libre competencia europea en el mercado eléctrico. IU se enfrenta así a las decisiones adoptadas por la Comisión Europea, que ha propuesto que todas las ayudas estatales al carbón se terminen antes del 2014. Esta iniciativa acordada por la reunión de Comisarios europeos ha sido radicalmente rechazada por IU. Mientras los Comisarios de Medio Ambiente y de Cambio Climático de la Unión Europea se oponen tajantemente a estas ayudas al carbón, todos los máximos líderes de Izquierda Unida van a la contra de estas medidas europeas (¡incluido hasta el mismo responsable federal de medio ambiente!) y están despegando toda una campaña en la que muestran su  anacrónica e iracunda apuesta por el destructivo carbón. 

 

Conviene decirlo bien claro para saber quien es quien: IU está luchando con uñas y dientes en todas las instituciones españolas y europeas a favor de la fuente de energía más contaminante y la que más contribuye a las emisiones de CO2. Además, especialmente la minería de carbón a cielo abierto es responsable de la terrible destrucción de ecosistemas locales y montañas llenas de biodiversidad, como son las de Laciana en León, ambientalmente protegidas por las mismas leyes europeas. En la otra orilla de esta insensibilidad ambiental están Greenpeace, WWF y Ecologistas en Acción, que para avanzar en rehacer las paces con nuestro planeta tan dañado, se oponen totalmente a la continuación de ayudas públicas al carbón.


Esto es una muestra más de las muchas en las que se aprecia que IU miente y engaña a la ciudadanía cuando afirma que también representa al votante ecologista en España. Se burla de los electores añadiendo en sus campañas de imagen las señas de identidad ecologista. 

Ya es hora de que emerja una fuerza política capaz de dar a los nuevos derechos ambientales el protagonismo y la prioridad que se merecen, y que la sociedad necesita con urgencia. Son ya muchos los votantes con preocupación verde que buscan un referente político y una alternativa política coherente y honesta como ya existe en otros países europeos.

 

DAVID HAMMERSTEIN

 

 

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31 juillet 2010 6 31 /07 /juillet /2010 09:26

Queridos amigos y amigas,
           
 Hoy, un año después de dejar mi escaño en el Parlamento Europeo como parlamentario verde, y en el contexto actual del debate abierto y esperanzado sobre la estrategia política y el futuro próximo del espacio político verde en España, con el presente escrito quiero manifestar públicamente y ante la militancia y simpatizantes verdes en particular, mi voluntad y compromiso de apoyar y de colaborar dentro de mis posibilidades, en la necesaria y urgente tarea común de regeneración política del espacio verde en España.

Somos ya muchas las personas y militantes verdes, los que a lo largo de los años hemos ocupado sin quererlo ni merecerlo, el lugar de los perseguidos y repudiados, con campañas internas y públicas de desprestigio personal y político instigadas desde la misma cúpula dirigente. Y hemos sido muchas las personas que nos hemos visto obligadas a dejar de ser militantes verdes ante la intensiva escalada de amenazas y daños infringidos a la propia dignidad y honorabilidad personal, política y ciudadana. Mucha militancia valiosa y necesaria para la emergencia del espacio verde en España ha quedado así en la cuneta de este proyecto político después de haber sufrido con indefensión y en primera persona, las tácticas estalinistas de ataque y manipulación dirigidas hacia las opiniones disidentes y hacia las incómodas minorías en cada momento histórico.

 Particularmente, en mi caso, como parlamentario europeo de Los Verdes durante el periodo 2004-2009, he sufrido una intensa y masiva campaña de calumnias, mentiras, y graves violaciones de mis derechos básicos como ciudadano y como militante de una organización política, lo que a su vez también ha tenido repercusiones públicas y ha incidido negativamente en la eficacia de mi trabajo como parlamentario verde.  Por parte de personas miembros de la actual dirección política de la Confederal de Los Verdes, se han ejercido contra mí las graves y maliciosas acusaciones de haber cometido actos criminales, pero sin la más mínima prueba. Y lo más lamentable y chocante, es que a pesar del gran daño político que infringían al proyecto verde y al conjunto de la organización, estas campañas persecutorias de difamación contra mi persona, y orquestadas por la máxima dirección política y orgánica de Los Verdes, se han querido trasladar y amplificar ante la prensa de máxima difusión y por los medios electrónicos, y han querido buscar aliados en los muchos adversarios políticos, económicos y sociales que tienen las luchas y el trabajo político en la defensa ambiental.

"Todo vale" para la audestructiva cultura política practicada desde hace años y años por la actual dirección política de Los Verdes. La eficacia y los éxitos relativos que he podido alcanzar con el trabajo que he realizado en el parlamento Europeo junto a las personas que han ayudado en el mismo, han tenido que soportar la lluvia de descalificaciones criminalizadoras, y que además coincidían con los interesados en bloquear el avance ambiental en España. Estas inapropiadas campañas no solo buscaban deteriorar mi imagen personal e impedir el reconocimiento a mi labor política en el Parlamento Europeo, sino que también han afectado a muchas otras personas y militantes que conmigo han trabajado, y a mis colaboradores políticos. Los muchos impactos políticos de estos "señores de la guerra" han afectado también a la propia organización de los Verdes y al proyecto verde en España, y hoy día seguimos arrastrando sus penosas consecuencias.

Será necesario poder realizar un balance político riguroso de estas hipotecas que aún arrastra la Confederal de Los Verdes y el propio espacio político verde en España, si queremos apostar por no repetir viejos errores y por dar una oportunidad a los nuevos caminos innovadores que puedan sumar motivaciones y fuerza para el despegue del proyecto verde en el territorio español.

A día de hoy, y en mi caso personal, y al igual que ha ocurrido a otros muchos compañeros y compañeras verdes, no he recibido ningún tipo de reconocimiento de los errores y abusos cometidos sobre mi persona por parte de dirigentes y órganos de dirección de la Confederal de Los Verdes. Todo y a pesar de que todas las acusaciones que se me han hecho, han sido rechazadas por las correspondientes autoridades europeas y españolas.

He de constatar públicamente algunos hechos significativos: ningún organismo de control y persecución del fraude en España y en el Parlamento Europeo han encontrado indicios de veracidad en las descabelladas acusaciones sobre la gestión económica de mis cuentas, de mis empleados y de mi nacionalidad española. Hasta la misma fiscalía española me ha comunicado por escrito la falta de fundamento y de pruebas que han tenido las acusaciones vertidas contra mí. También, desde el mismo Parlamento Europeo se me ha confirmado por escrito la transparencia y la corrección de los gastos implicados en los cinco años del trabajo parlamentario que he realizado desde Bruselas junto a junto a un equipo de profesionales y compañeros/as. Las cifras de la contabilidad de mi trabajo en Bruselas son públicas y cuadran. También han sido rechazadas de plano las dudas sobre la legalidad de mi nacionalidad española. Nunca he sido acusado ante un tribunal de justicia, ni he sido juzgado, ni sentenciado por ningún hecho relacionado con mi labor parlamentaria. Además, todos estos hechos eran sobradamente conocidos por las personas de la dirección de Los Verdes, y hasta el mismo Secretario de Organización de Los Verdes tuvo en su poder toda la documentación necesaria sobre la contabilidad de los recursos económicos y mis cuentas, que le fueron entregadas en papel y ante testigos.

