Internacional

Interesante artículo de opinión de Carolina López, asistente de David Hammerstein en el PE

Una Unión Europea dividida se enfrenta a la declaración de independencia unilateral del último estado nacido de la ex-Yugoslavia. La  amenaza de Rusia de provocar procesos similares en las repúblicas independentistas de Georgia y el miedo de España a que Euskadi exija las mismas medidas oscurecen el debate que tendrá lugar el miércoles en el Pleno de Estrasburgo.

El pasado domingo, Pristina declaraba su independencia, con el beneplácito de Los Verdes en el Parlamento Europeo y presencia de tres de sus diputados, Joost Lagendijk, Angelika Beer y Bart Staes.

La declaración ha sido rápidamente aceptada por la mayoría de los Estados miembros de la Unión y EEUU. Como era de prever, Rusia, China y España, entre otros estados europeos como Rumanía o Bulgaria, rechazan el reconocimiento del estado 193 del mundo. Entre tanto, Serbia exige la retirada de los embajadores de aquellos países que apoyan la independencia.

La independencia de Kosovo, última nación de la ex-Yugoslavia en desmembrarse, es un caso único y excepcional, que la Unión Europea afirma que no sentará precedente. Sin embargo, la idea causa pavor en España, donde desde la entrada en el gobierno de los socialistas, la oposición ha acuñado frases como "balcanización de España" para referirse a procesos democráticos recientes como la aprobación del Estatut d'Autonomia catalán. Sin embargo, que la independencia de Kosovo pueda tener consecuencias en el País Vasco parece del todo improbable. En cualquier caso podría reabrirse un debate sobre la autodeterminación de Euskadi.


Mucho más preocupante que un posible conflicto en España son las consecuencias de esta independencia para Georgia, que se enfrenta a la amenaza de Rusia de apoyar a las provincias secesionistas de Abjasia y Osetia, aunque si ambas cuestiones se tratan con diplomacia se podría conseguir no desestabilizar el Cáucaso.

Pero, ¿y los Balcanes? Mientras todo el mundo aventura las consecuencias de la decisión para la Unión Europea, Rusia o EEUU, pocos hablan de lo que la independencia de Kósovo puede significar en los Balcanes. Las esperanzas que suscitó la elección de Tadic en Serbia para la paz en la zona han desaparecido ante sus declaraciones de que Belgrado jamás aceptará la separación y continuará considerando la región bajo su autoridad. Declaraciones que lejos de zanjar el asunto lo perpetúan, y nos hacen recordar las dos guerras sufridas por la población serbia en la década de los noventa.

El desafío de la UE hoy por hoy consiste en evitar que Serbia convierta sus declaraciones en un nuevo conflicto armado que termine con la frágil estabilidad conseguida y que termine dividiendo más aún la política exterior comunitaria. Europa necesita urgentemente una voz única para sortear un problema muy delicado y con unas consecuencias hoy por hoy totalmente impredecibles.

      ¿Cómo podemos salir del actual circulo vicioso de primero un ataque con kassam a Israel después respondido por unos 
mortíferos contraataques israelíes con el cierre constante de las 
fronteras y de los servicios básicos de la empobrecida población 
palestina de Gaza?
        El proceso de paz entre el Presidente palestino Abbas y 
Israel hasta ahora no ha presentado avances apreciables para albergar muchas
esperanzas de un acuerdo definitivo de paz ni siquiera para mejorar 
la kafkiana situación cotidiana sobre el terreno para los habitantes 
de Cisjordania.   En este contexto pesimista ganan fuerza las 
posiciones más extremistas de ambas partes.
        No hay duda de que estamos ante un caso de castigo colectivo de 
la población civil.. El mismo Primer Ministro Olmert ha declarado 
muchas veces que mientras caen Kassam sobre Sderot no habrá vida 
normal para los habitantes de Gaza.   Aceptando el derecho de Israel 
a defenderse de manera proporcionada,
 no es aceptable que haya oleadas de 
medidas indiscriminadas contra la población civil de Gaza que afecta 
sus servicios básicos de bienestar cotidiano.  La UE debe condicionar a
sus buenas relaciones con Israel a un cambio en esta política. Al no 
tener relaciones con las actuales autoridades de Gaza es muy difícil 
que la UE tenga alguna influencia sobre su irracional política de permitir 
el lanzamiento indiscriminado y criminal de mísiles sobre  la 
población civil de Israel.

