Overblog
Suivre ce blog Administration + Créer mon blog

Búsqueda

Los Verdes

24 janvier 2009 6 24 /01 /janvier /2009 22:58

Invito a mi blog a Manolo Barrero, concejal y lider de Los Verdes de Europa, que ha escrito este comentario sobre la crisis.  




OBSERVACIONES

 

Deberíamos ser mucho más precisos y no circunscribirnos solamente a la crisis económica y hablar de triple crisis. Es decir, financiera, económica y ecológica. Esta última ya existía y ahora, naturalmente,  se ve agravada. Pero deberíamos dejar bien claro – sobre todo para muchos ecologistas – que la mejor manera de combatirla es desmontando la ideología del consumo. Y sobre todo, borrando de nuestras expresiones el concepto de “desarrollo sostenible” que en definitiva, no es más que un concepto ético, que a fuerza de utilizarlo indebidamente ha acabado por convertirse en un tópico.

DESARROLLO y SOSTENIBLE es yuxtaponer dos palabras contradictorias

 

Para marcar muy nítidamente nuestras diferencias sobre el modelo, tanto con los neomarxistas como con los ultraliberales, deberíamos referirnos y utilizar más el término naturaleza. Pues para ellos es un término molesto, porque mencionarlo significa aceptar que sus teorías sobre el desarrollo están relacionadas con la realidad física del planeta. Sin embargo, toda su teoría la construyen sobre la ideología. A nadie se le oculta que la economía actual es esencialmente de naturaleza ideológica.

 

NUESTRAS ALTERNATIVAS

 

Debemos proponer un modelo económico, que como mínimo, no recurra al capital natural. Es decir, que sea capaz de vivir de las rentas de la naturaleza. Que además, tiene que ser un objetivo tanto desde el punto de vista económico y científico como moral.

Y por ejemplo, no estaría mal recordar que no pocos científicos consideran, que más que en el agotamiento de los recursos naturales, el problema está en la sobreabundancia. “La amenaza más importante está en la incapacidad del ecosistema global para  absorber toda la polución que se genera”

 

También deberíamos poner el acento sobre algunas contradicciones de los ecologistas. Cuando se habla de crecimiento cero o de estado estable, además de cometer un error se está diciendo una falacia. Aun cuando fuéramos capaces de estabilizar la economía, seguiríamos consumiendo el capital naturaleza. Consiguientemente, estaríamos en la misma situación, por lo tanto tenemos que acuñar la idea del fin del planeta. Es decir, que hay que libar la batalla contra el consumo. Y sobre todo, contra la sumisión publicitaria.

 

Nuestro modelo tiene que basarse esencialmente sobre la responsabilidad. Aunque no se pueda negar que la política y sus mecanismos puedan tener una importancia fundamental, siempre serán secundarios, mientras no exista un principio de responsabilidad, primero individual y después colectiva.

 

EL MOMENTO ACTUAL

Si nos atenemos a ciertas teorías, que hasta ahora hemos venido haciendo nuestras, como las de Edward Goldsmith, es evidente que una crisis económica mundial como la actual, dificulta y retrasa enormemente la crisis ecológica. No sólo porque las crisis no suelen tener efectos pedagógicos y en cambio suelen engendrar otros conflictos. A veces incluso de gran envergadura. Y ahí tenemos el ejemplo de la crisis de 1929. Fascismos, ultranacionalismos etc. Las crisis siempre suelen desembocar en nuevos y más fuertes poderes con todo lo que eso significa.

 

Por eso debemos de plantear el decrecimiento sostenible como una fórmula, por no decir casi la única que existe, para salir de la crisis.

 

Esta propuesta es la única que no generará una crisis social. Sin embargo, esta regulación forzada – y en pleno caos que se pretende hacer – sí está provocando una crisis social cuyas consecuencias aún están por determinar. Por ejemplo, en España donde la cifra de parados ya asciende – y estamos empezando – a 3.207.900 parados. Es decir, casi el 14% de la población activa. Esta situación sí que es un decrecimiento caótico. Y para comprobar sus efectos, ahí tenemos el caso de Rusia después de la caída del muro, que ha pasado de una economía de superpotencia a una economía de supervivencia. En términos ecológicos se puede decir que fue todo un éxito, puesto que las emisiones de gas a efecto invernadero disminuyeron en un 35%, pero en términos sociales ha sido una catástrofe.

 

En definitiva, que lo que nosotros proponemos es una reducción de la producción y del consumo para lograr una mayor equidad y que el actual sistema no salte descontroladamente por los aires. Pero siempre teniendo muy presente que el modelo actual está agotado.

 

EL PRINCIPIO DE RESPONSABILIDAD

 

1º) Debemos rechazar el desarrollo de cualquier tecnología que no dominamos. Por ejemplo, en materia de producción de energía nuclear, la ciencia todavía no domina la eliminación de los residuos. Otro ejemplo, la ciencia pretende combatir, por ejemplo, la obesidad actuado sobre la genética, cuando se puede resolver el problema cambiando la alimentación y los hábitos de vida. Son sólo dos ejemplos, pero se pueden citar infinidad de ellos.

