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Los Verdes

14 mars 2007 3 14 /03 /mars /2007 10:55

Los estados boicotean la propuesta del Parlamento Europeo de mejorar el bienestar animal 

 

La cría de pollos destinados a la producción de carne es uno de los sistemas ganaderos más intensivos y plantea problemas tanto por lo que respecta al bienestar como a la salud de los pollos. El sector no esta cubierto por ninguna legislación comunitaria especifica; solo se aplican los requisitos generales de la Directiva 98/58/CE relativa a la protección de los animales en las explotaciones ganaderas. Los consumidores, por otra parte, son cada vez más conscientes y se preocupan más por las normas de protección de los animales y su repercusión sobre la salud human.  Esta es la razón por la que la Comisión presentó una propuesta de Directiva por la que se establecen unas normas mínimas de protección de estos pollos. Sin embargo, después de ser aprobada por el Parlamento, de forma muy matizada y limitada, el Consejo de Ministros de agricultura de la UE incluso se niega a aceptar esta tímida reforma.  

 

El pasado mes de febrero, los eurodiputados votaron este informe que mejora las condiciones de los pollos destinados a la producción de carne. Piden que acaben de una vez los malos tratos a las aves y a la Comisión, que establezca sanciones a nivel comunitario para aquellos criadores de pollos que incumplan la nueva normativa.   Imagen cedida por el Parlamento Europeo

Las enmiendas adoptadas limitan el número de pollos por metro cuadrado, introducen sistemas de ventilación, calefacción y refrigeración adecuados o eliminan la posibilidad de castración de las aves. Además, se persigue introducir un etiquetado obligatorio que permita al consumidor una elección consciente de la carne de pollo. Pero no esto aún, no es suficiente.
 
Una de las problemáticas a resolver más controvertidas es la densidad de población por metro cuadrado. La resolución se muestra a favor de la propuesta de la Comisión de limitar la densidad de población de pollos por metro cuadrado de zona utilizable y propone 32 kilogramos de peso vivo como límite máximo. A esta regla se podrán aplicar excepciones hasta 40kg/m2 pero sólo de forma temporal hasta 2013. Fecha en que "la densidad de población no deberá exceder de 34 kilogramos de peso vivo". Pero para Los Verdes esto no es suficiente ya que los estudios ponen claramente de manifiesto que una densidad de población elevada, que supere los 25 kilos por metro cuadrado, plantea graves problemas de bienestar, ya que la restricción de los movimientos provoca pododermatitis, problemas de patas, ampollas en la pechuga, una restricción del comportamiento normal y, finalmente, unas tasas elevadas de mortalidad. Por lo tanto, la "buena práctica" definida por la Comisión y exigida como un mínimo por Los Verdes sería reducirlo hasta los 23 kilos/m2 en contraste con lo que el Consejo ahora propone que son los 48 kilos/m2.

 En conclusión, llevar a cabo buenas prácticas ganaderas y una buena gestión de las explotaciones contribuye a la mejora de la salud y el bienestar de los animales, así como a la prevención de las enfermedades. Los consumidores se preocupan cada vez más del bienestar de los animales y, por lo tanto, la mejora de los niveles de bienestar representa un valor añadido y una ventaja competitiva importante para la industria del pollo. Además, una mejora en el bienestar reduce la necesidad de la utilización de antibióticos y otros productos químicos, aumentando la seguridad alimentaria de los consumidores. Los agricultores que se esfuercen en mejorar el bienestar de los pollos deberían ser alentados y no verse desfavorecidos por los que descuiden la cuestión del bienestar de los animales. 

Acción realizada por Los Verdes/Ale en Estrasburgo el 13 de marzo de 2007, para protestar contra la posición del Consejo. En la foto: Carl   Schlyter, Margarete   Auken y David Hammerstein, eurodiputados de Los Verdes/Ale.

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5 mars 2007 1 05 /03 /mars /2007 00:03
25 AÑOS DE BIENESTAR ANIMAL http://www.youtube.com/watch?v=u83890OLzv4
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20 février 2007 2 20 /02 /février /2007 15:35

Son muchas las actividades económicas y científicas que utilizan a los animales vivos en experimentos: sectores y empresas comerciales (alimentación, cosmética, limpieza, química, etc.); la industria armamentística; los laboratorios farmacéuticos; las unidades de investigación de universidades,  hospitales y veterinaria. En el mundo anualmente sufren y mueren millones de animales víctimas de la experimentación científica y a manos de la industria cosmética, farmacéutica, alimenticia o militar, pero muchos de los experimentos acaban siendo inútiles masacres de animales. Gran parte del sufrimiento animal inflingido experimentalmente, además de ser de dudosa moralidad es innecesario y superfluo ya que al carecer de una contrastada validez científica y utilidad social podrían suprimirse sin perjuicios para la ciencia y los seres humanos.

 1. Del sufrimiento en la experimentación animal a su minimización y reducción. La obligación moral de respeto a los animales ha de limitar su uso experimental teniendo en cuenta las capacidades singulares de sufrimiento de cada individuo y especie. Han de refinarse las técnicas de experimentación animal para que causen el menor sufrimiento posible en los animales atendiendo a su sensibilidad neurofisiológica y su capacidad de padecer dolor, sufrimiento, estrés o lesiones prolongadas. Urgen ambiciosos planes europeos y estatales de reducción y eliminación del número de pruebas con animales empleados en todos los campos. Las instituciones y fondos públicos no han de tener intereses directos en la experimentación animal, y han de garantizar legalmente la tutela de los intereses de bienestar y los derechos de los animales.

 2. Rigurosa aplicación del principio de sustitución si existen otros métodos experimentales disponibles, y en cumplimiento de las normativas europeas. Una mayor financiación europea para el desarrollo y validación de métodos de experimentación alternativos al uso de animales tal y como se regula por la legislación europea, y a través del JRC (Centro de Investigación Conjunta), el ECVAM (Centro Europeo para la Validación de Métodos Alternativos) y el Séptimo Programa Marco de Investigación y Desarrollo (2007-2013). Existen una variedad de técnicas de experimentación sin el empleo de animales, que además de constituir un elemento más ético en práctica científica, pueden ser más económicas y efectivas: el cultivo de células, tejidos y órganos; el uso de micro-organismos tales como las bacterias, la investigación molecular; los estudios con tejidos post-mortem; las simulaciones por ordenador; los estudios epidemiológicos de población e investigación clínica con voluntarios humanos que estén informados y den su libre consentimiento a las pruebas.

 3. De la experimentación animal inútil y repetitiva al Registro público de datos sobre métodos alternativos. Es prioritaria la difusión e intercambio de los resultados experimentales para favorecer lo métodos alternativos a la experimentación con animales. Las tareas docentes e investigadoras de las universidades han de velar por el bienestar animal mediante el uso de métodos alternativos validados científicamente, y dando una formación específica en bienestar animal en planes de estudio, asignaturas y titulaciones. Estricta regulación pública sobre los centros especializados de experimentación animal sobre la identificación de los animales, condiciones de funcionamiento y personal con profesionales especializados en el bienestar animal.  

 

 

 

 

4. Del secretismo científico y el sufrimiento animal a la transparencia ética de la ciencia. Numerosa experimentación animal es repetitiva y sus resultados se acumulan en bancos de datos privados bajo requisitos de opacidad. Los intereses comerciales hacen que muchos experimentos y resultados se oculten o se rechacen como confusos o irrelevantes si los datos que aportan frenan la rápida explotación comercial del nuevo producto. es necesaria la obligación legal de compartir y publicar todos los datos experimentales obtenidos con animales sin estar sometidos a los derechos de propiedad intelectual.