Por tanto, aunque la actual dirección de Los Verdes no ha reparado en nada los atropellos cometidos contra mí, lo cierto es que los jueces si lo han hecho en parte. Me han dado la razón mediante la firme sentencia condenatoria a un destacado miembro de la dirección de la Confederación de Los Verdes: José Santamarta, por las calumnias públicas que ha difundido contra la honorabilidad y dignidad de mi persona. El Supervisor de la Protección Datos de la Unión Europea también ha llevado a cabo una investigación sobre mi caso, y ha llegado a la conclusión de que el organismo europeo OLAF había actuado de forma ilegal en contra de mi, vulnerando más de cuatro leyes europeas en materia de protección de datos y de privacidad de las personas, al filtrar a la prensa española los detalles de las falsas acusaciones vertidas contra mi.
     
Como conclusión, quiero aportar esta pequeña reflexión: ¿Como podrá reparase el daño vertido contra a mí y otras muchas personas, y contra el conjunto de la organización a lo largo de casi veinte años de historia política dentro de la Confederal de Los Verdes? ¿Deberá continuar esta cultura política dominando la organización y dirección de Los Verdes? ¿Las personas concretas que la han encarnado deben continuar desempeñando un papel de liderazgo y de control orgánico en el deseable futuro de avance en la construcción de Los Verdes?

Un fuerte abrazo,

DAVID HAMMERSTEIN

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28 juillet 2010 3 28 /07 /juillet /2010 12:36


      La regeneración del espacio político verde

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Esta reflexión es parte de un análisis fruto de una ya larga experiencia política y ciudadana en verde, y compartida con diversidad de personas con sensibilidad y preocupaciones ecológicas. Muchas de ellas, en algún momento se han sumado o apoyado con ilusión, y desde otros diversos ámbitos de acción social, a un proyecto político verde reiterativamente malogrado en el territorio español. 

 

Hoy no hay demasiadas razones para ver con satisfacción el aún embrionario espacio político verde en suelo español. A pesar de la dramática necesidad de una nueva política institucional capaz de afrontar con responsabilidad y con urgencia las múltiples problemáticas socioecológicas que nos afectan, el espacio político verde en España sigue siendo una asignatura pendiente. En este reducido e inestable espacio político, hemos coincidido mucha gente a lo largo de estas pasadas décadas, y ya se puede decir que contamos con años de experiencia, aprendizaje y compromiso, tanto en la política institucional como en las luchas cívicas de tinte ecologista. Conocemos de primera mano los problemas y las dificultades internas y externas de una ya no tan breve trayectoria política. Y en general, se puede afirmar, que todas y todos compartimos la sensación de decepción y de extrañamiento hacia un partido, o más bien, hacia los distintos partidos y legalidades verdes que hoy existen. No podemos dejar de hacer balance crítico al percibir que este bosque de partidos verdes aún permanece muy alejado de las problemáticas centrales de la vida política y social, y en consecuencia, también tiene una escasa visibilidad política, institucional y mediática. Los partidos verdes en España, no solo carecen de protagonismo y continúan de espaldas a los debates públicos y a las propuestas políticas e institucionales del día a día, también están ausentes para la percepción social mayoritaria.

 

Es necesaria y urgente la regeneración política del espacio verde para apostar por dotarse del protagonismo y la visibilidad institucional, cultural y social que aún no ha podido conseguir. Ha de poder ser capaz de colocar las prioridades ecológico-sociales en toda acción política. El principio ontológico de que la materia, la energía y los sistemas vivientes son matriz y raíz de toda acción humana y de la vida en sociedad en su conjunto, tiene claras consecuencias políticas: es necesario colocar la condición ambiental en todos los ámbitos políticos. La óptica ecológica ha de poder dar nueva forma a la política local, autonómica, estatal y europea, pero sin encajonarlas ni supeditarlas al sectorialismo y al marketing de tinte verde, muy practicado habitualmente por el resto de partidos de cualquier color ideológico.

 

Resulta necesaria la emergencia del espacio verde con una estrategia política capaz de cuestionar los discursos y las prioridades mayoritarias, las que aclaman un falso tecno-optimismo que defiende una supuesta compatibilidad entre los valores de la ecología y los del crecimiento de la producción y el consumo humano sin límites físicos, y en frontal contradicción con nuestro planeta limitado y frágil, nuestra única casa común. Estas políticas dominantes que emplean un barniz ambiental se legitiman en una doble defensa a la vez: la del medio ambiente y la del desarrollo, aunque en el terreno de los hechos reales y prácticos, continúan sin alterar las prioridades productivistas y el creciente daño ambiental que generan. Hoy, los discursos retóricos basados en la falsa compatibilidad entre las necesidades del mundo viviente y las del desarrollo orientan toda la agenda política de los partidos tradicionales, de izquierdas, de derechas y nacionalistas, y por ello son radicalmente cuestionados por las políticas verdes. Por tanto, se puede decir que las políticas verdes están a contracorriente en relación al resto de políticas, y son radicales porque toman los problemas desde su raíz, en el sentido de estar enraizados y situados en el mismo cuerpo de la Madre Tierra.

 

La apuesta por la regeneración pendiente del espacio verde en el estado español también ha de ser una opción política con vocación de ser abierta, generosa, integradora, ambiciosa y plural, capaz de superar las fronteras de las organizaciones y legalidades actualmente constituidas. Ha de ser capaz de asumir retos y riesgos permitiendo a la vez un diálogo plural que motive la participación y el compromiso. Pero lamentablemente, nada de esto define hoy a la Confederal de Los Verdes en España, que integra a algunos de los partidos verdes. Ni define tampoco a los partidos verdes que están fuera de ella. Tampoco caracteriza a otros partidos tradicionales, como es Izquierda Unida, que con la simple intención de ganar votantes y hacer defensa de sus prioridades economicistas y productivistas, se ha apropiado paradójicamente de las señas de identidad y de la imagen de marca del espacio verde, del nombre y de las siglas reconocidas internacionalmente y en Europa. Tampoco se ha hecho realidad una acción política "característicamente verde" en las coaliciones electorales que coyunturalmente, algunos partidos verdes y la Confederal de Los Verdes han ensayado, y dentro de un campo político tan sumamente fraccionado y dividido, como lamentablemente es el espacio verde en España. 

 

Ante la escasa presencia electoral, política, social y organizativa de los partidos verdes, también conviene evitar el peligro de ensimismamiento y aislamiento. Los debates identitarios, formativos, o solamente programáticos, y centrados en los valores verdes de nuestros ideales normativos y éticos, aunque sean necesarios, lo cierto es que por sí mismos no pueden hacernos llegar a las instituciones. No pueden sustituir a la acción política, y por ello deben acompañarse de unas apuestas estratégicas adaptadas a cada contexto y coyuntura electoral. Es decir, los debates teóricos y solamente centrados en la agenda programática, carecen de estrategia política realista y practicable. Políticamente constituyen un callejón sin salida y un paralizante derroche de tiempo valioso pero desaprovechado, puesto que desatienden las exigencias prácticas de la acción política, las que implican a diferentes actores y alianzas, y las que conllevan restrictivas posibilidades en el propio campo político donde se insertan, y en cada coyuntura electoral. La tarea prioritaria a realizar ahora, será la de repensar y reconstruir nuestro papel concreto en el estado de cosas en el que nos encontramos, y aprovechar al máximo las oportunidades que se nos ofrece con vistas a los próximos procesos electorales que se avecinan. 

