Cambio Climático

  

      La Comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo ha rebajado sustancialmente las expectativas de crecimiento del sector de los agrocombustibles.  Ha propuesto sustituir el objetivo obligatorio del 10% antes del 2020 por otro del 4% para el 2015 que incluye, además, otras fuentes de energía renovable y el hidrógeno.  Después de la euforia de hace unos años, se ha instalado una actitud de precaución y un cierto escepticismo ante el desarrollo de cosechas para crear combustibles para los coches.  Las razones son múltiples: el impacto social sobre el precio de los alimentos, la repercusión ambiental sobre los países del Sur y sus bosques tropicales y la incertidumbre sobre el beneficio real de los agrocombustibles en la lucha contra el cambio climático debido a grandes dudas sobre el balance energético de todo el ciclo de producción de este tipo de fuel.

 

   

       Según Felipe González hay que acabar con la moratoria nuclear en España y uno de lo principales motivos es porque ha habido importantes avances en la gestión de residuos radioactivos. Sin embargo, no le viene nada bien ni a él ni mucho menos  a la pro-nuclear canciller Merkel el último escándalo de fuga radioactiva en Alemania.  

 

   El centro de stock nuclear de Asse, en el centro de Alemania, ha sido considerado por el Gobierno alemán como el prototipo, el ejemplo positivo a seguir, para el futuro gran centro de almacenamiento radioactivo de Gorleben. 

 

    Desde hace 20 años se está bombeando agua radioactiva del depósito nuclear en una mina de sal en Asse.  Se trasladaba el agua contaminada, que superaba de  tres a once  veces el nivel máximo permitido de radioactividad,  a otras minas de de la  región sin un permiso oficial ni una información pública.  Ahora se teme que se haya contaminado el agua potable de la zona.

    Al comenzar a depositar los residuos de las centrales nucleares en el 1968 se consideraba la mina de sal escogida en Asse como un terreno de gran estabilidad y de que era prácticamente impermeable. Sin embargo, desde  el año 1988 la empresa encargada de gestionar los residuos ha estado bombeando diariamente más de 12 metros cúbicos de agua contaminada  con el radioactivo celsio 137 hacia otras minas.  

       Igual como en España se ha puesto de relieve el secretismo y el régimen de engaño que domina la industria nuclear.  Como ocurrió con el accidente en la central atómica de Ascó, no hubo nada de transparencia por parte de los técnicos que gestionaba la fuga radioactiva. No notificaron a Consejo Nacional de Seguridad Nacional ni pidieron permiso para verter los aguas contaminadas.  Tampoco se dio información sobre los peligros a las autoridades municipales. Otra vez se ha puesto en entredicho los sistemas de control del ciclo de producción atómica. Durante 20 años se escondía la verdad de la opinión pública alemana.

 

     El accidente arroja muchas dudas sobre los lugares que suelen ser escogidos para los "cementerios nucleares", como los que se están buscando en España,   Se presuponen que las minas de sal, como esta de Alemania, son totalmente impermeables y sin contacto alguno con los aquiferos.  Se ha visto que que no es siempre así. 

 

     Se ha fallado toda una cadena de responsables desde ingenieros, técnicos y empresas subsidiarias. ¿Hasta cuando vamos a jugar a la ruleta rusa con los incalculables peligros nucleares? ¿Puede estar tan seguro  Felipe Gonzalez de que "la seguridad nuclear ha mejorado mucho"?

 

               

 

¿Es la especulación económica la causa de la subida del precio del petróleo o es que la carestía creciente del crudo refleja una crónica escasez de este recurso natural?


Según los datos sobre el balance energético de 2007 aportados por "Enerdata" y publicados por el diario Liberation de Paris, no hay lugar de dudas. Mientras ha aumentado el consumo de energía mundial en el 2007 en un 2.9% y el consumo de petróleo crece más del 1%, la producción del crudo ha disminuido ligeramente. Europa del Norte, América Latina y el Oriente Próximo han bajado su producción, y Rusia y América del Norte la han aumentado. Hay dos conclusiones bastante aterradoras para el futuro de la economía mundial: por un lado se está aprovisionando el mercado mundial únicamente a través los stock almacenados, y por otro lado, si Arabia Saudita no aumenta más su producción, no es solamente para sostener el precio alto, sino por una simple incapacidad de sacar más petróleo del suelo.


En suma, ha disminuido la producción del petróleo en el 2007, mientras que el consumo continuaba con su fuerte tirón. El impacto sobre el mercado es evidente al tiempo que disminuye en el mundo la cantidad de petróleo dulce y fácil de refinar. Tampoco hay capacidad de refinamiento ni las inversiones necesarias para tratar el petróleo alto en sulfuro. Solo la Unión Europea ha reducido su consumo en un 1.4% mostrando un cierto sabio liderazgo en dar respuestas de bajada de consumo frente a un bien energético escaso y al cambio climático. El resto del mundo sigue con su apetito insaciable de hidrocarburos.


Los ejecutivos del la empresa rusa Gazprom estiman que el precio del barril alcanzará los 220 dólares dentro de un año y algunos expertos americanos afirman que será alrededor de 250$. ¿Como reaccionará la gente cuando dentro de unos meses tengan que gastar más de 100 euros al visitar la gasolinera? Algunos tendrán que elegir entre comer o conducir. Por culpa de nuestra insensata adicción al petróleo, la economía mundial y las economías individuales van a sufrir unas fuertes sacudidas. La crisis económica está anunciada más allá de las optimistas promesas de los gobiernos.

 

 


 

 

 

 

    
A pesar de toda una inflada retórica verde utilizada por las autoridades estatales y autonómicas a la hora de hablar de los peligros y consecuencias anunciadas ante la temible destrucción del clima terrestre, apenas se ven placas solares en los cascos urbanos y ciudades españolas.  La obligación legal de colocar energía solar en los nuevos edificios que pregonaba la entrada en vigor del Código Técnico de Edificación, con mucha demora y  muchas exenciones, no ha significado en la práctica un aumento significativo del porcentaje de edificios en España con la forma de energía solar más eficiente y económica, es decir, la solar térmica para agua caliente.