 

2º) La solución para resolver esta triple crisis, no puede estar sólo basada en el conocimiento científico.

 

3º) Se necesita un modelo económico alternativo, con una mayor intervención a escala estatal y una administración mucho más democrática que la actual, buscando una armonización entre las opciones individuales y colectivas.

En este nuevo modelo, el principio de responsabilidad es muy importante, tanto de la política como del consumidor. En suma, una economía de mercado controlada, con el fin de evitar cualquier fenómeno de concentración. Y sobre todo, ir hacia un sistema que no genere publicidad, que según los más estudiosos del decrecimiento sostenible, consideran como imprescindible, para liberarse de la ideología del consumo.

 

4º) Los servicios públicos esenciales no podrían ser privatizados (educación, agua, energía, sanidad, transportes, seguridad etc.)

 

Con estos principios, la expansión del comercio real y equitativo sería una realidad y conllevaría el final de la esclavitud moderna y del neocolonialismo. O sea, un mudo más justo y solidario

 

 

 

Partager cet article
Repost0
1 janvier 2009 4 01 /01 /janvier /2009 13:53
A partir de hoy el billete del autobús en Valencia cuesta 1 euro y 25 céntimos. Además, RENFE ha subido el precio de sus billetes entre ciudades en el 6%. Al mismo tiempo el precio de la gasolina ha bajado mucho lo que abarata los viajes en coches particulares. Se reduce el incentivo económico para coger el autobús o el tren en lugar del coche. El transporte público se hace cada vez más caro a pesar de los grandes beneficios ambientales y sociales que representa. Todo esto sucede en el contexto de una crisis económica que deja a miles y miles de personas sin trabajo y con menos recursos para desplazarse.

Esta irracional política de precios no beneficia ni a la salud ni al bolsillo de la gente. Una política social y ambientalmente sensible abarataría sustancialmente el transporte público y al mismo tiempo colocaría un impuesto especial sobre el precio del petróleo, que ahora cae, para financiar la creación de empleo y para luchar contra el cambio climático.
Partager cet article
Repost0
12 novembre 2008 3 12 /11 /novembre /2008 09:06

"Salvemos los bancos. El planeta puede esperar."

La crisis económica del sobreconsumo y la misteriosa desaparición del cambio climático

         

El mundo al revés: Todos contra la crisis y todos contra el planeta. 

Cuando la economía española va bien, la vida de los ecosistemas pierde. Cuando, como ahora, el crecimiento del cemento y humo se frena, lo que beneficia generalmente al planeta, nos ponemos histéricos. Cuando el planeta se ahoga, la economía va bien. Pero si todos y todas somos parte de la suerte de la salud del planeta, ¿cómo podemos salir de este endiablado atolladero de autodestrucción y esquizofrenia?

Seguramente sería más sensato aprovechar y mantener el contexto de decrecimiento actual del consumo y adaptar las necesidades sociales y la economía a los límites finitos de unos sistemas naturales gravemente amenazados.
 
 

¿Por qué ya no habla casi nadie del cambio climático? ¿Por qué ya no posan los líderes mundiales con Al Gore y anuncian sus planes ecológicos? ¿Ha dejado de ser "el más importante desafío a que se enfrenta la humanidad"? ¿Cuando se consideran medidas billionarias contra la crisis financiera, por qué se olvidan totalmente de la crisis de supervivencia del planeta? Es evidente que cuando la economía entra por la puerta, el medio ambiente sale por la ventana.

   

Estamos entrando en un periodo de decrecimiento económico caótico, y la política dominante está pidiendo a gritos volver al modelo de crecimiento "de siempre" como sea. No importa cómo. Lo prioritario es recuperar cuanto antes la demanda de todo: petróleo, coches, cemento, tóxicos y apartamentos en la costa. Se añoran los días de antaño con el carro de la compra lleno y las grúas brotando como setas.  Con los gritos de "más madera contra la crisis", no parece quedar ni un ápice de conciencia de los límites de la naturaleza ni de la catástrofe climática que se nos viene encima. ¡Vaya caso más grave de amnesia colectiva!

   

Con esta crisis económica hemos constatado como la tan pregonada lucha contra el cambio climático ha caído en el agujero negro del cinismo y la hipocresía de casi todos los líderes políticos mundiales.  La máxima prioridad es salvar a los bancos. El planeta puede esperar.  Lo que más preocupa es la bajada de ventas de coches, y no la bajada de los indicadores de los ecosistemas que dan soporte a la vida.  Hay que reforzar el sector de la construcción como sea y no poner trabas ambientales a los "ladrillazos" por doquier. Las cementeras, las térmicas y los azulejeros, entre otros sectores, no pueden soportar más presiones para frenar las emisiones contaminantes y hay que olvidarse meter en la legalidad a los atropellos como el enorme vertedero químico de Huelva o como las minas a cielo abierto de carbón en León. Olvidemos de ajustar el precio de la electricidad ni el agua a la realidad del coste y ¡Qué alegría de que se desploma el precio de la gasolina! Sobretodo ¡Mantengamos a los niños contentos, sea como sea!.