      Israel sigue siendo el ocupante de Gaza mientras sigue teniendo 
la llave de las fronteras, la electricidad, el agua y la provisión de 
gran parte de los productos que entran en la franja.  La suerte 
cotidiana de 1.5 millón de habitantes de Gaza no debe seguir 
dependiendo totalmente de los vaivenes del conflicto Palestino-
Israelí. No deben seguir siendo ni los rehenes ni los escudos humanos 
ni de unos ni de otros..  Para proteger a los civiles  hay que intentar 
de desconectar  progresivamente a Israel de la provisión de servicios 
básicos a la población a través de una serie de acuerdos entre la EU, 
Egipto y  la Autoridad Nacional Palestina.  Esta política no puede 
ser ajena de un mínimo de coordinación con los actuales responsables políticos
de Gaza.

      La UE debe reestablecer su gestión de la apertura diaria de la 
frontera entre Gaza y Egipto en Rafah en colaboración con la ANP, 
Egipto y el Quarteto mediante un nuevo acuerdo que permita el 
movimiento de personas y mercancías y que evite el contrabando con 
armas y explosivos.

      Al mismo tiempo, la UE debe impulsar un gran proyecto 
energético cercano a la frontera de Gaza en territorio egipcio para 
garantizar el suministro eléctrico y  la desalación de agua.   
Incluso este proyecto, del cual ya existen planes,  podría ser una 
iniciativa emblemática de energía solar térmica de alta temperatura 
dando un ejemplo para toda la región.

     A nivel político la UE debe reflexionar sobre la conveniencia de la vigente estrategia de 
aislamiento total de Hamas y de su influencia negativa sobre el proceso 
de paz. Es imposible avanzar hacia un acuerdo sin una relativa calma 
en Gaza lo que exige una cierta  distensión entre los partidos palestinos y 
alguna forma de tregua duradera entre Israel y  Gaza.   Con los últimos acontecimientos en Gaza hemos entrado en una nueva etapa en la cual los supuestos anteriores sirven 
de muy poco. Es la hora de reflexionar y marcar un nuevo rumbo.




En Polonia con el nuevo Ministro de Medio Ambiente y en un acto de ecología urbana 

    El ministro pidió hablar conmigo sobre el conflicto de valle de Rospuda, el disputado trazado de la Vía Báltica que acecha sobre una de las regiones más ricas en biodiversidad de Europa. Antes de reunirme con él, asistí a su lado a un acto de entrega de premios académicos de medio ambiente.  En su discurso explicó su rechazo a los cultivos transgénicos y denunció la presión de los lobbies y de la misma Comisión Europea para que Polonia aceptara la legalizaci ón de más variedades transgénicas.

(Pie de foto: Valle de Rospuda, Polonia)

    Nowitzki acaba de ser nombrado ministro después de ganar las elecciones con el partido liberal-conservador "Plataforma Cívica". Nowitzki es un biólogo con una gran sensibilidad ecológica pero tendrá grandes dificultades en girar la política polaca hacía la sostenibilidad y la sensatez energética por algunas razones de peso. Polonia tiene un gran portafolio de litigios ambientales con las instituciones europeas, uno de los cuales, el del valle de Rospuda que ya está en los tribunales europeos. En el plano energético Polonia sigue siendo muy dependiente del carbón para su electricidad y ahora aborda un debate sobre la posible construcción de una central nuclear. Sobre el trazado de la Vía Báltica que amenaza uno de los espacios naturales más singulares de Europa, Nowitzki me confesó su oposición al trazado destructivo pero lamentaba que la alternativa menos dañina se tardaría 6 años en construir por la burocracia tortuosa. Quedamos en seguir conversando sobre esta emblemática cuestión durante su próxima visita a Bruselas.

 El viernes yo había dado una conferencia sobre Ecología Urbana en la Universidad de Torun como parte de la Campaña Europea de las Ciudades del Grupo Verde. Mi conferencia versaba sobre prácticas concretas urbanas en los campos del consumo, urbanismo, transporte y energía.  Conocí a muchos jóvenes estudiantes ambientalistas que miran hacia el oeste para seguir buenos ejemplos y cené con activistas verdes locales que organizan mensualmente una “masa crítica” a favor de la bicicleta y el medio ambiente en esta muy hermosa y histórica ciudad universitaria a 200 kilómetros de Varsovia. 

David Hammerstein, eurodiputado de Los Verdes

     Según Joksha Fischer, en una alusión marxiana, la historia de las negociaciones sobre el conflicto de Oriente Próximo se repite primero como tragedia y después como una farsa.  Es decir, que después del acuerdo de Oslo en los 90, el entonces Presidente Clinton intentó repetirlo en el 2000 en Camp David pero la tentativa acabó en la tragedia general de la segunda Intifada  y ahora, Bush, también al final de su mandato, plantea reeditar la escenografía pacificadora  como una farsa con casi nulas expectativas de éxito.  ¿Será la reunión de Anápolis simplemente una oportunidad fotográfica que intenta maquillar la impotencia y dejadez de la comunidad internacional ante un drama enquistado pero resoluble? 

