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Los Verdes

15 juin 2009 1 15 /06 /juin /2009 05:33

 

    La reciente decisión del Gobierno de aumentar la presión fiscal sobre la gasolina y el tabaco es doblemente acertada.  Por un lado genera recursos públicos para sufragar los gastos de la crisis económica, y con ello pagar el subsidio de desempleo, mientras que al mismo tiempo desanima el uso del coche y el hábito de fumar, es decir, dos actividades contaminantes de bienes comunes como son la atmósfera y el aire, y esenciales para nuestra salud y la del planeta . 

 

     Conviene recordar que desde hace un año ha caído el precio del petróleo casi el 50% y que la presión fiscal de España es de la más bajas de Europa. Ya era hora que se tomara una medida de este tipo, aunque resulte muy embrionaria e insuficiente. Es de pura lógica económica y ambiental. 
 

    Además, son unos impuestos justos a pesar de ser indirectos ya que todos y todas nos beneficiamos por la mejora de la salud ambiental y el fumar menos (como resultado de un precio mayor), y además, son las personas con menos ingresos económicos las que más van a beneficiarse de las políticas sociales que han de financiarse con los ingresos obtenidos por el aumento de los impuestos sobre la gasolina y el tabaco.

 
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25 mai 2009 1 25 /05 /mai /2009 09:43

Ayer el Presidente Zapatero afirmó que hay que cambiar de modelo económico pasando de tener "montañas de cemento a montañas de conocimiento."  Mejor tarde que nunca. Pero me hubiera gustado oír lo mismo hace cinco años acompañado por un giro político a tiempo en contra del ladrillo, lo que nos hubiera ahorrado mucho sufrimiento social y ambiental. Es chocante recordar que solo han pasado dos meses desde que el mismo PSOE en el Parlamento Europeo luchó con uñas y dientes en vano en contra del Informe Auken que criticaba las nefastas consecuencias económicas del desbocado modelo urbanístico español.  
 
Presidente Zapatero: ¡Bienvenido al club! Algunos llevamos muchos años advirtiendo de los peligros del modelo especulativo español. Ahora toca ser consecuente con su nueva apuesta económica.

En un reciente artículo en La Vanguardia el sociólogo
Manuel Castells critica la contradicción con el cambio pregonado por Zapatero con el dar subvenciones a la compra de coches de una industria anacrónica o  de pensar que con simplemente inundar la aulas con ordenadores vamos a dar la campanada en la sociedad del conocimiento, cuando esto requiere una inversión y formación de una generación. Además, Castells hace una llamada a favor del apoyo del tercer sector de economía social y de servicios públicos dentro un contexto general de fomentar las pequeñas empresas y de desviar el destino de fondos públicos que ahora están destinados sobretodo a las grandes multinacionales. 
 
Castells concluye con unos interestantes apuntes prácticos sobre el decrecimiento y la desmercantilización necesarios para realmente transformar nuestra economía:
 
"De lo que se deduce que no se trata sólo de reactivación económica, sino de transformación del modelo socioeconómico. No solamente pasando de la economía del desconocimiento a la del conocimiento, sino, mientras tanto, aceptando la desmercantilización de una parte de la vida cotidiana. Plantando tomates para comérselos. Complementando el coche con la bicicleta. Trabajando menos y cobrando menos pero disfrutando más de los goces vitales mediante el acceso a la nueva riqueza de tiempo disponible. Cuidándose de su cuerpo en lugar de comprar más fármacos. Intercambiando música y cine en la red en lugar de pagar cánones medievales a los monopolios gremiales. Cuidando a los niños de los otros mientras los otros cuidan de los tuyos, aprovechando que muchos tienen más ratos libres. Aprovechando para visitar a nuestros viejos antes de que se mueran de soledad. Y redescubriendo el placer de un paseo al sol porque no pasa nada si llegamos tarde. Como, en realidad, no tenemos muchas opciones, habrá que aprender a compaginar los estertores de una vieja economía descerebrada, los albores de una nueva economía de la innovación y la expansión de un tercer sector de actividad en donde en lugar de vivir para pagar el consumo vivimos directamente para consumir nuestra propia vida sin intermediación monetaria. No es una utopía, sino una práctica variopinta que surge de la necesidad. Tiempos de crisis, tiempos de esperanza."
 
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22 avril 2009 3 22 /04 /avril /2009 15:53




Hoy hemos aprobado en el Parlamento Europeo una ley que baja sustancialmente el precio de mandar un sms entre países de la Unión Europea. Después del 1 de julio el precio máximo de mandar un sms roaming será de 11 céntimos. Actualmente suele costar más de 50 céntimos en muchas operadoras. Además reduce el coste de mandar datos y de dejar mensajes de voz. Es un éxito para los consumidores europeos. 
 