 

Hoy es urgente abrir una reflexión conjunta y contextualizada partiendo del reconocimiento de un hecho central: el actual contexto español de fracaso histórico de la emergencia y el despegue de un proyecto verde con fortaleza, amplio y unido, social e institucionalmente reconocible y creíble, y con identidad propia en España. En lugar de comenzar la tarea reflexiva buscando culpables, es prioritario el diálogo abierto y plural, no solo para descifrar qué ha pasado, sobre todo para diseñar nuevos principios teóricos y prácticos que nos orienten ante los próximos procesos electorales que se avecinan. La prioritaria finalidad será enderezar el rumbo de la nave verde en España. Para ello, será necesario lo básico y central en política institucional: el levantar candidaturas verdes por todas partes con el fin de obtener una presencia verde visible, distintiva y propia, y dejar definitivamente atrás el sufrido papel de ser los eternos convidados de piedra para reflotar y dar votos a otras formaciones políticas. 

 

LA URGENCIA:

Los problemas y las necesidades

 

Las actuales dinámicas de desregulación política de la economía transnacional operan sin control político en escenarios planetarios y locales, y generan crecientes daños socioambientales que se expresan prácticamente en todos los ámbitos de realidad,  superando con ello los límites y las fronteras clásicas de la acción y la legalidad política circunscrita a los territorios de los estados nacionales. A la situación de creciente crisis ambiental generalizada, hoy se añade la actual crisis económica y las políticas paliativas a la misma, como son las respuestas que está dando el Gobierno de Zapatero con los recortes sociales y el ahorro de los gastos del estado, que obvian la necesidad y la oportunidad de comenzar unas reformas en profundidad capaces de avanzar hacia una nuevo modelo verde de economía, producción y consumo. El avance de las agresiones ambientales y sociales que acompañan al desarrollo amenaza hoy las condicione globales y locales de la habitabilidad social y ambiental, lo que plantea la necesidad y el reto urgente de incorporar la política verde como nuevo eje de orientación prioritaria en las tareas de reflexividad, debate y regulación política. 

 

Dada la actual imposibilidad de afrontar con mínimas posibilidades de éxito la escalada de destrucción ambiental y de peligros que acompañan al desarrollo y a su agenda política neoliberal, las propuestas verdes se hacen más necesarias que nunca. Es urgente la búsqueda de frenos de emergencia y de nuevas formas acción política. También la política internacional ha de superar las inercias y los límites tradicionales de un multilateralismo orientado por los intereses y el protagonismo de actores y territorios circunscritos a los estados nación. Frente a los nuevos problemas de agotamiento, debilitamiento y toxicidad en un mundo biofísicamente maltratado que no conoce fronteras políticas ni territoriales, la sostenibilidad ecológica y social han de incorporarse como ejes centrales de toda acción política. Para ello, será necesario sacar las actuales políticas ambientales de su actual posición sectorial, testimonial, errática y marginada.

 

En este contexto de crisis ecológico-social planetaria y local, será necesaria la constitución de un nuevo ámbito político de regulación y legalidad que supere e integre las políticas de los estados. Necesitamos una Europa política fuerte y unitaria capaz de asumir el papel de actor pro-ambiental en el escenario global, y dentro de los desequilibrios de fuerzas y de la regionalización de la política internacional. La integración y la ampliación europea ha de ir a la par de su liderazgo mundial en la agenda y propuestas de responsabilidad y derechos ambientales. La Europa que necesitamos ha de avanzar en el camino de la superación del modelo de suma de particularismos centrífugos propio de los estados y gobiernos nacionales, porque obstaculizan y retrasan la construcción y la integración de una nueva ciudadanía europea abanderada en los derechos básicos y la justicia ambiental. 

 

La necesidad de los giros verdes en toda acción política se fundamenta en los numerosos daños biofísicos generados, y en su expansión descontrolada a consecuencia de nuestras inapropiadas formas de producción y consumo. Desde hace décadas, el aumento de las lesiones y amenazas globales y locales a la supervivencia del mundo natural, fundan la emergencia histórica del movimiento verde en su dos versiones; la política institucional y las luchas de los grupos y organizaciones ecologistas. De manera muy genérica, se puede afirmar que una nueva conciencia verde de desarrolla con diferentes ritmos y trayectorias en cada país, y se expresa colectivamente en numerosas acciones ciudadanas. Sus políticas verdes obligan a su vez a cuestionar la agenda, las prioridades y las miopías economicistas y productivistas tradicionales, en sus diferentes versiones de derechas,  nacionalistas, socialdemócratas, post-comunistas y alter-mundistas. 

 

Muchas de las izquierdas, plurales en sus reformulaciones y refundaciones, continúan optando por cerrar los ojos y dar palos de ciego ante los graves problemas socioambientales que padecemos. Sólo ofrecen más de la misma medicina que enferma con todo tipo de promesas de mejora, pero aún basadas en el anacrónico consenso sobre la productividad y el economicismo. En este contexto, la diversidad del movimiento político y cívico verde nace y desarrolla propuestas alternativas, claramente diferenciadas, y a menudo muy antagónicas a las prioridades de los proyectos políticos de las izquierdas, derechas y nacionalistas. Estas formaciones políticas tradicionales, a pesar de su pluralidad y de sus diferentes tonalidades, apuestan por un más de lo mismo al continuar ancladas en la prioridad de los valores de bienestar, riqueza y desarrollo, propios del libre mercado económico y de la vieja sociedad industrial. Son las mismas prioridades que esquilman y contaminan aceleradamente los frágiles y limitados bienes naturales que necesita la humanidad en su conjunto.

 

Los partidos verdes de numerosos países europeos, el trabajo del Grupo Verde dentro del Parlamento Europeo, y el Partido Verde Europeo, se han constituido histórica y fundacionalmente como la única fuerza innovadora e impulsora de este proyecto europeo de liderazgo ambiental. La deseable tarea de afianzar el Partido Verde Europeo también exigirá la superación de las miradas circunscritas a los territorios de cada país, desarrollando estrategias específicas de despegue y consolidación de los partidos verdes en cada territorio.

 

En continuidad con este nacimiento y legado, en el escenario español se ha de avanzar con una clara y fuerte dirección política hacia mayores cuotas de diálogo y cohesión en el espacio verde. Es radicalmente prioritario el conseguir una integración en torno a una única legalidad y nombre común, con el fin de superar la prolongada situación de fragmentación y de competencia entre partidos, legalidades, siglas y candidaturas verdes en España. Para dar fin a la enquistada y creciente división interna del espació verde, también será conveniente revisar el inadecuado modelo que organiza y da forma legal a las relaciones entre los partidos verdes en España. Este modelo confederal de organización territorial otorga un alto grado de autonomía política y electoral a cada partido miembro en cada proceso electoral autonómico y local, y además convive con la multiplicación de partidos, nombres y siglas verdes fuera de la organización y legalidad confederal. 