 

Lo cierto es que el mismo modelo de sobreconsumo especulativo que ha provocado esta crisis es el que ha causado en los últimos 25 años la pérdida más rápida de habitabilidad y biodiversidad en la historia de la humanidad. Los préstamos basura han generado toneladas de basura bien real. Los bancos tóxicos han escupido unos tóxicos mortíferos por todas partes.  La frenética globalización económica ha despreciado olímpicamente el valor real de la producción de la Tierra al crear un boom financiero en el cual el dinero nacía de si mismo y sin apenas relación con el mundo material. Asi, todos cambiaban de tele, coche y ropa continuamente, mientras la renovación de la Tierra era muchísima más lenta.

 

Si el futuro realmente les importara a nuestros líderes podrían plantear la crisis como una oportunidad para reorientar y redimensionar  la economía hacía lo más importante: la defensa de la vida en la Tierra.  Se ajustaría las finanzas a la economía real, que es nada menos que la capacidad de carga del mundo biofisico que nos rodea.  Significaría una seria relocalización de la producción a favor de los productos locales y regionales. Significaría medidas fiscales contra la especulación financiera mundial, y contra la explotación de recursos escasos y contaminantes (sobretodo cuando caen sus precios), que se utilizarían para atender a la vez las necesidades básicas de los pobres del Sur y para luchar contra las múltiples crisis de supervivencia del planeta.  Se invertiría masivamente en la rehabilitación ecológica de viviendas, en el transporte público, en las energías renovables descentralizadas, en la innovación tecnológica y la investigación con fines sociales y ambientales, en aumentar el flujo de información, la transferencia tecnológica y la cultura a través de redes abiertas.

 

Lo que nadie pone sobre la mesa son cambios estructurales en el mundo financiero para favorecer fines sociales y ecológicos en beneficio de la futura salud el planeta. Nadie plantea que esta crisis ha sido causada por lo mismo que destruye nuestros ecosistemas de soporte de la vida: el sobreconsumo.  En cambio, se presupone que basta con devolver un poco de "estabilidad y seguridad" a los movimientos de capitales para animar a la economía mundial hacía otro ciclo de feliz crecimiento.  Sobre lo social y ecológico, hay casi un consenso de que funcionará "el goteo hacia abajo" de la prosperidad para tratar a la pobreza y a la crisis ambiental. Es decir, primero crecemos y después repartimos y limpiamos.

 

Si uno escucha los lamentos sobre la crisis financiera de nuestros líderes de todos los colores es como si añoraran la maravillosa situación económica de hace unos pocos años en medio del boom urbanístico y especulativo. 

 

No señores. No volvamos a las andadas de una economía casino y destructiva.  En cambio, debemos considerar esta crisis como una oportunidad para sentar las bases para otra economía que respeta la fundación natural de nuestras sociedades. Solo se puede conseguir si aprovechamos el contexto de "decrecimiento" actual para convertirlo en un decrecimiento sostenible, es decir un modelo económico que reduzca el consumo de los bienes del planeta y a la vez apuesta por los  bienes inmateriales de la información, la cultura y la imaginación para asegurar una vida feliz y larga para la gran mayoría de la población mundial.

 

 

Partager cet article
Repost0
27 octobre 2008 1 27 /10 /octobre /2008 16:03

Mi amigo Vicente de Valencia llama coloquialmente  "cascaos" a sus colegas de la "diversidad funcional". Habitualmente son socialmente más conocidos como los "discapacitados" o los "minusválidos". Después de haber disfrutado con ell@s en Madrid y en Valencia en la I y II  Marcha Por la Visibilidad de la Diversidad Funcional, he comenzado a apreciar la importancia y la enorme profundidad de las demandas de derechos y libertades básicas de los "cascaos". Desde la sabiduría de sus líderes "independentistas", como Patxi de Estepona, exigen el derecho a la dignidad de poder disfrutar de una autonomía y vida independiente.

Con humildad y mucho aprecio, expongo a continuación algunas de las lecciones que he aprendido:


1.  La visibilidad y reconocimiento de la diversidad funcional.   

La sociedad no suele permitir ni favorecer que las personas con una "diversidad funcional" disfruten y se relacionen con normalidad en los espacios públicos, tal y como lo hacen el resto de personas. ¡Un simple escalón se puede convertir en una tragedia que ayuda al encierro y aislamiento personal! 

Hoy se discrimina a estas las personas en numerosas facetas y relaciones cotidianas de la vida. Se las elimina de los espacios públicos y se las recluye espacios privados, al igual que en el pasado se ha discriminado a las mujeres o a otras minorías. Se convierten así en personas socialmente invisibles y devaluadas, al ser identificadas y reducidas a una anomalía o discapacidad. Tan solo adquieren algún protagonismo y visibilidad social cuando se las estigmatiza como un desafortunado grupo de personas carenciales o de enfermos, con necesidad de asistencia o de socorro caritativo.

