Crisis social y económica

La protesta minera de "Victorino Alonso" (alias: Don Vito Carbone) huele muy mal: "141 mil euros públicos por cada minero" 

Sr. Don Vito, ¿donde está el dinero?

Los empresarios de la minería de carbón: Victorino Alonso y Manuel Lamelas Viloria, han recibido 367 millones de euros en ayudas públicas este año, pero en cambio no pagan las nóminas a los mineros. Según dice hasta el Ministro de Industria Sebastián: "No pueden justificar que no tienen dinero,  tocan a 141.000 euros por cada uno de los 2.600 mineros que emplean."

 

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Sr. Don. Vito:

¿A donde han ido a parar los 367 millones si no paga a sus mineros? 

¿Como se han gastado los miles de millones de subvenciones y dinero ciudadano que ha cobrado Victorino Alonso en los últimos años?

¿Será acaso que el empresario minero Victorino Alonso retiene los sueldos como una arma arojadiza y como un chantaje contra el Gobierno y contra la Comisión Europea con la intención de alentar las protestas sindicales y conseguir aún más subvenciones faraónicas que tanto le benefician?

¿Acaso el Gobierno Español se debe dejar presionar por un empresario como "Don Vito Carbone", que tiene en su haber imnumerables denuncias por irregularidades y atropellos ambientales a causa las actividades extractivas de la minería a cielo abierto que desarrolla destripando impunemente montañas y biodiversidad, como lo que hace en el Valle de Laciana?¿

¿Es que no sabe el gobierno de ZP que este empresario paisano del Presidente ZP ha tenido una sentencia condenatoria que le obliga a pagar por fraude en la calidad del carbón?

¿No sabe el presidente de gobierno que sus actividades mineras a cielo abierto están acusadas de numerosas ilegalidades e incumplimientos de las leyes ambientales europeas, y que han sido denunciadas por la propia Comisión Europea ante el mismo Tribunal Europeo de Justicia?.

Si este empresario minero, que también es presidente de la patronal minera del carbón en España: CARBUNIÓN, está rodeado de escándalos y operaciones turbias por doquier, ¿como es posible que ningún medio de comunicación importante le haya dedicado aún una mínima investigación periodística sobre la oscura trama que rodea a este personaje de la "mafia minera" y sobre sus relaciones con políticos relevantes?

En lugar de ceder a los continuas presiones y amenazas de Victorino Alonso, acaso ¿no seria mucho más sensato cambiar el destino del dinero público y comenzar a invertir en un futuro económico nuevo, viable y honesto en las cuencas mineras? ¿Quien va a defender el interés colectivo y no los particulares beneficios económicos de algunos empresarios en las cuencas mineras mediante unos racionales objetivos sociales, económicos y ambientales? 

¿Es lícito y moral el continuar dando centenares de millones de euros de los contribuyentes aL empresario del sucio carbón: Victorino Alonso, en medio de una galopante crisis económica y de un déficit preocupante de las finanzas públicas, y bajo los recortes y tijeretazos sociales que está dando el gobierno de ZP?

¿Porqué los sindicatos claman al cielo afirmando que hay que salvar una minería del carbón tan ambientalmente destructiva y contaminadora, y en cambio no aplican los mismos criterios para salvar otras actividades económicas hundidas por la crisis, o para defender actividades empresariales compatibles con el cuidado y la protección ambiental?. ¿Porqué no hay que salvar los empleos del textil o del calzado?. ¿Porqué callan ante el hundimiento de muchas actividades empresariales que hinchan la población de precarizados y desempleados?

Cuando los líderes sindicales arengan a las movilizaciones y protestas en nombre del empleo para unos pocos mineros, ¿acaso no será que lo que realmente quieren CCOO y UGT son las monstruosas subvenciones públicas que a ellos también les benefician? ¿No será esta la razón profunda que explica el porqué solo defienden con tanta pasión la minería destructora del clima y los ecosistemas exigiendo la continuidad de la sangría de dinero público, ya que no solo reflota con gigantescas subvenciones una contaminante minería carente de rentabilidad, sino que además, al mismo tiempo permite la creación de una gran plantilla de "aristocráticos" liberados sindicales?. ¿No será que para mantenerse en sus privilegiados tronos y dotarse de ingentes recursos públicos necesitan seguir reavivando el falso mito de que el carbón es la única fuente posible para el bienestar y futuro en las cuencas mineras de León y Asturias?

 


DAVID HAMMERSTEIN

 

ECONOMIC CRISIS AND ACCESS TO ESSENTIAL MEDICINES:

AWARDING PRIZES FOR DRUG INNOVATION AS A WAY OF ENDING WASTEFUL MONOPOLIES THAT PREVENT AFFORDABLE MEDICINES


“The current system is incredibly wasteful and constantly gamed by Big Pharma. The prize fund approach would radically reform the market for innovation, in the same way the Internet has radically changed the way we use telecommunications. The supply of useful innovation would be a highly competitive activity, rather than one that is crippled by irrational incentives, corrupt marketing practices and unproductive rent-seeking activities.”

James Love, Knowledge Ecology International and TransAtlantic Consumer Dialogue

 

1.  One size medical patents do not fit all social needs.  Patent monopolies could be effective incentives in some areas of invention but they are very innefficient in rewarding innovation in many important fields of medical research and development. They do not stimulate investment in basic science or pre-commercial research, nor for neglected tropical diseases that tend to affect countries of the South, nor for research on the potential harmful effects of an existing drug.

2. High prices mean bitter medicine for poor
.  Monopolies often lead to very high prices, specially when no comparable subsititute is available. This is particularly the case with regards to severe illnesses such as cancer or AIDs. The extremely high cost of medicines has a dramatic impact on the world´s poor, on patients everywhere and on the economic viability of  public health systems.

 

3. Investing in more of the same does not meet social needs nor public health priorities.  Linking large private investment in medical research and development with the price of new drugs encourages the marketing of expensive “me too” or “copy-cat” products that do very little more than existing treatments.  These products are prescribed by doctors who do not pay for them and generally the price of similar drugs are driven up.  In the end the marked increase in price of many new medicines often bears little relation with a substantial improved therapeutic outcome for patients. We should be paying for improved treatments and not for improved marketing campaigns of “copy-cat” products.

 

4. Reward medical R and D success with money instead of monopoly.  The core of a Prize Innovation Scheme is to reward a significant biomedical R and D success with money from a prize fund instead of granting a legal monopoly over the eventual product. The awarding of these prizes would be rigurously based on empirical scientific evidence that proves significantly improved health results of the new drug as compared with existing treatments. These prizes, obviously, would not be oriented toward most medicines but especially toward those drugs used for treating the most severe and widespread illnesses. An innovation prize system would allow the most advanced products to be marketed at low generic medicine prices from day one meaning massive savings for health-care systems and relief for state debt that supplies public services. This could have a positive ripple effect by generally lowering the price of medicines by promoting generic competition.