(Aquí está mi intervención de un minuto en e Pleno del PE)
  

Cuando el mercado no funciona para establecer precios justos la Unión Europea debe intervenir.  Hemos vuelto a romper un tabú. El mercado libre no es sagrado y menos aún en tiempos de crisis cuando el bolsillo del consumidor europeo sufre más que nunca.  Con este acuerdo de establecer unos límites a los abusivos precios de llamadas y sms roaming (entre países) gana el consumidor, gana la comunicación entre los países europeos y gana la Europa útil y positiva.
 
El recibo de teléfono de millones de europeos podría bajar o, al contrario, al solo costar 11 cm el sms podemos estar tecleando sms durante gran parte del día!
 

Especialmente positivas son las medidas de transparencia que consigue unos cobros por segundo a partir de los treinta segundos.  Los precios máximos para sms y para datos podían haber sido  más bajos y justos pero en aras de un acuerdo hemos llegado a este compromiso. Gracias Comisaria Redding y gracias a los colegas de todos los grupos por poder dar un ejemplo feliz de la acción de la Unión Europea  durante estos tiempos de crisis

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7 avril 2009 2 07 /04 /avril /2009 10:21



Frente a una globalización especulativa en crisis debemos optar por políticas de relocalización. La producción, compra y promoción de productos locales debe estar al centro de cualquier iniciativa seria frente a la actual crisis eco-económica, una forma de enfrentarnos a la vez tanto a las consecuencias del sobrecalentamiento de las finanzas como al cambio climático que amenaza la habitabilidad del planeta. Por el contrario, la deslocalización del consumo y de la producción suele acelerar la destrucción del clima y de comunidades cohesivas. 

Al reorientar a nuestro consumo y producción a los productos locales reducimos los peligros ecológicos y las incertidumbres económicas.  Lo más obvio es que eliminamos millones de kilómetros de viajes de las mercancías con unos ahorros masivos en emisiones contaminantes. La relocalización de la cadena de suministro reduce radicalmente la huella ecológica de lo que compramos. Para el medio ambiente y para nuestra salud  la trazabilidad de los procesos de producción de los productos locales y regionales son mucho más transparentes y controlables que de un producto que viene de China o de Suráfrica. Los impactos ecológicos sobre el aire, sobre ríos o sobre los bosques suelen ser más visibles y aquí es mucho más posible la aplicación de normativas ambientales y de seguridad alimentaria de la Unión Europea. Además, así evitamos un "dumping ambiental" a terceros países con marcos legales ambientales más laxos

El fomento de productos locales y regionales puede fortalecer un "metabolismo circular" de la economía que "recicla" los beneficios sociales a la propia comunidad, evitando la sangría de la competencia feroz de un sinfín de costosos mediadores de las grandes cadenas comerciales multinacionales que a menudo fuerzan la pérdida de calidad de los productos con prejuicios tanto ambientales como sociales.  

Una salvedad: la promoción de productos locales debe ser en positivo, comenzando por políticas de compra de las instituciones públicas y  con la aplicación de altas normas ambientales. Cuidado con las medidas proteccionistas o el rechazo de productos de fuera pueden degenerarse en la xenofobia y el racismo.

 

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3 avril 2009 5 03 /04 /avril /2009 10:52

"La ciudadanía ha apostado por un consumo desenfrenado y un crecimiento imposible de mantener" PDF Imprimir E-Mail
 
Escrito por Vicente Martínez Ayala 



Usted es miembro de la comisión de peticiones del Parlamento Europeo, por lo que recibe las denuncias de incumplimiento de las directivas europeas. Hemos visto como en 2007, 254 de las 1.506 quejas que se tramitaron provenían de España, sobre todo referidas al medio ambiente, que fue el tema más recurrente con 288 denuncias (144 de España). ¿Qué ha ocurrido en España para que estos datos se incrementasen de esta forma? ¿Han visto los políticos españoles un filón en el medio ambiente para poder financiar proyectos que de otra forma no se podrían realizar? 

Detrás del incremento de las peticiones ciudadanas ha sido la realidad de los abusos urbanísticos relacionados con el boom de la construcción, un hecho singular en toda la Unión Europea. Además, las visitas e intervenciones de la Comisión de Peticiones en muchas cuestiones como la Ley Urbanística Valenciana, La M-30, el Puerto de Granadilla y el Polo Químico de Huelva han animado a la participación ciudadana española en las instituciones europeas.

¿Quién o quiénes son los culpables de haber llegado a esta situación, si cuando un gobierno, como el valenciano, aprueba un plan como el de ‘Manhattan’ en Cullera, y después vuelve a salir elegido en las próximas elecciones?



Todos somos responsables, tanto los políticos como la sociedad en su conjunto. La mayoría de la ciudadanía ha apostado por un consumo desenfrenado y un crecimiento imposible de mantener. Nuestra economía y nuestra cultura tienen los pies de barro al ignorar la base natural de nuestro bienestar y de pensar que todo puede seguir igual indefinidamente con unos simples ajustes técnicos o marqueting verde. Huelga decir que la especulación desbocada, la corrupción por doquier y unas leyes urbanísticas que permiten el crecimiento irracional tienen la culpa también. Hoy hay claros señales de que la fiesta se ha terminado.