      La constelación familiar de Anápolis, en cambio, apunta hacia una perversa conjura de unos líderes débiles que necesitan, como maná del cielo, algún progreso hacia la paz como una tabla de salvación personal. El “pato cojo” Bush ha fracasado en Irak y tiene su plato lleno con el conflicto nuclear con Irán. El primer ministro israelí, Olmert, apenas se mantiene a flote después del fiasco de la guerra del Líbano, numerosos escándalos y una muy débil coalición gubernamental con ultras y religiosos que están a punto de dar la espantada.  Abbas, el líder palestino, es el hermano más pobre y débil de todos, sin gobierno real, sin territorio y una ciudadanía muy dividida y  descreída. 

        Pero la debilidad política de Olmert no esconde la tremenda ventaja con la que parte Israel a causa de la división de los palestinos y por el apoyo incondicional que recibe de Bush.  Se suele decir que la paz no se consigue cuando un lado es demasiado fuerte para aceptar un compromiso justo  y es evidente que Israel abusa muy equivocadamente de su posición de fuerza frente los palestinos. La ausencia de una declaración común en Anápolis sería el resultado de unos negociadores israelíes que han luchado a brazo partido para no volver al punto muy avanzado donde terminaron las negociaciones de 2000 en Camp David y Taba. Se rechazan las propuestas sobre fronteras y Jerusalén de Clinton y ahora saca de la chistera una nueva exigencia de principios: no basta con reconocer el estado de Israel sino que los palestinos deben jurar sobre la aceptación de un “estado judío”.  Y ni siquiera acepta Israel la congelación del crecimiento de los asentamientos existentes en contradicción con la Hoja de Ruta. 

      Durante años distintos líderes israelíes han echado en falta “interlocutores válidos” por el lado palestino.  Para ellos unos eran demasiados radicales, otros eran corruptos y la mayoría fueron tachados de “terroristas”  o benevolentes con la violencia.  Ahora esta excusa ya no existe. Abbas y Fayad son “moderados”, “demócratas”  y “luchadores contra del terrorismo”.  Sin embargo, meses de negociaciones con los “palestinos buenos” no han conseguido nada significativo en cuanto a avances concretos hacia la paz ni mucho menos en cuanto de la mejora de la muy difícil vida cotidiana del pueblo palestino.  Si la política de Israel de que "no hay socio” ha fomentado a Hamás, ahora parece que se aprovecha de los buenos oficios de Abbas para enrocarse en posiciones imposibles de ser aceptadas en el mundo árabe. Solo las posiciones más radicales y violentas de ambos lados se beneficiarían. 

       Se da la cruel paradoja que mientras casi todo el mundo sabe más o menos lo que procede hacer para conseguir la paz, incluyendo fronteras, refugiados, Jerusalén y seguridad (en suma una mezcla del Plan de Ginebra y el Plan Clinton), no existe la voluntad política internacional para imponer una dosis de sensatez en la mesa de negociación. 

        Como la anterior ronda de negociaciones infructuosas desembocó en una espiral de violencia con miles de muertos ahora todos insisten en que “el fracaso no es una opción”. Ha llegado la hora del marketing y del maquillaje. Se esforzarán en ver el vaso medio lleno cuando apenas contiene unas gotas de vino para brindar en la cena oficial de la Casa Blanca. 

        No será creíble si esta reunión acaba en unas vagas declaraciones sobre el deseo de cumplir con la Hoja de Ruta.   Si en las próximas semanas no se ven unas medidas israelíes de buena voluntad (movimiento, presos) y no se inician conversaciones sobre los asunto claves, estaríamos más cerca de la tragedia que de la farsa.  

David Hammerstein, eurodiputado de Los Verdes

La Unión Europea está atrapada en una contradicción o en lo que los psicólogos llaman un "doble vínculo". Pretende asfaltar mucho y contaminar menos. Quiere repetir el "escenario español" de crecimiento e integración europea en los 10 nuevos estados miembros de la UE de Europa central y oriental y a la vez ser súper "sostenible".  La UE quiere liderar la lucha mundial contra el cambio climático con objetivos ambiciosos de reducción de emisiones contaminantes y al mismo tiempo con sus fondos de cohesión quiere financiar miles de kilómetros de obras viarias a cargo del presupuesto comunitario. Es como si nuestros máximos dirigentes europeos no se hubieran dado cuenta de que el "feliz modelo español", con más kilómetros de autovía per capita que nadie, financiado por la UE,  ha aumentado sus emisiones de CO2 en casi un 50% desde el año 1990 y los contaminantes del sector del transporte son los que crecen más deprisa. Si la experiencia española se repitiera en los países de la ampliación, ya podríamos olvidarnos de los objetivos de reducir nuestras emisiones contaminantes en más de un 20% antes del 2020.  