 

5.  “Openness” and sharing that fuels innovation needs to be promoted.  The promotion of the sharing of medical knowledge should also be rewarded by innovation prizes.   If important medical technology research on the development of a new drug is done transparently, this “open-source dividend” should be compensated economically by the proposed prize scheme.

 

6. De-linking the cost of medical R and D from the price of medicines is the solution. “De-linkage” of investments in research from prices is supported by both the World Health Organization and the European Union and affects the management of patent monopolies on products.  De-linkage or “disassociation” (as put forth by the EU Council)  is considered worldwide as a key new strategy for providing affordable medicine to the world´s population, ending wasteful investments, orienting R and D toward real health needs and confronting neglected diseases.

 

7. Public investment in medical R and D for public interest and affordable medicines.  Existing large public investment in medical R and D does not revert back into affordable products for citizens because EU and government R and D funding is oriented to private intellectual property monopolies. If a portion of this taxpayer money was set aside for innovation prizes and the public management of patent rights over essential medicines this would result in lower prices and greater competition across the board.

 

8.  Financing of alternative medical innovation can come from many private and public sources.   The money for the Innovation Prize Fund could come from many sources, both public and private.  The first pilot programmes should have strong support from the EU budget, particularly the Framework for Research.  Then funding should be diversified with funding from state  and private health insurances, foudations,  and eventually a new tax on pharmaceutical profits, luxury goods or financial transactions.

 

David Hammerstein, TACD

Para cuando falle el Estado: mejor una justa austeridad ecológica

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Ha dejado de ser una verdad la creencia común sobre el jugoso y seguro empleo del funcionariado. Con el radical ajuste de las cuentas del Estado decidido por el Gobierno de Zapatero se ha quebrado la vieja idea de que el valor más solvente es el "Papá Estado". Mientras las crisis económicas de antes del Euro se solucionaban con unas devaluaciones de la peseta o del dracma, ahora se despachan con unos duros ajustes sobre los servicios públicos, los pensionistas y hasta con las personas dependientes. Curiosamente, la gran mayoría de la prensa  y de los expertos afirman que no hay más remedio que apretarnos el cinturón de esta manera.

 

Es evidente que la economía española vivía en una burbuja irreal y especulativa durante muchos años, lo que ahora nos obliga a una clara austeridad en el gasto público y en el consumo en general. Pero aún así, nos podemos preguntar si sería posible una respuesta anti-crisis practicable y eficaz que fuera a la vez mas justa y más ecológica. Y la respuesta es que si, aunque la actual voluntad política de nuestros gobernantes parece mirar hacia otro lado.

 

Según muchas opiniones cualificadas, el déficit del estado podría beneficiarse de más presión fiscal sobre las actividades contaminantes para aliviar así la intensificación de la presión fiscal sobre los sueldos. Existen un sinfín de actividades muy contaminantes y nada rentables que se mantienen solo porque reciben grandes y continuadas subvenciones públicas año tras año, como es la minería de extracción del sucio carbón y su quema en centrales térmicas para la producción de electricidad. Que sea el propio Estado quien impulse y siga reflotando económicamente estas peligrosas actividades carece de toda cautela y sensatez dada su alta contribución a la destrucción de ecosistemas locales de montaña con alto valor en biodiversidad, y dada su alta participación en el calentamiento global del clima. Esta economía mortecina artificialmente mantenida con los impuestos ciudadanos este año recibirá más de mil millones de ayuda del Estado para mantener menos de 5 mil empleos (más de 85 mil euros por cada empleo minero, todo un lujazo aristocrático de despilfarro para las debilitadas arcas públicas). En este caso el agente económico que amenaza nuestro clima y nuestra salud no son las libres fuerzas del mercado, sino el propio Estado. 

 

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También se podrían recortar las cuantiosas subvenciones agrícolas a las explotaciones más químico-intensivas, que envenenan con pesticidas y nitratos las aguas, las tierras fértiles y los alimentos que consumimos. Las ayudas deberían redirigirse desde criterios acoplados: sociales y ambientales, y pasar de las grandes explotaciones agrarias y propietarios con altas rentas hacia los pequeños productores locales, los que al tiempo que producen alimentos de alta calidad nutritiva y ecológica a la vez se convierten en guardianes de la naturaleza al regenerar y proteger los ecosistemas agrícolas, y establecen una relación más próxima con los consumidores. En época de crisis como la actual, es precisamente un momento apropiado para reconocer estas incongruencias y acometer las reformas estructurales necesarias para los desafíos socio-ecológicos del presente y futuro.  

 

 

En cuanto a las obras públicas, no és lógico que se siga con el mismo ritmo de construir más autovías y de promocionar el uso del coche privado con motores de combustión de derivados del petróleo. Si se declarara una moratoria sobre la construcción de nuevas autovías, se podría ahorrar mucho y se podrían concentrar parte de los recursos del Estado en el transporte público, el que da un trato más benigno a los bienes naturales comunes. Con ello ganaría el clima y el bolsillo de las personas más necesitadas.  

 

En el campo energético sufrimos las consecuencias de un superavit de producción de energía y de nuevos proyectos a consecuencia de la miope megalomanía de los últimos decenios. Plantear ahora, como hace el Sr.Felipe González, el renacimiento de la carísima energía nuclear resulta un disparate que está totalmente fuera de cualquier lógica económica realista. Además, también hay que paralizar muchos proyectos en marcha de plantas de producción eléctrica mediante ciclos combinados de gas, como los de Asturias y otras comunidades, y cerrar de una vez las centrales térmicas de carbón más inactivas. Cuesta mucho más dinero a los contribuyentes el mantener las humeantes plantas abiertas que queman los muy contaminantes combustibles fósiles, que generar empleo en otros campos socialmente más útiles e intensivos en mano de obra y ambientalmente más bondadosos. Para conjugar una política social y verde, este dinero seria mucho mejor gastado en ayudas a una multitud de pequeñas obras domésticas e industriales de eficiencia y ahorro energéticos.

 

Para defender la sanidad pública urge rebajar más el enorme gasto público farmacéutico. Las patentes privadas sobre los medicamentos de las grandes empresas farmacéuticas pesan como una losa sobre el presupuesto de la Seguridad Social. En tiempos de crisis de las cuentas del Estado la promoción de medicamentos genéricos debe tener absoluta prioridad por encima de las estrictas reglas de la propiedad intelectual. Urge aliviar la asfixiante presión de los lobbies de "la salud" para salvar la salud pública de la ruina. Incluso se debería considerar la concesión de "licencias obligatorias" (que obvian las patentes) para fabricar ciertas medicamentos genéricos en contra del cáncer y el SIDA, además de "premios a la innovación" para sacar adelante nuevos avances en medicinas genéricas con patentes públicas. También, se debería lanzar una seria campaña en contra de la sobremedicación tanto de cara al público como hacia los mismos profesionales de la medicina. La actual crisis económica también puede servir para fomentar unos hábitos de vida más saludables.