¿Cree que constructoras, promotoras, ayuntamientos, políticos… se aprovechan de la lentitud de la justicia para crear proyectos ilegales, porque saben que se van a salir con la suya?

La justicia es muy lenta, tortuosa y carísima. Casi nunca un juez se atreve a tomar medidas cautelares para paralizar un proyecto. Cuando llega la justicia suelen llegar tarde y mal. Hasta ahora pocos jueces resisten la presión y actúan con energía ante los casos de abusos urbanísticos.

¿No se ha propuesto una reforma de las leyes para que la Unión Europea pueda intervenir de una forma más directa en las infracciones urbanísticas?


Ya está la Ley Urbanística Valenciana ante el Tribunal Europeo de Justicia por vulnerar la Directiva de Contratación Pública y hay numerosos procedimientos de infracción sobre cuestiones ambientales. Sin embargo, la planificación territorial propiamente dicha es de competencia de los estados miembros. La UE solo puede actuar sobre cuestiones del mercado interno y del medio ambiente que sí son de competencia europea.


Hemos comentado que usted era miembro de la comisión de peticiones del Parlamento Europeo, con lo que recibía las denuncias ciudadanas que incumplen las directivas europeas. ¿Cómo puede el Parlamento Europeo dirigirse a los ciudadanos con este tipo de propuestas, cuando el propio Parlamento crea directivas que ponen en peligro derechos fundamentales, como el de privacidad o de libertad de expresión? Es el caso del Paquete de Telecomunicaciones, en el que determinadas enmiendas conllevan diversos riesgos. 

He estado muy activo en contra de cualquier intento de crear una "policía digital" y en defensa de la neutralidad de internet al margen de los contenidos. Además, hasta ahora hemos ganado la batalla en contra de las patentes sobre el software. Desde la Comisión de Industria he luchado durante años en contra de un régimen de propiedad intelectual injusta e invasora de la privacidad en el mundo digital. Hemos podido aprobar en el pleno una enmienda dentro de Paquete de Telecom (que incluye la Directiva de Servicio Universal) que garantiza la protección de los derechos fundamentales en Internet. Ahora estamos negociando con el Consejo, los estados, para que acepten la opinión del Parlamento en defensa de los usuarios dentro del texto final de la ley.

En España se impuso un canon para acabar con la piratería, en el que al comprar un determinado producto se le cobraba este canon por piratería ¿Hay quién dice que esto es anticonstitucional porque priva al consumidor del derecho a la presunción de inocencia, qué opina?

Estoy en contra del canon por ser un impuesto injusto e indiscriminado. Ya que estamos en la época digital hay que cambiar de modelo de negocio para primar el servicio y el valor añadido cultural por encima del simple mercadeo con derechos de propiedad intelectual. Ahora se propone en el Parlamento Europeo extender el copyright sobre de 50 a 95 años lo que sería otro atentado en contra del acceso a la cultura.

Usted es defensor del software libre ¿Qué le diría a sus compañeros eurodiputados que están en contra? ¿Qué opina de la apuesta del gobierno español al respecto mediante el CENATIC?


No entiendo que esté alguien en contra de la interoperabilidad y a favor de los monopolios que te obligan encerrarte en una sola marca comercial que es menos segura, más cara y mucho menos democrática. Con la iniciativa openparliament.eu intentamos romper el bloqueo del Parlamento Europeo por Microsoft y permitir el acceso a los sistemas de la UE de los estándares abiertos y el software libre. No conozco la iniciativa de CENATIC.



¿Se llegará algún día a tener un control férreo de las conexiones a Internet por parte de las autoridades civiles?

Sería terrible y estamos luchando con uñas y dientes en contra. No creo que lo alcancen porque muchos de los países del Sur como Brasil y Suráfrica están a favor de un Internet abierto y libre, con marcos relajados de propiedad intelectual. Es una cuestión de libertad y de justicia social mundial.


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25 mars 2009 3 25 /03 /mars /2009 10:00

             

 1. ¿Por qué apoya usted la reelección del conservador Durao Barroso como Presidente de la Comisión Europea, teniendo en cuenta que ha fracasado estrepitosamente tanto a nivel institucional con el Tratado Europeo como a nivel económico ante la crisis?



2. ¿Por qué ante la actual crisis económica no hay en España un plan de "reactivación económica verde" para crear empleo y hacerlo a la vez compatible con la lucha contra el cambio climático como ya existe en otros muchos países?


3. ¿Por qué el dinero que se da del "Plan de Estímulo Económico" para los municipios solo se puede emplear en obras en carreteras y en otras obras con hormigón, y en cambio no se puede destinar a la instalación de energía solar u otras actividades compatibles con fines ambientales?