 

Todos los indicios apuntan que la UE no ha aprendido la lección ambiental del "milagro español".  A pesar de pregonar la importancia del medio ambiente en la política europea de cohesión e innovación, solo una pequeña parte de los fondos comunitarios destinados a la ayuda estructural de los nuevos países miembros va destinada a inversiones que favorecen el medio ambiente. De los 177 mil millones de euros que serán gastados en el periodo 2007-2013, solo el 1% serán destinados a proyectos de eficiencia energética y energía renovable. Del dinero europeo destinado al transporte para los nuevos estados miembros, 47 mil millones, el 53% se asigna a la construcción de carreteras y autovías y solo el 10% se destina para el transporte público local y regional. Si no se invierte esta tendencia de copiar el modelo español una gran parte de la financiación europea se orientará hacía un desarrollo especialmente intensivo en el consumo de energía y de emisiones contaminantes lo que desbarataría cualquier compromiso de la UE en defensa del clima.  

 

Si tomamos en serio el cambio climático debemos asegurar que la mayoría de las ayudas europeas vayan orientadas a proyectos que están de acuerdo con nuestra estrategia energética y ambiental. 

 

David Hammerstein, Eurodiputado de Los Verdes

En las últimas semanas millones de juguetes chinos han sido retirados de las tiendas por contener sustancias químicas peligrosas como el plomo. Es evidente de que hay una temeraria falta de control sobre los productos importados en general y sobre los juguetes en particular. Es un escándalo que los fabricantes de juguetes llevan años vendiendo juguetes tóxicos sin que nadie hubiera dado cuenta. La legislación vigente, tanto la europea como la española, es totalmente laxa. Hasta las sustancias más peligrosas son toleradas si la exposición se mantiene por debajo un cierto nivel.  No deberíamos jugar con la salud de nuestros hijos e hijas: muchas de estas sustancias causan el cáncer, hacen daño a los genes o son tóxicas a los órganos sexuales. Su presencia debe ser prohibida en los juguetes. Huelga decir que la auto gestión de la industria de la seguridad de los juguetes ha sido colocado en entredicho.   Hace falta leyes de seguridad más estrictas y un filtro mucho más fuerte sobre la entrada de productos importados peligrosos. 

Con este caso se pone de relieve las consecuencias de una globalización debocada sin unas claras reglas ni una gobernanza responsable.  

 

David Hammerstein 

La política ambiental de los chinos se puede resumir en “desarrollo primero, medio ambiente después”. La realidad es que ni los 1.300 millones de chinos ni los ecosistemas del planeta pueden permitirse tal lujo. Igual como la mayoría de los países del Sur el Gobierno Chino considera la protección ecológica como una responsabilidad de los países industrializados del Norte, ya que estos todavía tienen unos niveles per cápita de contaminación por encima de países como la China y los países ricos son los grandes culpables históricos de los grandes problemas ambientales. Pero este fácil recurso retórico no quita de los daños graves irreversibles que países como China inflingen en los sistemas naturales que dan soporte a la vida. Frente a la explosión del volumen de las cargas destructivas la Tierra no distingue entre Chinos y Europeos o Americanos; ni los criterios sociales ni ideológicos cuentan sino los biofísicos.  

 

La China se ha convertido ya en el primer contaminante mundial de CO2 y según algunas proyecciones de la Agencia Internacional de Energía antes de 20 años superará las emisiones de CO2 de todos los países industrializados de la OCDE juntos. Esta grave situación ambiental es empujada por el actual “boom urbanístico” chino que está en el proceso de urbanizar nuevas tierras para asentar más de 400 millones de personas en los próximos 25 años, la mitad de los edificios construidos en el mundo serán chinos.  

 

La situación hídrica de China es muy grave: la mayoría de los ríos están severamente contaminados, los niveles freáticos caen año tras año mientras el desierto avanza a marchas forzosas, se pierden grandes áreas de tierra fértil y centenares de ciudades sufren restricciones en su suministro de agua. Mientras su futuro seguridad alimentaria está en duda por la falta de grano y la explosión consumista  que incluye un gran aumento en el consumo de carne.Su producción energética depende todavía del carbón en el 70% y millones de nuevos coches en la calle cada año alimenta una demanda insaciable de petróleo importando. La contaminación atmosférica y química es atroz y afecta gravemente la salud y el bienestar de los habitantes de muchas ciudades como Beijing. Pero a menudo se producen situaciones ambientales aún más graves lejos de las grandes capitales y de la mirada de la prensa occidental.  