     En cuanto a la energía solar fotovoltaica aconsejable para generar electricidad, la forma instalada en España es sobre suelos y no sobre edificios y tejados. Más del 90% de la potencia instalada en España está sobre el suelo, mediante grandes parques solares que se extienden  sobre tierras fértiles o sobre valiosos ecosistemas que habría que preservar. Al contrario que en Alemania, por ejemplo, donde más del 90% de la potencia energética de origen solar se encuentra en los tejados, y por tanto no necesita consumir más territorio del que ya está urbanizado.

     Uno de los motivos principales de esta situación ha sido que la orquestada tardanza de los estados en poner en práctica las exigencias europeas de eficiencia en energética en las edificaciones, ha significado que la entrada de la nueva ley en España ha coincidido con el "reventón"  del boom inmobiliario. Una gran mayoría de las promociones urbanísticas en marcha se aprobaron en los meses inmediatamente anteriores a la vigencia de la nueva norma solar vinculante y obligatoria.

     Si hubiera una mínima voluntad oficial y política para enfrentarnos con el cambio climático con medidas reales, se pondría ya en marcha un ambicioso plan de energía solar para promocionar masivamente la colocación de paneles solares en todo tipo de edificios, viejos y de nueva construcción. Se deberían establecer unas metas estatales para conseguir hasta un 10% de las construcciones con paneles solares en los próximos 4 años.  Actualmente, las cifras cantan por sí solas: se está muy por debajo del 1%.

   No se trata de un objetivo utópico, ni mucho menos. Tan solo hace falta una suficiente voluntad política para impulsarlo, y más allá de las grandes declaraciones retóricas contra el cambio climático.  Tendríamos que superar las inercias del "más de lo mismo", y los miedos a la descentralización energética y a la integración arquitectónica de la energía solar. Y por cierto, en el el camino se podría crear y activar una nueva economía y empleo de tinte ambiental con miles de puestos de trabajo, y con ello prepararnos mejor para los arduos tiempos que se avecinan.
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¿ES POR LA ESPECULACIÓN O ES POR SU CRECIENTE ESCASEZ?

 

"Solo cuando un alcohólico admite su enfermedad es capaz de curarse. Algo similar ocurre con nuestra funesta adicción al petróleo."

 

 ¿Qué tienen en común las protestas de los camioneros, los motines en África por el precio del combustible, las OPAs frenéticas de fusiones en el sector de las materias primas, o las ganancias fabulosas de las empresas petrolíferas? 

 

  Todos los indicios apuntan hacia un creciente desajuste entre los recursos petrolíferos limitados y escasos, y la demandas crecientes de este oro negro convertido en un totem central de nuestra civilización industrial. Se trata en definitiva de una crisis socio-ecológica que se crea a partir de la escasez de materias primas como son el petróleo, el gas y los alimentos. Sin embargo, algunos comentaristas y políticos, como Zapatero, achacan las causas de la crisis del precio del petróleo a la coyuntura de una simple especulación económica. Desde este crónico estado de negación y de ceguera ante el problema, les cuesta aceptar que la época de petróleo barato se ha terminado para siempre. 


Por supuesto hay un factor de especulación ya que esta es una parte fundamental de la economía en general y de todos los movimientos del mercado mundial: La carestía inflacionaria aparece cuando el recurso en juego escasea
. Pero ¿cómo podrían tener tanto éxito los especuladores si no fuera por el actual contexto de una demanda creciente de petróleo y a punto de superar la oferta a causa de las nuevas economías emergentes como la China, la India, y otros países. Otros factores añadidos y causantes de la subida del precio del crudo son las mismas expectativas de un continuado aumento de su consumo, son también los indicios de que las reservas de petróleo de calidad escasean, y también es el contexto de gran tensión política y bélica en el Oriente Próximo.

Entonces ¿debemos inculpar a los chinos por su creciente consumo a pesar de que todavía están muy alejados de los estándares de consumo propios de los países más desarrollados? Pero si solo tienen un coche por cada quince habitantes, y comen una tercera parte de la proteína animal y de pescado que comemos nosotros.  Simplemente copian nuestro histórico y anacrónico modelo de desarrollo económico. Este  "maldesarrollo" ignora los elevadísimos costes ambientales y de supervivencia global que comporta al ser muy intensivo en el consumo de recursos de todo tipo, y al tiempo es incapaz de internalizar la escasez y la finitud de los recursos en su misma lógica económica, y en su práctica social y política, 

Hasta hace unos años, solamente una quinta parte de la población mundial era sobre-consumidora de los frágiles y finitos recursos planetarios mediante economías intensivas en el consumo de recursos, principalmente los Estados Unidos, Japón y Europa, además de las elites en todo el mundo. Eran los que se movían mediante coches, comían carne diariamente, bebían refrescos embotellados, y hacían sus compras en grandes centros comerciales.  Sin embargo, en los últimos años, centenares de millones de estas opulentas nuevas clases medias de los "países emergentes" del Sur están entrando en este elitista grupo de sobre-consumidores mundiales y llaman a la puerta del gran banquete de consumo insensato de los limitados recursos terrestres. No es una sorpresa el hecho de que no ya no salgan las cuentas entre una demanda insaciable y un planeta enfermo y amenazado que ya no da más de sí. La tragedia y la crisis está servida si no hay cambios radicales en estas tendencias expansivas y sobre-consumidoras del desarrollo.


Las respuestas iniciales de nuestros grandes líderes parecen las propias de un "enganchado a su adicción", que exige más y más de la misma droga que le mata. Más producción de crudo de los Saudíes. Más bajada de la la presión fiscal sobre la gasolina. Más sustracción de las tierras fértiles de la agricultura para ahora producir el alimento de los coches: los agro-combustibles. Más excavar las entrañas de nuestro planeta y más destruir sus ecosistemas vitales en la búsqueda desesperada de nuevos yacimientos de petróleo. O incluso, la locura de este delirio adictivo llega a querer cambiar la droga dura de petróleo por una droga aún más potente y peligrosa como es la nuclear, y aún a pesar de todos los daños ecológicos y de los peligros a la seguridad y el terrorismo que acompañan a la energía atómica. 

Achacar la crisis del petróleo a la "especulación" económica, es sencillamente no querer enterarse de las malas noticias que nos llegan de la realidad: la dura verdad de que estamos entrando en los últimos pero largos coletazos del fin de la civilización del petróleo.

