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Los Verdes

21 mai 2008 3 21 /05 /mai /2008 14:47
La comunicación de la CE sobre la reforma de la PAC

Las propuestas de la Comisión no son ni justas ni sostenibles

 Las propuestas presentadas por la Comisión Europea no corrigen los males sociales y ambientales de la PAC. Seguirán dando gran parte de las ayudas según la producción y el tamaño de las explotaciones y no guiado por los criterios del medio ambiente y el empleo.

 La gran mayoría de agricultores españoles y europeos siguen castigados con las propuestas injustas de de la Comisión. Las granjas intensivas con más de 1000 hectáreas reciben más de €120,000 por cada empleo mientras la gran mayoría de pequeñas explotaciones no reciben más de  €5,000 por cada persona por año.

Enfrentada a una creciente competencia entre la producción alimentaria y la energética, la Comisión apuesta por suprimir las ayudas para las cosechas de agrocombustibles, lo que es positivo, para despuése dar el dinero para futuras generaciones de  agrocombustibles lo que puede ser todavía peor.  Seria mejor invertir en la eficiencia energética, la biomasa sostenible y utilizar a los residuos agrícolas para producir energía.

La Comisión ha elegido plantear el problema de los altos precios de piensos animales en lugar de buscar el equilibrio entre la producción vegetal y la animal en Europa.  Se empeña en establecer una cuota lechera del 4% y  de  suprimir el sistema de cuotas totalmente  antes del 2015 lo que amenaza en arruinar a los pequeños productores. Así, la cura es peor que la enfermedad.

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20 mai 2008 2 20 /05 /mai /2008 15:22

 Con motivo de la celebración de la Cumbre Mundial de la ONU sobre la Biodiversidad en Bonn he escrito este breve decálogo sobre la importancia de la defensa de la diversidad viva del planeta.

 

 

1.  La defensa de la diversidad viva es necesaria para frenar el cambio climático. El mundo biológico y el geológico deben ir de la mano para intentar estabilizar el clima porque la sinergia simbiótica de ambos  es lo que mantiene la habitabilidad del planeta para las personas y todos los seres vivos.

 

2. Las consecuencias de un clima cada vez más inestable son cada vez más graves para la diversidad biológica, lo que se retroalimenta en el empeoramiento del clima. Por ejemplo, la pérdida de biodiversidad afecta al clima: menos diversidad en los océanos significa menos absorción CO2 cuando los mares son el sumidero más importante de la Tierra, igual como la quema o destrucción agrícola de bosques resulta en grandes emisiones de CO2 a la atmósfera.

 

3. Ya hay impactos graves del clima más cálido sobre especies, como la extinción y el comportamiento invasor de especies foráneas con grandes impactos sobre la flora y la fauna endémicas. Menos capacidad de inmigración (se quedan los aves en mismo sitio) lo que significa que hay menos intercambio genético de todo tipo entre continentes lo que resulta en una pobreza y falta resistencia y flexibilidad de las especies. No hay bastantes cruces diversos de genes.

4. Todos los ecosistemas del planeta se ven afectados por el aumento de las temperaturas. Por ejemplo, el calentamiento de ríos y lagos influye muy negativamente sobre la vida acuática y en los aumentos de la erosión en los sistemas costeros. El calentamiento está teniendo una importante influencia en los acontecimientos fenológicos, afectando al cambio de hojas otoñales y brotes primaverales, migraciones de aves y otras especies, y épocas de reproducción de los seres vivos. Los estudios también han demostrado transformaciones en los ecosistemas marinos, que tienen una importante repercusión sobre la productividad marina, las interacciones entre las especies y las migraciones

 

5. La adaptación se hace imposible para muchas especies. Como el territorio está cada vez más fragmentado y humanizado, y la rapidez del cambio del clima afecta a la fisiología de las especies, que no pueden adaptarse ni inmigrar con éxito.

 

6. La pérdida de biodiversidad supone una enorme pérdida de servicios ambientales y económicos para las sociedades.  Recursos humanos tan necesarios como el agua, los medicamentos, las tierras fértiles, la biomasa,  alimentos de todo tipo y  pesca ya se resienten del cambio climático. Además, se pierden grandes recursos culturales y paisajísticos de incalculable valor.