 4. ¿Por qué pretende gastar en el sector minero de su provincia natal de León centenares de millones de euros en la experimentación con el llamado"carbón limpio", cuando en realidad su viabilidad económica, científica, y técnica está llena de  incertidumbres y es muy cuestionada por el mundo científico-académico, y que en todo caso crea poco empleo?


5. ¿Por qué no planta usted como acción ejemplarizante un huerto ecológico en La Moncloa para ayudar a una propia  alimentación sana de su familia al igual que ha hecho el Presidente  Obama y su mujer Michelle en la Casa Blanca?
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21 mars 2009 6 21 /03 /mars /2009 20:19

LA UNIÓN EUROPEA NO RESPONDE A LA CRISIS



     La Unión Europea no tiene una respuesta social a la crisis. Estamos ante una Europa minimalista que apuesta por un denominador común muy bajo que da la espalda a millones de europeos amenazados o que ya están sufriendo la peor crisis económica padecida en los últimos sesenta años. El llamado "Plan Barroso" anticrisis, en realidad cuenta con una suma ridícula de dinero que además, no se dedicará a crear empleo útil y estable capaz de reactivar la economía. La cancelación de la monotemática "Cumbre Europea por el Empleo y las Medidas Sociales" prevista para el 5 de mayo, constata la falta de ideas y de propuestas políticas concretas para afrontar la crisis económica. Es la confirmación del actual estado de negación y desorientación en que se encuentran nuestros líderes europeos.  Mientras Obama está pidiendo un gran esfuerzo en iniciativas y gastos públicos contra la crisis, nuestros gobernantes siguen enrocados en las políticas monetaristas, y parecen estar más preocupados por los déficits financieros que por luchar conjuntamente contra el paro y el deterioro ambiental creciente. 
 

   El "Plan Barroso" solo cuenta con cinco mil millones de euros para toda Europa, y una quinta parte se dedicará a la inmadura e incierta tecnología llamada "de captura y secuestro de carbón" (180 millones para España), que apenas creará empleo, y que nadie sabe como y cuando funcionará y dará utilidades. 
 

   Además, se da una manifiesta falta de solidaridad con los países del sur y este de Europa que están sufriendo más los efectos de inseguridad y riesgo a causa de la crisis. Es muy llamativa esta falta de iniciativas, de imaginación, y de mínima racionalidad política cuando se constata que no hay apenas presupuesto para crear empleo y reactivación económica en la renovación urbana verde, en las energías renovables, o en el transporte público. Parece que la única preocupación que orienta a los líderes políticos europeos es la de satisfacer a los bancos que han prestado dinero a Europa Oriental en operaciones de riesgo. 
 

    Sería más útil utilizar una parte importante de los cinco mil millones de recursos europeos como un fondo de garantía o como una forma de "Eurobonos" gestionados por el Banco Europeo de Inversiones, y con ello poder prestar dinero muy favorablemente a las pequeñas empresas PYMES, y a las ciudades y regiones con programas de rehabilitación verde de viviendas, de transporte público, o para la decentralización de las energías renovables. Además, así se podrían generar mas de 50 mil millones de recursos financieros y tener un impacto real sobre el empleo, la crisis y la lucha contra el temible cambio climático.
 

   Tristemente tenemos una Unión Europea que camina demasiado lentamente y con cada vez menos ambición social. 

    


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9 mars 2009 1 09 /03 /mars /2009 13:32

RESCATEMOS LA ECONOMÍA Y EL PLANETA

  

¡La madre naturaleza y la economía ya han dicho basta!

 

Aunque con la economía especulativa no se ha generado riqueza real, lo que si se ha generado es la destrucción el clima y de la rica biodiversidad de nuestra casa planetaria. Los ecosistemas sí que son totalmente reales, y además son esenciales para la supervivencia del planeta y de las sociedades humanas. En el mundo rico del Norte llevamos décadas viviendo y despilfarrando más allá de nuestras posibilidades. Estamos enganchados a unas ideas metafísicas que defienden el crecimiento económico ilimitado sin tener en cuenta que estas creencias chocan frontalmente con las leyes básicas del universo físico y biológico que habitamos.


 

Cualquier nueva economía debe responder a la vez a dos tipos de fines y valores prioritarios: el bienestar humano y el bienestar del mundo natural. 

 

 Los objetivos humanos a favor del empleo, la salud, la justicia social deben favorecerse a la vez (y no por separado) que la lucha contra el cambio climático.

 

El potencial de creación de empleo mediante las inversiones verdes es más de tres veces mayor que el empleo creado por las inversiones en los combustibles fósiles o en la energía nuclear, o en otros sectores de la industria tradicional. Con la economía verde se fomenta un mayor número de empleos, más locales, y más estables, además de ser empleos más saludables y respetuosos con las necesidades del planeta.