Cuanto antes seamos capaces de enfrentarnos con la verdad de nuestra precaria existencia, y con los límites y peligros de recursos como el petróleo, antes podremos trazar los radicales giros sociales, culturales y económicos necesarios para construir una sociedad basada en las energías renovables, el ahorro y la eficiencia. 

 
 

  

      Cada vez se ven más señales del fin de fiesta.  Son malos augurios para una sociedad consumista en estado de negación, que insiste que la vida puede seguir normalmente con su glotonería como si no pasara nada. Pero la época de ignorar los límites del mundo natural se ha terminado para siempre. Hasta hoy el Gobierno Español ha pensado que bastaban con unos ajustes pequeños y graduales para enfrentarnos a las crisis. No es así.

        Hemos visto las imágenes de tiempos de guerra eco-social: desabastecemiento de alimentos y otros productos de primera necesidad, carreteras bloqueadas, despliegue policial contra conatos de violencia, grandes medidas de orden público, regulación de empleo en las grandes fábricas y acaparamiento masivo de combustible y otros productos. 

       El conflicto de los transportistas hace entrever a pequeña escala la enorme tensión social que provocará el empeoramiento de la crisis energética y ecológica mundial. No es nada pasajero sino estructural. Ya no salen las cuentas de la tierra: el escasez de petróleo, alimentos y agua comienza a agudizar todas las contradicciones de clase,  del abismo norte-sur, de la inmigración y de la misma democracia.  Solo seremos capaces de responder si cambiamos profundamente   nuestras pautas culturales y económicas.

  
Algunas de las respuestas pueden ser las siguientes:

 

  1.  Convertir la necesidad en virtud: Los altos precios de petróleo  pueden servir como una oportunidad para reducir la dependencia de las importaciones de petróleo y dar el empuje definitivo a favor de las energías renovables, el ahorro y la eficiencia, mediante políticas de descentralización, integración arquitectónica y participación social.

   2.  No bajar la presión fiscal sobre el combustible sino dedicar una parte creciente de la recaudación a promover a las fuentes alternativas mediante impuestos finalistas.

   3.  Aplicar una modulación social de las tarifas energéticas para fomentar el ahorro y favorecer a los más débiles.  Quien consume más que pague más. Que haya rebajas en tarifas a los consumidores o pequeños productores eficientes que ahorran de forma sustancial y al mismo tiempo una salida rápida del déficit tarifario (con una subida de 5% o 6%) para el resto de la industria y consumidores.

   5.  Poner en marcha un plan de choque para aumentar el transporte de mercancías al ferrocarril con ventajas fiscales y más inversiones en Renfe mercancías. No podemos aceptar el chantaje de los transportistas.

    6.  Fiscalidad y peajes para desanimar el uso del coche particular. Tasas de congestión para entrar en los centros de las ciudades

    7.   Dar más ventajas al transporte público tanto a  nivel de tarifas como para la circulación prioritaria frente al coche privado. Pactos por la movilidad colectiva con grandes empresas y administraciones públicas para limitar el uso del coche para ir al trabajo.

    8.    Adoptar un serio plan de eficiencia y ahorro con presupuesto suficiente para bajar sustancialmente el consumo en edificios, industrias y centros comerciales.

    9. Crear una nueva fiscalidad española para gravar los beneficios especulativos colosales de las empresas energéticas y sus inversores.

  10. Iniciativas públicas a todos los niveles a favor de la localización de la producción, con acción positiva a favor de productos locales, compras institucionales preferentes de artículos de la misma región,  la organización de mercados eventuales de venta directa de agricultores, pescadores y otros productores.  Penalizar a nivel europeo a los tratos monopolísticos de los intermediarios, como los grandes supermercados, con los agricultores y otros productores que son obligados a producir prácticamente a precio de coste.

 

 Vergonzantes campañas a favor de la gasolina barata

 

 

El petróleo se acaba sí, pero también conviene recordar que su extracción, explotación y consumo están destruyendo el planeta y toda su maravillosa biodiversidad. La atmósfera, el aire, las aguas y las tierras de nuestro planeta vivo claman de dolor ante la inmensidad del daño infringido y la destrucción masiva que se extiende por todas partes. 

 

Pero el petróleo no es el agua ni el alimento que necesitemos para nuestra existencia y salud. 

 

Mucho mejor serían unas campañas para favorecer la urgente transición a otras formas de energía renovables y limpias, y con tecnologías alternativas más descentralizadas y con menos huella destructiva y contaminante. Mejor sería correr hacia otras formas de transporte y movilidad, y no seguir empeñados en mantener nuestra forma insensata de producir, consumir y movernos. Estas extravagantes maneras y estilos de vida propios del actual modelo de desarrollo industrial solo pueden tener una única y terrible estación de llegada si no cambian radicalmente las actuales tendencias del desarrollo: la autodestrucción planetaria. 

 

Por cierto, esto de pedir gasolina barata a toda costa es propio de una minoría sobre-consumidora y "privilegiada" que somos, y que pone a su disposición y uso el conjunto común de los recursos naturales de nuestra planeta, limitados, escasos, frágiles y enfermos. 

Toca recordar que en el precio de la gasolina, aunque ahora esté subiendo, no se incorporan los infinitos daños a la vida humana y natural que crea en su combustión, extracción, producción, transporte, tecnología, desechos.... Por tanto, el precio de la gasolina no es nada caro, sino más bien resulta ser irrisorio de barato, antes, y ahora también. 

 

 Al Al revés, cuanto más económicamente cara sea la gasolina, más ayudara a la reflexividad, al debate social amplio, y a desincentivar así su consumo a favor de energías alternativas menos dañinas para el conjunto de la humanidad, y que a la vez sean capaces de hacer las paces con el planeta que muere aceleradamente.

 


Son muy vergonzosas e ignorantes las campañas cibernéticas y en la calle a favor de la gasolina barata. Además de su inviabilidad práctica y efecto contraproducente (¡¡Gasolina barata y para todos!!), carecen de toda dignidad ética y moral al ser una "alegre y autocomplaciente" llamada a favor de la destrucción ecológica de nuestra común y única casa planetaria. Además, en su dimensión social y cultural expresan un peligroso "etnocentrismo" egoísta y propio de la irresponsable y minoritaria clase opulenta de consumidores mundiales que reclaman más y más de la misma medicina que mata: ¡Más petróleo!