 

7. La  lucha contra el Cambio Climático no es solo reducir el CO2 y producir energías renovables. La defensa de los ecosistemas es igual de imprescindible ya que constituyen una red de seguridad, prevención y amortiguamiento de algunas de las graves consecuencias del Cambio Climático, como las la sequía, inundaciones, la desertificación y grandes tormentas. Los bosques, los manglares, los arrecife, la vegetación de ribera, la zonas húmedas, todos amortiguan y frenan los peores daños a los seres humanos y sus sociedades.

 

8. No se puede enfrentar la política energética renovable con la biodiversidad.  Enormes huertos solares en tierras fértiles, parques eólicos en medio de zonas Natura 2000 y zonas especiales de protección de aves, los monocultivos de agrocombustibles... todos pueden acabar siendo contraproducentes para el clima y las sociedades. Con la cura del clima no debemos empeorar los males de la biodiversidad.

 

9.  Las instituciones deben blindar la protección eficaz de los hábitats naturales existentes en la Red Europea Natura 2000 y promover su expansión para crear unas redes conectadas de biodiversidad, superando la actual fragmentación que hace inviable la supervivencia de  muchas especies que necesita mucho más terreno e intercambio genético. Es imprescindible evitar la construcción de más barreras humanas, como las carreteras o las urbanizaciones dentro o en los entornos de espacios protegidos.

 

10. Gran parte de la biodiversidad está en los países del Sur, y constituye un elemento básico para el sustento de centenares de millones de personas.  Se debe ejercer mucha más presión política y económica para frenar la rápida pérdida de los tesoros vivos de África, América Latina y Asia por los embates del " mal desarrollo" y por las presiones de la economía mundial.

 

 

 

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13 avril 2008 7 13 /04 /avril /2008 17:29
(primera parte sobre agricultura) 
   Elena Espinosa es la nueva Ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino. En un primer apunte positivo sobre el cambio de nombre y la fusión de agricultura y medioambiente en el nuevo gobierno de Zapatero, cabe destacar que junta e integra el "sector agrícola" de producción en el de medioambiente. Es decir, coloca la actividad agrícola de producción en un lugar medioambiental, reconociendo así lo que constituye realmente su sustancia básica: la frágil productividad primaria que realizan unos seres vivos llamados plantas y sus ecosistemas de tierra, sol y agua. Contrariamente, la visión agroindustrial canonizada por los Ministerios de Agricultura se funda en una errónea y simplificadora comprensión de las cosechas y granjas como máquinas industriales para maximizar la producción.
    Quizás estemos de enhorabuena, con este pequeño avance simbólico-cultural de la fusión ministerial entre agricultura y medio ambiente podamos recolocar la agricultura en lugar ecológico que realmente le corresponde. Este cambio nominal minimiza el vigente dominio del productivismo agrícola a favor de un más complejo "medio rural" que incluye el desarrollo económico diversificado de los pueblos, el papel de guardianes el miedo ambiente de sus habitantes y un giro de la producción agrícola hacía la calidad y la ecología.
     Quisiera dar un voto de confianza a la Ministra en su nueva acometida pero el historial de Elena Espinosa como Ministra de Agricultura no da muchos motivos para el optimismo en un cambio del modelo rural. Su gestión no ha prestado una mayor preferencia financiera hacia el desarrollo rural y la calidad alimentaria. Ha mantenido un muy débil apoyo hacía el llamado "segundo pilar" de la Política Agraria Común de la Unión Europea, que busca reorientar los fondos públicos que subvencionan a la producción intensiva hacia otras actividades agroambientales y alternativas para mantener a la vez a la población rural y su entorno rural. Más bien el contrario, su conservadora gestión ha defendido un bajo nivel de "desacoplamiento" de la producción de las ayudas públicas dadas a los activos rurales. El tiempo dirá si acaba apostando decididamente a favor del cambio rural que por lo menos queda anunciado en el nuevo nombre del ministerio.
     Es previsible que haya crecientes contradicciones entre los objetivos agrícolas y los ambientales del nuevo ministerio fusionado. La gestión pasada de Espinosa no ha frenado la utilización excesiva de tóxicos fitosanitarios y fertilizantes, como establecen los nuevos objetivos europeos, y que tantos problemas causan en el medio ambiente, el agua y la salud. Ante la "guerra de trasvases" entre regiones ha sido precisamente el Ministerio de Agricultura quien ha bloqueado la importante propuesta de la ministra de Medio Ambiente Narbona de un "canon de agua" para frenar el despilfarro hídrico agrícola y para comenzar a internalizar a los costes reales del agua. Será interesante ver como Espinosa lidia en el interior de un ministerio único con dos discursos muy antagónicos sobre pesticidas, ayudas a la producción y a la exportación, bienestar animal, seguridad alimentaria, producción ecológica y agrocombustibles. La agenda esquizofrénica con intereses agrícolas enfrentadas a los ambientales está servida.
      A pesar de estos previsibles problemas la apuesta de Zapatero de contextualizar y redimensionar a la agricultura dentro del medio ambiente es globalmente positiva y valiente.
    David Hammerstein
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6 septembre 2007 4 06 /09 /septembre /2007 13:02