 

¡Cuidado! Un aviso para navegantes: No confundir la retórica con la realidad en los diversos planes estatales en nombre de la "reactivación verde". Hay muchas diferencias en los planes de reactivación económica frente a la crisis que hay que valorar al detalle para separar el polvo de la paja. Mientras que el plan de reactivación económica de EE.UU. dedica un 12% del total a inversiones verdes; en Italia es el 1%; en Alemania el 13%; en Francia el 21%; y en Corea de Sur el 85%. (Ver las cifras en  www.ft.com/greenbailout)

 

De España apenas disponemos de cifras claras ni de compromisos significativos por parte del gobierno y las empresas. En algunos casos el deseable aumento de inversiones "verdes" entra en contradicción con un paralelo y mayor incremento de inversiones para la construcción de carreteras, o para el fomento de la compra de coches, creando con ello un global balance negativo en el terreno climático o ecológico.  En la letra escrita del plan de la Unión Europea se habla de más de 59% para fines "verdes", pero la triste realidad es otra muy distinta: una tercera parte de las mismas inversiones se dedica a ensayos muy inciertos para el desarrollo de la técnica llamada "de captura y secuestro de carbón". Se trata de un nuevo empuje tecno-optimista que busca legitimar irresponsablemente las centrales térmicas contaminantes.  

 

 

1. Más economía verde significa más empleo por cada euro invertido

Por cada millón de euros invertidos en actividades" verdes" se crean unos 24 puestos de trabajo. Contrariamente, con una inversión similar en las energías sucias, como son el petróleo, el gas natural, o las nucleares, se generan menos de 7 empleos por ser actividades "muy intensivas en capital" pero poco intensivas en mano de obra.  En general las inversiones verdes exigen mano de obra intensiva en lugar de inversiones de capital intensivo. También son intensivas en empleo las inversiones en educación, salud pública, servicios sociales, innovación científica, flujo de información, creación y difusión cultural en Internet.

 

2. Una economía más verde es más local y más estable.

El fomento de la relocalización de la economía debe hacerse de forma positiva: con ayudas a su promoción y nunca por medio del proteccionismo (barreras o eliminación de los competidores de afuera) para evitar la emergencia de la xenofobia, la violencia, o la guerra. Una economía más verde significa una economía más localizada y estable. El hecho de que el empleo verde no  pueda ser "deslocalizado" es muy significativo y a contracorriente, en un momento como el actual en el que una cuarta de los empleos europeos corre el riesgo de ser "outsourced" (ser subcontratados fuera) en países con costes laborales más bajos para las empresas. Es decir, debido a que el metabolismo económico verde es circular y no lineal (todo se aprovecha y reutiliza para nuevos usos, y los recursos empleados son endógenos), por tanto, esta economía no puede ser trasladada o deslocalizada libremente a cualquier otro lugar o territorio por la misma naturaleza de la actividad económica verde (como puede ser la rehabilitación energética de un edificio, la construcción de nuevas líneas de tren o tram o la creación de una planta termosolar). En cambio, las actividades de la economía tradicional del desarrollo como por ejemplo son la fabricación de coches, ordenadores, o pantalones vaqueros, suelen moverse por el mundo al vaivén volátil de la globalización gastando y contaminando recursos humanos y ecológicos de cualquier lugar, lejanos y cercanos. También la mayoría de campos sociales, sanitarios y culturales también exigen tanta mano de obra intensiva como las inversiones verdes.

 

3. Mejoremos la vecindad y los ecosistemas del Sur. 



Hoy tenemos una oportunidad  histórica para realizar un gran transvase de dinero y de tecnología limpia y "apropiada" del Norte hacia el Sur, y con ello avanzar a la vez en el doble camino de la equidad social y la justicia ambiental planetaria. Los cuantiosos recursos financieros generados por los acuerdos climáticos de Kioto y de la UE como son los mecanismos de desarrollo limpio y el comercio de emisiones contaminantes a la atmósfera, junto a los previsibles futuros acuerdos post-Kioto de Copenhagen, pueden dar un salto importante a la inversión en los Objetivos del Milenio de la ONU en favor de la agricultura local y regional, el acceso a las fuentes renovables para dar electricidad a docenas de millones de africanos sin luz, la provisión de agua potable y el tratamiento de aguas residuales, la conservación del suelo fértil, de los bosques  y de los ecosistemas hídricos, además de metas ambiciosas en el terreno educativo y sanitario.  El bajón en las exportaciones materias primas de los países de Sur para los mercados del norte desarrollado, y la caída de los monocultivos de la agricultura químico-intensiva, ha de obligar a los países del Norte a una gran cooperación multilateral para evitar una gigantesca catástrofe social.