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

·        ¿Queremos una moratoria a los agrocombustibles? 


“Sí, es un error utilizar las cosechas como combustible. Sólo los residuos y deshechos
agrícolas o forestales deberían ser usados para la producción de energía."

 

·        ¿Hay que eliminar el objetivo vinculante del 10% establecido por la Unión
Europea? 

 


"Sí, hay que eliminar el objetivo del 10%"

 

·        ¿Tienen los agrocombustibles la culpa de la subida del precio global de los alimentos?

 


Son un factor en la subida de precios pero hay otros motivos ambientales, sociales
y económicos"

 

·        ¿Como puede la UE contribuir a fortalecer la seguridad alimentaria global?


- La UE debe reducir su consumo de energía y su consumo de carne, a la vez
que mejorar su eficiencia en la producción alimentaria y energética.


- La UE debe llevar a cabo evaluaciones de impacto sobre la seguridad alimentaria
global de las políticas europeas de agricultura, de comercia y de energía con el
objetivo de la revisión de las mismas.

 

Explicaciones

 

·        Los agrocombustibles pueden producirse a partir de diferentes fuentes orgánicas.
Los residuos y deshechos forestales o agrícolas pueden usarse como combustible,
ya que con compiten directa o indirectamente con la producción de alimentos.
La moratoria sería aplicable exclusivamente a los agrocombustibles procedentes de
cosechas alimentarias.

 

·        El objetivo del 10% de agrocombustibles para 2020 que señala la Directiva sobre
Renovables fue sugerido por El Consejo de Europa en marzo de 2007. Los jefes de
gobierno y los gobiernos pusieron entonces dos prerrequisitos concretos: a) la
producción debe ser sostenible y b) debe haber una segunda generación para
comercializar. Desde marzo de 2007, cada vez existen más pruebas indicando que
estos dos objetivos no van a cumplirse. Por lo tanto se debe abandonar el objetivo
del 10%.  

 

·        Los últimos estudios realizados por científicos de la Comisión Europea han llegado
a la misma conclusión, es decir, suspender el objetivo de agrocombustibles. El Comité
Científico de la Agencia Europea del Medio Ambiente redactó el 10 de abril de 2008:

"El objetivo del 10% es muy ambicioso y un experimento, cuyos efectos no
intencionados son muy difícilesde predecir y difíciles de controlar". En una
dirección similar apuntaba el reciente informe del centro  Común de Investigación
de la Comisión Europea: “Los costes serán seguramente mayores que los
beneficios". Los contribuyentes tendrían que hacer frente a una
factura de 33.000 a 65.000 millones de euros de aquí a 2020, según el estudio.
“Laincertidumbre es demasiado grande para saber si el objetivo del 10% de la UE
ahorrará gases de efecto invernadero o no", añade el informe.

 

·        Abandonar el objetivo del 10% de agrocarburantes incluso mejorará la perspectiva
de alcanzar el objetivo del 20% de energías renovables, ya que con la misma cantidad
de apoyo otras fuentes renovables se verán beneficiadas (p.e. solar, eólica). Además,
la biomasa puede utilizarse en la UE para mejorar la eficiencia energética de los
electrodomésticos o sistemas de calefacción.
   
  

 

·        Los factores que contribuyen a la subida del precio de los alimentos responden a diversas causas: la liberalización del mercado alimentario; la especulación de materias primas; la subida del precio del petróleo y cambios en la dieta (aumento del consumo de carne). En esta situación, la presión adicional proveniente del mercado de agrocarburantes se ha convertido en un generador más de la subida de precios.

 

 

La subida del precio de los alimentos

 

¿Por qué la UE tiene que convertir la seguridad alimentaria global y europea en una prioridad?

 

- el cambio climático conducirá a cosechas cada vez más inciertas (sequías, inundaciones...), lo que hará los precios y el suministro de alimentos más inestable todavía, especialmente allí donde la capacidad de comprar es menor;

 

- la subida del precio de la comida y la escasez en el suministro afectará primero a los países pobres, y causará hambrunas y la desestabilización de muchas regiones; 

 

- la creciente demanda de piensos animales, combustibles, madera y fibra aumenta dramáticamente la competencia por la tierra, el agua y los ingresos derivados, mientras que debido al uso insostenible, estos recursos vitales se reducen y se pierden;

 

¿Qué puede hacer la UE para garantizar la seguridad del suministro de alimentos, especialmente en los países en desarrollo? 

 

 - la UE debe reformar paralelamente las políticas de agricultura, energía y comercio priorizando la seguridad alimentaria (mediante estudios del impacto sobre la seguridad alimentaria):

 

-debe establecer objetivos para prácticas más sostenibles que preserven la fertilidad del suelo y la biodiversidad, y mejorar la agricultura extensiva; se debe reequilibrar la producción de plantas y animales para reducir la demanda de piensos;  

 

-tiene que apoyar la biomasa y las cosechas destinadas al mercado energético sólo si se reúnen criterios sostenibles y no provocan competencia con el suministro de alimentos desde una perspectiva global;   

 

- debe reforzar la Ley de la Competencia en los sectores de la alimentación humana y animal, para evitar una mayor concentración del mercado o monopolios en los sectores de la venta al por menor de alimentos y piensos;

 

- debe establecer políticas comerciales que no obliguen a los países en desarrollo a liberalizar el mercado de suministro de alimentos y contra el dumping ecológico.  

 

Hannes Lorenzen, experto en agricultura de los Verdes/ALE en el Parlamento Europeo

Michel Raquet, experto en energía de los Verdes/ALE en el Parlamento Europeo

 

Traducción de Carolina López García

 

 

(22.04.2008)

 

    

 

 

       Si hay un fallo técnico o humano en un parque eólico o en una planta solar, no pasa nada grave, no hay secretismo ni hay miedo. En cambio, el enorme peligro gestionado mediante la falsedad y el engaño es intrínsico a la actividad de una planta atómica. La gestión nuclear es una actividad muy privada y llena de secretismo a la vez que sus peligros son grandiosos, irreversibles, se socializan y difunden sin control, y los impactos biofísicos de la contaminación y residuos radioactivos se eternizan en el tiempo.