 

Otro recorte obvio y sustancial podría darse en los gastos militares, sobretodo en la compra de nuevos aviones y barcos. También se deberían eliminar muchas trampas fiscales que permiten a las personas más ricas en ingresos económicos, como son los grandes futbolistas de alta competición, pagar menos impuestos.

 

También, para avanzar en la eliminación de los gastos públicos más inmorales, se puede empezar por cortar todas las partidas presupuestarias para las corridas de toros y otras fiestas que incluyan el maltrato animal en nombre de la diversión y el entretenimiento.  

 

La banca debe ser la primera en hacer sacrificios con un límite sobre sus espectaculares beneficios, con unos controles draconianos sobre operaciones especulativas y unos verdaderos fines sociales para las Cajas de Ahorro. Huelga decir que hay que imponer una mayor transparencia al sector bancario español. A escala europea y mundial se debería instaurar una tasa sobre las transacciones bursátiles y otro impuesto global sobre las emisiones de CO2 en el comercio internacional. Lo que no puede ser es que los estados salven a la banca y sus beneficios con el dinero público, mientras la cuentas públicas se van hacia la ruina.

 

 

 

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Finalmente, todos y todas debemos admitir la necesidad de consumir menos pero mejor, tanto por la crisis económica como por la ecológica, las dos cabalgan a la vez y las dos muestran sus temibles consecuencias por todos los lados, y por ello estamos ante la oportunidad de diseñar cambios estructurales de fondo para intentar dar inteligentes y complementarias respuestas a ambas. La urgencia de la crisis económica no puede dejar en el olvido las necesidades imperiosas de la vida que muere y se esquilma por cada rincón del planeta. Las leyes ambientales han de avanzar al igual que ha de crecer el enorme potencial de una economía verde respetuosa con el mundo viviente y la salud de nuestros cuerpos y nuestras vidas. La cruda realidad es que no podemos seguir con el voraz y adictivo consumo actual, y la única opción económica razonable, deseable y posible es un decrecimiento organizado, equitativo y verde.


            Las medias tintas suelen acabar mal.  La parálisis político de la Unión Europea resulta cada vez más temeraria por su  incapacidad de reaccionar enérgicamente ante la crisis económica.

 Tenemos una moneda común, el euro, sin una verdadera gobernanza económica europea. La gestión económica de los estados sufre de una endémica falta de flexibilidad estructural para poder responder a la crisis económica como la que ahora golpea a Grecia y que amenaza con contagiar a España y al resto del mundo.  Ya somos parte de una integración monetaria pero sin una plena integración de los mercados, ni mucho menos una armonización europea con normas fiscales y estándares sociales.   En contraste con el  tener una moneda común, carecemos de eficaces controles europeos en las transacciones especulativas, en los prestamos peligrosos, en la opacidad bancaria y el fraude fiscal.

   Es triste para un europeísta el admitir que la situación podría ser más flexible y posibilista si Grecia y España no pertenecieran a la zona Euro.   La actual crisis coincide con la pérdida por parte de los gobiernos nacionales de los instrumentos monetarios tradicionales para responder a los déficit fiscales y la falta de solvencia crediticia.  Antes de la existencia del Euro, similares contextos financieros y económicos hubieran provocado la devaluación de las monedas nacionales.  A pesar de significar una devaluación la pérdida automática del poder adquisitivo de los ciudadanos,  con el Dracma griego y la peseta española  devaluados los productos griegos y españoles hubieran gozado de una cierta ventaja comparativa frente a las otras monedas más fuertes para poder iniciar una eventual recuperación económica, aumentar las exportaciónes y atraer más al turismo.

  Mientras el cambio al euro ha significado hasta ahora unas ventajas políticas y ayudas económicas importantes para todo el sur de Europa, ahora estamos pagando muy caro la peligrosa y calculada laxitud en la gestión económica de la UE.  Encajamos las consecuencias del pasotismo europeo de la última decada ante los desmanes financieros como el "boom urbanístico" español,  los "préstamos basura" por doquier, la falta de transparencia en las operaciones bancarias que favorece el fraude de los paraísos fiscales y la rampante especulación de los mercados bursátiles  La UE no solo no ha tenido iniciativas conjuntas para controlar las locuras de la economía "casino".  Además, no ha tenido la previsión para crear una mínima política social europea para amortiguar los posibles inestabilidades económicas como las actual crisis en Grecia.

  La Unión Europea debe tener unos ingresos fiscales y bancarios mayores mediante una série de instrumentos como una tasa sobre las transacciones bursátiles,  una fiscalidad europea sobre la gasolina y el CO2, la venta de Bonos de la Unión Europea, un papel mucho más activo y social del Banco Europeo de Inversiones en la renovación ecológicia de las infraestructuras y la creación de un amplio fondo europeo de garantía social y del empleo.

 Si no vamos hacia adelante, iremos hacía atrás.  El proyecto europeo se encuentra en peligro por la miopía de sus líderes, por la presión antiregulación de los lobbies industriales y por el creciente nacionalismo popular. Tenemos la imperiosa necesidad de reorientar los mercados y los bancos hacia una economía real con claros objetivos sociales y ambientales. La desregulación europea y desgobierno económico es parte del problema y no puede ser parte de la solución. Nos urge más Europa económica, política y social. La actual Europa a medias está creando una creciente frustración e insostenibilidad.

Casi todo parece de pender de un hilo:

 La arrogancia humana, la rigidez de la nuestra forma de vida y la fragilidad tecnológica
.    

            
Esta vez ha sido un volcán. Otras veces han sido acontecimientos climáticos extremos, amenazas terroristas, un embargo de petróleo, una grave enfermedad contagiosa o unas fugas radioactivas. No hay que ser un catastrofista para darse cuenta de la gran fragilidad de nuestras cadenas internacionales de aprovisionamiento, de nuestras comunicaciones aéreas, del comercio globalizado, y de la misma gobernanza política. El colapso del tráfico aéreo de los últimos días plantea muchas preguntas incomodas que sugieren una clara falta de capacidad de reacción y flexibilidad de nuestras instituciones y de los gobiernos ante los obligados ajustes que han de darse en nuestras pautas tecnológicas.