 

4. Mover y captar la energía con inteligencia. 

Invertir en una nueva red eléctrica limpia y flexible es hacer más con menos gasto económico y menos gasto ambiental. Es una manera de poner juntas y en sintonía: la economía y la ecología. Esta es una de las apuestas de Obama. Nos urge construir nuevas redes energéticas inteligentes que puedan asimilar mucho mejor la energía de fuentes renovables y no contaminantes de forma interactiva, dando y recibiendo electricidad bajo una alto ahorro, y bajo el control de un sistema informático orientado a la captación eficiente de los altibajos de la energía solar y eólica, y de los distintos picos del consumo.  Los productores y proveedores de energía deberán estar obligados a invertir en estas infraestructuras para el ahorro y la salud en lugar de construir nuevas centrales térmicas tan contaminantes y peligrosas. Son necesarias nuevas líneas energéticas para gestionar la demanda y el consumo a la baja, y para posibilitar la transición hacia una sociedad post-fósil que abandone definitivamente estas fuentes de energía y apueste por las energías renovables y limpias. La eficiencia crece si el transporte de energía no se hace demasiado largo, ya que el despilfarro decrece. Al mismo tiempo hay que dar prioridad a las redes eléctricas locales para la autonomía y el  autoabastecimiento de ciudades y regiones.

 

5. La  economía verde de las "ERRES" comienza con la rehabilitación verde de los edificios




Los principios de la "ERRE" deben  ser el centro de la nueva economía verde: Reciclar, Reparar, Reutilizar, Revalorizar y Reducir. El sector de la construcción puede crear millones de empleos con un plan masivo a favor de la eficiencia energética y de la renovación urbana, orientada sobretodo hacía la rehabilitación del parque de viviendas ya existente. En EE.UU. se proyecta hacer una restauración verde en un millón de viviendas cada año. En Corea y en Francia los programas de restauración  residencial son centrales. Suelen ser inversiones muy descentralizadas y a favor de las pequeñas empresas y con mano de obra intensiva, y socialmente más sensibles al asegurar el ahorro económico en el consumo y los recibos de luz de las familias más desfavorecidas.  La economía de las ERRES se orienta a la eficiencia, el bienestar y la creación de un tipo de empleo que da al mismo tiempo: más satisfacción y menos destrucción de la naturaleza.

 

6. Invertir en la energía del futuro y no en la del pasado

Una de las mejores formas de crear y repartir empleo, de proteger y ahorrar recursos ambientales, y de frenar la destrucción del clima terrestre, es el fomento radical de las energías renovables. Una gran asignatura pendiente en España es la integración arquitectónica de la energía solar fotovoltaica y térmica en los tejados de ciudades, pueblos, edificios públicos, empresas y polígonos industriales. La energía eólica marina, la mini eólica, la mini hidráulica, la solar de alta temperatura, la geotermia, y todas la formas de eficiencia energética tienen grandes ventajas sociales y ambientales frente a las peligrosas y contaminantes nucleares,  y frente a las térmicas de carbón convencionales. Contrariamente, sería totalmente contraindicado e inútil invertir ahora en la energía nuclear por su altísimo coste económico, por la lentitud de los proyectos, por el poco empleo que genera, y por el constatado, inimaginable e incontrolable peligro ecológico que conllevan.

 

7. Moverse en verde contra la crisis. 



Para las economías domésticas y familiares en crisis, la creación de empleo pasa por fomentar el transporte público como el tranvía urbano, el tren convencional y de velocidad alta, el tren para el transporte de mercancías, y en general la preferencia por inversiones públicas a favor del ferrocarril frente al avión y la carretera. Ahora más que nunca las autoridades deben asegurar el abaratamiento del transporte público frente al coche privado por los motivos obvios de la doble crisis en la que estamos inmersos: la económica y la ecológica.

 

8.  A más economía verde más justicia social

Muchas de las inversiones verdes significan un ahorro para las personas más necesitadas. Por ejemplo, una inversión de 2.500 euros para aislar térmicamente y hacer más eficientes las viviendas comporta un 30% menos de consumo energético diario, lo que a su vez significa un ahorro económico de unos 500 euros/año, es decir, un ahorro de aproximadamente un 2% de los ingresos de las familias con una renta media-baja. Muchas actividades propias del empleo verde, como pueden ser la instalación de placas solares térmicas para agua caliente, la mejora del transporte público, o la instalación de acceso al internet mediante el "wifi" comunitario, también pueden significar una ayuda y un ahorro para las economías domésticas de las familias más humildes. 

 

9. La Banca pública, crédito para buenos fines y la fiscalidad sobre las actividades contaminantes para financiar la reactivación verde. 

Para garantizar la financiación de los proyectos verdes tan necesarios, los bancos y las cajas públicas han de tomar la iniciativa de dar créditos a empresas y a entidades locales y regionales.  Los gobiernos deben exigir la apertura de más líneas de crédito a obras con fines que conjuguen necesidades sociales y ambientales. El Banco Europeo de Inversiones debería abrir una gran  línea  de crédito de más de 50 mil millones de euros con muy bajos intereses orientada sobretodo a las pequeñas empresas PYMES y a municipios, con la finalidad específica de financiar las medidas de reactivación verde. Además, nos hace falta la creación de "Bonos de Europa", al igual que existen los bonos del estado, para que la Unión Europea tenga unos recursos financieros propios para reaccionar contra la crisis.  La fuente de financiación y la fiscalidad para las actividades verdes y la creación de empleo no deben venir del trabajo sino de los gravámenes específicos a las actividades contaminantes y despilfarradoras de los valiosos y escasos recursos ambientales.