 

La solución no pasa solo por un mayor gasto ambiental o la adopción de tecnologías más limpias y más eficientes. No existe una salida técnica fácil. Poder domesticar a la enloquecida economía china implicaría un cambio político profundo que hoy no se vislumbra en el horizonte. Sin mayores grados de libertad de expresión y el derecho de organizarse y sin un sistema judicial más honesto e independiente difícilmente se dará la vuelta a la enorme impunidad biocida china que amenaza la habitabilidad de su país.  

 

El régimen chino dedica abundante retórica a la cuestión ambiental, especialmente para apaciguar las preocupaciones occidentales ante la celebración el año que viene de las Olimpiadas en Beijing, pero existe un abismo entre lo dicho y lo hecho por parte de las autoridades chinas. La inactividad oficial frente el galopante deterioro ecológico está creando una creciente frustración popular que se refleja cada año en miles de protestas ambientalistas que suelen ser reprimidas por la policía, a menudo con muertos, heridos y detenidos. Una protección ambiental eficaz exigiría la existencia de información y datos fiables, accesibles y transparentes que chocaría frontalmente con el quehacer vigente del poder establecido. Requeriría la posibilidad de denuncia legal y en la prensa por parte de organizaciones cívicas. Sin luz y taquígrafos no habrá un cambio ambiental creíble en la China. Las libertades democráticas no garantizan en absoluto la sostenibilidad ambiental pero en el caso de China un mayor espacio cívico libre es imprescindible para, por lo menos, sacar los problemas a la superfície.

El supuesto “milagro chino” tiene los pies de barro o más bien es un “tigre de papel” causa del probable efecto económico combinado de sus crisis ambientales alimentada por un sistema político fosilizado y corrupto. Ni su economía es tan boyante (muchos expertos ya rebajan a la mitad sus cifras reales de crecimiento) ni su totalitario gobierno es tan estable para resistir las consecuencias naturales y populares de varias décadas de un “maldesarrollo” salvaje que ha ignorado a todos los límites biofísicos y ha silenciado a todas las voces discrepantes. La gran crisis socioambiental china está anunciada y no tardará en producirse. Nadie quedará a salvo de sus consecuencias.

David Hammerstein

Es cuanto menos curioso que algunos analistas políticos y cierta izquierda bienpensante sigan teniendo en gran estima la figura y el modelo político de Hugo Chávez. Toda la política populista de Chávez se basa en rentabilizar sus recursos naturales de combustibles fósiles posibilitando un cierto apoyo social popular y fomentando una diplomacia e intercambios internacionales petroleros. Ofrece gasolina “buena, bonita y barata” por doquier, y al grito de ¡más madera! ejerce un notable liderazgo contra el clima del planeta. Y en el camino, Chávez pisotea además unos derechos tan fundamentales (algo bastante c orriente en demasiados países) como son los de prensa, o intenta eternizarse otorgándose poderes cuasi-divinos a lo Fidel Castro. 

En aras de plantear desde una lucha maniquea romántica entre imperialistas versus antiimperialistas, o entre izquierda versus derecha, algunos partidos de izquierdas, como son IU y algún sector del PSOE, se olvidan rápidamente de sus compromisos y retóricas anunciadas a favor de la lucha contra el cambio climático y la defensa de los derechos individuales, que son dos preocupaciones que se dicen apreciar. 

Esta izquierda se desnuda y deja ver su corazón petrolero y dictatorial con asombrosa facilidad, pasa de autoproclamarse defensora de los derechos humanos y del medio ambiente a quedar seducida (¡de nuevo y a estas alturas!) por la anacrónica proclama de “socialismo o muerte”. Pero, más bien Chávez parece conseguir el que se realicen las dos cosas a la vez: un estatalismo autoritario venezolano costeado por la dictadura civilizatoria del petróleo que extiende una muerte certera a cada poro de la Tierra y a su biodiversidad. ¡Ojo a los amores ideológicos que ciegan y matan!