 

Las cenizas de un volcán en el Atlántico han puesto en jaque algo más que el modelo de transporte de Europa. También se ha puesto de relieve la falta de resilencía y de capacidad de adaptación flexible de unos sistemas tecnológicos que no tienen en cuenta ni los riesgos naturales ni los peligros engendrados por las formas de vivir de los humanos. Unas infraestructuras altamente técnicas, muy centralizadas y muy globalizadas, tienen grandes dificultades para resistir los "estornudos" de la naturaleza que tienen vida propia y singular, y no están bajo los designios humanos, como son las emisiones del volcán de Islandia.


Si la naturaleza se manifestara con bastante más fuerza, sea por reacciones volcánicas, o sea por el desorden climático ¿qué nos llegaría a pasar? 

 Este evento imprevisto de la naturaleza nos ha impuesto una repentina lentitud y parsimonia, una calma chicha frente al frenesí normal de la "jet set" de los hombres de negocios y de los turistas que saltan de continente en continente. De repente y sin quererlo nos encontramos ante un pequeño experimento de "decrecimiento" y de "localización".


¿Que pasaría si se dieran dos o tres explosiones volcánicas más ? O si ocurriera un gran fallo informático, o una importante fuga radioactiva, o una amplia amenaza terrorista, o una aguda crisis energética?

No parece que podamos tener los reflejos culturales ni la sabiduría política necesaria para reaccionar a tiempo ya que de seguro que hemos sobrepasado numerosos límites críticos. No parece que vayamos a adelantarnos con unas formas de vida alternativas que impliquen una reducción radical de nuestros largos desplazamientos, y una ralentización y relocalización de nuestra dañina economía. Un elemental principio de precaución exigiría tener en cuenta estos posibles y realistas escenarios de catástrofe para frenarlos en lo posible y evitar la pérdida de todo control sobre los acontecimientos de la naturaleza que nos golpeen fuertemente desde el caos y el sufrimiento.

 


Si no llegaran ni los políticos, ni los hombres de negocios, ni muchos productos perecederos a sus distintos ¿que haríamos? Nuestro sistema político y económico que dependen de las gigantescas distancias y de una gran velocidad en el movimiento masivo de personas y de bienes, se puede quebrar de improvisto ante un pequeño capricho de la naturaleza. El despertar del volcán ha supuesto todo una cura de humildad de la gran soberbia humana y de su exagerado tecno-optimismo que vive en la ilusión de tenerlo "todo controlado."

  La primera reacción de muchos "responsables políticos" europeos en Bruselas, donde trabajo,  ha sido de rabia e incredulidad con el grito "yo tengo que llegar a mi reunión mañana en Madrid!" o "me tienes que encontrar una solución para salir hoy!".

 Se suprime de golpe de las televisores la imagen misma de la "gente guapa y poderosa" que se suele tomar en los aeropuertos.  La prensa vive como una gran hecatombe que no salgan los aviones, algo considerado aún peor que una carretera bloqueada.  Resulta muy inquietante para nuestra sociedad que gran parte de los aeropuertos europeos se encuentran totalmente vacíos e inservibles. De repente se descubren los barcos y los trenes (medios más ecológicos) y, más importante, se da cuenta que no es tan imprescindible llegar "más lejos y a más sitios lo más rápidamente posible."

 Escribo estas lineas desde el sur de Francia en medio de un periplo de 24 horas en tren desde Bruselas a Valencia. Hay docenas de personas mayores y jóvenes sentados en los pasillos del vagón durante horas y horas, los revisores han dado por imposible el control de los billetes, y los horarios parece que se han parado en el tiempo. No hay bastantes vagones ni trenes para acoger la gran afluencia de viajeros de todo tipo que intentan llegar a sus casas. Sin embargo, la verdad es que yo estoy disfrutando de unos beneficios colaterales que me ofrece el viaje: sentir la exuberancia de la primavera que se extiende por el centro del territorio francés con sus hermosos paisajes de lagunas, sus zonas húmedas en el sur. Después de los centenares de vuelos que he tomado hacia Bruselas en los últimos años, nunca había apreciado los lentos latidos de la tierra por donde pasaba desde el aire. Los vuelos aéreos son un experimento mental de gran abstracción que nos adormece vitalmente y nos hace olvidar lo que ambientalmente supone el coger un avión.


 Esta pequeña crisis volcánica nos ha de obligar a tomar decisiones personales con más seriedad sobre donde estamos y hacia donde queremos llegar, pero al mismo tiempo en el plano social exige un debate político sobre un verdadero "plan de emergencia" para las próximas erupciones volcánicas de todo tipo que se avecinan.
 
David Hammerstein


 

Escrito por Pere Estupinya

10 Mar 2010 - Enlace

Imagina que vas al médico y le dices:

“Mira, que mi madre y mi abuela sufrieron cáncer de mama, y una amiga me ha dicho que debería mirar si tengo mutados los genes BRCA1 y BRCA 2, que se ve están relacionados con éste y otros cánceres... ¿Es eso cierto?”

Doctor: “sí, sí, sería muy conveniente hacerte las pruebas… pero el test cuesta 3500 dólares”

Tu: “¿tanto? Por qué es tan caro?”

Doctor: “Porque estos genes están patentados desde 1995, y los análisis sólo puede hacerlos una compañía al precio que ellos dicton.”

Esto ocurre en EEUU. La compañía se llama Myriad Genetics, fue fundada por los investigadores de la Universidad de Utah que descubrieron las mutaciones BRCA 1 y 2 en 1993, y en estos momentos se enfrenta a una demanda judicial impulsada por dos organizaciones de lucha por los derechos civiles: ACLU, y la Public Patent Foundation (PUBPAT). Los abogados de ambas organizaciones argumentan que los genes humanos no son algo que pueda ser patentado, y si se hizo en su momento fue porque la legislación todavía no estaba desarrollada. Pero esto debe ser rectificado de inmediato por el bien de la población.
 

La demanda fue presentada “en nombre de investigadores, consejeros genéticos, pacientes, grupos de soporte al cáncer de mama, y asociaciones científicas representando a 150.000 genetistas, médicos y profesionales de la salud”. Si el juez les da la razón, puede sentar un importante precedente que afectaría a las miles de patentes genéticas aprobadas por la U.S. Patent and Trademark Office (PTO), y que dan derecho a sus titulares a impedir que alguien investigue o haga tests con “su” gen específico.


Qué os sugiere esta situación? Antes de responder en términos de protección de propiedad intelectual, tngamos en cuenta que no estamos hablando de un videojuego o una obra musical, sino de hacer negocio con una información que puede salvar vidas. ¿Deberían limitarse los derechos de aquellas compañías que han invertido capital privado para encontrar genes asociados a enfermedades?
 