 

   Desde hace cuatro meses se viene ocultando la verdad y los datos objetivos sobre los fallos de la central atómica de Ascó, en Tarragona. Solo la insistencia de unos ecologistas valientes ha obligado al reconocimiento de la verdad por parte de la Administración.  Seguramente, será difícil llegar saber el alcance real y los daños potenciales en las personas y el medio ambiente a causa del impacto de la fuga radioactiva. La naturaleza opaca del engranaje  y lobby nuclear junto al optimismo irresponsable de las retóricas pro-nucleares, no permite una reflexión pública abierta y honesta, no permite un "debate nuclear" transparente y contrastado, como ha propuesto el Gobierno Español. 

 

    Es rotundamente falso lo que se afirma en la editorial pro-nuclear del "El País" del 17 de Abril del 2008:  "La tecnología nuclear dispone de sofisticados sistemas de seguridad para evitar cualquier daño humano o medioambiental. Cuando se aplica con criterio y prudencia, la generación electronuclear es tan segura como la hidráulica"  Según  este diario, lo realmente preocupante del incidente radioactivo de Ascó es que se dañe injustamente la imagen maltrecha de la energía nuclear en un momento en que algunos intereses industriales buscan "el renacimiento" nuclear". Parece que buscan ocultar la irracionalidad y la enorme imprudencia ética, social, y política de la energía atómica, intentando reducirla a una simple cuestión de marketing para construir una opinión pública a favor. 

 

   Hoy la tecnología nuclear no dispone de sistemas de seguridad capaces de poder evitar las grandes destrucciones y peligros socioecológicos que comporta en todo su ciclo de producción, desde la extracción de materiales hasta el transporte de elementos radioactivos, y pasando por el tratamiento de los residuos radioactivos generados. La tecnología nuclear tampoco tiene respuestas ante posibles atentados terroristas, ni ante la proliferación de armamento y tráfico nuclear, ni ante desastres naturales imprevisibles como son los terremotos. La producción atómica tampoco tiene soluciones ante la necesidad de cantidades ingentes de agua y su calentamiento. La creencia sobre la eliminación de "los fallos humanos y los fallos técnicos" de la gestión nuclear, se asienta más bien en una ilusión prometeica o en un peligroso delirio humano de omnipotencia.  

 

    ¡Ya está bien de engaños a la ciudadanía!. Ha llegado la hora de dejar atrás esta anacrónica, antieconómica y peligrosa tecnología.  Por culpa de un poderoso e influyente lobby atómico (que aún hoy tiene acólitos muy activos como son Sarkozy y Brown), todavía hay grupos que proponen perpetuar este modelo energético centralizado, autoritario, peligroso, y muy vulnerable, pero que solo produce un poco más del 1% del total de la energía consumida a escala mundial, y alrededor del 5% a nivel europeo. La energía atómica se encuentra en un declive inexorable, diga lo que diga "El País" y los pronucleares.  

Hay que recordar que las centrales nucleares solo producen electricidad, y que esta solo corresponde al 16% de nuestro consumo energético.  Las nucleares no mueven coches, ni suelen calentar casas. Por ejemplo, la Francia nuclear de hoy no es menos dependiente del petróleo que España. Las soluciones energéticas democráticas, limpias y responsables existen y son múltiples: eficiencia, ahorro, diseños inteligentes, y fuentes renovables de energía. La energía de origen nuclear es ya una fuente residual  que de seguro nos dejará una herencia muy amarga y persistente. 

 

  

Energía Solar: empezar la casa por el tejado

Lo pequeño es más hermoso bajo el sol  

España tiene un clima especialmente favorable para la energía solar fotovoltaica, es decir que transforma la radiación solar en energía eléctrica mediante paneles. El balance de energía invertida/energía recuperada es especialmente positivo, ya que en 3 o 4 años se recupera la energía invertida en hacer la planta solar, y siendo  que la vida  productiva de la misma es de 30 a 40 años.

La energía solar es una fuente energética muy apropiada para la producción descentralizada y las redes  inteligentes. Una desventaja que tiene es que para producir mucha energía se necesita ocupar unas superficies relativamente grandes, pero es una fuente energética especialmente adecuada para su instalación en los techos o en las estructuras de las edificaciones, cumpliendo así una doble función. Aunque la potencia solar de España está en pleno auge y avance, sin embargo la energía solar ha de crecer mucho más bajo formas aún más sanas, socialmente más equitativas, y más eficientes.

Al contrario de lo que ocurre en otros países europeos, en España no se prima económicamente más la instalación solar en los tejados de los edificios que la instalación en los huertos solares. Tampoco se fijan grandes diferencias en la remuneración económica recibida por la energía inyectada a la red por parte de las pequeñas, las medianas o las grandes instalaciones solares. Actualmente en España se está dando un desequilibrio que es urgente alterar: más del 90% de la capacidad fotovoltaica generada está siendo instalada en el suelo y menos del 10% en los edificios.  Por ejemplo, ocurre lo contrario en Alemania, donde hay una legislación que favorece más la integración de los paneles solares en los edificios, y más del 90% de la potencia solar está instalada en cubiertas, más de 250 mil personas poseen ya placas solares fotovoltaicas. ¡Ya es hora de reivindicar la integración arquitectónica de la energía solar!. 


1. La energía solar y los solares en su justa medida

La generación energética por medio de energías renovables suele ser muy intensiva en su necesidad de superficies, y además suele ser muy agresiva por su daño al paisaje.  La proliferación de enormes huertos solares sobre tierras fértiles o sobre ecosistemas frágiles podría tener unos impactos ambientales preocupantes. Además, podrían darse repercusiones de daño ambiental en las líneas de evacuación, sobretodo si son de alta tensión. Con las centrales solares muy grandes se copia el modelo energético, económico y geográfico concentrado de las sucias energías fósiles derivadas del petróleo. Aunque todo lo grande no tiene porqué ser feo y agresivo, la realidad en energía solar es que lo pequeño suele ser mucho más hermoso. Los huertos solares han de tener una justa medida porque el sol brilla más por encima de nuestras casas. En consecuencia, las ayudas públicas deben ser orientadas preferentemente hacía la instalación de energía solar en edificios y en zonas industriales. 