Un primer paso para conseguir el respeto, el aprecio y la integración social de los "cascaos" es la ruptura con la marginalidad física, sociocultural y política que padecen. Tienen que tener oportunidades de romper las paredes de sus encierros involuntarios y con ello poder salir de sus guetos domésticos para ocupar todos los espacios públicos, los lugares de encuentro social y los lugares de tiempo libre y de trabajo. Hoy el avance político y social de los "cascaos" empieza en la calle, ahí se están dejando oír cuando están ocupan las calles y plazas, las aceras y los parques, y esto es vital para conseguir la visibilidad y la aceptación de las personas con diversidad funcional y su participación activa en sociedad.

2.  Accesibilidad, cercanía y ciudad verde. 

 Gran parte de lo que necesitan y demandan "los cascaos" coincide con el programa verde en el medio urbanizado de ciudades y pueblos: la eliminación de las barreras arquitectónicas en los barrios y zonas urbanas para favorecer cotidianamente la movilidad, el encuentro humano, y el acceso a comercios y servicios de todo tipo. 
 

La posibilidad de desplazarse exige también el fin de la dictadura caótica de los coches que llenan y bloquean las calles, las aceras, los parques y plazas, y que además de afear e imposibilitar el disfrute del paseo y del encuentro social entre calles, edificios y plazas, contaminan con decibelios insoportables y hacen insalubre el aire que respiramos. Es necesario un transporte público con medios específicos adaptados para estos "ciclistas", más zonas peatonales y más espacios verdes. También la calidad de la habitabilidad urbana y de la vida de los "cascaos" necesita mejorarse con más carriles bici ya que las personas que van en sillas de ruedas ¡también son ciclistas!. 

Muchas de las exigencias urbanísticas y sociales de accesibilidad y de proximidad en los intercambios ciudadanos son las mismas que exige la sostenibilidad urbana y la urgente lucha contra el cambio climático.

3.  ¡Dignidad, autonomía e independencia!  

Al igual que los demás seres humanos, "los cascaos" necesitan y exigen el poder tener unas vidas con la máxima autonomía posible para su disfrute, para convivir y relacionarse con los demás, para amar y ser amados, para crear. No quieren ser considerados solo como una carga para las familias o para las instituciones públicas o privadas. Por el contrario, quieren aportar vida, imaginación y trabajo a la sociedad. 


Sin embargo, las actuales leyes y políticas públicas tienden a perpetuar los estigmas socioculturales de rechazo y exclusión favoreciendo la dependencia completa de la familia, la extrema medicalización, y con ello la marginación y el aislamiento social. El tinte benéfico de las actuales políticas sociales de vivienda, de inserción laboral, o de enseñanza, son un claro obstáculo a la calidad de vida y a las posibilidades de una vida autónoma e independiente de las personas con diversidad funcional.

4.  La economía social del cuidado y la solidaridad.

Una reivindicación fundamental de "los cascaos" es la apuesta por una verdadera economía social basada en el cuidado recíproco y el reconocimiento de la singularidad y dignidad de las personas diferentes. Se trata en realidad de una moral práctica basada en la economía relacional y convivencial, por cierto, algo que históricamente han desarrollado masivamente las mujeres y las culturas femeninas de gratuidad, donación y cuidado de los otros cercanos. 

Esta ética convivencial y de lazos comunitarios es primigenia y fundante de las mismas sociedades de seres humanos, y desarrolla los valores de donación y los intercambios de bienes relacionales e inmateriales básicos para una vida digna de ser vivida. Es esta la ética que hoy la reivindican "los cascaos". Esta nueva cultura convivencial a su vez ayuda al fomento de las redes de solidaridad y cohesión social, es decir, el tejido humano tan amenazado por las nuevas formas de desigualdad y de individualismo insolidario y por la creciente descomposición de los lazos comunitarios. 

El dar prioridad al cuidado de las personas por encima de los fríos cálculos económicos pone en cuestión la lógica del simple beneficio económico privado. Pero tristemente, hoy parece que sí que hay mucho dinero público para salvar los apuros económicos de la banca, pero en cambio hay muy poco dinero para dignificar la vida de las personas con una necesidad social. 

5.  El derecho a una vida digna es antes que el derecho a una muerte digna.

Una ignominia y vergüenza pública más: recientemente la publicidad política ha dado un cierto protagonismo y visibilidad a los "cascaos", pero representándolos falsamente como personas que quieren dejar de vivir y desean suicidarse.  


Ríos de tinta se han vertido en el debate público sobre la eutanasía y el derecho a una "muerte digna". El mensaje subyacente puede ser bastante hiriente y asimilable a las peligrosas políticas eugenésicas de limpieza social cuando se trata de las personas con diversidad funcional, ya que sugiere que no merece la pena vivir cuando se padecen unas severas limitaciones físicas. En cambio, hay muy poco debate en los medios de comunicación sobre como conseguir una vida digna para estas mismas personas.  