Sé lo que estáis pensando: En otros lugares del mundo hay problemas de acceso a medicamentos básicos muchísimo más dramáticos que éste. Pues vayamos a ellos. Alejémonos del caprichoso mundo desarrollado y adentrémonos en el espinoso asunto de las patentes en la industria farmacéutica.
 

Inconvenientes de las Patentes Farmacéuticas



Éste es el territorio de Judit Rius, abogada de la organización no gubernamental Knowledge Ecology International (
KEI) y profesora adjunta en la Facultad de Derecho de la Georgetown University.

Quedamos para que me explicara las 3 semanas que pasó como voluntaria en hospitales de Santo Domingo ayudando en el drama de Haití, pero terminamos hablando del tema que es experta y por el que ha viajado por medio mundo: buscar alternativas al sistema de patentes que compensen a la industria farmacéutica, pero resulten más justas con la sociedad.
 

Se trata de promover la innovación médica en áreas de salud prioritarias y garantizar el acceso a los más necesitados. Y para ello, la propiedad intelectual y los derechos exclusivos deben dejar de ser el único mecanismo que incentiva a una empresa a invertir en investigación.

 

¿Cuál es el problema fundamental que pervierte la innovación en el desarrollo de nuevos medicamentos? Uno tan claro como éste: El coste de la investigación se recupera con el precio final en las ventas.

Te puede parecer obvio que así sea, pero olvídate del músico que gana su jornal vendiendo CDs. La responsabilidad social de la industria farmacéutica es diferente. Y la manera en que está organizado el sistema de patentes actual conlleva una serie de consecuencias negativas:

a) Enfermedades olvidadas: No hay incentivos económicos suficientes para investigar en enfermedades que afectan desproporcionadamente a países en desarrollo sin capacidad de pagar precios altos por los medicamentos. Ejemplos: herramientas de diagnostico para la tuberculosis, o tratamientos para la enfermedad del chagas.

b) Las farmacéuticas gastan mucho más dinero en marketing y promoción que en I+D. En EEUU, hasta el doble según este estudio reciente.

c) Existe mayor interés económico en retocar fórmulas y patentar productos secundarios sin mejora terapéutica importante, en lugar de fármacos que afectan a pocos individuos, o a países pobres, y que requieran altos costes de innovación.

d) Muchos medicamentos se comercializan a precios demasiado altos para ser asequibles a pacientes y gobiernos, incluso del primer mundo.

e) Enfermos de Sida en países en desarrollo no pueden acceder a medicamentos más efectivos de segunda y tercera generación porque las patentes bloquean la producción de genéricos.


mujer-calavera-copie-5.jpgEn fin, si otorgamos derechos exclusivos a las compañías farmacéuticas para recuperar los costes de la innovación, su comportamiento en el mercado tiende a ser monopolista, imponiendo barreras a la competencia para retardar la entrada de productos genéricos en el mercado.
En Europa, la Comisión Europea se ha percatado del problema y
está investigando el funcionamiento del sector farmacéutico con el objetivo de “averiguar por qué las farmacéuticas no fabrican medicamentos innovadores y por qué no aparecen genéricos alternativos más baratos".
 

No perdamos la perspectiva: Los beneficios que la farmacología moderna ha aportado a las sociedades desarrolladas son inconmensurables. No albergamos duda alguna sobre ello. El reto actual es que ocurra lo mismo en los países en desarrollo.
 

Pero para conseguirlo, no puede ser gestionada como cualquier otra actividad económica cuyo objetivo es maximizar beneficios, ni regirse sólo por leyes proteccionistas de incentivo a la innovación. Debe contemplar otros valores.
 

Tampoco somos ingenuos. El sector privado es de lejos más eficiente que el público. Y si no hay beneficios a la vista, tampoco hay investigación previa. Los incentivos económicos son imprescindibles. La cuestión es: ¿de dónde vienen? Si proceden sólo del precio de ventas, la misión de “garantizar el acceso e innovar en medicamentos para quienes más lo necesitan” se pervierte a favor del “para quienes más puedan pagarlo”.
 

Myriad Genetics debe ser compensada por su contribución al hallazgo de los genes BRCA1 y BRCA 2. Pero sin pasarse, y no necesariamente otorgándole un monopolio.
 

El punto clave según Judit Rius y muchos otros especialistas es contundente: desvincular los costos de la innovación al precio final de mercado. Y para ello, debe haber una alternativa al sistema de patentes como mecanismo para promover la innovación.
 

Atención: no estamos hablando de eliminar las patentes por completo. Las farmacéuticas pueden continuar patentando crecepelos o sobrecitos contra los síntomas del resfriado y hacer su negocio, faltaría más. Pero en asuntos importantes de salud pública a escala global, se necesita otro modelo.

 

Premios en lugar de Patentes

Hay varios modelos en discusión. El concreto en que trabaja Judit con el think tank Knowledge Ecology Internacional es el de Premios en lugar de Patentes.

La idea es sustituir el monopolio de las patentes por un sistema de premios o recompensa a la i+D que, sin perjudicar la economía de las farmacéuticas, dirija la investigación hacia donde más se necesite y cambie la distribución de presupuestos entre marketing/investigación. Por ejemplo: crear fondos dirigidos a innovar en una problemática concreta y premiar a la industria que lo consiga. Luego el conocimiento se hace público, varias empresas producen genéricos, y los precios bajan. Nadie dice que sea fácil, pero lo que sí está claro es que el sistema actual de protección basado en patentes no incita a este fin. Debe ser revisado.
 

Es un cambio de paradigma importante en un país como EEUU donde la salud es vista como una oportunidad de negocio y el precio de los fármacos es pagado por los que tienen la mala suerte de necesitarlos. A escala global ocurre algo parecido. En definitiva, se trata de repartir la suerte si realmente creemos que eso es lo más ético.
For many poor citizens of the South the access to essential medicines is often a question of life or death while in the European Union and in the US the present cost of medical drugs is meaning a growing financial crunch for both many individuals already struggling to makes ends meet and for state health systems already burdened with large deficits that are being worsened by enormous pharmaceutical expenditures.  It is evident that the question of access to medicine is of global concern.
 
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 Access to medicine is about: opening up market access for competitively priced generic products, the de-linking of research and development costs from drug prices, finding new ways of rewarding innovation in order to fight neglected diseases in the South, pooling medical patents for responding to health emergencies like AIDS, applying the flexibilities of TRIPs for poorer countries´ health programmes in fighting major diseases, convincing the EU and the US to stop imposing on the South draconian IP enforcement conditions in free trade agreements,  allowing the sharing of drug data information and taking the necessary anti-trust measures to guaranee a fair playing field for affordable medicines.
 