 5. Las pruebas con animales comportan muchos peligros en sus aplicaciones humanas. Muchos de los resultados experimentales con animales no son extrapolables a los seres humanos, y pueden inducir a graves y peligrosos errores cuando estos productos llegan al mercado. La inexistencia de semejanzas absolutas entre los humanos y otros animales hace que numerosos experimentos resulten inútiles o dañinos para lo mismos humanos junto al padecimiento animal que comportan. Las diferencias metabólicas y de comportamiento con la especie humana hacen que las extrapolaciones de los resultados experimentales con animales sean arriesgadas. Pueden darse consecuencias perjudiciales en humanos que no se detectan en las pruebas con animales debido a que su anatomía, fisiología, metabolismo, psiquismo, biorritmos o comportamiento social son diferentes. También las condiciones artificiales de la experimentación con animales son muy distintas y distantes de los contextos diarios de la vida humana y en los que interaccionan numerosos factores sinérgicos que se acumulan y combinan dinámicamente.

 6. De la alta variabilidad en los resultados de las pruebas animales a métodos alternativos más fiables científicamente. Existen grandes diferencias de respuesta entre las especies ante mismas sustancias y pruebas experimentales. El tremendo coste de sufrimiento animal no implica necesariamente un avance científico al existir una alta variabilidad de los resultados  obtenidos. A mayor distancia evolutiva de los humanos con los animales experimentales, menor rigor científico de los resultados y menor utilidad humana en sus aplicaciones, y a mayor cercanía evolutiva los experimentos son éticamente más inaceptables.  

 

 

 

 7. De las pruebas animales inciertas y manipulables a una ciencia más rigurosa, compleja y éticamente comprometida. Mucha experimentación con animales vivos nunca han pasado por un riguroso proceso de validación científica en su metodología y conclusiones. Muchos experimentos a menudo se realizan bajo procesos de inercia, costumbre, o de rechazo de la innovación en el conocimiento. También actúan cultos intereses económicos ya que las pruebas con animales permiten un fácil maquillaje de los resultados en comparación con los experimentos in vitro y modelos informáticos, ya que estos introducen menos factores de subjetividad que aumenten la variabilidad de los resultados.

 8. Buenas prácticas de bienestar animal mediante un etiquetado y sello acreditativo de la no experimentación con animales en el ciclo de investigación y desarrollo de los productos comerciales. Favorecería cambios socioculturales en a favor de un consumo más responsable con el bienestar animal.

 9. Prohibición de las pruebas experimentales con los grandes simios. Derechos de éticos y legales de protección de los animales con capacidades emocionales, sensitivas y cognitivas superiores. 

 10. Creación de Comités Éticos sobre la Experimentación Animal en centros e instituciones que usen animales. En cumplimiento de las leyes de protección de los animales ha de darse una amplia participación política en la que tengan voz y opinión los especialistas en bienestar animal, las asociaciones médicas, veterinarias, psicológicas, biológicas, agronómicas… y grupos de afectados, junto a una diversa ciudadanía social. Derecho público reconocido a la objeción de conciencia en el ejercicio de determinadas prácticas de experimentación con animales.

 David Hammerstein

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20 février 2007 2 20 /02 /février /2007 15:25

1. De la mascotización a la moral de cuidado y protección de los animales domésticos  

 

Las relaciones humanas con los animales no humanos, se alimentan obsesivamente de una razón instrumental que elimina todo valor del animal por sí mismo convirtiéndolo en un mero medio o recurso al servicio de fines exclusivamente humanos. En la actual sociedad de consumo los animales domésticos pasan de ser objetos productivos a objetos mercantiles de disfrute y valorados por su utilidad hedonista. Es lo que llamamos mascotización, que en realidad es una forma de antropocentrismo que anula la consideración del animal doméstico como sujeto en sí mismo y como ser moralmente significativo y valioso. La mascota asume las cualidades de un simple objeto más de consumo y hace del animal vivo un simple producto del mercado que puede sufrir todos los usos propios de nuestra mentalidad consumista: el “usar y tirar”, la distinción social que da la adquisición de lo exótico, lo escaso y lo extinguible, la manía coleccionista, y el sobre-consumo. Para subvertir estos procesos de explotación sobre seres vivos sintientes es preciso redefinir nuestras concepciones y relaciones con los animales a partir del reconocimiento de la valía moral de los mismos. Debemos dejar de criar y usar animales domésticos y salvajes como simples medios para fines humanos hedonistas. Tenemos que desmantelar la aplicación de la idea de propiedad privada a los animales y sustituirla por la tutorización y el cuidado de los mismos. Mejor ser tutores responsables de un animal en familia que ser sus amos y propietarios, y así podremos favorecer los cambios socioculturales a favor de un trato moral y ético más digno sobre aquellos seres, que libremente conviven con nosotros.  

 

2. Por una demografía de los animales en sociedad que visibilice el  problema socio-ambiental de la tenencia y abandono de animales.  

 

Los escasos estudios y la débil conciencia sociológica sobre la problemática animal ayudan al desconocimiento actualmente existente sobre la cantidad y realidad práctica de los animales domésticos que cohabitan en nuestro país. Se suele “presuponer” que cerca de la mitad de los hogares españoles tienen una animal doméstico, donde el perro y el gato resultan los líderes en el ranking de consumo. Pero salvo esta presunción, apenas hay interés en analizar con los instrumentos científicos de los estudios sociales la población animal existente, su repercusión social y los efectos económicos de estos animales, y por supuesto tampoco se conoce con datos fiables la cantidad de abandonos que generamos. Sin embargo, no es difícil inferir fundadamente que las cifras sobre la circulación y finalmente abandono de animales superan anualmente el millón. Se trata de una altísima cifra  que no puede aligerarse por el porcentaje de hogares españoles predispuestos para la acogida y adopción. Por ello, la mayoría de dichos animales acaban en un Centro de Recogida y acaban siendo sacrificados sin más. Los testimonios de muchos activistas en la protección de animales señalan que estas cifras, apenas cambian de un año para otro. Es urgente la realización de estudios científicos que nos indiquen claramente las cifras de venta, posesión, abandono y sacrificio de animales de compañía. Creemos que levantar acta científica sobre la precariedad y la atroz realidad que sufre la gran parte de la población animal de nuestro país, es un paso imprescindible para la concienciación social sobre el maltrato animal.  

 

3. Del abandono en las perreras a los Centros de Acogida de animales 

 

Hasta ahora el estereotipo del abandono era el perro abandonado en la carretera o en lugares despoblados. Esta imagen todavía sigue siendo parte de la realidad, pero ya no solo se trata de este viejo modelo generalizado e incontrolado. Hoy nos encontramos con el abandono controlado, regulado y pautado para mayor eficacia social y sanitaria.  Las administraciones han generado una opción más organizada y viable para aquél o aquella que desee deshacerse de su animal de compañía sin que ello suponga el cometer una ilegalidad y ocasionar cierto desorden social y sanitario. Partiendo de la necesidad social del abandono, se ha optado por una gestión supuestamente más racionalizada mediante el aprovechamiento de la proliferación de empresas privadas o públicas que actúan como mediadoras del problema mediante centros de recogida. Se trata de un nuevo servicio de recogida de un animal que puede ser depositado fácilmente en estos centros de manera regulada.  Es decir, se cede a la empresa privada o a la gestión municipal dicho animal, y legalmente desaparece el posible delito al considerarse una simple cesión en lugar de abandono. De esta manera, el control por parte de la administración pública acaba siendo totalizador aunque es ocultamente muy traumático para los animales: no hay animales en las calles, todos se recogen en centros, y son eliminados en breves días. Mediante esta política pública de eliminación de los animales domésticos se legitima el abandono, como práctica sociocultural y se incentiva la dejación de responsabilidades del tutor o tutora del animal, apuntalando así una conciencia de débil compromiso hacia la hermandad animal que convive en nuestras casas. Las administraciones eliminan la responsabilidad moral y legal de un abandono convirtiéndolo en el negocio y lucro de empresas privadas o perreras, o bien descarga las responsabilidades cívicas y políticas sobre los centros de acogida altruistas o albergues de las asociaciones protectoras de animales. Además, la administración apuesta perversamente por  racionalizar el gasto y la viabilidad económica en una perrera que sacrifica el animal a los diez días, antes que por una sociedad protectora que alarga la vida y el bienestar animal, aunque el coste económico resulte mayor. Contrariamente, las administraciones han de promover iniciativas de ejemplariedad moral, legal y social que protejan al animal del abandono. Las instituciones públicas han de dar prioridad a la gestión de centros de recogida llevados por las Sociedades protectoras legalmente constituidas, y han de apoyar su desarrollo para garantizar un trato humanitario a los animales abandonados.  

