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Los Verdes

27 octobre 2013 7 27 /10 /octobre /2013 14:39

Patentes, Mala Farma y monopolios 

 

Bad Pharma

 

 

 

El presente modelo de innovación biomédica se encuentra en crisis y se cuestiona cada vez más su viabilidad económica, científica y social. Actualmente, la investigación, desarrollo y producción de nuevos medicamentos  no suele estar dirigida por las necesidades generales de salud pública sino por las demandas del mercado y el beneficio económico de las grandes empresas que comercializan los medicamentos. Este modelo de investigación médica está fracasando en la mayoría de las frentes puesto que es muy caro, ineficiente y opaco. Tampoco está suministrando muchos de los tratamientos médicos útiles que hoy exigen nuestra sociedades, tanto en el Norte como el Sur. No está creando unos nuevos fármacos eficaces y económicamente asequibles para gran parte de la población europea y mundial. Por el contrario, cada año se sacan al mercado muchas nuevas medicinas que no añaden mejora alguna sobre las ya existentes (algunas incluso son más peligrosas) ya que la gran mayoría simplemente son repeticiones y copias virtuales de los fármacos ya existentes pero con la diferencia de que son mucho más caras. . Gran parte de estos nuevos productos no se venden por su eficacia sino por unan enormes campañas de marketing.

 

El actual modelo de innovación farmacéutica se basa en la creación de monopolios mediante el uso de patentes privadas. Según una vieja cantinela que se suele repetir hasta la saciedad por parte de las grandes empresas farmcéuticas, este modelo de investigación médica-farmacéutica les permite la recuperación de los costes económicos invertidos en la investigación y el desarrollo de los nuevos medicamentos gracias a  unos altos precios que les protege de las empresas de la competencia. La triste realidad es que en muchos casos, los altos precios de medicamentos patentados están al servicio de la financiación un gran entramado de marketing y lobbying comercial, y esto que supone muchísimo más gasto económico que el empleado en el mismo proceso de investigación científica. Al mismo tiempo, numerosas investigaciones recientes han documentado con datos empíricos la creciente ineficacia científica y los escasos resultados  terapéuticos de un modelo de innovación que está dominado por los intereses económicos de unas pocas grandes empresas, y que además orienta toda su investigación hacía unas pocas enfermedades que les resultan muy lucrativas. Como afirma la revista médica francesa Prescrire “en un sistema de innovación en bancarrota, la agitación comercial de las firmas crece”.

 

Una fuente importante de la ineficacia del actual modelo de investigación biomédica dominada por las patentes y la confidencialidad comercial es el oscurantismo que rodea a todo el proceso biomédico, en especial a los ensayos clínicos. Resulta chocante que médicos y pacientes nunca llegan a conocer ni obtener informaciones completas fiables sobre los efectos reales que comportan muchos de los medicamentos. En España el sistema de salud pública ni siquiera dispone de un sistema de infomación científica independiente y ajeno a los intereses de de las grandes farmacéuticas, algo que resultaría ser vital y necesario para adoptar criterios rigurosos en la compra de productos farmacéuticos para hospitales y ambulatorios.

 

Además, el conocimiento biomédico generado a partir de las inversiones con dinero público español y europeo acaba siendo apropiado por actores e intereses mercantiles privados mediante los derechos de propiedad intelectual. Es decir, las inversiones públicas en investigación de medicamentos no revierten como saber público. La investigación biomédica pública acaba privatizándose en las manos particulares de las grandes empresas farmacéuticas y no revierte en la creación de bienes y servicios públicos al servicio del conjunto de la sociedad. El contribuyente suele pagar triplemente los medicamentos: primero fianacia la mayoría de la investigación útil(que és pública), después paga con sus impuestos las compras públicas de los caros medicamentos patentados y, finalmente, debe costear el “co-pago” en la compra final de un fármaco.

 

En medio de una grave crisis económica y de una financiación pública farmacéutica insuficiente, crecen las llamadas en favor de un nuevo modelo de innovación biomédica capaz de crear unos productos biomédicos más asequibles, más útiles y más transparentes. A escala global, el Grupo experto consultivo sobre la coordinación y la financición de la investigación y desarrollo biomedicos, presentó sus recomendaciones en mayo del 2012 en la Organización Mundial de Salud (OMS) siguiendo el objetivo de conseguir una Convención o un Tratado global de regulación. Estas recomendaciones solicitaban “desligar” (de-link) el coste económico de los productos biomédicos del gasto en investigación I y D.  En Mayo del 2013 la OMS decidió el estudio de programas pilotos, ensayos de los nuevos modelos de innovación y la creación de un observatorio sobre el problema.

El 1 de enero de 2014 La Unión Europea lanzará su programa marco de investigación e innovación, Horizonte 2020 que incluye unas nuevas iniciativas para una ciencia más abierta y más socialmente responsible con una repercusión clara sobre el campo de la salud.

Con este documento preparado (véase link abajo) por Acción por la Salud Internacional (HAI) y el Diálogo Transatlántico de Consumidores pretende abrir un amplio debate democrático sobre las distintas alternativas al actual modelo dominante de innovación biomédica:


http://saludporderecho.org/wp-content/uploads/2013/10/Documento-HAI-FINAL.pdf

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Published by Europa en Verde - dans Ciencia y educación
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