 Access to medicine is also about establishing new pro-active economic and institutional structures, both nationally and multilaterally,  that promote sustainable responses to important illnesses far beyond the current efforts of charity or international aide. It means showing that new product innovation costs, including research and development of drugs, can shared differently among public and private actors to allow a fairer market reality to emerge.
 
 Above all, access to medicine is about justice and democracy.  Monopolies over medical knowledge do not favour fair prices nor product innovation where it is really needed in the field of essential medicines. More often than not EU and US institutions promote patent laws and enforcement measures that do not  promote the pubic interest of knowledge sharing,  social redistribution and fair competition in the world´s medical product market. 
  
Powerful industrial lobbies asfixiate our democratic institutions, drowning out the voices of consumers and ordinary citizens who are requesting  more equitable health care on a global scale. In the end it is a question of choice: it is not at all easy to satisfy the narrow interests a few giant companies while progessing toward universal access to the best possible medical care. Unfortunately, we are not before the win-win situation as many of our politicians and lobbyists like to repeat.
     
The same forces that are depriving the world´s poor of affordable products for curable illnesses are also working against lower priced medicines and economically sustainable health care in Europe and the United States. For example, over the past year worrisome official studies have been published both in the US and the EU about the manipulation of the market by Big Pharmaceutical firms that seek to prevent or postpone the market entry of generic medicines.   In the official EU inquiry carried out by the Directorate General for Competition over two-hundred cases were documented where "pay to delay" agreements or "patent thicket" schemes were employed to extend the intellectual property monopoly over medical products far beyond the legal requirement. (footnote.)
 
The present patent system, the agreement on Trade-Related Aspects of Intellectual Property Rights (TRIPS), is the global incentive framework for the development of new medicines.  This method of drug innovation has a certain degree of efficiency when a profitable market exists but fails to adequately meet health needs or develop medicines with  suitable therapeutic value where lucrative markets do not exist.  Furthermore, as a recent Health Action International/Oxfam report states: "Patents for medicines delay competition by prohibiting low-cost copies (generic medicines). This results in higher prices neither developing country governments nor poor people can pay without sacrificing other basic necessities, and has disastrous consequences for millions of poor people." (footnote) 
 
  The time has come to consider new models of medical innovation that lie outside the current patent system and that could better serve the creation of socially useful medicines for the world´s population.

David Hammerstein
TransAtlantic Consumer Dialogue 
 



Este Grupo de Trabajo sobre el acceso a los medicamentos cuenta con la presidencia del eurodiputado laborista David Martin, y con el patrocinio de Médicos sin Fronteras. Por primera vez el Parlamento Europeo tendrá un grupo de trabajo activo y visible que promueva el acceso a la medicina a nivel mundial. Importantes parlamentarios de los principales grupos políticos estuvieron presentes en la apertura constituyente de este Grupo de Trabajo, junto a una amplia gama de organizaciones no gubernamentales y la Comisión Europea, que también estuvieron presentes.

En su introducción, David Martin presidente del nuevo Grupo de Trabajo criticó la política de la UE con respecto a la negociación de los Acuerdos de Libre Comercio que imponen severas limitaciones al acceso a los medicamentos genéricos y construyen fuertes barreras a la transferencia de los conocimientos médicos y la tecnología. Fue especialmente crítico con la propuesta de nuevo acuerdo entre la UE y la India, que podría tener indeseables consecuencias de largo alcance teniendo en cuenta el papel liderazgo que la India tiene actualmente en el mercado de medicamentos genéricos en todo el mundo.

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Este Grupo de Trabajo estará compuesto por parlamentarios y representantes de organizaciones no gubernamentales. El Comité del mismo se reunirá periódicamente para estudiar e impulsar tanto la legislación como la agenda comercial de la Unión Europea. En su presentación inaugural, a la que asistieron más de 100 personas, el representante del Transatlantic Consumer Dialogue (TACD) tomó la palabra y expresó su apoyo a los objetivos perseguidos por este Grupo de Trabajo y al tiempo afirmó que "la UE debe poner fin a la contradicción que supone el uso de una retórica que apoya el noble objetivo de la salud mundial y, al mismo tiempo, la defensa de las posiciones e intereses de la gran industria farmacéutica en las instituciones internacionales como la Organización Mundial de la Salud. Parece que la mano izquierda de la Comisión Europea: la salud y el desarrollo, no sabe lo que la mano derecha está haciendo: el comercio de la UE y la agenda comercial. Un debate abierto sobre una política justa y coherente de la propiedad intelectual se necesita urgentemente. "


   Under the presidency of Labour MEP David Martin and with the sponsorship of Medicin sans frontiere,  for the first time the European Parliament will have an active and visible working group that promotes access to medicine globally.  Important parliamentarians from all major political groups were present at the opening.  A wide range of NGOs and the European Commission also attended.

   In his introduction the chair of the new working group David Martin criticised EU policy with regards to the negotiation of Free Trade Agreements that impose limitations on the access to generic drugs and contructs barriers to the transfer of medical knowledge and technology.  He was especially critical of the new proposed agreement between the EU and India that could have far reaching consequences considering India´s leading role in the generic medicine market worldwide.

   This working group will be made up of parliamentarians and representatives of NGOs.  It will meet periodically to study and influence both the legislative and trade agenda of the European Union.  

  At the inauguration of the working group that was attended by over 100 people the representative of the Transatlantic Consumer Dialogue (TACD) took the floor and expressed the support for the aims of the working group while stating that "the EU must cease the contradiction of a rhetoric that supports lofty global health objectives while at the same time defending big pharma industry positions within international institutions such as the World Health Organisation.  It seems that the left hand of the European Commission, health and development, does not know what the right hand, the EU trade and commercial ag
enda, is doing. An open debate over a fair and coherent intellectual property policy is urgently needed."


 
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        At  a crucial moment of this week´s meeting at the WHO, in the midst of a heated debate between the South and rich countries on access to medicine,  Director General Margaret Chan decided to open up a three hour discussion on the Haitian relief measures. The EU, the Us and other wealthy countries had spent the whole previous afternoon on the defensive a and employed  extremely obstructive tactics while facing the insistent demands of affordable drugs and greater R and D investments on the part of countries like Brazil, Bolivia and India.

    With the consideration of the Haiti disaster there was a sudden change of mood in the assembly. The EU countries now relaxed and felt good about themselves. One after another there were self-congratulatory statements by European and other northern countries about their expenditures and other quantified actions to respond to the Haiti disaster.  In stark contrast to their cold indifference to the debate on affordable medicine for the poor now all  the industrialised country delegations were warm-hearted, generous and concerned about the fate of the poor and helpless in Haiti. Many of the poorer countries who could only make very modest relief contributions just looked on while the wealthy countries exercised a public session overflowing with  all-round self-esteem and goodness bonding.  Totally gone was the tense uncomfortable ambience that permeated many EU member delegations the day before when they turned their backs on fundamental proposals to share globally essential medical knowledge and products. In the middle of the consideration of the infernal Haiti situation and in the context of the need to know the situation on the ground, WHO Director General Margaret Chan started to cheerfully sing the Oscar and Hammerstein song: "Getting to know you..."  in front of an elated international audience.