 

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LA ESPERANZA:

Los cambios y oportunidades a favor de la protección ecológica y los derechos ambientales 

 

Resultan significativamente destacables dos tipos de cambios sociales producidos en España durante las últimas décadas. Por un lado está el crecimiento de los grupos específicamente constituidos y organizados en torno a fines y valores ecologistas, y junto a ellos también ha emergido un ambientalismo ciudadano presente muchas de las movilizaciones y luchas sociales contra proyectos locales de desarrollo. Por otro lado, se ha dado un avance hacia una mayor centralidad y presencia de las políticas ambientales en el campo de la gestión pública institucional. Estas dos tendencias de cambio e innovación social a favor del crecimiento del conservacionismo y la protección ambiental, constituyen algunos de los aspectos esperanzadores en el diagnóstico de las oportunidades abiertas a la acción política verde en el actual contexto.

 

Pero si en la geografía española comparamos y ponemos en relación, por un lado la trayectoria histórica del movimiento ecologista y las luchas ciudadanas contra los proyectos locales del maldesarrollo, y por otro lado, la malograda y desintegradora evolución de los partidos verdes en España, cuanto menos, destaca a primera vista que entre ambos actores colectivos ha habido un gran desencuentro. El movimiento ecologista y los partidos verdes han ido por itinerarios muy distantes y herméticos. 

 

Después de más de tres décadas de historia de luchas y denuncias llevadas adelante por grupos ecologistas muy diversos, su actual presencia e influencia en la vida política y social no puede pasar ya fácilmente desapercibida ni desatendida. A pesar de que a menudo los éxitos que han empujado son insuficientes, por situarse mucho más en el ámbito cultural de los valores que en el terreno de las prácticas y los comportamientos sociales cotidianos, hay que reconocer sin embargo, que los grupos ecologistas son actores necesarios que presionan y contribuyen enormemente a la difusión y el compromiso ambiental. Con sus críticas y denuncias hacia la irresponsabilidad ambiental de instituciones públicas y privadas, el movimiento ecologista en general, con sus diferentes formas de expresión, acción y denuncia, ha sido capaz de ganarse la credibilidad social, el reconocimiento institucional, y ha favorecido la presencia del ambientalismo en el ámbito sociocultural. Han sabido dar legitimidad y fuerza a las preocupaciones ambientales, y en el actual contexto de una creciente percepción sociocultural en torno a los problemas ecológicos, lideran el empuje hacia los cambios ambientales. Han favorecido las disposiciones y opiniones ambientales de una amplia mayoría social que da apoyo a las intervenciones y políticas ambientalmente más exigentes, y más allá de las cegueras y los bloqueos ejercidos desde la rezagada gestión pública. Además, desde el punto de vista organizativo y estratégico, y partiendo de una enorme diversidad y particularidades que constituyen la red de colectivos ecologistas, ha sabido avanzar hacia una alta integración, especialización y coordinación. Ante los conflictos, debates y luchas concretas, esta eficacia organizativa favorece su reconocida presencia social, su capacidad de interlocución, y su éxito social en el aumento de la receptividad de las políticas de sostenibilidad. 

 

También este avance del ambientalismo social se expresa en el crecimiento de las políticas ambientales cada vez más presentes en las actuaciones concretas  de la política institucional, y en los mismos programas electorales de todos los partidos. En los discursos públicos ritualizados y en los lugares comunes de la política oficializada, se han normalizado ciertas dosis de debate ambiental y unas incipientes políticas ambientales. Todos los partidos, de cualquier tonalidad ideológica, ya incluyen las promesas ambientales y la sostenibilidad con mayor o menor grado de retórica y contradicción en relación al resto de prioridades. Este nuevo campo de visibilidad ambiental en el terreno mismo de la política institucionalizada, significa al menos una pequeña puerta de entrada para la cuestión ambiental, que históricamente ha sido radicalmente desalojada de la esfera política y de sus prioridades. 

 

Pero también hay que reconocer los límites y las imposibilidades de este embrionario ambientalismo político, puesto que continúa empeñado en el imposible intento de compatibilizar las prioridades del desarrollo con las de la protección ambiental. Las políticas ambientales practicadas quedan así atrapadas en la ineficacia, sobre todo cuando se ensayan soluciones locales y parciales a problemas que son sistémicos y globales, y que además crecen y crecen sin control. A pesar de su carácter sectorial, marginal, errático, y dada su radical desconexión con el resto de prioridades economicistas practicadas, aún es posible apreciar algunos avances, sobre todo los referidos a las nuevas oportunidades que abren a favor del cambio y la sostenibilidad  social y ambiental, en los discursos, actores, conflictos, legislación y proyectos.

 

LA DECEPCIÓN: 

Un espacio verde débil, fragmentado y estéril 

 

La necesidad de consolidación de una fuerza política verde es urgente, y las oportunidades que ofrece el actual contexto social, cultural y político son grandes. Sobre todo, si hacemos caso de los datos que aportan las encuestas de opinión y percepción social en torno al amplísimo consenso y apoyo que reciben los valores de protección ambiental, y más allá de las divisiones y desigualdades sociales generadas por la clase socioeconómica, la edad, el empleo, el sexo, los estudios, el lugar de residencia, o la cultura étnica. 

 

A día de hoy, en el 2010 nos encontramos con un partido, o más bien, con un conjunto de partidos y legalidades, que compiten electoralmente como reinos de taifas. Partidos con variopintas estrategias electorales y de coalición con otras fuerzas políticas o en solitario, pero en realidad, sin apenas militantes, sin censos públicos, sin proyecto estratégico, sin organización estable, sin recursos económicos, sin apenas cargos institucionales y votantes,   con muy escasos recursos, y con insuficiente capital humano. 

 

Será necesario preguntarse sobre el papel que ha tenido durante las dos últimas décadas la fórmula política del ecologismo en España: los partidos verdes. Un primer aspecto a destacar en la actual situación, es la incapacidad para crear una mayor integración y encauzamiento de su diversidad. No se ha consolidado establemente en un único y común proyecto político bajo la fórmula organizativa de la Confederación de Los Verdes. Y no solo no se ha conseguido la creación de una única fuerza política, tampoco se ha construido un referente político visible y dotado de la credibilidad y confianza necesarias para una amplia fracción de la ciudadanía votante. Desde su nacimiento, el proyecto confederal de Los Verdes no ha sido capaz de ocupar y construir ese espacio político que demandan al unísono el agravamiento de los problemas ecológico-sociales, el movimiento ecologista y el crecimiento del ambientalismo sociocultural. Al contrario, hoy persisten las múltiples legalidades con siglas verdes y con dispares estrategias electorales bajo una inapropiada organización confederal. Esta forma de legalidad y de relación entre los partidos verdes territoriales permite y favorece la continua división y fraccionamiento en medio de luchas fraticidas. El afán de poder y de control de la organización por parte de personas y grupos, se ha apoyado demasiado habitualmente en inaceptables tácticas estalinistas y cainíticas de depuración interna, con constantes expulsiones y fraccionamientos debilitadores. Y sobre todo, con la consecuencia de reproducir colectivamente una crónica y enfermiza incapacidad para superar los umbrales mínimos de visibilidad y credibilidad social.