2. Decentralización energética

El modelo energético vigente está muy centralizado, es ineficiente, autoritario, y es poco democrático.  Actualmente, las grandes centrales eléctricas de unas pocas empresas operan lejos de la vista y de la apreciación informada de l@s consumidor@s de energía. En cambio, un modelo ecológico solar debe significar que la energía se consuma más cerca de donde se produce, creando con ello una compenetración y sinergias entre la eficiencia, la proximidad y la protección de medio ambiente. Muchas más personas deben ser dueñas de su energía, y cuanto más se reparta la producción de energía sobre el territorio y entre la población, más ganan la sociedad y la naturaleza al mismo tiempo.

3. Autosuficiencia energética 

En un futuro más verde se ganará seguridad, concienciación, responsabilidad, y eficiencia, ya que las casas producirán, consumirán e intercambiarán con la red. Hay que potenciar la autonomía energética de edificios, industrias e instalaciones de todo tipo, para que puedan tener energía propia, incluso si tuvieran que desconectarse de la red. El conocimiento y los sistemas tecnológicos basados en la eficiencia, geotermía, cogeneración, bioclimatismo y bioconstrucción, son unas herramientas muy útiles para asegurar la autosuficiencia energética. 

 

4.  La energía solar debe ser la regla y no la excepción. 

El poder observar los paneles solares sobre las casas y edificios de nuestras ciudades debe ser la regla y no la excepción (como ocurre actualmente). Es urgente una legislación para la instalación obligatoria de paneles solares fotovoltaicos y térmicos en la casi totalidad de los edificios expuestos a suficiente sol. Es necesario eliminar del Código Técnico de Edificación la numerosas exenciones a la obligación de instalar energía solar térmica y fomentar en serio la instalación de la energía solar fotovoltaica en viviendas.  El gobierno central y los gobiernos autonómicos deben marcar unos objetivos y planes ambiciosos para la colocación de paneles solares en medio millón de viviendas y edificaciones antes del 2012. 

5.  La energía solar a favor de la experiencia estética y el paisaje. 

Las instituciones autonómicas y estatales deben adoptar unos códigos de buenas prácticas para la integración armónica de los paneles solares en las edificaciones. Los valores estéticos de experiencia  pueden compatibilizarse con los de eficacia.  Además, se pueden fomentar incentivos y concursos para favorecer las integraciones más estéticas, armoniosas y eficientes. Hacen falta más ayudas públicas especiales para la integración de la energía solar en los edificios históricos y en los pequeños pueblos y ciudades.   

6.  Transparencia y tarifas justas y ecológicas frente a los monopolios sucios 

Los consumidores deben poder elegir la fuente energética de su electricidad doméstica, tengan o no una instalación solar.  La elección de la fuente energética debe ser fácil, y la claridad explicativa ha de darse en el recibo de la luz de cada mes, tal y como marca la legislación europea.  La energía foltovoltaíca no debe sufrir la competencia desleal de unas tarifas eléctricas más baratas que favorecen a los monopolios energéticos contaminantes, y que desde hace décadas han gozado de subsidios públicos y del favoritismo del estado. Hay que acabar cuanto antes con el "déficit tarifario" que vende la electricidad por debajo de coste real. Ya es hora de tener unos precios justos que reflejan los reales costes externos y ambientales de cada fuente de producción energética. La desagregación de los grandes consorcios energéticos es necesaria para permitir un mercado más justo para las nuevas empresas pujantes en fuentes energéticas renovables, y al tiempo es más acorde con los derechos de los consumidores y ciudadanos, y con la salud del planeta. 


7. Educación, investigación y ciencia para el futuro solar

Hay que orientar la investigación científico-técnica en energía y su financiación hacía las energías renovables. Con ello hay que cambiar la actual prioridad que destina la mayoría de los fondos públicos hacía la investigación y el desarrollo de los combustibles fósiles y de la energía nuclear. Con soluciones energéticas limpias y renovables, y en particular con la energía solar,  se puede avanzar más y más rápido en la lucha contra el cambio climático. Hoy se están desarrollando grandes avances técnicos que podrán permitir la expansión masiva de las fuentes solares a unos precios cada vez más bajos y asequibles. 


8.  La ciudad debe ayudar al nacimiento de la época solar 

Los ayuntamientos deben incluir objetivos de autoabastecimiento y de producción fotovoltaíca  en sus planes urbanísticos. La planificación de nuevos barrios y construcciones deben tener en cuenta los balances energéticos implicados en la orientación del sol, las áreas de sombra, y han de dotarse de un mínimo porcentaje de superficie construida apta para la producción solar.


9. Mujeres con la energía solar  

En los singulares papeles sociales que desarrollan en la vida social y familiar, las mujeres suelen ser gestoras directas del consumo familiar en la cotidianidad doméstica, y pueden favorecer con ello los hábitos responsables de ahorro energético y eficiencia, y la solidaridad con la salud del planeta. En el Sur las mujeres a menudo se encargan del trabajo de encontrar provisiones de madera y agua para las necesidades de sus casas y familia, dos recursos naturales básicos y cada vez más escasos, más degradados, y más difíciles de encontrar. Sus vidas y las de sus familias mejorarían sustancialmente con la instalación masiva de la energía solar para la iluminación, la extracción de agua, para cocinar y lavar. De esta manera, se podría luchar a la vez contra la desertización, la deforestación, y contra los impactos sociales y ecológicos del cambio climático en los países más afectados. 

10. Transferencia tecnológica solar para el Sur

El Sur necesita programas integrales a favor de la energía solar mediante la liberalización de las reglas de la propiedad intelectual para permitir un mayor acceso a las nuevas tecnologías. los países de Norte deben favorecer el desarrollo limpio en el Sur liberando ciertas patentes que se han conseguido gracias a la financiación pública. También hacen falta amplios proyectos de formación profesional, intercambios académicos y becas técnicas, para que los jóvenes del Sur puedan liderar las revoluciones solares que necesitan sus pueblos y sus amenazados ecosistemas vivientes.