To say it was surreal would be an understatement. "Getting to know you..", indeed. What a welcome for me to the WHO!

  No doubt it is much easier for many countries to treat basic health care  as a question of charity and emergency relief than  to consider it as a basic human right that demands structural changes in the way we manage, own and develop medical knowledge.  Nothing much to sing about.
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   The battle lines have been drawn at the World Health Organization this week in Geneva. On one side many countries from the South, led by Brazil, India and Bolivia supported by NGOs, are pushing for changes to guarantee much greater access to essential medicines for the world´s poor.  On the other side the European Union, under the Spanish Presidency, and the US, are ignoring the demands for access to medicine and are overtly blocking any progress at the WHO to assure affordable prices or technology transfer of life-saving drugs of neglected diseases.

  This confrontation took place at the Executive Board of the WHO that met this week to study the report of the Expert Working Group on the financing of  R and D for essential medicines.  The tone of the debate was especially hot due to accusations that the expert report had been manipulated and heavily lobbied by large pharmaceutical interests that had enjoyed privileged access to internal documents and to the members of the expert panel.

 It was considered scandalous by many observers that after months of work the expert panel had totally ignored the proposals of countries from the South to de-link R and D costs from medicine pricing, to study prize innovation schemes, to promote technology transfer to the South and to initiate new intellectual property strategies including patent pools to both bring down radically the price of the most drugs and to boost research into neglected diseases.  As reflected by leaks the Expert Working Group had faithfully  followed the instructions of the Pharmaceutical lobby´s organization IFPMA. According to notes by industry lobbyists accompanying the leaks of confidential internal WHO documents "the report is totally fair to industry" and “the overall result [of the working group’s report] is in line with most of the industry positions on this matter,” but states as well that “there is still room for them to introduce new language”.

 While Brazil, India, Bolivia and Thailand voiced serious concern and even successfully demanded an internal investigation into the lack of credibility of the process, the European Union, the US and others voiced no objections to the report and even tried to prevent an open-ended review of its content. The disturbing contradiction is that while no one denies that the present medicine market excludes nearly half of the worlds population, the EU refuses to accept any serious discussion of changes in the status quo of the intellectual property regime concerning essential medicines that could save millions of lives.  Upon being pressed by the representative of the Transatlantic Consumer Dialogue (TACD) at a WHO side meeting organized by the EU under the Spanish Presidency,   European Commission representatives from the DG Sanco and from DG Research refused to clarify the EU position on access to medicine nor to explain why they rejected the proposals of Southern countries and NGOs such as Medicin sans Frontier and Health Action International.  Privately, and on a related issue,  a high-level Spanish official admitted that the EU was going too far in trying to force Latin American countries into very restrictive IP chapters of bilateral Free Trade Agreement.

  While the EU verbally supports the global health objectives of the UN´s Millennium Objectives and devotes important economic resources to that objective,  its political actions at international forums such as the WHO to date seem to reflect a staunch defense of "business as usual" or the interests of large industrial lobbies. This contradictory EU position on access to medicine surely deserves more attention and scrutiny by the European Parliament and by European public opinion.

 For detailed analysis see keionline.org




En el Parlamento Europeo, Phillip Lowe, el Director General de Competencia de la Comisión Europea, presentó un informe sobre los comportamientos anti-competitivos de las empresas farmacéuticas. 

El europeo medio gasta alrededor de 430 euros en medicamentos cada año. Este gasto podría reducirse sustancialmente si hubiera más entradas al mercado de medicamentos genéricos. Más genéricos significaría, además, poder aliviar el enorme gasto farmacéutico de los sistemas estatales de salud pública. Es también una simple cuestión de acceso a medicamentos ya que el consumo de medicamentos se incrementa en 60% cuando se caduca una patente sobre un producto (20 años) y cuando entra en el mercado un nuevo genérico. Si extendemos el debate a los países empobrecidos del Sur la dramática realidad es que la ausencia de genéricos puede llegar a ser una cuestión de vida y muerte. En cuanto de los gastos de la propias empresas en el desarrollo de los medicamentos el Sr. Lowe apuntó que el 1.5% de sus gastos eran en investigación y el 15% en los ensayos clínicos.

 
  
En este contexto las grandes empresas farmacéuticas maniobran para retrasar al máximo la salida al mercado de versiones genéricas de sus productos. Según la Comisión Europea las empresas utilizan un abanico de "herramientas" para proteger sus medicamentos más rentables (blockbusters). En primer lugar, intentan crear un muro de protección con nuevas patentes parecidas (los "clusters" y "thickets") para complicar legalmente la comercialización de nuevos genéricos. Así oscurecen y dificultan la tarea de determinar qué patentes merecen protección. Muchas empresas de genéricos deciden finalmente no comercializar un producto  al no poder permitirse el lujo de pagar los grandes gastos judiciales de litigios largos y complicados sobre unas patentes con unos "pasos innovadores" muy discutibles. En el 2008 los gastos judiciales sobre las patentes supusieron unos 420 millones de euros.
 
Otras tácticas de las empresas para aumentar su monopolio sobre la fórmulas químicas son las de firmar acuerdos con las empresas de genéricos para con ello retrasar durante unos años la entrada al mercado de los productos económicos ("pay for delay"). Se trata de otra práctica anticompetitiva que distorsiona el mercado en contra de los consumidores, de los contribuyentes y de la salud. La Comisión documentó más de 200 de estos tratos de 2002-2008.
Finalmente, también se comentó la estrategia comercial de "evergreening" (verde perenne) mediante una planificación de unas muy pequeñas mejoras en cada producto para evitar la pérdida de mercado frente a los genéricos.
 
 En cuanto de los remedios se habló muy poco. El Director General Lowe no quería hablar de medidas fuertes de la Comisión contra las empresas y tachó los procedimientos de infracción de Derecho Comunitario como "tigres de papel", por ser muy lentos y poco eficaces. Dejó claro que la mayor responsabilidad sobre el control de estas prácticas era de los estados miembros, y que tampoco el ámbito de la competencia tenía todas las soluciones. Ante una pregunta sobre los "premios a la innovación" para fomentar los genéricos de última generación, respondió que era un concepto digno de consideración y estudio.

