Overblog
Suivre ce blog
Editer l'article Administration Créer mon blog

Búsqueda

Los Verdes

26 novembre 2007 1 26 /11 /novembre /2007 17:37

     Según Joksha Fischer, en una alusión marxiana, la historia de las negociaciones sobre el conflicto de Oriente Próximo se repite primero como tragedia y después como una farsa.  Es decir, que después del acuerdo de Oslo en los 90, el entonces Presidente Clinton intentó repetirlo en el 2000 en Camp David pero la tentativa acabó en la tragedia general de la segunda Intifada  y ahora, Bush, también al final de su mandato, plantea reeditar la escenografía pacificadora  como una farsa con casi nulas expectativas de éxito.  ¿Será la reunión de Anápolis simplemente una oportunidad fotográfica que intenta maquillar la impotencia y dejadez de la comunidad internacional ante un drama enquistado pero resoluble? 

      La constelación familiar de Anápolis, en cambio, apunta hacia una perversa conjura de unos líderes débiles que necesitan, como maná del cielo, algún progreso hacia la paz como una tabla de salvación personal. El “pato cojo” Bush ha fracasado en Irak y tiene su plato lleno con el conflicto nuclear con Irán. El primer ministro israelí, Olmert, apenas se mantiene a flote después del fiasco de la guerra del Líbano, numerosos escándalos y una muy débil coalición gubernamental con ultras y religiosos que están a punto de dar la espantada.  Abbas, el líder palestino, es el hermano más pobre y débil de todos, sin gobierno real, sin territorio y una ciudadanía muy dividida y  descreída. 

        Pero la debilidad política de Olmert no esconde la tremenda ventaja con la que parte Israel a causa de la división de los palestinos y por el apoyo incondicional que recibe de Bush.  Se suele decir que la paz no se consigue cuando un lado es demasiado fuerte para aceptar un compromiso justo  y es evidente que Israel abusa muy equivocadamente de su posición de fuerza frente los palestinos. La ausencia de una declaración común en Anápolis sería el resultado de unos negociadores israelíes que han luchado a brazo partido para no volver al punto muy avanzado donde terminaron las negociaciones de 2000 en Camp David y Taba. Se rechazan las propuestas sobre fronteras y Jerusalén de Clinton y ahora saca de la chistera una nueva exigencia de principios: no basta con reconocer el estado de Israel sino que los palestinos deben jurar sobre la aceptación de un “estado judío”.  Y ni siquiera acepta Israel la congelación del crecimiento de los asentamientos existentes en contradicción con la Hoja de Ruta. 

      Durante años distintos líderes israelíes han echado en falta “interlocutores válidos” por el lado palestino.  Para ellos unos eran demasiados radicales, otros eran corruptos y la mayoría fueron tachados de “terroristas”  o benevolentes con la violencia.  Ahora esta excusa ya no existe. Abbas y Fayad son “moderados”, “demócratas”  y “luchadores contra del terrorismo”.  Sin embargo, meses de negociaciones con los “palestinos buenos” no han conseguido nada significativo en cuanto a avances concretos hacia la paz ni mucho menos en cuanto de la mejora de la muy difícil vida cotidiana del pueblo palestino.  Si la política de Israel de que "no hay socio” ha fomentado a Hamás, ahora parece que se aprovecha de los buenos oficios de Abbas para enrocarse en posiciones imposibles de ser aceptadas en el mundo árabe. Solo las posiciones más radicales y violentas de ambos lados se beneficiarían. 

       Se da la cruel paradoja que mientras casi todo el mundo sabe más o menos lo que procede hacer para conseguir la paz, incluyendo fronteras, refugiados, Jerusalén y seguridad (en suma una mezcla del Plan de Ginebra y el Plan Clinton), no existe la voluntad política internacional para imponer una dosis de sensatez en la mesa de negociación. 

        Como la anterior ronda de negociaciones infructuosas desembocó en una espiral de violencia con miles de muertos ahora todos insisten en que “el fracaso no es una opción”. Ha llegado la hora del marketing y del maquillaje. Se esforzarán en ver el vaso medio lleno cuando apenas contiene unas gotas de vino para brindar en la cena oficial de la Casa Blanca. 

        No será creíble si esta reunión acaba en unas vagas declaraciones sobre el deseo de cumplir con la Hoja de Ruta.   Si en las próximas semanas no se ven unas medidas israelíes de buena voluntad (movimiento, presos) y no se inician conversaciones sobre los asunto claves, estaríamos más cerca de la tragedia que de la farsa.  

David Hammerstein, eurodiputado de Los Verdes

Partager cet article

Published by Europa en Verde - dans Internacional
commenter cet article

commentaires