 

Pero además, esta dinámica de parálisis y descomposición interna ha generado sangrías constantes en el número de militantes, con pérdidas continuadas de aprendizajes y valiosos activos. Nunca se ha llegado a contar con un mínimo número de personas necesario para constituir una masa crítica suficiente y estabilizada. 

 

La desconexión y el encierro endogámico también caracterizan al espacio político verde en España. Sufre un absoluto distanciamiento, no ya de la población en general, sino de las personas y grupos que en el territorio estatal se movilizan a favor de las causas ambientales. El enarbolar sin más los listados de las candidaturas levantadas en cada proceso electoral que llega, también supone un no querer reconocer esta dramática verdad de desconexión social.

 

Son innumerables las energías destinadas a paliar los conflictos y las divisiones internas, y a buscar en los acuerdos y alianzas con otras fuerzas políticas las soluciones de urgencia por la puerta trasera, para unos más que para otros. Este colectivo desastre entrópico también nos ha llevado a hacer mal incluso lo que parecía que podía ser más viable: el presentar una buena propuesta política con señas de identidad propia y diferenciada. 

 

Los Verdes en toda Europa han sido capaces de crear una propuesta distintiva, innovadora, la más sustantiva si se compara con las reformulaciones que intentan las diversas izquierdas. Por el contrario, Los Verdes en España escasamente han sabido diferenciase de cualquier fuerza de izquierdas más o menos radical. Y esta lamentable situación no solo ocurre en el ámbito del discurso, con mucha más fuerza se ha dado en el terreno de la práctica política. Es decir, indiferenciados e invisibilizados, los partidos verdes en España han desaprovechado muchas de las oportunidades que tienen, y que no dependen directamente de la disposición y escasez de recursos. Sus propuestas políticas, aunque no tanto en los documentos como en la práctica cotidiana, son un conglomerado confuso de elementos ideológicos rescatados de las ruinas de las izquierdas de los años 80 mezclado con alguna dosis de ecologismo. En definitiva, desarrollan unas propuestas demasiado retóricas, dogmáticas y moralistas en sus discursos junto a unas prácticas oportunistas y estalinistas. Esta doble moral política interna ha favorecido constantes sangrías en su militancia y ha acarreado una pérdida constante de crédito ante las demás fuerzas políticas y el electorado. 

 

Otra dinámica estructural que expresa también la ausencia de una cultura verde  profundamente enraizada, se da en las habituales prácticas de poder ejercidas por la dirección del partido con el fin de hacerse con el control de la organización: las constantes luchas y divisiones internas. Estas se agudizan intensamente en momentos coyunturales que ponen en juego los recursos escasos y las decisiones importantes. Se trata de una anquilosada situación de continuada guerra fraticida que aborta cualquier posibilidad interna de renovación, estabilidad, alianzas, consenso, continuidad y proyecto. Desde el punto de vista de la cúpula dirigente, siempre existe alguna minoría a dominar y eliminar, que es premeditadamente minorizada en cuanto a su poder y capacidad de acción por parte de una dirección y grupos que se perpetúan casi vitaliciamente, pero sin apenas mecanismos de renovación, control y transparencia democrática. De la minoría imperativamente declarada,  no se conoce nunca su fuerza real en cuanto al número de sus miembros y al apoyo que recibe del resto de militantes, ya que esto siempre resulta indeterminable e incognoscible en un régimen organizativo con tan grandes déficits democráticos, y sin miembros ni censos conocidos y públicos. Es estructural y fijo el lugar y la condición de esta minoría estigmatizada y perseguida con todo tipo de campañas y acusaciones sin pruebas, aunque sus protagonistas díscolos vayan cambiando con el tiempo una y otra vez, año tras año. La minoría y las personas concretas que son objeto de premeditadas campañas difamatorias impulsadas por parte de la dirección, sufren el acoso y la criminalización constante mediante el uso de recursos impropios de los derechos democráticos y muy alejados de cualquier mínima exigencia ética. La minoría sirve a la dirección como justificación para reclamar unas continuas medidas disciplinarias, y favorecer así la marginación de las personas y grupos como forma institucionalizada de resolución interna de conflictos, y con ello, a su vez se eliminan los debates de ideas y argumentos entre las posiciones dispares, y también se evita la percepción de las correlaciones de fuerzas presentes a la hora de tomar acuerdos y decisiones. En definitiva, la confrontación interna absorbe mucho tiempo y muchos recursos escasos. Estas circunstancias de patológica y continua división y lucha interna, han impedido históricamente una mínima cohesión y consolidación organizativa. Ante la impotencia de la militancia, se crean y disuelven constantemente órganos y cargos, cuyo funcionamiento está exento de las más elementales garantías democráticas y jurídicas. Hoy, ni siquiera los límites y la composición de partidos integrados en la Confederación de Los Verdes están claros. Unos partidos están dentro, otros  están fuera, y otros están dentro y fuera a la vez, según convenga para la votación y los intereses del momento, y marcados por las personas y grupos que llevan la dirección.

 

Otro de los aspectos en los que también se visualiza esta carencia de cultura verde en las prácticas reales de las direcciones de Los Verdes, se refiere al dominio de una desafortunada cultura política masculina. A pesar de las engañosas apariencias de composición paritaria entre mujeres y hombres en los órganos de dirección, cumpliendo así la legalidad estatutaria del partido, la triste realidad oculta va por otro lado. Los poderes y espacios informales de dirección y control están monopolizados por una muy reducida familia masculina. Tienen una escasa renovación y unas altas exigencias de lealtad y de reconocimiento para las mujeres que quieran tener alguna mínima oportunidad de acceso a este restringido círculo de poder acumulado por la "aristocracia masculina". Las militantes verdes carecen de organización y estrategia autónoma, no desarrollan una voz propia como mujeres verdes dentro del partido.

 

Estos lastres organizativos concluyen en el resultado más preocupante y penoso, el de una formación política sin apenas votantes. En ninguna convocatoria electoral, y menos aún en las más recientes, se ha conseguido un número suficiente de votantes, no solo para permitir representación en las instituciones, sino para posibilitar el jugar algún papel de influencia en el resultado electoral. Pretender analizar los porcentajes de apoyo electoral con cifras tan minúsculas como son las del 0,7% o las del 1,1% resulta irrelevante o irrisorio. Y esta situación nos la encontramos después de más de una década de alianzas con otras fuerzas políticas, culminadas con un acuerdo electoral de la Confederación de Los Verdes con el PSOE para las elecciones generales y europeas, lo que permitió el tener un parlamentario verde dentro de la mayoría que sustentaba al Gobierno de Rodríguez Zapatero en su pasada legislatura, y otro en el Grupo Verde del Parlamento Europeo durante el periodo 2004-2009. Estas alianzas electorales tenían un doble objetivo: conseguir la puesta en marcha de parte de las políticas verdes, y construir desde una posición institucional más sólida, el Partido Verde y la organización adecuada. En cuanto al primer objetivo los resultados han sido modestos, y con notables diferencias en cada caso. En cuanto al segundo son absolutamente nulos. Después de haber contado con recursos políticos e institucionales, Los Verdes están en la misma situación de debilidad que hace dos, cinco, diez, y quince años, y la mejora ha sido demasiado imperceptible y efímera.