Conviene recordar que los primeros valores éticos y derechos han de estar por la defensa de la vida, la dignidad y la salud. Tendremos por tanto que defender a la vez la vida de las personas y también del planeta entero, ya que es su salud y biodiversidad es la primera condición de nuestra propia vida y existencia. 

¡Primero vida digna, después muerte digna!

Partager cet article
Repost0
1 octobre 2008 3 01 /10 /octobre /2008 16:59

 

     

1. ¡Viva el libre mercado! ¿Porque sufren una repentina afonía el gran coro de  conservadores y liberales de todos los colores políticos que llevan años sermoneándonos sobre las bondades de la desregulación de la economía, la no intervención del estado y las maravillas del libre flujo de capitales?

 

2. ¡Salvemos los bancos! (¿y después el planeta?) ¿ Porque el gobierno de EE.UU. y casi todos los dirigentes europeos apoyan el Plan Bush para salvar con el dinero público las instituciones financieras irresponsables y corruptas en lugar de utilizar el dinero para ayudar a las personas que sufren las consecuencias de la crisis? ¿Porque la supervivencia de algunos bancos es más importante (en inversiones públicas) que la del planeta y de sus habitantes pobres?

 

3. La bolsa sube, la vida baja ¿Estábamos realmente en el mejor de los mundos posibles hace unos años en medio de los boom urbanísticos, la creación de empleo en las obras y la subida de la bolsa?

 

4. ¡Más madera!  ¿Hay que hacer lo que sea para acelerar y calentar la economía y el consumo, como dice casi toda la clase política y sindical? ¿Es la cura o la enfermedad? ¿Hay peligro de que el tren de la economía vaya demasiado lento o demasiado de prisa? ¿Quien gana? ¿Quien pierde? ¿Si no ahora, cuando?

 

5. ¡Crisis económica contra la crisis climática! ¿Si el resultado de la crisis es mucho menos destrucción ambiental es posible que hayamos encontrado por fin la forma de combatir el cambio climático y reducir las emisiones contaminantes?   O en otras palabras: ¿Si conseguimos que haya menos préstamos basura y menos bancos tóxicos, habrá menos basura y menos tóxicos?

 
Algunas muy breves respuestas (pronto haré un análisis más extenso):



 
1.  Regular para orientar el dinero hacía fines justos y ecológicos Hay que regular fuertemente a nivel mundial al sector financiero y al flujo de capitales para obligar unos mínimos objetivos sociales y ambientales y de la estabilidad financiera no especulativa. Es imprescindible controlar estrictamente la concesión de créditos y operaciones financieras de todo tipo. Hace falta tomar en serio de una vez el blanqueo de capitales, los paraísos fiscales y la evasión fiscal.

 

2. Los bancos que han creado la crisis no merecen ser salvados, la mayoría de sus clientes corrientes, sí.  El dinero público se necesita para luchar en contra del cambio climático y la desigualdad social, no para regalar a la banca. Es un escándalo que en España nuestros depósitos solo tienen un seguro hasta los 20 mil euros en caso de ulna quiebra bancaria mientras en EE.UU ahora será 10 veces más.  Hay que construir otro modelo sistema financiero sobre unas nuevas bases seguras y democráticas.


 
3. Volver a las andadas especulativas del boom inmobiliario sería volver al problema y no a la solución.  La burbuja urbanística y los créditos que la hinchaba han sido unos de los motivos de la actual crisis. No queremos volver a la época de beneficios espectaculares en la bolsa que poco tienen que ver con la economía real. Hay que redimensionar y relocalizar la economía, creando unas reglas claras en contra de operaciones financieras y constructivas desbocadas y alejadas de las necesidades reales.

 

4. Como con la comida y el amor, "slow is beautiful" (Lo lento es bello)   La temeraria actividad frenética de la globalización financiera  tiene efectos contradictorios y autodestructivos: da vértigo para seguir el ritmo mientras que da miedo para frenar y, quizás,  descarrillar. En cambio, hay que aceptar una economía más lenta y segura que también puede ser más justa y verde al no basarse en el crecer por crecer.


 
5. El crédito excesivo hipoteca el planeta. ¡Sí, el planeta gana con esta crisis!   Conforme la burbuja crediticia ha crecido, ha avanzado más de prisa la destrucción del medio ambiente por la locura de la sobreproducción y el sobreconsumo.   Los préstamos fáciles y de basura han posibilitado un consumo muy desmesurado y obsceno que ha sido mucho más allá de nuestras posibilidades económicas y ecológicas.  Por paradójica que parezca esta crisis favorece los ecosistemas que dan suporte a nuestras sociedades. Hay que "decrecer de forma sostenible" lo que quiere decir que la economía física de materiales de la naturaleza tiene que encogerse mientras la economía de las personas y su entorno puede prosperar si somos capaces de aplicar unos cambios políticos y culturales sabios que priorizan la vida, la salud y el futuro.