Hablamos de un valle precioso en peligro y a la vez hablamos de una clase política polaca especialmente petrificada. Se atascan los camiones que bajan de los países bálticos por las calles de Agustow y otros pueblos mientras se atascan interminablemente los proyectos sociales y de transporte a pesar de contar con cuantiosos fondos europeos, se atasca la reforma de unas prácticas administrativas tortuosas e ineficientes y se atasca cualquier discusión pública seria de políticas ambientales, educativas o sanitarias sobre el futuro del país. No es solo una cuestión de antipatía hacía las preferencias sexuales, un antisemitismo residual, un catolicismo integrista o un nacionalismo trasnochado producto de un cierto complejo de inferioridad. Sí, hay problemas democráticos pero hay mucho más. El estado polaco y su clase política necesitan una reforma profunda para engancharse al tren europeo, para aplicar con una mínima de eficacia nuevas políticas ambientales para proteger sus singulares espacios naturales y prosperar con ellos económicamente. Cuando la sanidad pública se cae a trozos, los trenes se parecen a los de los años 50 y una burocracia clientelista suele castrar cualquier iniciativa innovadora es normal que la política al uso busque chivos expiatorios para desviar la frustración popular ante tantas expectaciones no realizadas. Judíos, ecologistas, homosexuales o “Bruselas” suelen ser el blanco fácil para repeler los fracasos propios de un estado petrificado por nomenclaturas, almas muertas y pasillos interminables. Los sueldos son de los más bajos de Europa mientras las tarifas de internet son las más altas y el servicio el peor. Los médicos ganan menos de 500 euros al mes, las enfermeras acampan en la calle para pedir auxilio y los jóvenes cualificados se marchan del país masivamente… La lucha ecologista en defensa de unos bosques preciosos en el Valle de Rospuda de la Polonia oriental es también una lucha para integrar Polonia plenamente en la Unión Europea en todos los aspectos. Al paralizar la entrada de unas máquinas en la zona de protección natural de la Unión Europea y forzar al Primer Ministro polaco a dar marcha atrás en sus intenciones biocidas y antieuropeas, un puñado de polacos valientes ha puesto el dedo en la llaga del gran atasco de Polonia que es mucho más que el lento paso de unos miles de camiones humeantes por un paisaje natural singular.

David Hammerstein

   Apuntes de una delegación a Polonia de la Comisión de Peticiones sobre la construcción de una autovía en un espacio protegido, del 12 al 14 de junio. 

  Estamos ante un pulso fuerte. Por un lado está el desafiante gobierno de los gemelos Kaczynski de Polonia y por el otro la mínima credibilidad de la política ambiental de la Unión Europea que ha apostado fuerte en contra de la construcción de una autovía por un excepcional lugar muy protegida por la legislación comunitaria. El caso ya se encuentra en los tribunales europeos y es un órdago más para añadir al infant terrible de Europa en que se ha convertido el gobierno polaco que rechaza un acuerdo sobre el tratado constitucional, veta las negociaciones energéticas con Rusia, lanza cazas de brujas contra homosexuales y excomunistas y pone pegas a la aplicación de muchas directivas europeas de todo tipo. Solo se muestra  cooperativo el gobierno polaco a la hora de recibir cuantiosos fondos europeos (serán 78 mil millones antes de 2013) pero nunca a la hora de seguir las reglas comunes.  Algunos han denominado esta actitud polaca como de “eurocínicos” mientras que yo la veo hasta como “toma el dinero y corre”.  Sin embargo, sorprende que la mayoría de los polacos se declaren entre los más europeístas de la Unión. 

 El valle de Rospuda posee una belleza radiante y singular con una gran riqueza de flora y de animales como el lince, el lobo y el bisonte europeo.  Se encuentra en el noreste de Polonia no lejos de la frontera de Belarusia. Alrededor de esta zona húmeda continental y boscosa se desarrolla una de las luchas políticas y ambientales más interesantes y emblemáticas.  Precisamente en Polonia existen algunos de los bosques primarios y más diversos en flora y fauna de toda la Unión Europea. El actual gobierno polaco se niega a proteger a gran parte de los espacios naturales que exige la Comisión Europea.

El futuro nivel de cumplimiento de la Directiva Hábitat se decidirá en este litigio.  Muchos ojos están puestos en un conflicto que establecerá hasta qué punto las excepciones y la débil aplicación de la protección europea de la biodiversidad puede convertir a una parte importante de la defensa europea de la naturaleza en meros buenos propósitos y poco músculo. 

   El gobierno de los hermanos gemelos Kaczynsci quiere cortar el parque natural por la mitad una autovía con un viaducto por el corazón de la zona más valiosa y sensible. Además, la misma autovía tendrá que atentar contra otros espacios valiosos. Esta carretera formaría parte de una conexión transeuropea de la UE. Llamada “la vía Báltica”  que comunicaría los países como Lituania, Estonia y Finlandia con el centro de Europa por medio de carretera y por ferrocarril. Es una de las arterías más transitadas por camiones pesados de todo el continente. Diversas ciudades polacas sufren terriblemente el paso  de miles de camiones diarios y los vecinos desesperan esperando una solución cuanto antes mediante los proyectos de bypass como el proyecto de Rospuda. Sin embargo existen rutas alternativas, incluso más baratas y más directas, con un impacto ambiental mucho menor que evitan por completo a los parques naturales.  Se ha escogido esta ruta más por razones políticas y económicas locales que por transporte. Además se ignora totalmente la necesaria potenciación del ferrocarril como opción frente al tráfico de camiones de mercancías. 