  

David  Hammerstein

Eurodiputado de Los Verdes


      “Carbón limpio” parece una evidente contradicción en términos. “Captura y Secuestro de CO2” suena a una siniestra operación mafiosa. “Almacenar a la contaminación” sugiere (y es!) un enorme vertedero donde se acumulan los gases sucios. Es parte de un gran ejercicio político-científico en marcha financiado con dinero público para salvar los muebles a las grandes plantas térmicas que queman carbón y lavar la imagen maltrecha a uno de los principales culpables del cambio climático. Dicen algunos tecno-optimistas, que suelen estar a sueldo de las empresas de los combustibles fósiles, que por fin han encontrado la poción mágica para la eterna juventud del modelo vigente de grandes centrales térmicas de carbón. Lo que está en juego es la continuidad, sea como sea, de la producción de energía muy centralizada y socialmente concentrada en pocas manos.

    El Gobierno Español ha anunciado diez lugares para el almacenamiento subterráneo de CO2 procedente de centrales térmicas con una subvención de 70 millones de euros y ha decidido dedicar 100 millones de euros más para impulsar iniciativas experimentales de atrapar los malos humos de las térmicas. Con estas inversiones a costa del contribuyente se podrá mantener con actividad a las cuencas mineras y seguir quemando carbón a toda pastilla sin remordimientos ambientalistas. Se consigue el mejor de los mundos posibles: primero ensuciamos, después limpiamos y todos contentos. Si es tan buena idea uno se pregunta porque no se financia con los beneficios históricos del carbón y petróleo, o de capital privado de riesgo.

      Como habrá sospechado el lector la operación de blanquear el carbón no está ni mucho menos clara. La tecnología de captura y almacenamiento de CO2 sigue siendo una promesa y no una realidad factible. Según los cálculos más optimistas (Organización Internacional de la Energía) no puede ser viable hasta después del 2020 o incluso el 2030. Hoy en día no es comercialmente viable en ningún lugar del mundo y incluso siguen habiendo dudas científicas sobre su grado de eficacia en reducir la emisiones entre el 10 y el 40%. El proceso de separar y capturar el CO2 de las chimeneas no es un proceso fácil, ni barato, ni energéticamente neutro. Se exige el consumo de aún más cantidad de energía sucia para separar y comprimir los gases contaminantes y después transportarlo a su destinos subterráneos. También hay una creciente inquietud sobre el relleno del subsuelo con gases contaminantes, cuando cabe la posibilidad de fugas, especialmente en terrenos inestables.

        Dicho lo anterior, debo declarar que no estoy en contra de investigar esta tecnología, siempre y cuando se haga de forma comedida y con precaución, sin perjudicar a los recursos dedicados a las energías renovables y la eficiencia energética que deben tener la prioridad al recibir dinero público. En ciertas partes del mundo, como en China, se seguirá quemando, por desgracia, cantidades ingentes del carbón, unas posibles medidas de mitigación podrían ser de utilidad. Al mismo tiempo insisto en que “más vale prevenir” que seguir con el chip puesto de soluciones “al final de la tubería”.

        No nos cansaremos en decir que no existen unas panaceas técnicas para luchar contra el cambio climático. Solo unos cambios profundos en como vivimos, producimos y consumimos pueden dar la vuelta a este mal civilizatorio. En contraste el optimismo entorno a la tecnología de “captura de CO2” alimenta creencias fatales para el futuro del planeta. Por un lado refuerza la idea de que hay una fácil reversibilidad de los desastres que creamos, es decir que podemos devolver el genio a la botella una vez que haya salido y por otro lado se empeña en prolongar la terrible agonía de la era del carbón y quita fuerzas a la incipiente y prometedora revolución solar.

 

 

 

 

     Más de 200 personas asistieron el viernes pasado en Madrid a la primera jornada de Bioconstrucción organizazda por la Oficina Verde Europea, la revista Ecohabitar y la Asociación Española de Bioconstrucción.   La mayoría de los asistentes procedían de los sectores de la construcción, arquitectura, las energías renovables  y los materiales ecológicos de todos los puntos del estado.  Tanta era la demanda de asistencia que se tenía que habilitar una sala adjunta para seguir el debate en una gran pantalla.   Las presentaciones de los seis ponentes bioconstructores, tres españoles y tres alemanes, fueron seguidas con gran interés por todos y antes de mediodía hubo una sesión para preguntas del público. Cada participante recibía una carpeta con explicaciones claves de la arquitectura ecológica y un CD con los documentos principales más relevantes.  Además, fueron repartidas para cada asistente  una bolsa con un delicioso almuerzo ecológico.

      En el contexto de la crisis del cambio climático estamos obligados de cambiar nuestro modelo de construir edificios ya que éstos consumen más del 40% de nuestra energía. La bioconstrucción y los diseños ecológicos pueden reducir radicalmente nuestro despilfarro y aligerar nuestro peso sobre el planeta. 

     La primera intervención fue a cargo del uno de los maestros mundiales de la utilización del barro y tierra en la construcción,  Gerrnot Minke.   Su explicación de la enorme utilidad ecológica y social de un recurso natural abundante que nos rodea fue especialmente fascinante y seguramente ha dejado una huella en los participantes.  Repasó muchos ejemplos de edificios de tierra nuevos y antiguos por todo el mundo. Benito Sánchez, un arquitecto sevillano curtido en  muchas obras ecológicas,  explicó la importancia del diseño bioclimático que debe estar en la cabeza de cada proyectista, más allá de materiales y artilugios como las placas solares.   Petra  Jebens, una arquitecta alemana afincada en Aragón presentaba muchos hermosos ejemplos existentes de obras bioconstruidas en España. Especialmente interesante fue la explicación de su proyecto en obras de un centro de investigación de la Universidad de Zaragoza que no tendrá aire acondicionado mecánico, será integralmente construido con biomateriales,  producirá su propia energía y gestionará su propia agua, entre otros avances.  Jordi Badía, un eco-arquitecto catalán,  se concentraba en el cambio del contexto urbanístico y social necesario para que la revolución ecológica entre en cada poro de la sociedad.

Axel Singhofen,  experto europeo en tóxicos de los verdes europeos,   nos alertaba de los múltiples peligros tóxicos que entrañan muchos materiales de construcción y otros elementos domésticos.   Ismael Caballero, un conocido ingeniero ecológico, presidía un interesante debate sobre las medidas políticas y normativas necesarias para fomentar la bioconstrucción, con algunos puntos especialmente estimulantes sobre una descentralización de la gestión del agua, los residuos y la energía.