 

Partager cet article
Repost0
16 septembre 2008 2 16 /09 /septembre /2008 13:09

DE LA DEPENDENCIA A LA AUTONOMÍA PERSONAL, DE LA "MUERTE DIGNA" A LA VIDA DIGNA

      

Centenares de sillas de ruedas llenaban la calle Atocha de Madrid con música marchosa, un montón de energía positiva y muchas ganas de protestar por la vulneración de los derechos de personas con "diversidad funcional". Me quede impresionado y emocionado por conocer un liderazgo brillante y valiente,  una estrategia colectiva que busca aliados y presión ante la dejadez temeraria de todos los estamentos de la administración. Centenares de familiares y amigos se juntaban en la fiesta por la igualdad y la justicia.


Exigen el cumplimiento de las leyes,  reivindican la visibilidad ante la sociedad y rechazan que la diferencia física signifique marginación y discriminación. Hay una enorme brecha entre las medidas sociales pregonadas a los cuatro vientos (Ley de igualdad de oportunidades, Ley a favor de la accesibilidad y Ley de Dependencia),  y la realidad diaria de insensibilidad institucional y jurídica.  Critican la escasa aplicación de la "Ley de Dependencia", que apenas llega a una pequeña minoría, y con servicios que sólo llegan para levantar a una persona de la cama por la mañana y para acostarla por la noche, cuando muchas personas necesitan un asistente personal. Fulminan a los ayuntamientos que permiten la ilegalidad masiva de la inaccesibilidad de tiendas, instituciones y calles céntricas bloqueadas por coches.  Ponen el grito al cielo por la gran dificultad de poder viajar por las políticas de empresas como Renfe que solo reservan 1 o 2 plazas por cada tren para sillas de ruedas que no se pueden comprar por internet ni con descuento, de la escasez de taxis o autobuses a los cuales pueden subir. También es criticada la poca inserción en el mundo laboral. La lista de incumplimientos es interminable.


Pero sobretodo lo que piden muchos de los manifestantes, como mis amigos Patxi de Estepona y Vicente de Valencia, es la oportunidad de tener el máximo de autonomía personal para disfrutar de una vida digna.  Según ellos las prácticas institucionales existentes perpetúan la dependencia de las personas con otra capacidad física y refuerza el sacrificio de las familias. Para muchas de las personas que se desplazan en una silla de rueda lo que quieren es la "independencia" para vivir, amar y crear. Se consideran los verdaderos "independentistas". Tienen muchas ganas de vivir y les molesta que el debate público sobre la eutanasia o "la muerte digna" sea cuando más se habla de discapacitados en España.  Esta polémica contiene el mensaje subyacente hiriente y falso de que no merece la pena  vivir con una limitación física importante. En cambio, lo que mis amigos consideran más importante que la forma de morir, que por supuesto debe ser digna, es la posibilidad de primero disfrutar de "una vida digna".

  

Os animo a visitar la página web http://www.minusval2000.com/relaciones/vidaIndependiente/

Partager cet article
Repost0
23 juin 2008 1 23 /06 /juin /2008 13:43

 

 

        DE LA CRISIS ECONÓMICA A LA REVOLUCIÓN ECOLÓGICA

 

             ¿ No es más importante salvar el planeta y el empleo que salvar la banca? Centenares de miles de parados del sector de la construcción podrían estar trabajando en la rehabilitación ambiental de millones de edificios para mejorar su eficiencia energética y para la integración arquitectónica de la energía solar, tanto térmica como fotovoltaica.   Hacen falta muchos fontaneros para que se caliente el agua  de nuestras casas con el sol, la forma  más eficiente de la energia solar.  Una masa de electricistas, albañiles y carpinteros podrían  estar preparando ecológicamente el parque de viviendas y oficinas españoles para los grandes retos de la época solar y pos-petróleo que se avecinan.   Sí, la crisis puede convertirse en una oportunidad si se orienta la política hacia lo social y ecológica en lugar de solo mimar los sectores económicos dominantes y destructivos de siempre.

               Hace falta que la política dé un marco legal, unas ventajas fiscales y unas inversiones públicas bien encaminadas hacía miles de iniciativas descentralizadas y socialmente responsables. Actualmente no se está haciendo  porque nuestros gobernantes y grandes empresas siguen estando adictos a las pautas anacrónicas y autoritarias de los enormes proyectos centralizados de centrales eléctricas e de infraestructuras.  Es una cuestión del miedo a perder el control y  del asfixiante poder de las grandes empresas.  Es también una cuestión cultural de una sociedad que le cuesta romper con unos hábitos enrocados que nos están llevando al desastre ambiental y social. 
            Está claro que en esta crisis vamos a decrecer. ¡Seamos sensatos y                          
"descrezcamos ecológicamente"!

Partager cet article
Repost0
17 juin 2008 2 17 /06 /juin /2008 15:41

La Directiva de Retorno de la Unión Europea, para determinar las normas europeas para la devolución de inmigrantes irregulares, se discutió y se aprobó en el pleno del Parlamento Europeo el miércoles pasado en Estasburgo. Yo fuí uno de los 5 diputados europeos de los 54 españoles en el Parlamento Europeo que votamos en contra de esta normativa indigna.