 

4. Los animales salvajes como objetos exóticos para la distinción social.  

 

No sólo los perros y gatos son objeto de mercancía y abandono, ya que cada vez más se perciben como objetos comunes y vulgares que pierden su valor social de distinción. Se ha puesto de moda comprar y regalar animales “exóticos” (loros, iguanas, ardillas, camaleones, hurones, tortugas, serpientes…). Su compra y adquisición marca una diferencia y reconocimiento social distintivo, y las razones para su compra pueden ser de diferente tipo: por snobismo, decoración del hogar, por un falso acercamiento a la naturaleza. La consecuencia de una decisión inicialmente frívola suele ser una conciencia superficial de compromiso, y finalmente buena parte de estos animales son abandonados, tirados a la basura o acaban muriendo por falta de cuidados adecuados. Estos animales, que habían nacido libres y en sus ecosistemas naturales, son condenados a unas condiciones extrañas y muy artificializadoras en la estrechez de un terrario, una jaula o una pecera, cuando su hábitat natural es el inmenso espacio del aire, el agua o el bosque. Su aniquilación ya comienza en el proceso de captura y transporte en el que el 80% de estos animales mueren, ya que se transportan en condiciones dantescas: atados y amordazados, envueltos en papel de periódico, en el fondo de cisternas o contenedores, en cajas y maletas, y siempre en la más absoluta oscuridad de los almacenes de barcos y camiones. En paralelo, esta maquinaria lucrativa incentiva la esquilmación de los ecosistemas de origen y la biodiversidad en países generalmente periféricos y sin leyes y mecanismos de protección. Es urgente frenar y condenar la adquisición de estos animales como objetos de consumo con todo tipo de controles y medidas legales, lo que además ayudaría a la protección medioambiental en los países de origen y al desarrollo de una conciencia ética medioambiental de respeto a la naturaleza y a los seres vivos que la habitan.  

 

5. Una ley estatal para acabar con la gestión pública municipal favorece la superpoblación, el maltrato y abandono de animales  

 

Las mismas instituciones públicas pueden desarmar, dejar sin operatividad o incluso pervertir el espíritu de una ley teóricamente benéfica para el bienestar animal. La gestión pública que promueve el establecimiento de las leyes tiende a desconocer las consecuencias sociales generadas por su misma aplicación o por la ausencia de leyes reguladoras. Se pervierten así las leyes de cuidado animal si a la vez no se acompañan de una planificación estratégica, de una comunicación y participación sociocultural, o de una adecuada gestión de los recursos. Suele darse una correlación entre la rigidez en al aplicación de la normativa en contextos sociales de desinformación y los abandonos masivos de animales en ciertas zonas de nuestro país; igualmente, defectos en la política de comunicación entre las administraciones responsables y la ciudadanía han producido a menudo tipos de alarma social  en relación a la tenencia de animales, por ejemplo la “perrofobia”. En las autoridades locales y la administración municipal están las competencias en la regulación de los animales domésticos, pero estas apenas aplican las leyes que tienen a su disposición siendo por tanto coparticipes de la superpoblación, maltrato y abandono de animales domésticos. Paradójicamente, al ser los únicos responsables en la ejecución de las leyes resulta casi imposible sancionar a la propia administración por incumplimientos legales. Además, existen legislaciones autonómicas muy diferentes dentro del Estado, lo que dificulta aún más la aplicación de sanciones. Por ello, resulta necesaria la creación de una ley estatal que unifique, ordene y aglutine las respuestas y soluciones al maltrato y abandono de animales que se produce en todo el estado español. Es urgente una ley estatal que vigile y sancione el reiterado incumplimiento de las administraciones locales., y a la vez, también son precisas unas dotaciones suficientes de los recursos adecuados para su aplicación eficaz. Además, no pueden dejarse de lado los objetivos de impulsar cambios sociales a favor del cuidado y el respeto hacia los animales en muchos hábitos cristalizados de nuestras creencias y costumbres.  

 

6. Por el control estricto del comercio y la cría de animales.   

 

El comercio de animales sin regulación se supedita a la lógica del máximo beneficio privado y reduce al animal a una mera mercancía. Incluso, si de diera el caso excepcional de un “criador” que posea la licencia de núcleo zoológico para permitirle criar y vender animales legalmente, esto no asegura el cumplimiento de un catálogo de buenas prácticas de bienestar animal. En muchos casos estos criaderos que alimentan las tiendas de mascotas y centros comerciales de nuestras ciudades, son simplemente “fábricas de cachorros”. Desde hace unos años están entrando en el Estado Español una gran cantidad de perros provenientes de los países del Este de Europa, llegan en camiones abarrotados y su precio es muy bajo. Las malas condiciones del largo viaje son causa de la altísima mortalidad de cachorros cuya pérdida económica se suple con los bajos precios de adquisición. Aun así, una vez vendidos a particulares, muchos animales fallecen debido a diferentes factores (como son los defectos congénitos inherentes a las razas llamadas “puras” y debilidad del animal, entre otros). Sin embargo, esto no es una práctica aislada; muchos criadores de razas específicas, aun procediendo del mismo Estado Español, realizan prácticas eugenésicas que extenúan y acortan la vida de las perras y gatas haciéndolas parir sin descanso, y se deshacen de los cachorros que no cumplen con los cánones de perfección establecidos. Por ello, es preciso el control legal y sancionador estricto de las condiciones de cría y del comercio con animales, domésticos y salvajes, con la aplicación estricta de sanciones a aquellos que no estén habilitados para tal fin. Además, esta reglamentación debería contemplar la regulación de canales informales de compra-venta de animales.  

 

7. De los valores culturales y la educación antropocéntrica a un biocéntrismo no especista.  

 

A inicio del siglo XXI, el sistema de enseñanza mantiene en sus planes de estudios, asignaturas, y proyectos curriculares de docencia e investigación un prejuicio antropocéntrico incuestionado y que parte del siguiente falso supuesto: que sólo los seres humanos son objetos de consideración y responsabilidad moral, mientras que ésta es negada a entidades naturales no humanas o a la naturaleza. La Naturaleza es concebida así como un mero objeto inerte de explotación sin límites. Es necesario modificar esta percepción cultural y los valores que la sustentan otorgando un lugar diferente y dignificado moralmente a la Naturaleza y los animales , en el que juegue un papel central la ética de la compasión, el cuidado y la empatía como nuevas virtudes morales importantes en nuestra sociedad. Tenemos que generar cambios en el concepto moderno y reduccionista de la moral, el derecho y la política al incorporar la consideración y trato moral de los animales y el medioambiente. Es preciso que las instituciones impulsen la eliminación del antropocentrismo fuerte dentro de las leyes y políticas medioambientales, económicas, culturales y jurídicas. La alternativa es situar a la vida y sus valores básicos de cuidado, salud, disfrute y continuidad como principio y categoría central –desde lo íntimo a lo planetario- en un continuo cualitativo que constituye la propia existencia, conservando y ampliando así las aportaciones históricas y culturales del mejor humanismo europeo, pero sin sucumbir a su propio mito fáustico de superioridad humana en base a sus sueños omnipotentes de “razón y progreso”. La dependencia, la conexión, la modestia y la generosidad con los “otros animales” también han de reconocerse como virtudes morales de guía y orientación práctica en nuestras formas de vida. Los seres humanos y nuestras sociedades no somos una especie superior que pueda escapar de los límites y determinismos naturales y ecosistémicos. Es preciso reconsiderar que cada organismo vivo y sintiente merece el reconocimiento de lo que le es propio y el respeto hacia lo que la propia naturaleza le otorgó con su existencia.  