 


10.  Difusión sin restricciones de la información y el conocimiento para un decrecimiento sostenible y justo. 



Hoy las luchas contra las desigualdad socioeconómica y las luchas en defensa de la naturaleza pasan por el libre acceso a Internet y por la cooperación y transferencia del conocimiento y las tecnologías limpias. La cooperación en el terreno del conocimiento, los inventos y la cultura es imprescindible para la supervivencia del planeta y para la superación de la enorme brecha de injusticia y reparto social entre el Norte y el Sur.  Hay que eliminar las trabas impuestas por las estrictas leyes de patentes y de propiedad intelectual contra la transferencia de tecnología limpia dirigida al mercado y a los países del Sur. Los conocimientos "verdes" generados con el dinero público deben ser liberados de patentes y han de poder difundirse en todas direcciones. El acceso a la cultura y a los conocimientos en Internet no debe sufrir restricciones ni privatizaciones irracionales, ha de eliminarse cualquier traba impuesta por los regimenes de propiedad intelectual sobre el software. Los principios  imprescindibles de la libertad en el mundo de Internet son: la interoperabilidad, la neutralidad tecnológica, y el acceso universal. No han de ponerse restricciones al acceso a los servicios comunitarios inalámbricos. Cualquier medida que limite el acceso a datos y al compartir libre del conocimiento y la información en Internet frena la innovación y el avance de la igualdad social en el mundo, y además supone un gran obstáculo para el desarrollo de las tecnologías verdes. Un crecimiento basado en la información, la cultura y la comunicación es la alternativa al irracional crecimiento material de nuestra economía. El necesario y obligado decrecimiento de la economía material tan destructiva para los habitantes de planeta debe acompañarse con urgencia del libre crecimiento del intercambio inmaterial en el terreno de la cultura y el conocimiento.

 

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24 février 2009 2 24 /02 /février /2009 12:08


Europa y el mundo están en el  trance de atravesar una triple crisis, y desde la que solo es posible vislumbrar un escenario futuro de catástrofe si las cosas siguen por el rumbo que actualmente van: la crisis económica, la crisis ecológica, y la crisis de la desigualdad crónica en el reparto de recursos y oportunidades. 


Hasta ahora distintos gobiernos europeos y el estadounidense han presentado unas masivas medidas financieras orientadas sobretodo a sostener tanto las industrias existentes (como por ejemplo la automovilística) y el gasto público (especialmente para grandes obras públicas y para los bancos), pero sin introducir realmente unos cambios significativos en la economía. Estas medidas ensayadas por la clase política entrañan algunos peligros evidentes como es la irresponsable perpetuación de modelos de producción destructivos y obsoletos, y la continuación de consumo desbocados de bienes materiales, y estos dos factores juntos paradójicamente aumentan la doble crisis ecológica y económica que se busca atajar y en la que nos encontramos plenamente sumergidos.  Y además, con estos paquetes de medidas anti-crisis se ignora el inmenso continente de la pobreza y la miseria generada en el Sur.


Pero si optamos por ver la crisis como oportunidad para hacer mejor las cosas, podríamos tener la posibilidad de girar las actuales políticas anti-crisis hacia una profunda transformación de la enferma economía europea, fomentando unas nuevas pautas en la producción y el consumo para intentar hacerlos compatibles con las necesidades del planeta viviente, nuestra única casa común. A su vez también son necesarias unas reformas profundas de nuestros marcos educativos, de enseñanza, y científicos, con el fin de favorecer la innovación tecnológica necesaria para afrontar una auténtica reconversión industrial con finalidades ecológicas y sociales. 

 

Las respuestas verdes a la crisis pueden crear mucho más empleo que muchas de las medidas anunciadas por los gobiernos, las cuales contribuyen a seguir tirando millones de euros para defender unas estructuras industriales anacrónicas y sucias. Un plan de reactivación verde de la economía exige una regulación fuerte de los bancos y de los mercados financieros para ajustarlos a una escala de la economía real y al dinero realmente disponible. También hay que atajar la especulación financiera y su alma gemelo el sobreconsumo irracional que ha provocado un saqueo del medio ambiente sin precedentes hisóricos.  El sector financiero y los mercados tienen que ceñirse mucho más a la economía real y hacer las paces con la economía natural de la Tierra. Los "prestamos basura" y los "bancos tóxicos"  no son solo metáforas financieras, sino que han propulsado unos impactos ecológicos y climáticos bien palpables y temibles.