 

 Es verdad que nos hace falta una política europea de inmigración pero esta propuesta es represiva e inhumana. No habla de organizar la inmigración o de la protección de los más débiles, solo de expulsar a millones de personas en tiempos de crisis económica. Es una propuesta de "usar y tirar" para los tiempos económicos de vacas flacas. 

 

 La Directiva debilitará la garantías legales de los inmigrantes en países como  España, que tienen actualmente un marco más garantista. Uno de los aspectos más criticables de la Directiva es la posibilidad legal de encerrar durante 18 meses a adultos o incluso a menores por el simple hecho de no poseer papeles

 

Además, es inaceptable  de prolongar la detención si el país de origen no coopera en mandar los papeles correctos. En la práctica esto significará que cuanto más dure la detención más difícil será el regreso del inmigrante.

 

Especialmente negativo es la propuesta de permitir la deportación de una persona inmigrada a su "país de tránsito".  Significará mandar desde España a muchas personas africanas subsaharianas a Marruecos donde pueden ser encarceladas o sufrir una situación muy precaria.


Es profundamente injusto e inhumano prohibir la entrada al UE durante 5 años a personas que simplemente han venido a Europa para visitar a un miembro de su familia. La regla no toma en cuenta las circunstancias familiares de cada individuo al prohibir la entrada a la UE.

 

 

Esta Directiva puede suponer una ligera mejoría en algunos países de la Unión pero en general impone el denominador común más bajo y elimina muchas garantías legales que todavia existen en países como España.

   

Partager cet article
Repost0
11 juin 2008 3 11 /06 /juin /2008 16:45

Crisis económica y crisis ecológica               por Manuel Barrero, oficina verde europea

El vicepresidente del Gobierno y ministro de Economía, Pedro Solbes, exige la moderación salarial por el “frenazo económico”. A penas tres meses después de haber negado la crisis, por fin reconoce que estamos ante un cambio de ciclo económico y que el “expansionismo” de los últimos años se ha acabado. Sin embargo, el Gobierno aún se resiste a utilizar el término crisis. Pues bien, mal que le pese al Gobierno que preside José Luís Rodríguez Zapatero, estamos ante una crisis cuya salida no depende ni de España ni siquiera de Europa, sino de países como China o India, que se están revelando como los verdaderos motores del crecimiento económico mundial.

Lo que ocurre, y esto es inédito, es que nuestro planeta se enfrenta con el agotamiento de los recursos naturales, confirmado por la continua subida de precios de las materias primas, ante el desequilibrio que se produce por la insuficiencia entre la oferta y la demanda. Y todo ello con el cambio climático como telón de fondo. Es decir, otra crisis de innegable envergadura, que como consecuencia del efecto invernadero ya está produciendo efectos en el sector agrícola. Esa disminución de rendimiento está provocando un alza de precios, agravada por la disminución de las superficies cultivables, a favor de la colonización urbana y de los agrocombustibles.

La inflación no se contiene con medidas compensatorias a determinados sectores como pretenden hacer algunos gobiernos y entre ellos el nuestro. Las revueltas, por ejemplo, en los continentes africano y asiático por las constantes subidas de precios de los alimentos básicos como el arroz, constituyen una muestra de que esta inflación no es monetaria. Y si no tiene un origen monetario tampoco puede ser combatida por medio de políticas monetarias como pretende el Banco Central Europeo. Hoy ya no es posible recurrir a la clásica técnica de reactivar el consumo para relanzar el crecimiento. Esencialmente, porque esta cultura depredadora de los recursos naturales provoca grandes tensiones en los mercados de materias primas y las amplifica en los mercados financieros.

La globalización de los modelos de producción y consumo, hacen que el crecimiento de algunos ya no pueda ser compensado por la explotación de otros. La huella ecológica demuestra que necesitaríamos tres planetas como el nuestro para generalizar un sistema de consumo equivalente al de los países desarrollados de la UE, como Alemania, Inglaterra o Francia.

Se necesita una política estructural a nivel mundial. Modificando, naturalmente, el modelo de producción para evitar la depredación de los recursos naturales. Y de ese modo, modificar también las relaciones sociales.

Al menos esa es la visión que tenemos de la crisis desde la ecología política. Hacemos una prioridad de la reforma política de transformación social y ecológica desde la perspectiva territorial. Es indispensable conseguir un riguroso respeto por nuestros ecosistemas. Necesitamos un nuevo compromiso social. Y sobre todo, abandonar esa lógica que tantos efectos perversos está produciendo, como es la economía “sólo de mercado”. Hoy, y todavía más en el futuro, ese compromiso social será necesario, por no decir indispensable, para garantizar a todos los damnificados por el cambio climático un mínimo vital. De ahí la necesidad de poner en práctica políticas de inversión selectiva. Es decir, Norte/Sur. Y es evidente, que todo esto no se podrá hacer mientras no haya una verdadera regulación financiera. Que es lo mismo que abandonar cuanto antes la lógica liberal que tantos efectos negativos está teniendo para los más pobres.