 

8. Las Sociedades Protectoras son gestoras del bienestar de los animales abandonados. 

 

Ninguna empresa sin un estricto código ético de conducta basada en el bienestar animal debería estar autorizada para la recogida de animales abandonados en la calle. Los ayuntamientos realizan contratos con empresas con ánimo de lucro para el tratamiento de los animales pese a que existen asociaciones y ciudadanía organizada que solicitan realizar el mismo servicio, y que además ya asumen un estricto código ético en el trato con los animales. Muchas de estas empresas realizan prácticas ilegales, tales como negar la alimentación a los animales, sacrificarlos de manera dolorosa, ausencias de veterinarios, o la no localización de sus tutores. Cientos de miles de perros y gatos son sacrificados anualmente en el estado español,  y los ayuntamientos prefieren pagar con dinero público las matanzas sistemáticas sin que se les de una mínima oportunidad de vida digna a los animales. Con estas políticas mercantilizadoras del maltrato animal las administraciones debilitan a la vez al movimiento ciudadano emergente y altamente comprometido, que aglutina en su diversidad todo el espectro de edades, ideologías políticas y perfiles sociales. El activismo y la constancia de las sociedades protectoras es un ejemplo cívico de acción colectiva comprometida y orientada a la resolución de problemas y conflictos prácticos, pero que no abandona una perspectiva crítica sobre las graves responsabilidades y la implicación de la administración en el agravamiento del problema. Es preciso, que las mismas administraciones ayuden a fortalecer este movimiento ciudadano para el cuidado animal. La eficacia y la autoridad moral de las asociaciones protectoras deberían primar sobre el interés lucrativo de las empresas privadas.  

 

9. De los sacrificios sistemáticos y las ventas ilegales a las esterilizaciones e identificaciones obligatorias.  

 

Al aceptar la entrada de un animal doméstico en nuestra vida estamos implícitamente comprometiéndonos como tutores con cierta planificación sobre la capacidad reproductiva del animal recién llegado. Si el abandono no ha de ser una opción posible y el sacrificio es moralmente despreciable, sólo quedará la opción de influir sobre la capacidad reproductiva del animal: la esterilización. Pero actualmente en el Estado Español no es obligatoria la esterilización de los animales de compañía como sucede en otros países europeos. La esterilización es una realidad ampliamente aceptada en los países más desarrollados, donde el bienestar del animal es primordial para su tutor. Mientras que esta práctica nos se generalice, se generarán anualmente cientos de miles de perros y gatos que la propia sociedad no puede asumir. Esto conduce al sacrificio sistemático y éticamente injustificado que se desarrolla en las propias clínicas veterinarias y en las empresas privadas y públicas habilitadas para tal fin. Debemos exigir la implicación de la administración y promover la aceptación social de la esterilización de sus animales de compañía; así como  evitar, sobre todo, la política de supresión de los animales excedentes y finalizar de una vez por todas con las matanzas sistemáticas de animales en las perreras, una práctica que se sigue dando en la mayoría de las poblaciones del estado español. Además de la gestión de la población de animales, es exigible la identificación del animal. No es posible una eficiente política sobre dicha población, su seguimiento, su protección en todos los sentidos si no se identifican los animales y se ubican en un núcleo familiar. Sin embargo, la identificación de animales, pese a ser obligatoria por ley, sigue sin ser sometida a control por parte de la administración local, lo que favorece la desidia y despreocupación por parte de la ciudadanía.  

 

10. De las ilegalidades y el maltrato animal a la creación de la figura del Defensor del Animal.  

 

Dentro del marco legislativo de los animales de compañía se ha de crear la nueva figura del “Defensor/a del Animal” dado que los colectivos proteccionistas, en innumerables ocasiones se encuentran indefensos ante determinadas vulneraciones de la legislación vigente en materia de protección de los animales de compañía. Son necesarios más mecanismos que protejan a los ciudadanos de los errores o el malfuncionamiento de las administraciones. Igualmente, cuando el animal empieza a ser reconocido con cierto estatus de ciudadanía (al menos como objeto de ciertos derechos, y su tutor sujeto a ciertas obligaciones), es preciso disponer de una añadida figura jurídica de protección que vigile que las disfunciones. Una tarea principal del Defensor del Animal ha de ser la de  perseguir las «irregularidades» que cometen instituciones y algunos ayuntamientos que incumplen la legislación vigente, y que en este momento tan solo se pueden perseguir mediante la presentación de contenciosos administrativos. También es importante la creación del “Consejo Asesor para la Protección de los Animales” para la coordinación y expresión pública de las necesidades y problemas que tienen las organizaciones cívicas de protección animal, tradicionalmente muy olvidadas por algunas instituciones.  

 

David Hammerstein

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20 février 2007 2 20 /02 /février /2007 15:14

1. La desaparición de animales y especies exóticas 

 

Animales que durante milenios han ocupado selvas, océanos y desiertos, viven hoy en salas de estar, terrazas de apartamentos, bares... No solo desaparecen animales y especies autóctonas de nuestro entorno, sino que se incentiva la aniquilación de especies y biodiversidad en otros países, sobre todo las procedentes del tercer mundo. El mundo industrializado en su actual desregulación y economía globalizada comercia con animales exóticos en lo que resulta ser un negocio muy lucrativo. A este nuevo mercantilismo zoológico global se une al hecho de que hoy los animales no humanos siguen teniendo el status cultural de propiedad sin derechos y de simples objetos instrumentales. Las tiendas especializadas del mundo rico se han convertido en un inmenso bazar donde es posible adquirir casi cualquier tipo de animal con un auténtico servicio a la carta. Los animales son apartados de sus hábitats naturales que se degradan para terminar sus vidas cautivos de un medio que les es hostil. 

 

2. El tráfico internacional de especies es un gran negocio 
 

El tráfico ilegal de especies es una de las causas más importantes de pérdida de biodiversidad en el mundo, y además es un negocio redondo al estar poco perseguido y tener poco riesgo. La poca sensibilización ciudadana así como la falta de actuación de las autoridades hace que este tráfico está aumentando. Los datos estadísticos revelan las demoledoras dimensiones del comercio internacional de especies y animales protegidos.  Según los datos del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) 230.000 primates vivos se compran y venden cada año; 1,13 millones de aves vivas; 4 millones de reptiles; 15 de pieles de mamíferos; 9 de orquídeas; 7 de cactus; 350 de peces tropicales... Pero la gran mayoría del 60% y hasta el 80% muere en el viaje.  

 

3. De cada diez animales vivos sólo uno llega a su destino 
 

De todos los animales vivos que recorren el mundo de contrabando el 60 y 80 por ciento mueren durante la captura, transporte y comercialización posterior. Los animales que sobreviven son vendidos en tiendas de mascotas, en ferias callejeras o son exportados. Mueren a menudo al poco tiempo de ser comprados, víctimas del estrés del cautiverio, la depresión o por enfermedades que hasta pueden ser transmisibles a los seres humanos. Finalmente los animales silvestres pueden terminar perdidos en las urbes, se escapan, son regalados o abandonados. 