Hoy hace falta una mayor facilidad de crédito por parte de las instituciones públicas para financiar e impulsar una nueva economía con proyectos "verdes", animada por las autoridades locales y por las pequeñas y medianas empresas. Además de otras entidades bancarias públicas, el Banco Europeo de Inversiones podría multiplicar las modestas medidas de reactivación económica propuestas por la Comisión Europea mediante docenas de miles de millones de euros en créditos muy ventajosos para la creación de empleo en los campos de eficiencia energética de los edificios, de las redes eléctricas inteligentes, de las fuentes renovables, del transporte público y de la restauración de los ecosistemas hídricos y boscosos, entre otras actividades.



Para crear recursos financieros hace falta ensayar también con nuevas formas de financiación mediante una fiscalidad que grave y penalice económicamente el consumo de los recursos ambientales escasos, las emisiones contaminantes al medio natural, y las transacciones especulativas en lugar de favorecer el empleo. La misma Unión Europea necesita encontrar unas fuentes propias de ingresos para financiar la necesaria recuperación económica y ecológica mediante una fiscalidad propia, o un IVA específico.



No existen recetas ni soluciones mágicas para dar la vuelta a la triple crisis económica, ecológica y social que padecemos, porque ésta tiene unas fuertes causas macro-estructurales que no se solucionan con simples retoques sectoriales y locales. Al mismo tiempo tampoco valen las respuestas temerosas y de medias tintas, porque las únicas puertas de salida viables y con alguna posibilidad de éxito deberán ser muy audaces y responsables a la vez.   El  reto civilizatorio actual está en si seremos realmente suficientemente sabios para evitar el colapso económico con medidas que se enfrentan a la vez a las injusticias sociales y la creciente destrucción de los bienes y servicios básicos de la naturaleza. 


Como la actual triple crisis también constituye una crisis de realidad y de comprensión de nuestras condiciones de existencia sociales y ambientales, probablemente las cosas ya nunca podrán a volver como antaño a la ceguera del optimismo del  crecimiento económico sin límites.



ALGUNAS MEDIDAS CONCRETAS A LA CRISIS:



1.  Las medidas anti-crisis comienzan en la propia casa. Un gran plan para la rehabilitación energética de centenares de viviendas.  Miles y miles de obreros de la construcción, fontaneros, electricistas y otros profesionales que han quedado sin empleo por el reventón del boom inmobiliario podrían trabajar en las obras necesarias para la eficiencia energética, la restauración física, la instalación de energías renovables.  Paris y otras ciudades ya han presentado algunos planes ambiciosos para la renovación verde de decenas de miles de viviendas con la inversión de miles de millones de uros.



2. El nuevo trato con el Sur a favor del clima y contra la pobreza: Con la aplicación del Tratado de Kioto y sus mecanismos de desarrollo limpio basado en el actual comercio de emisiones contaminantes y, sobre todo, con el previsible nuevo acuerdo climático de Copenhagen a finales de este año 2009, podría darse el trasvase más grande de la historia de recursos financieros y tecnológicos del Norte hacia Sur. Si estos recursos se canalizan justamente y al margen de muchos gobiernos autoritarios,  se podrían potenciar una multitud de pequeños y grandes proyectos en la agricultura tradicional, en la reforestación y el mantenimiento de la biodiversidad, en la defensa de los recursos hídricos y de los ríos, en la transferencia tecnológica de las energías renovables para la electrificación rural, en plantas termosolares para la creación de redes limpias de energía para la desalación y el saneamiento. En suma, se podría iniciar el camino de comenzar a alcanzar algunos de los Objetivos del Milenio en la lucha contra la pobreza de una gran parte de la humanidad.



También, otros campos de la "reactivación verde" de la economía contra la crisis que se han de desarrollar próximamente, y que comentaré próximamente,  han de afectar a la energía, a la investigación científica, al flujo de información y a la propiedad intelectual, al transporte público, y a la problemática respuesta del proteccionismo y la "relocalización" de la economía.



 

       

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27 janvier 2009 2 27 /01 /janvier /2009 10:01

La nueva economía debe aplicar el principio de responsabilidad tanto en la política y las leyes como en la producción y el consumo. Debe frenar y reducir la destrucción y las contaminaciones generadas en las personas, los ecosistemas, las especies y animales no humanos, y las generaciones futuras.


Necesitamos una economía de mercado regulada con exigentes normas sociales y ecológicas, y con capacidad de evitar la gran concentración empresarial y favorecer la diversificación y su enraizamiento local y bioregional.


Contrariamente al crecimiento ilimitado de la economía material que destruye los sistemas vivientes, la apuesta por el decrecimiento sostenible conlleva el aumento de la economía inmaterial, es decir, de los flujos de innovación y de intercambio de la cultura y la información de todo tipo.


La nueva economía verde y social exigirá profundos cambios fiscales y legislativos para hacer las paces con el planeta y las personas
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