      Un tercio de la humanidad esta amenazada por la desertificación.  La pobreza extrema y la inmigración son algunas de las consecuencias sociales de la pérdida de tierra fértil que es especialmente grave en África, donde dos tercios de la tierra cultivable  pueden desaparecer antes del 2025. También la situación es alarmante en países europeos como España donde el suelo valioso desaparece a un ritmo preocupante. La delicada y fina piel fecunda de la Tierra apenas puede resistir unos pocos años frente a muchas  prácticas humanas erosivas. Pero una vez que esta piel es arrancada puede tardar siglos para reconstituirse. 

      Se finalizó el pasado día 14  en Madrid la Octava Convención de la ONU sobre la lucha mundial contra la desertificación.  Participaron en ella unos 190 países más ONGs y miembros del Parlamento Europeo en el intento de coordinar una acción institucional y de la sociedad civil frente a una de las principales lacras de la humanidad que está muy relacionada con el Cambio Climático. 

     En esta como en las anteriores ediciones de la Convención han producido una inflación de declaraciones solemnes y llamadas a la acción. Sin embargo, los resultados han sido muy escasos en cuanto de financiación de proyectos y la modificación de políticas nocivas.  Los países no han cumplido con sus promesas de inversiones y se resisten a frenar las actividades destructivas que atentan contra los suelos más ricos. 

     La mala gestión del suelo asume muchas formas: los monocultivos intensivos,   el pastoreo excesivo, la minería, la urbanización masiva, la despoblación rural, el impacto de las grandes infraestructuras,  la deforestación y la forestación con especies equivocadas, entre otras causas.   Sería inútil centrar la lucha contra la desertización solo en proyectos de reforestación o la aportación de más recursos hídricos. No se trata de solo una cuestión técnica sino un problema con grandes implicaciones económicas. Para frenar la desertificación hará falta cuestionar algunas políticas claves del actual modelo de desarrollo y fomentar unas nuevas pautas que defienden el suelo frágil. 

      Muchos de los productos que compramos cada día  producen grandes pérdidas de tierra fértil. Suelen proceder de algún corte de bosque, de alguna sobreexplotación de acuífero, de alguna mina o cantera o de algún bosque o pasto sobreexplotado. Todos estamos implicados en las causas y las soluciones. 