 

4. El ineficaz control internacional del comercio de fauna y flora 

 

Teniendo en cuenta que el comercio de animales y plantas silvestres sobrepasa las fronteras entre los países, su reglamentación y control requiere la cooperación internacional a fin de proteger ciertas especies. El Convenio de Washington CITES firmado en 1973 y en vigor desde el año 1975 ha sido subscrito por más de 150 países tiene  el fin primordial de la conservación de miles de especies de fauna y flora mundiales mediante la regulación de su comercio. CITES ofrece diversos grados de protección a más de 30.000 especies de animales y plantas, tanto vivos como derivados del mismo. Protege un grupo de especies en peligro de extinción y especies que no necesariamente se encuentran amenazadas de extinción, pero tienen el riego de estarlo. Y un tercer grupo de especies están sometidas a la jurisdicción de cada país, y para las cuales el comercio no se puede controlar sin la cooperación de otro país parte de CITES. El CITES otorga permisos de exportación para el país de origen y de importación para el de destino. Pero, la mayoría de los países no han desarrollado su propia legislación, lo que hace ineficaz el convenio haciendo impune el tráfico de especies. La permisividad de leyes y controles se dan tanto en los países de origen como en el receptor. Los traficantes de especies falsifican documentos oficiales, pagan sobornos y hasta llegan a hacer declaraciones aduaneras fraudulentas.  

 

5. La esquilmación de la biodiversidad en los países de origen 

 

Cada año se expolian numerosas zonas naturales de nuestro planeta, principalmente en el trópico, en busca de especies exóticas vegetales y animales que buscan complacer la excentricidad y gustos consumistas. Son compradores también los coleccionistas, los zoológicos, los laboratorios de investigación biomédica, las tiendas de animales. Los compradores son principalmente Estados Unidos, la Unión Europea y Japón, y los principales vendedores son países pobres como los de Sudamérica, África y el Sudeste asiático. Pero el beneficio económico del comercio ilegal de especies no revierte en estos países pobres que sacrifican sus ecosistemas y economías locales. La alta mortandad de animales comporta una extracción masiva para compensar las grandes pérdidas de individuos durante el proceso comercial, y es un factor central de esquilmación para muchas poblaciones animales, cuya disminución provoca efectos directos sobre otras especies y ecosistemas, al desestabilizar la cadena alimentaría y causar la multiplicación de plagas, y a. además alimenta la espiral de pobreza que incide en las familias y economías de subsistencia que dependen directamente de los recursos naturales locales y de su renovación y acceso a los mismos.   

 

6. España: un paraíso para el tráfico y comercio ilegal de especies      

                           

En 1986 España ratificó el CITES, pero el suelo español es utilizando principalmente como punto de canalización de animales protegidos hacia otros países de Europa y EE.UU. Por España pasa el 30% del tráfico mundial, pero sólo es detectado el 50% del tráfico. 

 

7. El auge del comercio de animales salvajes en España    
                                           
Desde la década de los sesenta, gorilas, chimpancés, tortugas, caimanes, cocodrilos, iguanas, anfibios, arañas, pitones y boas, leones, guacamayos y cacatúas, entre otros, comenzaron a sustituir a perros, gatos y canarios como animal doméstico o de compañía. En los hogares españoles se  calcula que existen cerca de 60.000 reptiles y más de 100.000 aves exóticas. La fuerte demanda y la ausencia de sanciones, los elevados precios de venta y la permisividad de las fronteras españolas han facilitado este comercio ilegal. Para comercializar o poseer un ejemplar de una especie amenazada incluida en el Convenio CITES es necesario un certificado CITES que acredite que ese individuo proviene de cría en cautividad. Pero la falsificación es sencilla y las multas son insignificantes. La Dirección General de Comercio Exterior, la Dirección General de Aduanas y la Dirección General de Conservación de la Naturaleza se encargan hoy del cumplimiento del CITES en España. La regulación mediante el Código Penal y el  SEPRONA sigue siendo muy insuficiente para controlar este comercio ilegal. 
 
8. Los problemas ecológicos de la adquisición de fauna salvaje 
 

España acoge una valiosa riqueza faunística que induce la caza de nuestra fauna autóctona para su comercialización. Furtivos y mafias organizadas peinan los campos y montes españoles en busca de víctimas que cazar y vender: Desde osos pardos, rebecos, urogallos, linces, hasta águilas imperiales o halcones peregrinos, pasando por toda suerte de pajarillos o galápagos. De esta forma, huevos de aves en peligro de extinción y animales protegidos son cazados furtivamente, disecados, almacenados y posteriormente comercializados, pasando a engrosar colecciones particulares o de ciertos museos, y vendidos en mercados ambulantes y rastros. Además, en España existe otro peligro: “la liberación de especies” foráneas al medio natural que incide en la extinción de muchas de nuestras especies y hábitats autóctonos. 

 

9. Freno al comercio legal e ilegal de animales salvajes 

 

La normativa de CITES prohíbe comerciar con animales ilegales pero no con los legales. La cría en cautividad de especies salvajes para su comercialización está permitida y es legal, pero carece de control efectivo para evitar el tráfico ilegal. Los compradores acaban desprendiéndose del animal comprado y para ello utilizan tres vías: depositarlo en centros de acogida, regalarlo o malvenderlo, o liberarlo en la naturaleza. Los hábitos culturales de la sociedad española en cuanto a la posesión de mascotas exóticas son de gran irresponsabilidad, y apenas existen centros de recuperación de fauna salvaje con recursos en nuestro país, lo que empuja en mayor medida a desprenderse de los animales a través del sacrificio o con su abandono. Se da un descontrol y escaso seguimiento por parte de las Administraciones de la venta “legal” de animales salvajes. Los requisitos legales para el registro y control de la cría y venta apenas son supervisados por las autoridades.

  

Demandas VERDES……..

 

1. Incrementar los requisitos legales tanto para la venta como para la compra y tenencia de animales exóticos. Las competencias sobre el control de especies ha de ser mas extensa y cohercitiva

 

 

 

2. Presionar a las autoridades competentes para que se ejerza un mayor control en la entrada de animales salvajes ilegales a nuestro país

 

 

 

3. Desarrollar una legislación específica con presupuesto sobre los Centros de Recuperación de Fauna Salvaje 

 

 

 

4. Desarrollar campañas educativas y de concienciación a la ciudadanía para el no consumo de animales salvajes

 

 

 

5. Desarrollar programas de Cooperación Internacional donde se transformen las pautas económicas locales basadas en la captura y comercialización de especies salvajes autóctonas con la consiguiente degradación de su entorno.

 

 

 

6. Controlar la adquisición de especies por parte de zoológicos y circos.

 

 

 

7. limitar la cría en cautividad de especimenes salvajes y no fomentar con ello la degradación del uso y abuso de estos animales. Por el contrario, desarrollar programas de conservación de especies salvajes en sus hábitats naturales.

 

 

 

8. Incorporar en los planes educativos dentro de la Educación Medioambiental el concepto de respeto por los animales, ya sean salvajes o domésticos.

  

David Hammerstein

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20 février 2007 2 20 /02 /février /2007 15:00

1. El bienestar animal, la calidad de los alimentos, y la salud humana van de la mano. Calidad ética y calidad de los alimentos han de ir juntas. Los animales son víctimas silenciosas de nuestros modos de vida, producción y consumo. El modelo intensivo de producción de  las granjas industriales además de generar un sufrimiento animal que tiene las dimensiones de un holocausto también produce sufrimiento humano: la diversidad de productos locales y regionales, frescos, cercanos, autóctonos, y de alta calidad nutricional desaparecen de nuestros mercados a la vez que la masiva producción intensivo- química de alimentos genera numerosos efectos biocidas colaterales, y con ello graves problemas sanitarios y medioambientales. Una mejora en el bienestar y condiciones de vida de los animales durante la cría, el transporte y el sacrificio también repercutirá beneficiosamente sobre la calidad nutritiva final de la carne obtenida, los alimentos y la salud humana. Las prácticas del modelo mecanicista y artificializador presente en las granjas industrializadas de producción intensiva comporta un enorme e innecesario sufrimiento de animales vivos, y por ello han de sustituirse por otras formas productivas que además de ofrecer condiciones de seguridad alimenticia aporten mayores garantías de bienestar y salud tanto para los animales como para los consumidores humanos.