 

Después de veinte años estamos como al principio, pero más desmoralizados por el esfuerzo, por la entropía derramada y por las oportunidades perdidas. En el espacio político verde hay demasiados partidos verdes en división y antagonismo electoral, sin militantes, sin propuestas  propias, sin organización adecuada, y sin votantes.

 

EL COMPROMISO:  

Un espacio propio, autónomo, distinguible, coherente, democrático, ambicioso, y  socialmente enraizado

 

En el intento de valorar y rentabilizar al máximo las dimensiones positivas y combatir las más indeseables, si analizamos la actual situación en su globalidad, se perciben algunas posibilidades esperanzadoras que siguen los pasos de procesos más amplios presentes en la sociedad, ajena como está a la situación interna que arrastramos. En cambio, los aspectos más problemáticos se localizan mayoritariamente en este pequeño y marginal espacio verde habitado por los partidos verdes. 

 

Tal y como se señalaba anteriormente, son tendencias sociales sinérgicas: la presencia del ambientalismo sociocultural, la credibilidad y constante puesta en escena del movimiento ecologista, la mayor centralidad y visibilidad de las políticas ambientales y de derechos civiles. Los partidos verdes y sus propuestas políticas nacen precisamente para dar centralidad y protagonismo a los problemas socioambientales que en el pasado, o no eran considerados, o solo lo eran de forma marginal y sectorial. A pesar de las limitaciones políticas también existentes en el actual contexto histórico, y básicamente debidas a las restricciones del sistema político y electoral para la entrada de nuevos actores políticos, siguen existiendo oportunidades para la emergencia y regeneración del espacio verde en España.

 

También hay otros aspectos esperanzadores: la situación antes descrita respecto al mundo interno no está en la voluntad de la mayor parte de militantes y simpatizantes. La inmensa mayoría de personas que se han acercado a esta formación política, aportan una voluntad sincera de construir un espacio verde realmente innovador, y desean conseguir una influencia social y una política real, y no meramente testimonial y subalterna. Pero las dinámicas internas en las que se han visto inmersas han tenido efectos perversos, como son el desánimo y el abandono, o como son la participación en todos los problemas internos, y con ello el derroche improductivo de energías que impide desarrollar el proyecto plural e integrador que la mayoría de militantes desea y defiende. 

 

Una de las primeras característica que hay que recuperar es la clara apuesta por otra cultura política. No vale ya seguir recurriendo explicaciones en las que siempre son otros los culpables de nuestro fracaso. El repertorio de excusas, como son las del sistema electoral, los medios de comunicación, el voto útil, o el boicot de las instituciones y de los grandes partidos, está ya más que agotado. Es obvio que la tarea tiene grandes dificultades externas, pero igualmente hay que reconocer que buena parte de nuestros malos resultados electorales se explican por nuestros malos hábitos y por factores entrópicos internos. Son las direcciones políticas y la necesaria reflexividad crítica de los partidos verdes las que tienen que responsabilizarse de los malos resultados. Y esto no significa el hacerse cargo solamente de los resultados electorales, si no sobre todo, de la continuada labor de destrucción interna que viene hipotecando el futuro de la política verde en España. El proyecto verde tiene que ser impulsado por gente que crea en él, y por las personas y grupos que a él se sumen desde el compromiso y la aceptación de la pluralidad y la participación como valores básicos.

 

Para ello son imprescindibles unas nuevas formas de hacer política que den sustancia y forma a la cultura política verde, algo que también ha de poder dar cohesión, coherencia e identidad. Y para ello hay que erradicar la gran distancia existente entre las prácticas y los discursos. Es imprescindible un empuje radicalmente innovador y abierto para la participación y el debate plural, donde las decisiones no estén ya atadas de antemano, y se adopten con procesos de transparencia, y en las que todas las personas implicadas asuman la responsabilidad de sus actuaciones. Hay que abandonar las formas estalinistas de anular el debate de posiciones plurales, la participación orgánica y el pensamiento crítico. 

 

Necesitamos una fuerza política implicada realmente en la sociedad y en sus problemas. Para ganar eficacia, utilidad y legitimidad social y electoral, es insuficiente el conseguir ser una fuerza testimonial que declara discursivamente sus posiciones, pero sin mediar ni participar en las opiniones sociales construidas y en el diálogo social. La tentación de quedarse encerrado en el ideal mundo de las propuestas programáticas es una buena receta para no salir de la marginalidad y del desánimo, al tiempo que conduce al agotamiento y la autocomplacencia acrítica como coartada justificativa. Es prioritario el recuperar el compromiso con la sociedad y la voluntad para redirigir y abrir las fuerzas y recursos internos hacia otros grupos y sectores sociales cercanos.

 

El inicio de una profunda regeneración participativa, ha de ser hoy una prioridad también catártica y depurativa para un renacimiento verde que permita recuperar las mejores voluntades y pasiones de las personas.

 

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LA ESTRATEGIA:

La imposible unidad de los partidos verdes y la apuesta por el partido/red

 

La triste realidad a constatar a día de hoy, es que la "unidad de los verdes", tan pregonada por todos los partidos verdes, es solo pura ficción sin ningún puerto de llegada. Más allá de haberse convertido en una expresión sincera de las aspiraciones individuales de la mayoría de las personas militantes y simpatizantes, no existe una mínima hoja de ruta creíble y practicable para esta unidad. 

 

Están ausentes las condiciones necesarias y una real voluntad política por parte de los partidos miembros, y sobre todo, de la Confederal de Los Verdes, para que pueda darse este deseable objetivo de integración unitaria de todos los partidos dentro de una única legalidad y siglas. Es prácticamente nula la posibilidad de alcanzar la unidad en estrategia política y electoral bajo una fórmula de organización federal. No se ha conseguido esta posible unidad para acabar definitivamente con la multiplicación de los partidos y siglas verdes, y para terminar con la dispersión y la confusión del voto en los próximos procesos electorales a la vista. 

 

Continuar priorizando el empeño en una unidad imposible e inviable contribuye a dar continuidad a la fragilidad y el bloqueo del potencial político verde en el territorio español. Si no se producen avances claros en este terreno, son nefastas las consecuencias directas de convertir esta valiosa y común aspiración de unidad en el único centro que vertebra toda la actividad e iniciativas de los partidos, los grupos y las personas. La búsqueda de una unidad sin condiciones de partida y llegada, y sin paralela estrategia político-electoral concreta, acaba absorbiendo la mayoría de las energías y voluntades en un camino sin fin y sin plazos temporales, hasta llegar al agotamiento y la desesperanza generalizada. También se desaprovechan las oportunidades para reconstruir el espacio verde en otra dirección y bajo otras fórmulas posibles.