     No solo hace falta frenar las malas prácticas sino fomentar las buenas prácticas. Urge recuperar la vegetación autóctona y reforestar con especias apropiadas para cada tipo de suelo. En Kenia la premio Nobel Wangari Mathai ha dado un  ejemplo a seguir con la plantación de millones de árboles por parte del movimiento Cinturón Verde. También sería de gran importancia para los países de África que sufren de la deforestación poder recibir la transferéncia masiva  de la tecnología solar y otras fuentes renovables. Incluso en algunos lugares hace falta eliminar a una parte de los árboles de especies equivocados como ciertos pinos o eucaliptos, para sustituirlos por otros más apropiados para hacer frente a los incendios, la erosión y la calidad del suelo. Por ejemplo, en la región mediterránea urge fomentar y financiar la restauración y conservación de los miles de kilómetros de las terrazas históricas construidas de piedra que protegen de la erosión las laderas de los montes y que en muchos casos se encuentran en un estado de abandono.  

      La verdad es que el ambiente de la Convención no refleja la urgencia del problema. Esta Convención revela tanto las posibilidades como las graves carencias burocráticas y políticas de las estructuras de la ONU.  Hay muy poco control y evaluación de la situación sobre el terreno.Incluso la Convención carece, a causa del rechazo de algunos países,  una una definición clara de qué es una zona desertificada o de un metodo científico homologado para registrar objetivamente el avance o retroceso del desierto.  Además, la eficacia administrativa deja mucho que desear en unas reuniones interminables y poco prácticas. Y para empeorar todo los Estados Unidos ya acumula una deuda de mád de 5 millones de euros con la actividades de la Convención. 

      La Unión Europea ha propuesto una profunda reforma de la Convención contra la desertificación para aumentar su efectividad y orientar sus acciones según parámetros científicos. 

      La desertificación es un enorme desafío para la humanidad. Hasta ahora la respuesta institucional ha sido insuficiente, la financiación raquítica y la voluntad política retórica. Nos urge recuperar una relación mimosa con la tierra que nos da sustento.  No podemos permitirnos el lujo de que el suelo fértil se vaya cada vez más con el viento, el sol y el agua.  

David Hammerstein

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15 août 2007 3 15 /08 /août /2007 10:08

Conviene recordar la sabiduría contenida en algo que Albert Einstein dijo una vez: “si las abejas comenzaran a desaparecer, a la humanidad le quedaría pocos años de vida.” Es inquietante el hecho de que en el mundo entero las colmenas están quedando vacías y las abejas están desapareciendo progresivamente, y siendo que el 80% de las especies de plantas tienen flores que dependen de las abejas para ser polinizadas. Sin abejas no habría ni frutas ni legumbres. Las pequeñas abejas constituyen un eslabón fundamental en la cadena de la vida que quedaría rota sin ellas. Una de las funciones vitales de las abejas está en su participación activa en los procesos de regeneración del mundo vivo de las plantas. Este inmenso trabajo cíclico para la vida vegetal y las sociedades humanas hoy parece estar amenazado. En el último año ha habido una muerte masiva de abejas que está arruinando a gran parte de la industria apícola. En España han desaparecido más de 600 mil colmenas, en Estados Unidos más de un millón y medio de colonias han quedado vacías, en Alemania hay 25% menos colmenas y en Francia mil apicultores se ven obligados a abandonar su profesión cada año a causa de esta crisis. Los científicos se pierden en conjeturas sobre la causas de lo que llaman “el síndrome de colapso de las colonias”. Es evidente que el papel de los insecticidas ha sido un factor importante. Otra posibilidad considerada por algunos son las cosechas transgénicas de maíz que han incorporado genéticamente la función de un insecticida natural justamente en el polen que las abejas llevan a sus colmenas. Hasta se ha llegado a hipotetizar científicamente la pérdida de las abejas a las ondas electromagnéticas de la telefonía móvil. Obviamente, los monocultivos intensivos (como los cítricos híbridos valencianos que vetan la presencia de colmenas), la modificación del paisaje con la desaparición de los prados y las masivas urbanizaciones han sido variables en reducir el hábitat de las abejas. Incluso, según algunas voces, la misma apicultura químico-intensiva de pocas variedades de abejas domésticas ha provocado mayor vulnerabilidad a las plagas y ha reducido la diversidad de las abejas silvestres, debilitando a ecosistemas en general. La falta de producción de miel en Europa ha aumentado la dependencia de la miel importada, sobre todo de la China. En los últimos años ha habido numerosas alertas sanitarias de la Comisión Europea ante la repetida presencia de altos niveles de antibióticos y de pesticidas prohibidas en lotes de miel china importada. Huelga decir que debemos exigir las mismas normas sanitarias a los productos de fuera que obligamos a nuestros apicultores. Podemos estar ante una seria amenaza de una triste “primavera silenciosa”, como apuntaba Rachel Carson hace 40 años, solo que esta vez sería sin el zumbido de las abejas y con una seria merma a la diversidad vegetal con consecuencias ambientales e económicas incalculables. Esta crisis exige una reacción institucional y científica fuerte y coordenada a todos los niveles.