 

 

 

 

2. De los animales con vidas miserables a los animales con vidas felices. Se trata de pasar del sufrimiento animal generalizado mediante la producción intensiva de animales y de carne al bienestar animal en todos y cada uno de los eslabones del ciclo de la cadena productiva: desde el nacimiento y la crianza hasta el transporte y sacrificio. Son necesarias mejoras en el trato y las condiciones de vida de los animales criados para la alimentación humana de manera que se atiendan sus necesidades vitales permitiendo sus comportamientos naturales básicos para el buen desarrollo y bienestar de cada individuo. Deben desaparecer las experiencias organizadas de crueldad y de miedo que innecesariamente crean padecimientos constantes y enfermedad en los animales de las granjas industriales, como seres vivos sintientes que son. Deben eliminarse las prácticas violentas de encierro, aislamiento y amputación de sus cuerpos con castraciones y cortes de pico sin anestesia, marcado a fuego, manipulaciones genéticas para que produzcan más, hormonas para que crezcan rápidamente, aire saturado de amoníaco y convivencia con el propio excremento. En el caso de los pollos y gallinas de granja han de establecerse un descanso de 6 horas en oscuridad absoluta por cada 24 horas, y los polluelos deben tener elementos que favorezcan la actividad de los animales, su salud y bienestar (por ejemplo introduciendo balas de paja).

 

 

 

 

3. Del incumplimiento de la legalidad sobre el bienestar animal al control y normativas legislativas con poder sancionador. Urgen medidas de inspección y de aplicación de sanciones correctivas contra las prácticas de crueldad por el incumplimiento de las directivas europeas sobre el bienestar animal en el transporte y el sacrificio de los animales vivos. En el matadero los animales huelen y ven las matanzas de los individuos que les preceden, escuchan y perciben sus gritos y dolor. Todos los métodos de aturdimiento previo previstos por la legislación, si es que se usan, no aseguran el desvanecer a los animales, y en la gran mayoría de los casos están conscientes cuando se cortan sus yugulares, muchas veces colgados boca abajo de una pata.

 

 

 

 

4. Del sistema de jaulas de cría de animales de granja a su prohibición legal. Se trata de eliminar las privaciones, el miedo, el stress y el confinamiento en masa en las vidas de los animales. El hacinamiento les impide moverse y expresar sus preferencias, y con ello tampoco pueden tener una espontánea y natural socialización con los individuos y grupos de su especie. También las llamadas jaulas enriquecidas deben ser prohibidas ya que no garantizan un espacio suficiente para moverse y no permiten a las gallinas muchos comportamientos naturales e instintivos.

 

 

 

 

5. Del maltrato animal de la producción intensiva a la información, la reflexividad y el aprendizaje sobre prácticas responsables con el bienestar animal. La educación ambiental sobre el bienestar animal ha de estar presente en las ofertas públicas especializadas de capacitación laboral agrícola y agroalimentaria con programas de formación e instrucción dirigidos a productores e impulsados por instituciones, sindicatos, agroindustria, y asociaciones de consumidores. Los productores ganaderos y granjeros han de poder acceder a los conocimientos y el uso prudente de recursos con los que poder detectar y corregir los problemas relacionados con el bienestar de los animales. Para un cambio social y cultural profundo y arraigado a favor de una ética y valores ampliados que incluyan la preocupación por el bienestar de otros seres vivos, es importante comenzar cuanto antes. El sistema de enseñanza ha decomprometerse en esta inmensa tarea urgente de innovación y socialización desde la más tierna infancia, desde los huertos y granjas escolares hasta los estudios, especialidades e investigación universitarias.

 

 

 

 

6. De las subvenciones europeas directas a la producción intensiva de animales a la eco-condicionalidad del bienestar animal. Las concesiones de las ayudas europeas deben supeditarse al estricto cumplimiento de la legislación europea sobre el bienestar animal. También en la importación europea de animales y alimentos de otros países debe garantizarse la eco-condicionalidad del bienestar Animal, y la Unión Europea (UE) ha de defender esta posición ante la Organización Mundial de Comercio (OMC). En los mercados globales deben eliminarse las subvenciones públicas a la exportación de animales vivos. Las ayudas públicas a la producción basada en el sufrimiento animal constituyen un dumping socioeconómico que lesiona la competitividad de los productores con bienestar animal, además de distorsionar y rebajar artificialmente los precios del mercado impulsando así el hundimiento las economías de países pobres.

 

 

 

 

7. Del transporte de animales vivos a largas distancias al transporte de vísceras, despojos y refrigerados. El transporte no ha de superar las 8 horas en total, o los 500 Kms de recorrido, desde el punto de salida al de destino tanto para animales de matadero como para animales de engorde. El sacrificio ha de hacerse en mataderos cercanos a las explotaciones de crianza, especialmente si el destino es a terceros países que no están adheridos a los Convenios Internacionales para la protección de los animales. Se ha de acabar la imagen cotidiana de camiones abarrotados con animales vivos apelotonados y asustados que salen de las granjas industriales camino del sacrificio y hacen largos trayectos sin comida ni agua, hacinados, empujados y ajetreados por el viaje. La exportación de animales vivos para consumo debe ser sustituida por canales refrigerados.

 

 

 

 

8. Del gigantismo industrial de la producción a gran escala basado en el sufrimiento animal a las pequeñas y locales industrias alimentarias. La pequeña producción local y regional además de sufrir el acoso de la legislación europea en materia de exigencias de higiene también afronta la desventaja comparativa de los altos costes que lastran su competencia en mercados globales. Con el desarrollo de ayudas específicas a los productores con prácticas de bienestar animal se fomentarán la mejora de las condiciones de vida de los animales de granja, el desarrollo de la economía rural, y la mayor rentabilidad de los pequeños productores ganaderos y agricultores. Al premiar los esfuerzos dirigidos al bienestar animal este dejará de percibirse como un simple coste económico añadido al conjunto de la actividad productora y ganadera. Se trata de convertir las prácticas del bienestar animal en un valor añadido de calidad en los productos y en fuente de diversificación favoreciendo conjuntamente la economía de los productores locales y el bienestar de los animales y los consumidores humanos.

 

 

 

 

9. Del consumidor voraz y desinformado al nuevo consumidor que practica una ciudadanía reflexiva, responsable y ética. El consumo individual puede incorporar los valores éticos añadidos de bienestar animal en la elección de los productos, y con ello no reducir la compra a una comparación cuantitativa entre precios y calidades. Este nuevo consumidor pone en práctica nuevos valores sociales y medioambientales no reducibles a la rentabilidad económica, y con ello se expresan y fomentan unas nuevas formas sociales y culturales de ciudadanía responsable y solidaria a favor de la protección del bienestar animal.

 

 

 

 

10. De la desinformación sobre la composición, procesos e historia de los alimentos al sello de garantía de buenas prácticas de bienestar animal en el etiquetado. Mediante un claro y completo etiquetado deben ampliarse las opciones del consumidor individual. Garantizar los derechos a la información de los consumidores y contribuir con ello a una opinión pública informada y a un mayor sentido de responsabilidad por parte de los consumidores individuales. El etiquetado ha de incorporar una amplia información no manipulada y comprensible sobre los tratamientos tecnológicos y los ingredientes nutrientes naturales y sustancias químico-sintéticas añadidas en los productos alimenticios de la agroindustria. En el etiquetado se ha de incluir un sello o marca de garantía de bienestar animal, con ello se amplia el conocimiento y las opciones por parte de las consumidoras y consumidores en actos de compra que también expresan valores prácticos de conexión y protección con los seres vivientes que se producen para alimento humano.

 

 

 

 

David Hammerstein

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20 février 2007 2 20 /02 /février /2007 14:54

Los grandes simios han sido torturados, maltratados, esclavizados y asesinados, y han sido considerados como casi meros objetos y recursos al servicio exclusivo de los intereses humanos. La cruel realidad de nuestro trato con ellos está poniendo en peligro su supervivencia.