       En las conclusiones se acordó mandar a todos los participantes el borrador de un manifiesto a favor de la Bioconstrucción, para sugerencias y una campaña de presión, y para continuar ampliando la red de personas comprometidas con la apasionante iniciativa de construir casas con vida. 

 

 

 

 

 

 

Después de una votación hoy en el Parlamento Europeo sobre el Informe no vinculante de Chatzimakakis "Cars 21" que intenta debilitar las reglas para coches más limpios,  por medio de una flexibilización de los objetivos en emisiones que tienen que cumplir los fabricantes, he hecho estas declaraciones a un medio de prensa.

"El poderoso lobby del coche podía haber ganado una batalla más en contra del clima entre los eurodiputados pero la guerra sigue entre los fabricantes anclados en el pasado y los que defendemos el sentido común con la tecnología disponible en la mano. Es lamentable que una mayoría del Parlamento Europeo haya decidido ignorar esta realidad y que haya votado a favor de unas rebajas inaceptables que quitan la presión sobre industria para comprometerese con un transporte mucho más limpio. Es absurdo permitir más emisiones en coches más pesados (cuando debemos reducir el peso de los coches para que consumen menos) o calcular la reducción de emisiones de factores exteriores al motor.  Los fabricantes europeos de coches no han hecho sus deberes en los últimos años y lo pagarán caro con una pérdida de competitividad ante la competencia. Según estudios independientes los coches ya podrían ser de 25 a 40% más eficienes sin grandes revoluciones técnicas. Simplemente nadie ha querido forzar la maquina de unos fabricantes que anteponen unos gustos de consumo que ellos mismos crean con su masiva publicidad por delante de la salud y el medio ambiente. Con más votaciones como esta la Unión Europea pronto dejará de ser líder en la lucha contra el cambio climático."

 

 

 

 

 

 

         El sector de la construcción y la vivienda constituyen el origen más de 40% de las emisiones de CO2.   Hay un amplio margen  de entre el 30% y 50%  para recortar el consumo energético en este sector si modificamos profundamente a todo el ciclo de vida de la construcción,  desde la extracción de los materiales hasta la generación de residuos y escombros pasando por la climatización, con el objetivo de reducir radicalmente la huella de nuestros edificios sobre el planeta. Aquí hago algunas  propuestas políticas iniciales al respeto.

  La reutilización de escombros y materiales de construcción significa menos energía y menos vertederos.  Nos urge aumentar las tasas para el vertido de inertes a los vertederos. Otros países europeos  reutilizan entre 10 y 20 veces más materiales de construcción que España.  También debemos obligar la presencia de una maquina trituradora de materiales en cada obra de envergadura para la reutilización de residuos en obras nuevas o rehabilitaciones. Es posible alcanzar más del 25% en el reciclado de materiales de construcción y escombros en 5 años mediante el aumento progresivo de las tasas de vertidos de materiales inertes, y así ahorrar grandes cantidades de energía.  Asimismo, hace falta legislar la necesidad de una auditoria y separación de materiales en toda obra para evitar la mezcla de tóxicos en los escombros inertes y fomentar la reutilización de materiales.

 

 

Límites para despilfarro energético domestico. Para el sector de la construcción son urgentes unas estrictas normas de consumo energético (50kwh./m2 máximo) antes del 2012, y aplicables en todos los edificios públicos y de nueva construcción para fomentar la eficiencia y el ahorro. Estas normas deben ser moduladas según el número de moradores de la vivienda y las rentas de la misma.

 

 

 

 Descentralización energética: Cada proyecto o plan parcial de construcción de más de 200 viviendas o oficinas debe contar con un plan de producción energética mediante la cogeneración, la energía fotovoltaica o la producción geotermal para producir al menos el 50% de la energía eléctrica consumida en las viviendas. El decreto de fomento de renovables debe ser modificado para dar más preferencia a la integración arquitectónica de la energía solar y la autosuficiencia de edificios para evitar la situación actual que da una  gran preferencia para los huertos solares.

 

 

 

Hay que eliminar las numerosas exenciones a la aplicación del ya en si tímido Código Técnico de la Edificación que afecta a municipios pequeños, a nucleos históricos y a cualquier edificio colocado fuera del código por la opinión del arquitecto facultativo. Se debe modificar el Código para fortalecer su aplicación efectiva en casi todos los edificios.

 

 

 

     Auditorias energéticas. Hay que legislar a favor de auditorias energéticas en los materiales de construcción con medidas fiscales de fomento para los biomateriales de baja energía acumulada. También necesitamos auditorías obligatorias y públicas sobre emisiones de CO2 en todos los edificios nuevos, centro comerciales, y sobre cada nueva urbanización. Las auditorias energéticas obligatorias en los materiales de construcción deben ser complementadas por la instauración de medidas fiscales de fomento para los biomateriales de baja energía acumulada. Debe existir un libro oficial estatal de buenas prácticas constructivas que incluye listas de materiales de bioconstrucción. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El débil y ambiguo compromiso alcanzado entre Europa y Estados Unidos sobre el cambio climático es un ejercicio inútil para maquillar la cobardía de los primeros y la insensibilidad por el futuro de planeta de los segundos. 

A veces es mejor ningún acuerdo para clarificar las posiciones y hubiera sido mejor no firmar un documento que no establece unos objetivos claros y vinculantes para la reducción de las emisiones de CO2 a partir del 2013. La Unión Europea debe ejercer su liderazgo ambiental claro para que la responsabilidad del posible fracaso futuro de las negociaciones descanse sobre los países más irresponsables dirigidos por EE.UU. El pacto de “bajo mínimos” de Bali intenta disfrazar el fracaso y minimizar la culpa estadounidense de unos pobres resultados. Por el lado positivo, se ha comprometido facilitar la transferencia de tecnología verde a los países del Sur y una fórmula para compensar a los países tropicales por la conservación de los grandes bosques tropicales. Se dice en cierta prensa que Bali ha sido un éxito porque ha conseguido incluir a EE.UU. dentro de un escrito de principios. Ahora empiezan las negociaciones de verdad en las cuales el mundo tendrá que trazar la hoja de ruta climática para después del 2013. El tiempo se acaba para prevenir una mayor catástrofe y gran parte de los estados siguen anclados en la negación de emprender los profundos cambios que necesitamos.

David Hammerstein, eurodiputado de Los Verdes

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