   Miles de ecologistas polacos han luchado a favor de Rospuda de forma valiente en condiciones políticas y climáticas muy duras. E ste invierno centenares de personas han acampado en la zona en defensa de los árboles con unas temperaturas de 20 grados bajo cero ante el hostigamiento agresivo de parte de una población local jaleada por los políticos locales. 

   Después de hablar con el gobierno, con muchos técnicos y con las autoridades locales, nos adentramos por Rospuda en kayak para conocer de primera mano el corazón del bosque y la amplia turbera.  

   El 16 de julio presentaremos en el Parlamento Europeo nuestro informe sobre un tema  que es algo más importante que el trazado de una carretera. 

David Hammerstein, eurodiputado de Los Verdes 

Debido al bloqueo que sufren los territorios palestinos la pobreza no deja de crecer y a su vez, aumentan los grupos más radicales.

Respecto a esta problemática, David Hammerstein declaró lo siguiente en un amplio reportage emitido por Euronews:

"La política de boicot de bloqueo comercial, la falta de apoyo directo y de apoyo a las fuerzas de seguridad se está convirtiendo en una profecía autoalimentada. Decimos que no se puede dialogar con nadie y cada día que pasa el panorama va a peor para algunos dicen: " ¡veis hay fundamentalistas! ¡veis no se puede ir por la calle sin velo! y al final es cierto y los augurios se hacen realidad"

 

Para ver el reportaje completo:

http://www.euronews.net/index.php?page=parlamento&article=417946&lng=5#

Primero las buenas noticias. El sur del país se recupera de la guerra del verano pasado y la tropas europeas, incluidas las españolas, de la ONU están desempeñando un papel importante de mediación con los israelíes para evitar incidentes, están apoyando al ejercito libanés que entra en el sur por la primera vez en décadas y están asistiendo a la población local en obras sociales, sanitarias y en la limpieza de minas. Sería un gran éxito por la paz si se consumara una propuesta de la ONU de poner bajo mandato de la ONU la pequeña zona (25 km2) que sigue bajo la ocupación israelí ya que se eliminaría uno de los principales pretextos de la lucha armada de Hezbolah y se reforzaría el actual gobierno de Beirut. En todo caso, el éxito de la misión internacional ha alejado el fantasma de la guerra de la frontera con Israel mientras la tensión política ha viajado a Beirut. En Beirut no parece haber espacio para el compromiso político. El parálisis está servido en todos los sentidos. El parlamento no funciona porque el presidente Nabih Berri de Amal se niega a firmar la convocatoria del pleno. El centro de Beirut está desierto y ocupado por centenares de tiendas de campana de las mujeres de Hizbolah. Las líneas de la batalla están trazadas entre los clanes y las sectas. El gobierno necesita al parlamento para aprobar la formación de un tribunal internacional sobre la epidemia de asesinatos políticos de los últimos meses y años que plagan al país mientras la oposición exige unas nuevas reglas de juego que facilitan el bloqueo de la minoría de cualquier medida de gobierno. Sin embargo y aunque parezca mentira el parálisis también puede ser considerado un mal menor bajo circunstancias tan peligrosas. En el Líbano existe un buen trecho entre las palabras y los hechos. En este país todo el mundo dice que no quiere una nueva guerra civil pero al mismo tiempo casi todos están rearmándose. Cada sector – chíes, maronitas, drusos, sunnies..- defienden el consenso pero ninguno está dispuesto a ceder ni un ápice en sus pretensiones. Prácticamente todos claman contra la interferencia extranjera pero todos defienden a capa y espada a sus respectivos patronizadores. Todo dios aboga por el respeto de las distintas confesiones pero con las acciones concretas solo buscan ganar posiciones para su clan. Todos pregonan la justicia y el fin de la impunidad de los asesinatos políticos pero muchos se oponen con uñas y dientes a la creación de un Tribunal Internacional para juzgar los múltiples crimines políticos sin esclarecer por considerarlo “politizado”. Muchas personas piden una reforma del sistema político para favorecer la ideología y el interés por encima de las religiones pero las mismas voces tienen un miedo atroz a abandonar el método sectario por el miedo de la inseguridad. Todos apoyan a la causa palestina pero existe un consenso en no dar derechos sociales y laborales a los muchos palestinos que llevan 60 años en el país. Hay dos conceptos de democracia en linde. Por un lado como nos ha dicho el líder de Hezbolah “Esto no es una democracia de los individuos, sino la democracia de las comunidades.” Tienen muy claro que el interés del grupo debe dominar a la autonomía del individuo. Así es muy difícil defender a los derechos humanos y defender a la democracia parlamentaria. Por el otro lado muchos jóvenes libaneses apuestan por una reforma política que orientara el país hacía la superación del reino de taifas y jefecillos y que fomentara la construcción de un estado de derecho y de reparto social, que mucha falta hace. Esperemos que la geopolítica deje vivir al Líbano. El país necesita un deshielo de relaciones entre occidente E irán, un atisbo de esperanza para el sufrido pueblo palestino, un dialogo con los países árabes y Israel a partir del Plan de Paz de los Saudíes y un rápido fin de la temeraria ceguera de la política de Bush en su cruzada “contra el terror.” Como nos ha dicho el Primer Ministro Siniora “no queremos ser el campo de batalla de nadie” en respuesta a Ahmadijad que había dicho que derrotaría a Estados Unidos en el Líbano.