 

 

Son numerosas las razones éticas y políticas para pedir una especial protección y derechos para los grandes simios (chimpancés, gorilas, orangutanes, bonobos). Son homínidos que comparten con nosotros más del 98% del genoma y tienen características neurocognitivas, culturales y conductuales muy parecidas a las nuestras.

 

 

1.    Los grandes simios tienen muchas similitudes con los seres humanos. Según se constata por medio de estudios antropométricos, fisiológicos, neurológicos o de etología comparada, además de las coincidencias bioquímicas y genéticas con los humanos, pueden desarrollar singulares formas culturales, crean grupos familiares, tienen un rudimento de lenguaje, y son capaces de transmitir sentimientos y de usar herramientas que incluso fabrican y transportan. Aprenden adaptaciones nuevas y comportamientos unos de los otros, algo que se expresa en la diversidad cultural de los grupos de simios. Pueden aprender, comunicar y transmitir lenguajes como el de los sordomudos, tienen conciencia reflexiva de sí mismos, y establecen relaciones de parentesco desarrollando una identidad propia y reconociendo la alteridad  y singularidad del otro. 

 

 

2.    Una ampliación de la comunidad moral y la ciudadanía incluyendo a los seres vivos. Es urgente el reconocimiento en la comunidad moral de los intereses de subsistencia de las especies entre si y el reconocimiento de los seres vivos, y en especial de los grandes simios. La conciencia y la ética ecológica reconoce que la cooperación entre la biodiversidad de especies hace posible que exista la vida y su evolución, incluyendo la vida de nuestra especie humana.

 

 

3.    Del reinado antropocéntrico al reconocimiento de la dignidad y derechos de los animales. Los prejuicios del especismo se basan en la lógica de la exclusión y la oposición entre especies, y constituyen un erróneo fondo cultural que al negar nuestra dependencia y parentesco con el resto de mundo vivo se llena de falsas percepciones separadoras que hoy ponen en peligro nuestra propia subsistencia como animales humanos. La jerarquización excluyente entre los seres vivos conlleva la separación radical entre los humanos y el resto de animales, y desata las fuerzas de dominio y superioridad de los seres humanos contra en reino animal.

 

 

4.    La comunidad de los iguales ha de ser incluir a todos los grandes simios: los chimpancés, los gorilas, los orangutanes y los bonobos, otorgándoles derechos fundamentales, que se puedan hacer valer ante la ley, y rijan nuestras relaciones mutuas con ellos.

 

 

5.    Defendemos la ampliación de los valores de igualdad para los grandes monos mediante los derechos a la vida, a la libertad individual y a no ser torturados física y psicológicamente. La defensa de derechos para animales no humanos, especialmente los Antropoides, supone un paso más allá de nuestro encierro cultural ya que subvierte la arbitraria frontera que separa a la especie humana del resto de especies vivas.

 

 

6.    Defendemos la consideración de delito aplicado a la explotación, experimentación, comercio, esclavitud, secuestro, tortura, maltrato o muerte de grandes simios.

 

 

7.    Los convenios de CITES sobre el Tráfico de Especies no humanas y la Convención sobre Biodiversidad son insuficientes para detener la extinción por degradación de los ecosistemas en los que habitan los grandes monos. Hacen falta políticas menos antropocéntricas que rebasen los prejuicios basados en una supuesta esencial distinción y superioridad de los humanos respecto al resto de especies, y que conciben a los animales como autómatas estúpidos. Es urgente emprender las acciones necesarias en los foros y organismos internacionales para la defensa de los grandes simios.

 

 

8.    Son necesarias leyes estatales y europeas que otorguen derechos especiales de protección a los grandes simios, y con adhesión al Proyecto Gran Simio que abarca a los gorilas, los orangutanes, los chimpancés y los bonobos. Se trata del reconocimiento de derechos independientes de las capacidades individuales de autonomía que estos animales tienen para ejercer responsablemente la libertad individual.

 

 

9.    Los grandes simios deben de gozar de derechos básicos como son la vida, la dignidad e integridad y la libertad. Los grandes simios son capaces de desarrollar conductas e instituciones sociales, y reconocemos que en los grandes simios el principio de autonomía debe ser respetado en las condiciones de vida e individualización propias de estos animales.

 

 

10.    Es prioritario conservar sus ecosistemas naturales junto a los derechos de los grandes monos. Los hábitats de bosques y selvas primarios donde viven están siendo aniquilados, según las Naciones Unidas, se encuentran en un serio peligro de extinción. Queremos evitar la desaparición de estas especies conservando su hábitat natural. La conservación de los bosques primarios donde viven los grandes simios, es también fundamental en la lucha contra el cambio climático y en la preservación de la biodiversidad y bioproductividad. Conservando estos bosques, se conserva el futuro de los grandes simios y a la vez el de la humanidad.

 

 

David Hammerstein

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20 février 2007 2 20 /02 /février /2007 14:23

        


     
Hay aspectos bochornosos en costumbres y tradiciones que aún perviven en pueblos y ciudades españolas, como son la realización de festejos donde un elemento de diversión central es el maltrato de animales. En muchos actos festivos se tortura y se da muerte a animales, como es el caso de los espectáculos taurinos (encierros, vaquillas, corridas...), o se abusa y maltrata de forma irrespetuosa y cruel a burros, caballos, carneros, bueyes, gallos, etc. En otros degradantes espectáculos, como pueden ser las pruebas de arrastre, se somete a los animales a esfuerzos y situaciones límite que no tienen ningún significado natural para ellos y que inevitablemente les hacen sufrir. En España el número de encierros con toros aumenta año tras año. En algunos pueblos se busca la novedad mediante el maltrato animal con espectáculos como el fútbol-vaca, el toro al agua, o las vaquillas con espuma. La sangre animal en las fiestas también se da en la práctica de decapitar aves (gallos, gansos o pavos) que se ha extendido por muchos pueblos de Castilla La Mancha. También se usan garrotes y piedras para acabar con las aves. En otros lugares son los burros, los gatos o los cerdos los que sufren las atrocidades que sirven para "pasarlo bien".

 

 

 1. De la crueldad gratuita sobre animales a la abolición de la tortura en las fiestas tradicionales

 Un indicador de la madurez moral de nuestras sociedades está en el trato que dispensan a los animales domésticos y en la existencia de violencia gratuita hacia ellos en las fiestas y celebraciones colectivas. Hay que eliminar los malos tratos físicos, psicológicos que se les infringen, y que comportan en numerosas ocasiones la tortura y muerte de los animales empleados en las fiestas. No hay justificación aceptable que se funde en un “todo vale”, ya que se trata de un insensible relativismo moral implícito bajo las coartadas que suelen justificar el daño infringido a los animales en nombre de la tradición o de la cultura. Las  tradiciones y costumbres son un elemento social con vitalidad y cambio, y por tanto pueden estar abiertas a la innovación a favor del bienestar animal.

 

 

 2. De festejos con maltratos a animales a la diversión y ocio con respeto

 

 

 En muchos espectáculos taurinos populares y no taurinos los animales son perseguidos, acosados y finalmente sacrificados. Las instituciones públicas no sólo autorizan, sino que a menudo organizan y subvencionan las atrocidades con animales. También en algunas cadenas de televisión se incluyen en sus programas los reportajes sobre estos crueles espectáculos, favoreciendo así la insensibilidad social hacia la sangre y la tortura infringida a los animales. Son urgentes cambios en legislaciones hacia una menor tolerancia con la violencia  festiva que maltrata a los animales y a la vez degrada al conjunto de la sociedad. Las políticas festivas han de innovarse con alternativas recreativas enriquecedoras y menos lesivas para los animales.