   Over the next few years key political decisions will be taken in the EU, the US and within international  institutions that will attempt to redefine the global governance of access to knowledge, establishing a new balance between universal public interest and property rights in many fields of innovation and creation.  

At present  a broad and heated debate is developing within European Institutions concerning intellectual property, the access to knowledge and the democratic management of digital ecosystems.  The access to knowledge issues being discussed are quite transversal in nature, crosssing many policy areas from scientific research  to industrial innovation, from market competition to international trade, from  the defence of fundamental rights to the push for  development in the South, from the quest for harmonised legal systems to the move for the access to universal public health. As clear and contrasting policy options are being revealed these issues are meriting growing public awareness among European citizens.

These discussions are taking place in the midst of an intense offensive on the part of large industrial interests and content owners who would like to intensify and strengthen  European and international measures against IP violations. Today much of the visible direct political pressure being placed upon EU institutions is in favour of  much tougher IP regimes.  The strengthening of criminal measures on a European and international level, the negotiation of trade agreements with extremely strict IP clauses, the negotiation of an international IP agreement disguised as a trade accord, ACTA, with a very broad scope and profound impact, as well as the attempt to end the net neutrality of current Internet governance, are all part of the current campaign of content owners, some  incumbent firms and a number of Northern countries.  At the same time, with much less presence in these debates are the voices of civil society, the governments of developing countries , consumer organisations and the interests of other innovative private businesses that all tend to support, in varying degrees and forms, more flexible legal frameworks for intellectual property regulation that provide more guarantees for innovation, social justice, public health and human rights concerns.

      


Resulta escandaloso e inmoral. Solo el 5% de la literatura escrita en braile y en audio se encuentra en un formato accesible para las personas ciegas. Más de 300 millones de personas ciegas deben vivir sin el alimento espiritual de los libros por el solo negocio implicado en las reglas de propiedad intelectual. Cristopher Friend, lider del la Unión Mundial de Ciegos ha preguntado:

"¿Cuanto tiempo tardaremos hasta que el mundo se de cuenta de que cerrar el paso al acceso del conocimiento es vulnerar un derecho humano básico?"

  Las restricciones de los derecho al autor evitan que organizaciones de ciegos puedan compartir y circular recursos culturales y de lectura. Por ejemplo, las novelas de Harry Potter, tanto en sus versiones de braile en papel como en sus versiones en audio, solo tienen unas pocas copias maestras en inglés lo que hace inviable su circulación en otros paises por el alto coste.

Muchos otros libros no pueden circular por no existirse en formatos abiertos e interoperables. Mientras que cada vez se han extendido más los derechos privados en el mundo digital, no se ampliado la protección de los grupos más desfavorecidos como los ciegos. 

 En una coferencia celebrada el día 13  de julio sobre el acceso a la lectura de las personas ciegas se exigía un tratado internacional específico para crear excepciones a los derechos de propiedad intelectual.  Esta reivindicación  de limitar los derechos de autor para este grupo social marginado ha sido rechazada por la Asociación Internacional de Editores que prefiere soluciones determinadas  solo por la libertad del mercado.  

   La polémica está servida dentro la Organización Mundial de Propiedad Intelectual que actualmente tiene un su agenda, además de los derechos de las personas ciegas, el medio ambiente, el cambio climático, la salud y la seguridad alimentaria.

 



La demagogia y el populismo xenófobo abundan en el debate europeo sobre la inmigración. Lo que escasea es una discusión rigurosa sobre las causas y soluciones prácticas del movimiento de millones de personas de paises del Sur hacia Europa.
 
En tiempos de boom económico impulsado por el cemento, la construcción, y el turismo, los desplazados inmigrantes son bienvenidos en su faceta de mano de obra barata, y las leyes de frontera hacen manga ancha. Otro cantar muy distinto sería el reconocer en las personas inmigrantes unos derechos de ciudadanía que les capacitara como actores políticos y culturales, o como una vecindad que ha de recibir un similar trato en derechos que la ciudadanía del propio territorio.

Pero en el actual contexto de la crisis económica, la inmigración parece implicar demasiados inconvenientes y gastos sociales para los países de acogida. Se olvida demasiado rápidamente la base social y económica de "la prosperidad propia" que descansa sobre una emigración económica y ambiental, sobre una mano de obra domesticada y pobremente remunerada.
 

Con la crisis económica, ha llegado la hora de las rebajas. La invitación a hacer las maletas con toda la familia, a aceptar unos raquíticos finiquitos por el tiempo de trabajo realizado y después de años de cotizaciones para las arcas públicas del estado. Con este imperativo de desarraigo, han de abandonar de repente los colegios, las amistades y empresas, todo al son del  bajón de la economía especulativa. Ahora son personas sobrantes, y se convierten en residuos de usar y tirar para las sociedades de acogida. 
 

En todo el proceso de la inmigración nuestra responsabilidad y nuestro injusto trato con las sociedades del Sur se suele encubrir y callar de mil maneras. Se esconden las injustas políticas comerciales y el proteccionismo económico practicado hacia los propios productos y mercados, que arruina las economías locales más allá de nuestras fronteras. También se oculta nuestro saqueo ecológico en nombre de la extracción de materias primas que exigen nuestros estilos suntuosos de vida y consumo. Se realizan acuerdos pesqueros que roban y acaban con las proteínas y el alimento a otras sociedades mediante la sobre-explotación de los ecosistemas marinos. Es gigantesca nuestra responsabilidad con millones de refugiados ambientales y sociales, que están obligados a desplazarse ante las dramáticas alteraciones ecológicas producidas por las emisiones industriales de CO2 y los gases invernadero de la minoritaria población del autoproclamado primer mundo. Hay toda una diplomacia europea que calla y respalda las dictaduras corruptas. Abundan unas políticas de cooperación que a menudo se orientan a favorecer un neocolonialismo económico liderado por los intereses de unas pocas grandes empresas del Norte, o que dependen de unos designios y estrategias geopolíticas, que no tienen en cuenta las necesidades de subsistencia y de bienestar de unas poblaciones jovenes del Sur, que sobreviven entre grandes esperanzas y enormes frustraciones.  
 

Parece una obviedad el hecho de que no puede haber "papeles para todos" ya que sería imposible una avalancha de millones de persona en búsqueda de condiciones de vida digna. Pero en cambio, si puede haber reconocimiento y protección, papeles y derechos, para las personas que ya llevan tiempo viviendo y trabajando aquí. En definitiva, es posible y es urgente una nueva política que opte por afrontar la inmigración ya desde los países de origen, con inversiones sociales, formativas, y culturales.  La forma de parar el terrible comercio con seres humanos es abrir las puertas de la Unión Europea de forma legal y con una mayor justicia. La inmigración ilegal es el resultado de una política solo basada en la represión.

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