El ministro Pedro Solbes exige la moderación salarial, pero omite que cuando el barril de petróleo se encarece un dólar, compañías petroleras como Total realizan un beneficio de 150 millones de euros. Y algo parecido ocurre con el resto de las compañías petroleras. Esas mismas, que en buena medida son en parte responsables de esta crisis, están siendo al mismo tiempo las grandes beneficiarias. Y sin embargo, a los únicos que se les pide moderación y sacrificio es a los de siempre.

El presidente Zapatero acaba de ganar unas elecciones, porque fue capaz de convencer a la mayoría de los españoles de que no había motivos para preocuparse por la situación económica. Tres meses después se ha desplomado el sector de la construcción, el del transporte tiene medio paralizado el país, el pesquero ya no sale a faenar y el consumo en general está en caída libre. Y todo lo que se les ocurre a los ministros es la moderación salarial y medidas compensatorias para acallar a los sectores más revoltosos. Cuando en realidad estamos inmersos en una gran crisis económica y ecológica de gran envergadura. Consiguientemente, la solución no está en las políticas monetarias, como algunos pretenden. Ni tampoco podemos seguir creciendo en detrimento de los más pobres. Vamos, que estamos en el atolladero y la cosa va para largo.

 

Partager cet article
Repost0
31 mars 2008 1 31 /03 /mars /2008 13:22
 
Morir de hambre por el éxito de  la  globalización en la producción y el consumo

Probablemente, si las cosas siguen como hoy van, y si continúan las actuales tendencias mundiales en la producción y venta de cereales, dentro de unos pocos años decenas de millones de personas sufrirán grandes hambrunas a consecuencia de una combinación de factores como son la creciente demanda de arroz, el alza del precio de los combustibles, la degradación ambiental de sequía y desertificación que acompaña al cambio climático, y con todo ello, la gradual desaparición de las tierras fértiles, en particular los arrozales. Ya el precio del arroz y otros productos alimenticios de primera necesidad como son el trigo, soja y maíz se han disparado sus precios durante el último año.  En el caso del arroz, que ha subido casi un 80% en los últimos meses, la situación es especialmente crítica ya que tendrá dramáticas consecuencias sociales sobre centenares de millones de pobres en países como Bangladesh, Indonesia, la China y las Filipinas, que solo pueden asegurar una suficiencia alimentaria si hay un precio asequible de este alimento que es la base de su dieta diaria. 

Las tierras más fértiles se pierden ante el avance de la expansión urbana e industrial, y además, también los agricultores prefieren cultivar cosechas más orientadas hacia la exportación y las crecientes sequías hacen  que los arrozales sean inviables. Los principales países exportadores de arroz como son Vietnam y Tailandia, son cada vez menos capaces de satisfacer la demanda exterior de arroz por las pérdidas de decenas de miles de hectáreas de cultivo cada año. Como ha afirmado el Ministro de Agricultura Vietnamita Cao Duc Phat "En cinco años, la pérdida de arrozales equivaldrá el volumen actual de exportaciones,  lo que significará que no dispondremos de arroz extra para exportar y que la seguridad alimentaria estará amenazada." Este año Vietnam reducirá sus exportaciones de arroz en 20% comparado con el 2007, y esta medida tendrá un gran impacto social sobre países importadores como Filipinas o Indonesia. El responsable camboyano Kit Seng ha vaticinado que "pronto faltarán campos de cultivo y los precios de los alimentos básicos se convertirán en un lastre para el país."

   No hay buenos augurios para el futuro en el terreno de la alimentación humana en el planeta.  Aunque el precio del combustible ya supera los cien dólares el barril de petróleo, y ya muchos analistas proyectan que puede llegar hasta los 150 o incluso los 200 dólares, la China y otros países siguen asfaltando a gran parte de su rica agricultura periurbana que alimenta sus mercados locales. El cambio climático, los grandes proyectos hidráulicos, unos acuíferos diezmados y la contaminación industrial desbocada, están haciendo estragos en los cada vez más escasos recursos hídricos necesarios para la agricultura asiática.  

Pero las prioridades políticas de los gobiernos parecen estar ciegas y sordas a los déficits alimentarios que se avecinan, continúan apostando por un crecimiento económico basado en la industria, la construcción salvaje, y las exportaciones de cualquier cosa.  La productividad agrícola orientada hacia la seguridad alimentaria de la mayoría de las poblaciones simplemente no es lo más importante para los gobiernos asiáticos ni para sus socios europeos y americanos. Solo con importantes giros de rumbo de las insensibles pautas económicas mundiales y del modelo agrícola especulativo, y junto a una firme defensa de los ecosistemas locales y globales podríamos llegar a tiempo de frenar esta catástrofe ecológica y alimentaria que se avecina. El desgobierno irresponsable de la globalización económica amenaza con provocar lo que sería la primera gran hambruna del siglo XXI.  Pero esta vez, la causa no serán las guerras. Tampoco será consecuencia de una crisis económica más. Se trata más bien de lo contrario. Será el resultado terrible del propio "éxito" combinado de nuestro sistema de producción y consumo.

David Hammerstein
Eurodiputado de Los Verdes
Partager cet article
Repost0