 

 

 3. De la educación basada en el “arte de matar” a la educación basada en el respeto a los animales

 

 

 El derecho a la vida, sin tortura y sin un trato inhumano y degradante, no se aplica a los toros y caballos víctimas de las corridas. En las escuelas taurinas subvencionadas con recursos públicos se enseña a “torturar” a animales, a pesar de que la educación basada en la crueldad animal se opone radicalmente a los valores educativos de no-violencia y de dignidad y respeto hacia los animales. Es necesaria una renovación pedagógica en el sistema de enseñanza dirigida específicamente al desarrollo de una educación ambiental que favorezca nuevas formas de relación y convivencia con los seres vivos, y que no comporte un dolor y sufrimiento innecesario a los animales. El cuidado y respeto hacia los seres sintientes ha de ser de ejemplaridad pública por parte de las instituciones, además de ser una exigencia más en nuestras relaciones  cotidianas con la naturaleza.

 

 

 4. Fin de las subvenciones públicas a los festejos taurinos

 

 

Más de 60.000 animales entre toros y vaquillas son masacrados en las fiestas taurinas, además de cientos de caballos que son heridos de muerte en las corridas de toros. Cada año cientos de pueblos españoles celebran algún festejo que incluye la “tortura y matanza” de animales, y a pesar de que el número de seguidores es escaso, se da un apoyo gubernamental. Sólo cuatro o cinco plazas de toros subsisten por sus propios medios, el resto recibe subvenciones públicas por parte de los gobiernos autonómicos que administran y gestionan las plazas de toros deficitarias, y por parte de los ayuntamientos. Los toros de lidia han de distinguirse de la cabaña ganadera y no deben obtener las ayudas europeas destinadas a la ganadería. Los ganaderos también se benefician de las ayudas económicas de la Unión Europea al considerar que la cría de toros de lidia y su sacrificio en las corridas de toros se trata de una actividad ganadera de producción de carne y alimento. Pero el Convenio Europeo de protección de los animales en explotaciones ganaderas prohíbe los dolores, daños, miedos y sufrimientos, algo que no se cumple en el caso de los toros de lidia.

 

 

 5. De los programas televisivos taurinos a una televisión con normas deontológicas sobre los derechos de los animales

 

 

Para los programas televisivos la violencia en las corridas de toros no es un problema al no existir limitación alguna para su emisión, incluso se suelen emitir dentro del horario infantil, contrariando así la idea de priorizar en determinadas franjas horarias de emisión el interés pedagógico y la ausencia de violencia en imágenes y contenidos. Las cadenas públicas promocionan activamente la cruel fiesta de los toros con la compra de derechos de retrasmisión de las corridas de toros y con el aumento de retransmisiones, de programas y de sesiones informativas en telediarios sobre corridas de toros. Es necesario un código deontológico para la televisión pública en defensa del respeto y la protección de los animales.  

 

 

 

 

 

6. Los amantes de los derechos de bienestar de los animales somos más

 

 

Se da una creciente sensibilización sociocultural y rechazo de la violencia contra los animales junto a una opinión pública más escéptica y dispuesta a cuestionar las diversiones más crueles. Según los sondeos de opinión la afición por el mundo del toreo es decreciente y se limita a un sector poblacional de más edad. Crece el descenso del interés por este espectáculo medieval de tortura. Tampoco hay justificación para el apoyo gubernamental a la tauromaquia desde una perspectiva democrática, ni tampoco desde una perspectiva moral-racional. Sin embargo, los grupos de presión pro-taurinos, parecen salir ganando en un juego claramente antidemocrático. Es urgente un amplio debate público y multisectorial que implique un compromiso explícito e inequívoco sobre el problema taurino por parte de los partidos y programas políticos electorales. Las consultas populares y la democracia directa también pueden favorecer cambios en tradiciones festivas y leyes de prohibición más estrictas y eficaces.

 

 

 7. De la “excepcionalidad” de la tauromaquia a una legislación a favor de la dignidad y los derechos de todos los animales

La legislación para la protección animal ha de fundarse en principios morales y racionales de justicia, coherencia e imparcialidad, y por encima de intereses sectoriales minoritarios. La excepcionalidad que hoy disfruta la tauromaquia  es una forma de injusticia animal y ha de estar recogida y sancionada en nuestro código legal. Para atajar la violencia contra los animales de cualquier especie debemos avanzar en la misma dirección que otros países de la Unión Europea como Alemania, Italia o el Reino Unido, y mejorar el estatuto y la consideración de los animales en España. Es preciso, condenar sin paliativos la tortura de cualquier ser vivo a nivel local, autonómico, nacional y europeo.  Tenemos que acabar con una legislación de protección animal que es inefectiva por ser incoherente y llena de excepcionalidades injustificadas. En particular, el código penal castiga el maltrato a animales con la excepción casi única de los abusos ocurridos en las corridas de toros. También resulta insensato desde la perspectiva ganadera y alimentaria, el hecho que la carne de lidia se destine al consumo humano a pesar de las condiciones de su sacrificio. El Código Penal también castiga con sanciones de tres meses a un año de cárcel el maltrato de animales domésticos, pero excluye su aplicación a los toros, las aves de cetrería y los animales exóticos o silvestres.

 

 

 8. Prohibición de los espectáculos con animales para la seguridad de las personas

 

 

 Junto al maltrato de los animales en los festejos taurinos tradicionales también se da un elevado e intolerable riesgo para la vida de las personas. Muchas muertes y heridos no se deben a imprudencias ni a la falta de condiciones físicas de los heridos o fallecidos, sino a las situaciones normales del propio festejo. Las medidas de seguridad establecidas en los reglamentos velan solo por las condiciones de las instalaciones y estructuras, y no por las personas que se encuentran en el recinto, ni por lo que sucede dentro del mismo. Resulta inadmisible, que se autoricen festejos con la previsión fundada del número de personas que pueden morir. El alto riesgo para la vida de las personas, el elevado número de heridos y la perdida de vidas humanas, aconsejan la prohibición de este tipo de espectáculos.  Es comúnmente aceptado que los menores deben ser protegidos de los contenidos y realidades que degraden la condición humana mediante diversas modalidades de violencia: criminalidad, asesinato, tortura, pornografía… Sin embargo, las corridas de toros son el único espectáculo violento en el que se permite la entrada a niños y niñas. Tan solo en Cataluña está  prohibido su entrada pese a ir acompañado de un adulto.

 

 

  9.  Contra la desprotección del menor en los espectáculos taurinos

 

 

 El espectáculo sangriento de las corridas de toros afecta y construye la individualidad de la infancia, por ello, es necesaria la protección del menor mediante la prohibición de su entrada a corridas de toros y a otros espectáculos de maltrato animal, vayan o no acompañados de adultos. La tarea educativa ha de evitar la exposición de niños y niñas a prácticas de crueldad humana hacia los animales, como por ejemplo se muestra a través de fábulas, cuentos, dibujos y explicaciones. Muchas teorías pedagógicas entienden que la empatía y conexión con los animales constituye un recurso socializador y humanizador, e incluso terapéutico. El sistema de enseñanza ha de corregir los prejuicios especistas presentes en sus hábitos institucionales cotidianos y en sus programas curriculares, y ha de integrar una visión más realista sobre el papel de los animales en nuestra sociedad.

 

 

 10. De la promoción pública de la tauromaquia a la declaración de ciudades y fiestas no taurinas

 

 

Cada vez más personas reconocen que el dolor y la muerte de un animal por puro espectáculo no ha de darse bajo ningún pretexto. Cada vez más ciudades y pueblos de España adoptan iniciativas animalistas a favor del bienestar animal al declarar sus municipios como “ciudades no taurinas”: Es un paso alternativo y efectivo encaminado hacia la prohibición total de la tauromaquia. Las instituciones y la regulación pública han de optar por los valores de vida animal y por una ciudadanía responsable, solidaria e innovadora en sus costumbres. La gestión pública local ha de dar respuestas ejemplares de protección animal y dejar atrás la tauromaquia como un hecho histórico de valor etnográfico pero moralmente inaceptable en nuestras sociedades. 

 

 

David Hammerstein

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