 

En estas condiciones, el mantener y aunar todas las fuerzas en conseguir la meta de la "unidad de los verdes" pero enarbolándola en abstracto, sin condiciones, ni procesos, ni plazos, ni exigencias detalladas para la misma, y fuera de todo contexto y estrategia política y electoral, carece de todo sentido y sensatez política. Seguir usando la bandera de la unidad como valor y como meta consensuada que consume la mayoría de energías en organizar encuentros y reuniones para conseguir una unidad metafísica que en realidad nunca llega, es una receta para continuar en la parálisis organizativa y la descomposición política general del espacio verde. También es un medicina para avanzar en el agotamiento y el desenganche de personas activas y de candidaturas electorales. En este contexto de búsqueda del continente de la unidad, se dejan en horfandad las asambleas locales y los grupos cívicos que sí quieren hacer política real, y que tienen la voluntad de levantar candidaturas verdes en las próximas elecciones municipales. 

 

No solo se intensifica la extrema parálisis y la debilidad política cuando esta aclamada unidad no se acompaña de la exigencia de condiciones mínimas para que sea posible: la refundación de todas las legalidades y partidos bajo un único nombre, una única legalidad, unas únicas siglas, y un único partido federal y no confederal. También puede acabar convirtiéndose en un arma arrojadiza que actúa en sentido opuesto. Puede servir de argumento eficaz y de cortina de humo para los intereses políticos totalmente contrarios: el anquilosamiento del espacio verde por permanecer en el encierro y la eterna lucha "internalista" junto a la desconexión social y electoral que comporta. 

 

A su vez, esta situación descrita sobre el estancamiento político que desde hace un par de años ha acompañado a la estrategia de "la unidad", alimenta dos destacables tipos de actitudes esencialistas. Estos dos tipos de comportamientos orientan un agotador e inacabable proceso sin tierra firme para la búsqueda de la ansiada unidad, ya que pierden algunos principios básicos de realidad política, y que necesariamente han de fundar la misma existencia de cualquier partido político. Las actitudes sectarias, que ahondan en percibir y buscar argumentos para la excelencia y distinción propia, y al tiempo ayudan a la separación entre las partes, proyectando y concentrando los males y las exigencias de reparación en los otros. Y las actitudes franciscanas, que contrariamente, buscando la necesaria comunidad de objetivos, convierten imaginariamente en fines y avance político lo que en realidad solo son simples procedimientos y medios dialógicos y discursivos que necesariamente han de estar incorporados en toda acción política y en toda acción colectiva, como son el crear espacios y momentos de encuentro para generar confianza y debate entre las partes separadas y en discordia. 

 

Ante esta dramática situación de enquistamiento de la división de los partidos verdes, resulta obligado el plantearse cuanto antes unas nuevas fórmulas innovadoras que sumen voluntades verdes, y que intenten superar el crónico fracaso político y electoral al que está abocado el espacio político verde en España. Para poder aglutinar apoyos y simpatías sociales se tendrán que establecer unas nuevas condiciones ilusionantes y viables, y para ello habrá que tomar buena nota del pasado y del presente para no repetir errores. 

 

Las recientes y exitosas experiencias políticas en Francia, pueden orientarnos y darnos luz en este camino posible. A continuación se señalan algunas de las condiciones deseables que podrían guiar el ensayo exitoso del partido/red con una estrategia política ante los próximos procesos electorales.

 

1. Cualquier iniciativa de partido/red para construir un futuro con posibilidades de éxito electoral y político ha de conservar el mensaje verde, con un programa central y nítidamente verde, sin que de pie a posibles identificaciones con los partidos de izquierda radical. La razón práctica de esto es que una parte importante del votante potencial no está motivado por un debate y la clásica confrontación entre las posiciones entre izquierda y derecha. Esto no significa el que no se adopten como propias unas propuestas claras sobre el reparto y la justicia social, el empleo, las políticas sociales y los servicios públicos. 

 

La creación de una nueva entidad política: el partido/red, no es equivalente a las pasadas y actuales coaliciones autonómicas y locales con IU, que la historia muestra que han sido un fracaso político para la emergencia del proyecto verde en España, ya que invisibilizan y convierten en rehén a la parte verde, malogrando cualquier distinción social e ideológica de IU, y en la práctica avalan contradictoriamente las políticas productivistas de IU.

 

2. Para el futuro éxito político y electoral del nuevo partido/red, este ha de organizarse bajo nuevos parámetros y fórmulas alejadas de las organizaciones políticas tradicionales. Han de buscarse otros mecanismos asociativos para la militancia, la participación y el apoyo al proyecto político de partido/red. Se ha de poder permitir que parte de sus miembros y de sus candidaturas no sean afiliados/as de los partidos verdes.

 

3. El futuro partido/red ha de tener una única identidad y nombre propio reconocible. Hay que evitar por todos los medios una imagen de simple suma de identidades y siglas a modo de "sopa de letras". También hay que huir de imágenes y marcas ya acuñadas corporativamente en cada comunidad autónoma por otras formaciones políticas.

 

4. Deberá constituirse una asamblea fundacional que de legitimidad y participación a las personas que estén identificadas y apoyen este proyecto de partido/red pero que no sean miembros de ninguno de los partidos verdes. También habría que apostar por dar continuidad y estabilidad futura a la asamblea de la red así creada, y más allá de los éxitos o fracasos electorales coyunturales que pueda cosechar este proyecto político de partido/red en cada proceso electoral.

 

5. Será necesario un nuevo nombre y una nueva imagen de marca para el proyecto del partido/red. Ha de abandonar la palabra: verde. Esta no debería ser usada como nombre común ni como seña de identidad. La experiencia histórica nos muestra que está electoralmente "quemada" en el territorio español, puesto que no hay ninguna manera de evitar su uso por partidos y candidaturas verdes que puedan levantarse, o por otras fuerzas políticas que la añaden a sus siglas y logos propios, o que la utilizan en coaliciones electorales con algún partido verde. Continuar invirtiendo en la palabra: verdes, también sería un gran error porque no son evitables las muchas legalidades verdes actualmente existentes, y sus posibles candidaturas electorales conllevan la confusión social, fraccionando y arrastrando votos hacia ellas.

 

6. Un posible proyecto de partido/red con el nombre de "Izquierda Verde" estrecharía mucho su potencial apoyo social y su base electoral, creando además gran confusión y desánimo en el electorado al percibirse el polo verde con escaso protagonismo y centralidad. Colocaría la parte verde como secundaria y como adjetivo, y no como sustantivo, y se repetirían con ello las tácticas empleadas por otros partidos como Izquierda Unida, creando confusión electoral con esta formación política.

 

7. No solo el nombre de Izquierda Verde es ya un problema porque marca un estricto y limitado terreno para la obtención del apoyo electoral, y lo circunscribe exclusivamente dentro del espacio político de la izquierda. Además, conviene tener en cuenta que este nombre es la retórica habitualmente empleada por IU, y hay que huir de confusiones de percepción social con este partido. 

 

Los potenciales votantes verdes responden a unas escalas de valores y motivaciones plurales, y dentro de ellos, los valores ecológicos ocupan un lugar central. Por tanto, desde el punto de vista de las percepciones sociales, mediante la designación de identidad pública que se adquiere con el nombre, no será conveniente encerrar y acotar el proyecto partido/red en el contenedor de la izquierda. Esto sería un error de bulto, ya que tácticamente conviene adoptar un nombre en el que todos los valores puedan caber y sentirse cómodos, con el que pueda  sentirse bien e identificado cualquiera, venga de donde venga en términos de sensibilidad ideológica. A menudo, se llega a los planteamientos verdes por razones identitarias y particularistas (amenazas a valores propios: mi pueblo, mis tierras, nuestro paisaje, nuestros montes ...), y la mayoría de las luchas socioambientales en España son de este tipo. Pero también se llega a las posiciones verdes por razones universalistas en torno a derechos comunes amenazados.