 

 

David Hammerstein, Eurodiputado de Los Verdes

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15 avril 2007 7 15 /04 /avril /2007 18:57

¡ QUEREMOS VIDA !

Mujeres y Naturaleza somos una asociación y red de simbiosis cooperativa entre mujeres muy diversas en edades, estudios, cultura, trabajos, aficiones, y lugares de residencia. Nos une un sentimiento común de afinidad y de afecto hacia el conjunto de los seres vivos y nuestro planeta terrestre, y queremos luchar contra la alienación respecto a la naturaleza y la ausencia de interacciones respetuosas con ella. Como mujeres que somos, reconocemos nuestra esencial identidad de ser seres vivos y de ser parte de una humanidad más amplia que habita en nuestra casa planetaria y en convivencia con el resto de animales y ecosistemas. También reconocemos que la conservación e integridad de la naturaleza en la que nacemos y de la que dependemos, es una tarea urgente y necesaria para la supervivencia global de nuestras sociedades humanas, y para poder gozar de unas condiciones dignas y suficientes de bienestar y salud. Como mujeres y como parte de la naturaleza que como seres vivos somos, nos sentimos comprometidas y responsables con el mundo vivo de nuestro frágil planeta, cada vez más amenazado y esquilmado a causa de nuestros destructivos estilos de vida y formas de producción y consumo. No tenemos una visión idealizada ni romantizadora de la naturaleza, ya que sabemos que es el ejercicio de una violencia estructural y de una violencia directa el medio central que crea y sostiene su actual sometimiento. Como mujeres plurales y distintas que somos, y como habitantes de una misma limitada casa común y terrestre que no conoce fronteras ni separaciones radicales, nos sentimos solidarias y particularmente afectadas por un mundo vivo que padece y sufre. Sabemos que lo que a la naturaleza le suceda también nos ocurrirá a nosotros, como seres vivos y parte de ella que somos. Como mujeres, al igual que la naturaleza somos productoras y regeneradoras de la vida, y realizamos el trabajo diario de su cuidado y protección en los contextos y relaciones cotidianas en los que estamos inmersas. Tenemos la certeza arraigada de que en el fondo formamos parte del mismo mundo vivo, y celebramos que toda la humanidad nace de la fuerza creativa de las mujeres y de la naturaleza. Pero como mujeres que somos, reconocemos que también somos víctimas específicas del inmenso daño y dolor infringido a la naturaleza. Nuestros cuerpos y nuestra salud se resienten de manera singular ante las numerosas contaminaciones y riesgos presentes en las actuales formas de vivir de nuestras sociedades. Como mujeres que celebramos nuestros vínculos comunitarios y de conexión con el mundo físico al que pertenecemos, hemos decidido establecer redes estables y conexiones múltiples que nos asocien y unan en profunda amistad a pesar de nuestras diferencias, porque sabemos que del poder del abrazo y la fuerza de la empatía entre nosotras constituye una buena manera de afrontar las duras verdades de la opresión y el sufrimiento que afectan a la naturaleza y a los seres humanos. Nuestro trabajo y objetivos diarios están en querer impulsar nuevas formas de convivencia, conocimiento y reflexión que aporten la sabiduría práctica necesaria para satisfacer con éxito nuestras necesidades vitales haciendo las paces con el planeta.

MUJERES y NATURALEZA PARA CONTACTOS: esther@villena.com, syte@sytesa.com, ereacremades@hotmail.com

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