 

Hace unas semanas estuve en Polonia. Primero participé en una conferencia sobre el futuro de Europa en Lublin y después viajé a la región nororiental donde hay una de las luchas ecologistas más importantes de Europa. El gobierno de Polonia ha desafiado a la Unión Europea y quiere seguir con un gran proyecto de infraestructuras que  pasaría por una de las zonas naturales más singulares de Europa en violación de la Directiva Hábitat. Al mismo tiempo se niega a proteger a la mayoría de sus espacios naturales como parte de la Red Europea Natura 2000.  Este conflicto se engloba en un contexto de una creciente retórica antieuropea por parte de los hermanos Kycynski en contra de homosexuales, la política energética europea y una política  de defensa europea con la instalación de radares antimisiles  estadounidenses. 

 

Es un pulso entre valores europeos y un gobierno muy populista.  No  es solo un bosque que está en juego. Es el curso mismo de Polonia y  del pequeño río que vemos en la foto.

Foto tomada desde mi kayak en visita a la zona húmeda y bosque en el Valle de Rospuda amenazado por una gran autovía.

David Hammerstein, eurodiputado de Los Verdes

El domingo pasado en Beirut mantuve una reunión con la tripulación de Greenpeace (15 personas de 14 países, incluido un catalán) que me  explicaron su campaña antinuclear frente a la proliferación nuclear,  tanto civil como militar en Irán, Israel, Turquía y Egipto. También discutimos los graves problemas de residuos, la pesca ilegal y  urbanismo salvaje que amenazan al mediterráneo oriental. He conocido  al director de Greenpeace del su programa Med Basma Badran.  Durante  mi visita en Beirut he acordado la preparación de un informe junto a  un diputado libanés sobre las medidas frente a la contaminación del  mediterráneo para la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea.

David Hammerstein, eurodiputado de Los Verdes

Seguimos olvidando el mar que da nombre y vida a nuestra región del mundo. En nuestro diálogo de cultura debemos fomentar un cambio cultural radical tanto en el norte como en el sur para salvar al mediterráneo y enfrentarnos al enorme desafío del cambio climático. Porque el mar, los ríos y la atmósfera no saben ni de fronteras ni de religiones ni de culturas. Da igual que sean árabes, europeos, palestinos o israelíes.  Estamos condenados a entendernos para garantizar al medio ambiente que da sustento a nuestras sociedades.

Un deterioro creciente del mar mediterráneo exige unas políticas mucho más activas y una financiación mucho mayor. La última cumbre de jefes de estado de la región euro mediterránea se comprometió a conseguir un mediterráneo limpio antes del 2020. Sin embargo, el compromiso verbal necesita leyes, programas concretos y presupuestos que tardan demasiado en materializarse. El mar está siendo amenazado por masivos vertidos urbanos e industriales desde los cuatro costados, además de los vertidos del tráfico marítimo,  la destrucción de ecosistemas marinos valiosos y de zonas húmedas, además de unas prácticas pesqueras destructivas. Tenemos tener en cuenta que Si se muere nuestro mar, nuestra cultura morirá también.

El cambio climático también puede tener efectos catastróficos sobre la región mediterránea, empeorando las sequías, la desertificación y las tormentas dramáticas.  Hace unos días el Consejo Europeo se ha comprometido a cumplir objetivos vinculantes en la reducción de las emisiones de CO2 y en un rápido crecimiento de las energías renovables. Precisamente el Magreb y el Oriente Próximo tienen un clima y un terreno magníficos para esta revolución energética, especialmente en todas las variedades de la energía solar.  La energía limpia puede crear riqueza económica, miles de puestos de trabajo y avance tecnológico para la ribera del sur del mediterráneo. 
 

 

David Hammerstein

Créer un blog gratuit sur over-blog.com - Contact - C.G.U. - Rémunération en droits d'auteur - Signaler un abus - Articles les plus commentés