 

8. Para la viabilidad y el éxito futuro de la estrategia del partido/red, este ha de adoptar una "posición moderada" en relación a los debates sobre el modelo de estado. Sería una hipoteca política y electoral difícil de superar la identificación del partido/red con las posiciones nacionalistas, o con los clichés y estereotipos discursivos ligados a los nacionalismos periféricos o al españolismo centralista. Gran parte del potencial electorado verde, se siente ajeno, cansado o molesto en relación al debate sobre el modelo de autogobierno y las propuestas nacionalistas. Si en el conjunto del territorio electoral se identifica socialmente el proyecto de partido/red como un proyecto nacionalista concreto, esto hipotecará gravemente su viabilidad y éxito político y electoral.

 

9. Será conveniente la creación de una gestora plural capaz de hacerse portavoz de los partidos verdes, dado que por las razones anteriormente comentadas, la Confederal de Los Verdes carece de cualquier legitimidad para aglutinar posiciones y representar a las/os militantes y partidos verdes en el camino a recorrer  en el nuevo proyecto político de partido/red. 

 

En el proyecto de partido/red se han de cumplir también con las exigencias del reparto paritario entre mujeres y hombres en los órganos y el acceso a los recursos generados. Una útil y visible regla práctica para la ordenación de las candidatas y candidatos en las listas electorales: la "cremallera". 

 

10. Las fuentes de financiación del nuevo proyecto de partido/red han de ser variadas y repartidas, y no han de provenir exclusivamente de un partido político.

 

 

MARA CABREJAS

Valencia, julio 2010

 

 

 

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23 juillet 2010 5 23 /07 /juillet /2010 11:56

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El pasado año, en la "fiesta minera" organizada por la UGT en la localidad leonesa de Rodiezmo, el Presidente del Gobierno José Luís Rodriquez Zapatero prometió conseguir un estable futuro económico para la minería de carbón durante la Presidencia española de la Unión Europea.


Se comprometió a dar continuidad a las masivas subvenciones públicas que reciben los empresarios mineros del sucio carbón y también apoyó las nuevas primas económicas para la quema del "carbón nacional" por parte de las centrales térmicas de producción eléctrica.


Así, incomprensiblemente, en tiempo de crisis económica y de fuertes recortes en prioridades sociales, con el dinero público de la ciudadanía Zapatero promete seguir reflotando la económicamente inviable minería extractiva de su amigo y paisano Victorino Alonso, un potente empresario minero leonés que actualmente es el presidente de la patronal minera española CARBUNIÓN, y además es muy conocido por la gran cantidad de denuncias que recibe en razón a las actividades ilegales y los abusos ambientales de las minas de carbón a cielo abierto en montañas de valiosa biodiversidad y ambientalmente protegidas por las leyes europeas, como son las de Laciana en la provincia de León.


En sus entusiastas proclamas de tinte obrerista y populista, Zapatero no ha tenido en cuenta que sus aireadas posiciones "pro-carbón" iban a chocar de lleno con los objetivos ambientales y la legislación de libre competencia de la Unión Europea.


Hoy, un año después, Zapatero ha tenido que encajadar un duro golpe político que malogra sus aspiraciones de alargar las subvenciones a la extracción del mortífero carbón en España, porque la Comisión Europea ha rechazado las ayudas estatales a las empresas de carbón económicamente inviables, como las españolas, y en consecuencia ha dictado el cierre de todas las minas españolas antes del 2014.


Con las manos vacías y con una buena ducha de la fría realidad que se ha decidido en Bruselas, parece imposible que Zapatero quiera repetir de nuevo sus insensatas arengas en favor del carbón en Rodiezmo, y tampoco es previsible el que quiera ir a presentar allí el rotundo fracaso europeo de sus promesas de más subvenciones públicas para la minería del carbón.

 

DAVID HAMMERSTEIN

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24 octobre 2009 6 24 /10 /octobre /2009 09:35

UNA NUEVA INICIATIVA de los verdes PLANTEABA QUITAR LA PRIMA A LOS TABAQUEROS EN EL 2010

La Eurocámara frena el intento de eliminar la ayuda al tabaco

El grupo socialista y el popular rechazan la enmienda antitabaco de Los Verdes.La Junta presentó en la Asamblea el plan de 192 millones de eureos para el sector.

 

23/10/2009 AGENCIAS ESTRASBURGO 

    

 

El Parlamento Europeo frenó ayer un nuevo intento de dejar sin ayudas a los cultivadores de tabaco, un dinero del que depende la supervivencia de 2.500 agricultores y 300.000 empleos indirectos en España, casi la totalidad de ellos en Extremadura. El influyente grupo de Los Verdes presentó una enmienda al presupuesto agrícola de la UE, exigiendo que se eliminara esta subvención, pero la mayoría de centro derecha y socialista de la Eurocámara abortó la iniciativa.

El eurodiputado socialista Alejandro Cercas valoró este nuevo respaldo del Parlamento Europeo a los tabaqueros, frente al ataque de "los sectores fundamentalistas que pretenden eliminar la producción". Casi en el mismo sentido, la eurodiputada popular Esther Herranz también se felicitó por el rechazo de la enmienda de Los Verdes: "Se trataba de una medida que, además de ser injusta y discriminatoria para este colectivo de agricultores, no tendría ningún sentido, pues a partir de 2010 desaparece toda vinculación de las ayudas que se reciben con la producción tabaquera".

La Eurocámara también abogó por aumentar el presupuesto agrícola de la UE en 7.000 millones de euros el año próximo. Los eurodiputados enmendaron al alza las cifras acordadas por los veintisiete gobiernos, con los que la Eurocámara se reunirá en noviembre para lograr un acuerdo definitivo antes de fin de año.

La cifra global aprobada por el Parlamento asciende a 127.500 millones de euros --un 1,08% de la Renta Nacional Bruta de la UE-- en créditos de pago, es decir, aquellos que se abonarán a lo largo del próximo año. Los Estados miembros habían pactado previamente un presupuesto de 120.500 millones de euros, rebajando los 122.300 millones propuestos por la Comisión Europea (CE) en su anteproyecto.

      

 

El tabaco, uno de los sectores agrarios más importantes de Extremadura, también fue noticia ayer en Mérida. El consejero de Agricultura y Desarrollo Rural presentó en el Pleno de la Asamblea de Extremadura el Plan de Apoyo al Sector Tabaquero, realizado por la Administración regional en colaboración con el Gobierno central, y que contará con más de 190 millones de euros en ayudas para mantener el cultivo en la comunidad. Juan María Vázquez explicó que ésta es la propuesta que la Junta ha presentado en Bruselas "para garantizar el futuro del sector" una vez que, desde el próximo año, entre en vigor el "desacoplamiento total de las ayudas ligadas a la producción del tabaco".


Diego Sánchez, de PP, criticó que este plan "exige demasiado esfuerzo" a los productores y "ninguno a las transformadoras y a las manufactureras".

 

 

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